Prisionera

Acto diecisiete

Cásate conmigo, Kaoru Kamiya.

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Kenshin notó que Angie, nervioso, sopesaba la manera de pelear con Senkaku. Sabía que la idea era muy violenta para su amigo, ahora reformado, y pensó que después de todo, a él lo habían llamado para ayudar. Y eso es lo que haría. Pasó a primera línea, con cara de pocos amigos.

-Si tienes un combate con "El Monje", te la pasarás bien. Pero si es con Battousai, te puede ir mejor.-

-Ese tipo desapareció después de la guerra. Dicen que se suicidó después de la traición de una mujer.-

Para efectos de viaje, Kenshin siempre procuraba usar un sombrero para que el color de su cabello quedara a salvo de las miradas de los demás. Aún bajo la luz de las antorchas de los soldados, éste resplandeció como una llamarada de fuego al verse expuesto.

-¿Y si yo te dijera que no murió?-

Kaoru se puso nerviosa al escuchar a Senkaku.

-Veo que tienes una espada y que te gusta jugar. Aunque el cabello rojo y la cicatriz en la cara es bastante sospechosa, he visto individuos que se hacen pasar por Battousai. De todas maneras, quiero una pelea y si te mato, exigiré que El Monje se haga presente.

-Pues yo te exijo que dejes pasar la caravana.-

Kenshin estaba un poco cabreado porque Senkaku no le creyó que él era él. Seguramente esperaba a un hombre con el físico de Angie, que era lo que pasaba con todos los que por primera vez se enteraban de que él había sido un hitokiri. De todos modos, no podían perder tiempo en el camino. De una manera tan sorprendente que ni Aoshi, ni Misao, ni los Onnis supieron cómo lo hizo, barrió con su espada a la primera línea de hombres armados que les cubría el paso. La segunda ni se enteró cuando cayó al suelo. La tercera salió arrancando con la cuarta, seguros de que habían visto al demonio. Kenshin regresó junto al caballo y le palmeó el anca.

-Sigan. Yo me quedo y les doy alcance.-

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Chizuru sentía las piernas de gelatina y si no hubiera sido por el fuerte y gentil agarre de Kojiro, sin duda hubiera caído al suelo. Sus dientes castañeaban, le costaba asimilar que acababa de ser brutalmente violada por un hombre cuya cara no alcanzó a notar.

-¿Para esto buscabas a mi hija?- dijo Kojiro cada vez más enfurecido, hasta que una horrible idea llegó a su mente.- ¿Acaso tú la has tomado? ¿Acaso Kaoru no fue raptada, sino que escapó de ti?-

Matsusoo no respondió nada. Chizuru cayó al suelo cuando Kojiro la dejó para golpear a su hermano al comprender lo que estaba pasando.

-¡Maldito! ¡Maldito!.- Decía entre golpe y golpe.- Ella es tu sobrina, es mi sangre, tú sangre… ¡te la dejé para que la cuidaras!-

Matsusoo cayó al suelo y Kojiro continuó con pies y manos dándole, de modo que le rompió un par de costillas y le dejó el hígado bastante molido en medio de sus gemidos de dolor. Justo antes de asestarle el golpe de gracia para dejarlo inconsciente, se detuvo, asqueado al notar su miembro flácido ahora sobre la cintura del hakama, y lo dejó en paz, dominándose a duras penas, para tomar a Chizuru en sus brazos

- Eres un cobarde, ni siquiera te defendiste cuando antes sólo causaste daño. No te mato porque eres mi hermano. Ojalá hubieras recordado eso al desear a mi hija. Si la encuentro, y ella me dice que le tocaste un pelo, olvidaré estas palabras y no descansaré hasta acabar contigo.-

Chizuru bajó el monte cabizbaja, bajo el cuidado de Kojiro. No podía ser que el hombre que le ofrecía su protección paternal fuera el padre de la chica a la que intentó matar.

-Nada de lo que hagas te evitará el recuerdo de esta noche ni te quitará su amargura. Es algo con lo que deberás aprender a vivir.- decía Kojiro conmovido por ella.- Sólo tienes que tratar de seguir adelante. Pero, ¿Qué hacías ahí sola?-

-Yo sólo quería pedirle una disculpa… a Kenshin… y a ella…- murmuró Chizuru.- Pensé que los encontraría allí.-

Kojiro se detuvo abruptamente al escucharla. Se paró delante de ella y la tomó por los hombros.

-¿"Ella" es Kaoru?-

La joven asintió.

-¿Acaso la conoces?-

Nuevas lágrimas empezaron a brotar de los ojos de la chiquilla.

-Yo… yo… Kaoru me salvó la vida a mí y a mi hermana junto a Kenshin… pero yo, por celos le hice daño… - Tras esto, el llanto de la chica se hizo incontrolable.

