Bueno, siento haberme retrasado un poco con la publicación de este capítulo, pero como podéis ver, se ha alargado demasiado. Espero que os guste. Narra la historia del día en el que Ron y Hermione comienzan a salir, ahora, desde el punto de vista de ambos. Aunque este capítulo no sea necesariamente T, va a haber cuarta parte, y entonces el rating si será el correcto.

Dedicado a todas aquellas personas que me animaron a continuar escribiendo y me dejaron unos reviews tan fantásticos. A todos aquellos que me lean, gracias por hacerlo.

Capitulo 2+1. El primer paso.

Llevaba una semana en La Madriguera. Hermione Granger, prefecta, sabelotodo y futura delegada, llevaba una semana siendo incapaz de concentrarse leyendo, o haciendo unas redacciones que no sabía si llegaría a entregar. Por su culpa. Por la culpa de aquel chico de diecisiete años pelirrojo que había conseguido ser a la vez un niño y un hombre a la vez. La ponía nerviosa, se enfadaban, discutían, pero algo dentro de sí misma la impulsaba a provocar una pelea, algo que no podía controlar y que casi veía en Ronald Weasley una droga a la que era adicta.

Estaba sentada frente a él en el salón de la casa, intentando observarle sin que nadie se diese cuenta. Cada vez era más irrefrenable el impulso que le llevaba a imaginar a que sabrían los labios de su mejor amigo. Estamos en guerra, controla tus hormonas niña estúpida, pensó Hermione.

Sin embargo, Ron pensaba que la estaba perdiendo. El último año había sido una montaña rusa de emociones. Estuvieron a punto de tener una verdadera cita, él y ella, Hermione y Ron. Pero los celos lo habían echado todo a perder. Desde el cuarto año había estado celoso de Víctor Krum, y enterarse, dos años más tarde que ella se había besado con él había sido una jarra de agua fría con hielo que le había caído encima. Siempre había creído saberlo todo sobre ella, y justo no sabía lo que más le podía doler. Después llegó Lavender, y con ella, tres meses sin hablar con Hermione. La había echado de menos muchísimo, más que nunca. Nunca se lo había planteado, pero que accidentalmente le envenenaran, había sido una de las mejores cosas que le habían pasado en el último año, porque ella había vuelto a hablarle.

Dos horas con la misma revista entre sus manos, la revista oficial de los Chudley Cannons y no había conseguido leer ni un solo articulo. Quería sentarse a su lado. Y lo que más le quitaba el sueño, en una semana Krum haría acto de presencia, y le eclipsaría. No se que esperabas, tan sólo por carta, sabe más de Hermione que tu en estos últimos años, pensó Ron. Tenía que hacer algo pronto, pero dudaba si iba a tener el valor suficiente para hacerlo. Bueno... ¿Por algo estarás en Gryffindor no? se preguntó. Y para colmo, Harry parecía que se había quedado mudo, sabía que sus pensamientos no estaban con ellos precisamente, pero quería que volviera el verdadero Harry.

Hermione se levantó y los miró a la vez que suspiraba profundamente. Se dirigió a las escaleras pero antes de llegar al rellano, Ron le preguntó:

- ¿A dónde vas?

- A por un pergamino y una pluma, voy a escribir una carta.-dijo Hermione sin mirarlo.

- ¿Para Vicky, verdad?- respondió, quería retenerla, que se diese cuenta que él estaba allí con ella, y que olvidase a Krum para siempre.

- Pues sí- y sin decir nada más subió por las escaleras. Necesitaba salir de aquel salón, no podía aguantar tenerle tan cerca y no hacer ni decir nada. Necesitaba tener la mente ocupada en algo que la distrajese.

No tardó ni dos minutos en bajar y empezar a escribir la carta sentada en un sillón. Ron la miraba al mismo tiempo que intentaba buscar algo que echarle en cara sobre Krum. Son más que amigos, seguro, no puede estar todo el día pensando en él si no lo fuera pensó.

- Va a venir a la boda, ¿de verdad que es necesario que le escribas?- preguntó Ron intentando parecer indiferente. No lo había conseguido.

- Precisamente por eso. Quiero que me confirme la hora a la que llega y si ha encontrado un sitio para alojarse.- contestó. Ya lo has conseguido le dijo una voz en su cabeza. Chascó la lengua en señal de frustración deseada.- Además, por tricentésima vez: no es asunto tuyo.

