ENTRE NUNCA Y JAMÁS
(Neverland)
Capítulo 10.
Se dice que todo inicio es complicado, mi caso no fue la excepción pues regresar a la dependencia de Tokio después de lo de Ota, mantuvo una horda de especulaciones y rumores que duraron hasta que las mentes de mis compañeros encontraron mejores cosas qué hacer. Para mí eso supuso una eternidad, para ellos fueron exactamente seis meses. Sí, han pasado seis meses desde aquel fatídico día donde mi libertad se vio mesurada por un horrendo y ensordecedor sonido que me levanta a veces por las noches. Sakomizu nunca más me dejó conducir un vehículo desde eso, yo tampoco insistí en ello, me muevo de un lado a otro en mi vieja Kawasaki y si ésta no funciona, me muevo en bus como todos los demás.
He vuelto con Mai pero mi regreso al hogar no ha sido para nada lo que fuera antes de mi partida, si bien sigo dependiendo de sus servicios como antes, su compañía suele resultarme a veces innecesaria; Mikoto es un ente que deambula de vez en cuando por la casa y la pelirroja simplemente es un habitante más en el hogar. Mi rutina ha sido innegablemente la misma desde que volví a Tokio, de la casa al trabajo del trabajo a la casa. ¿Fines de semana? Todos en casa, si bien me va he cogido el hábito de sentarme a leer un buen libro o descargarlo por internet para no tener que salir a comprarlo. Esa es mi vida ahora, así será por quien sabe cuánto tiempo.
En el trabajo se han acostumbrado a este nuevo yo o quizás siempre he sido así, pues jamás llego temprano, me quito de primero y ni pensar en volver por las tardes, es como cometer un sacrilegio. Si tengo que salir de práctica me movilizo, pero mi frialdad se ha ido acrecentando en los últimos meses al igual que mi mal genio. Un buen día, no mucho después de mi retorno, uno de los muchachos que laboran con la ingeniera por contrato, se acercó a mí y con una sonrisa burlona me preguntó que si andaba borracha cuando me volqué. Le tomó dos segundos burlarse, diez minutos entrar en pánico al tener el placer de ver mi furia a flor de piel y dos semanas en lo que se me pasaba el coraje lo tuve haciendo méritos para contentarme. Fue un buen intento.
Recuerdo que en mi primer día de trabajo la ingeniera me mandó llamar pero no estuvimos solas, Yamada estaba con ella y ambos se veían nerviosos. Agradecían a todos los dioses que no me hubiese sucedido nada mientras mi mente maquinaba mil y un maneras para asesinarlos. Para mis adentros pensé, ¿y si me hubiera muerto, cómo estarían sus consciencias par de pillos? Es una lástima que de haberme muerto, no hubiese podido ver sus rostros al enterarse de mi deceso, una verdadera pena. Shizuru nunca habló sobre su llamada, yo tampoco pregunté, a partir de ese momento todos se convirtieron en un mundo de extraños. Sí, conocía sus rostros, sabía de quiénes se trataban pero para mí fueron perdiendo uno a uno su valor original. Eran sólo gente con cuerpo y nombre, mas el nombre no tenía ya ningún significado para mí.
Pero mi estado no debe ser mal interpretado por un momento depresivo, mi humor burlesco quedó intacto, mis escapadas nocturnas seguían latentes, mi paciencia aún estaba ahí y mi atención seguía siendo para los que me rodeaban. La única diferencia era que había perdido total interés en continuar con mi vida, mientras que la vida de los demás se había vuelto una prioridad. Por ejemplo, Mai, quien había salido con varios hombres diferentes en los últimos seis meses o Mikoto, quien tenía aparentemente un enamorado pero ella no lo aceptaba pues decía amar a alguien más. Ahí estaba para ellas, pero ellas no estaban para mí.
