CONTRATANDO A MÍ CITA
ADAPTACION… CON LOS PERSONAJES DE NAOKO TAKEUCHI
Libro del que ha sido adaptado: TU TE LO HAS BUSCADO - Elizabeth Young
Película de la que ha sido adaptado: THE WEDDING DATE
CAPITULO 3
Sentí una punzada en la cabeza, tenia jaqueca y una sed espantosa, de pronto sentí en mi piel solo el toque de las sabanas, mire hacia el interior— ¡oh oh! – no traía ropa, me incorpore sosteniendo la sabana, de pronto me di cuenta que no había nadie más en la cama, no recordaba mucho, trate de hacer memoria, pero me desconcentro el sonido de la regadera, me levante rápidamente y fui hacia mi maleta, me puse la primera camiseta que encontré unos shorts y tenis.
Mis cosas de un día antes se encontraban acomodadas en el sillón junto al tocador, la verdad no recordaba como las había yo doblado tan perfectamente, de pronto recordé el dinero del cajero, busque mi bolsa por todos lados, salí hacia la entrada y estaba ahí en la mesa de noche, la tome y la abrí rápidamente y hay estaba todo el efectivo que había sacado desesperadamente la noche anterior, como pude pensar siquiera en hacerlo, sin duda estaba yo demasiado tomada para pensar.
Ya no oí la regadera, y corrí hacia el cuarto no sabía dónde esconder la bolsa, así que la metí debajo de las sabanas, cuando note que había otro par de sabanas en el piso con unas almohadas, ¿podría ser que realmente no hubiera pasado nada?
— Hola buenos días – sentí su respiración en mi oído y me gire rápidamente para encontrar su rostro frente al mío.
— Sucede algo malo – no sabía que decirle, sentirlo tan cerca me empezaba a dar cosquillas en las manos y el estomago.
— No nada — me aleje de él y me lleve la mano a la boca y la otra a la cabeza, mi aliento olía a estiércol y la cabeza me punzaba.
En eso se oyó que llamaban a la puerta, me asuste pensando que era mi madre y corrí al baño, Darien fue a abrir, pegue el oído a la puerta pero no entendía mucho. Me sobre salte cuando toco la puerta del baño.
— En un par de minutos salgo – me lave los dientes y la cara, espere a contener un poco el nerviosismo. Trate de no mirarlo, hice como que buscaba cosas en mis maletas.
— Te pedí unas aspirinas o una cerveza, lo que más te apetezca para la resaca – lo mire tímidamente y note que me ofrecía un vaso de agua y una caja de pastillas, me incorpore y las tome
— Gracias, creo que tomare las aspirinas — volví a sentarme en el banco frente al tocador, la duda me comía la cabeza, así que se lo solté
— ¿Que paso anoche?
— No lo recuerdas
— No… por eso te pregunto — me estaba empezando a irritar. El bajo la mirada y comenzó a levantar las sabanas del piso
— No paso nada
— ¿De verdad? – respire sonoramente como quitándome un peso de encima, cuando oí que quitaba las sabanas de la cama, me gire rápidamente y estaba ahí viendo mi bolsa con todos los billetes que había sacado la noche anterior. Se me fue el color de la cara, y él se notaba irritado, ya se encontraba vestido, tomo el dinero y me miro con fiereza.
— ¡¿Esto era por lo de anoche? – yo no supe que decir, no podía hablar, lo miraba y estaba completamente molesto – ¡si te fuera a cobrar te dije que te avisaría primero! – me lo soltó casi gritando.
— Y sabes, para tu información te falta dinero— y aventó el dinero a la cama. Yo me empecé a enfurecer.
— Quieres decir que tendría que pagarte más de 1000 dólares por… — no me dejo terminar.
— Dólares no, libras, además incluye ya sabes…. – bajo la mirada recorriendo mi cuerpo, yo estaba realmente molesta pero permanecí helada no pude articular palabra, comenzó a buscar en sus cosas — eso te cuesta otros 300 — me pare frente a el
— Y si no quería que me lo hicieras no había un descuento – le respondí en tono irónico
— Eso fue por lo que tú me hiciste a mi… — tomo su chaqueta – pero no te apures puedes guardar tu dinero por qué no paso nada— y salió azotando la puerta del cuarto.