Ambos se quedaron en silencio durante unos minutos. Sólo se escuchaba la pluma de Hermione escribir en el pergamino. La señora Weasley atravesó el salón para entrar en la cocina, pero se detuvo un momento para mirar a su hijo y a sus amigos.

-Ronald, deberías estar recogiendo tu habitación. Es posible que haya dos boggarts debajo de las montañas de ropa y trastos que hay en el suelo, y no lo sepamos.- Hermione levantó la cabeza sobresaltada por la orden de la madre de Ron. No se había dado cuenta de que estaba allí.

- Oh Señora Weasley, quería preguntarle, ¿es posible que Víctor Krum se siente en la misma mesa que nosotros en la boda?- dijo Hermione. Ron había obedecido a su madre y se había levantado para subir a su habitación, pero se paró en seco al oír la pregunta de su amiga. Dirigió su mirada a su madre, y cuando abrió la boca para contestar, él se adelanto y dijo:

- Hermione nuestra mesa está llena, se deberá sentar con los compañeros del Ministerio de mi padre.-

Su madre se giró para mirarle, confusa. Ron deseó con todas sus fuerzas que no contestase. Ella los miró a él y a Hermione dos veces, y sonrió para sí misma.

- No te preocupes cariño- dijo mirando a Hermione.- Le podremos hacer un hueco con vosotros.

Ron se encendió tanto que pensó que los ojos se les saldrían de las órbitas. Retrocedió y volvió a sentarse en el sillón. Ya no estaba de humor para ordenar nada. Cruzó los brazos a la altura del pecho y se dedicó a mirar a Hermione con el ceño fruncido sin intentar disimular.

Ya está. Ya le había provocado. No le gustaba tener esos impulsos para ponerle a prueba. Ella no era así, pero su orgullo era mayor. No iba a ser ella la que diese el primer paso esta vez. Ya lo hizo invitándole al baile de Slughorn y el terminó saliendo con Lavender. Esta vez no se iba a quitar la coraza tan fácilmente.

- No me voy a sentar en la misma mesa que Krum.-dijo Ron en un tono desafiante, pero al mismo tiempo con miedo de la respuesta de Hermione. Ella levantó la cabeza de nuevo y le miró levantando una ceja.

- No creo que quieras estropearle la boda a Bill haciendo una montaña de un grano de arena como ese.- dijo tranquilamente.- Sino, ¿dónde te vas a poner?

- Pues en las mesas de la familia de Fleur seguro que hay un hueco.- respondió rápidamente.- Allí no tendré que aguantar batallitas búlgarras.- dijo imitando en la última palabra el acento del búlgaro.

Hermione sabía que en momento como ese, Ron no hacía un intento por ocultar los celos que le provocaba la relación de Víctor con ella. Pero esa actitud la estaba empezando a cansar, era infantil, y no llevaba a ningún sitio.

- Sabes perfectamente que es una tradición que la familia del novio esté con la familia del novio, y la familia de la novia igual.-le miró con una indiferencia fingida.- Quieras o no, tu sitio ya está decidido.

Volvió a quedarse callado. Llevaba un buen rato sin disfrutar de la situación lo más mínimo y quería que ella sintiese el mismo dolor que él, y no la indiferencia que estaba mostrando.

- Vale.- dijo finalmente.- Pero recuérdale a Vicky que en esta casa no vais a poder besuquearos, así que mejor que se busque un hotel.- Al decir estas palabras se había dado cuenta de que se había pasado. Hermione le sorprendida y al mismo tiempo dolida.

- ¿Qué has dicho?- preguntó deseando haber escuchado mal lo que Ron la había dicho.

- Nada.- desvió la mirada para no coincidir con la de ella. En estos momentos le faltaba el valor, que después en situaciones como la noche de la muerte de Dumbledore le sobraba. Cobarde, le dices eso y miras hacia otro lado se dijo a sí mismo.

Cuando Hermione fue a contestar, la Señora Weasley salió de la cocina, informando que la cena estaba lista, y que fueran poniendo la mesa. Hermione dejó a un lado el pergamino con la pluma y la tinta, avisó a Harry de que era la hora de la cena, y los tres se dirigieron a la cocina. Al entrar, Hermione y Ron vivieron una situación muy incomoda, ya que Harry tropezó sin querer con Ginny, y eso supuso el primer contacto físico desde que habían roto. Hermione conocía muy bien a Harry, sabia que no lo estaba pasando nada bien desde el funeral de Dumbledore, y esperó que ese fuese un buen momento para que el muchacho se aclarase, porque el evitar a Ginny no era una solución. La pelirroja salió de la cocina, y Hermione fue tras ella.

