Notas de autora.

Hace tiempo (años) tenía esta idea rondando en la cabeza. Pueden considerarlo ustedes, tal vez, una tremenda falta de respeto a las lectoras. O que simplemente lancé la toalla. Pero debo ser sincera, en el hecho de que al pasar los años y surgir nuevas ideas, es difícil intentar retomar las historias que quedaron inconclusas en el camino.

Hasta el momento hay 4 historias inconclusas. A saber: Prisionera, Entre mis Brazos, La Fiera y Donde puedas Amarme, un final diferente.

Mi intención siempre ha sido acabarlas, pero vamos, han pasado como seis años, en el caso de algunas, que no las he vuelto a escribir. He dado la pelea con Prisionera, pero cada vez me cuesta más motivarme a subir algo nuevo, si bien hay un nuevo capítulo que espera ser completado y ver la luz.

Como les dije al comienzo, desde hace tiempo he tenido la idea de acabarlas de este modo, con la intención de no dejar volando a las lectoras que por circunstancias naturales de su vida ya no siguen leyendo fanfics. También está la intención de ir subiendo capítulos de estas historias en la medida que se vayan dando, aún cuando se les mostrará como una historia "terminada." Esto último sería lo ideal, pero no es seguro.

Lo que van a leer a continuación es un resumen de lo que pasaría en esta historia desde el punto en que quedó, hasta su final. Un solo capítulo. Espero que de alguna manera lo disfruten y bueno, lamento que las cosas hayan terminado así. Desde ahora pondré todo mi esfuerzo en terminar lo que escribo actualmente y tómense esto con calma, que aunque es sólo un capítulo, viene un poco denso.

Blankaoru.

Declaración:

Rurouni Kenshin no me pertenece, ni siquiera el pelo de alguno de sus personajes. Hago esto por propia voluntad, sin ánimo de lucrar, con el único fin de escribir sobre una ficción que me apasiona y con la que pretendo mejorar cada día en mi prosa.

Prisionera

Acto especial de finalización.


Tras la muerte de Okubo Toshimitsu a manos de uno de los secuaces de Shishio, Kenshin decide enfrentar la parte que le toca en todo esto y se alía con Saito, su enemigo del pasado, con el fin de juntos ejecutar un ataque que termine con lo que ya saben, es una tremenda organización. Saito comenta que Shishio no se espera un contragolpe tan pronto ni de la magnitud que se dará (por el apoyo de los ninjas) y que esa es su mayor ventaja.


Mientras, en casa, Kaoru cose un kimono rojo para Kenshin y piensa en él y en lo feliz que se ve al lado de ella, y que no duda ni por un momento de su amor y reflexiona sobre el hecho que él no parece tranquilo en ningún lugar y que aún vive escondiéndola. Después le comenta a su padre que con Sano desean ir al rescate de Chizuru. Kojiro comenta que sería bueno, pues esa niña ha sufrido mucho y recuerda que fue ultrajada por su hermano, Matsusoo. Extrañada, Kaoru le pregunta qué cómo él sabe eso y Kojiro le relata la historia de cuando Megumi lo puso a dormir para recuperarlo, y luego que él llevó a Matsusoo a la casa de la montaña (donde ella vivió un tiempo con Kenshin) y todo lo que pasó después, hasta que encontró a su hermano destruyendo la vida de la muchacha. Si bien Kaoru se extraña un poco, no le da importancia, pero Kojiro si. Haciendo memoria, se extrañó de que Kenshin no preguntara quién era él al verlo por primera vez, y que por cuestión de minutos, su encuentro con su hija fuera aplazado tres años. Kojiro llega a la conclusión que de alguna manera, Kenshin orquestó todo para que eso sucediera, por algún motivo que él no logra dilucidar, y es así que decide enfrentarlo cuando éste llega por la noche.

Sorprendido al ver que su suegro le apunta con una espada, Kenshin no sabe cómo reaccionar, menos cuando Kojiro le ataca realmente. Kaoru, Sanosuke, Yahiko y Tsubame son testigos de la espectacular pelea en la que Kojiro exige explicaciones. Poco a poco, por algunas palabras sueltas, Kaoru logra comprender de qué va la cosa, y finalmente ella saca sus propias conclusiones. Cuando la pelea de apacigua, y debe elegir, Kaoru va al lado de su padre, argumentando que ella desea escuchar la verdad de todo lo sucedido. Ni los golpes y rasguños antes pudieron conmover a Kenshin para contar su verdad, pero el ver a Kaoru dispuesta a abandonarlo le hace decir frente a todos toda la verdad de su corazón, rememorando la historia desde el comienzo:

Que Kaoru era un trabajo, una persona por la que le pagarían lo que a él le hacía falta para comprar las tierras que necesitaba Angie para cuidar de sus niños, pero que a poco andar se había enamorado desesperadamente de ella, como nunca antes le había pasado, y que aunque intentó evitarlo al devolverla, no pudo, saltándose todas sus reglas, todos sus escrúpulos. Que se había puesto a inventar una mentira tras otra y que si bien él no supo quien era Kojiro cuando lo vio por primera vez, tuvo una idea cuando Megumi vino a hablarle de él. Qué él había dado la orden a la doctora de drogarlo por varios días para darle a él y a Kaoru tiempo de poner distancia entre ellos.