Kojiro vio a la joven tan mal, que a pesar de su necesidad de saber de Kaoru, decidió darle un poco de descanso emocional a la joven.

-Ya hablaremos de eso. Ahora iremos a un lugar seguro para que te recuperes.-

Mientras tanto, aún en el suelo, Matsusoo evocaba cada momento del asalto a la desconocida parecida a Kaoru.

Había sido virgen, sin duda, como debía serlo Kaoru. Misma contextura, su miembro se encontró en la gloria al obligar a la carne de la joven a separarse para dejarlo entrar. Ella estaba tan caliente… apretándolo. ¿Sería mejor con su sobrina? Sin duda. Quería nuevamente esa sensación.

Ahora que Kojiro sabía su secreto, sin duda la buscaría afanosamente hasta dar con ella. Y él debía aprovecharse de eso, seguirlo en secreto para arrebatarle a la muchacha cuando llegara el momento. Luego lo mataría, Kaoru sería suya por siempre. La desconocida también le había gustado, tal vez podría dar sus señas a sus hombres para que se la trajeran, seguramente estaría bajo el cuidado de Kojiro, pero arrebatársela no sería problema.

Sonriendo, Matsusoo se puso a duras penas de pie y escupió algunas muelas. Le dolía todo y apenas podía pararse, pero sentía que la cosa se estaba poniendo buena.

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Kaoru había querido quedarse con Kenshin, pero la obligaron a seguir, incluso él. Quince minutos después, llegó a su lado tras terminar la pelea.

-¿No lo habrás matado, verdad?- preguntó Angie.

-Claro que no. Sé que no querrías eso. Ni yo. Simplemente me valí de una artimaña para lograr que él mismo se rompiera una rodilla. Luego me vine.

Sonriendo, Kaoru volvió a caminar a su lado.

Las horas comenzaron a pasar y los niños a caer del sueño. Tsubame los acomodaba en la carreta con cuidado de no despertarlos y poco después de las dos de la mañana encontraron un riachuelo en el que el caballo pudo saciar su sed y comer pasto tierno de su orilla. Los que iban a pie se sentaron a descansar.

-¿Lo conociste en la guerra?- preguntó Kaoru a Kenshin, sobre Angie.

-Claro que sí. Ambos hitokiris, él fue antes que mi. Mi primer trabajo estuvo bajo su mirada y aprobó que yo lo sucediera. Durante ese periodo no intercambiamos muchas palabras, pero cuando pasé a primera línea y conocí a Kaneda, también me reencontré con Angie. Un día él me dijo que no quería matar a nadie nunca más… supongo que la mayoría de los soldados pensamos lo mismo en algún momento. Me dijo que su sueño era ayudar a los niños de los que habían muerto.-

-Mi primer hogar de niños sólo tenía de esos.- dijo Angie.- Pero lo quemaron y sólo Tsubaki sobrevivió. La mayoría de estos nuevos niños son menores de diez años, sus padres no murieron en la guerra, pero de todos modos ellos vagaban abandonados, expuestos al frío, a los maltratos y abusos de otras personas. Yo les quise brindar un hogar y Tsubaki me ha ayudado. Es una gran compañera.- dijo Angie mirándola con cariño.- A Kenshin le gustó mi idea sobre los niños, y decidió apoyarme con di… -

-No es necesario que cuentes esas cosas.- dijo Kenshin un poco nervioso.- Tú sabes que tienes todo mi apoyo. Creo que tú has encontrado un modo para ser útil a la sociedad y para expiar tus culpas como asesino.-

-Ustedes hablan de matar y esas cosas.- dijo Misao.- Pero no parecen malas personas.

-Con Angie y Kaneda lo hicimos por un ideal. Pero hay gente que lo hace sólo por placer, como Jinnei Udo. Otros por venganza, por ira… Misao, espero que nunca te veas en la situación de matar a alguien. Ni tú ni Aoshi. No importa si se trata de un horrible enemigo, quitarle la vida a otro ser humano trae consigo una maldición: La de no dormir bien, la de sentirse despreciable.

Los Onis no comentaron nada porque conocían el sentimiento al que se refería Kenshin. Angie bajó la cabeza.

-Ya no soy joven. Tengo 36 años y hasta los 24 me sentí el más poderoso de los hombres. Entré a probar mis habilidades como Ishinshishi y me he pasado los 12 restantes intentando olvidar todo eso. Todos guardamos un monstruo en nuestro interior y está en nosotros dejarlo libre. Yo intento aplacar el mío mediante las enseñanzas de Jesucristo y su Padre. No he vuelto a matar y rehúyo el combate siempre que puedo. No es fácil. Mucha gente escuchó hablar de "El Monje" y me buscan para medirse conmigo. Otros para vengar a algún ser querido. Incluso al matar debemos hacernos cargo de las consecuencias.

