Gracias por los reviews siento que de verdad les ha gustado espero disfruten este capitulo... es un poco distinto pero me causo una pena terrible el escribirlo me acorde de una amiga que le paso esto cuando estábamos en el colegio... perdió la memoria por varios meses.. lo triste es que ella era mi mejor amiga y no se acordaba de nadie... espero que les guste


Capitulo 7: ¿Quién soy?

"El tiempo transcurre sin cadenas, a diferentes ritmos, a diferentes velocidades. No tiene dueño, solo se deja llevar por sus caprichos y sus juegos… oh tiempo, ¿Cuánto mas nos harás esperar?"

Habían pasado ya cuatro meses desde que Sakura había cerrado los ojos…

Todos habían regresado a su vida normal…

Aunque sonara difícil, el mundo seguía girando, las estaciones pasaban de verano a otoño, todo seguía su camino a pesar de que la peli rosa siguiese inconsciente.
Sus amigas iban a visitarla dos veces a la semana, Naruto llamaba cada dos días para saber como estaba su prima menor (cosa que tenia bastante cansada a Tsunade) y bueno…de cierto azabache no se sabia nada, como si la tierra lo hubiese tragado para siempre. Los únicos que iban todos los días a verla era su familia: Jiraya, pese a intentar transferir su trabajo de escritor desde la editorial a la oficina de su casa, no pudo, por lo que sus visitas se veían bastante perjudicadas. Konan habían pedido un tiempo indefinido en su trabajo para poder cuidar mejor de su familia, que cada vez, lenta y silenciosamente se deterioraba más y más; Y por ultimo Shizune cuyas visitas se veían reducidas a un par de días debido a que se encontraba a mitad de los estudios de medicina.

Una peliazul manejaba tranquilamente por las calles de Tokio pensando en todo lo que había ocurrido en los últimos meses. Había viajado desde Francia para celebrar el cumpleaños de una de sus personitas más valiosas…
El viaje había sido normal, nada fuera de lo común, pero nunca imagino que aquello que vivía en el presente podría e iba a ocurrir. Si bien, por distintas razones de su pasado no era tan apegada a sus padres, sus hermanas eran lo más valioso que poseía. Ella había cuidado de esas pequeñas, les había enseñado a caminar y a hablar… ahora todas esas memorias se convertían en nostálgicas fotografías que hacían que sus orbes derramaran escasas lagrimas. Sin duda todo lo que estaba pasando era un cruel pesar…

Afirmo con fuerza el volante de su auto, y con una mirada llena de determinación, se juro mantener unida a la familia, por sobre todas las cosas, la burbuja de ternura y cariño, de amor y confianza en la cual los miembros vivían, permanecería intacta…

Por otro lado, Shizune se encontraba sentada en el asiento de copiloto, pensando en los hechos actuales… Todos los días pensaba en lo inconcebible que era creer que 48 horas antes del accidente todo estuviese marchando como miel sobre hojuelas. Ahora todo daba vueltas.
Era la hermana del medio, amaba a su familia con su vida: A su padre, un viejo pervertido que escribía novelas eróticas, pero que siempre estaba ahí para hacerla reír, su madre, aquella mujer única en el mundo… fue gracias a ella que decidió estudiar medicina. Su hermana mayor, Konan, siempre estaba para darle algún consejo o mantener las cosas bajo control cuando se le iban de las manos… y por ultimo su hermana menor, la pequeña Sakura. Aunque ella ya tenia 18 años, para Shizune nunca dejaría de ser la niña pequeña rebelde que desafiaba todas las reglas que le ponían, además de aquella niña especial que siempre la hacia reír en los momentos mas inesperados.

Habían llegado a la mansión Haruno. Konan se había despedido de su hermana y le había avisado que volvería a su departamento para limpiar un poco y buscar ropa limpia.

- Volveré cuando este todo listo, tratare de no regresar muy tarde – dijo la peliazul desde su auto – no quiero que te quedes sola en la noche, sabes que papá ira a ver a mamá apenas llegue del trabajo.

