Capitulo 2: Por fin juntos.

Llevaba horas allí tumbado. No podía dormir. No, teniéndola a su lado. Ella dormía abrazada a él y no dejaba de observarla. Deseaba que el mundo mágico se contagiara algún día de la paz que se respiraba en aquella habitación. Tras darle un beso en la frente, se incorporó con cuidado de no despertarla y se sentó en el borde de la cama, mientras buscaba su ropa por el suelo. Cuando terminó de vestirse, salio de la habitación cerrando la puerta tras de sí, fue hacia la habitación de Ron, y al llegar, se extrañó de que, siendo tan tarde, no estuviera ya acostado. Decidió bajar a la cocina a por un vaso de leche, pero toda la casa estaba a oscuras, así que sacó su varita y dijo:

- Lumus! -.

Fue iluminando el pasillo hasta llegar a la escalera, bajó la varita para ver los desiguales escalones de la casa, y cuando terminó de bajar y llegó al salón, dirigió la varita hacia donde estaba la cocina. El salón estaba vacío y sólo estaba parcialmente iluminado por la luz de la luna que entraba por la gran ventana. Todo estaba en el más absoluto silencio, solo se escuchaba la madera crujir bajo los pies de Harry al caminar. Abrió la puerta de la cocina, y dijo mientras encendía la luz:

- Nox! -.

Cogió un vaso del armario al mismo tiempo que miraba a través de la ventana el jardín de la entrada, que estaba casi preparado para ser la recepción de una boda que marcaría un antes y un después en su vida. Al llenar el vaso de leche, estuvo a punto de dejarlo caer, ya que en la fría y solitaria calle, pudo ver dos sombras dirigiéndose hacia la casa, sin poder distinguir quienes eran. Escuchaba pasos, pero no quería ser descubierto; sigilosamente, volvió a dejar el vaso sobre la mesa, y deseó con todas sus fuerzas tener en ese momento la capa de invisibilidad para no ser descubierto.

Eran tiempos de guerra, tiempos de pensar rápido, y Harry podía cometer ningún error pecando de impulsivo porque la vida de una familia estaba en juego. ¿Serían Mortífagos enviados en plena noche? ¿Tan rápido se había enterado Voldemort de su paradero? No llevaba ni una semana allí y sentía que la primera lucha se acercaba. El silencio que se apoderaba en ese momento de la habitación hacía que cualquier movimiento en la entrada fuera audible. Los pasos habían cesado. ¿Habría sido solo una inspección para conocer el terreno? Salió haciendo el mínimo ruido posible de la cocina. Desde el salón, el ventanal permitía ver con más facilidad la entrada. Se asomó por la ventana de forma que no podía ser visto desde esa perspectiva, pero teniendo todo el plano necesario para ver quienes eran, pero en ese momento, sintió como le tocaban el hombro.

El corazón se le aceleró hasta límites imposibles de describir. Nunca se había asustado tanto, giró la cabeza y no podía creer lo que veía. Era Ginny. Cerró los ojos mientras suspiraba y al abrirlos, vio como Ginny entreabría la boca preparándose para decir algo. Harry fue más rápido y le tapó con una mano la boca mientras que el dedo índice de la otra se lo llevaba a la suya en señal de que permaneciera en silencio. Ginny asintió y encogió los hombros, algo que Harry entendió que quería decir qué estaba haciendo. Sin decir una sola palabra, le hizo señas para que se agachase sin hacer ruido.

- Hay alguien ahí fuera.- susurró Harry en el oído de la joven.- ¿Qué haces aquí?

- Me he despertado y no estabas, tenía miedo de que estuvieras haciendo alguna aventura de las tuyas a media noche, y no me equivocaba tanto. – respondió silenciosamente, haciendo que Harry tuviera que, prácticamente, leerle los labios sin poder evitar sonreír.

- Creo que son dos. ¿Ves? A esto me refería cuando te decía que no podíamos estar juntos ahora. Sin son dos mortígafos no puedo concentrarme para luchar si estás aquí. – contestó elevando sin querer un poco el volumen inexistente de su voz.

- Harry, me parece todo un detalle, pero no hace falta que te recuerde que no tienes que protegerme a todas horas y a todo momento, ¿verdad?- dijo ella en el mismo tono que antes, aunque ahora se notaba un poco de ironía en él.

Justo en ese momento vieron como abrían la puerta de la casa y dos figuras de espaldas entraban en el oscuro salón. Una era bastante más alta que la otra, y más corpulenta. Harry le dio instrucciones gestuales a Ginny para que se escondiese detrás de uno de los sillones, mientras que él se escondía detrás del otro. Apoyaron sus espaldas en el respaldo de cada sillón, a la espera de poder sorprender a quienes habían entrado en la casa. Harry le dijo a Ginny con señas que no se moviera, y antes de que fuera demasiado tarde, se puso en pié de un salto y gritó:

- ¡Expell...!-.