Kenshin no dijo nada, pero sintió sobre él la penetrante mirada de Kaoru.

Beshimi, que andaba investigando, apareció para avisar que un pueblo se encontraba a media hora de camino. Estando mejor el caballo, empezaron a andar lo que les quedaba, para encontrar alojamiento y dormir.

Tal como lo había prometido, Kenshin permitió que Kaoru durmiera con las mujeres.

-¿Y qué haremos ahora?- preguntó Misao.

-¿Ehh? ¿De qué hablas?-

-Me escapé de mi casa con intención de encontrarte y lo hice. Pero ahora, por más que lo pienso, no sé qué debemos hacer. No podemos volver a mi casa, aunque tal vez podríamos hacerlo a la tuya.-

¿Volver a su casa? Kaoru no estaba segura.

-Hice un trato con Kenshin…

-Pues llévalo contigo. Ya sé que él está enamorado de ti. Y si eso no te molesta, es que es obvio que lo estás de él. Llévalo contigo a casa. Me iré con Aoshi a verte en cuanto nos casemos.

-Aún quedan unas semanas para poder administrar mi herencia.- dijo Kaoru.- Y no puedo volver a mi casa antes de que eso pase.-

-¡Claro que puedes! ¿Acaso no viste como Kenshin arrasó con esas personas? ¡Y con un golpe de espada! Es el indicado para protegerte de mi padre y de todos los idiotas a los que pueda contratar para dar contigo.-

Una niña que dormía cerca de ellas empezó a balbucear algo, y las muchachas se quedaron calladas unos minutos, durante los cuales, Kaoru aprovechó de pensar en lo que le decía su prima.

-Mi padre hizo muchos arreglos y mandó a gente indeseable como ese Jinnei, pero no mandó a nadie directo a tu casa, eso lo sé porque traté de espiarlo cada vez que pude. De todos modos, como dijiste, quedan pocas semanas para tu cumpleaños y mayoría de edad.-

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Sanosuke, Sayo y Kaneda pasaban por la clínica al finalizar su paseo, cuando notaron a un hombre semidesnudo que a duras penas cargaba un bulto. Grande fue su sorpresa al descubrir a Chizuru y de inmediato llamaron a Megumi.

Tenía varios golpes y nada que requiriera cuidados. Cuando terminó de revisarla, exigió explicaciones a Kojiro, quien contó lo que había pasado. Sayo se puso a llorar y Sanosuke pegó un puñetazo en la pared. Sintió sobre él la mirada fulminante de Megumi.

-¿Ves? Te dije que los acompañaras y ya ves que no me hiciste caso. Sabía que algo malo sucedería.-

Sanosuke quiso replicar que la culpa era de ella por no cuidar de la paciente, pero no pudo. Kojiro contó que la muchacha quería pedir disculpas a Kenshin y Kaoru, por lo que la congoja de Sayo aumentó mientras su abuelo la abrazaba.

-¿Disculpen, pero me podrían decir si ustedes también conocen a Kaoru?-

-¿Y quién es usted?- quiso saber Sano.

-Su padre. Necesito encontrarla cuanto antes.-

Sano, Sayo y Kaneda se miraron.

-Ella es la mujer de Kenshin.- dijo el viejo.- Se quieren bastante. Es una mujer muy valiente, capaz de hazañas. Si usted es el padre, déjeme felicitarlo.-

-¿Mi hija?-

-Es una muchacha buena y divertida. No sé qué le ha visto a mi amigo, pero le tenemos mucho aprecio.

-Me salvó a mí y a mi hermana.- dijo Sayo.-Me hubiera gustado hablar con ella por última vez, pero desapareció poco antes de eso.

Mirando a Sayo, Sanosuke no se dio cuenta que de Megumi le hacía señas para callar con respecto a Kaoru. Hizo una mueca de no entender, pero Kojiro ya sabía que su hija había estado en ese pueblo.

-Pero, ¿cómo es posible que ella haya llegado sola hasta acá?-

Esta vez, Sanosuke guardó silencio al recordar que Kenshin pedía discreción con ella. Ante el silencio, Kojiro arremetió.

-Al menos, ese Kenshin es… ¿un buen hombre?-

-Kenshin es un buen hombre.- dijo Kaneda.- Es muy fuerte, parece un poco intratable al comienzo pero es un gran hombre. Él se veía siempre muy preocupado de Kaoru. Y ella se veía bien.

Kojiro suspiró de alivio.

-¿Nos podría usted decir cómo es que un padre llega a preguntar por su hija a un lejano pueblo? Porque claramente usted no es de este lugar. Y Kaoru menos.- dijo el abuelo.

