Una semana más aquí con la causalidad 11, me siento feliz con sus reviews ya que me alegran este frío día. Tengo que confesar que este capítulo me moría de las ganas de escribirlo, ya que me imaginado mucho estas escenas aun antes de siquiera de pensar en comenzar este fic. Sin más en capítulo de la semana.


LA LEY DE LA CAUSALIDAD

CAPITULO 11: ILUSIÓN DE MUERTE


|PLAY

ANTES

Al…lice-san ¿qué sucede? – decía nerviosa Circe no sabía que pasaba, entonces noto que Hibari se dirigía hacia ella, esta retrocedió pero él era más rápido, y le dio un golpe en el estomago, y esta cayo noqueada. El la tomó del brazo y la llevo con él, Faye se acerco a los dos – supongo que se lo vas a dar tu mismo – le extendió otro frasco – si – Hibari lo tomó.


AHORA

Iban corriendo por el pasillo oscuro, ese lado de la instalación se destruyo de manera irreparable, Tsuna se había adelantado usando sus guantes con el grupo de Mukuro, junto a Yamamoto y Ryohei; solo quedaban Faye, Alice, Hibari con Circe en brazos y Kyoru.

Este solo corría detrás de ellos – "no entiendo ¿Quién es ella?" – se carcomía el cerebro Kyoru, pero dejo ese pensamiento de lado, ya que le preocupaba más Natsu, temía que le pasará algo, si eso sucedía no se lo perdonaría jamás.

De repente Circe recuperó la conciencia y se vio en brazos de Hibari, para ella el enemigo – déjame – se soltó de Hibari y saco su deathscite, ya que ella también contaba con una al igual que Alice.

Oye Circe-chan calma – dijo Faye, ella no podía ver su rostro y menos si decía la verdad o no - ¿qué sucede? Se suponía que cuando esto terminará liberarías a mi familia – decía esta angustiada y con rabia – tu los secuestraste – le grito a Faye.

Este se rasco un poco la cara a raíz de la pena – en realidad tu familia nunca estuvo secuestrada, yo los estoy escondiendo de Nabari por eso tuve que hacerlo más convincente – dijo este.

No entiendo nada ¿Quién eres? – dijo esta, Faye miró a Hibari – ya creo que deberías dárselo – este solo saco el frasco, este se levanto en el aire y se hundió en llamas de la niebla y se estrello contra la frente de Circe.

Ella brillo por un momento y luego se desplomó quedando de rodillas con las manos en la cabeza, por la presión que ejercía este método – mi cabeza va a explotar – Kyoru solo miraba, esto se hacía más raro, incluso para él que venía del futuro.

Se levanto por fin y miro al frente - ¿Kyoya? – miro a los alrededores y a sí misma - ¿esto es el pasado? – este solo asintió en respuesta. Entonces esta vio a Kyoru y luego a Hibari - ¿es él? – este sonrió – si es él.

Esta camino de manera torpe pero decidida hacia Kyoru, este no entendía pero tampoco se alejo, ella quedo en frente de él – eres más alto que yo ahora, jeh – lo abrazó como si se fuera a escapar – Kyoru – ella lloraba inconsolablemente - cuánto tiempo – ella abrazándolo le hacía sentir nostalgia de algo que su mente luchaba por recordar, algo que no podía recordar con imágenes pero si con él olor, "el perfume" – lavanda – dijo este.

Ella lo miro – eres la mujer que me visitaba en el laboratorio – dijo el al fin – si la misma – respondió ella.

Kyoru – dijo al fin Hibari – ella es tu madre…

FLASHBACK

TURIN – ITALIA

9 AÑOS ATRÁS EN EL FUTURO

Hibari caminaba molesto por un callejón, había recibido información de un tráfico de armamento pero que iba a estar camuflajeado por una ilusionista para evitar ser detectados.

Realmente odiaba esto, los ilusionista no eran lo suyo por eso los odiaba especialmente "esa ilusionista", siempre conseguía escapársele de sus manos.

Se hacía llamar la ilusionista de plata, ya que el valor de sus trabajos era equivalente al precio del mismo metal en el mercado, especialmente para la familia Lavangi.