Saeko era otro boleto también, quizás el temor de perderme le movió una fibra sensible en su instinto maternal y casi no me daba vida. Me invitaba frecuentemente a salir e incluso pasábamos más tiempo juntas que nunca; al principio fue divertido pero luego ya no tanto. Unas veces era de ellas, las demás era sólo para mí misma. Entonces me convertí en un ser inanimado, inofensivo, era casi decorativo o al menos así lo creí. Nao me visitaba frecuentemente pero luego de un tiempo se fastidió, ya nada era igual y no tenía con quién compartir aquellas andanzas que mantenían su vida ocupada, encontró mi reemplazo poco después, lo cual me alegró y entristeció al mismo tiempo. Pero hey, era de esperarse.
Cuando no salía con Saeko salía con Tate pero no es que yo le buscara, de alguna u otra manera él aparecía y me invitaba a salir, le seguí la corriente pero no era la compañía que deseaba a mi lado. En mi periodo vacacional pedí unos días y me di una escapada fantasiosa hacia un lugar no muy perdido pero donde nadie supo a qué me dediqué durante esos tres días de asueto. Hablaba diario a casa, hablaba diario a Mai, pero ella asumió que no dormía sola mientras platicábamos, no podía estar más equivocada. En realidad sólo estaba viendo televisión en una habitación doble, pero para Mai al igual que la mayoría de las personas, el que yo estuviese sola era una idea inconcebible. La verdad es que poco me importaba lo que pensaran, yo sólo quería desaparecer y olvidar.
Volví con las pilas recargadas al trabajo y mi descanso aumentó los rumores de que me habían visto con un hombre mayor. Por mi parte no desmentí ninguno de ellos pero no recuerdo tampoco haberlos afirmado tampoco, total, que pensaran lo que quisieran que igual no me iban a creer. Un buen día Saeko con toda su sapiencia materna me sugirió la idea de emprender alguna actividad vespertina que mantuviera mi mente y mi cuerpo lejos de la rutina. Fue un gran consejo. Me inscribí a un centro deportivo no muy lejos de la casa que compartía con Mai y ahí comencé una rutina de natación que llenaría mis tardes al menos por un par de meses, en lo que me fastidiaba de ello.
Estaba ansiosa, un poco nerviosa pero emocionada al fin de cuentas. Así fue como empecé mi nueva aventura deportiva para romper la rutina, estacioné la moto no muy lejos del lugar y dispuse de las instalaciones a mi antojo gracias a la membresía que por cierto, mami pagó. Llegando al sitio me cambié de ropa y decidí relajarme en la piscina recordando mis días escolares donde fui partícipe de las glorias de Fuuka, en cuanto al buen equipo de natación que poseía del cual curiosamente fui capitana. Tuve que cambiar de lugar puesto que un equipo de nado necesitaba usar la piscina donde yo estuviera, conocí por cierto a la instructora, quien amablemente me preguntó si no quería recibir algunas clases con ella, le dije que no pero quedamos como amigas.
Mi ímpetu inicial de nadar mermó un poco al cambiar a una piscina más pequeña, por lo tanto decidí que era mejor salir de ella para no seguir tragando tanto cloro y mejor regresar a casa por una ropa más caliente. Mucha fue mi sorpresa cuando yo que salía de la piscina, Shizuru que entraba a ella. Nos quedamos viendo la una a la otra, nunca en mi vida pensé ver a la ingeniera en un bañador, creo que ella tampoco pensó encontrarme en ese atuendo tampoco. Aunque pensándolo bien ella me ha visto desnuda, sólo que estaba borracha, pero bueno esa es harina de otro costal.
- "Buenas tardes ingeniera" - Saludé con cortesía, no sin antes rechequearle las tetas por última vez.
- "Kuga-han" - Respondió después de un par de minutos - "No tenía idea de que practicaras natación" - Somos dos.
- "Es mi primer día"
- "¿Y qué te ha parecido?" - ¿La natación o tus tetas? Espera, ella se refiere al lugar, enfoca Kuga.