Chizuru, del otro lado de la pared, en calma, escuchó la historia del hombre que va a la guerra y de la hija que quedó en manos del hombre que acababa de agredirla.

En esos momentos deseó con todo el corazón que Kaoru no hubiera tenido que pasar por lo que estaba pasando ella, aunque tampoco tenía cómo saberlo.

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Los ninjas advirtieron que nadie los seguía, y la caravana prosiguió su camino. De mejor ánimo y descansados, llegaron a un lugar especial en el cuarto día de viaje, donde vendían un campo. Kenshin no quería llegar a su montaña aún, asi que sugirió ver el lugar, de modo que Angie quedó contento con la idea de tener un lugar propio.

-El precio es bueno, pero no tengo tanto dinero como piden para dejar un adelanto.- comentó durante la noche, ante una fogata. Al día siguiente, Kenshin habló con los ninjas.

-Necesito averiguar algo con un amigo. Quiero saber si están disponibles sus redes de información.-

Tras consultar con Misao, los Onis le consiguieron a Kenshin una paloma mensajera de la zona. Fue así que esa misma tarde, un hombre interceptó a Sanosuke que iba a dejar a Sayo a la pensión donde se hospedaba.

-¿Tú eres Sanosuke Sagara?

-Claro que sí.-

-Alguien te envía este mensaje con suma urgencia y pide que lo contestes ahora mismo. Léelo y te ayudaré a escribir la respuesta en este instante.-

Sanosuke leyó con dificultad el pequeño papel enrollado con minúscula letra.

"¿El padre de Kaoru sigue en el pueblo? Kenshin"

El joven hizo un gesto de no comprender y cuando lo entendió, le dictó al ninja una tremenda carta que como pudo, el Oniwabanshu condensó. Al llegar a su cuartel, el hombre le puso el papel a la paloma en la patita y la mandó a volar por los cielos. Horas después llegó al lugar donde Kenshin esperaba.

"Su padre la está buscando y su hermano Matsusoo violó a Chizuru y no lo hemos podido sacar de tu casa aunque lo tengo hecho puré. No entiendo nada, pero creo que Kaoru debe regresar ya por acá."

Tras agradecerle al ninja, Kenshin regresó al lugar donde acampaban los demás, bastante pensativo. Ahora ya no se trataba de que Kaoru lo abandonara. Se trataba además del dinero que ella le había prometido. Angie necesitaba un hogar donde vivir y su montaña llena da cadáveres y hechos violentos no le parecía un buen sitio para los niños. Además, él era el benefactor de Angie, no cuidaba mocosos, pero les daba el dinero que necesitaban para alimentarse y vestirse. Cuando Kaoru heredara, le daría su dinero y quedaba poco tiempo para eso, pero si sabía del padre, no lo haría.

Sin embargo, ella sería inmensamente feliz si supiera que Kojiro estaba vivo.

Necesitaba una manera de quedarse con Kaoru, con el dinero para usarlo en una buena causa, y permitirle ver a su padre sin que él se la quitara.

-Le devolvería el dinero en cuanto pueda y le hablaría de Kojiro después de eso.-

Poco antes de llegar al campamento, se encontró con Angie que juntaba ramas del bosque y lo saludó.

-Tu muchacha es realmente encantadora y los niños la adoran. La extrañarán cuando se acabe el viaje. Eres un hombre afortunado por tenerla.-

-Lo sé.- dijo Kenshin.- Por eso le pediré que se case conmigo.

-¿Qué? ¿Estás seguro?-

-Pero claro. No veo por qué no. Tengo entendido que tu religión aprueba la unión entre dos personas… -

Angie se puso serio.

-No se trata de eso. Es sobre… sobre… - Angie tomó la última rama.- Es sobre Battousai y las personas que lo buscan.

-Les plantaré cara y ya.-

-No es tan fácil. Deberás vivir escondido y así y todo darán contigo igual.-

Mareado de tanta palabrería, Kenshin iba a replicar hasta que Angie lo paró.

-No estoy casado, pero llevo muchos años viviendo por otras personas y no ha sido fácil, porque quienes me buscan lo hacen para matarme y si algo me pasa, ¿qué será de mis niños?. No digo que no te cases con Kaoru, pero si lo haces, formarás una familia con ella y tendrás que cuidarte mucho por ellos.-

-No es para tanto.- dijo Kenshin disimulando su preocupación.

-¿Cuántas veces te emboscaron el último año?-

-Unas seis veces.-

-Y tú siempre vas por los caminos. Imagina si tuvieras una residencia fija.-

-Vamos, Angie, la tengo y… - iba a decir "no ha pasado nada" hasta que se acordó de Jinnei Udo. Los buscaba para tener el placer de matar una chica y de medirse con Battousai.

