Hola! Quiero darles las gracias infinitas por sus hermosos comentarios en el one-shot anterior, que es la razón por la que estoy actualizando más rápidamente. Quizás encuentren un poco mmm ¿típico? esto de la sala común de los premios anuales, pero no se me ocurrió otra manera para que la historia fuera coherente.
Va dedicado a todos los que se pasan por aquí, con todo mi amor y buenos deseos.
¡Disfruten!
Edredón.
Rose salió con sigilo de su dormitorio de Premio Anual; intentaba no hacer ruido para no despertar a Scorpius, quien dormía en la habitación contigua y siempre se quejaba de lo madrugadora que era y de lo molesto que encontraba no poder volver a dormir cuando escuchaba sus pasos escandalosos. No era que se llevara mal con él, sólo podría decirse que habían tenido que aprender a soportarse al ser obligados a prácticamente vivir juntos sin conocerse, durante su último año en Hogwarts; Scorpius era un buen compañero, uno muy agradable si Rose pensaba objetivamente y, aunque no lo admitía en voz alta, resultaba ser algo más para ella; y es que no podía evitar que cierta parte suya se sintiera atraída hacia él.
El día estaba frío, no había dejado de llover en toda la noche y aún se podían ver algunas gotas de fina lluvia caer sobre el cristal de la ventana que tenía vista a los jardines. Era un día deprimente si se consideraba que era San Valentín, pero para Rose era simplemente otro sábado, un hermoso día nublado en el que podía estar todo el día en pijama y pantuflas, recostada en el sofá leyendo un buen libro junto al fuego crepitante.
Así que sin perder más tiempo, apuntó su varita a la chimenea y unas lindas llamaradas anaranjadas dieron vida a los leños que pronto comenzaron a arder, calentando así la estancia. Con una gran sonrisa de placidez en el rostro, Rose tomó su libro favorito de una de las mesitas y comenzó a leer echa un ovillo en el sofá individual.
-¿Eternos?- preguntó una voz somnolienta junto a ella.
Rose dio un respingo, no había escuchado a Scorpius llegar. Tenía una pinta muy curiosa, con un pantalón de pijama de franela que le quedaba largo, una camiseta blanca muy holgada y con un edredón cubriéndolo; Rose pensó que se veía adorable (pero sólo un poco, se dijo). Se sentó echo un ovillo igual que Rose en el sofá de al lado, temblando.
-No creo que te interese, Scorp, pero es mi libro favorito- resopló Rose observándolo por encima del libro- ¿qué haces despierto de todos modos?
-Tenía mucho frío y luego te escuché, así que dije "hey, tal vez Rosie se alegrará con mi presencia hoy".
Rose no pudo evitar reír, negando con la cabeza. Ese chico le caía bien, aunque no podía decirse que eran amigos aún, lo único que tenían en común, hasta donde ella sabía, era esa sala.
-¿Por qué no te estás alistando para la salida a Hogsmeade?- preguntó el chico con curiosidad.
-Porque San Valentín es una estupidez- dijo Rose rodando los ojos, observándolo críticamente.
-Lo dice alguien cuyo libro favorito habla de almas gemelas- dijo Scorpius alzando las cejas.
-¿Cómo supiste que…?
-No podía dormir un día, así que leí tu apreciado libro… interesante, pero no creo en esa basura de almas gemelas…
Rose se puso colorada y lo miró enojada.
-No tenías por qué leerlo entonces si crees que es una tontería, ¿sabes?- dicho esto, siguió con su lectura, procurando que el libro le tapara toda la cara.
-¿Entonces lo crees?- preguntó él minutos después.
-¿Creer qué?- contestó Rose bruscamente sin dejar de ver el libro, pero no dejando que él notara que le prestaba toda su atención.
-En eso de las almas gemelas- explicó Scorpius, quien al fin se había quitado el edredón de encima, seguramente porque el fuego le daba el suficiente calor.
