ENTRE NUNCA Y JAMÁS
(Neverland)
Capítulo 6.
¿Qué hace una mujer cuando tiene un problema y no lo quiere enfrentar? Obvio huye, como yo ahora quien me he reportado enferma al trabajo y he preferido mejor quedarme en casa a reposar mi supuesta borrachera. En otro momento, Mai me hubiese reprendido, habría tirado un par de píldoras a la mesa y con la misma, se iría al café de Midori a trabajar. Por alguna extraña razón este no era el caso, simplemente realizó una llamada a su jefa y le avisó que hoy no podría ir a trabajar, que tenía una emergencia casera y que le disculpara por ello. Midori no hizo gran alboroto sobre el asunto, es una idiota la mayor parte del tiempo, pero al menos con Mai siempre ha sido consecuente.
- "¿Cómo estás?"
- "Es una resaca" - Gruñí en la almohada - "Normal"
- "Parece más bien una infección estomacal" - Y ahora resulta que eres médico - "Deberíamos llevarte al doctor"
- "Te digo que estoy bien, no tomé tanto"
- "Por eso me preocupo, sé distinguir una borrachera de otra cosa" - ¿Otra cosa? - "Natsuki" - O-oh - "¿Estás embarazada?"
- "Vete al carajo Mai" - Mai echó a reír y luego se puso seria.
- "Viola-chan habló anoche" - Tengo náuseas - "Se escuchaba molesta"
- "Quedé en hablarle anoche" - Me llevé la mano a la boca - "No pude"
- "Porque estabas con su mamá" - ¿Fui yo o sonó a reproche? - "¿Hay algo que deba saber?" - Dios, esto es algo que no me esperaba, no ahora.
- "Sí"
- "Escucho Natsuki"
Mai me vio con aquellos hermosos ojos violeta que poseía, su mirada maternal que incitaba a más de uno a aventarse a ese amplio busto para buscar calor materno, que te abrazara y te mimara para que luego te dijera con esa voz dulce y chillona que la mujer poseía, que todo estaría bien. Le devolví la mirada, la pelirroja pudo ver con claridad en mis ojos la tristeza y el terror del que era presa, pero sobre todo, lo que en ese momento vio fue el líquido amarillento que de mis fauces emergió, ahora todo en su ropa. Nunca me lo perdonó por cierto.
No acudí al doctor, en vez de eso Mai le habló a su hermano menor Takumi, quien estudiaba medicina y realizó una indebida pero necesaria, consulta telefónica. Para cuando eso ocurrió yo ya veía hasta las estrellas, estaba mareada, no tenía nada en el estómago y me sentía fatal. Botada a la cama, ni siquiera sentí quién me había picado el trasero ni mucho menos supe qué me puso, lo que sí puedo decir es que para cuando desperté me sentía mejor. En ese estado en donde no estás dormida, pero tampoco estás despierta, pude distinguir una silueta al borde de mi cama, por el largo de sus cabellos y esa voz inconfundible supe que se trataba de Mai, quien intercambiaba palabras con otra persona.
- "¿Estás despierta?" - Preguntó la pelirroja, quien notó que ya no estaba dormida.
- "Mai..." - Balbuceé, traté de incorporarme pero me dolía la espalda de tanto vomitar.
- "No te muevas, será mejor que descanses" - Pero no escuché, quería ver quién estaba ahí aparte de ella, hasta que una mano en mi hombro detuvo mi movimiento.
- "Quédate ahí Kuga-han" - ¿Shizuru? - "Será mejor que te quedes en la cama por el resto del día"
- "¿Ingeniera?" - Estaba que no me la creía, tenía que preguntar - "¿Qué hace aquí?"
- "¡Qué grosera Natsuki!" - Me reprendió Mai - "Fujino-san vino en cuanto supo que estabas enferma"
- "Tuve una junta, por eso no había venido antes" - No entiendo nada - "¿Cómo te sientes?"