Me asusto su comportamiento, me metí a la ducha y después de un rato mi mama llamaba a la puerta. Le abrí y entro mirándome acusadoramente.
— ¿Que le hiciste a Darien? – ¿acaso le había comentado algo?
— ¿Que te dijo? – me dio un poco de nervio que se hubiera ido sin aclarar las cosas.
— Me lo encontré en el lobby, no quiso desayunar se fue con tu hermana y Yaten, a unas clases de baile o algo así, me dijo que tu sabrías y le dejo las llaves del auto a tu papa.
Rápidamente me cepille el cabello tome mi bolso, le pedí las llaves del coche y salí corriendo, le llame a Lita, ella me dio la dirección del salón de baile, así que sin pensarlo me dirigí al lugar.
Sentía un nudo en el estomago, por el hambre y un poco de la resaca, en el camino empecé a recordar, de pronto todo salto a mi mente, la caída en la puerta, sus brazos en mi cuerpo llevándome a la cama, sus caricias, me frene rápidamente por qué no me di cuenta de que tenía el alto. En realidad había pasado, pero el… no sabía que pensar, el no podía sentir algo por mí, pero su rostro en la mañana… realmente estaba ofendido.
Me estacione, salí del auto alise el vestido rosa que traía y me dirigí a la puerta del salón de baile, decidida a aclarar las cosas.
POV DARIEN
Llegamos a las clases, Lita me pregunto por Serena y le dije que se había quedado dormida, que en un rato más nos alcanzaba, no quería dar más explicaciones, no sabía porque me sentía tan decepcionado, por un momento pensé que lo de la noche anterior en verdad había sido importante para ella, no sé en qué momento llegue a especular que podía sentir algo por mí, era el objeto de negociación, no más.
La instructora nos hizo formar un círculo y tomarnos de la mano en lo que nos explicaba los pasos a seguir, de pronto la vi entrar, radiante como siempre no pude si no desviar la mirada.
— Serena tonta, siempre llegando tarde – le dijo Rei, Serena se coloco entre Amy y Taiki, de pronto la instructora pido nos pusiéramos en parejas, ella y yo quedamos uno frente al otro no pude si no mirarla, tenía un gesto de molestia me causo un poco de risa, creo que la rete a acercarse.
Me sujeto la mano y me la poso sobre su cintura, mientras tomaba mi otra mano, poso su mano sobre mi hombre e intento que me moviera, no quería mirarla pero no podía evitarlo, su cara enfurruñada me causaba un bienestar que me hacia reír y chuparme los labios.
— Veo que te complace hacerme sufrir— me dijo en tono bajo pero molesto, hicimos como que bailábamos y le puse el pie para que tropezara, cosa que conseguí pero la sostuve en el aire, al girarse ella me piso, en verdad me causo dolor y solo logre hacer una mueca resistiendo el ataque – ahora los dos sufriremos.
Seguimos intentando bailar, la miraba directamente a los ojos, ella me retaba sosteniendo la mirada enojada, hasta que empezó a suavizarla, la tensión se fue disipando, al parecer la música y tenerla entre mis brazos, fue haciendo que se desvaneciera poco a poco el recuerdo amargo de la mañana.
Me había propuesto ayudarla y al parecer solo había conseguido complicar más las cosas, no podía tener sentimientos por ella, sería inapropiado, además de imposible, una mujer inteligente como ella no se interesaría francamente en un tipo que piensa que su vida la dedica a venderse, era razonable su molestia al creer que me había aprovechado de su estado etílico y encima me ofendí por que intentara pagarme por ello, también era obvio que pretendía obtener acción ese día, yo le había dicho que le costaría, todo aquello simplemente me hacía reír sin sentido, en verdad la situación se me había salido de las manos, porque francamente… ¿me estaba enamorando?.
De pronto inmerso en mis pensamientos y su mirada no me di cuenta que la música se había detenido y todos alrededor empezaban a reír por que nosotros seguíamos moviéndonos.
— Vamos tortolos, ya entendí, si saben bailar hasta sin música, no me humillen — nos grito Yaten.
