ENTRE NUNCA Y JAMÁS
(Neverland)
Capítulo 13.
¿Alguien alguna vez en su vida ha pensado que es dos personas al mismo tiempo? Hay ciertas ocasiones donde siento que mientras actúo en automático, mi otro yo se acomoda en el sillón, coge una bolsa de palomitas y se desparrama a ver la tele. En el mencionado aparato, se proyecta un melodrama patético y estúpido cuyo título por cierto, llevaría mi nombre. Pregúntome yo si en verdad ese melodrama se llevara a la pantalla, alguien lo vería, alguien que no sea yo claro está. Caramba, me duele el pecho desde hace varios días, sólo falta que me vaya a dar un infarto; dramático giro para la novela.
- "Pero qué gusto me da el ver a mi cachorra favorita" - Una olorosa figura a la puerta saludó con una gran sonrisa.
- "Yohko, mi madre está en la casa, respeta" - Advertí a la veterana figura que contoneaba sus caderas a la entrada del hogar.
- "Oh, la suegra llegó" - La suegra que es casi de tu edad por cierto - "Pero ya me ha visto aquí en otras ocasiones"
- "Y sigue sin creer tu desinteresada presencia en el hogar"
- "Soy una buena amiga de la casa" - Se quitó las gafas y sonrió con coquetería - "Ella lo sabe"
- "Te detesta, no quiero problemas con ella"
- "Miedosa" - Me acarició la cabeza - "Oh" - Me miró fijo.
- "¿Qué ahora?"
- "Mi cachorra se ha puesto madura" - Aquí mi rostro enrojeció un tanto de cólera y otro por vergüenza, que entendí bien lo que quiso decir esta mujerzuela.
- "¡Yohko!"
- "¿Qué?" - Se encogió de hombros - "Es la verdad" - Resopló el aire con elegancia - "Los años te están poniendo muy guapa y bien parecida" - Se llevó el dedo a la barbilla, pensativa - "Has dejado de ser mi cachorrita favorita" - ¿Favorita?
- "Deja de decir sandeces por favor, mejor siéntate a la mesa" - Pues esta mujer sólo viene a gorrear el almuerzo desde que le redujeron las horas al aire - "¿Cómo está Midori?"
- "Vieja y fastidiosa, como toda mujer a su edad" - ¿Qué no tienen la misma edad?
- "¿Problemas en el paraíso?" - Sonreí con burla.
- "Esa mujer me está volviendo loca"
- "¿Tanto así?" - Le serví de comer mientras despotricaba sobre su mujer.
- "Como toda ariana es egocéntrica, infantil, caprichosa y manirrota" - Y supongo que esto último ha de ser lo que te exaspera.
- "Natsuki, ¿no has visto dónde...?" - Saeko mamá al ataque, qué raro - "Yohko-san" - La miró fijamente - "¿De nuevo por aquí?"
- "He salido temprano del trabajo y pasé a saludar a las amigas" - Respondió una sonriente astrolocutora a una madre que todo lo ve, por ejemplo, los platos a la mesa - "¿No le gustaría una lectura del tarot Saeko-san?" - Mamá la vio con sigilo, casi como a una presa antes de responder un contundente no.
- "A estas alturas del partido, el futuro no me preocupa" - Aquí me volteó a ver - "Pero con gusto escucharía el futuro de Natsuki"
- "¿Qué?" - Pregunté sorprendida - "¿De cuándo acá crees en estas tonterías madre?"
- "Desde que me hago vieja y quiero nietos"
- "Oh" - Se disculpó la vidente - "Perdón Natsuki pero no he traído mis cartas especiales, sólo tengo las de uso regular" - ¿Me está jodiendo o en realidad eso existe?
- "¿No puedes leerle la mano entonces?" - Insistió Saeko, quien más bien preguntó esto último a manera de burla.
- "Por supuesto" - Ándale - "Soy una auténtica gitana en mi interior" - Eres una charlatana, habladora y mentirosa, eso es lo que eres - "Acércate Natsuki"
- "No voy a participar en este juego" - Me crucé de brazos y me negué a lo inevitable.
- "Deja la arrogancia para tus ligues que a mí no me niegas nada" - Aght, juraría que Saeko me vio con odio.
- "Ya, ya; si te doy la mano dejarás de molestar, ¿cierto?"
