Alo!!!!

Primero que nada y muy importante!, una gran gran disculpa por la tardanza, de verdad que me siento mal por haberlo hecho asi, es que la vida te da sorpresas sorpresas te da la vida, y pss a mi me sorprendio con la guardia baja, jejejeje, ahora quiero decir que soy muy feliz y muy enamorada!, pero bueno...

Se que no es excusa dejarlas colgadas tanto tiempo, pero he escrito, tengo este cap, uno ya escrito y otro, tres para subir en el lapso de una semana, espero terminarlos bien y que el proximo jueves demos el siguiente paso, jejejeje...

En estos capitulos siguientes, como bien dice el titulo, describo un día en la vida de Bella, pero no es cualquier día, es un día muy especial, un dia que provocara un cambio, ya sabran mas adelante.

Entonces... jijiji sin mas les dejo este capi, que es un poco largo o corto no lo se, pero esta MUY intenso.

ADVERTENCIA!!!!! ESTE CAPITULO ES FUERTE, COMO LES DIJE ANTES LES ADVERTIRIA. RECUERDEN CLASIFICACION M Y ESTE CAP LO AMERITA MUCHO.

Advertidos, espero que les guste el cap, los leo abajo.


Un día en la vida de Isabella Swan.

Por la tarde.

Mcdonald`s, autos chocados, que más?

Había tenido una mañana tranquila (referente a lo laboral), solo había tenido dos grupos para guía, uno muy en la mañana, unos mocosos de secundaria que preferían aventarse papelitos, reírse o anotar los recuadros de descripción con pésima ortografía, a pesar de que los estaban copiando, era predecible, no les interesaba en lo más mínimo el arte.

Ahora estaba con el otro grupo, unos de preparatoria, pero al igual que los de secundaria había chicos que solo reían, o criticaban estúpidamente los cuadros, afortunadamente había uno que otro que estaba interesado, y eso me ayudaba a no decirles todo lo que estaba pensando de ellos.

También para mi gran fortuna y gran gozo, mi "jefesote", había decidido que hoy estaría dando vueltas por el museo, "vigilando su buen funcionamiento", ja!, claro, el buen desempeño de los guías sobre todo; había estado persiguiéndome en cada rincón apartado, lanzándome besos furtivos y regalándome caricias furtivas (que digo caricias, santo cielo!, el señor era un experto).

Eso de lo furtivo estaba empezando a agradarme más de la cuenta; en toda la mañana mientras los estúpidos niños apuntaban los recuadros descriptivos de las pinturas, yo me había dedicado a pensar e idealizar una hermosa vida de caricias y besos furtivos a lado de mi jefesote, era como hacerme la reina del país de nunca jamás, el museo era mi país de nunca jamás.

Eso trasformaba a Jacob en Peter Pan, y si yo era la dueña de sus caricias furtivas y sus besos a escondidas, resultaba convertida en... Wendy?, bueno, era raro, porque Peter Pan era demasiado niño para ser el rey cachondo de Nunca Jamás, y Wendy, era algo perversa, pero no lo suficiente para que yo pudiera encarnarla.

"Basta Bella", me dije a mi misma, dándome de golpes contra la pared (figurativamente) me estaba pasando de imaginación.

Sin embargo, sería una buena historia para Venus.

Sonreí cuando casi al final del recorrido vi a Jacob acercarse, enfundado en su perfecto traje caro, y sus ojos solo fijos en mi, a su lado venia otro de los Guías, Sam, que era su mejor amigo, y además algo así como su asistente, uña y mugre dirían.

No se que dije acerca de la ultima pintura, mientras era observada por ambos con una gran sonrisa en sus rostros, entendía la de Jacob, lo de en la mañana había estado fenomenal, pero de Sam?, bueno, sabía que más de uno en el museo estaba tras de mí, pero Sam?.

Me estaba imaginando cosas, casi me reí cuando recordé un pequeño pero significativo detalle.

Sam era el hombre más homosexual que conocía.

Bueno tal vez no el más homosexual, pero vaya que lo era!.