Que eso lo había hecho al suponer que Kaoru querría irse con el padre. Que el dinero que podría perder no le importaba, que ya ni se acordaba de la plata cuando estaba con ella en su casa y que nunca antes había vivido algo así y que le había entrado el apuro por tener a Kaoru y que por eso, entre otras cosas, había sobornado a un juez civil para que lo casara con la muchacha lo antes posible. Y que por eso los cambios de casa, pues él estaba informado constantemente de los pasos de Kojiro. Tras los años de matrimonio, él estaba confiado en que Kaoru se quedaría siempre con él y por eso no hizo nada para impedir que Kojiro la encontrara, aunque las cosas no salieron como él quería.

Kaoru intuye que en toda esa historia hay algo más y presiona a Kenshin para que hable. Tras varios minutos, y frente a la sorpresa absoluta de los presentes, Kenshin estalla en llanto y dice que si, que la ama a un punto en que ya no hay regreso para él, porque por cuidar de ella ha sido el causante de dolor y más dolor a sus amigos. Se culpa sinceramente de la muerte de los niños de Angie, y del estado de Tsubaki e incluso de la desaparición de su amigo, pues él tuvo muchas oportunidades en el presente y pasado de protegerlos pero no lo hizo por escapar con Kaoru, y de la violación de Chizuru, porque por cuidar de Kaoru y tenerla sólo para él, fue más allá de todo límite y abandonó a las personas que le importaban. Que lamentaba no haber estado ahí para apoyar a su amigo más irrestricto (Sano) cuando perdió a su mujer, y que si hubiera sido menos tonto, Kaoru hubiera sido consolada suavemente por su padre en los momentos en que él la escuchaba llamarlo en sueños, después de la pérdida de sus bebés.

De alguna manera, todos tenían algo que reprocharle a Kenshin, y sin saber qué actitud tomar, le dejan solo en el patio. Kaoru va tras su padre para curar de sus heridas con la ayuda de Sano, y Yahiko y Tsubame como siempre se refugian el uno en el otro. Kenshin piensa que está bien que las cosas sean así, porque ahora se siente liberado del peso que tuvo que cargar, y puede ir en paz hacia la batalla contra Shishio. Arrodillado en el patio, poco a poco intenta ponerse de pie cuando una manta cae sobre él.

-Hasta que la muerte nos separe.- rezó Kaoru al abrigarlo y abrazarlo. Lo lleva a la casa y cura de sus heridas. Lo besa y Kenshin se siente en el paraíso cuando ella le dice que hizo un tan buen trabajo con ella, que ni por un momento se le ocurriría dejarlo y que nunca fue su prisionera porque siempre le siguió por voluntad propia. Pero que como ella es causante en cierta forma de tantas desgracias, él la debe permitir marchar a su lado.

-Sé que no tengo las mismas habilidades para el combate, pero estoy segura que habrá algo en lo que yo pueda ayudar.-

Kenshin sabe que no podrá hacerla cambiar de parecer, y decide pedirle ayuda a Misao para que oriente a Kaoru, a Kojiro y Yahiko, pues todos quieren colaborar.

Sanosuke regresa al lado de Kenshin y cuando éste le pide una disculpa por lo de Sayo, Sanosuke argumenta:

-Siempre pensé que yo no te importaba y estaba bien, porque somos unos tipos muy cool y nos gusta pelear, pero… hoy te referiste a mí como un amigo, y me demostraste tu pesar por no estar conmigo en un momento importante. Para mí, desde hoy, eres el mejor de los amigos por pensar en mí de esa forma.


La preocupación de Misao sube conforme van pasando las horas. Aoshi le ayuda a componer una arenga para sus hombres pero ella no se siente con la suficiente capacidad de decirla. Hannya se cuela en su despacho y le recuerda que ella partió desde cero en esto de los ninjas y le infunda palabras de ánimo y aliento. Misao le dice sus ninjas guardianes siempre la han animado y fortalecido espiritualmente, pero que de alguna manera, siente una conexión especial con él. Hannya se pregunta si será este el momento de revelar a Misao que es su padre, pues está consciente que muchas cosas pueden pasar en el campo de batalla, como su fallecimiento. Aprovechando un espejo que hay en la habitación, la lleva hasta allí con el fin de decirle que ella es valiente como su madre, esperando que eso de pie a una conversación sobre ella, sin embargo, Misao le dice que extraña su casa, que las aventuras están bien, pero que ella desea la paz y la tranquilidad que antes tuvo y rechazó.