- "Me gustaba más la otra alberca, pero está bien, cumple con su objetivo"
- "Normalmente es un lugar poco concurrido, pero es la temporada donde el equipo local de natación realiza sus prácticas y este lugar tiene las instalaciones más adecuadas para ello" - Bla, bla, bla; a quién le importa eso - "Pero ya te ibas" - Si tu humanidad me lo permite, pues has bloqueado mi salida triunfal por la escalera con tu bello y escultural cuerpo.
- "Demasiado cloro es malo para la piel, debo enjuagarme antes de ir a casa"
- "Ya" - Se hizo a un lado - "¿Sabes?" - Preguntó mientras iba por mi toalla que estaba no muy lejos de nosotras junto con mi mochila - "Siempre vengo a la misma hora" - ¿Huh?
- "Ajá"
- "Sería agradable ver un rostro conocido que comparta mi gusto por el nado aquí"
- "Lo tomaré en cuenta"
Me despedí y me fui huyendo a las regaderas, ¿pero qué carajos fue eso? ¡Está loca! Eso aquí y en la gran China fue un calzonazo descarado y además, autografiado. ¿Pero quién demonios se cree que es Shizuru? No contenta con todo el mal que me ha hecho ahora sí viene y me dice que quiere verme para disfrutar juntas de una erótica actividad acuática, donde no sólo me dejará ver su anatomía ceñida en un traje que de por sí no deja nada a la imaginación, sino también gozar de su grácil compañía por una hora donde nada ni nadie podrá interrumpirnos. ¿Pensó que le diría que sí? Kuga, dime que no es sangre lo que te está brotando por la nariz porque es patético.
- "Habló tu mamá" - Me recibió Mai en cuanto volví a casa.
- "Qué ahora"
- "Quiere saber si ejerciste bien el recurso que te dio para tus clases"
- "Supongo que le dijiste que sí fui al poli funcional"
- "Le dije que saliste, pero que ignoraba a dónde" - La miré con odio - "Oye, no me veas de ese modo, últimamente pareces más un narco que mi compañera de alquiler"
- "¿Un narco?"
- "Eres misteriosa, actúas muy raro y nunca se te ve por aquí"
- "Los narcos son gente normal" - Me defendí - "¿Me estás haciendo una escena marital?" - Objeté.
- "Ya no me quieres" - Oh, eso fue muy bajo Mai.
- "Me voy a bañar y luego le hablaré a Saeko" - Fin de la discusión.
- "¿Pasó algo?"
- "¿Disculpa?"
- "Tienes un sonrisa medio rara, por no decir que ya no te la veía"
- "Estás loca"
- "Mmm, me enteraré tarde o temprano verás que sí"
No sé quien me asusta más, si Saeko o Mai, pero creo que la pelirroja es peor pues Saeko está muy lejos como para realmente causarme algún dolor de cabeza. Así que una vez calientita y con una barra de pan francés en la boca, le marqué a Saeko para informarle los pormenores de mi travesía diaria; incluyendo mi incursión a la natación. Por supuesto, obvié mencionarle sobre mi encuentro con Shizuru, tampoco le dije que conocí a la entrenadora del equipo de natación del sitio, pues a Saeko le incomoda mucho cuando le hablo sobre mujeres.
Con el cuerpo adolorido pues la falta de actividad física se siente hasta el alma, pisé la oficina exactamente a las nueve con treinta minutos, sí, otro retardo más y me descontarán el día. ¡Hurra! ¡Libertad! Basta de payasadas Kuga, enfoca en el solitario mejor y deja de pensar en tonterías. La ingeniera hizo su entrada triunfal a las instalaciones y se veía tan fresca como una lechuga y ahora sé por qué su cuerpo se mantiene tan bien conservado, ella lo ejercita. Pasó de largo y no me dirigió una sola mirada, no es que lo esperara realmente, a estas alturas del partido ya nada me sorprende, salvo Nao, quien se sentó en mi escritorio después de quince días de no saber nada de nada de ella.
- "Hola Kuga" - Saludó con una retorcida sonrisa.