- Así que esta es el ala de pinturas Neo modernistas del Art Institude de Chicago, si siguen por el pasillo, encontraran la tienda de regalos, las oficinas administrativas y la salida principal, es un honor para el Art Institude recibir visitas de jóvenes que se interesen por las artes, fuera de las oficinas administrativas encontraran una lista de los cursos que se imparten en el museo, ¡Muchas gracias por su visita! - exclame al ver la impaciencia de los adolescentes, creo que no termine de decir gracias cuando el grupo comenzó a dispersarse huyendo rápidamente por el pasillo.

Me quede en mi sitio, mire mi reloj de pulso, era la una y treinta, así que tenia media hora para salir de aquí y llegar perfectamente a la escuela.

Supongo que me alcanzaba perfectamente el tiempo para despedirme de Jacob, el no iba diario al museo. Solo tendría que deshacerme sutilmente de Sam.

- Hola señor Black, Sam - salude acercándome a ellos que me veían aun sonrientes, así que les devolví la sonrisa.

- Bella Swan, eres de las mejores guías del museo, que orgulloso me siento de tenerte como parte del equipo - me dijo Jacob sonriendo cada vez más, Carajo! amaba esa sonrisa! - claro sin desmerecer tu trabajo Sam - dijo Jacob desviando la mirada hacia Sam y le dedico otra sonrisa igual de la que me había dedicado a mí.

- Oh, Jacob, lo sé, lo sé - dijo Sam dándome una palmadita en el brazo, ¿me pareció que me acariciaba un poco?, creo que estaba más caliente de lo que quería aceptar.

Así que...

- Bueno, señor Black, Sam, creo que debo irme a cambiar, tengo que llegar a la escuela pronto - dije mirando significativamente a Jacob el cual asintió mas sonriente.

- Vamos - dijo Sam y sin más engancho su brazo con el mío y me jalo por el pasillo, Jacob se quedo de mi otro lado, me sentí asfixiada por un momento, entre dos hombres tan grandes, tan guapos y tan morenos. (Si Sam era unos de esos gays que al verlos lamentas no ser hombre).

Extrañada por la actitud avasalladora de Sam, me deje llevar hasta los lockers de trabajadores, pensé que Sam se iría a seguir con otra ronda de guía, o tal vez a ver si ya había puesto la marrana pero para mi sorpresa abrió la puerta del salón y me extendió su brazo libre para que pasara, un ademan que me pareció al mismo tiempo demasiado caballeroso y demasiado afeminado.

Me quede clavada en la entrada y vi a Jacob aun extrañada, el pareció nervioso, seguramente no encontraba la manera de deshacerse de Sam, ni yo la encontraba, me sonrió mas nervioso y le dio un golpecito ligero a Sam en el hombro, este al instante me soltó y me sonrió igual de nervioso.

Que raro era.

- Sam creo que debemos mirar bien el Plan de cursos de pintura para los adultos mayores que nos llego la semana pasada - dijo Jacob con voz incierta, no quería ser grosero, eso lo adoraba de mi jefesote, siempre tan correcto, era intachable.

Yo podría tacharlo.

- Si, ya veo - fue su respuesta, me dio un empujoncito para que entrara en el salón y cerro tan rápido la puerta que casi me machuca la mano.

Suspire exasperada, que le pasaba?.

Ciertamente, me estaba pasando un poco, porque a pesar de todo, Jacob y yo no habíamos pasado de "primera base" como le llamaban coloquialmente, en términos simples, no pasábamos de besos y caricias fogosas.

Para mi desgracia; nada de penetración.

Abrí la puerta para llamar a Jacob con cualquier pretexto idiota, pero descubrí a ambos cuchicheando en el pasillo.

- ... es demasiado, no aceptara - dijo Sam algo preocupado, pero me aclare la garganta mostrando una sonrisita socarrona, para incomodar a Sam y por fin se largara.

- Disculpe, señor Black, recuerda lo que le dije de los lockers y los daños que tenían?, déjeme mostrarle lo que le falla al mío - le dije sonriente, esperando que el Señor Black agarrara el doble sentido; ambos me miraron extrañados y luego Jacob pareció entender la indirecta.

- ¡Ah, claro, muéstrame Bella! - dijo demasiado entusiasmado.