- "Prepárate para recibir la mejor quiromancia de tu vida" - Enarqué la ceja y le vi la cara con ese rostro que dice, ¡vete al diablo idiota!
- "Buenas tardes" - Lo que me faltaba, público.
- "¡Oh Viola-chan, llegas a tiempo!" - Le saludó una eufórica Saeko. Sí, resulta que sin proponérselo Viola ha conquistado a mi madre y yo me pregunto qué droga le dio para ello - "Yohko-san leerá el futuro de mi Natsuki"
- "¿En serio?" - Nos vio medio feo a las dos y preferí mirar mi mano para evitar sentirme acuchillada.
- "¿Podemos empezar?" - Presioné, pero vi los ojos de Yohko y presentí, sin ser yo una vidente ni nada, que esto iba a ser una falacia de aquellas...
- "Natsuki en tu línea de la vida veo que has tenido una serie de accidentes pero que has sabido sobrellevarlos con entereza" - ¿Vas a decirme algo que no sepa o lo que todos conocemos?
- "Aburrido" - Me burlé - "Eso cualquiera que haya estado conmigo en los últimos cinco años te lo puede decir también"
- "¡Ah!" - Me soltó la mano en señal de indignación - "Dudas de mis poderes psíquicos"
- "Natsuki" - Interrumpió nuestro argumento mi madre - "Deja que la adivina haga su trabajo" - Imploré misericordia con mi mirada más inocente - "Pero Natsuki tiene razón" - Al fin - "¿Se va a casar o se quedará a vestir santos?"
- "¡Madre!"
- "Tienes razón Natsuki, el matrimonio no es importante" - Vaya - "Me conformo con saber si veré a mis nietos antes de morir" - Dramática la mujer.
- "Veo cosas interesantes en el futuro de Natsuki" - Respondió la astrolocutora con su voz de Temis-sama, juraría que hasta Viola prestó atención al circo que esta mujer estaba armando.
- "Dinos" - Incitó una extasiada Saeko, la magia de Yohko ha comenzado.
- "Definitivamente, veo niños en el futuro de Natsuki" - Saeko se llevó las manos al rostro y con emoción de madre preguntó lo siguiente.
- "¡Serán de Reito-san!" - No jodas mamá.
- "En realidad no son niños..." - ¿Es mi idea o sonrió con maldad? - "Una niña" - O-oh.
- "¡Natsuki, tendrás una hija!" - Me palmeó Saeko la espalda como si lo creyera en realidad - "Ahora sabrás lo que es lidiar con una Kuga" - Se plantó orgullosa - "¿Cómo será, Yohko-san?"
- "Veo que es una niña muy bella, muy fina y que traerá a Natsuki la felicidad que está buscando" - ¿Alguien además de mí, notó que dijo es y no, será?
- "Suficiente" - Me levanté de golpe - "Embute tu boca de comida y deja de decir tonterías"
- "Pero todavía no te he dicho la mejor parte"
- "Ni quiero seguir oyendo" - Me di la media vuelta y me topé de cara con Viola, quien estaba sonrojada. Sabía que no fui la única que entendió la maldad de Yohko.
- "¿No quieres una lectura Viola-chan?" - Le preguntó la adivina a la joven Fujino.
- "Gracias Yohko-san, pero estoy bien así" - Aunque ella sí que supo disimular la comprometida situación.
- "Natsuki" - Llamado materno - "¿Por qué no le ofreces de comer a Viola-chan?"
- "No es necesario señora Kuga, de verdad" - Declinó el ofrecimiento aún avergonzada por lo anterior - "Sólo he venido a platicar con Natsuki"
- "Ya veo"
- "Pero no tenía idea de que tenían visitas, será mejor que vuelva en otro momento"
- "Nadie te está sacando" - Vociferé - "Podemos hablar ahora"
- "Preferiría que estuviésemos a solas, ahora me retiro" - Se acercó a Yohko después de despedirse de mamá - "Un placer como siempre, Temis-sama" - Juraría que había en esos ojos un rayo fulminante.
- "De nada, Viola-chan"
Y en realidad que fue un día por demás extraño, pues Viola no volvió para nada, no llamó y simplemente no supe más de la mujer. Yohko tragó la comida y se despidió argumentando compromisos laborales inevitables, noticia que trajo la felicidad de Saeko pues ver a la dama de los horóscopos en la casa no le causaba ni la menor gracia a mi señora madre. Sin embargo para Saeko la presencia de Shizuru era otro boleto, en los últimos años la mujer ha sabido engatusarla para que comprara la idea de que ella y yo sólo somos dos buenas amigas que salen a tomar el café, cuando la realidad es muy distinta. Yo no sé si mamá lo cree o simplemente nos hace creer que lo cree, ¿tuvo sentido? Me da igual.
