2 meses después

Todo estaba pasando de una manera acelerada, el tiempo volaba, en cierta parte creo que Edward tenía mucho que ver con esto ya que cuando estaba junto a el las horas simplemente parecían minutos, no podía creer que la idea de casarme me había aterrorizado tanto, ahora reconocía que había sido algo tonto.

Aunque el accidente de Charlie había empañado mi felicidad, en cuanto salio del hospital todo se había acomodado de una manera más favorable, la convivencia con Jacob había mejorado en gran medida, ya que diario iba a visitar a Charlie, quien se paso todo un mes quejándose debido a que no podía ir a trabajar y se sentía completamente impotente en la casa sin poder moverse mucho por el yeso de su pierna y su brazo, Edward y Jacob, estaban siempre al pendiente para ayudarlo lo más se pudiera, pero yo conocía bien a Charlie, el ser dependiente no era algo que le gustará.

Los momentos más divertidos eran cuando llegaba la "amiga de Charlie", todas las tardes sin falta pasaba a verlo, era sorprendentemente gracioso ver a mi papá ponerse nervioso cuando veía que faltaban 15 minutos o menos para que su compañera llegara, comenzaba a arreglarse el cabello y ponerse lo más presentable para su visita, Edward y yo compartíamos una mirada de complicidad al darnos cuenta de esta situación, incluso Jacob se daba cuenta y le tomaba el pelo a Charlie constantemente. En cuanto Beth (la oficial) hacia acto de presencia las mejillas de mi papá se encendían, podia ver que sus ojos volvían a tener un brillo especial.

Un día cuando estaba terminando de preparar la cena, me quede observándolos sin que ellos se dieran cuenta y una ola de tranquilidad me invadió al ver la manera en la que se miraban, por fin mi papá no iba a estar solo, lo podía sentir, iba a tener alguien que estuviera al pendiente de el, eso me puso muy feliz, Charlie se merecía tener alguien con quien compartir su vida, además de que alivió un poco mi pesar ya que después de su accidente me sentía llena de preocupación y remordimiento solo de pensar que en cuanto el estuviera bien lo tendría que dejar, el imaginarlo solo hacía que se me hiciera un hoyo en el estómago, pero al verlo así de feliz me llenaba, ahora podía estar segura que aunque el no verme le dolería igual que mi, pero por lo menos tendría alguien quien lo motivara a seguir adelante.

-¿En qué piensas?

La pregunta de Edward me saco de mi ensoñación, me di la vuelta y le di un beso en su pecho, era imposible acostumbrarse a ese ser tan perfecto, todavía no podía creer que fuera mi marido, levanté la vista y le sonreí.

-Pensaba en lo maravilloso que es que ya lleve 2 meses siendo la señora Cullen.

Le enseñé mi mano donde portaba el anillo y lo señalé, él me dio un beso, se notaba que estaba igual de feliz que yo, -Qué bueno que lo mencionas, porque hoy tengo una sorpresa para ti, ya que no pudimos celebrar bien nuestro primer mes, ni tú cumpleaños, debido al accidente de Charlie-

Me dio un escalofrío el recordar que ya tenía 19 años, tenía que acelerar mi conversión los últimos sucesos había dejado todo en espera. -Ay Edward, no me recuerdes que ya estoy más vieja que tú por favor- mi perfecto marido de apariencia de 17 años torció los ojos y parecía que iba a hablar, pero decidió silenciarme con un beso, esa táctica siempre era efectiva conmigo, nunca podía tener sufiente de él y debido a que todavía era temprano pudimos retomar lo que habíamos estado haciendo en la noche, lo cual fue muy conveniente para porque con eso se me olvido cualquier enojo o miedo, el estar a su lado brindaba el analgésico perfecto para cualquiera de mis dolencias emocionales.

- ¿Estas lista para ver tú sorpresa?- Edward dijo esto con tal entusiasmo, que no pude evitar sonreír, al igual que él, uno de mis propositos era hacerlo feliz, así que fingí más emoción que la sentía por mi regalo, sabia que era tonto que me siguiera molestando que gastara mucho dinero en mí, pero es que con solo mirarlo y saber que era mió me sentía tan llena de satisfacción que el que me brindara cosas caras hacia que me sintiera mal, como si el universo me fuera cobrar de alguna manera todo lo que estaba recibiendo.