-Pensé en un momento que Aoshi y su padre eran unos cobardes por retirarse a vivir una vida ordinaria, pero ahora deseo regresar a mi casa y ver a mi padre allí, sin importar lo que haya sucedido.-

Hannya siente el impulso de aclarar que él es su papá, pero se calla cuando entra Beshimi y dice que los hombres y mujeres ninja se están agrupando en el lugar donde ella los citó, para marchar desde allí a efectuar la misión contra el grupo de Shishio. Misao asiente y comienza a colocarse sus pequeñas armaduras en los brazos y piernas, preparándose para dar las instrucciones y la arenga de su vida a los Oniwabanshu.

Aoshi está entre los presentes, como jefe de un escuadrón que tiene como objetivo asaltar la residencia de Shishio, desde donde han recibido confirmación hace unos minutos que están allí. También está Okina y Misao divisa a algunos de sus vecinos de barrio. Aparecen la policía uniformada, la armada e incluso sus amigos: Kenshin, Kaoru, Saito y otros más. Se distribuyen las obligaciones según lo acordado en jornadas anteriores, como que Kenshin debe ser protegido hasta su encuentro con Shishio. Saito va junto a sus hombres a esperar confirmación del grupo de asalto para proceder y cosas así. Hay un grupo de ninjas jóvenes y ancianos.

-Ustedes protegerán la ciudad.- dice Misao, cada vez más firme.- Porque el poder de ataque que tiene Shishio es de considerar y es posible que inicie un contragolpe en el momento en que lleguemos a su residencia.- En este grupo quedaron Kaoru, Yahiko, Tsubame. Sanosuke y Kojiro apoyarían a Kenshin. Kojiro estaba muy interesado de encontrar a Chizuru o indicios de ella en alguna parte.

Llega el momento es que todo está en silencio y con una mirada, Aoshi le indica a Misao que es el momento de decir su arenga. Al comienzo la joven se pone nerviosa y unos ninjas intercambian miraditas divertidas entre ellos, pero Misao se repone y su voz cobra fuerza para motivar a los policías, a los ninjas, a los soldados y a los civiles que van a participar juntos, por primera vez, para combatir a un enemigo común que amenaza con hacer de sus vidas una miseria.

Además, les dice que deben luchar con el alma, con el fin de poder regresar con sus seres más queridos esa noche, para poder ver el alba con esperanza.

Todos quedan muy motivados y tras un grito, el grupo se dispersa. Ahora cada uno tiene una obligación que cumplir.


Mientras tanto, Chizuru está desesperada con Enishi. Al principio él había sido violento con ella, exigiéndole que se entregara a él, sin embargo, no intentó tocarla cuando no obtuvo el consentimiento. Un día incluso ella pensó que él la liberaría al no tener lo que quiso de ella, y más al saber que no era la esposa de Battousai. Entonces era fácil rechazarlo y echarlo a gritos de su habitación o de la celda cuando la mandó a una para persuadirla. Pero ahora habían pasado los días y Enishi, o había cambiado de estrategia, o se le había ablandado el corazón o Chizuru no sabía qué diablos. Había hecho que la trasladaran a un cuarto espacioso y bonito y venía cada tarde a visitarla. A veces no le dirigía la palabra, pero se sentaba por ahí y leía algo o comía golosinas. Otras veces entablaba una conversación y Chizuru pensaba que sería más adorable si no fuera un criminal.

Por su parte, Enishi estaba realmente intrigado con esa muchacha de enormes y tristes ojos negros. Había hecho que la investigaran y así se enteró de su violación y de su tranquila vida al lado de su abuelo hasta el día que la raptaron. Dejó de interesarle cuando supo que ya no era virgen, y vaya uno a saber si una chica así se casaría algún día. Al parecer a nadie le importaba pues no supo que la reclamaran y la mandó a cambiar a un calabozo. Pero amaba molestarla, le hacía sentir feliz el ver su rostro precioso mirándole con una mezcla de furia y temor y después de unos días ni eso le entretenía. Nadie la reclamaba aún y Enishi pensó dejarla por ahí afuera y que ella buscara solita su casa. Un día la fue a sacar personalmente de su celda, y al pasar por la puerta de la casa, se fue de largo hasta el dormitorio.

-Vivirás allí hasta que me plazca.- le dijo al arrojarla dentro.

Y de algún modo misterioso, ese cuarto era ahora el más visitado por él.