-Tienes razón. No es fácil cuando se tiene todo un pasado, pero de todos modos me casaré. Mañana mismo si es necesario.

Tsubaki, Kaoru y Misao acabaron de servir la cena, en tanto Tsubame preparaba donde dormir, cuando algo llegó a la cara de Kaoru. Le habían arrojado un ramo de flores.

Al mirar enfadada hacia el frente, se topó con Kenshin.

-Kaoru Kamiya, nos vamos a casar.

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-¿Tantos días?- exclamó Kenshin al hablar con el oficial cuando le consultó sobre una fecha para casarse.- ¡Eso es en un mes y no tengo tanto tiempo!-

-La ley es la ley.- dijo el oficial.- No puedo… -

Kenshin miró al sujeto fijamente y le encontró cara conocida. Sonriendo, cambió de táctica, mirando en rededor para asegurarse de que nadie los oía.

-Creo recordarlo, señor Toriyama. Yo le hice un favor, hace años, ¿recuerda?

El aludido se puso un poco nervioso, pero se hizo el que no se acordaba.

-Le ayudé a robarse a su novia precisamente para que se pudieran casar. Entonces usted no tenía ni un poco de plata en los bolsillos y le ayudé de a gratis a cambio de otro favor. Pues bien, ahora el enamorado soy yo y quiero casarme mañana.-

Toriyama, sudando, se hizo el digno.

-Pues bien… er… señor Himura, necesito su identificación y… -

-¿Acaso usted no creerá en mi palabra?.-

El oficial detectó un brillo asesino en los ojos de Kenshin y tosió incómodo.

-Su nombre, el de la señorita…-

-Póngale ahí que soy viudo, que la señorita es soltera y huérfana, por ende, cuida de sí misma. Cualquier otro dato que necesite se lo podemos proporcionar mañana mismo, antes de la ceremonia.- dijo hosco.

-Es… está bien, señor Himura. Hem… mañana temprano, antes del mediodía le pa rece?-

El buen humor se reflejó en los ojos del pelirrojo.

-Me parece excelente, Toriyama. Usted sí que sabe ser agradecido. Mañana puntual a las diez estaré aquí con mi novia y mis testigos.-

Al salir Kenshin, Toriyama sintió un gran alivio. Pensó en su bolita de arroz que lo esperaba en casa bordando un futoncito para el bebé que venía en camino y cambió el ánimo con respecto al favor para el espadachín. Mientras tanto, Kenshin se encaminó al templo.

Le sabía un par de cochinadas al sacerdote, y se las pensaba cobrar.

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Misao y Aoshi se habían ido al bosque de paseo, para darse de besos y decirse cosas lindas al oído, aprovechando la libertad de la que disponían. Incluso, Aoshi le dijo que ya que estaban de viaje, podían ver un lugar que les gustara a ambos para fijar su residencia al casarse en unos pocos años. La fortuna Shinomori les permitiría ubicar su hogar donde quisieran y administrar un negocio.

-Mi padre desea abrir una sucursal en Kyoto o sus cercanías y estoy de acuerdo en ello. Además, las redes Oniwabanshu que aún operan se concentran en ese sector.-

Luego del paseo, regresaron al campamento donde Kaoru, de un humor pésimo, ordenaba la ropa de los niños, alejada del resto.

-¿Kaoru?- dijo Misao.

Al ver a su prima, Kaoru suspiró y se tapó la cara.

-No puedo creer que yo esté metida en esto.-

Misao miró a Aoshi y este de inmediato comprendió que lo mejor era dejarlas solas.

-Misao, no quiero casarme.- dijo Kaoru.- Kenshin no llega y no he podido decírselo.

-Pero anoche tú… -

-Yo no dije nada, de la impresión, supongo.

-Yo lo vi muy entusiasmado.- comentó Misao.- Quizá debieras hablar de esto con él cuanto antes.

-Traté antes de dormir, pero estaba muy entusiasmado hablando del campo que vieron con Angie y esas cosas. Nunca lo había visto tan hablador.

Misao miró a su prima, y Kenshin pronto entró en su campo visual. Venía la mar de contento.

-Aprovecha ahora de hablar con él. Ese sendero te lleva a un estero muy bonito. Vete a esperarlo allá y yo te lo mando. Allá nadie los molestará y estarán tranquilos.-

Kaoru hizo caso a su prima y cuando estaba acabando de acomodarse sobre un tronco bajo la sombra de un frondoso árbol, llegó Kenshin a verla.

-Dice Misao que quieres hablarme.-

Mirándolo, teniéndolo de frente, Kaoru sintió algo en la pancita. Se preguntaba si realmente era verdad que ella no se quería casar con él. Mientras se respondía eso, palmeó el tronco donde estaba sentada para que él se sentara a su lado, mojándose los pies en el estero.