Sin otra palabra entro en el salón y cerró la puerta, me sonrió y yo a él, comencé a quitarme el saco.

- ¿Que le pasa hoy a Sam? - pregunte sonriente, el carraspeo y se encogió de hombros.

- Yo lo vi de lo más normal - me sonrió, me acerque a él, aventando mi saco en una silla, y enredando mis brazos en su cuello.

- ¿Sabe mi jefe lo perfecto que es y lo excitante que luce hoy? - pregunte mordiéndome el labio sensualmente, el paso sus manos por mi cintura y me atrajo hacia él.

- Bella, no hagas eso, me enloqueces - sabia que morderme el labio lo ponía en sintonía con mi excitación, amaba hacerlo.

Llevo su gran mano a mi nuca y me beso, con pasión, pero ternura, era magnifico besando.

Deje que mi imaginación comenzara a divagar de nuevo.

Podría acostumbrarme a sus besos, a sus caricias, y a estar con él definitivamente...

Un momento... ¿estaba pensando en Jacob como mi novio?... ok, eso era nuevo.

Miento, no era nuevo, me lo había imaginado la primera vez que Alice lo había visto y que había dejado babeado mi suéter favorito, lo había imaginado cada vez que Rose me leía mi horóscopo y el de Jacob después diciendo que éramos compatibles, me lo había imaginado esta mañana, cuando las chicas me había hecho todas esas bromas, me lo había imaginado cuando Catherine había dicho que era demasiado mayor que yo para que me fijara en él, me lo había imaginado en cada uno de nuestro encuentros.

Pensé que sería magnífico darme una oportunidad con él, era un hombre maduro, me llevaba fácilmente unos 10 años, sabia poco de su vida, solo que vivía a las afueras del centro, y que su casa era hermosa, sus trajes caros me decían que el dinero no sería impedimento, su gran sonrisa aniñada y sensual me daba ese empujoncito que necesitaba para dar el siguiente paso.

Sentí que sus manos iban trazando un seductor viaje hacia mis nalgas, y no pude evitar suspirar.

Seria tan genial tenerlo diariamente, hasta podríamos mudarnos juntos.

Dicen que el sexo matutino es lo mejor para empezar un día.

Decididamente él tenía que ser el elegido, aquel que me quitara lo único inmaculado que poseía, y que me amara.

Lo bese con más pasión que la debida, y él se separo extrañado para sonreírme y luego hundir sus dientes en mi cuello, reí al recordar que había tenido que usar la bufanda por la marca que me había dejado en la mañana.

Comencé a desabotonar su camisa, mientras me deleitaba con cada línea de su cuerpo, era tan deliciosamente sensual, y sería absolutamente mío.

- Te tengo una sorpresa - dijo nervioso, casi grite de emoción.

¿Seria que después de todo el pensaba igual que yo?, ¿Quería formalizar la relación?.

Bueno era justo, llevábamos más de dos meses con los encuentros furtivos, así que sería comprensible.

Sonreí extasiada y lo mire dubitativa.

- ¿Que es? - pregunte, deposito un ligero beso en mis labios y se separo de mi obligándome a sentarme en una silla.

Sonriendo como idiota lo seguí con la mirada, y llego hasta la puerta.

- Cierra los ojos, y no digas nada por favor - dijo nervioso, sonreí mas, si eso era posible y lo obedecí.

Deje volar mi imaginación (si, otra vez), tal vez se me declararía con un ramo de rosas, o me obsequiaría una joya, tal vez iba por una grabadora y me cantaría una canción, tal vez tendría una gran manta con la petición dibujada, tal vez...

Sentí que unas manos recorrían mi piernas con pasión, y sus labios dulces se estrellaron con los míos.

- No te muevas - me pidió su voz, pero fue extraño la escuche más lejana de lo que debía estar, sin embargo lo obedecí, sus manos comenzaron a deshacerse de mi ropa, mientras sus labios me besaban insaciablemente.

Me tomo de la mano y me levanto, aun con los ojos cerrados sentí como mi pantalón se escurría hasta el piso, mi blusa comenzó a deslizarse por mis hombros.