Serena bajo la mirada sin dejar de reír, al parecer yo tampoco podía quitarme la sonrisa de la boca, la abrace y nos dirigimos juntos al coche, ella me paso las llaves y entendí que habíamos firmado la paz, aunque ella no hablaba, solo miraba hacia la ventana pero su sonrisa al parecer no desaparecía y ese era buen indicio, así que rompí el hielo hablando yo primero.
— ¿Sabes porque no había ido a ninguna boda? – al parecer logre que saliera de su transe y me miro
— ¿Porqué no te gustan?
— Nop, porque nunca me lo habían pedido.
— Y que te hizo aceptar mi proposición, ¿lo desesperada que me oía o lo loco que sonaba?.
— No, realmente es que las bodas siempre sacan lo mejor o lo peor de las personas, de cierto modo todo es alegría y esperanza de que todo será mejor.
El resto del camino solo nos mirábamos de reojo y reíamos cuando nuestras miradas se encontraban, llegamos al hotel empacamos las cosas, ella se metió al baño a quitarse el vestido y ponerse mas cómoda, salió enfundad en unos jeans y camiseta pegados que dejaban ver perfectamente sus curvas, y nos dirigimos al la finca donde se realizaría la boda, al llegar los sirvientes tomaron nuestro equipaje y ella solo tomo mi mano.
Como era de esperarse volvimos a quedar en la misma habitación y a ella eso ya no pareció importarle, la tome de la cintura y salimos del lugar, empezamos a recorrer los alrededores y al parecer eso la tranquilizo.
— Puedes contarme de ti, ¿solo te dedicas a las "citas"?.
— Pues soy hijo único, mis padres murieron cuando yo era pequeño, me crie con mis abuelos, tengo una maestría en Medicina General en la Facultad de de la UBA.
— ¿Un momento, en serio eres medico? – reí un poco y afirme con la cabeza
— De hecho ese es mi trabajo de mayor ingreso
— Soy buena, para analizar personas no lo crees – la sujete por la cintura y la acerque a mi
— ¿Qué vez ahora? – ella tenso un poco el cuerpo, libero sus brazos y se colgó a mi cuello
— Pues creo que mis ojos ven algo que mi cerebro se niega a procesar – creo que empecé a entender un poco porque era algo parecido a lo que yo pensaba, así que ya no quise pensar y la bese, ella ni siquiera trato de alejarse.
Se organizo el picnic del día antes de la boda y realizaron una parrillada, Serena peleaba con Yaten y Rei por quien comería la pieza más grande de carne, yo solo reía mientras disfrutaba de una buena charla con el resto del clan, para mi mala suerte tuve que soportar la llegada de Seiya, toda la familia Kou estaba reunida, Andrew y Lita hicieron química y llevaban rato platicando, me alegro por el ya que era un tipo bastante serio y Lita era tal vez la pimienta que le faltaba. Todos parecían estar disfrutando la tarde. En especial Serena que no dejaba de mirarme y eso hacía que mi corazón se hinchara de gusto.
— Darien, ¿sabes donde esta Mina? – realmente yo no le había quitado la mirada a Serena así que de Mina no me había percatado, Yaten estaba como preocupado, el tipo me empezaba a caer demasiado bien.
— No en realidad, pero si quieres puedo irla a buscarla
— Si de favor, ya le gane a Serena el pedazo de Carne que le gusta y no quiero que justo antes de la boda se moleste por no cumplirle sus caprichos – todos rieron al unisonó.
— Perdón no me lo ganaste, solo fue por salvar tu pellejo – dijo Serena haciendo que todos los demás siguieran la burla
— ¿Quieres que te acompañe? — se acerco a mí y me rodeo con su brazo la cintura.
— No te preocupes no creo que ande muy lejos – la abrace también aprensándola a mi costado.
— No de hecho vi que se dirigía al pequeño rio de ahí atrás – Amy me indico con el dedo la dirección donde posiblemente se encontraba Mina. Bese la mejilla de Serena y me puse en camino hacia el lugar, Nicolas me alcanzo.
— También ando en busca de Seiya, necesitamos a otro integrante para organizar un buen juego de americano – nos dirigimos al rio y entre la maleza oímos voces, le indique a Nicolas con el dedo en mi boca que no hiciera ruido y lo que oímos simplemente me causo escalofrió.