- "Hola Kuga"
- "Tate" - Saludé a mi vecino mientras revisaba el aceite del carro - "Tiempo sin vernos"
- "Estuve en una comunidad haciendo mi servicio, ya sabes el cole"
- "¿Ya terminaste?"
- "Eso quisiera" - Se llevó las manos a la cabeza - "Pero en realidad estoy en periodo de vacaciones"
- "Hace cuánto que llegaste"
- "Recién vine esta mañana"
- "Eso explica por qué Reito no me dijo nada" - Ahora revisé el líquido de frenos, mientras ignoraba el rostro de inconformidad de Tate al mencionar tan casualmente el nombre de su tío.
- "¿Te gustaría salir a recordar los viejos tiempos?"
- "¿Quieres decir ir de juerga y ligar viejas?" - Sonreí - "No, gracias"
- "¿Ya no te gustan las mujeres?" - Deliberadamente dejé caer el capirote sobre su cabeza.
- "¡Hey!" - Protestó el animal - "¡Eso dolió!"
- "Eso responde tu pregunta" - Me limpié las manos en lo que él gimoteaba - "Tengo una situación sentimental complicada pero sigo con Shizuru"
- "Oh, ya" - Guardó ambas manos en los bolsillos - "Te pegan, lo entiendo"
- "No me pegan" - Gruñí - "Si tanto quieres salir vamos al izakaya de siempre, para que dejes de fastidiar"
- "Bien"
Entre litros de sake, kilogramos de nicotina y poca vianda; Tate me dio una actualización de su vida en los últimos seis meses. En la mía no había gran cosa qué contar, salvo que Viola había entrado y aún no sé muy bien para qué. Es extraño, se suponía que ella volvería a Kioto la semana pasada pero sigue por aquí dando lata, argumentando que está realizando trámites escolares en su antigua alma mater. Tate no preguntó más de ella, ni siquiera me habló de Shizuru, simplemente nos limitamos a beber y despotricar sobre todo lo que nos disgustaba. Sí. Yuuichi es mi amigo incondicional, le pese a quien le pese.
Un chiste aquí otro allá y cuando me di cuenta ya estábamos ebrios; pero eso no fue lo raro pues nuestras excursiones a los bares suelen generalmente acabar en los table dance de Tokio. Aquí lo curioso fue que antes de pedir la cuenta una figura alta, plantada, de sonrisa estudiada, cabello castaño oscuro, ojos grises y una ridícula piocha; se sentó a la mesa y nos invitó otra ronda de sake. Cierto, hablo de Reito.
- "¿Qué te trae por aquí Reito?" - Pregunté mientras tomaba su primer vaso de sake, el yerno de mamá.
- "Vengo de cerrar una negociación con un inversionista que me llevó todo el día concluir" - Dramatizó llevándose la mano al cabello que cada día lo veo más alborotado y escaso - "Apenas voy a comer algo"
- "Traga tío" - Casi me reí pero supe disimular el desinterés de Tate en la vida de su patrocinador oficial - "Mientras menos hables más comida te entra"
- "Y me pregunto qué clase de maestro serás en el futuro"
- "Uno con el estómago lleno" - Se burló, cosa que no pareció gustarle al tío.
- "Natsuki" - Trató de disimular su descontento haciéndome plática - "No deberías juntarte con este malcriado, sobre todo si tienes trabajo mañana"
- "Eso no es problema" - Sorbí el sake - "Seguro Shizuru me perdonará el desfalco, ya sabes, las ventajas de ser su favorita" - Aquí fue Tate quien escupió su sake a la mesa.
- "¿Qué pensará la señora Kuga en que no has regresado a tu casa?" - Ahí sí tienes un punto - "Mesero la cuenta"
- "No tío, yo pago"
- "Tate" - Tono de hombre mayor - "Deja que yo me encargue, tú apenas tienes para tus gastos" - Eso fue humillante, pero mejor ni meterse - "Un placer como siempre Natsuki"
- "¿Te vas?" - Pregunté como si de verdad me importara que el pelmazo nos dejara solos.