- "Mareada" - Alcancé a responder, pues no comprendo por qué ella está aquí.
- "Le avisé a Viola sobre tu percance" - Me miró - "En cuanto acaben sus clases, seguro la tendrás por aquí"
- "Inge..."
- "Debo irme" - Se levantó - "Sólo salí por un momento pero debo regresar"
- "Le acompaño a la puerta Fujino-san"
Ambas mujeres salieron de mi habitación la cual hasta ahora noto que estaba desordenada, para dejarme en una incógnita letal. Shizuru vino a verme en cuanto se enteró de mi estado de salud, no podía creerlo, de verdad que no lo imaginé ni en mis fantasías más locas. No sólo vino, sino también me atendió, me aplicó el medicamento para que me curara y estuvo conmigo hasta que recuperé el sentido. ¿Por qué? No tenía razón de ser, no tenía por qué venir a hacer eso, me pregunto si lo hará con todos o sólo conmigo. ¿Se sentirá culpable?
Luego recordé lo de anoche, en el izakaya, cuando estando ebria tuvo su momento vulnerable y me besó, ella lo hizo, yo no lo busqué ni mucho menos lo propicié. Shizuru me permitió sentir sus labios y luego de eso me tumbó en el tatami, ahí hizo conmigo hasta donde quiso, yo simplemente me dejé hacer. Luego todo fue confuso, todo fue terrible, me sentía mal y hasta cierto punto, me sentí usada. Cuando Shizuru acabó me trató con tanta frialdad que no pude menos que odiarla, arranqué a correr después de ello. No sé cómo llegué a la casa, pero lo que sí sé es que a partir de ese momento comencé a sentirme muy mal, para finalmente devolver todo el contenido estomacal en la taza del inodoro.
¿Por qué viniste Shizuru? ¿Acaso no era mejor dejar las cosas como estaban? Contigo no hay problema, aún si yo hablara sobre lo de anoche nadie me lo creería, se reirían de mí. ¿Entonces? ¿Remordimiento de conciencia? Tal vez sea eso, ella lo dijo claramente, Viola está en camino. Quizás y eso sea lo que necesito ahora, una presencia fresca, una persona menos complicada, la compañía de una mujer tan temeraria como ella. Diablos, a veces daría lo que sea porque Viola fuese Shizuru, que fuese la soberbia mujer de ojos escarlata quien hiciera todo en cuanto esté a su alcance para ganarme, quien me diera las llaves de su casa en vez de las de su vehículo.
Inmersa en ese lindo pero amargo pensamiento, ni siquiera noté que lágrimas comenzaban a escaparse de mis ojos, instintivamente me llevé uno de mis dedos al rostro, constatando que efectivamente había comenzado a llorar. Traté de evitarlo, fue inútil, el impulso de estallar en llanto fue más fuerte que yo. Lloré amargamente. Lloré sola y triste entre mis sábanas. Pensé que esto no volvería a ocurrirme, no a mí, no ahora. Abracé mis piernas y traté de ahogar mis penas entre mi piel, luego sentí unos deseos horribles de gritar, de alzar la voz y hablar con la verdad. Alguien, quien sea, por favor...
- "Kuga" - Tate - "Uh, Mai me dijo que estabas malita" - Lo miré con incredulidad, me había visto llorar mas mentir ahora sería inútil - "Pensé que sería buena idea subir a saludarte" - Bajó el rostro por la vergüenza - "Perdón"
- "No" - Alcancé a susurrar - "No es culpa tuya" - Me enjugué las lágrimas pero fue inútil, reventé en llanto.
