Balkov indicó que la dejaran en los brazos de Yuriy y con un ademán despidió de la habitación a los guardias.
-Katherine… despierta cariño. –el anciano susurró al oído de la muchacha, quien poco a poco comenzó a entre abrir los ojos –Estas de vuelta en casa.
-Este… no… es mi hogar.-dijo con una tremenda convicción pero que contrastaba radicalmente con su voz queda, distorsionada por una respiración dificultosa. Se trató de poner de pie por si misma pero por más que quiso separarse de Ivanov sus piernas aun no respondían como esperaba y tuvo que depender del sostén de aquellos brazos que la aprisionaban por los hombros. –Debo… irme.
-¡Nada de eso! ¡Aquí fuiste creada y es este tu destino!
-¡Mi destino es allá afuera! Merezco una vida de verdad…
-Tu vida es el beyblade y allá afuera no puedes seguir en ello si no continúas tu entrenamiento.
-¿A dónde pretendes llegar? No creas que no me entere de lo que ocurrió con "BEGA", de tus Bega-Identificaciones, Bega-Torneo, Bega-bladers… y sin olvidar tu Bega-FRACASO. ¡No llegaste a ningún lado abuelo! No puedes contra esos muchachos, ese Takao y su equipo de animadores que pretenden hacer beyblade, pero todos sabemos que el resto del quipo son simplemente los teloneros de ese chico en especial.
-¡Takao no tiene nada de especial!
-¿Entonces por qué ninguno de tus intentos le han arrebatado el título mundial?
Katherine había recuperado color y su tono de voz, decidido e intransigente, iba aumentando al encararse con Balkov, un anciano bastante acabado pero aun imponente. Sin embargo ya no lograba atemorizarla; tantos años hacia de la infancia en que la tenia dominada que había encontrado la falla
-Mis expectativas estaban puestas en ti desde un principio.
-¿Y ese tal Brooklyn? ¿El equipo Neoborg? ¿No te han servido de nada?
-¡El plan original eres tú! ¡Te di la vida, malagradecida!
-No tiene caso que te sigas esforzando, abuelo, no eres capaz de lograr algo funcional aquí. Y la mala fama que tienes luego de comprar la BBA no podrás quitártela de encima. Has fracasado en todo lo que te propones, cada vez llegas más bajo y te humillas hasta ser rezagado al olvido. Que lastima me das…
Balkov soltó una bofetada contra el rostro de Katherine, totalmente exaltado. Ella simplemente se llevo una mano a la mejilla enrojecida y trato de regularizar su respiración.
-El entrenamiento comenzara lo más pronto posible, estarás a cargo de Yuriy, se encargara de vigilarte, ponerte a prueba y reforzar todo lo que seguramente ya has olvidado. Solo tenemos un par de oportunidades en Biovolt para participar en el Torneo de este año, no podían pasar por algo a Yuriy ni a Brooklyn pero tratare de conseguir una invitación para mi "querida" nieta.
El hombre salió de la habitación, cerrando la puerta tras de si, dejando a los muchachos solos.
-Mas te vale que me dejes irme de aquí, Ivanov.
-Escuchaste a Balkov.
-Intenta por un momento pensar por ti mismo.
-Katherine…
-Eres un cobarde, no creas que no me entere del revuelo del año pasado. Tuviste una postura bastante respetable al enfrentar al equipo de la BEGA pero por desgracia recaíste a ser un títere más.
-¡No tenemos nada que no sea este lugar! Nos cobija, nos da lo que necesitamos para vivir y lo único que hay que hacer es ser los mejores.
La chica se acercó hasta la nariz del pelirrojo, clavando en él sus ojos intensamente azules.
-Puedes ser el mejor allá afuera.
Yuriy miró un tanto anonadado las facciones de Katherine; su rostro era diferente a cuando niña pero aun mantenía ese algo especial que hacía que se sintiera pequeño y con el estomago hecho un nudo, mientras las palabras se le atoraban en la garganta.
-No es así, si Kai no lo pudo conseguir nosotros no tenemos oportunidad.