- lo se, bueno, si no llegas para la cena avísame ¿si? – Dijo con una leve sonrisa – cuídate, maneja con cuidado.

- No te preocupes, volveré antes de que cenes, o bueno eso espero – dijo correspondiendo la sonrisa de la menor antes de poner en marcha el vehiculo y salir en dirección al centro de la cuidad. Shizune solo observaba como el auto plateado desaparecía entre los edificios.

Su parada fue rápida. Entro esquivando todas las cajas que había en el suelo y con cuidado de no enredarse entre las prendas sucias se dirigió a su habitación. En un bolso cargo ropa limpia y un neceser. Trataba de volver a la puerta para marcharse, cuando fijo su vista en el ventanal que poseía su departamento. Las luces de Tokio resplandecían.

Shizune estaba terminando de preparar la cena cuando Konan se apareció por la puerta principal. Le dedico una sonrisa y subió las escaleras hasta su habitación. Dejo las cosas sobre su cama y se observo en un espejo que yacía en junto a su armario. Las bolsas que tenia bajo sus ojos le aumentaban los años de manera considerable, su piel pálida ya no se veía bonita, sino enfermiza y su figura… débil… ¿Qué había pasado con ella? Parecía que el dolor y el pesar se entretenían jugando con ella.

-¿Qué se le va a hacer?- pensó para si misma- Aparentar la fuerza que no poseo hace que cargue mas en mi espalda y mi corazón- dicho esto bajo al comedor. La pelinegra la esperaba.

La cena transcurrió tranquila y silenciosa, desde hacia meses que ya no apetecía tocar ningún tema en particular. Les traían demasiados recuerdos. Recuerdos en los cuales Sakura iniciaba discusiones absurdas y divertidas, o sino una guerra de comida que siempre terminaba con tres chicas limpiando el techo y las paredes, todo porque a su padre se le ocurría pedirles tramas para sus cuentos.
Pasadas ya las 9 de la noche, ambas decidieron que era tiempo de dormir. Con un beso de buenas noches se despidieron y cada una se marcho a su propio cuarto.

Esa era la rutina que habían seguido desde hacia 4 meses y 17 días exactamente…

Una "dulce" melodía comenzó a sonar en mitad de la madrugada, logrando despertar de malas a Konan.

- ¡son las 4:32 a.m.! ¡¿Cómo alguien se atreve a llamar a estas horas? – Tomo su celular y contesto - espero que sea importante, por que si no morirás…-

- Es importante Konan y no te atrevas a hablarle así a tu madre, o te arrepentirás – contesto amenazadoramente la jondaime. Una extraña sensación invadió a la chica, provocando que sus 5 sentidos se despertaran del todo.

- ¡¿Paso algo? – pregunto preocupada la peliazul.

- Trae a tu hermana al hospital-

- ¿Por qué? ¿Qué paso?- comenzaba a alarmarse de sobremanera ¿le habría pasado algo a Sakura?

- Sakura despertó – respondió Tsunade en un tono difícil de descifrar –

No supo cuando se encontraba tomando lo primero que vio y salió a tropezones por la puerta blanca. Despertó de un portazo a Shizune y con una fuerza sobrehumana la jalo hasta sacarla de la cama. Lagrimas corrían por sus mejillas, cosa que alarmo a la pelinegra que aun estaba media dormida. Se puso de pie y pudo apreciar que las lágrimas de Konan no eran de dolor o pena… eran de felicidad...

-Ella ha despertado…- dijo entre hipadas – ¡tenemos que ir al hospital ahora!-

Shizune saco los primero zapatos que vio (pantuflas de conejo) y juntas salieron lo mas rápido posible de la mansión. Subieron velozmente al auto y dejaron en cuestión de minutos la casa atrás. Sus corazones latían a un ritmo acelerado, tanto así, que sentían que se les iba a salir del pecho y quedarían aplastados contra el vidrio.
Llegaron sin contratiempos al hospital. Buscaron la habitación de su hermana, y allí, en la puerta encontraron a Tsunade y Jiraya.