— No puedes decirle a mi hermano.
— También ella es mi hermana, ¿por qué no le dijiste la verdad cuando pudiste', por qué quieres hacerlo ahora, no te das cuenta que está feliz, no puedes arruinarle eso, esto la destrozaría, tú fuiste el que me pidió que no le dijera nada y ahora solo así, no no me toques, si tu le dices a Serena yo le diré a Yaten, ya no puedo seguir con esto
— No me va a perdonar
— ¿Y crees que Serena si? Yo Amo a Yaten y sé que merece saberlo
— Tú no entiendes – y en eso note que miraba hacia el lugar donde Nicolas se encontraba – debo… no decirle a mi hermano… que perdí el... anillo – Mina lo miraba desconcertada y luego me vio dirigirme a ella y se volteo.
— ¿Perdiste el anillo…? — le pregunto Nicolas a Seiya y los dos se dirigieron hacia donde se encontraba la familia, el solo me miro de reojo algo molesto y se fue, pero yo no me tragaba lo del anillo, me quede mirando a Mina y parecía que lloraba.
Me acerque a ella cuidadosamente
— Tu familia me envió a buscarte, al parecer no sabían dónde estabas y se preocuparon por que se acabara la carne sin ti siendo la primera en probarla – La mire de reojo y ella se limpiaba las lagrimas, pero seguía sollozando y me gire a mirarla directamente a los ojos.
— ¿Necesitas a alguien que te escuche?, perdón no pude evitar oír un poco de su conversación y todo lo que le afecte a Serena sin duda que me interesa.
Volteo a mirarme algo sorprendido pero mi experiencia con las mujeres para obtener que me digan las cosas siempre había sido efectiva.
POV SERENA
Seguía esperando que apareciera Darién con Mina, todos se estaban alistando para el eminente juego de americano, cuando apareció Nicolas con Seiya, el verlo ya no me producía nauseas, creo que la venda de los ojos al fin se me había caído, no me gustaba que todo esto fuera a causa de otro hombre, pero creo que como me había mencionado Darién empezaba a dejar de ser infeliz, tal vez lo nuestro no fuera a durar mucho pero aria que valiera la pena.
Pensar solo en esa noche me hacía reír, Amy que se encontraba a mi lado me saco de mis meditaciones.
— Darién sí que me agrada, no solo ha conseguido amainar tu obsesión por Seiya, si no que te vez inclusive más feliz — me dio un pequeño abrazo, Amy siempre siendo la amiga protectora, pero si en efecto tenía toda la razón.
— Serena, podría robarte unos minutos — Seiya se encontraba frente a nosotras y por primera vez desde el primer día que estaba yo en Londres no sentí emoción de verlo.
— ¡Claro¡ — lo tome del brazo cuando oí un comentario sarcástico de Amy.
— !Si claro! Robarle más tiempo, no te bastaron 4 míseros años de sufrimiento — me acerque a mi amiga y le susurre por lo bajo.
— Gracias, pero la próxima vez que me defiendas no des tanta información — Amy se puso roja como tomate y solo me sonrió diciendo "lo siento"
Me aleje un poco con Seiya dándole espacio para que pudiera hablar, pero no dejaba de mirar al rededor por si aparecía Darién
— Y bien ¿que necesitas?— el no me miraba a los ojos solo frotaba sus manos angustiosamente.
— Yo necesito que sepas que... — pero instintivamente mis ojos buscaban a una persona — ¿me estas escuchando Serena?
— Si perdón continua — no quería estar ahí necesitaba alejarme, ya no quería escuchar el "te quiero de vuelta en mi vida" y lo iba a impedir a toda costa.
— Serena el día de la fiesta de tus padres.
— Seiya olvídalo eso ya fue hace mucho tiempo no hay rencores... Debemos continuar
— No yo no puedo continuar — me sostenía de ambos lados de los brazos — necesito que me escuches y no espero que me entiendas pero... — yo en realidad trataba de escucharlo pero de pronto lo vi, Darién me miraba con ese gesto de molestia que ya empezaba a conocer, se giro para dirigirse a otro lado pero no podía perderlo.