Las manos de Jacob se afianzaron a mis senos, y su boca se apodero de la mía, mordiendo y succionando mi labio inferior, yo estaba totalmente quieta con los ojos cerrados totalmente excitada, sentí como bajaba su boca hasta mi cuello, mientras sus manos estaban en mis senos, y sus otras manos me agarraban las nalgas.

...

¿Sus otras manos?

- ¿Que? - entonces quede atrapada en medio de dos cuerpos sudorosos, sin ropa y... varoniles.

Abrí los ojos completamente en shock, y casi me muero al alzar la vista.

Arriba de mi, estaban las bocas de Jacob y Sam agasajándose una a la otra, mientras que sus manos me manoseaban a mí, yo estaba sin pantalones, y Sam completamente desnudo, mientras que Jacob conservaba todo, pero la camisa desabotonada mostrándome sus pezones enormes y erectos.

- ¿Que carajo está pasando? - exclame en shock separándome abruptamente de ellos, Sam me miro divertido con su gran amigo (proporcional a él, dios en que me estaba fijando?) latiendo expectante, Jacob me miro preocupado, pero su excitación no había desparecido.

- Es tu sorpresa Bella, pensé que te gustaría - me explico acercándose a mí, yo brinque asqueada, extendiendo mis manos hacia él, buscando desesperada mi ropa, encontré mis pantalones a unos pasos de Sam que estaba sonriendo de sobremanera, ¡que asco!.

- ¿Y que demonios te paso por la cabeza para pensar que esto me gustaría, estúpido? - le reclame apretando los dientes y retrocediendo, no sé si asustada o asqueada.

- Te lo dije, querido, ella no aceptaría - dijo Sam mofándose mientras se agachaba por mi pantalón y me lo tiraba a la cara.

- ¿Que... querido?, maldita sea! es que acaso eres gay Jacob? - pregunte demasiado confundida para controlar mis palabras.

- No soy gay, Bella, sino no hubiera estado contigo, cierto? - buen punto.

- Entonces? - pregunte aun mas confundida.

- Digamos que soy de sexualidad variable - me sonrió y dio unos pasos hacia mí.

- ¡No te me acerques cerdo! - exclame aterrada corriendo hacia mi locker al abrirlo cayeron algunas cosas, pero no me importo.

Sin quitarles la vista de encima, me enfunde los jeans para la escuela, y me quite de un tirón la blusa que llevaba, sustituyéndola por mi playera purpura, vi que Jacob se abrochaba la camisa, y con un ladeo de cabeza de su parte, Sam comenzó a vestirse.

- Vamos Bella, no te cierres, Sam no dirá nada, el es de mi absoluta confianza, tanto como tu - me guiño el ojo, que ganas de vomitar me dieron.

- ¡Carajo, Jacob estas escuchando lo que dices!, ¿que acaso también te has manoseado a Sam? - mala pregunta, Sam se rio, y Jacob lo miro recriminatoriamente, pero este rio más fuerte.

- ¿Crees que tenias derecho de exclusividad Bella?, incluso tuvimos más que ustedes, y mucho antes! - exclamo Sam divertido, mientras se acomodaba la camisa.

Casi vomite en ese instante, y no era porque fuera gay y se hubiera tirado a mi jefe, sino porque mi jefe que era mi algo parecido a novio, se había tirado a un compañero, antes que a mí!.

Me quite los zapatos y rápidamente me puse las balerinas para la escuela, comencé a sacar mis cosas de locker para poder largarme de una vez, pero Sam se rio.

De nuevo.

- Vaya, quien te viera, tan santurrona, cuando te revuelcas con tu jefe - se rio, y sin mas camino a la puerta lo seguí con la mirada y estaba tan enfurecida que le grite.

- ¡No me hables como si fuera una mujerzuela! - estaba furiosa por su insinuación - yo pensé que Jacob me tomaba más en serio - le recrimine a él, mirándolo echando humo.

Sam se rio aun más fuerte que antes, parecía que disfrutaba de algo que yo no sabía.

- Vaya que eres ilusa Bella, ¿no le has dicho nada Jake? - pregunto Sam, Jacob lo fulmino con la mirada y este con una risotada salió.