-No lo sé- dijo Rose honestamente, intentando retomar el hilo de la historia, pero la colonia del chico se colaba por sus fosas nasales, causándole una seria distracción contra la que ella peleaba. Una vez que se dio cuenta que no podía seguir, decidió aprovechar esa pequeña hora de los sábados, que era una de las pocas oportunidades que tenía de hablar con él a solas de algo que no fuera el colegio- ¿tú por qué no estás alistándote para ir a Hogsmeade?
Scorpius lo pensó un momento mientras la escrutaba con la mirada, fue cuando Rose recordó que quizás su pelirrojo y alborotado cabello debía estar más desalineado de lo normal y se sonrojó un poco, esperando que él no se diera cuenta.
-No tengo nadie con quién ir, la verdad- admitió. Se estiró con pereza y después continuó-: todos mis amigos tienen una cita, así que mis posibilidades de ir solo en el día más cursi del año son del cien por ciento.
Rose levantó una ceja divertida.
-¿El rompecorazones Malfoy no tiene una cita? Eso sí que es nuevo- dijo burlona, Scorpius rió con ella, al parecer encontrando el asunto igual de chistoso, pero por razones distintas.
-¿De dónde sacas que soy un rompecorazones, Rosie?- preguntó, luciendo realmente interesado, aunque intentaba disimularlo.
Rose lo observó con los ojos fuera de sus órbitas de la sorpresa.
-Debes ser realmente miope para no darte cuenta de la cantidad de chicas que se pelean por ti.
La cara de Scorpius era todo un poema, parecía genuinamente sorprendido.
-Debes de estar bromeando- dijo incrédulo.
Rose no lo pudo evitar y soltó una carcajada, que pronto se vio acompañada de lágrimas que bajaban por sus mejillas sonrojadas.
-¿Por qué rayos crees entonces que todas las chicas siempre tratan de hablar contigo o acapararte en los pasillos, o te envían miles de obsequios sin razón, o te invitan a salir discretamente, o te toquetean "accidentalmente" en los pasillos?- Scorpius parecía consternado, lo que sólo hizo reír más a Rose, que dijo entrecortadamente-: para ser un Ravenclaw eres bastante lento para este tipo de cosas ¿sabes?
-¿Y tú cómo rayos sabes todo eso?- preguntó él, con una sonrisa de resignación y aliviado de que Rose hubiera dejado de reír tan fuerte, aunque se veía que hacía un esfuerzo muy grande- ¿acaso me espías, Weasley?
"En parte" pensó Rose pícaramente para sus adentros, recordando la vez que lo había visto con sólo el pantalón del pijama puesto en uno de los días de calor, cuando había ido a su habitación a pedirle un libro de Transformaciones.
-No, no te espío- dijo rodando los ojos-, pero tu situación es bastante obvia. Siempre te sucede eso cuando salimos de algunas de las clases que compartimos, o cuando tengo que darte algún aviso, o tan simple como ver al montón de niñas aquí afuera en la mañana para "acompañarte" al Gran Comedor.
Scorpius meditó las palabras de Rose con un sonrojo que no podía esconderse.
-Mi lentitud quizás explique por qué mis dos anteriores novias me dejaron- comentó pensativo, aunque lucía ligeramente divertido.
Rose no dijo nada, no quería que él supiera que sabía más de su vida de lo que se supondría, pero no era su culpa. Las noticias de las parejas y rompimientos en Hogwarts estaban en boca de todos y era inevitable enterarse cuando se comentaban por todos lados, más si se trataba del Bombón Malfoy, como todas las chicas lo llamaban.
-Bien, querida Rose- dijo Scorpius haciendo una reverencia exagerada-, después de estas altas y bajas de autoestima por culpa de mi vida amorosa, me marcho.
Rose le dirigió una última mirada divertida, aún sin poder creer que ese chico no se diera cuenta de todo lo que causaba en las mujeres (incluyéndose, aunque no lo admitía en voz alta, recordemos). Con mucha dificultad volvió a su libro, ignorando el hecho de que Scorpius le recordaba a uno de los protagonistas.