No dijeron nada por espacio de unos minutos, así de cómodos estaban, hasta que Kenshin habló.

-Mañana nos casaremos.

-¿Tenemos que hacerlo?- preguntó Kaoru sin saber qué pensar.

-Claro que sí. Eres mi mujer y quiero estar contigo, pero no me gusta hacer las cosas a lo loco. Asi que nos casaremos.-

-Pero Kenshin, apenas nos conocemos de un mes más o menos.-

-Mira, encontré en ti todo lo que quiero en una mujer. De hecho, hasta que apareciste, yo no sabía qué era eso, pero te ví y ahora sé que te quiero en mi vida de tiempo completo. Quiero que tengas mis hijos y quiero dormir contigo cada noche.-

Ante esas palabras, la emoción hizo que la piel de Kaoru se pusiera como de gallina. Ella tembló un poco.

-Pero Kenshin… dígame una cosa… - Kaoru tragó saliva y miró al cielo, moviendo los pies hacia atrás y adelante alternadamente.- Usted…

-Tutéame. Serás mi esposa mañana.-

-Hem… T-tú… ¿Tú siempre vives así?-

-¿Así cómo?-

-Pues, ya sabes… del mes que llevamos juntos nos la hemos pasado corriendo, estuvimos apenas unos días en tu casa, y hemos debido avanzar heridos, siempre contra el tiempo. Kenshin, tú, así como eres conmigo, me gustas mucho, pero el modo en que vives… -

A Kenshin lo que le decía Kaoru no le hizo la más mínima gracia. Se parecía un poco a lo que le dijo Angie. Al ver su expresión, Kaoru se asustó, pero se dio ánimo para seguir.

-Yo siempre vi a mis padres juntos. Mi padre trabajaba y volvía a casa a impartir clases en su dojo. Yo… soy una mujer hogareña, de un solo sitio. Me gusta eso, me gusta la seguridad, saber que pertenezco a un lugar, pero usted… digo, pero tú… -

Se detuvo al no saber cómo proseguir. Kenshin la tomó del mentón y la obligó a mirarlo.

-Nos casaremos mañana y punto.- dijo al soltarla y ponerse de pie.

-Pero… -

-Si quieres tu casa la tendrás, pero tomará tiempo.-

-Pero Kenshin, podemos vivir en la casa de mi familia, en Tokio.-

Demasiados enemigos en la nueva ciudad capital.

-La de la montaña está bien. Contamos con amigos.

-En Tokio también dejé amigos.- repuso Kaoru.

-Pues qué bien.

-¿Acaso así te casaste con tu primera esposa? ¿Apurado y prácticamente obligándola?

Resoplando, Kenshin necesitaba zanjar ya esa conversación antes que se le fuera de las manos. Y encontró un método genial. Tomó a Kaoru por los hombros, se agachó hasta sus labios y la besó como nunca antes se le había ocurrido hacerlo.

La joven se mareó por unos momentos y trató de apartarse, pero él la sujetó fuertemente y la hizo separar las piernas, acomodándose entre ellas. Kaoru no comprendió hasta que él se frotó contra su intimidad y asustada, ella imprimió fuerza a sus brazos para alejarlo.

-Vas a ser mi mujer.- dijo Kenshin contra sus labios.- Pero mañana en la noche y con más calma. Vas a pertenecer a un lugar, llevarás mi apellido y tendrás mis hijos. Te daré mi protección y haré todo lo que me pidas. Pero hoy sólo te pido que te cases conmigo.-

Con la respiración agitada, Kaoru trató de encontrarle un sentido a todo lo que estaba escuchando, pero no pudo.

-Es una locura.

-Encontré una tienda con kimonos bonitos. Vamos a que te veas alguno. El dueño de la tienda estará feliz de obsequiártelo, es un buen amigo mío.- comentó un poco irónico.

Tomando a Kaoru de una mano, la arrastró tras él.

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El matrimonio civil había sido de lo más lindo y más adelante hicieron sus votos en el templo. Kaoru siempre había pensado que esas cosas tomaban más tiempo en su ejecución, pero al caer la tarde, ya era esposa de Kenshin. Al menos, la acompañaba su querida prima Misao y su buen amigo Aoshi, aunque echó en falta al simpático de Sano y ni que decir lo mucho que extrañaba a su padre.

-Sólo espero ser feliz.- dijo frente al templo.

Al anochecer, cenaron todos en un albergue. Kaoru se veía hermosa en su kimono de fiesta y las niñas del grupo de Angie peinaron su cabello en un bonito estilo. Pero no hubo nada más que eso, aparte de un poco de labial. A Kenshin ella le parecía maravillosa, pero tenía mucho en qué pensar.