- "Kuga"
Tate me abrazó y lloré con todas mis fuerzas en su hombro, grité desesperada un aullido de dolor puro en su pecho, uno que salió del alma pero que con su cuerpo bloqueó el sonido. Clavé ambas manos en su espalda, si le lastimé él no pareció inmutarse, se dedicó a aguantar estoicamente el castigo mientras me acariciaba los cabellos tratando de calmarme. Era inútil. Mi dolor sólo se sosegaría en los brazos de Shizuru y sólo sus palabras me harían recuperar el aliento, sólo ella. Ella quien era la causante de mi agonía, ella quien se había llevado parte de mi alma, ella quien no pretendía regresármela nunca. Mi amada Shizuru.
No sé cuanto tiempo estuvimos así, la habitación se encontraba en completo silencio y el único sonido que escuchabas era el motor de los autos que pasaban cerca de mi ventana, mi respiración agitada y el rápido latir del corazón de mi vecino. Un poco después se aventuró a separarme de sus brazos, sacó su pañuelo y me lo prestó para que me secara el rostro, una vez más recompuesta le di las gracias.
- "Ahora dime, qué es lo que ocurre"
- "Nada Tate, sólo quería desahogarme, es todo"
- "Pero Kuga" - Sonrió con amargura - "¿Cómo pretendes desahogarte, si no me dices qué te ocurre?" - Oh.
- "Cosas mías Tate" - Suspiré - "Cosas sin importancia" - Tate torció la boca y arremetió.
- "Cosas que tienen que ver con Shizuru-san me supongo" - Lo miré con incredulidad - "Eso pensé"
- "¿Cómo sabes...?" - Me puso el dedo sobre los labios para callarme.
- "Alguien vino, creo que Viola llegó" - Se levantó de la cama - "No creo que sea prudente que nos encuentre juntos" - Se encogió de hombros - "Yo mataría a mi novia si la viera con otro"
- "¿Qué cosas dices?" - Gruñí, que Viola no era mi novia.
- "Ya" - Sonrió - "Hablaremos de esto en otro momento, cuando se dé la oportunidad"
- "¡Tate!" - Entró de golpe Mai - "¿Acaso no te dije que no subieras a la habitación de Natsuki?"
- "Me preocupé" - Respondió con una sonrisa de complicidad, para luego saludar a Viola quien se encontraba a espaldas de la pelirroja - "Hola"
- "Hola" - Respondió Viola con frialdad, si vio la escena nunca lo supe, sin embargo pienso que lo que le molestó fue el encontrar a Tate en mi recámara, a solas conmigo.
- "Vamos Tate, estamos de más en este lugar" - Lo empujó hacia la puerta para dejarnos a solas.
- "Yo Kuga" - Se paró a medio camino el rubio - "No olvides que cualquier cosa sabes que cuentan con mi apoyo"
- "Gracias Tate"
Ambos salieron del cuarto después de esto, Viola y yo quedamos a solas y ninguna supo qué decirle a la otra por un espacio de tiempo que me pareció una eternidad. La brisa refrescante proveniente de la ventana me hizo reaccionar para mirar hacia afuera, la noche había caído y con ella, mi dolor se había sosegado. Sentí el cómo mi colchón se hundía no muy lejos de mí, al igual que un par de abrazos me rodeaban el cuello, un cálido cuerpo me cobijó la espalda y unos labios dulces se posaron en mis mejillas.
- "Idiota" - Escuché al oído - "Una verdadera idiota"
Nunca supe si Viola se refería a mí o simplemente estaba hablando de sí misma, lo que sí puedo decir es que poco después ella tiró suavemente mi cuerpo de regreso a la cama y de ahí no se movió hasta que el sol apareció nuevamente por mi ventana. Estaba segura de que no me repondría del revés sufrido por Shizuru, estaba segura de que ni en mi llanto, encontraría la solución al problema del enorme vacío que mi corazón llevaba. Sin embargo nunca imaginé que con un simple gesto, con un sencillo abrazo, las suaves palabras al oído que ella murmuró durante la noche, todo en conjunto hizo la magia. No en balde dicen que el cuerpo de una mujer lo cura todo pero, ¿acaso no fue también el cuerpo de una mujer el que me causó el daño?