- No me has dicho que? - increpe furiosa

Un silencio muy largo se hizo, no quería saber que era lo que no me había dicho, sonaba aun peor de lo que acababa de descubrir, pero que más malo podía ser?.

Una vocecita en mi cabeza me lo dijo.

"Podría pedirte que se la mames a Sam".

Vaya, que vulgar era mi yo interno.

Pero, no pude seguir haciendo conjeturas; para responderme Sam entro pálido y preocupado.

- Annie y Leah están aquí, vienen hacia acá - sin más Jacob me tomo por el brazo y me jalo hacia el baño más cercano me metió ahi y me tiro mis cosas.

¿Quien demonios eran Annie y Leah?

- Solo no digas nada - me suplico y enmudecí en el acto.

Parecía aterrado y desesperado, un mal sabor de boca y un aun peor presentimiento me invadieron.

Salió del baño y cerró la puerta de golpe escuche sus pasos acelerados regresar a donde habíamos estado.

- ¡Papi! - exclamo la voz de una pequeña, me quede helada.

- ¡Annie!, ¡que sorpresa verte aquí! - esa era la voz de Jacob.

¿Jacob tenía una hija?.

- Mami dijo que te sorprenderíamos en el trabajo para llevarte a comer a Mcdonald´s! - exclamo la pequeña.

¿Mami... Jacob estaba casado?.

- ¡Mi amor! - era la voz de una mujer, la niña dijo Puaj, cuando un silencio se hizo, supuse que se estarían besando.

¡Jacob estaba casado, y no solo eso, tenía una hija!... y un amante gay... y una amante... esa era yo.

¡Que asco!.

No pude evitarlo, me di la vuelta y levante la tapa del baño, para vomitar mi helado y café que había desayunado, me sentía tan sucia.

Nada se escucho.

Cuando termine de vomitar me erguí mareada y asqueada, ¿como había podido ser tan ilusa?.

- ¿Que está pasando, quien está ahí? - pregunto la voz de la mujer, un ligero taconeo se acerco y unos pasos más pesado y acelerados detuvieron aquel taconeo.

- Nada cariño, es Bella, una de las guías, no se siente bien, y estaba viendo que le pasaba, por eso estoy aquí - explico el imbécil de Jacob, una nueva arqueada me invadió y volví a inclinarme para devolver mas de mi desayuno.

- Eres tan buen jefe! - exclamo la mujer mientras yo seguía haciendo ese sonido asqueroso - ¿querida, te sientes bien? - me pregunto con la voz un poco levantada, volví a vomitar en respuesta.

- Creo que llamare a Sam para que se encargue, y nosotros podamos ir a comer - dijo Jacob con su voz tan controlada, que si hubiera tenido algo mas en el estomago lo hubiera vomitado.

- Samy me cae bien!, siempre me regala juguetitos! - exclamo la pequeña.

¡Por dios!, que clase de monstro era Jacob Black?, le había presentado a su amante gay a su familia?, que asco!.

- Estoy bien! - grite desesperada, no quería ver a Sam, no quería ver a nadie, me sentía tan humillada, tan sucia!.

- ¿Segura? - pregunto la mujer, pobre ilusa.

- Segura, no se preocupe - dije con la voz anegada por la lagrimas que comenzaron a caer por mi rostro.

- No estará embarazada? - susurro la mujer, pero alcance a escucharla perfectamente, carajo!, en estos momentos agradecía ser virgen.

- Vámonos de una vez Leah, Annie debe tener hambre - dijo Jacob y sonó inseguro.

- ¡Mcdonald´s, Mcdonald`s! - exclamo la chiquilla y su voz se fue alejando, como los pasos duros de Jacob y el taconeo de su ... esposa.

Me sentí una completa basura.

Estuve un rato encaramada en la taza del baño, esperando que algo me aplastara, o que el mundo se acabara en ese momento, y lo único en lo que podía pensar era en esa pequeña que le gustaban los juguetitos y McDonald's.

Y mi salvación, la que día a día llegaba a mí, apareció.

Tuve que rebuscar un rato en el desastre de cosas que había en el baño, y mi visión nublada por las lagrimas me hacia la tarea más difícil, pero lo encontré, mi celular estaba sonando, y era la única persona que en estos momentos me haría sentir mejor, y tendría una palabras para mí.