La casa de los Cullen estaba vacía, sin embargo Alice me había vestido de tal manera que parecía que iba a una cena de celebración en un palacio, ella insistió que el estar bien vestida era una característica de los Cullen y que yo no iba ser la excepción, notaba una cierta de chispa de emoción en sus ojos, sabía que ella sabía algo que no me quería decir.

Con mi vestido de noche, mis tacones peligrosamente altos y con el cabello alisado, me dirigí de la mano de Edward hacia donde estaba mi sorpresa, el insistió en que cerrara los ojos, aunque tuve miedo debido a mi falta de equilibrio el sentir su apoyo, me hizo sentir mas segura así que camine a ciegas afianzándome a el lo más que pude, Cuando por fin pude abrir los ojos me di cuenta que llegamos a la cochera de los Cullen y vi que mi regalo era un coche, debido a que el coche de "antes de" ya lo habían tenido que entregar, parecía que Edward estaba dispuesto a darme mi coche "después de"

- ¿Por qué no me sorprende?-, le dije esto esbozando una sonrisa y guiñándole un ojo, Edward me sonrio y me abrazo fuerte contra su costado.

-Decidí adelantarte un poco tu nuevo coche, de todas formas la mayoría de las veces sales conmigo y últimamente has manejado más el Volvo que cualquier otro coche, así que no tiene sentido que lo siga retrasando.

De pronto me di cuenta que tenia razón, el hecho era que mi conversión estaba quedando en segundo plano, sabía que no era el momento para mencionarlo, sin embargo decidí que esta noche teníamos que hablar de ese tema, para que se fijara la fecha, ya no quería posponerlo más.

Cuando por fin me enseño mi coche, no lo podía creer, en definitiva había gastado mucho y aunque en verdad me gustaba, sabia que iba a llamar la atención y eso era la parte que me desagradaba, sin embargo me sentí sorprendida de lo mucho que me agrado el coche.

- Y bien, ¿Qué te parece?, sus ojos estaban expectantes.

Me gusta mucho, pero siento que voy a llamar mucho la atención, inmediatamente sentí como las mejillas se me empezaban a poner coloradas, no es que todos los días se vea un coche de estos en Forks.

-Mmmm tienes razón, aunque tú llamas la atención donde sea que vayas con o sin coche, sin embargo al ser un coche clásico no pude resistirme –Edward me guiñó el ojo, - Un Corvette Roadster 1958- dijo el nombre del coche con tanta devoción que no pude evitar sentirme culpable por no hacer más alardeos.

-En verdad me gusta es rojo igual que mi antigua pickup y he de confesar que los clásicos siempre serán mis favoritos- le dije esto intentando que comprendiera el doble sentido de mis palabras, -Y bien, ¿vamos a probarlo?, me dirigí hacia el automóvil, pero sentí que me detenía, así que lo miré.

-Mejor primero vamos adentro, hay mucho tiempo para que probemos tu coche nuevo-

La idea me complacía, Edward me tomo por sorpresa me cargo y nos dirigimos hacia la puerta de la gran casa, cuando entramos me di cuenta que la casa tenia una luz tenue, estaba alumbrada con velas, y en el comedor estaba una mesa puesta de una manera muy elegante, parecía que estábamos en un restaurant costoso.

-He cocinado para ti, espero que te guste la cena, Charlie le dio ya el visto bueno.

Así que Charlie había participado en todo esto, estaba segura que Edward no podía fallar en ningún aspecto, todo olía exquisito, la cena tal y como lo había predicho fue todo un éxito, después de cenar nos acurrucamos un rato en el sofá, ya me había quitado los zapatos y el pelo se me comenzaba a esponjar, la noche había sido maravillosa. Aunque quería alargar lo más posible el momento de felicidad que estábamos viviendo, sabía que era hora de que pusiera las cartas sobre la mesa, mi conversión a la inmortalidad no podía esperar más, así que respire profundo y decidí sacar el tema relucir.

-Edward, ¿Cuándo vas a terminar la parte del trato que te corresponde?, yo ya estoy más que lista y aunque se que el accidente de Charlie nos retrasó, no lo he olvidado.