— Esta bien Seiya — me solté de sus manos — lo que sea ya está olvidado de verdad no te angusties, de todas formas tu y yo ya no podríamos ser "buenos" amigos, perdón pero tengo que irme.
Me aleje de él dirigiéndome a Darién que se encontraba con los brazos cruzados y una cara de preocupación que me hizo de algún modo sentir contenta, lo tome del brazo y pegue mi rostro en su hombro lo mas que alcanzaba hasta ponerme de puntitas, el volteo sorpresivamente y me sonrió, pude ver algo en su mirada afligida, aunque no quise preguntar que, me tomo de la mano y la beso tiernamente, entendí que tal vez eran celos y solo pude darle un beso pequeño para que dejara de preocuparse.
Comimos, reímos, ellos jugaron mientras el resto de la familia seguía poniéndose al tanto de los preparativos de la boda, terminaba la tarde y regresamos a nuestras habitaciones para prepararnos para la cena de antes de la boda, era como el ensayo para el gran día, llegue a la habitación y comencé a desvestirme sin importarme que él estuviera ahí.
Entre al cuarto quitándome la camiseta de forma que él lo notara, pero no veía su rostro, la avente a la cama y me fui desasiendo de mis pantalones, aunque era un poco difícil ya que eran demasiado ajustados, me quede en ropa interior la cual por cierto era negra, la verdad trataba de provócalo, seguía sin mirarlo pero sabía que estaba inmóvil detrás de mi, me metí al baño y al cerrar la puerta lo mire a los ojos, el me seguía con la mirada, se notaba pensativo, después de todo si era un caballero.
Sentía que no entraría al baño aun así no le puse el seguro, esperando que se arrepintiera, empecé a pensar, cuando estoy sola me da por pensar, como era posible que solo bastaran tres días para que aquel sujeto pusiera mi vida de cabeza, de repente mi propósito de venganza contra Seiya se había desvanecido, ya no me importaba lo que pensara, me estaba dando cuenta que podía ser tan valiosa para otra persona que no fuera él, me empecé a dejar de compadecer, sabía que al cabo de la boda tal vez no vería mas a Darien, quien quería quedarse con "la loca contrata citas" pero algo bueno saldría de todo esto…. de eso estaba convencida.
Deje que el agua caliente disipara mis pensamientos, aunque lo único que conseguí es recordar la noche anterior, a mi mente venían espasmos de esa noche, mis manos instintivamente empezaron a recorrer mi cuerpo por donde él había estado, cerré los ojos y deje que el agua se desvaneciera en mi, sentía como la piel se me erizaba solo de recordarlo, empecé a bajar mi mano por mi cintura y la detuve a dos centímetros de mi bajo vientre… cuando sentí su mano posarse encima de la mía deteniéndola y su cuerpo pegado a mi espalda, un breve susurro en mi oído me hizo brincar
— ¿Qué haces?— lo sentí completamente desnudo tras de mi
— Recordando – sentí su risa en mi oído – no entiendo que me pasa, realmente no sé nada de ti
— Ya te conté todo lo relevante – hizo a un lado mi cabello y empezó a acariciarme el cuello.
— No sé si te agrado, o te agrada alguien más, no te conozco realmente… — empezó a besarme el cuello, lo sentía en mi piel como las gotas de agua.
— Lo único que necesitas saber…. es que te extrañaba aun sin conocerte – eso me hizo girarme y encontrarme con sus ojos, no pude más que abrazarme a él y besarlo.