- Ginny espera.- dijo Hermione al ver que la chica salía corriendo hacia las escaleras. Se paró para mirarla y continuo.- No te vayas, así no se arregla nada.

- No puedo Hermione, lo siento. Tú podrías entenderme.- le contestó, y sin decir nada más, siguió escaleras arriba hacia su habitación.

Hermione se masajeó las sienes con ambas manos y volvió a mirar a la cocina. Estaba preocupada por Harry y por Ginny, pero al mismo tiempo no podía quitarse de la cabeza lo que Ron le había dicho hace un momento. Cuando la Serra Weasley pasó por su lado, la siguió para volver a la cocina. Al entrar, observó que Harry estaba cabizbajo y suspiró intentando eliminar la tensión acumulada en los últimos minutos. Ron no sabía muy bien que pasaba, tenía miedo de la posible reacción de Hermione a cerca de lo que había dicho en la sala de estar y de lo que podía provocar seguir la discusión donde la habían interrumpido. Cenaron casi en silencio. Harry a penas lo hizo, y al quedarse los tres en la cocina solo cuando la cena terminó, Hermione quería hablar con él, pero Ron se adelantó.

- ¿Dónde está Ginny?- preguntó Ron, el cual había echado en falta a su hermana en la cena. Hermione negó con la cabeza inmediatamente mientras se escondía detrás de Harry intentando disimular. Harry sintió a su amiga y giró la cabeza hacia ella mientras decía:

- Hermione no hace falta que hagas eso. Se que no ha cenado por mi culpa.-

Hermione fue consciente de que si Ron había metido la pata, ella no se había quedado atrás. Pero le entristecía ver a Harry así por Ginny. Ron tampoco ayudaba mucho, en lugar de echarle un cable, se limitó a negar con la cabeza y a salir de la cocina. Ella tenía un don para dar consejos, pero sintió que en ese momento Harry solo necesitaba saber que ella estaba allí para ayudarle. Se acercó a el y le abrazó.

- Harry no te puedes martirizar más por lo que hiciste. Ella lo entiende, aunque cada día que pase le cueste más trabajo hacerse a la idea de que lo haces por su bien. – dijo Hermione cuando se separaron, y para transmitirle seguridad, sonrió – Supongo que tiene que ser duro tener a la persona que quieres tan cerca y no poder demostrárselo siempre que quieras.

Desvió su mirada para no tenerlo que mirar a los ojos. Sin quererlo, se había auto reflejado en el consejo que le había dado a su amigo. Ella tenía a Ron más cerca que Harry a Ginny, y al mismo tiempo se negaba a mostrar lo que sentía por él si ella era la que tenía que dar el primer paso. Cuando volvió a mirarlo, él estaba sonriendo, una sonrisa algo forzada, pero la primera sonrisa en varios días.

- ¿Supones?

Que Harry fuera, junto con Ron, sus dos mejores amigos, era algo que en situaciones como esta, se notaba. Sabía perfectamente que el se había dado cuenta de sus sentimientos por Ron... Volvió a esquivar la mirada de su amigo girandose completamente, y ruborizada, de espaldas a su amigo, dijo:

- Si, supongo.

Al haber terminado ya de recoger la mesa, fueron a salir de la cocina, pero al intentar hacerlo, Hermione no pudo abrir la puerta completamente, ya que esta tropezó con algo que estaba al otro lado. Al abrirla en un segundo intento, descubrieron que ese algo, era Ron. Harry sintió que otra discusión iba a tener lugar, por lo que salió a paso ligero hacia las escaleras.

Para Hermione, en cambio, había llegado el momento de poner en orden algunos asuntos.

- Ronald, ¿se puede saber por qué no estás arriba en lugar de espiarnos?- preguntó enfadada. Si había algo que la sacaba de quicio, era que Ron la espiara cuando hablaba con Harry, eso, en su opinión, si que eran unos celos infundados.