- "Es tarde y debo descansar" - Se levantó para retirarse - "A ver si un día de estos aceptas una invitación a cenar"
- "Lo pensaré" - Ni de jodida broma.
Trastabillantes en la penumbra de las solitarias calles de Tokio, dos siluetas realizaban el duro regreso a casa a pie. Es ahora cuando nos preguntamos el por qué no le pedimos a Reito que nos diera el aventón si de todas maneras vivimos en el mismo lugar. ¿Mi auto? No tiene gasolina, por eso venimos en metro. Después de quince minutos de vano intento de conseguir taxi, Tate y yo llegamos a la conclusión de que era la manera de Reito de vengarse de nosotros por no tratarlo bien. A cada paso que daba el dolor en mi pecho aumentaba, mientras Tate hablaba cosas incoherentes, me preguntaba si había realizado algún esfuerzo físico que me estuviera causando el malestar, pues pareciera más un dolor muscular que otra cosa.
- "Hey Tate" - Pregunté después de caminar cuatro bloques - "¿Crees que nuestras vidas seguirán como hasta ahora?"
- "¿A qué te refieres?" - Sacó su cajetilla de cigarros y me convidó a fumar - "¿A salir de juerga, emborracharnos y volver a pie?" - Rió de esto último - "Pretendo mejorar un poco, ¿sabes?"
- "No" - Negué con la cabeza - "Estar solos y eso"
- "Tú no estás sola" - Me miró con seguridad - "Tienes a tu madre, a tus amigas y a..." - A Shizuru quiso decir, pero mejor calló que ese tema le disgusta todavía más que hablar de su tío.
- "A veces me pregunto si así será siempre"
- "Oh" - Se llevó la lengua a los labios para saborear la nicotina que le quedaba ahí, era su vicio - "A mí me gustaría casarme y formar una familia un día"
- "¿Con Mai?"
- "Con una buena mujer" - Se encogió de hombros, que ambos sabemos que Mai no lo pelará nunca - "Tener hijos y eso..."
- "¿En serio?" - Lo miré con incredulidad, que siempre he pensado que Tate es el hombre que yo hubiese sido.
- "¿Por qué no?" - Miró a la nada mientras esperábamos el cambio de luces del semáforo - "Un hogar al que llegar, una familia que sea la propia..."
- "Una esposa que te pida un auto nuevo" - Lo interrumpí para bromear - "Y la ex llamándote por la pensión" - Aquí echó una sonora carcajada, que él entendió muy bien lo que impliqué. Él no era hombre de una sola mujer.
- "Pero muchos hijos con quien jugar" - Me guiñó el ojo con una enorme sonrisa en el rostro, cínico - "¿Te gustaría eso verdad?"
- "Lo de la ex no" - Evadí la pregunta con una broma.
- "Shizuru-san no se me hace ese tipo de persona"
- "¿Cuál?"
- "La persona que forme un hogar" - Oh - "Pero siendo honestos, tampoco creo que Viola-chan lo sea"
- "¿En serio?" - Cruzamos la calle mientras él continuaba hablando con el cigarro en la boca.
- "Me gustaba más la deportista" - Me acarició la cabeza juguetón - "Aunque ella..." - Susurró en mi oído lo siguiente - "Sí me da el tipo de mujer que te pide un auto nuevo"
- "¡Tate!" - Lo empujé con violencia y luego corrimos como niños hacia la casa.
Como era de esperarse, mamá pasó en vela toda la noche hasta que la hija pródiga llegó a casa, que por cierto eran como las cinco de la mañana cuando eso ocurrió. Apenas alcancé a bañarme, cambiarme de ropa, meterme a la boca un bolo de goma de mascar para el aliento y salir corriendo a pescar el autobús que me llevaría a la parada del metro más próximo para no llegar tarde al trabajo. A medio camino recibí un mensaje de Shizuru, quien me daba instrucciones precisas del lugar donde nos encontraríamos a la salida para tener un encuentro furtivo más.
Respiré profundo y descubrí que el pecho me dolía más que ayer, creo que ya era hora de consultarle a un médico, pues esto no me parecía nada bien. Seguí mi camino al trabajo, llegué tarde, no hice nada; o sea lo normal, la rutina de siempre. A la hora de la comida quedé con Nao en salir en la noche para acompañarla a comprar un regalo para su novia, creo que es la décima que le conozco en lo que va del año. La mujer es bien activa en realidad, estoy convencida de que su relación más estable he sido yo.