Irónico es pues que, dos mujeres que comparten los mismos genes y gustos, sean capaces de provocar en mí reacciones totalmente opuestas las unas de las otras. Shizuru sólo me ha causado dolor, mientras que Viola se la ha pasado todo este tiempo tratando de decirme que ella está dispuesta a esperar a que le corresponda, a amarme con todas sus fuerzas sin claudicar en su objetivo. Viola es indiscutiblemente una mujer admirable.
- "¿Mejor?" - Escuché a mis espaldas, pude sentir el cómo su cuerpo se estiraba y por alguna extraña razón me estremecí.
- "Mejor" - Volteé mi cabeza para verle a los ojos y enfocarme en algo que no sea su pecho en mi espalda.
- "Estuviste muy inquieta toda la noche" - Me sonrió - "Aún así te quedaste en tu sitio como un buena niña" - Su comentario logró la reacción esperada, me sonrojé como nunca, Viola simplemente me besó ambas mejillas y se incorporó muy a mi pesar - "Iré a buscarte algo de comer" - Iba a protestar, yo no quería que se fuera de la cama - "Tienes trabajo"
- "Cierto" - Es verdad, no puedo seguir escapando de la realidad.
- "Pero puedes quedarte un día o dos, mamá dijo que no había problema"
- "Está bien, no estoy tan mal" - Su sonrisa desapareció para ser reemplazada por una mueca siniestra.
- "Quédate" - La miré desconcertada - "No vayas" - Sus ojos ahora me demostraban temor y entonces me pregunto por qué.
- "Tengo que ir"
- "Te traeré algo de comer entonces"
- "Viola" - Le llamé antes de que despareciera del marco de mi puerta - "Gracias por todo"
- "No tardo, alístate en lo que regreso"
Me miró una última vez y luego se marchó, en sus ojos se notaba una extraña mezcolanza entre alegría y tristeza, mas no puedo decir el por qué de su sentir. He de ser yo, sin duda alguna, pero qué de mí le está causando dolor. Tal vez mi indecisión, mi desinterés a sus sentimientos, de mi apatía a sus afectos; no lo sé. Sólo sé que le quiero, pero no le amo.
Entonces me levanté e hice lo que me pidió, me di un baño rápido y para cuando ella entró al cuarto yo ya casi estaba lista. Se sentó en la orilla de mi cama con una bandeja de comida, se mantuvo en silencio y me observaba con detenimiento, como si me estudiara, como si estuviera pensando en su próximo movimiento. Exactamente lo mismo que un juego de ajedrez, un juego de estrategia. Me veía sin verme, incluso dejé que pillara mis bragas en algún punto de mi actividad, Viola no reaccionó, simplemente se mantuvo estoica en su sitio y es aquí cuando llegué a la conclusión de que era probable de que Viola se hubiera dado por vencida.
Me comí el alimento ofrecido mientras que ella miraba hacia la ventana, después de un rato volvió su atención hacia mí, para finalmente levantar la charola y regresar a la cocina. La alcancé poco después, ella se encontraba taciturna mientras echaba los platos a la tarja, le llamé una vez y Viola me sugirió que dejara que fuese ella quien me llevara al trabajo, así lo hizo. Fue una viaje largo y tortuoso, pues la chica que nunca paraba de hablar, quien siempre tenía algún tema alegre o frívolo a colación, había decidido regalarme la frialdad de su silencio. Viola perdió el habla y al igual que Shizuru, encendió la radio para no enloquecer con el terrible silencio que imperaba en el ambiente. No cabe duda que eran madre e hija.
- "Llegamos" - No apagó el motor, eso suponía mi despedida y quizás definitiva.
- "Gracias por el aventón" - Se suponía que yo debía decir algo, se suponía que debía preguntarle si le vería o quizás prometerle que le hablaría, pero no, no hice nada de eso.
- "De nada" - Sus ojos eran como dos abismos los cuales parecían no tener fondo alguno.