- ¿Por qué siempre tenéis que hablar de cosas importantes a mis espaldas?- protestó Ron.- No lo entiendo, ¿qué pasa? ¿El tonto de Ron solo sabe asentir con la cabeza?

- Esto es absurdo Ron. ¡Estábamos hablando de Ginny!- sabia, que en cierta parte, había mentido, pero no tenía porqué revelarle esa parte de la conversación.- ¡¿Por qué me dijiste antes de cenar que aquí no iba a besuquearme con Krum?! ¡¿Cuantas veces te he dicho que somos SOLO AMIGOS?!

Hermione había explotado.

- No fue de eso de lo que me enteré este año.- contestó Ron con sarcasmo.

Hermione fue esta vez la que no respondió.

-Me voy a dar un paseo.- Se giró y se dirigió a la puerta de la casa.

- ¡Ron!- exclamó Hermione.- Es de noche, no puedes salir así como así para pasear tu sólo. Es muy peligroso.

Y sin pensarlo dos veces, dijo:

- Voy contigo.

Antes de que pudiera hacer nada, Hermione había pasado por delante suya, y había salido de la casa. No sabiendo muy bien como reaccionar, Ron la siguió.

Estuvieron paseando por la calle un buen rato, sin mirarse ni dirigirse la mirada. Ninguno de los dos sabía qué decir. Acababan de discutir, y ahora estaban allí, solos, en silencio, como si no hubiera pasado nada. Ella estaba cansada de tener que aguantar los celos de Ron por Krum cuando le mencionaba, él estaba harto de oírla mencionar a Krum, y desesperado por pensar que no podría competir con él. Esto extraoficialmente, oficialmente en cambio, eran simplemente dos amigos que en el fondo, no se caían bien.

Pero aquella había sido la gota que había colmado el vaso.

-Ron...

-Hermione...-dijeron al unísono. Se miraron durante una fracción de segundo, notaron como se ruborizaban y volvieron a mirar al suelo. Ambos habían querido hablar en ese preciso momento.

-Ron...- dijo otra vez Hermione.- ¿Es necesario que digas esas cosas sobre Krum y yo?- preguntó tímidamente. Era como si hubiera olvidado su enfado en la Madriguera, y allí pudiera pensar en voz alta.

Ron no sabía que responder. No era la primera ni la última vez que ella le dejaba sin palabras. Pero esta vez iba a ser sincero.

- Hermione...- comenzó a decir- Es que... verás... yo...

Ella se paró en seco y le miró a los ojos, esperando que el le devolviese el gesto.

-¿Si?- preguntó.

-Pienso... No. Sé... Que... Krum no te conviene.-dijo Ron finalmente.

-¿Y eso por qué?- preguntó.

-Es mayor... Juega al Quidditch profesional... No podéis estar juntos como... Es mucha la distancia entre ambos.

Hermione sintió un vacío en su estómago, quería llorar, darle una bofetada y salir corriendo. Pero no pudo moverse, sólo pudo intentar mirarle a los ojos una vez más. Agachó la cabeza y se dio la vuelta para volver a la casa cuando sintió que una mano grande, cálida y fuerte, tomaba la suya. Volvió a mirarle, y se sorprendió al ver cómo se acercaba decididamente a ella. Temblaba. Le daba vértigo tenerle a una distancia que se iba acortando a medida que pasaban los segundos. Cuando sus narices casi se rozaban, instintivamente, Hermione cerró los ojos y sintió como unos labios se posaban sobre los suyos. Pasó menos de un segundo, y ella se lo devolvió.

Nunca habían pensado que de verdad existieran besos así.

Fue un beso calido, lento, ni muy corto ni muy largo. Se recreaban en cada movimiento como un pintor en cada pincelada de un cuadro. Sentían una complicidad entre sí como nunca hubieran imaginado. Fue un beso profundo, auténtico, tras el cual, poco más podrían decir. Ella le cogía a él del cuello. Él, la cogía a ella de la cintura. Pero no necesitaban más, habían pasado por demasiadas cosas y aquella era la que le daba significado a todo. Demasiado tiempo esperándolo, y la ansiedad en ese momento se mezclaba con el deseo de que no terminase.

Cuando se separaron, durante unos segundos, ninguno de los dos abrió los ojos, tenían la sensación de que si los abrían, despertarían de un sueño. Pero al hacerlo, se encontraron el uno con el otro, y se miraron como siempre habían deseado. Hermione estaba petrificada, no sabía que decir, que hacer. Ron sentía vértigo, temía meter la pata como tantas veces había hecho antes. Pero aquella situación, no se podía comparar con ninguna otra que hubieran vivido antes.