Escucho alguien hablando, pero cuando llego al lugar no había nada "aparentemente" – je no soy tonto – saco su puerco espín mascota y este absorbió las llamas revelando que frente a él se encontraban 10 hombres con cajas sobre sus brazos.

Una mujer con una sonrisa en el fondo, lo saludaba – oh Hibari-san que sorpresa tenerte aquí – dijo sarcásticamente – oh a ti también Circe– respondió también en el mismo tono.

Hibari sacó sus tonfas listo para morder a todo el mundo hasta la muerte, especialmente a ella, todos gracias a la velocidad de Hibari quedaron noqueados en el piso.

Eso dejaba contra la pared a Circe – tu y yo tenemos que hablar – dijo seriamente él - ¿de qué quieres hablar? – pregunto ella, ya que realmente no le había dado razones para que él estuviera así.

Te estás metiendo en negocios más turbios que lo normal – dijo sin más Hibari, esta miro a un lado – no sé a qué te refieres – dijo ella alejándose de él.

Cuando toco su hombro desapareció en el aire – se fue – dijo frustrado, llevaba meses raras, tendría que rastrearla había algo que no estaba bien.

Su celular de repente sonó – Kyo-san, he encontrado información valiosa…

Circe por su parte estaba preocupada le había prometido que este sería el último trabajo que haría para ellos, si lo cumplía al pie de la letra le devolvería lo que le tenían arrebatado.

Hoy será la última vez – se repetía para darse fuerzas, todo era por él, camino hacia un auto que la esperaba.

Oh señorita Circe me alegra que este aquí – decía un hombre joven como de unos 25 años no se le veía el rostro pero cargaba unos guantes que no hacía juego con su ropa. En la parte que sobresalía del guante izquierdo, una marca de una pluma roja se dejaba ver.

Como sabe este es el último trabajo con nosotros – dijo él, recordándole porque estaba ahí – el trabajo de esta noche consiste en escoltar un cargamento, muy delicado, no puedo permitir que alguien descubra lo que hay ahí, en el muelle #2.

Ok, yo me encargare de todo – dijo ella abriendo la puerta del auto - y procure no ver tampoco el cargamento – ella solo asintió y cerro.


10:00 PM MUELLE #2

Circe levantaba su ilusión, para hacer que los hombres de Lavangi bajaran el cargamento completo. Podían pasar desapercibidos por los guardias pero no de la mafia, ellos pronto detectarían sus llamas.

Muévanse – gritaba ella, escucho ella que algo se cayó dentro del barco - ¿qué sucede? – entro a este, pero nadie contesto, le parecía raro porque alguien había entrado por la última caja.

Entro lentamente por los compartimentos pero no veía más que oscuridad, ya esto le parecía extraño, sintió que delante de ella se cayó una caja, como del tamaño de una caja de zapatos.

¿Qué es esto? – pregunto mientras lo recogía, vio que había una inscripción en japonés – Go…ku…dera Haya…to – por fin leyó.

Unos pasos le alertaron de que alguien estaba ahí, en frente de ella venía caminando el hombre que antes había visto entrar, estaba todo ensangrentado y le faltaban los brazos.

Luego algo atravesó su pecho, miro hacia atrás pero no pudo decir quién era ya que estaba oscuro.

Hibari manejaba lo más rápido posible, ya que según Kusakabe era un trabajo de tráfico de objetos ilegales – en que te metiste – decía molesto.

Vislumbro un barco pero este estaba todo oscuro, los que movían el cargamento estaban todos muertos, por la forma que lo habían hecho sintió cierta repulsión.

Entro a toda prisa, vio dos cuerpos a lo lejos y corrió hacia el de la figura que ya conocía muy bien.

¡Circe! – dijo Hibari levantándola con cuidad - ¡Circe! ¿qué paso? – sintió algo tibio y levanto la mano, era sangre - ¡Circe! – esta abrió los ojos – tenemos que llevarte a donde un médico.