-K-Kai…-el solo escuchar ese nombre le arrebató por uno segundo toda la fuerza.- ¿Qué quieres decir con eso?-dijo, tratando de que no se le quebrara la voz.
-Sabes bien que Kai nació para esto, Boris te creó por su causa…
-Detesto que lo digas asi, Yuriy.-le interrumpió- Las condiciones en que nací no son relevantes; mirame, soy de carne y hueso como tú, puedo pensar y sentir. En este mundo cuento con todo para ser un humano común y corriente.
-Jamás serás común y mucho menos corriente.
Katherine lo observó, extrañada; no quería ni siquiera descifrar que quería decirle con esas palabras, así que decidió ignorarlo y él lo notó. Yuriy se aclaró la garganta y retomó el tema.
-Es él quien fue destinado a brillar, no nosotros, un par de chicos huérfanos sin un pasado ni un futuro.
-Basta de autocompadecerte, ¿quieres? Lamento no poder formar parte de sus planes de superación personal para colarse al campeonato de este año.
-¿Qué quieres decir?
-No me presentaré como parte de Biovolt.
¿Cómo conseguiste la invitación?
-No puedo negar que soy parte de todo esto y el instinto de jugar beyblade me acompañó hasta las tierras donde me recluyeron. Me uní a un equipo en Turquía, su nombre es Dunkel Soldiers, el mejor de ese lugar, no me sorprende que a todos nos invitaran a pesar de no haber asistido a los torneos precedentes, cada uno de ellos son beyluchadores fuertes que llevan el beyblade a un nivel superior, más místico y espiritual. Por esa seguir esa ideología que conseguí a Tselenne.
Yuriy la observaba con atención mientras ella sacaba de su bolsillo su blade, que por cierto, nunca había visto con anterioridad.
[…]
Kai no podía concentrarse en nada. Apenas el entrenamiento con Dranzer lograba tranquilizarlo un poco, pero no era suficiente para apaciguar el torbellino de ideas turbias anidadas en su mente.
Katherine no era otra cosa que un fantasma, más le valía comenzar a creer eso, era ella una sombra que lo acechaba desde los rincones de su memoria, trayéndole de otras vidas ese golpeteo incesante en el pecho, el soplo de vida que lo volvía frágil y mortal… un humano solamente.
Esa chica, de presencia tan etérea, no podía ser tocada, no podía ser escuchada, simplemente podía aparecer como obra de los pensamientos que la dibujaban en los recuerdos de Kai. Por lo tanto era exclusivamente suya, como solo él podía invocarla, por ende, le pertenecía esa valquiria de cabellos lavanda y tez de porcelana, así como no podía contradecir la habilidad innata de esa jovencita de llevarlo al delirio por su encanto.
Era en vano todo su esfuerzo por agotarse mientras entrenaba como nunca en su vida.
A pesar de no tomar bocado o ir a dormir un poco, siendo tan entrada la noche, le era imposible rendirse ante los sueños… temiendo que entre pesadillas apareciera la visita que tuvo esa mañana.
[…]
(Dojo Kinomiya)
-¡Daichi, ¿puedes creerlo?
-¡Oh cielos, oh cielos! ¡Un nuevo campeonato!
-¡Al parecer será en grande, solo los mejores!
-¡Esos somos nosotros Takao!
-Me pregunto si Rei también fue llamado, y Max, y …
-¿Kai?
-Sí, Kai…
-¿Qué esperas para preguntarles?
-Es complicado, Daichi, desde que Rei volvió a su pueblo es muy difícil comunicarnos con él.
-Sin olvidar que Max comenzó a trabajar con Judy, en la BBA.
-Los chicos… cada quien tiene su vida tan lejos ahora.
-Takao, ¿deberíamos comenzar a entrenar?- dijo el pequeño pelirrojo al ver como su compañero comenzaba a mostrarse un tanto nostálgico.
-Creo que, por el momento no.
-¡Vamos! ¿Acaso estás dispuesto a ser desplazado?
-Esta vez parece mayor el reto; los mejores entre los mejores. Pasar la primera ronda incluso será complicado.
