Rápidamente Edward comenzó a desmembrar el cuerpo de Crowley, y yo a examinar mi físico, mi piel se veía de un tono blanco aperlado, y la cicatriz del cuchillo había sanado casi de manera inmediata, ya no sangraba, me podía mover con mayor agilidad, de un lugar a otro eso ya era mucho decir considerando que siempre había sido bastante torpe en mis movimientos, cuando Edward termino con Crowley y Jane nuestras miradas se cruzaron, no habíamos tenido tiempo de absorber el momento, su expresión temible cambió inmediatamente, podía ver el amor reflejado en su mirada, pero también un signo de interrogación cruzando por su mente, él estaba tan confundido como yo.

Bella, Mi amor, ¿estás bien?, que te hizo ese desgraciado, Edward gruñó por lo bajo,

Estiró su brazo para tocarme, pero para mí, todas las sensaciones eran nuevas, no tenía palabras, solo aturdimiento, podía sentir amor, pasión, temor, enojo, desesperación todo al mismo tiempo, quería besar a Edward, pero a la vez gritar y al mismo tiempo llorar, intentaba controlar todas mis emociones de una vez cuando su roce me saco de todo mi control, inmediatamente me quede parada en un rincón en una velocidad inimaginable.

-Bella, no tengas miedo soy yo, Edward, no te voy a hacer daño, todo estará bien. Edward se detuvo a unos metros de mí para demostrarme que no me haría daño y que se acercaría a mi cuando estuviera lista.

De pronto un rayo de luz entró e ilumino el rostro de Edward, ahora por fin lo veía, había tantas cosas de las que un humano se pierde con sus sentidos poco desarrollados, Edward era aún más hermoso en términos vampíricos, de lo que jamás imaginé y toda la confusión y miedo que había nublado mi juicio desaparecieron y me arroje a sus brazos, porque sabía que eran el único lugar donde podría sentirme protegida en estos momentos de tanta angustia, nuestro abrazo fue intenso como si nuestros cuerpos pertenecieran juntos, nos fundimos en uno solo, sentí que el tiempo se detuvo y que todo regresaba a la normalidad en cuestión de segundos, sin embargo los dos sabíamos que había preguntas a las que teníamos que enfrentarnos.

Nos miramos a los ojos, podía leer todas sus emociones y de pronto escucharlas también

"¿Qué es lo que Crowley, quería hacer con Bella?"

"¿Estará en peligro?"

"¿Mi familia estará bien?, ¿Por qué nadie entro a ayudarnos?"

"¿Qué contenía la flecha nunca había visto que algo parecido acabara con un vampiro con tanta rapidez?"

Inmediatamente me separe de Edward y pude escuchar de nuevo todas sus preguntas y preocupaciones.

-Bella amor no te hare daño, "¿me reconocerá?", soy Edward, "quien ha sido el causante de todas tus desgracias", "debí mantenerme alejado"- Se que todo te parece confuso ahora mi vida pero lo resolveremos, tenemos que estar juntos no sabemos que nos espera afuera por favor confía en mí.

Sin tener claras aun mis ideas, me volví acercar a Edward, lo tome de las manos e intente poner un poco de calma a esta situación.

-Edward, no seas tonto, tu eres el causante de lo mejor en mi vida, tu eres la razón por la que quiero vivir eternamente, porque una vida humana no es suficiente, me molesta que sigas pensando que representas algo negativo en mi vida cuando es todo lo contrario- El escuchar mi voz me saco un poco de concentración, ahora tenía una voz parecida a la de Alice ligeramente acampanada, sin embargo por el momento decidí ignorarla.

Su expresión paso de alivio a preocupación

"como supo lo que pensaba", "¿mencione mis inquietudes en voz alta?"

-No, Edward, no lo hiciste-, lo volví a desconcertar, -No sé lo que sucede, pero escucho tus pensamientos, pero debemos enfocarnos en eso más tarde, tenemos que ver que le sucedió a toda tu familia, mi amor.