- "Hola Nao"
- "Me enteré por ahí que has vuelto al mundo de los vivos"
- "Sí, me pasé a morir pero ya ves que hierba mala nunca muere"
- "No me refería a eso"
- "Entonces no comprendo"
- "Te vieron ayer con una sexy y curvilínea fémina quien resulta ser una de las promesas del equipo nacional de natación" - Carajo, no han pasado ni veinticuatro horas de mi primer día en el deportivo y mi fama ya es legendaria.
- "¿De qué hablas araña?"
- "Niégalo" - Me retó con esos ojos verdilimas - "Miéntele a Nao-mamá y dile que no estuviste con Hagino Kanako"
- "¿Quién?"
- "No puedo creerlo" - Me dio un zape - "¿Ni siquiera le preguntaste su nombre?"
- "Auch" - Me sobé la cabeza - "¿De qué hablas araña?"
- "¡A Hagino-sama!"
- "Hagino... ¡Ah!" - Tuve un chispazo de sinapsis en el cheto - "La chica del poli de ayer"
- "Sí, la medallista olímpica de los juegos pasados en los 200 metros pecho"
- "Pues yo la vi muy despechada" - Me volvió a dar otro zape - "¡Oye!"
- "Para ver si dejas de ser tan idiota"
- "¿Cómo carajos sabes tú que conocí a la instructora del poli si eso ocurrió todavía anoche?"
- "Oh, ya sabes Kuga, soy como un dios, poseo omnipresencia"
- "No seas blasfema araña, seguro una de las chicuelas que seculaban a la instructora es uno de tus tantos ligues"
- "Jo, me declaro culpable" - Se tiró el cabello tras las orejas mientras su sonrisa resplandecía cual sol naciente - "A poco no está buena"
- "¿Quién?"
- "Tu mamá Kuga"
- "Deja a mi madre fuera de esto"
- "Pues enfoca carajo" - Trató de golpearme pero esta vez sí esquivé el madrazo - "Hagino, la chica que conociste es una atleta en toda la extensión de la palabra"
- "¿Ya te la tiraste también?"
- "Tristemente no" - Pose melodramática - "Cuida mucho su imagen, pero yo sé que es del bando"
- "Yo creo que alucinas con tu mundo gay"
- "Nuestro"
- "Como sea" - La empujé fuera de mi escritorio - "Sácate, no vaya a ser que nos vea la ingeniera y me la haga" - Enarcó la ceja.
- "¿Y desde cuándo te importa nuevamente lo que esa diga?" - La miré con inocencia, pero Nao no se la tragó - "¿Hay algo que Nao-mamá deba saber?"
- "Sí" - Me tomó de los hombros y acercó su rostro al mío para escuchar con detalle - "Tengo mucho trabajo, vete"
- "No quieres hablar, bien" - Se rindió muy fácil - "Pero recuerda, un mundo nos vigila"
Con una señal en donde apuntaba su dedo índice sobre el ojo, Nao se despidió de mí no sin antes recordarme que ella me estaba espiando. Y bien no entiendo esa manía suya de ahondar en mis pasiones más bajas cuando debería enfocarse en las propias. Pero estamos hablando de Nao, para ella su mayor diversión es la de descubrir secretos y contarlos, si no qué chiste. Pero mientras tenga la idea de que la instructora y yo tenemos algo, puedo estar tranquila de que nunca descubra que Shizuru y yo tuvimos algo. Al menos eso me consuela.
Decidí acudir a mi entrenamiento a la misma hora del día anterior, no es que no quisiera ver a Shizuru, es que en realidad no confié que ella cumpliera su palabra y de quedar yo como idiota prefiero mejor esperar a ver cómo se dan las cosas. Para mi sorpresa esta vez no había equipo de natación en la piscina, pero sí estaba la famosa medallista olímpica de la que hablaba Nao. Caramba, mi ignorancia no deja de sorprenderme a veces, soy capaz de tirarme a la princesa imperial sin antes enterarme de quién era. En lo que me alistaba la vi nadar de un lado a otro por la enorme alberca del deportivo, iba a entrar pero supuse que la sacaría de concentración así que decidí mejor ir a la más pequeña aunque no fuera de mi total agrado. En eso estaba cuando ella me habló.