Puntual como siempre, a las tres con treinta minutos de la tarde, acudí al llamado de la ingeniera quien me esperaba en el motel de costumbre. Hicimos lo habitual, a veces me pregunto si queda algo de la ilusión de mi juventud o es ya un hábito el que nos acostemos. Aunque debo confesar que estar con ella ha sido lo mejor que pudo pasarme en la vida, a pesar de todo, lo que siento por esa mujer no tiene comparación.
- "Natsuki" - Habló por vez primera desde que entramos al cuarto, por lo general nunca hablamos de nosotras pero este día era diferente, sería diferente.
- "¿Qué pasa?"
- "Debemos dejar de vernos" - ¿Ya te fastidiaste Shizuru? - "Ven" - Me pidió que me acercara a su lado de la cama.
- "Estoy bien así, continúa" - Pero la mujer no aceptó un no por respuesta y me abrazó, cosa que me causó extrañeza.
- "Te quiero" - Aquí vamos de nuevo.
- "¿Por cuánto tiempo?" - No es la primera vez que me lo pide, separarnos también se ha convertido en parte de la rutina.
- "Mucho" - Me apretó con fuerza - "Las elecciones están próximas y yo..." - Ahora comprendo.
- "No quieres que perjudique tu buen nombre, ya" - Jugarás la carta de la esposa Fujino en las fotografías de la prensa, no me sorprende para nada.
- "Lo estás tomando bien"
- "¿Qué esperabas?" - Me separé de su abrazo - "No es la primera vez que me pides algo como esto" - Me levanté para buscar mi ropa - "Entiendo bien mi lugar en esta relación Shizuru"
- "Sabes que esto no es lo que quiero para ti"
- "Y bien, tampoco haces nada por ello"
- "Natsuki"
- "Ya" - Pedí calma con las manos - "Ve y haz lo tuyo, si para cuando termines aún te quedan ganas de estar conmigo búscame"
- "¿Qué harás mientras tanto?"
- "Lloraré tu partida" - Respondí con ironía, Shizuru frunció el ceño al oír esto último.
- "Volverás con Viola" - Me paré en seco, que a Shizuru le encanta echarle sal a la herida en cuanto tiene la oportunidad.
- "Mamá está en la casa, debo volver antes de que empiece a sospechar más, de nuestras urgencias de salir a tomar café" - Le di un beso y me di la media vuelta.
- "Ella no es para ti" - Promulgó antes de que saliera por la puerta.
- "Tú tampoco lo eres Shizuru" - La miré con tristeza - "Tú tampoco"
No volví a verla en mucho tiempo, ese diálogo fue el último que intercambiamos y ahora me arrepiento de haber sido tan fría en ese momento. No debí. La ingeniera Fujino pidió una licencia para comenzar su campaña al mundo de la política, respaldada por su fiel esposo, Fujino Hitsugi y su amada hija, Fujino Viola. Los tres aparecían en los periódicos como la familia modelo de Japón, juntos, felices, perfectos. No los comprendo. Cómo tres personas que no tienen nada ya en común, pueden permanecer juntos y pretender algo que nunca fueron ante el ojo público, cómo permitir que eso se siga dando si eso los hace infelices. Hasta la misma Viola participó en la charada familiar, los rumores de su matrimonio con Takemura-kun, eran cada vez más fuertes aunque aún no tenían fecha para ello.
La vida pues seguía su curso y a veces me pregunto a dónde iré a parar al final de mis días. ¿Continuaré siendo partícipe de esta fastidiosa charada con Shizuru? ¿Regresaré con Viola para estar bien un día sí y al otro no? O tal vez mi futuro sea como Saeko dice sabiamente, a vestir santos. Confieso que esa idea me sigue causando gracia, pero cada día me convenzo de que ese será mi destino.
()()()
- "Feliz cumpleaños mamá"
- "Gracias Natsuki, pensé que no te acordarías"
- "Casi, por eso programé mi teléfono para que me lo recordara"
- "Yo no necesito un teléfono para recordar cuándo parí a mi ingrata hija"
- "Yo no te parí" - Bromeé - "Tengo un pretexto"
- "Lo que no tienes es madre" - Se llevó la mano al pecho cuando dijo esto.
- "¿Qué te pasa?" - Pregunté con la sonrisa fuera.