La levanto con cuidado – espera – dijo esta deteniéndolo, le costaba hablar había herido un pulmón y era completamente doloroso – necesito - tocía sangre – no hables idiota, ya te curara el doctor – esta lo agarro por la camisa – escucha por favor – no tenía más fuerza, tenía mucho frío y se sentía pesada, acaso ya era su hora – por favor busca nuestro regalo…por favor – su mano cayo pesadamente por su regazo - ¡Circe! ¡Circe! – era inútil, la levanto y se la llevo.

Al día siguiente hizo que la enterraran en un cementerio de Turín, al día siguiente de ese estaba borracho en la habitación de un hotel, no quería saber de nadie ni siquiera de Vongola.

Su mundo se había ido en una abrir y cerrar de ojos – maldito Lavangi, ¿por qué estabas con ellos? – se preguntaba una y otra vez, pero jamás conseguía más que el sonoro silencio del cuarto.

Se deslizo por la esquina de la cama, necesitaba otro trago pero la botella se había acabado y solo había una a ese extremo de la cama.

Debido a que estaba ebrio, calculo mal y se cayó de la cama, quedando de cabeza, desde allí podía ver la luna por la ventana – cuarto creciente…ehh – se decía, recuerda haberle regalado un collar de plata a Circe en forma de luna creciente.

Adentro había GPS, porque él jamás podía encontrarla a ella, sino que siempre era al contrario, porque ella sabía manipular el dispositivo para que se encendiera a voluntad – je ella dijo ese es "nuestro regalo".

Sus últimas palabras habían sido "busca nuestro regalo" – se dijo a sí mismo, ya que pensaba que esas palabras tenían algún significado, se levanto como pudo y busco en su portafolio, el radar que tenía en el reloj mostraba una señal en el mapa.


La señal venía de una región de Nápoles o eso deducía por las coordenadas que mostraba junto a la hora – traigan un café – casi ordeno en el teléfono. Empaco sus cosas, iría a buscar lo que sea que Circe quería.

Fueron 4 horas de vuelo por avioneta, según el radar estaba cerca de las montañas, cuando llego pudo divisar cuevas y personas que entraban y salían, estas cuidaban de ser vigiladas.

Demasiada seguridad – decía Hibari, pero eso no lo detendría, tenía que llegar al fondo de esto, se escabullo dentro de cueva y se guio por aparato para llegar al objetivo.

Adentro era una base, se parecía a la base donde estuvo con los herbívoros en la batalla con Milfiore.

La señal cada vez era más fuerte quedo al frente de unas puertas blancas como de hospital, escucho pasos y voces, decidió esconderse, no era su estilo pero realmente necesitaba información.

Los dos hombres en bata entraron usando una tarjeta, este se metió junto a ellos y volvió a esconderse, miro que abrían un cuarto que estaba lleno de cristales como paredes.

En una camilla al fondo se podía ver un pequeño cuerpo – aplícale el sedante, si no tratará de salir de nuevo – este tomaba una jeringa y se lo inyectaba en el pequeño brazo del niño.

También el suero si no tendremos problemas – le recordó el otro – así no podrá ver nada – recalco el otro, Hibari se enfureció, realmente le fastidiada se paro detrás y los golpeo.

Quedaron tirados en el piso, el radar empezó a pitar - ¿qué? – miro que estaba parado justo en las coordenadas que marcaba el aparato, miro al niño que estaba en la camilla.

Estaba algo delgado, tenía golpes por todo el cuerpo, sus ojos estaban vendados y lo que le llamo más la atención es que se parecía a él, era una viva imagen.

Lo tomo con cuidado, este tomo la mano de Hibari como para morderla pensando que era alguno de los doctores - ¡déjame! – dijo el niño – ¡no quiero más experimentos! – estaba a punto de caerse de la camilla cuando Hibari lo atrapo entre sus brazos – no soy un doctor, solo vengo a sacarte de aquí – este no lucho más.

¿Eres amigo de esa señorita que me visita? – el pregunto, este solo miro el collar de luna creciente que colgaba de su cuello – si lo soy – dijo serio.

Sonó una alarma, uno de los que había noqueado alcanzo el botón de seguridad – por ahora tenemos que irnos – lo tomo en brazos y salió de la base lo más rápido posible.