- "¿No piensas entrar?"
- "Oh, iba a la otra"
- "¿No te agrada esta piscina?"
- "No quería interrumpir tu entrenamiento"
- "Hoy no vienen mis pupilas así que podemos usar esta libremente" - Me lanzó una sonrisa - "Eso si tú quieres, claro"
- "¿No hay problema contigo?"
- "Para nada" - Aquí me vio medio rarito pero ignoré el trasfondo que asomaba en esos ojos castaños - "Ven"
Kanako, sí, me pidió que la llamase por su nombre, resultaba ser una ex medallista que actualmente dedicaba su tiempo a instruir a jovencitas para los equipos locales de natación. Ella decía que lo veía más como un pasatiempo que una actividad, pues estaba tomándose un descanso de la ajetreada vida de un atleta. Yo supuse que al ser ella una celebridad sería una persona que gustara de la atención de los demás, que añorara esos días de gloria en el pódium y el vitoreo de su nombre por parte del público que la apoyaba en las gradas. Kanako soltó una risotada y me dijo que todo eso es superficial, que ella se conformaba con escuchar el vitoreo de sus padres, la felicitación de sus maestros y el aplauso de sus compañeras. Nada más. Pero yo no le creí.
Su técnica definitivamente era mil veces mejor que la mía, esa mujer no pareciera que nadara, pareciera que se deslizara en el agua. Se movía y ni siquiera notabas el movimiento del agua, nunca antes había visto nadar a alguien como ella, jamás me había importado tampoco. En cuanto consideró que era un tiempo prudente de salir, me retó a unas carreras en el agua donde la perdedora invitaría a cenar a la ganadora, acepté por puro orgullo pues sabía que no le ganaría ni de broma. Perdí, pobre de mí. Saliendo de la piscina intercambiamos números y ella quedó en decirme dónde y cuándo nos veríamos para que cumpla con mi promesa. Nos despedimos y me fui a casa. Shizuru nunca llegó al poli funcional por cierto, simplemente brilló por su ausencia.
Los siguientes días significaron para mí una penuria total, al parecer la edad comenzaba a jugarme malas pasadas pues tanto el cloro, como el agua fría, como el cambio de temperatura, como el enorme tiempo sin hacer nada más que aplastarme en un escritorio a jugar solitario; habían hecho de mi cuerpo en un caldo de cultivo para todas las enfermedades habidas y por haber. Dicho de otra forma, me dio una neumonía y eso significó no aparecerme por el poli en una semana, tres días de ausencia en el trabajo y veinticuatro horas de afonía total. Un auténtico calvario para quienes me rodearon. A la semana de mi padecimiento tuve una inesperada visita al trabajo, lo supe porque Sakomizu comenzó gritonear desde la entrada mi nombre.
- "¡Kuga, Kuga!"
- "Voy"
- "¡Te busca una señorita!" - ¿Una señorita?
Pero no sólo yo supe que me buscaba una señorita, toda la oficina volteó con curiosidad para conocer la identidad de la persona que visitaba a la ermitaña de la oficina. Supuse que era Mai o quizás Mikoto o quizás alguna de las tantas personas que suelo atender y cuya identidad me es desconocida y para qué negarlo, que me importa un bledo quienes sean y de dónde vengan. La chica en cuestión era una morena de cabello negro azabache hasta los hombros, con un rostro que se me hizo familiar y cuya indumentaria constaba de chaqueta y jeans.
- "Hola" - Saludé por cortesía, ni idea de quién era - "¿Puedo ayudarte en algo?"
- "¿No me reconoces sin el traje de baño verdad?" - Aght Kanako, ya identifiqué tu voz.
- "¿Traje de baño?" - Preguntó un intrigado y chismoso Sakomizu.