- "Me duele el pecho" - Esto como que me suena - "Ocurre de vez en cuando pero me he acostumbrado"
- "Ah, deberías consultar" - Sí, miren quien habla.
- "No es nada grave, lo he tenido toda mi vida"
- "Aún así..."
- "Ya, ya, ya" - Cortó mi argumento - "¿A dónde vamos a comer?"
- "¿A comer?"
- "¿Tienes algún compromiso con tu amiga?" - Se refiere a Shizuru.
- "No" - Sonreí con amargura - "Está en campaña, no tiene tiempo para salir"
- "Entonces salgamos juntas a algún sitio Natsuki" - ¿Contigo? - "Vístete no seas así"
Llevé a Saeko a comer a uno de esos lugares caros que gusta de frecuentar, mi bolsillo lo lloró amargamente pero el feliz semblante materno lo compensa todo. No es cierto, pero ya estoy resignada a que mientras ella esté aquí el gasto se vuelve doble. Disfrutamos de una comida tranquila hasta que en una de las pantallas del restaurante, proyectaron el reportaje de un chico tailandés que se hizo famoso por aparecer en un programa de talentos haciéndose pasar por mujer. Debo confesar que su voz masculina era mucho mejor que la femenina pero realmente si eras despistado como yo, el cabrón te engañaba.
El reportero entrevistó al chico o chica, que en estos tiempos todo se vale y el rostro de mamá cambió a uno de reprobación total. Ni bien habían pasado un par de minutos y la mujer pidió la cuenta, estaba indignada por lo que acababa de presenciar y de esta manera, comenzaría el punto crítico de mi historia.
- "¿Qué ocurre mamá?" - Pregunté lo obvio pero era necesario.
- "Es asqueroso lo que le ha ocurrido al mundo hoy en día"
- "¿Lo dices por el reportaje de la tele?" - Saqué mi billetera - "Normal"
- "En Tailandia será normal el cambio de género pero aquí eso no se ve bien"
- "Cada quien su vida ma'"
- "¿Qué nos ha pasado Natsuki?" - Oh no, melodrama - "¿Dónde quedaron los valores universales, la familia, el matrimonio" - Eso último lo dijo entre dientes.
- "Mamá, es un cambio de sexo, el mundo no se va acabar por eso"
- "Pero es que si hombre nació..." - Pero fuimos interrumpidas, una guapa camarera se acercó con la cuenta y me coqueteó frente a mamá, quien ahora enfocó sus energías en mí - "Natsuki"
- "¡Qué caro está esto!" - Intenté hacerme a la misma, no funcionó.
- "¿Hay algo que quieras decirme?"
- "Este es tu regalo mamá" - Traté de bromear, pero Saeko no estaba para juegos.
- "Cuando me divorcié de tu padre el mundo se me vino encima"
- "Lo sé mamá, estuve ahí" - ¿A qué viene todo esto?
- "¿Entiendes que estar sola no es sano, verdad?"
- "Tú lo hiciste muy bien" - Evadí la implicación a todo lo que pude.
- "Te tenía a ti"
- "Mamá ya hemos hablado de esto antes..."
- "Reito es un buen hombre" - Dale con eso - "Si te esforzaras un poco tal vez..."
- "Sé que es un buen hombre, sé que sería el marido perfecto" - Me levanté irritada - "Pero no me gusta"
- "Natsuki"
- "Madre" - Le indiqué que saliéramos antes de que comenzara a decir improperios - "No insistas"
- "Porque estás con ella, ¿cierto?"
Me quedé helada después de esto, no supe qué decir, no supe cómo reaccionar. Lo único que me pasó por la mente fue salir huyendo para no tener que enfrentar esta incómoda situación que estaba teniendo, pero para mi fortuna, Saeko no insistió. Se levantó, caminó a la salida y le seguí obediente, ya no había nada más que decir. El problema era que ese fue el último diálogo que tuvimos y ahora me arrepiento de no haber salido antes con ella, de haber perdido tanto tiempo con Shizuru en el estúpido motel en vez de haber pasado más tiempo con Saeko. Lamento también haberla expuesto a mis tonterías y mis majaderías de llevarle otras mujeres a la casa, pero ahora es demasiado tarde para pedir perdón.