Chizuru lo mantenía siempre limpio y ordenado, y como daba a un delicioso jardín, ella también ponía orden allí. Aburrida de no hacer nada, le pidió permiso para cocinar y Enishi se encontró disfrutando del más delicioso almuerzo del que tenía memoria. Pero a pesar de que él sabía que el alma de la muchacha estaba muy atormentada, a él le parecía que de alguna manera, le transmitía mucha paz y buscaba su compañía.

Ya ni siquiera llegaba y entraba. Llamaba suavemente hasta que ella respondía. Y entonces entraba al cuarto.

Uno de sus hombres le dijo que Shishio había dado la orden de liberarla, pero él la ignoró las tres veces que se lo recordaron. A la cuarta, le metió una paliza tal al mensajero, que aún no se reponía para recordarle por quinta vez lo que pasaba.


Durante la batalla, todo pasa más o menos así: Los ninjas irrumpen en la casa de Shishio y todo se vuelve un caos. Hay más personas y arsenal del que creían y la defensa del lugar comienza antes de lo esperado. Tras la casa hay una montaña y hacia allá huyen Shishio y sus más importantes secuaces. Pronto así lo entienden Kenshin, Saito, Sano y Kojiro quienes avanzan en medio del caos y llegan al pie de la montaña. Aoshi está muy ocupado dando órdenes y afuera, es Misao quien da la orden a las distintas tropas de avanzar según se vea la situación. Sin embargo, al parecer Shishio tenía prevista esa situación, porque sus tropas aparecen de la nada en gran número y poder de fuego. Con desesperación, Misao ve a sus hombres caer uno tras otro, pero es Hannya quien con un shuriken le recuerda a los demás cómo bloquear a esas personas, para caerles encima. El ejército rápidamente los apoya desde atrás.

Hyotoko nota que un grupo numeroso baja rápidamente a la ciudad. Era el esperado contragolpe y se lo hace notar a Misao que se da cuenta de que están en una desventaja numérica frente a esa gente.

-No podemos detenerles desde aquí… debemos esperar que ellos sean capaces.- dijo la muchacha. Para ello, envió a un ninja a la ciudad para preparar a los demás, pero un disparo lo mató al tratar de adelantarlos. Beshimi se ofrece para el trabajo y corre a advertirle al grupo de choque que espera allí.

Kaoru y Yahiko entablan conversación. Ella le habla del bebé de Sanosuke y él sobre las cosas que le gusta hacer. Kaoru sólo espera no tener que blandir su espada contra alguien, ya que Kenshin no se confió y le dejó una de acero, al igual que al chico.


Poco a poco comienzan los policías a aprehender gente. Los ninjas están resistiendo muy bien los embates del ejército de Shishio y mientras Aoshi está a la cabeza, exponiendo su vida, el grupo de Kenshin va a la captura de Shishio. Entran a una cueva que se revela como una verdadera fortaleza llena de escaleras y como en el animé, empiezan a subir.

-Un gran escondite.- dice Saito. Los ninjas habían hecho un gran trabajo al descubrirlo.

La escalera se detenía en diferentes niveles, y cada uno daba a un cuarto. Usui, un guerrero ciego pelea con Saito quien sin consideración alguna le da muerte. Al llegar al siguiente nivel, es Soujiro quien se les pone en frente, diciendo que él es un obstáculo que deben superar si quieren llegar a Shishio.

La batalla con Soujiro la toma Kojiro. A poco andar se dan cuenta de que el viejo guerrero no es rival para el jovencito que tiene una velocidad divina, sobre todo porque Kojiro argumenta que no lo matará. Saito dice que debería hacerlo y acabar con eso de una vez.

-Fuiste a la guerra. Seguro hiciste esto cientos de veces.-

Soujiro nota la expresión abatida de Kojiro al replicar.

-Yo nunca tuve intención de matar a nadie, porque quería cuidar de mi hija, pero me obligaron a ir a la guerra en contra de mis convicciones y eran ellos o yo. Pero si puedo evitarlo, no quisiera matar a este muchacho. Debe tener la edad de Kaoru.-

Asi es como Soujiro empieza a recordar su vida, de un niño abusado por sus familiares, y que se vio en la obligación de matar. Nunca tuvo certeza de si quería o no hacerlo, y la actitud de Kojiro lo confunde. El viejo espadachín no tiene una técnica superpoderosa como el Hitten Mitsurugi de Kenshin, pero a favor, tiene mucha experiencia y una gran observación para comenzar a anticipar los movimientos de Soujiro que comienzan a ser erráticos porque al parecer, se siente confundido.

-¿Así que querías proteger a tu hija, anciano?... ¿Creías que podías hacerlo?- le dice el muchacho, recordando las veces que él clamó protección y la espada fue su única aliada.