Me tomo en sus brazos y me levanto como pluma, pude sentir su erección y su deseo por mí, no dejábamos de besarnos y busque el monomando de la regadera con mi mano y la cerré, el me sostuvo en el aire con una sola mano y yo colgada a su cuello como mono, le pase mis piernas por la cintura, cuando aparto su boca de mi pude ver su sonrisa a juego con sus ojos que irradiaban alegría, me saco lentamente del baño y me deposito suavemente en la cama, recorrió su mirada por mi cuerpo y lentamente puso sus piernas a los costados de las mías mientras tomaba mi rostro atrayéndolo a él, yo busque con desesperación su cuello con mis manos y lo atraje su rostro hasta mi, recostándolo suavemente sobre mi piel húmeda, sentí como su torso se pegaba a mi pecho desnudo mientras yo recorría con mis manos su espalda, estaba un poco tenso, note que no quería aplastarme con su cuerpo, así que lo jale de la cintura hacia mí cuerpo, dejo de besarme y busco mis ojos
— No te preocupes no me aplastas – note un leve toque de rubor en su cara y se dejo poco a poco caer sobre mí destensando los músculos, y siguió besándome, era tan delicado, una de sus manos jugaba con mi cabello y la otra con uno de mis senos, cuando lo sentí posado completamente sobre mi entrelace mis piernas con las suyas, sentía su pene duro como roble oprimiendo mi vientre, y yo completamente extasiada con sus manos sobre mi rostro y mi cabello, luego recorriendo mi cintura y mis senos, yo no dejaba de jugar con el cabello en su nuca, darle besos en el cuello mientras el mordía mis orejas.
Su cuerpo empezaba a ponerse rígido por la erección oprimida, así que abrí las piernas, el no dejaba de mirarme, estaba yo lista para sentirlo dentro de mí, tenía un poco de pena, siendo más consciente de la situación, el empezó a besarme los parpados, la nariz, y sentí como su pene se metía en mi cavidad, cerré los ojos instintivamente y emití un leve gesto de dolor, al mismo tiempo que le clavaba un poco los dedos en la espalda, el se asusto y entre jadeos
— ¿Estas … bien?
Abrí los ojos y le sonreí como afirmando, el leve vaivén de nuestros cuerpos sincronizados hacia que yo hiciera ruidos de placer, la verdad es que lo que sentía dentro de mí era más grande de lo que recordaba, lo abrace, el seguía oponiendo resistencia en aplastarme con una mano tensa puesta sobre la cama, pose mi cara sobre su hombro abrazándolo completamente, mordisqueando su oreja.
—Suéltate, no te esfuerces
El se dejo caer nuevamente, nuestros cuerpos empezaron a trabajar solos, la embestidas subieron de velocidad, mi cadera y su pelvis se movían cadenciosamente, yo sentía una satisfacción inexplicable, no dejaba de acariciarlo, lo sentía salir y entrar de mi de una manera constante, su ritmo cardiaco aceleraba al igual que su respiración, yo por momentos dejaba de respirar, me llevaba al orgasmo una y otra vez, hasta que sentí estar a punto de llegar al clímax total, aunque él no paraba, sentí como su cuerpo se endurecía, y sus manos me sujetaban con fuerza de pronto lo sentí estallar dentro de mí, gemimos al unisonó, fue lo mejor que había sentido en mi vida, mi vagina sufría espasmos, mi respiración era completamente acelerada, el fue poco a poco destensando su cuerpo, yo no podía dejar de abrazarlo, mis piernas parecían serpientes enlazadas a las suyas.
Sus ojos encontraron los míos, su sonrisa y su iluminada mirada me hicieron un nudo en la garganta. No sé si él sentía lo mismo, pero no había sido solo sexo, fue mucho más que eso…
— Creo que tendrás que bañarte de nuevo — los dos soltamos una leve risa de complicidad, liberando un poco la tensión que se sentía en el ambiente.
Esta vez no me bañe sola, el estaba conmigo ayudándome yo lo enjabonaba y el solo reía, nos reíamos a la menor provocación… no podía yo estar en un momento más feliz, mi risa era boba como cuando te enamoras por primera vez, yo no quería pensar que tal vez me estaba…. Enamorando, pero me empezaba a entrar algo de duda que ese era su trabajo, hacer sentir bien a las mujeres, como me lo había dicho no se trataba de el sino de mí, no habría dinero que me hiciera negociar con sentimientos, me hizo sentir miedo, pero cuando lo miraba solo podía pensar que lo único que quería en el ahora era pasarla lo mejor posible y mañana seria otro día.
AQUÍ UN CAPITULO MAS, YA TENGO NUEVAS IDEAS PARA OTRAS HISTORIAS PERO PRIMERO TENGO QUE TERMINAR ESTA, CREO QUE ESTE CAPITULO QUEDO MAS PEQUEÑO PERO ESPERO QUE LES GUSTE NOS LEEMOS PRONTO AAAAAADIOS