-Tienes razón, nos enfrentaremos con todo más tarde ahora debemos preocuparnos por nuestra supervivencia, Duncan y Demetri deben estar afuera.

-Edward, Crowley menciono algo acerca de los lobos, que Demetri tenía la misión de traer a uno de la manda aquí, eso quiere decir que solo Duncan está afuera.

-No podemos confiarnos amor, debemos prepáranos para lo que sea, Bella tienes que seguir mis instrucciones, no puedo luchar con dos vampiros y preocuparme por ti también, en cuanto salgamos debes ponerte segura y no salir por ninguna circunstancia.

-No olvides que también soy un vampiro ahora!, es el momento de ser un equipo más parejo, te pido que confíes en mí. Nunca me había sentido tan segura y confiada en toda mi vida, por fin podría ser de utilidad.

Pude escuchar el miedo en sus pensamientos y leer la desconfianza en su mirada, pero Edward tuvo que aceptar que la única manera de que saliéramos con vida de esto era que me permitiera ayudarle.

Decidimos bajar con mucha cautela, aunque los vampiros nos olerían al momento, no sabía que podíamos esperar, podía escuchar los pensamientos sangrientos de Edward, se imaginaba a toda su familia muerta, mi concentración se veía puesta a prueba con la imagen de Alice decapitada o Carlisle, Esme, todos los Cullen significaban tanto para mí, también eran mi familia. Ahora entendía lo difícil que era para Edward convivir con los pensamientos de las personas.

Cuando llegamos a la sala nos dejó completamente desconcertados lo que encontramos, los Cullen estaban perfectamente bien, parecía como si estuvieran en un programa familiar, se encontraban platicando y bromeando entre ellos y no había rastro de Duncan o Demetri, Edward se acercó a Alice, que estaba bromeando con Esme, sin poner atención a los intentos de Edward de hablar con ella, la tuvo que tomar de los hombros para sacarla del trance y así uno por uno de los Cullen.

La única respuesta factible que tuvo Carlisle fue Control mental, al parecer ese era el poder de Duncan, por eso se había quedado afuera, probablemente en el momento en el que Edward entro a la habitación comenzó a controlar a los Cullen y Demetri debía haberse puesto en marcha, rumbo a la aldea de los Quileute, de pronto el enojo me y desesperación fue lo único que dominaba mi cuerpo.

-Tenemos que salvar a Jacob!

Cuando nos dirigíamos a la salida nos dimos cuenta que Sam, Jacob y Leah, estaban ahí y sentí de pronto fluir la tranquilidad por mi ser de ver a mi mejor amigo sano y salvo., sin embargo algo malo había sucedido lo podía ver en el rostro desencajado de los tres sobre todo en el de Leah, pude notar la incomodidad de tener que estar frente a nosotros, frente a mí, ahora que ya era una más de los Cullen en todos los sentidos, Jacob se veía molesto, aunque parecía mucho más contenido de lo que pensé que estaría.

Sam fue el que habló, - Se llevaron a Seth

Solo necesite estas palabras para darme cuenta cuán importante los miembros de la aldea Quileute, se habían convertido para mí, lo único que podía imaginar era la dulzura e inocencia de Seth en las garras de los Voulturi, Leah se veía devastada.

-¡NO! fue lo único que pude exclamar.

Carlisle se quedó hablando con los lobos, mientras que Alice y Edward me llevaron a una de las habitaciones a tranquilizarme en contra de mi voluntad y con la nueva sorpresa de que podía escuchar las voces de los integrantes de la familia Cullen y de los lobos, esto estaba siendo demasiado para mí.

Antes de que pudiéramos ponerle sentido a la situación otra flecha atravesó la habitación donde nos encontrábamos solo que esta vez no para atacar, una nota se clavó en una de las paredes,

"Tengo respuestas, véanme en la librería de Port Angels a las 8:00, vengan comidos, no quiero problemas, B.S."

Los tres nos quedamos impactados, al terminar de leer la nota, quién es B.S., como es que tiene información y más importante a que se refería con su frase de "vengan comidos", ¿cómo sabía lo que somos en realidad?