Cinco minutos después Scorpius regresó a la sala, ahora vestido apropiadamente para salir. Rose intentó ignorarlo, pero sentía su mirada puesta en ella de manera insistente.
-¿Vas a hacer eso todo el día?- preguntó Rose comenzando a fastidiarse.
-Puedo preguntarte lo mismo- se burló Scorpius. Rose lo miró frunciendo el entrecejo, dándole a entender que no sabía a qué se refería- ¿Vas a estar aquí todo el día leyendo ese libro por centésima vez o vienes conmigo al pueblo?
El corazón de Rose comenzó a palpitar con fuerza ¿de verdad la estaba invitando a salir? Tenía que ser una mala broma.
-La opción uno suena tentadora- dijo Rose con voz inocente.
Scorpius rodó los ojos y, acto seguido, le quitó el libro de las manos y lo cerró, para después ponerlo fuera de su alcance.
-Anda, Rose, acompáñame a Hogsmeade. Solo será una salida casual de Premios Anuales. Ve a cambiarte, te veo aquí en diez minutos- le dijo.
Rose puso las manos en la cintura. Podía tener un crush con él, pero eso no le daba el derecho de mandarle nada y Scorpius lo sabía. Rose decidió tomar ventaja de la situación.
-Tú no me das órdenes, Malfoy- dijo Rose con voz peligrosa, lo que hizo retroceder a Scorpius un paso-. Vamos a aclarar las cosas-siguió-, primero, dame mi libro- Scorpius tragó saliva y se lo devolvió sin poner ningún reparo-. Segundo, tardaré el tiempo que se me de la gana, ¿escuchaste?
Scorpius la miró con incredulidad al saber que su propuesta había sido aceptada. Rose le dirigió una sonrisa de suficiencia y se fue riendo a su habitación, diciendo:
-Eres tan inocente, Scorp.
Debía admitir que la idea de ir a Hogsmeade con él era intrigante.
Fiel a sus convicciones, Rose tardó once minutos en estar lista y encontrarse de nuevo con Scorpius en la sala común; él ya la esperaba recostado cuan largo era y con los ojos cerrados, en el sillón más grande.
Rose se mordió le labio, conteniendo unas ganas locas que tenía de besarlo.
-Aquí estoy- dijo para hacerse notar.
Scorpius abrió los ojos con pereza y dijo:
-Bien, me muero de hambre-. Rose no supo exactamente cómo interpretar eso, aunque fue más fácil cuando se dirigieron juntos al Gran Comedor. "Deja de ser tan calentona, Weasley" se regañó mentalmente.
Todo el lugar estaba decorado con motivo de San Valentín, con corazones en todas sus representaciones y estatuillas de cupido. Rose sólo podía pensar que era una idiotez, aunque sintió un hueco en su corazón al ver a sus amigos y amigas con sus respectivos novios y ella completamente sola; bueno, no podía decir que estaba sola, porque Scorpius la acompañaba, pero aún así él no era nada cercano a un novio.
Los dos premios anuales tomaron asiento en la mesa de Ravenclaw, que era la menos abarrotada.
-¿Y…?- comenzó Scorpius cuando comenzaban a servirse el desayuno- ¿cómo es que no tienes cita para hoy?
Aunque en otras circunstancias Rose se hubiera molestado, diciendo que no era su asunto lo que sucedía o no en su vida amorosa, contestó tranquilamente:
-Estoy harta de las relaciones de dos días, ¿sabes? Supongo que aún espero…- no quiso continuar, había hablado demasiado ya.
-Esperas al indicado, he de suponer- dijo Scorpius sin burla, mirándola a los ojos mientras masticaba su avena.
Rose se sonrojó y desvió la vista. No quería que él supiera que, de alguna manera u otra, esperaba una historia de amor tan fascinante como la de Haven e Iain, los protagonistas de Eternos; conocer a un chico que despertara todos sus sentidos, que hiciera que su corazón palpitara con violencia, que pudiera confiar firmemente en él y querer pasar cada segundo a su lado. Aunque, por su experiencia, eso era mucho pedir.