- Ha sido...-

-Increíble.-dijo Ron interrumpiéndola.

En ese momento, los resquicios de inseguridad que aún tenía Hermione se esfumaron. Ron había sido valiente, estaba seguro; no se había arrepentido. Sonrió y volvió a besarla. Estaban emocionados y confiados, y al mismo tiempo, nerviosos y expectantes.

Estuvieron un buen rato así. Esta vez no dijeron nada al volver a separarse para recuperar aliento. Hermione no soltó a Ron y él la abrazó, rodeándola con sus brazos e impregnándose de su aroma, un aroma que le resultaba especialmente familiar.

-Lo siento.- le susurró al oído Ron.

Hermione se separó de él en ese momento, y dijo

-¿Qué?

- Lo siento mucho. Todo lo que te he hecho pasar. Me he comportado como un niño de cinco años. Me sentía impotente, frustrado. Sentía que te perdía, pero cuando más cerca estuve de ti... supe que Krum siempre estaría por delante de mí. No podía competir con él en ningún sentido.- explicó rápidamente, como si no las ideas se le acumulasen en la mente y no fuera a tener tiempo a decir todo lo que sentía.- Lo de Lavender... no es algo de lo que esté orgulloso. Perdonare.-justo en ese momento Hermione le puso un dedo sobre los labios.

- No tengo por qué perdonarte nada. Yo tampoco he sido una santa. Lo que importa ahora no es el pasado.- hizo una pausa para coger aire y continuó- Yo también lo siento mucho. Creo que hemos perdido mucho tiempo... y ahora que estamos en guerra...

Ron la miro confundido. Apartó la mano de Hermione de su boca y dijo:

- Precisamente ahora. No me pidas que ahora actúe como si no hubiera pasado nada. Si hay algo por lo que quiero luchar en esta guerra es por tener un futuro en el que poder vivir... y estar... contigo.

Hermione no pudo aguantar más todas las emociones que en ese momento acumulaba dentro de sí misma, y rompió a llorar. Esta vez, Ron estaba asustado. Nunca había sabido qué hacer cuando Hermione lloraba sin motivo aparente. Ella le pasó los brazos por la cintura y lo abrazó con todas sus fuerzas.

- ¿Por qué lloras ahora?- preguntó con un hilo de voz.

- Por todo. Lloro de felicidad.

Ron sonrió y la besó en la frente. Estar así con Hermione le hacía tan feliz, que se maldecía a si mismo por no haber tenido el valor de besarla antes. Por haber perdido tantísimo tiempo que temía no poder recuperar.

-¡RON!- gritó de repente Hermione, sobresaltándole de tal manera que casi se cae de lo rápido que se separo de ella.- ¡SI TU MADRE SE HA DADO CUENTA DE QUE NO ESTABAMOS, ESTARÁ PREOCUPADA!

Ron suspiró, su madre estaría preocupada, y cuando los viera aparecer se pondría hecha una furia, pero Hermione le había pegado tal susto que aquello no le perturbó lo más mínimo.

-Venga, volvamos a casa.- dijo tranquilamente mientras la cogía de la mano y comenzaban a hacer el camino de vuelta.

Caminaron en silencio, de la mano, mirándose pero sin coincidir. Ron le acariciaba la mano a Hermione con el pulgar de una forma que a ella le hacían sentir miles de mariposas en su estómago. Al llegar al rellano de la puerta de entrada a la casa, se quedaron quietos, Ron miró a Hermione, ella hizo lo mismo, y él dijo:

- Bueno, entremos. La luz de la cocina está encendida. Espero que no esté toda la casa despierta

-Esto... ehm... Ron.- dijo Hermione un segundo antes de que Ron abriese la puerta, de la cual ya tenía el pomo agarrado con la mano.- ¿Qué vamos a hacer con esto?

- Con... ¿esto?- preguntó Ron señalándose a si mismo y a Hermione. Ella asintió.- Pues... mañana se lo contaremos a Harry cuando se despierte... y...

-¿Qué le vamos a contar?- preguntó.