Al irse sus amigos, Kenshin y Kaoru subieron al que por esa noche, sería su alcoba de casados. Él pasó por alto todas las ceremonias y se acercó a besarla.

-Espera.- le dijo ella.- Estoy nerviosa.-

-Tranquila, no te haré daño.-

Pasando saliva, Kaoru se arrodilló frente a él y se agachó, bajando la cabeza.

-Por favor, guíame para complacerte y ser una buena esposa, y cuida de mí, que soy inexperta.-

A Kenshin tal muestra de humildad le bajó un poco la pasión. Se arrodilló al lado de Kaoru, y la abrazó.

-Cuenta con ello. No quiero hacer otra cosa que cuidarte toda la vida.-

Tras decir esas palabras, Kenshin restregó suave su mejilla contra la de ella, y de ese modo, llegó a sus labios. Tras besarla por espacio de varios minutos, deslizó una mano por el escote de la yukata para abrirla, dejando al descubierto los hombros de la muchacha. Los saboreó tomándose su tiempo antes de llegar a los pechos.

Con los ojos cerrados, Kaoru se dejaba hacer sin cuestionar lo que sucedía. Kenshin regresó a besarla antes de quitarle la prenda por completo. La joven tembló al quedar expuesta a su mirada.

-Eres hermosa.- susurró él, besando la cicatriz en el vientre de ella, logrando que un fuego se extendiera por ella.- Date la vuelta.-

Sin comprender del todo, Kaoru hizo casi y sintió sobre su espalda las manos de Kenshin dándole un masaje. Pero no era un masaje cualquiera, era uno que le enviaba sensaciones placenteras a todo su cuerpo, de modo que ella empezó a gemir, apenas dándose cuenta de este hecho. Kenshin la hizo girar tras unos minutos y se colocó sobre ella. Kaoru separó las piernas inconscientemente, lista para recibirlo, y fue cuando reparó en la tremenda erección que él tenía.

-Tranquila.- la calmó él al notar que se ponía nerviosa.- No te preocupes, no dolerá. Tócalo.

Kaoru hizo caso, notando la textura de la seda envolviendo al miembro. Era muy suave, y duro. Estaba en eso cuando Kenshin la tocó íntimamente, acariciándola hasta sentir su humedad y arrancándole nuevos suspiros. Entonces, se posicionó para penetrarla.

"Realmente soy el primero" pensó al entrar en ella, viendo su reacción. Kaoru no se quejó, porque se contuvo, pero se arqueó para evitar la intromisión. A veces, Kenshin pensaba que el tío si había logrado su objetivo con ella, pero no, estaba claro que no. Se movió despacio mientras ella se acostumbraba antes de proseguir el acto, y entremedio, la llenó de besos.

-Te amo, Kaoru.

-Y yo a ti.- dijo ella con unas cuantas lágrimas. El desgarro había sido breve y se las había dejado, pero a cada momento se sentía mejor con el roce que Kenshin le brindaba.

-Iré más rápido- le advirtió él y Kaoru sintió su fuerza estrellarse contra ella repetidas veces. Advirtió que algo raro pasaba allá abajo. Un lugar en especial pareció cobrar vida y el frote no hacía más que encenderlo más y más. Su respiración se tornó profunda y rápida y de pronto, la sensación más indescriptible de todas, nacida del punto de unión con Kenshin, se extendió por todo su cuerpo haciéndose tan insoportable y delicioso a la vez que tuvo que gritar el nombre de su esposo, clavándole las uñas en la espalda para soportarlo.

Él siguió en lo suyo, sin darle tregua, mientras la chica se retorcía y lo mordía para ahogar sus gritos y gemidos. La sensación se hacía más fuerte y ella cooperaba con el movimiento de Kenshin levantando las caderas. Trató de arquearse hacia atrás pero él no la dejó y Kaoru fue así presa de las sensaciones explosivas de su cuerpo. Si hasta colores vio.

Kenshin terminó unos segundos después, dentro de la joven, y se salió de ella rápidamente para asearse un poco y acostarse a su lado. La respiración de Kaoru aún no era normal, la de él tampoco, pero la tapó con el cobertor y la abrazó, besándole las mejillas.

-Eres exquisita.-

Kaoru se acurrucó contra él.

-Gracias, ha sido maravilloso.

-No tienes nada que agradecer. Es una de las ventajas de ser mi esposa. Puedes tener de esto cuando quieras.-

Tímida, Kaoru bajó la mirada y se puso colorada.

-Me parece bien.

Kenshin la hizo darse la vuelta para amoldarse a su espalda, y la atrajo por la cintura hacia él.

