Edward Cullen
De pronto el tiempo parecía haberse detenido, la persona que significaba todo para mí, estaba en mis brazos y nos acabábamos de convertir en una sola persona, ella dormía, observarla dormir era una de las cosas que más disfrutaba y hoy en particular era más agradable ya que se veía sumamente tranquila y feliz, una mezcla de emociones recorrían mi cuerpo, algunas sensaciones eran nuevas.
Comencé a reflexionar acerca de mi larga existencia, yo era una persona nueva, no tenía nada que ver con el Edward que había existido poco tiempo atrás, en primer lugar volví a sentirme vivo, era raro porque mi corazón ya no latía, sin embargo con cada roce o mirada de Bella parecía que mi ser revivía, mi universo tenía un centro, había un punto de motivación que hacia que todo se viera en cierta manera con más claridad, me sentía en verdad feliz, por fin comprendía en su totalidad esa palabra hoy, el día que ella se había integrado a mi ser, había vuelto a nacer, le debía tantas cosas, a partir del momento en el que me permitió formar parte de su vida, mi existencia cobró un nuevo significado ya no podía concebir una vida sin ella a mi lado, .
El sentimiento que nos unía era mucho más que un simple enamoramiento yo sabía que la huella que mutuamente habíamos dejado en nuestro ser, era imborrable, en todos los aspectos me sentía muy afortunado, sin embargo dentro de esa mezcla de emociones maravillosa estaba ese rastro de culpabilidad, yo sabía que Bella se merecía una vida humana plena y el estar juntos eliminaba esa posibilidad, aunque estaba conciente que para ninguno de los dos la vida era posible separados, no podía evitar sentirme temeroso, culpable y egoísta, ¿hasta que punto el amor justifica que permitas tantos sacrificios?, se que lo que más deseo en el mundo es estar a su lado por toda la eternidad, pero también se, que siempre viviré en deuda con ella y ni el tiempo que dure mi existencia completa alcanzará para recompensarle esto, dicen que no hay amor sin sacrificio, y los dos ya conocíamos bien el sufrimiento de estar alejados, yo llevaba a Bella grabada como un sello en mi corazón, mi único propósito siempre será el hacerla feliz y que se sienta plena, gracias a ella vuelvo a sentir que mi pecho puede estallar de vida.
El Viaje
Bella
La Luna de miel estaba siendo espectacular, después de dormir unas horas por el pesado y maravilloso día que había tenido, desperté con Edward a mi lado, esa sensación de no tener que escondernos más, ni tener que cuidarnos de mi padre era espectacular, cuando vi su rostro, mi corazón comenzó a latir con mucha rapidez, no podía creer que fuera posible estar tan enamorada, lo amaba tanto, en cuanto nos vimos a los ojos perdí la claridad de mis pensamientos, como siempre me sucedía, lo único coherente que pude hacer fue abrazarlo y darle besos en el pecho.
De pronto caí en la cuenta que debía cepillarme los dientes, -Espera necesito cubrir una necesidad humana- me senté en la cama para levantarme y me di cuenta de que no llevaba ropa, me alegre de que en la cama estuviera la camisa de Edward así que la tome y le dije -¿Puedo?- el sonrió y me dijo –lo que es mío es tuyo-
Me dirigí hacia el baño me intente arreglar un poco el cabello que había perdido totalmente la forma, me lave la cara y los dientes, después de que me convencí que estaba lo más presentable que se podía, me dirigí de nuevo a la cama, observé que Edward me veía con una expresión rara, así que le pregunté -¿Qué pasa por qué me ves así?- el sonrió, de la manera en que me deslumbraba, -¿Recuerdas cuando te dije que te veías sexy con esa cazadora?- asentí un poco colorada, se me hacía imposible verme sexy a los ojos de un ser tan hermoso como Edward, -Bueno pues hoy te ves 100 veces más sexy que ese día- Edward me extendió los brazos para que me acostara con el , yo me reí y me abalance a sus brazos, podría pasar días enteros en ellos, me sentía tan bien cuando el me protegía.
Después de un rato de estar en silencio abrazados, Edward habló, -Lo de ayer fue simplemente maravilloso, nunca pensé volverme a sentir tan vivo, después de todo el miedo que tenía de hacerte de alguna manera daño, ahora te puedo decir con toda sinceridad, que lo de ayer no lo cambiaría por nada- me acaricio la mejilla después de decir esto.