-Que... estamos... ya sabes... ¿saliendo?- dijo Ron dubitativo. Hermione asintió por segunda vez, esta vez sonriendo abiertamente. Ron no pudo resistir el impulso y la volvió a besar. Abrió la puerta, y entraron en la casa. Vieron el salón a oscuras, eso indicaba que sólo se habían dejado la luz de la cocina encendida, por lo que no habría gritos ni donde os habéis metido mezclados con llantos de su madre. En la oscuridad del salón, ambos entendieron lo mismo sin necesidad de decir nada, intuyeron que estaban sonriendo –la escasa luz de luna que entraba por el ventanal no les daba pié a ver mucho- y volvieron a besarse. Pero esta vez, algo los interrumpió. Oyeron una tos muy familiar, y giraron la cabeza instintivamente, pero sin soltarse.

Eran Harry y Ginny. Estaban allí, en medio del salón, detrás de unas butacas, mirándolos muy sonrientes.

Se separaron de un salto, y mientras a Ron le hubiera encantado salir escaleras arriba, a Hermione le habría encantado tener su copia de Historia de Hogwarts para esconderse detrás de ella. Se sintió aliviada al oír la voz de Ron.

- Esto... Eh... Harry... – dijo Ron nervioso. Entre sus planes a corto plazo se incluía el decirle a su mejor amigo que él y Hermione estaban saliendo, pero no podía evitar sentir vergüenza al haber sido pillado in fraganti. – Esto... Podemos explicarlo.

Muy bien Ron, perfecto, pensó Hermione.

"¡Ya podrías haber hablado tu!" se reprochó ella misma.

- ¿Explicarme el qué? ¿Que estabas intentando meter un bezoar en la garganta de Hermione con tu propia lengua?- dijo Ginny en un tono muy alegre. Ron y Hermione se ruborizaban por momentos.

- Ey.. – dijo Harry.- Me alegro por vosotros. Sólo me río por lo que habéis tardado. Ginny y yo pensábamos que con lo orgullosos que sois nunca daríais el gran paso.

Interiormente, Ron y Hermione suspiraron. El rubor de sus mejillas disminuyó, y al ver que Harry y Ginny los miraban sonrientes, se miraron, volvieron a sonreír y se agarraron el uno al otro.

-Gracias... –dijo Hermione sin saber realmente qué decir.

Sonrió a Ron, que la había mirado al hablar, y éste, al volver a dirigir la vista hacia su mejor amigo y su hermana, se sorprendió al ver algo que por la tensión del momento no se había fijado. No podía creerlo.

- ¿Qué es eso? – preguntó señalándolos.

-¿Qué es el qué? –respondió Harry.

-Eso –volvió a señalarlos, esta vez, a sus manos en particular.

-Ah esto... –comenzó a decir Harry.

- Esto es un ejemplo de cómo el amor es más fuerte en los tiempos más difíciles. – dijo Ginny. – No puedes decir que no lo entiendes. – añadió señalándolos a él y a Hermione.

Ninguno dijo nada más, y ambas parejas se dirigieron hacia las escaleras. Hermione se fijo que, al pasar Ginny por su lado, ésta le guiñó un ojo, gesto al cual Hermione respondió con una sonrisa que al parecer, salvo por breves momentos, esa era incapaz de aguantar.

Al llegar a la puerta de la habitación de las chicas, Ron y Hermione se pararon y vieron atónitos como Harry y Ginny entraban en ese dormitorio. Justo en el momento en el que Ron iba a protestar –Hermione era ahora su novia, y se moría de ganas de dormir con ella, pero Ginny seguía siendo su hermana-, Harry dijo:

- Me vas a decir ahora que prefieres que yo vaya a dormir contigo.

Ron repasó los pros y los contras de esa situación en unas milésimas de segundos, y al final escogió.

- Potter, duermes en ésta habitación. Sólo eso.- dijo intentando que la frase sonara como una amenaza, sintiéndose extraño a la vez porque era la primera vez que llamaba a Harry por su apellido. Ninguno de los dos contestó y cerraron la puerta tras entrar en la habitación.

Si la noche había ido de sobresaltos, sorpresas y confesiones, aquél momento era el de la incertidumbre. Ni Ron, ni mucho menos Hermione, sabían que hacer. Pero ella, sintiendo una deuda con Ron, fue quien esta vez dio el primer paso. Le cogió de la mano y dijo:

-Anda, vayamos a tu habitación.