Cuando acabaron de desayunar, se dirigieron hacia los carruajes que los llevarían a Hogsmeade. El paisaje aún se veía terriblemente nublado y hacía un frío tremendo, pero Rose se estaba divirtiendo charlando con Scorpius, quien había resultado ser un gran conversador de temas desde banales hasta específicamente intelectuales.
-¿Qué quieres hacer?- preguntó Scorpius encogiéndose de hombros y observando el inicio del pueblo.
-No lo sé- dijo Rose arrugando la nariz. La verdad era que hubiera preferido no salir de la sala común, pero si hubiera sido así, no estaría con él, una oportunidad que no siempre se tenía-. Podríamos ir a mirar tiendas-sugirió.
Scorpius comenzó a caminar a su lado con las manos en los bolsillos de su chaqueta.
-Realmente es un lindo día- comentó él observando el cielo-. Perfectamente romántico y todo eso.
-Y sin embargo aquí estamos los dos- completó Rose riendo-. Por cierto ¿por qué no tienes cita para hoy? Se me hace algo extraño.
Scorpius saltó para evitar un charco y luego dijo:
-Quizás no me animé a invitar a la chica que quería.
-¿Por qué no?- se sorprendió Rose, aunque en el fondo se alegraba.
-A veces siento que es demasiado perfecta para mí- admitió-. Si te soy sincero, tenía miedo de lo que me fuera a decir.
-Nunca sabrás si no lo intentas- aconsejó Rose. "Hipócrita" se dijo para sus adentros.
-Sí, supongo que tienes razón.
Después de eso, dejaron las conversaciones referentes a esos temas y comenzaron a ver las vitrinas de las tiendas. La mayoría de ellas tenía decoraciones acordes a la fecha, algo que a Rose no le hizo gracia; no sabía por qué todos tenían que recordarle que no tenía novio. A pesar de eso, Scorpius la hizo olvidarse de todo por lo que siguió del día, pues no había dejado de hacerla reír, fue cuando se arrepintió de no haberlo conocido antes.
-¿Por qué no me crees?- preguntaba Scorpius riendo junto con ella.
-Porque no es posible que tú pusieras una bomba fétida en la habitación de tu padre cuando tenías siete años- razonó Rose sin poder dejar de reír por todas las tonterías que decía Scorpius.
-Era bastante travieso, de verdad- insistió él. Estaban yendo de regreso al castillo, pues pronto sería hora de la cena.
Una llovizna había dado lugar en aquél preciso instante, cuando Rose se atrevió a verlo a los ojos por completo esta vez. Su mirada tenía un brillo entre divertido y cálido, algo que la hizo ruborizarse. Había tenido un día muy lindo, tanto que hasta se había olvidado de sus desgracias amorosas.
Al llegar a Hogwarts el encanto se rompió. Se separaron cuando las amigas de Rose la vieron llegar, dispuestas a contarle lo que les había sucedido en su día. Rose supo que la esperaban largas horas de chismes sobre desastres amorosos y las nuevas noticias sobre las actuales parejas del colegio. Le dirigió una sonrisa de disculpa a Scorpius, quien sólo le sonrió y se fue a cenar solo a la mesa de Ravenclaw.
Cuando Rose regresó a la sala común de los Premios Anuales esa noche, pasadas las once, se encontró con que Scorpius estaba de nuevo en pijama, cubierto por su edredón, leyendo el libro Eternos con una sonrisa de diversión en el rostro.
-¿Tienes una adicción a ese edredón o es mi imaginación?- dijo Rose burlona, observándolo cerca del sofá con los brazos cruzados.
Scorpius sólo le sacó la lengua infantilmente y siguió leyendo. Rose rió y fue a su habitación a cambiarse, poniéndose la pijama más calientita que había en su armario, pero aún así tenía frío.
-Ahora sabes por qué uso esto- le reprochó Scorpius señalando el edredón cuando la vio aparecer de nuevo, temblando.
-Cállate y hazme un lugar- dijo Rose rodando los ojos.