-Quería hacerlo.- le responde Kojiro esquivando un ataque del chico.- Pero no pude… supongo que siempre el destino es más fuerte que uno.

El combate sigue más o menos parejo, cada uno mostrando su filosofía, el matar para vivir versus el vivir para matar de Souji. Finalmente, y ante un desequilibrado chico, Kojiro logra vencerlo sin matarlo. Sanosuke se hace cargo de las heridas del viejo y a pedido de éste, de las de Souji, que sólo pide descansar.

-Como supongo que en este punto más de alguien exigiría una explicación de por qué Kojiro contra Soujiro, pues, es porque en la serie original Kenshin quiere protegerlos a todos, pero aquí él siempre está pensando en proteger a Kaoru para sí. En ese sentido, no sería la persona idónea para convertirse en un ejemplo para Soujiro, pero Kojiro tal vez si, por ser un padre que buscó regresar junto a su hija y procurar su bienestar. No sé, pero me gustaría que estos dos, a la larga, sean amigos, como que Souji vaya a visitarlo para pedirle consejo. En fin, sigamos.-

Al seguir adelante, pasan por un cuarto frente al cual Kenshin se detiene intempestivamente.

Ha sentido el aura de Angie, quien fuera su amigo. Los hombres ingresan al cuarto donde el luchador se queda en posición de meditación. Sabe que Kenshin está tras él y siente un profundo odio y rencor hacia él, pues a su modo de ver, Kenshin es el culpable de sus desgracias.

La pelea esta vez es Kenshin versus Angie. El problema con estos dos es que ambos conocen a la perfección la técnica del otro, de manera que si bien los golpes que se dan son muy parejos, son de gran fuerza y causan mucho daño. Al principio, Kenshin no quiere pelear pero es orillado a hacerlo por Angie. Saito mira todo muy entretenido e incluso enciende un cigarro.

Cuando Kenshin cae por primera vez y Angie está a punto de matarlo, Sanosuke salta a impedirlo y a decirle que Tsubaki no necesita que él esté manchándose las manos de sangre por los niños y su desgracia, que lo necesita a su lado para tomar su mano cuando siente dolores. Dice que ese tipo de cosas no tiene precio y le habla de él y Sayo. Que había sido poco tiempo el que estuvo con ella, pero ni todo el oro del mundo le hubiera hecho apartarse de su lado. Angie medita en estas cosas, y Kenshin despierta. La pelea se reanuda con los fuertes golpes de Angie en contra de Kenshin quien poco a poco comienza a escupir sangre. Sanosuke advierte a Saito y Kojiro que si bien Kenshin no tiene heridas visibles, los golpes le están causando un daño interno difícil de cuantificar. Kenshin le dice a Angie que él también sabe de perder seres queridos de manera trágica, y que por eso cuando vio a Kaoru sólo pensó en preservarla para sí… que lamenta no haber estado cerca el día que todo eso del incendio le pasó, que no tenía cómo saber, y en ese punto Angie se detiene un momento.

-Tú sabías… a ti te advirtieron… -

En ese momento Saito acaba de fumar su cigarro y entra Soujiro. No está interesado en causar más muertes y le dice a Angie que fue manipulado desde el comienzo.

-Es usted junto a Battousai el hombre más fuerte del Bakumatsu. El único capaz de neutralizarlo… - luego le cuenta que Kenshin nunca supo el motivo del ataque de él.

Sanosuke corre a auxiliar a Kenshin y lo único que puede hacer por él es vendarlo para comprimir las zonas afectadas. Souji le dice a Kojiro que hace eso no para que caiga la organización de su señor Shishio, sino porque él le dijo que su felicidad estaba en la paz de su hija y ella quería a Battousai.

-Además… no entiendo por qué, pero él no se estaba defendiendo de Angie cuando entré.- dijo el joven espadachín.- Quizá sea un poco como usted.-

-No se defendió porque no iría en contra de un amigo.- dijo Sanosuke acabando de vendarlo.-Las veces que lo hizo fue porque los golpes de Angie iban a acabar con su vida.-

Kojiro no le tenía mucha buena a Kenshin desde su pelea, por lo sucedido con Kaoru. Sin embargo, debía reconocer que a pesar de todo, era un hombre noble. Se le ocurrió pensar, por un momento, que era sin duda esa pureza que tenía su mayor problema, porque le llevaba a tomar decisiones erradas.

Angie no estaba demasiado mal físicamente, pero si estaba destrozado por dentro al reconocer que le había fallado a la única persona (Kenshin) que realmente había velado por sus niños y por él durante los años. Cayó al piso y no pudo reponerse. Finalmente les informó el atajo que lo llevaría al cuarto de Shishio. Todos salieron, pero Kenshin se quedó un momento y dijo que Tsubaki lo estaba esperando y que no tardara demasiado. Salió sin decir más.