Había intentado desarmar a los dos misteriosos visitantes, pero antes de terminar de pronunciar el conjuro en voz alta, se dio cuenta que los visitantes no sólo eran Ron y Hermione, sino que lejos de ser una amenaza, se estaban besando. Ella estaba de puntillas, mientras le pasaba los brazos por el cuello de él, atrayéndolo hacia ella. Ron por su parte la abrazaba a la altura de la cintura. Parecía que no le habían oído. Harry se volvió a esconder detrás del sillón con la esperanza de no haber sido visto, pero no pudo aguantar ni una milésima de segundo, que soltó una sonora carcajada. Esta vez fue Ginny la que tuvo que taparle la boca con la mano, diciendo:

- ¿Estás loco? ¿Quieres despertar a toda la familia?

Harry continuó riendo, esta vez en silencio, pero casi revolcándose por el suelo. No sabía muy bien de que se reía realmente, sólo sabía que la escena había tenido un final muy inesperado para él. Le hizo señas a Ginny para que mirase por encima del sillón. Lo hizo, pero su reacción fue mucho menos exagerada, ya que se limitó a sonreír. Cogió de la mano a Harry, se levantaron, y ella se aclaró la garganta para llamar la atención de sus amigos. Volvió a toser con más intensidad al ver que el primer intento había fracasado. Parecían estar en un mundo a parte.

Ron y Hermione rompieron el beso (aunque continuaron abrazados) y miraron en la dirección en la que Harry y Ginny estaba con una expresión que mostraba que no habían sido participes de nada de lo que habían pasado a su alrededor. Aún en la misma postura, y a pesar de la oscuridad de la habitación, Harry y Ginny notaron como sus amigos se ruborizaban. Se separaron de un salto, y se quedaron mirando la alfombra como si nunca hubieran visto que estaba allí. Ron fue el primero en hablar.

- Esto... Eh... Harry... – se notaba la tensión en el ambiente. Ron parecía más nervioso que el día que le pidió a Fleur que fuera con él al baile. – Esto... Podemos explicarlo.

Harry estalló con gusto en una sonora carcajada otra vez. Ginny no hizo el más mínimo intento de contenerle.

- ¿Explicarme el qué? ¿Que estabas intentando meter un bezoar en la garganta de Hermione con tu propia lengua?- Sus amigos se ruborizaban más incluso a cada segundo que pasaba.- Ey.. –intentó que ambos le mirasen, cosa que parecía fácil pero en ese momento era una misión imposible- Me alegro por vosotros. Sólo me río por lo que habéis tardado. Ginny y yo pensábamos que con lo orgullosos que sois nunca daríais el gran paso.

Harry le dedicó una sonrisa cómplice a sus amigos y a Ginny, la cual se la devolvió asintiendo con la cabeza, para confirmar que apoyaba lo que acababa de decir. Ron y Hermione se miraron, sonrieron y pareció que sus pieles volvían a tener un color normal, sólo les quedaba un ligero tinte rosado en las mejillas. Volvieron a acercarse, esta vez él pasó su brazo izquierdo por los hombros de ella mientras ella apoyaba su cabeza ligeramente en el pecho de él, y le agarraba por la cintura.

-Gracias... –dijo Hermione tímidamente.

Ron volvió a mirar a Harry, pero esta vez palideció.

- ¿Qué es eso? – preguntó señalando a Harry y a Ginny.

-¿Qué es el qué? –respondió Harry.

-Eso –volvió a señalar a Harry y a Ginny, esta vez a la altura de sus manos.

-Ah esto... –comenzó a decir Harry.

- Esto es un ejemplo de cómo el amor es más fuerte en los tiempos más difíciles. – dijo Ginny. – No puedes decir que no lo entiendes. – añadió señalando a su hermano y a Hermione.

Ron no contestó. Las dos parejas empezaron a subir las escaleras para dirigirse a los dormitorios, y al llegar a la puerta de la habitación de Hermione y Ginny; ésta y Harry entraron por inercia. Antes de que Ron pudiera decir nada, Harry dijo irónicamente desde la puerta:

- Me vas a decir ahora que prefieres que yo vaya a dormir contigo.

Ron se veía en ese momento ante un claro conflicto de intereses. Pero asintió con la cabeza y dijo:

- Potter, duermes en ésta habitación. Sólo eso.

Ni Harry ni Ginny contestaron, se limitaron a cerrar la puerta tras de sí y cuando ya estaban sólos, Ginny dijo:

-Mañana esos dos van a ser los protagonistas del desayuno. Verás cuando Fleur se entere dos días antes de su boda. Se va a sentir eclipsada.

Harry rió con ganas, y al parar, cogió a Ginny por la cintura y la besó. Había sido una gran noche. Ginny y él volvían a estar juntos, y sus mejores amigos, por fin, estaban juntos. Era tanta la felicidad que sentía en ese momento que deseó que los pocos días que quedaban antes de marchar, fueran exactamente iguales.