- "¿Recuerdas que te dije que estaba yendo al poli?" - El hombre lo entendió al fin y mejor se despidió para dejarnos solas - "¿Te importa si salimos de aquí?" - Es que hay mucho chismoso en esta dependencia.
- "Para nada"
- "Bien, andando" - La llevé al arriate no muy lejos de la oficina, pues ese sitio tenía una de las vistas estratégicas más chéveres del edificio, aparte que era difícil que alguien te viera por ese lugar.
- "Te preguntarás cómo supe dónde encontrarte" - Comenzó - "Me tomé la libertad de pedir la información que llenaste al inscribirte al club"
- "Cierto, ahí puse dónde laboraba" - Yo creí que una de las amiguitas de Nao te dijo.
- "Sé que fue mucho mi atrevimiento pero es que estaba preocupada" - ¿Preocupada?
- "Sí iba a pagar mi apuesta, lo juro" - Cuando cobre, claro.
- "Tonta" - Me miró medio extraño - "Esto no va por lo de la apuesta"
- "¿En serio?"
- "No" - Frunció el ceño - "Bueno un poco" - Me está confundiendo - "Pensé que te había ocurrido algo grave"
- "Ah, de hecho me enfermé de gripe toda la semana anterior por eso no me presenté al poli para nada"
- "Ya sabía yo que algo malo pasaba" - Se encogió de hombros - "Lo presentí"
- "¿Tú también eres adivina?" - Me miró algo desconcertada pero no pudo seguir hablando, fuimos indebidamente interrumpidas.
- "¡Kuga!" - Nao - "¡Hagino-sama soy tu fan!" - Me empujó la pelirroja descarada - "Fírmame en la piel"
- "¡En la madre te voy a firmar!" - La jalé de la blusa - "No jodas Nao"
- "¿Celosa?"
- "No friegues, cómo demonios me encontraste" - Se suponía que es mi lugar secreto.
- "Te dije que soy omnipresente" - Omnipresentes mis nalgas - "Yuuki Nao, mejor amiga de Kuga" - Se presentó por sí sola la araña.
- "Gusto en conocerte" - Respondió la medallista pero ella no se presentó, supongo que estaba de más.
- "Nao, ¿no tienes trabajo o algo mejor que hacer?"
- "No" - Sucia y pequeña - "Ah, ¿interrumpí algo?" - Preguntó con su rostro más inocente pero a la vez más pervertido.
- "Natsuki-san me estaba invitando a comer" - La boca de Nao cayó hasta el piso y ni yo pude disimular mi sorpresa.
- "¿Es eso cierto?" - Preguntó atónita la araña.
- "Pues sí" - Sí, como lo viera estaba ensartada en otra de esas relaciones donde yo no me las busco pero ahí están. Viva.
- "Las dejo, te hablo luego, bye" - Así como la araña apareció, así se fue, dejando tras su estela arácnida un silencio sepulcral.
- "Perdona si te incomodé" - Sí que lo hiciste - "Pero si no actuaba esa chica no se iría y no creo pertinente quitarte más el tiempo" - Ah - "No tienes por qué invitarme si no quieres, en realidad sólo vine para saber de ti"
- "Oh" - Hoy estamos muy elocuentes.
- "¿Te veré hoy entonces?"
- "Sí, supongo que estoy bien como para sumergirme en agua fría"
- "No está tan fría" - Me golpeó en el estómago - "Estás exagerando"
- "Ya, entonces nos vemos en el poli"
- "¿Así no más?" - ¿Pues qué creías? - "¿No me vas a dar un beso?" - ¡WTF!
Y sin pensárselo dos veces, la mujer me jaló de los hombros, me besó en la mejilla y se fue canturreando mientras mi cheto trataba de procesar lo que acababa de ocurrir. La conclusión fue que estaba jodida otra vez y que ésta mujer se convertiría en un dolor de muelas seguro. Bien Kuga, sales de una y entras a otra, pero esta vez será diferente, las reglas las pondrás tú, ya nadie te tomará el pelo. No. Ahora tú mandas.