Scorpius le dirigió una mirada que no supo interpretar, y movió un poco el edredón para que ella también se calentara con él. Rose podía sentir la enorme cercanía con el rubio, quien le había pasado un brazo por los hombros con discreción. No era que a Rose le incomodara, sobre todo cuando se abrazó a él como quien no quiere la cosa. Luego de lo que habían vivido juntos ese día, fue algo que le pareció natural; sentir su corazón palpitando, cerca de ella, sus cuerpos tan cerca el uno de otro que sus respiraciones se habían sincronizado, leer juntos la misma página del libro y reír por los comentarios que hacían… dejar de ver el libro y concentrarse en sus miradas…
Los ojos de Scorpius estaban intensamente clavados en los suyos, Rose no pudo evitar ver sus labios, tentadoramente cerca como para evitar aproximarse un poco más. Era el ambiente perfecto, el momento perfecto, el chico perfecto…
-Espera- dijo Scorpius de repente, alejándose un poco, bajando a Rose de la nube en la que estaba, haciéndola avergonzarse de lo que había estado a punto de suceder.
Con la cara hirviéndole de vergüenza, Rose se incorporó y caminó hasta la puerta de su habitación, siendo interceptada en el camino por Scorpius.
-Lo siento, Rose- dijo él con cierto rubor en las mejillas, ¿qué acaso él disfrutaba verla incómoda o sólo quería burlarse de ella? Pensó Rose enojada.
-Olvídalo- dijo ella, demasiado decepcionada por otro mal trago amoroso como para reclamarle algo.
-No, déjame explicarte- pidió Scorpius como último recurso-. Yo de verdad quería besarte hace un momento. No – se corrigió-. De verdad quiero besarte, es sólo que… no sabía qué… no sé cómo… ¡Me gustas! ¿de acuerdo?- estalló al fin. Rose estaba sin palabras-. Pero después de la conversación de la mañana sobre mi lentitud y todo eso… me hizo dudar ¿feliz?- parecía contrariado consigo mismo-. Tú eres la chica de la que te hablé en Hogsmeade.
-¿Cómo puedes pensar que soy demasiado para ti?- preguntó Rose después de segundos en los que nadie dijo nada, ella estaba muy sorprendida como para pensar en algo más.
-Pues eso- intentó explicar él-. Me atraías, durante mucho tiempo fue así, y después dije "bien, ahora vivimos juntos, quizás pueda intentar algo con ella", pero no, resultó que eres la persona más inteligente, hermosa y graciosa que he conocido. Pensé que si te pedía salir conmigo podrías pensar que era… inferior.
El modo en que Scorpius se confesó ante ella fue suficiente para hacerla reír. No fue una risa cruel como de rechazo, sino una completamente diferente de felicidad por al final darse cuenta de cómo eran las cosas.
-¿Qué es lo gracioso?- preguntó Scorpius al fin, moviendo exageradamente los brazos.
-Que es verdad que eres más lento de lo que creí- soltó Rose dejando de reír, pero con una sonrisa extendiéndose por su rostro.
Scorpius la miró culpablemente. Rose se acercó un poco más para rozar sus labios con los suyos, provocando miles de sensaciones en ella.
-Volvamos al sofá- pidió en voz baja. Scorpius asintió con una gran sonrisa y pronto estuvieron de nuevo donde antes, resguardados del frío bajo el edredón y sin prestar nada de atención al libro, que yacía olvidado en una mesita.
Hola!
El libro que se menciona es mi favorito, después de Harry Potter, claro, es de la maravillosa autora Kirsten Miller, el título es "Eternos" en español y "The eternal ones" en inglés. Altamente recomendable si crees en almas gemelas, no es el típico cursi de amor, hay literalmente de todo xD
Bien, ¿qué les pareció? Yo pienso que quedó algo flojo, pero creo que fue porque me extendí más de lo debido hehe. Eso y las prisas por querer subirlo hoy xD si ven algún error, por favor díganme y lo corregiré de inmediato.
Espero que hayan tenido un hermoso San Valentín! Les envío todos mis buenos deseos hoy y siempre.
Nos leemos!