Habían pasado una semana desde que había sacado a ese niño de ese laboratorio, trajo a Shamal para que viera su estado - ¿cómo esta? – pregunto Hibari – tiene muchas contusiones y con respecto al suero que le suministraban pronto podrá recuperar la vista, pero no entiendo porque lo hacían.

Este solo miraba de soslayo la cama donde este dormía, desde que lo trajo solo había estado durmiendo, Shamal se percató de su preocupación – no te preocupes despertará pronto, solo está muy cansado, es un niño fuerte a pesar de solo tener 6 años.

Me retiro pues – dijo Shamal abriendo la puerta – no digas nada de esto en Vongola, aun no he descubierto que paso con él y la madre, y la familia Lavangi – este lo miro – soy una tumba.

Pero te digo algo, ten cuidado – dicho esto salió por la puerta, más o menos entendía porque se lo decía, ya que había escuchado que los amigos del herbívoro algunos habían desaparecido.

Su estomago emitió un sonido de protesta, ya tenía hambre era mejor salir y comprar algo, tomo su chaqueta y cerró la puerta con llave.

Compro pan, café y queso, eso era más que suficiente para poder tener un desayuno decente, abrió la puerta.

Regresaste – una voz le llamo la atención – ¿estás mejor? – pregunto él, este solo miro sus manos por un momento – tenía tiempo de no verme a mí mismo – alcanzo a decir – ¿ya puedes ver? – Hibari se acercó – si y tengo hambre.

Hibari solo le extendió el pan y el queso – yo preparo el café- este tomo los alimentos y empezó a hacer emparedados – no tienes por qué hacerlo, acabas de despertar – este lo miro – no hay problema, es que ya extrañaba hacer algo yo mismo.

¿oye tu porque te pareces mucho a mí? – pregunto inocentemente el niño - ¿acaso eres algo así como un papá? – las interrogantes del niño, ponía un poco nervioso a Hibari, realmente aun no estaba preparado para contestar esa pregunta y mucho menos se había hecho la idea aún. Apenas hace una semana descubrió que tenía un hijo.

Pero tarde o temprano tenía que enfrentar esto, y trago saliva, decidió contestar – si soy tu…padre – soltó al fin, este abrió sus ojos pero sonrió – lo sabía, es que te pareces a mí.

¿Eres Hibari Kyoya, verdad? - pregunto él ahora, Hibari solo se sorprendió – esa señorita me lo dijo, dijo que mi papá se llamaba así – este solo esbozo una sonrisa melancólica – si soy Hibari Kyoya.

FIN DEL FLASHBACK

En otra parte Mikado, Gokudera y Haru corrían a toda la velocidad que sus cuerpos podía dar, pronto estarían en el punto donde se escuchaban los gritos.

¡Ahí! – grito Haru, un cumulo de serpientes se levantaban sobre el piso delante de Bianchi ya que tenía a Natsu a su espalda con sus sai ya afuera.

Señora Sawada corra y llévese a los niños – grito Natsu, esta obedeció tenía que protegerlos aun si eso significaba correr.

Sobrina ¿estás segura que quieres quedarte? No estás bien aun – le dijo Bianchi, con una sonrisa – tía no se preocupe, esto no es nada – las dos arremetieron contra las víboras, pero estas tomaron forma humana y las dos fueron agarradas por el cuello.

Suelta…me – decía Bianchi, un rápido corte las libero, estas miraron a ver quién era – ¿Mikado? ¿Haru? – sentía unos pasos que se ponían delante de ella – Aneki ¿estás bien? – preguntaba este sin mirarla, ella entendió y saco sus lentes – por supuesto Hayato – esta abrió su caja de la tormenta liberando escorpiones.

Estos se encargaron de las serpientes que quedaron sueltas – Hayato es todo tuyo – dijo Bianchi, pero esta de repente cayó al suelo, había sido golpeada.

Miro al frente y el enemigo no estaba – Gokudera Hayato es nostálgico verte en esta época también – sintió un golpe en su cara que lo envió a volar directo a una pared.

Se había roto por lo menos 2 costillas con el golpe, vio que el sujeto tomaba más forma hasta convertirse en un hombre con una máscara tapándolo.