-Ahora sí que eres mi mujer, Kaoru. Finalmente eres mi mujer. Ya no te dejaré ir.-

Medio dormida, Kaoru no comprendió las palabras de Kenshin y cerró los ojos, sintiéndose segura y feliz. Después de todo, el matrimonio no era tan malo.

Sin embargo, se sentía un poco preocupada al sentir que algo se le estaba escapando y no sabía qué. No le dio importancia a la sensación movió un poco las caderas para sentirse más cómoda. Sintió entonces que algo crecía contra ella.

-No puedes hacer eso ahora que somos esposos.- le dijo Kenshin al oído.- Antes podía respetarte, pero ahora no tengo ganas de eso.

-Pero Kenshin… ¿Quieres hacerlo otra vez?- Kaoru aún no recuperaba el aliento y sintió la punta del miembro empujando desde atrás.

-Tendrás que tener compasión de mí. Hace muchos años que no estoy con mujer.

La penetró finalmente desde atrás mientras acariciaba sus senos y Kaoru no estaba segura de que esa postura le acomodara. Al parecer, Kenshin le leyó el pensamiento y se puso sobre ella. Minutos después la dejó en paz muy satisfecho y sonriente. Nuevamente la llenó de besos y se acomodó para dormir escuchó entonces a Kaoru decir quedó.

-Ha sido un día lindo, aunque me hubiera gustado vivir este día con mi padre al lado.

Kenshin no dijo nada y sólo la acarició.

U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U- -u- -U-u- -U- -u- -U- -u- -U

Fin acto diecisiete.

Cásate conmigo, Kaoru Kamiya.

Mayo 10, 2011

Notas de autora.

Quiero agradecer sus reviews que han sido de lo más diversos. Me alegra que la mayoría pensara que Chizuru no se mereciera la violación. De todos modos no es un castigo para el personaje, es simplemente que nos guste o no, eso pasa a una cantidad importante de mujeres y por ahí iba un poco el que se comentara del parecido entre Chizuru y Kaoru desde antes. Ya veremos en el próximo episodio cómo se desenvuelve esto.

Sobre Matsusoo, no lo hice matar por Kojiro porque Kojiro es demasiado noble como para matar al hermano y porque tengo algo mejor entre manos para él. Y por algo "mejor", entiéndase que será doloroso y terrible.

Muchísimas gracias por sus reviews a:

Setsuna17

A KaoruHimura

Pauli

ShinobuByako

Kaoruchan 17

Gata de la Luna

Nickita021

Okashira Janet

Diosa Luna

Gabyhyatt

RossinaDiFuoco

maria g altuve

Ahora paso a comentar algunas dudas que me llegaron.

Como me comentó Okashira Janet, este año, al ser el aniversario 15 de Rurouni Kenshin, harán una nueva animación de la historia. Muchos esperamos que sea la animación del Jinchuu Arc y por otra parte, en la página oficial de la historia, se pueden ver las mejores escenas del animé anterior y el nuevo diseño de personaje de Kenshin Himura. El único problema es que la página está en japonés, al igual que el twiter de la misma, pero es algo que se resuelve con el traductor de google.

Sobre las preguntas relacionadas a Aoshi y Misao, ellos tendrán una gran aventura, a partir del próximo episodio. Y eso será muy importante para ellos por cómo lo enfrentarán.

Sobre Sayo y Sano, aún se vienen cosas y Megumi, aún no decido muy bien qué hacer con ella, aunque le tengo un enamorado cerca que de seguro ya notaron.

Sobre quienes esperaban que apareciera Sano para matar a Matsusoo, era difícil, porque estaba paseando con Sayo y el abuelo y en la vida supuestamente real del fic, él no tiene el don de la clarividencia.

Sobre Angie, estaba presupuestado desde el inicio del fic que aparecería con su orfanato porque en torno a él se desarrolla el conflicto gigante entre Kenshin y Kaoru. Posiblemente ya han vislumbrado de qué se trata. Posiblemente Kenshin sea bruto para hacer las cosas aunque tenga sus nobles motivos (Recordemos que al inicio del fic, Kaoru nota que él está obsesionado con conseguir dinero aunque no entiende bien el por qué), pero las cosas a partir del próximo capítulo, avanzarán vertiginosamente.

Hiko, francamente, no lo tengo en aparición, aunque ahora que lo mencionan, sería una buena idea mencionarlo para algo que quiero hacer. Sobre Shishio y compañía, tienen algo que ver, pero no será un arca argumental, asi que tranquis, que el fic no pasaría de los 30 capis. (Sería el más largo luego de Actuación sin Libreto)

Creo que acá están la mayoría de las dudas de ustedes. Les dejo un beso y me retiro. Mi gata me está metiendo la cola en la nariz y parándose sobre el teclado, asi que es bastante molesta y le tengo un poco de alergia.

Blankaoru.