- "Anoche..."
- "Ya Natsuki" - Su voz tembló pero su rostro no mostró emoción alguna - "Ya"
Sorprendida de su reacción me bajé del auto, aún así intenté hablar con ella desde la ventana pero Viola no me prestó atención, simplemente puso en marcha el vehículo y se fue. Me encaminé con desgano a la oficina, pues Viola no entró a la dependencia, pese a que los policías no le hubieran restringido la entrada. Después de todo, ella era la hija de la ingeniera Fujino, la mandamás. Arrastré mis pasos hacia mi lugar de trabajo, pensando y pensando en todo lo ocurrido, para terminar enojada. Estaba molesta, estaba indignada, luego entonces tus sentimientos no eran tan fuertes, luego entonces aquello que decías de no darte por vencida eran solo palabras y las palabras Viola, se las lleva el viento.
Detuve mis pasos de manera abrupta, de momento no sentía ganas de entrar al trabajo, cual niña de instituto, decidí irme de pinta y desaparecer hasta que el coraje se me pasara o hasta que el infierno se congelara, me daba lo mismo. Caminé sin rumbo fijo y maldije todas y cada una de sus palabras. Shizuru tenía razón, Viola es una niña caprichosa. ¿Pero acaso la madre no era muy diferente entonces? Shizuru manipuló la situación de manera experta para tenerme, me retuvo a su lado y me emborrachó para poder así hacer de las suyas a sus anchas. ¿Quién es más cruel aquí? ¿Lo es Shizuru? ¿Lo es Viola o lo soy yo?
Estoy en una situación complicada de la cual ni siquiera a mi mejor amiga puedo enterar, primero porque al revelarlo estaría poniendo en juego el buen nombre de Shizuru y segundo, realmente creo que al contar esto no quedo nada bien. De una u otra manera, me vi envuelta en un triángulo amoroso que no pedí, del cual no sé ni cómo reaccionar, jamás había pasado esto en la vida, no sé cómo solucionarlo tampoco. Aunque Viola ha dado el primer paso, ¿no? Viola simplemente se fue, me regresó mi libertad, si es que alguna vez no la tuve por cierto, pues hasta donde yo sé ella no me ha pedido una relación formal para no hacerme sentirme presionada. Pero tampoco eso significa que no la deseara pues la llave de su departamento, la llave que ella no sabe que yo secretamente llevo conmigo todos los días en mi cartera, es prueba irrefutable de su intención conmigo. Me quiere.
¿Y qué he hecho yo? Dormir con su madre, eso hice y lo que es peor, creo que ella lo sabe. Eso lo explicaría todo, ¿qué más pudo ser? ¿Qué pudo haber hecho que esa mujer claudicara en su inquebrantable decisión de no rendirse en cuanto a mí? La pregunta es cómo se enteró. No. Ni al caso de eso. A Viola nunca le interesaron los detalles, aquí lo importante es su reacción ante la noticia. Se dio por vencida ante su madre, se vio perdida y no entiendo por qué. Si estaba tan segura, tan renuente a renunciar y ahora, ahora nada. Luego lo comprendí, después de hora y media de vueltas y más vueltas lo entendí. Viola no se rendía por su madre, sino porque ella pensó que yo ya había hecho mi elección. Eso debe haber sido, sólo eso lo explicaría.
Fruncí el ceño, estaba estupefacta, mascullé improperios al aire y un policía que andaba cerca amenazó con llevarme a los separos si seguía importunando a los demás. Lo mandé al diablo y eché a correr, corrí hasta que mis zapatos se gastaron, corrí hasta que el corazón me explotó en el pecho, corrí hacia donde mi espíritu me guiaba. Corrí, porque necesitaba una respuesta. Una idea loca. Así trabajaba mi mente. Lo siento Viola, así soy.