Shishio estaba en su cuarto cuando irrumpieron en él Saito, Sanosuke, Kojiro y Kenshin. Su mujer, Yumi, le acompañaba, así como su administrador. Al saber de qué iba la cosa, Shishio se alegró. Venían a apresarlo y eso le subía el ánimo, porque tendría oportunidad de tener una gran pelea.

Mientras las tropas de Shishio iban llegando a la ciudad y rápidamente comenzaron a incendiar las casas mediante proyectiles ardientes. Rápidamente las personas que habían sido avisadas por Beshimi toman acciones y en este sentido, Kaoru se pone en primera línea a defender de los indeseables que trataban de entrar a agredir y matar. Obtiene algunas heridas leves y se da cuenta que hace una buena dupla con Yahiko, mientras Tsubame cuida de Tsubaki y rezan juntas para que todo termine bien y Angie regrese al hogar.

Shishio inicia la batalla con una condición que está dada por las quemaduras de su cuerpo, que evitan, como explica en la serie y el manga, que él pueda regular su temperatura corporal. Kenshin viene malherido, sin embargo se las ingenia para causar un profundo corte en uno de los brazos de Shishio justo antes de que éste le haga estallar algo que lo lanza hacia atrás y le deja inconsciente. Saito inicia una pelea con Shishio y este usa a su mujer Yumi como escudo contra el policía. Yumi muere desangrada en brazos de Shishio, pero Saito no es un hombre de muchos escrúpulos y lanza una nueva estocada a su oponente mientras Yumi exhala su último suspiro. La estocada le alcanza a la altura del hígado, en momentos que Kenshin se repone. Kenshin ve en Shishio un obstáculo para reunirse con Kaoru y es así como se lanza contra él dispuesto a matarlo. Tras unos cuantos golpes, Shishio cae, pues con el hígado reventado y la sangre inundando cada parte de su cuerpo. Kenshin no tuvo que matarlo, porque la herida que le provocó Saito era mortal desde el comienzo.

El administrador de Shishio es arrestado por Saito, en estado de shock al no creer lo que pasa.


Aoshi y Misao en diferentes bandos contra el mismo oponente, dirigen exitosamente la operación, si bien también cada uno está herido de diversa gravedad. Al terminar, todos celebran, menos Misao que ve a algunas personas muertas de los ninjas. Profundamente conmovida, jura nunca más llamar a personas a sabiendas de que podrían morir. Aunque días después ella recibe honores por parte le ejército y la policía junto a unos cuantos ninjas, no se siente contenta ni motivada para seguir. Agradece a sus guardianes ninja todo el apoyo, el amor y los cuidados, antes de colgar su traje y regresar a hacer una vida normal. Para ellos, les libera de su responsabilidad de protegerla y les pide que hagan una vida feliz. Así comienzan a pasar los meses.

No le interesan los libros de historia si para ello debe llevar sobre su espalda el peso de los cadáveres que juraron ser sus camaradas. Aoshi la está esperando para enseñarle a sobrellevar esa carga que tiene junto a Okina, quienes pasaron por lo mismo. Misao regresa primero a la casa de Aoshi, y poco a poco junta el valor de regresar a su hogar paterno.

Allí, Matsusoo, medio loco, la reconoce. Misao no puede creer todo lo que ha envejecido y sus hermanos, conscientes de que ella es toda una heroína para el país, tienen una nueva actitud hacia ella. Misao pasa un tiempo entre ellos, y se da cuenta de que Hannya le sigue. Al encararlo para preguntar el por qué de esta actitud, Hannya no sabe qué decir. Finalmente, Misao le pide que la acompañe al patio.

Allí está Matsusoo alimentando a los peces de su estanque y Misao le pone una nueva bolsita al notar que él sólo hace la mímica de alimentarlos.

-Matsusoo no fue malo conmigo. Realmente cuidó de mi cuando fui pequeña, y aunque a veces fue severo, en general, siempre reía con mis travesuras y corregía mis malas actitudes. Por eso no me pidas que deje de preocuparme por él. –

-Nunca le pediría algo así.- dice Hannya.

-Yo supe… desde el comienzo quién eras tú.- dice ella, sorprendiendo a Hannya.- De mis guardianes siempre fuiste el más especial conmigo. Y aunque no entiendo por qué acabé en esta familia, sé que te amo y que me hace feliz el notar que has optado por venir conmigo todo el tiempo.

-Lo sabías…? –

-Desde luego. Esos ojos tuyos son iguales a los míos. No conozco a nadie más que los tenga.- dijo ella risueña.- Tal vez mis hijos los hereden, Aoshi quiere pedir mi mano un día de éstos.-

Hannya acepta y comenta que sus amigos viven en el campo, muy cerca de allí. Misao sonríe y piensa que buscará la paz entre sus más queridos.