Sentí que su cuerpo se tensaba, sin embargo el lo había prometido, no había forma que siguiera alargándolo ya no se lo permitiría, estaba esperando su respuesta cuando su teléfono empezó a vibrar, ¿Quién sería?, Edward contestó, al parecer la campana lo salvaría, aunque algo llamo mi atención Edward comenzó a hablar sumamente rápido, se levanto del sillón y empezó a caminar por toda la casa, se notaba que estaba furioso, pero yo no podía comprender nada de lo que decía, estaba hablando muy suave y rápido.

Cuando por fin colgó, continuaba alterado, me miro y con una voz suave pero firme me dijo que preparara algo de ropa, yo no entendía que sucedía así que exigí saber.

-¿Qué pasa Edward?. ¿Quién era?

-Todo va a estar bien amor, todo va a estar bien, vamos a tener que irnos unos días- acaricio mis mejillas con ansiedad como si esperara que con eso dejara de preguntarle e hiciera lo que me pedía.

-No, Edward dime lo que sucede, ahora estamos casados y una de las cosas que caracteriza al matrimonio es la confianza, dime que sucede por favor, no quiero mantenerme al margen, exijo saber.- Lo último se lo dije con total determinación ya no quería que me mantuviera en la ignorancia, eramos un equipo.

Respiro profundo, al parecer mis palabras habían funcionado, se veía que estaba luchando consigo mismo, acerca de si debía decirme o no y entonces, por fin tomo la decisión:

-Era Alice

Volvio a detenerse, yo lo mire llena de dudas, ¿qué había visto Alice?, ¿Qué lo había puesto tan alterado?

-y bien?, estaba ansiosa por su continuación

Me abrazo, levanto mi barbilla y puso una de sus manos en mi mejilla, nos miramos a los ojos, podía ver la preocupación en ellos.

-Jane y Demetri vienen en camino. Me abrazó fuerte después de mencionar estos nombres que tanto pánico causaban en mí.

Lo sabía, sabía que el destino me daría la factura tarde o temprano……

Situaciones inesperadas (Bella Cullen)

Permití que el pánico invadiera mi cuerpo por un minuto, por un largo minuto mi cuerpo tembló, mi corazón latía con tanta fuerza que parecía que iba a salir disparado, mi respiración estaba al ritmo de mi corazón, sentía que todo el peso del mundo se me venia encima, sólo podía pensar en Edward, en mi familia y en la amenaza que significaba para todos nosotros la visita de parte de los Volturi, por un minuto sentí que no había salida alguna, quise gritar, llorar, correr, todo al mismo tiempo, entonces caí en la cuenta de que los brazos de Edward me rodeaban y aunque su respiración era agitada, sabía que una de sus mayores preocupaciones era la reacción que yo estaba teniendo, cerré los ojos y me obligue a mi misma a serenarme, empecé a concentrarme en cosas que me tranquilizaran, como el olor de Edward, cada respiración profunda que tomaba la llenaba con su olor y poco a poco fui pensando con claridad, levante la vista y aunque me encontré con sus ojos preocupados y su cara ansiosa, también me encontré con la protección y seguridad que necesitaba para tranquilizarme, el estaba a mi lado y en lo que respectaba a los Volturi mientras me encontraran convertida en un vampiro no tenían porque hacernos daño, así que ya estaba decidido mi conversión tenía que apresurarse.

Cuando por fin pude emitir sonido alguno, Edward seguía tenso debido a mi primera reacción y por la situación en general que se nos avecinaba, intente que mi convicción y seguridad se transmitieran en cada una de mis palabras era fundamental que yo le brindara la confianza que el me brindaba a mi.

-Edward no tenemos nada de que preocuparnos- cuando escucho salir esa frase de mis labios, me miro ahora con más preocupación, estoy segura que pensó que había perdido la razón, así que continué, sin darle oportunidad a que hablara, -No hay nada de que preocuparnos, porque cuando Jane y Demetri lleguen se van a encontrar con la nueva Bella Cullen, así que no tendrán fundamentos para atacarnos y regresaran a Volterra para informarle a Cayo, Marco y Aro que hemos cumplido con nuestra palabra-

Edward gruño por lo bajo y me abrazó, -Bella, yo no quiero que tu conversión, sea por miedo, creo que podemos controlar a Jane y a Demetri, amor, no te preocupes, por favor no tomes una decisión de este tamaño por culpa de la visita de esos dos-

Respire profundo y con mi mano acaricie su mejilla, -Edward, tú sabes que esta no es ni una decisión precipitada, ni esta tomada en base al miedo, es algo que yo deseo y en lo que a mi respecta la visita de Jane y Demetri lo único que va hacer es facilitarme las cosas contigo, ¿por que sigo sin verte convencido a convertirme?, ya lo habíamos acordado Edward-.