Me aventuré entonces a la loca expedición de ir al campus de Todai a localizar a una mujer de la que ni siquiera sé qué carrera estudia, no tengo la menor idea de su horario escolar ni mucho menos tengo mi teléfono a la mano para siquiera hablarle y pedirle que por favor nos viéramos en algún sitio de la universidad. ¿Estoy idiota? Cierto, pero no por las razones que creen. ¿Cómo era posible que a pesar de haber pasado la noche con Viola en más de una ocasión, no tenga la decencia de preguntarle nada sobre ella? Mucho tiene que ver su extraña forma de responder a mis preguntas, pero igual no es excusa, debí insistir.
Pero la suerte es cabrona, ya que usando mis conocimientos en la materia, decidí entonces acudir a los sitios por excelencia donde puedes localizar a un estudiante universitario. Cafetería, biblioteca y baños. Esos lugares nunca fallan y no me equivoqué, pues la encontré en el comedor con un grupo de amigas en una mesa que estaba casi a la entrada del lugar. Estaba tan segura de mí que por un momento pensé que mi presencia lo solucionaría todo, no contaba con mis dos segundos de pánico escénico, ni que las tipas con las que estaba me miraran cual delincuente y que Viola me mirara con esos ojos negros y opacos, negros y furiosos. A pesar de que tenía una sonrisa afable, sus ojos eran otro boleto, me odiaba. Pese a todo me aventuré.
- "Buenos días señoritas" - Saludé a la mesa.
- "¿Se te perdió algo Kuga?" - Uh, la niña sabe dónde me duele.
- "Quería saber si tienes un minuto" - Disfracé como pude mi irritación, no vine a pelear.
- "Estoy ocupada, ¿no ves?" - Volvió sus ojos al libro que tenía en las manos y decidió ignorarme.
- "Es importante" - Insistí, no funcionó.
- "¿No se supone deberías estar en el trabajo?" - Pasó la hoja, en este punto sus compañeras empezaron a incomodarse por lo que estaban presenciando.
- "Hay algo que quiero decirte"
- "Habla" - Enarqué la ceja y fue entonces cuando me miró - "Si es importante dímelo ahora"
- "¿Aquí?" - Vacilé, cosa que pareció enojarle todavía más.
- "¿No puedes?" - Me retó - "Entonces olvídalo"
- "Olvidar qué" - Cerró el libro de golpe.
- "Tú sabrás" - Se levantó, sus compañeras la imitaron - "Tú eras la que vino a hablar y si no tienes nada que decir entonces me voy"
Mi furia me ganó, ¿a quién no? No tenía por qué portarse así, es decir, anoche no hizo esto, hoy en la mañana tampoco pero, ¿ahora? Se estaba comportando como una auténtica niña caprichosa, como una harpía. Por un momento consideré la idea de darme la vuelta y mandar todo esto al diablo, hacer lo que ella, quien por cierto ya había salido del comedor. Luego recordé a qué había venido, recordé que era lo que tenía que decirle, pues bien, si eso quería se lo daba. Salí entonces echa una fiera y la intercepté a medio camino, la jalé a la fuerza y ante la mirada atónita de sus compinches, me la llevé lejos. Viola protestó, pero no me tomé la molestia en escucharla, jamás lo hago, no cuando tengo una idea en la cabeza.
- "¡Qué demonios pasa contigo Kuga!" - Alzó la voz, estábamos en un rincón alejado del campus así que podía perder los estribos con facilidad.
- "Te dije que quería hablar contigo" - Se arrebató de mi mano.
- "¡Se suponía que tú estarías en tu trabajo!" - Espetó - "Ahí, donde quieres estar" - Ah.
- "No" - Bajé la mirada.
- "No qué" - Presionó - "Kuga no tengo tiempo para estos juegos" - Iba a irse pero no la dejé.