- "¿Hoy tampoco vas a nadar?" - Preguntó la pelirroja cuando me vio echada en el sillón cambiando canales.
- "Me siento un poquito mal"
- "¿En serio?" - De acuerdo, soy una cobarde - "Porque hoy es el día que elegimos Mikoto y yo para cambiar las cortinas de la casa, iremos de compras y creo que es justo que apoquines a la causa" - Ught.
- "Recordé que tengo un asunto pendiente por ahí, debo irme"
- "No huyas Kuga"
- "Bye"
A toda marcha y sin mirar atrás, decidí refugiarme en el único lugar donde la pelirroja no me alcanzaría, sí, me fui al poli a nadar. Una vez ahí me puse el bañador y me reuní con Kanako y su grupo de estudiantes. Las chicas rondaban entre los quince y los dieciocho máximo, me pregunto cuál se estará tirando Nao, pero daba igual, incluso la mayor parece una lolita, es un crimen tan sólo mirarlas. Nao es terrible.
- "¿Alguna llama tu atención?" - Me sacó la ex medallista de mi momento de reflexión.
- "Oh, me preguntaba tu edad" - Enarcó la ceja - "Es que no te ves mucho mayor que ellas y les estás dando clases y eso" - Y eso, tú sí que eres brillante Kuga.
- "Aprendí a nadar mucho antes que caminar" - Órale - "Sé lo que hago Kuga, no te preocupes"
- "Nomás me preguntaba"
- "Tengo veintidós años y..." - Me susurró al oído - "Eres una mala mentirosa" - Ya sé.
Como sentí que distraía a la entrenadora de sus actividades, decidí entonces retirarme de su campo visual para no seguirle entreteniendo, pero no seguí nadando sino que decidí explorar un poco el sitio. Fue así como llegué a una pequeña alberca para niños, donde un grupo de mocosos jugaban a aprender a nadar con una instructora pecosa. Entre risas y juegos, ellos aprendían a nadar y a perderle el miedo al agua, mientras que a la distancia, las madres más aprehensivas, se mordían las uñas pensando que sus retoños podrían ahogarse en un charco de agua.
Sonreí antes este último pensamiento, recordando mi entrenamiento inicial con Saeko para aprender a nadar. Saeko como toda buena madre, me instruyó debidamente en este deporte como debía ser. Me aventó al agua sin siquiera avisar y tan sólo amarró una cuerda a la mitad del tanque, porque déjenme decirles que esa no era una piscina; para que al salir me agarrara de algo. Total que aprendí por puro instinto a flotar y no fue sino hasta la escuela elemental donde un maestro se las apañó para enseñarme primeramente, a perderle el miedo al agua. De ahí ya todo fue más fácil.
Pero al enfocar mi vista nuevamente al gentío, descubrí una silueta que al inicio pensé que confundía pero no, era Shizuru. Ella estaba de pie observando a los críos con una mirada melancólica, por un momento pensé que alguno de ellos era suyo, pero luego recordé que la ingeniera no tenía hijos. Me sentí entonces como una acosadora al estar ahí viéndola en ese lugar, fue incómodo, así que decidí mejor retirarme de ahí. Pero como maldición, ella volteó en el momento justo en que me iba, nos vimos a los ojos y llamó mi nombre. Y así, con tan sólo eso, Shizuru me tenía nuevamente a sus pies.
N/A: Pues así como ven, no me he muerto sólo andaba de parranda. Yo no estoy para contarlo ni ustedes para saberlo pero sí, me largué de vacaciones con mi novia y la pasé tan bien que hasta escribir se me olvidó. No es broma. Agarrar el hábito de la escritura fue algo muy complicado pues me había desacostumbrado por completo y la verdad ya me estaba dando flojera. Este capítulo fue milagroso, igual tampoco me gustó mucho pero es una aproximación bastante cercana a lo que iba haciendo anteriormente, a ver qué se me ocurre para el siguiente pero eso sí, tardaré... Ja ne!