Esa misma noche, en la noche de su cumpleaños, Saeko sufrió un infarto fulminante. No tuve tiempo de nada, sólo la escuché quejarse, corrí a su lado, Mai llamó al número de emergencias, Mikoto salió rápidamente a la casa de Reito para pedir ayuda, pero para cuando la ayuda llegó, Saeko ya no respiraba. Mi madre había muerto frente a mis ojos, no es que una como hija, no supiera que esto ocurriría, pero nadie en la vida te prepara para el duro trago de perder a un ser amado. A un ser irreemplazable, un ser único cuyo vacío no podrá ser llenado por nadie jamás. Nunca, jamás.
()()()
Recuerdo aquel día en la playa, cuando era una puberta, mamá sacó el viejo automóvil y consiguió que una amiga le rentara un cuarto en un hotel barato de la bahía. Fue un fin de semana corto pero lo pasamos bien. Ella dijo, ven, báñate conmigo que la marea está baja y el agua está tibia Natsuki. Con gran temor, pues a pesar de saber nadar mi respeto a la naturaleza siempre ha sido muy alto, me acerqué donde ella estaba remojada en el agua. Era de noche, supuse que el agua estaba fría pero Saeko no me mintió, estaba tibia y llena de pequeños peces que chocaban entre nuestras piernas.
Por alguna extraña razón, ese recuerdo se ha mantenido fijo en mi memoria por muchos años, tal vez en parte sea porque fue de los pocos momentos felices que tuvimos, de las pocas veces en que sentí que tenía una familia. Papá no estaba, nunca estuvo ni cuando ellos aún vivían bajo el mismo techo. Mas en ese momento, no nos hizo falta, de hecho, no nos hacía falta nadie porque nos teníamos las dos. Pero ahora...
- "Era una gran mujer" - Comenzó su discurso un hombre de cabello oscuro y canoso - "Una buena madre, una excelente esposa..."
Sí. Mi padre tuvo la osadía de ir al velorio de Saeko, quien debe estarse revolcando en su ataúd pues uno de sus deseos era precisamente el de no ser velada sino cremada al momento de su deceso. Papá se opuso, argumentando que las leyes así lo indicaban, pero yo sabía bien que sólo lo hacía para lavar su conciencia ante el resto de la gente. Evitar las habladurías entre la disque familia que teníamos. Gente que no había visto desde el divorcio por cierto, gente que no quiero ver ni en pintura ahora. No aguanté, me salí del lugar y corrí hacia la nada, corrí buscando un lugar dónde guarecerme, pero no encontré ninguno. No lo había en realidad, el que se supone fue mi hogar desapareció hace mucho, mucho tiempo.
Las lágrimas se me escapaban del rostro pero no podía llorar, no ahora, no antes de encontrar un buen lugar donde pudiera desahogar con furia todo lo que tenía guardado adentro. Pero el nudo en la garganta cada vez era mayor, mi vista se nublaba más y más y yo ya no podía dar un sólo paso. No quería nada, sólo echarme en algún rincón y llorar en el regazo de mi madre. Ella me reprendería, me diría que llorar no sirve de nada y que aguantara el dolor con altivez, que el orgullo me levantaría al final. Pero mamá... Ahora eso no me funciona, ahora mi orgullo no me sirve de nada y yo no sé qué tengo que hacer para no llorar, si no estás tú.
Una copiosa lluvia dio inicio en Tokio, para muchos significaba la época de lluvias que indicaba el cambio de estación. Para mí, significaba una vida de duelo donde no habría sol que calentara el frío invierno que Saeko dejara en mi interior, el cual estaba más helado que su piel cuando la vida le dejó. No pensaba estar presente en todo el circo que papá armó para el funeral, pero Saeko me había nombrado su albacea y responsable de los trámites correspondientes en caso de que lo peor ocurriera. Sus instrucciones estaban debidamente señaladas en una carpeta que guardaba en el último cajón del archivero que jamás abrí, ni siquiera por mórbida curiosidad. Fue Mai quien me leyó paso por paso lo que tenía que hacer cuando ese momento llegó. Fue ella también la que pronunció en sus labios, la última voluntad de Saeko. Su último deseo. Lo cumpliría entonces si con eso purgaba mi alma el peso de no haber pasado con ella más tiempo, por no haber sido la hija que ella hubiese deseado. Sí. Puedo hacerlo.
- "¿Estás segura de que esto es lo que quieres hacer con tu vida?"