- "Estoy enamorada de la ingeniera" - Se paró en seco - "Pero eso ya lo sabes"
- "Siempre supe que había alguien en tu vida" - Se encogió de hombros - "Sólo que no me importaba de quién se tratara" - Sonrió con amargura - "Normalmente no importa"
- "¿Cómo...?" - No sabía cómo preguntarle, aunque se veía bastante entera eso no significaba que no le importara el asunto.
- "Ayer" - Me miró - "Cuando mamá habló explicándome lo tuyo lo confirmé" - Sus ojos cargaron una expresión nueva para mí en este punto - "No puedo competir con ella" - Amargura - "No puedo Natsuki"
- "Ella no siente igual" - Me acerqué pero Viola dio un paso atrás.
- "Ay Natsuki" - Fruncí el ceño, no entendía nada - "Eso poco me importa"
- "No comprendo"
- "Tú nunca comprendes nada" - Ahora su mirada cambió a una de ira - "No sabes nada"
- "No es verdad" - Me defendí - "Hay algo que sí sé"
- "¿De veras?" - Volvió a sonreír, mas esta sonrisa era falsa.
- "Vine por ti" - Cerró los ojos mientras negaba con la cabeza.
- "No puedes tenernos a las dos"
- "La ingeniera no me ama"
- "Pero la 'ingeniera' de tu corazón sí" - ¿Cómo? - "Mientras ella viva ahí nada puedo hacer" - Suspiró - "No contra ella"
- "Pero Viola..."
- "Se acabó" - Me interrumpió tajante - "Vete"
¿Saben qué se me antoja en este momento? Aparte claro está de caerle a golpes al primer idiota que se cruce en mi camino. Siento deseos de ir a recursos humanos, pedir mi año sabático, irme a África, a Europa o a donde se me diera la gana, pero lejos, lejos de tanta porquería. Es que no me la puedo creer, esto no me puede estar pasando. Dos Fujino me mandaron al diablo, eso pasó, la que de plano ni le interesaba y la que supuestamente dijo no rendirse ante nada. Madre e hija unidas en la misión de hacerme la vida de cuadritos. Carajo Nao, dónde estás cuando más se te necesita.
- "¡Oh, pero qué coincidencia!" - Lo que me faltaba, la pitonisa de Japón aquí en el campus.
- "¿También estudias en tus ratos libres?" - Lo sé, estaba desquitándome con quien no debía pero en este momento poco me importó.
- "He venido a dar una conferencia magistral sobre sexología en el auditorio principal" - Se sentó a la banca conmigo - "Deberías tomar nota" - Me guiñó el ojo y se rió.
- "No gracias" - Mascullé - "¿Eres sexóloga?"
- "Uno de mis tantos talentos ocultos, con gusto te los enseñaría todos"
- "Gracias pero no" - Me paré - "Creo que ya tuve mi dosis de aprendizaje para la vida en esta semana"
- "¿Mala noche?" - Me miró como si lo supiera todo, pero no sabía nada - "Te he dicho que cuando quieras estoy para ti"
- "No quiero acostarme contigo" - Yohko se rió, reacción contraria a la que esperaba.
- "No todo es sexo en la vida"
- "Curioso consejo" - La miré suspicaz - "Sobre todo viniendo de una sexóloga"
- "Deberías asistir, tal vez cambie tu perspectiva de lo que es la materia"
- "Soy una idiota en las artes amatorias, estoy bien así, gracias" - Me encaminé a la salida ya más recompuesta.
- "Si te sigues guardando las cosas te vas a enfermar" - Algo tarde para eso - "Te reitero mi invitación a salir un día de estos" - Me detuve, lo consideré.
- "¿Qué tal esta noche?"
- "¿Qué tal ahora?"
- "Creí que tenías una conferencia magistral" - La miré de reojo.
- "Entra a la plática y luego nos vamos a comer"
- "Mejor te espero y salimos a comer"
- "¿Eres tímida con esos temas?" - Sonrió maliciosamente - "Realmente no me das el tipo" - Gruñí, ¿qué está implicando esta tipa?