-Soy tan feliz Edward y te amo tanto, no tengo palabras para describirte como me siento, solo te puedo decir que todo se siente perfecto-.le acaricie la cara y el me dio un beso en la palma de la mano.
De pronto mis necesidades humanas salieron de nuevo al descubierto en el momento que menos lo quería, mi estómago emitió un gruñido, -Creo que es hora de que desayunes- Edward me dijo esto aguantándose claramente la risa, porque yo estaba totalmente roja de la vergüenza.
-Si tendremos que pedir algo-, Edward volvió a sonreír y me dijo –Cuando te metiste al baño te ordene algo, espero que te guste, ya no deben de tardar en traerlo, se escucharon dos golpes en la puerta, Edward que ya estaba presentable salio a recibirlo, y me acerco la charola a la cama.
-Es demasiado no me voy acabar todo esto- Edward solo pudo torcer los ojos, -come lo que quieras, no sabía que se te antojaría así que pedí varias cosas-
Después de "desayunar- comer" ya que ya era tarde en Londres, me metí a bañar pensando lo maravilloso que era este sentimiento, me sentía completamente protegida, sabía que a lado de Edward no había camino que yo no pudiera andar, siempre que el estuviera a mi lado todo estaría bien, junto a el mi mundo era claro, después de seguir en mi ensoñación un rato, me di cuenta que me tenia que apurar porque se estaba haciendo tarde y pues para disfrutar de Londres teníamos que abandonar la habitación, muy a mi pesar, era hora de conocer los alrededores, de pronto me invadió un nuevo deseo, había algo que nos faltaba hacer a Edward y a mí y eso era ser más aventureros, siempre todo lo hacíamos planeado y con demasiada precaución para mi gusto, tenía ganas de salir y caminar sin rumbo con el por todo Londres, perdernos y darnos la divertida de nuestra vida.
Al principio Edward estuvo renuente, ya tenía un coche rentado, los mapas e itinerario completos de los lugares que no podíamos dejar de ver pero después de que le dije que en este viaje debíamos "soltarnos el pelo" por así decirlo, no muy convencido accedió a probar un día a ver como nos iba, tomamos el metro y comenzamos a investigar cual era la mejor ruta para llegar al palacio de Buckingham, cuando por fin llegamos después de perdernos un poco ya era bastante tarde y hacia muchisimo frío, sin embargo Edward había tomado las precauciones necesarias y me había comprado y exigido que usara un monton ropa abrigadora que me hacía parecer un oso de tanta ropa , estuve haciéndole un poco de burla debido a que el diseño del palacio lo hizo Edward Blore así que estuve bromeando un poco con el y su edad, tenía que vengarme ya que la gente se me quedaba viendo de manera extraña al ver lo abrigada que estaba, sin embargo no quería discutir con Edward quería complacerlo lo más que pudiera, después de la visita relámpago al palacio, le prometí que al día siguiente saldríamos más temprano del hotel para así alcanzar a dar un mejor recorrido por la ciudad, cenamos en un restaurante elegante que para mi gusto era demasiado caro, sin embargo las palabras exactas de Edward fueron
–También es mi luna de miel así que te pido por favor que me permitas cenar en un lugar que a mi también me agrade-
Sabía la ironía del asunto, Edward ni siquiera comía, sin embargo el insistió que quería ir a ese restaurante y después de un rato de intentar disuadirlo me di cuenta que era mejor cenar ahí, como siempre el no ordeno más que agua, que ni siquiera bebió, yo por mi cuenta cene deliciosamente, fue una suerte que Edward se impusiera con el lugar, nos llevaron una botella de champagne y yo bebí 2 copas, lo cual me puso bastante alegre, me reía como tonta de cualquier cosa que Edward decía, así que este pidió que se llevaran la botella y me obligo a no beber más, cuando llegamos al hotel después de otro largo recorrido, ya era muy tarde y yo todavía traía algo de efecto del champagne lo cual me hacía un poco más simple y más torpe me caí dos veces rumbo al baño, primero me tropecé con uno de mis zapatos y luego con un sillón, el ponerme la pijama fue algo difícil.
-Recuérdame que no te vuelva a dejar que tomes nada de bebidas alcohólicas, eres aun más peligrosa cuando estas en este estado- me deje caer en sus brazos y nos besamos por un buen rato, este viaje estaba siendo el mejor de mi vida…