- "Es lo que mamá hubiera querido"
- "Por mucho que me duela decirte esto Natsuki, pero ella no podrá verte"
- "Tal vez" - Bajé la cabeza - "Pero al menos me sentiré mejor conmigo misma"
- "A Shizuru no le va a parecer cuando vuelva"
- "Que se joda" - Vociferé - "Bastante mal me ha hecho esa mujer como para ponerme a pensar en ella ahora"
- "Recapacita" - Me tomó por los hombros - "Entiendo que te duela la pérdida pero esta no es la solución" - La miré a los ojos con indiferencia - "Piensa en tu futuro"
- "Está decidido Yohko, no insistas" - Respiré profundo - "Ya renuncié"
- "¿A dónde irás?"
- "No lo sé" - Me revolví la cabellera - "Donde sea"
- "Al menos espera unos días a que el dolor pase" - Como si eso fuera posible.
- "No puedo estar un minuto más aquí" - Mi voz se quebró sin que me lo propusiera, Yohko suavizó su mirada tratando de animarme pero no se lo permití - "Estoy bien" - Aseguré - "Despídeme de Midori, de Mai, de Mikoto..."
- "¿Es que acaso no piensas decirle a nadie?"
- "Te lo he dicho a ti"
- "No" - Respondió irritada - "Nao me llamó para intentar hacerte recapacitar pero veo que a ti no se te puede convencer con ningún argumento"
- "Soy más terca que una mula Yohko"- Sonreí con amargura - "Mamá siempre lo decía"
- "Natsuki" - Me abrazó - "Si necesitas ayuda pídela, yo estaré aquí para ti, para ayudarte en lo que necesites"
- "Yohko" - Me separé y cogí mi maleta - "No existe nadie para mí"
- "¿Ni siquiera yo Natsuki?" - Tú...
- "Viola"
- "¿Es que acaso piensas irte sin siquiera despedirte de mí?" - Me sacudió del cuello de la camisa - "¿Por qué no me avisaste, por qué te callaste?"
- "¿Qué hubieses hecho de haberlo sabido antes Viola?"
- "Estar a tu lado Natsuki" - Sus ojos se clavaron en los míos mientras se explicaba, pero yo no oía nada.
- "No estuviste antes" - Me separé de sus brazos, muy similar a lo que le hice a Shizuru meses atrás - "¿Qué me hacía pensar que estarías ahora?"
Aquellos hermosos ojos, negros como la noche, me miraron con verdadera aflicción, con pena, con lamento, con dolor. Se llenaron de lágrimas a pesar de que su dueña parecía no percatarse de que su rostro estaba empapado. Tal vez la lluvia que había empezado a caer le confundió y le hizo pensar que las gotas en sus mejillas, eran por la precipitación y no de tristeza. Con la yema de los dedos, acaricié esa tersa piel que tantas veces tuviera entre mis manos en el pasado, detuve el recorrido de una lágrima con mis dedos e instintivamente me lo llevé a la boca. Amargo y dulce. Así me supo el amor con Viola, muy distinto al sabor de Shizuru. Al final, pude distinguir la diferencia entre una y la otra, lo malo fue que no me quedé con ninguna. Curioso es que, aquel dolor que solía tener en el pecho; desapareció en cuanto me di la vuelta y seguí mi camino.
N/A: Antes de que me linchen déjenme decirles una cosa, este no es el final o hubiesen encontrado en el desarrollo de la historia el estado de Completo. Todavía me faltan dos puntos de vista muy importantes antes de que este fic llegue a su final, el cual sí les advierto que, si bien no puedo terminarlo en el siguiente no pasarán de dos más para finalizarlo.
Pasando a otra cosa, espero que se hayan divertido en este fin de semana que a mí en lo personal, me pareció el más largo de toda mi vida. Miren que levantarme hoy y pensar que era domingo y no lunes... Pero bien, cuando me acordé decidí editar el capítulo el cual estaba listo a las cuatro de la mañana y subirlo. Es curioso como una copiosa lluvia dio inicio cuando estaba escribiendo algunas partes claves de la historia, ¿acaso mi estado de ánimo inspiró a la madre naturaleza? ¡Qué va! Pero bien les confieso también que el legendario dolor de cabeza de HauR ha vuelto, noches de insomnio, cerveza y demasiado tiempo libre son malos para mi salud, pero irónicamente me inspiran a escribir tonterías. Pensar que todavía tengo una semana de vacaciones más...