- "Me voy"
- "Estaba jugando Natsuki, te veo entonces aquí mismo a la una de la tarde"
- "Hecho"
Pero la sexoastrolocutora, no llegó a la una es más, ni siquiera se apareció a la una con quince, sino a las dos de la tarde. ¿Por qué la esperé? Tenía hambre y quería comida gratis, además escuché por ahí que su conferencia tuvo tal éxito que el respetable público, no la dejaba ir tan fácil. Cuando llegó a donde yo estaba no se encontraba sola, tenía un séquito de admiradores quienes le pedían consejos y autógrafos, la mujer era toda una personalidad eso que ni qué. Lo malo es que entre la muchedumbre, se encontraba también Viola, quien si me vio hizo como si ni me conociera y por lo tanto decidí actuar como la imbécil que era, al tomar del brazo a Yohko y alejarla del gentío.
- "Natsuki está muy impaciente" - Bromeó la adivina.
- "Me hiciste esperar tres malditas horas al sol" - Protesté mientras caminábamos al estacionamiento del campus.
- "Por gusto propio" - Arremetió - "Pudiste haber disfrutado del aire acondicionado del auditorio y de una plática que no leerás en ningún libro, ni encontrarás en ningún foro de internet"
- "Tonterías"
- "Los jóvenes universitarios siempre tienen tantas preguntas" - Me ignoró en lo que buscaba sus llaves en el bolso - "Tan ávidos de conocimiento puro"
- "¿En serio?"
- "Las chicas Natsuki, es que no sabes cuántas dudas tienen" - La miré con escepticismo - "Esta linda niña que me habló sobre sus inseguridades con su pareja" - No quiero oír esto, carajo, sólo quiero comer - "¿Sabías que tiene dudas sobre cómo actuar con su amada cuando estén a solas?"
- "¿Su amada?" - La miré con curiosidad.
- "Sí, me dijo que estaba enamorada de una chica"
- "¿En serio?"
- "Serio" - Encontró sus llaves y quitó los seguros - "Una hermosa ojiverde" - No puede ser - "Pero la ojiverde ama a una mujer con más experiencia que ella y siente que no está a la altura de sus necesidades" - Nos subimos al auto.
- "No me digas" - Finge demencia Natsuki, que si ésta loca se entera no te dará vida nunca - "¿Y qué le respondiste?"
- "Lo normal" - Cuestioné con la mirada lo cual hizo que Yohko sonriera con maldad - "Que no se limitara por esa persona y que si necesitaba experiencia en la materia tenía mi número"
- "¡Eres una pervertida asquerosa, es tan sólo una niña!" - Ok, no sólo perdí los estribos sino que puse en evidencia lo que ya era de por sí, evidente. ¿Sonó mal? ¡Al carajo!
- "¿Viola-chan?" - Me miró con auténtica malicia - "¿Te metiste con la hija de Shizuru?"
- "¡Carajo no me he acostado con ella!"
- "¿Y con Shizuru?" - Por más que quise, no pude controlar mi expresión facial, simplemente me traicionó - "Parece que tendremos una plática muy larga"
Yohko arrancó el motor, puso en marcha el auto y me condujo a un restaurante donde vendían cortes de carne de res. Todo el camino hacia aquel lugar tuve el mismo pensamiento una y otra vez en la mente. Mi vida es un asco y las mujeres siempre me traen jodida. Esa era la lección del día o de la vida, qué carajo sé yo.
N/A: ¿Sexoastrolocutora? Ni le busquen, hoy me inspiré a poner tonterías en una sola sentada y esa es la única explicación del por qué está tan disparatado todo este asunto. Y bien es corto, pero de no ser así hubiesen tenido que esperar un par de días más lo que implica retrasar el que le sigue y así sucesivamente. Hubiese sido interesante poner la plática de Natsuki con Yohko, pero me muero de sueño y tengo que trabajar. ¡Ja Ne!