-las estaba esperando- sus ojos estaban rojos al igual que los de su padre, sin duda habían estado llorando-

Ambas hijas al ver a sus padres rompieron en llanto finalmente, convirtiendo la sala de espera era un mar de lágrimas.

- ¿podemos verla? – pregunto la pelinegra esperanzada-

- Aun no – dijo la rubia – El doctor de cabecera esta evaluándola en estos momentos, hay que esperar y estar seguros de que permanece estable.

- ¿Doctor de cabecera? – Cuestiono alzando una ceja la mayor de las hermanas – pensé que tu eras la doctora de cabecera.

- No- suspiro- hace una semana atrás me di cuenta de que yo no era capaz de ser la doctora de mi propia hija… Separar el papel de madre y el de doctora es muy difícil, incluso para mi – dijo ocultando un sollozo – le pedí a mi colega y director del hospital Konohagakure, Hiruzen Sarutobi, que el fuese su medico-

En eso la puerta se abrió dejando ver a un hombre mayor saliendo de la habitación de la peli rosada.

- Ya pueden entrar – dijo Sarutobi - pero hay algo muy importante que deben saber… - no pudo terminar la oración puesto que quedo solo en la sala de espera, toda la familia ya había entrado a ver a Sakura.

Konan y Shizune se pelearon por ver quien entraba primero, ambas recordaron en el nacimiento del aquel pequeño cerezo, cual Deja Vu… las dos se habían comportado de igual manera que en ese momento; ansiosas por ver a la menor de las Haruno, peleando por quien entraba primero a la sala para ver a su madre con la pequeña Sakura acunada en sus brazos. Pero ahora, era distinto, Tsunade no cargaba a su hermana, tampoco la tenía durmiendo entre sus brazos…

- ¡Sakura! – Gritaron ambas hermanas al unísono con lagrimas en los ojos - ¡Sakura! -

- ¿Cómo te encuentras mi pequeño botón? – dijo Jiraya haciéndose lugar entre sus hijas –

- ¡Sakura estábamos tan preocupados! – Prácticamente grito Shizune – vinimos todos los días a verte, también vinieron Hinata, Ten-ten, Ino y bueno ¡en realidad todos!, hasta Naruto se quedo una semana mas, pero se tuvo que ir después, pero ha estado llamando cada 3 días para saber como estabas tu, cuando le contemos que has despertado ¡te aseguro que saltara de emoción! – trataba de decir, pero las palabras y oraciones se enredaban.

- Shizune habla mas lento, ¿no ves que Sakura no alcanza a entender tus palabras? – Dijo la madre con una voz suave y tranquila – Sakura, cariño ¿Cómo te encuentras?- camino hacia su hija y se sentó en la cama junto a ella.

Todos estaban expectantes…sobre todo la peli rosa que no entendía nada de lo que estaba ocurriendo a su alrededor…

¿Quiénes eran todos ellos?

Sakura los observo a todos…
Trataba de reconocer aquellos rostros cansados, pero llenos de dicha…
Trataba de recordar donde estaba…
Trataba de recordar quien era ella…

-¿Quién soy yo? – una voz perdida en su cabeza hizo eco de manera melancólica-

El tiempo transcurre sereno… ¿Que sorpresas nos traerá? Junto a aquellos que más amamos, ¿junto aquellos con quienes deseamos estar?
El tiempo es un niño travieso… ¿Qué ocurre cuando juega a olvidar? ¿Nos devolverá algún día aquellas memorias que nos quiso arrebatar?


espero les haya gustado... perdón las faltas de ortografía y la verdad es q me llena que comenten que les gusto el capitulo...gracias por leer nos estamos leyendo creo que el próximo viernes o sábado a mas tardar