No puede ser Nabari – dijo Natsu, este solo se acerco a ella, Haru se puso entre los dos – ah Miura Haru, contigo también tengo que acabar – Natsu abrió los ojos, vio que Nabari concentraba llamas en sus manos, tomo el brazo de Haru y la jalo a un lado.

La pared exploto – hey no se muevan – decía sarcástico Nabari – ¡corre mamá! – dijo esta, otra pared exploto, Gokudera luchaba por levantarse, en eso vio que estaba a punto de atrapar a Haru y Natsu – es ahora o nunca – disparo su caño hueso directamente a él.

Este se levanto de los escombros – tu ¿cómo te atreves? – lo levanto en el aire, y empezó a estrangularlo, "tiene mucha fuerza", la sangre nublaba la vista, un zarpazo en la mano hizo que soltara al peli plateado.

Gracias Uri – Natsu corrió junto a Haru y tomaron a Gokudera por cada brazo – esperen un momento – con su manopla de hueso disparo una ráfaga que voló el techo del pasillo, bloqueándolo – vamos, no durara mucho – decía mientras lo llevaban.

Mikado tenía agarrada a Bianchi por un brazo y otra mano en cintura – vamos, pronto nos alcanzará.

¿Quién los alcanzará? - Mikado y Bianchi fueron arrojadas lejos por un movimiento del brazo de Nabari, Natsu y compañía retrocedieron – ustedes tres, siempre me estorban me liberare de ustedes de una vez.

Ya no había manera de huir, estaban acorralados contra una pared, los escudos huesos fueron liberados de una vez, pero en otro rápido movimiento Nabari empujo a Haru y tomo el brazo de Gokudera y lo torció.

No podrás hacer uso de tus caja por ahora – Gokudera solo gritaba de dolor, su brazo no se movía – ¡Haru! ¡Natsu! ¡Váyanse de aquí! – Haru no podía dejarlo así.

Se concentró y saco sus llamas, quemando el brazo de Nabari con la llama del cielo - ¡noooo! ¡Maldita! ¿Tienes la llama del cielo en este tiempo? – Natsu tomó una de sus cajas, y saco a la manta raya y subió a Mikado y Bianchi, Haru tomó a Gokudera y saltó.

Tenemos que huir de aquí – ya veían la salida del túnel, pero una sombra los tapo por completo – no dejare que escapen – concentro su llama de nuevo les daría por el frente no había manera de esquivarlos, pero un misil hizo imposible dispararles.

¿Quién ha sido? – dijo Nabari molesto, por la reciente explosión - ¿qué quien somos? Somos los Varias – dijo Squalo a toda voz.

¡Gokudera Natsu! Somos nosotros – Zebul saludaba desde arriba del agujero que había hecho con el misil del Mosca de los varias.

Si undécima de pacotilla vinimos a ayudarte – ahora habló Beru, una vena de fastidio se le asomó a Natsu por la frente - ¿a quién crees que le dices undécima de pacotilla? Chiquillo idiota – la vena de fastidio ahora apareció en Beru - ¿chiquillo? Anciana no me digas así.

Todos miraban con una gota en la sien la escena – oye Beru…Natsu cálmense – los dos miraron en dirección de Mako y exclamaron - ¡NO TE METAS!

Mikado y Zebul miraban la escena pensando – "¿esos dos nunca se van a poder llevar bien?".

Mako pensaba - "estos solo se llevan meses si acaso o tal vez un año"...


Bueno hasta aquí el capitulo 11, me salió demasiado largo así que el siguiente vendrán los dos previews que prometí.

¿Qué les pareció el pasado de Kyoru? No fue emocionante, Hibari como un padre vaya jeje muy gracioso. Jaja y la relación de Natsu y Beru, dos personas con personalidades fuertes o tal vez es algo más, quien sabe.

Bueno los previews.

PREVIEWS

NATSU

Ya no siento mi cuerpo y mi mente se siente ligera - decía Natsu mientras todo se hacía borroso y entraba en las penumbras.

NABARI

La caja de Pandora es la última cosa que verán en sus patéticas vidas - decía entre risas Nabari.

DEATH GOD RAVEN