Cerro los ojos y apretó los puños –Bella, el poner en juego tú alma, siempre será algo que quiera evitar-

Antes de que pudiera contestarle, llegaron todos los demás, Alice fue la primera en hablar.

-Edward, es el momento, Bella tiene razón, ella ya tomó su decisión y tú hiciste un trato, además con eso Jane y Demtri no tendrán armas para hacer ningún movimiento en contra nuestra.

Edward fulminó a Alice con la mirada y cuando iba intentar hablar, Carlisle lo intervino, -Hijo, se que tienes miedo, pero ya verás que vamos a hacer todo lo posible para que Bella no sufra, estoy seguro que podemos reducir su dolor- Carlisle se acerco a Edward quien sabia que esta vez había perdido la batalla, lo rodeo con un brazo y continuo hablando –se que es difícil, pero al final esto resultará lo presiento, además Bella esta segura de lo que quiere hacer, ya no le hagas las cosas más difíciles- Edward suspiro y apretó mi mano, la decisión estaba tomada.

No me di cuenta en que momento me quede dormida, desperté todavía con el vestido de la noche anterior y con el cabello hecho un desastre, Edward estaba a mi lado, no recordaba cual había sido mi sueño, lo que si sabía es que esta era la última vez que despertaría de uno, observé lo claro de la mañana por la ventana, me quede ahí sin decir nada, disfrutando el momento, sabia que había muchas cosas que debía hacer ese día la mayoría cosas difíciles y que me causarían mucho dolor, pero ya no había tiempo Jane y Demetri llegarían según los cálculos de Alice en máximo 3 días lo justo para que mi conversión llegara a su fin, podía ser que llegaran antes, la razón por la cual Alice no podía dar un día exacto era que al parecer Jane y Demetri estaban considerando hacer una escala antes de llegar a Forks, sin embargo todavía no lo decidían por lo cual su día de llegada cambiaba constantemente.

El tener a Edward a mi lado en los momentos difíciles siempre brindaba una mayor fortaleza, sin embargo sabía que el día de hoy lo tenía que enfrentar sola y el como siempre me entendió y aunque podía ver la preocupación en su cara, no dijo nada, tome el coche que me acaba de regalar, llamar la atención en Forks, no era algo que formara parte de mis prioridades mucho menos este día, sin embargo sabía que tendría mejor suerte con Jacob si llevaba un objeto con el cual pudiera distraerlo, si hay algo que tienen en común los hombres son los coches, incluso Edward que sobresalía entre todos los humanos que había conocido en mi vida, compartía esta obsesión, que jamás entendería.

Me dirigí a la casa del jefe de policía Swan, quien trabajaba por el momento medio tiempo en las tardes, solo mientras terminaba su recuperación del accidente, todavía pensar en ese tema hacia que se me revolviera el estómago, cuando llegue, mi padre se estaba levantando, así que me ofrecí a prepararle el desayuno, esta iba a ser una ocasión especial, así que me esmere le prepare unas enchiladas tal y como había hecho cuando a penas llegue aquí, se me hizo un gesto simbólico, ahora ya sin miedo Charlie se las devoró, yo también comí disfrutando de la ultima vez que este tipo de comida seria parte de mi alimentación.

Después de lavar los trastes y dejar recogida la cocina, me dirigí a la sala con Charlie, pude notar que el sospechaba que algo pasaba, en cuanto me senté a su lado, comenzó a aclararse la garganta para después hablar.

– Bella, ¿Te peleaste con Edward?- me reí ante la pregunta, -No papá para nada, Edward y yo no podríamos estar mejor, sin embargo hoy quise venir sola a visitarte porque tengo algo importante que decirte- inmediatamente vi como la preocupación lleno su rostro, hubiera sido bueno que Edward estuviera aquí para decirme todas las teorías que estaban pasando por la cabeza de mi padre en ese momento.