Le confiesa a Aoshi que lo despreció en su momento por querer llevar una vida de civil teniendo tantas aventuras por vivir. Este sonríe quedo, y la abraza.

Matsusoo siguió obsesionado con Kaoru por un tiempo, pero su razón ya no le acompañaba. Estaba demente y siguió en esa condición, bajo la vigilancia de sus hijos que ahora manejaban con diligencia su fortuna. Se convirtió en un viejo al que a nadie le interesa escuchar, y alimentan sólo por deber. Su casa siempre estuvo llena de gente, pero él vivió completamente solo.


Tras la batalla, Kenshin regresa apenas consciente al pueblo, ayudado por Angie. Sanosuke decide operarlo de inmediato y despierta cerca de una semana después.

Kaoru está junto a él y repentinamente, Kenshin nota cierto abultamiento alrededor de su cintura. Ella le explica que al parecer, cundo sangró la última vez, fue un síntoma de pérdida, pero como ella se deprimió y guardó cama varios días, protegió sin saberlo, su embarazo. Kenshin no sabe qué pensar de ello, y ella le confiesa estar muy asustada al recordar que su primer bebé murió. Decidieron tratar de no pensar demasiado en eso y disfrutar el tiempo que tendrían a su bebé entre ellos. Kenshin le pidió a Kaoru que pensara en un lugar que le gustaría para vivir, pues ella siempre se quejó de que vivían escondidos.

-Porque nunca más nos esconderemos de nada.-

Para Kaoru fue difícil decidir por los amigos que había conocido en cada lugar en el que estuvo. Sin embargo, había un sitio al que siempre quiso regresar, a pesar de los problemas que pasaron. Cuando Tsubaki estuvo bien y salió del hospital, Angie estuvo ahí para sostener su mano. Entonces, viendo que todo estaba bien, Kaoru emprendió el viaje junto a su esposo hacia la casa de la colina. Sanosuke les acompañó, deseoso de ver a su pequeña hija que quedó a cargo de Megumi.

Kenshin y Kaoru pasaron muchas horas reparando la casa y contratando a gente que sabía cómo descargar el ambiente. Hicieron algunos cambios y prepararon un jardín. Kenshin recuperó su huerto de plantas medicinales para vivir un poco de eso, e invitaron a Kojiro a venirse con ellos.


Sanosuke se reencontró con su hija. Aunque habían pasado unos meses desde que dejaron de verse, la encontró más grande e inteligente. Megumi en cambio no le causó nada, sólo un sentimiento grato por ver a alguien conocido.

Le agradeció a Megumi por cuidarla, y en cuanto hubo una oportunidad, le dejó en claro que él una vez la amó muchísimo, y que ella le hizo ver que no era nadie para ella. También le dijo que se había enamorado de verdad de Sayo y que ella había muerto. Le dijo que aún había amor por su esposa muerta en su corazón, y que el tiempo de ellos (Sano y Megumi) había pasado.

Con el tiempo, se desocupa una plaza de médico en el pueblo que queda al otro lado de la colina de Kenshin, asi que Sanosuke reinicia su vida allí con su pequeña. Invita a Kaneda a vivir con él, pero este rechaza la oferta pues Chizuru había reaparecido, aunque ambos lo visitan con frecuencia.

Mientras, Megumi se toma con amargura el rechazo de Sanosuke y se recrimina el haberle tratado tan mal en el pasado. Sin embargo, Kojiro llega a vivir cerca de Kenshin y Kaoru. No le interesa molestarlos, asi que se muda a una casita en el pueblo y es allí donde se reencuentra con Megumi.

Él siempre supo que entre él y Megumi corrió una corriente especial durante el tiempo que fue su paciente. Y ella también pudo notarlo. Tras la experiencia con Sanosuke, Megumi decide darse una oportunidad con el padre de Kaoru y finalmente deciden casarse. Megumi sólo quería convivir con él, pero Kojiro era demasiado correcto como para permitirse eso. Fueron bastante felices, a pesar que en una parte del corazón de la doctora, Sanosuke siguió viviendo, y se vieron un par de veces más por cosas casuales. Quizá, si nos vamos más adelante y considerando la diferencia de edades, podríamos decir que cuando Kojiro murió y Sanosuke y Megumi volvieron a verse y la hija de Sano ya tenía como quince años… posiblemente ellos se dieron una oportunidad.


Angie regresó a su pueblo, con el alma herida y absolutamente arrepentido de las maldades que hizo junto a la banda de Shishio. Cuando vio a Tsubaki, su primera acción fue tomarla en sus brazos y llorar hasta que se le secaron las lágrimas, pidiéndole perdón por abandonarla y por todo lo demás.