Takao elevó la vista al cielo; su equipo, sus mejores amigos, cada uno por su cuenta. Que tiempos aquellos en que eran inseparables, aunque a decir verdad desde el último torneo se había dado cuenta de algo, que estar en la cima no era tan bueno como lo hacían ver; sus amigos se volvían contrincantes y este era el resultado; estaba solo.
Daichi le acompañaba, aunque la muerte del abuelo los dejó marcados a ambos, se tenían el uno al otro, hombro con hombro, más que compañeros, como hermanos.
-Deja de verme así, me asustas Takao.
El chico de cabello azul profundo sonrió y asintiendo con la cabeza volteó su gorra al momento que Daichi comenzaba a saltar con emoción.
[…]
-Max, llego una carta para ti.
-Oh gracias Emily.
La chica sonrió, un tanto sonrojada y abrazo la tabla que traía en las manos. Max le regresó el gesto y guardo el sobre en el bolsillo delantero de su bata blanca, continuaba inmerso en desarrollar que el beyblade color verde que estaba sobre la mesa tuviera la mejor defensa que se hubiese visto.
-¿Piensas volver a jugar, Max?
-No lo sé, no se ha presentado la oportunidad, pero vaya que lo extraño.
Emily abrió la correspondencia que había recibido y sus ojos se abrieron como platos, sonriendo sin disimulo.
-¿Buenas noticias?
-¡Abre el sobre que te di!
-¿Eh? De acuerdo…
Max abrió con cuidado la carta y al desdoblarla se preguntaba que tendría que ver con lo que había emocionado de tal manera a Emily.
Cuando comenzó a leer lo comprendió y su reacción no fue diferente, de hecho fue más emotiva. Tomo a Emily de la cintura y la cargó, dando vueltas con ella.
-¡Otro torneo!
-¡Nos han invitado personalmente, Max!
-¡Va a ser fenomenal, Emily!
La chica asentía con una gran sonrisa en el rostro y Max la abrazó inesperadamente.
[…]
Un grito hiso eco en las montañas y Rei de inmediato lo reconoció, Mariah acababa de regresar por la vereda luego del extenuante entrenamiento en la aldea, ya debía estar en casa, por lo tanto salió corriendo hasta llegar junto a su novia, en medio de la noche.
-¡Mariah!
-¡Rei, Rei, Rei!
-¿Está todo bien?-dijo, al verla totalmente segura, solo con un sobre en la mano y una hoja extendida en la otra.
-¡Míralo por ti mismo!
Rei leyó el documento dirigido a Mariah y quedó pensativo.
-Vaya…
-No luces emocionado, ¿Qué sucede?
-No me parece pertinente ir.
-Pero Rei, yo quiero ir.
-Y te apoyo, pero creo que rechazare esta vez.
La expresión de Mariah cambió, estaba emocionada por ir pero le parecía extraño que Rei no quisiera participar, su novio se mantenía en un estado reflexivo, lo único que pudo hacer ella fue apretarle el brazo y besarle la mejilla.
Así como ellos, los miembros de los equipos más respetables del mundo en cuanto a beyblade recibieron la invitación, algunos se animaron de sobremanera, otros ignoraron el evento.
Al final del día un buen número de beyluchadores habían decidido ser parte nuevamente de esta turba mundial, comenzaban a desembolsar sus fondos para viajar a tierras teutonas o conseguir patrocinadores, curiosos de la modalidad del torneo.
[…]
-Eso es… impresionante, Katherine.
-No puedo estar aquí, con ustedes que ven el beyblade como un deporte o una estrategia para conseguir dinero o poder. Sin mencionar lo mucho que detesto a Balkov…
-Pero… no puedo dejarte ir.
-¿Sera por las malas, Yuriy?
El pelirrojo enarcó una ceja.
-¿A qué te refieres?
-Wolborg no podría hacer nada para detener a Tselenne, así como tú no me podrías detener.
-Averigüémoslo, entonces.
Katherine sonrió por primera vez desde que dejó la casa de Kai, se preparó con su blade y cuando volvió la vista hacia su oponente lo encontró a escasos milímetros de su propio rostro, de un momento a otro, sujetándola por los brazos.
-¿Qué te pasa?
-No te vas a ir, y es mi última palabra.