-No te asustes papá no es nada malo- no le podía decir la verdad "papá dos vampiros vienen a verificar si ya me convertí en uno de ellos y si no lo he hecho me mataran a mi, a mi esposo y muy probablemente a toda su familia que por cierto también son vampiros" esa clase de verdad mataría a mi padre, así que decidí irme por un camino más seguro, -Edward y yo hemos decidido adelantar nuestra mudanza a Hanover, queremos instalarnos y al parecer hay algunas clases que podemos tomar antes de que empiece nuestro semestre y como queremos estar bien preparados hemos decidido irnos para que la universidad no nos cause ningún problema (cómo si a Edward se le pudiera dificultar algo)-

Note la expresión de tristeza de Charlie y eso partió mi corazón, este era el adiós definitivo, no sabía si algún día iba a ser seguro para Charlie que yo lo visitara, sin embargo me prometí a mi misma que encontraría una manera de hacerle saber que estaba bien para que el estar preocupado por mi no se convirtiera en parte de su vida.

Después de pasar un rato con Charlie, platicando acerca de lo que iba hacer en la universidad y mintiéndole diciéndole que estaba emocionada, decidí que era tiempo de hacer mi segunda visita, le di un abrazo fuerte y prolongado, quería guardar este momento siempre en mi mente, recordar su cara y volverme a sentir su niña, las lagrimas empezaron a escurrirse por mis mejillas, intente limpiármelas para que Charlie no se diera cuenta, sin embargo una de sus lagrimas cayo en mi frente, no dije nada, ni alce la mirada, ninguno de los dos éramos buenos para los discursos, cuando sentí que ya me había calmado, alce la vista, Charlie estaba rojo se veía que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para contenerse, cuando nuestros ojos se encontraron le sonreí y entonces comencé a dirigirme hacia la puerta, no sin antes echarle a un vistazo a todo lo que estaba a mi alrededor, mi casa de forks se había convertido en más que un hogar para mi, se habia convertido en el lugar donde todos mis sueños y anhelos se habían hecho realidad al llegar Edward a mi vida.

Cuando alcance la puerta, antes de salir le sonreí a Charlie y le dije –Te quiero papá nunca lo olvides, no importa la distancia siempre recuerda que estas en mi corazón, prometo hablarte pronto-

-Te veré en navidad- fue lo único que Charlie alcanzo a decirme antes de que acelerara el paso hacia mi auto, no le conteste, no tuve las fuerzas para mentirle, entonces vi algo que calmo de momento mi agonía, el coche de Beth estaba llegando como toda las tardes por Charlie, respire con alivio y me recordé a mi misma que mi papá ya no estaría solo, "va a estar bien" pensé y entonces mas determinada que antes, arranque el coche para ir a visitar a mi amigo el hombre lobo sabia que con el iba a hacer más difícil porque el sabia la verdad.

Me detuve frente a la casa de Billy Black, hubo varios curiosos en mi camino, que estaban admirando mi nuevo coche, sin embargo por primera vez el ser observada no me importo, estaba totalmente absorta en mis pensamientos, no sabía exactamente que iba a decirle a Jacob, ni que tan dura iba a ser su reacción, cuando a penas estaba apagando el motor vi la silueta de mi mejor amigo en el marco de la puerta principal, me dio alegría ver que la idea del coche había funcionado, ya que se veía completamente impresionado por mi nuevo Corvette.

Le sonreí lo mejor que pude, la despedida con Charlie no me había dejado con el animo muy arriba que digamos, así que intente parecer lo más despreocupada posible, le hice una seña para que se acercara y veía que Jacob se encontraba renuente a hacerlo, así que le enseñe las llaves del coche y me cambie al asiento de copiloto, mi estrategia funcionó, ya que inmediatamente se acerco más y me saludo.

Después de tomar las llaves del auto, Jacob salto al asiento de conductor, le dije que se dirigiera a la playa, tenía mucho que no estaba en ese lugar en el que tantas cosas me habían sucedido, en el camino Jacob estuvo evaluando el comportamiento del coche, pude ver lo difícil que fue para el admitir que era una maravilla ya que provenía de la persona que el consideraba su peor enemigo, cuando por fin llegamos me baje del auto y me dirigí al árbol en el que tantas conversaciones fundamentales habíamos tenido, esta no iba a ser la excepción, quizá esta significara el adiós definitivo, no pronunciamos palabra alguna mientra caminábamos, pude sentir que el presentía la razón por la que había ido a hablar con el.