La rehabilitación de la muchacha fue muy dolorosa, pero más doloroso el daño en su corazón. Tuvo que pasar un tiempo antes que su cabello pudiera fijarse en un bonito peinado que ocultara la cicatriz que pasaba a lo largo de su cara, desde la frente, cerca de la línea de la oreja hasta el mentón. El resto se ocultaba con la ropa, pues sus muslos y brazos quedaron marcados.

Cada día era un recordatorio para la chica de su desgracia, pues las cicatrices no se estiraban y cualquier movimiento le ponía la piel dolorosamente tensa. Con el tiempo se acostumbró mientras Angie caminaba a su lado.

Insistió en tomarla por esposa a pesar de las negativas de ella por su nuevo aspecto. Sin embargo lo hicieron un año después. La noche de bodas fue un verdadero desastre, con Tsubaki absolutamente avergonzada de las marcas de su cuerpo. Pasaron semanas hasta que Angie la convenció de que ella era hermosa para él.

Tuvieron muchos problemas como pareja, hasta que comprendieron que cada uno llevaba una pesada carga que sólo el otro podría ayudar a sobrellevar. Lo hablaron con Yahiko y Tsubame y decidieron mudarse también a un nuevo lugar para empezar desde cero. Los chicos asintieron, pues mientras estuvieran juntos, les daba lo mismo dónde.

En un nuevo hogar ellos se dedicaron a adoptar niños. Tsubaki no pudo tener hijos. A diferencia de Kaoru, no fue que los concibiera y los perdiera, sino que ni siquiera pudo embarazarse. A veces pensaban que podía ser a causa de sus quemaduras. Pero no estaban para preguntarse cosas, porque ellos sólo querían cuidar de niños y darles todo su amor. Y de esa manera, encontraron a su modo, la felicidad.


Cuando atacaron la base de Shishio, Enishi estaba en su residencia, a kilómetros de allí. Se enteró varios días después y supo que era cuestión de tiempo que alguien viniera por él.

Le salvó el hecho de que la única persona que sabía sobre él era el administrador de Shishio, y éste no quiso delatarlo a pesar de que fue torturado y se suicidó en cuanto tuvo oportunidad.

Pero Enishi no tenía cómo saber eso. Decidió moverse y antes de partir, tomó a Chizuru y la llevó con él.

-Voy a China.- le informó. Pero Chizuru no quería moverse del Japón. Él entendió y la fue a dejar a casa de su abuelo. La joven comprendió en ese momento que tampoco soportaba la idea de dejar de verlo y por eso le besó la mejilla suavemente, profundamente avergonzada por hacerlo. Enishi, absolutamente sorprendido, la toma entre sus brazos y la besa en los labios, y ella responde. Él le promete regresar a buscarla y se va.

Pasan los años y Enishi cumple su promesa. Chizuru ha permanecido junto a su abuelo hasta que Kaneda fallece una noche de forma natural. Cuando el hombre de cabello blanco aparece, Chizuru está sola, y cuenta con la protección de Kenshin. En esta historia, Enishi no tiene problemas con Kenshin, por ende, al regresar, lo hace para permanecer con ella, pues nada le importa más que quererla y cuidarla. A Chizuru no le interesa conocer el mundo ni salir de su pueblo y Enishi lo acepta, y aunque debe viajar un par de veces al año para manejar sus negocios en China, la lleva con él cada vez que puede.

Su primer hijo se llama Akira, y así se suceden dos más.


Cuando finalmente nació Akane, Kenshin y Kaoru la recibieron absolutamente felices y ansiosos, y sobre todo, muy nerviosos. El fantasma de su primer hijo les rondaba y cuidaron mucho a la pequeña. No pasó mucho tiempo antes que Kaoru quedara embarazada de nuevo.

Shinta fue el segundo hijo y crecieron felices en una colina especial, donde tenían su propia poza para jugar. Kenshin se entretenía mucho haciéndolas, y Kaoru enseñándoles a nadar a los tres, pues ni Kenshin sabía.

Sanosuke les visitaba de vez en cuando y Tsuki, su hijita adoptó como hermanos a los Himura. Se pasaba los días de verano jugando con ellos en el río y Kenshin y Kojiro colgaban columpios, y hacían juegos para ellos.

De más está decir que fueron tremendamente felices. Que cada noche Kenshin estuvo en casa, que Kaoru le recibió entre sus brazos cada vez que él la requirió o la necesitó. Que entre bromas se fijaron cada uno en las nuevas canas que le salían al otro y que él la encontraba maravillosa y que nunca cambió de opinión.


Fin PRISIONERA.

Febrero 8, 2012