- ¿Mamá? – susurre tratando de recomponerme un poco.

- ¿Bella?, todavía no estás camino a la escuela? – me pregunto extrañada, siempre le decía, ocupada manejo, o algo por estilo.

- No mamá – fue lo único que atine a responder.

- ¿Bella, que tienes, que está pasando… estas llorando? – ya se había dado cuenta, solo le había costado dos frases cortas, mi mami era increíble.

- Mami… fue horrible! – exclame ahogando un grito y rompiendo a llorar de nuevo.

- ¡Bella!, mi vida, no llores así, cuéntame que paso cariño anda dime, por favor deja de llorar – me pidió Mamá preocupada, que digo preocupada, si por ella fuera tomaría un Concord* hacia Chicago, solo para darme unos pañuelos.

Trate de tranquilizarme, me costó un gran esfuerzo pero logre controlar los sollozos, aunque las lagrimas continuaban saliendo, y alguno que otro suspiro.

- ¿Recuerdas que te conté lo que tenía con mi jefe? – pregunte temerosa de que se enfureciera, pero no.

- Si cariño, que es lo que paso con él?, trato de usarte, no te tomo en serio? – esa era, de hecho la menor de mis angustias.

- No solo eso mamá… - y ahí estaban de nuevo las lagrimas traicioneras,... y sonoras aclaro.

Tras tranquilizarme un poco, de nuevo, le conté a mamá toda la historia.

No me tomo mucho tiempo, con mamá las palabra salían fluidas a pesar de cualquier cosa, y necesitaba desahogarme.

- Bella, tu no estabas enterada de nada cierto cariño? – me pregunto tras un segundo de silencio, yo negué con la cabeza mientras emitía un sonido negativo.

- Entonces tomare cartas en el asunto ese degenerado sabrá que no debe meterse con mi nena – amenazo con un tono tan lúgubre que me saco un poco de mi patético berrinche.

- ¿Qué vas a hacer mama? – pregunte con la voz temblorosa, no sé si por las lagrimas, o por el nerviosismo, o por esa nueva sensación que se iba extendiendo desde la punta de mis pies.

- Le hablare a George el verdadero jefe del museo, el jefe de tu jefecito, esto no se queda así – amenazo, casi me reí, al fin lo llamaban jefecito.

- Mama…- dije apenada, no quería que esto se supiera.

- No te preocupes cariño, nada se sabrá – dios! Otra que me lee la mente.

- Déjalo así, ya veré yo la manera de cobrármelas – de repente el espíritu derrotista desapareció, la tristeza se convirtió solo en furia, quería venganza, nunca, nunca nadie se burlaba de Isabella Swan.

Me levante del piso del baño, tenía las extremidades entumecidas, vi el desastre de cosas regadas y casi me reí, esta no era yo, ningún hombre se burlaría de mí, no de nuevo.

- Mama… tengo que ir a la escuela, esto de Black no se quedara así, ya sabré como cobrármelas – me sorprendí que mi tono fuera lúgubre como el de ella, pero también me dio mucha satisfacción escuchándolo, esa era yo.

- Así me gusta hijita, ese bastardo pagara – casi la vi sonriendo así que esa sonrisa imaginaria se me contagio.

- Es tarde, te quiero mama, te hablo más tarde – colgué el teléfono y comencé a recoger mis cosas.

Lo hice a una velocidad de rayo, cada movimiento era agresivo y fuerte, me sentía llena de poder, y llena de ira.

Mire mi reloj, las dos de la tarde, por culpa del bastardo ese, tal vez no podría llegar a tiempo a mi clase, así que en su lista negra se acumulaban más cosas.

Como pude guarde todo lo de mi locker para sacarlo del museo, si algo tenia seguro es que no regresaría en un rato, pero que el cabron no cantara victoria, regresaría, si, para cobrármelas, y muy caro.

Corrí hasta el estacionamiento, llena de bolsas y cosas, la gente me miraba extrañada, el personal que me conocía parecía sorprendido de mis movimientos agresivos y enfurecidos, así que nadie me dirigió una sola palabra.

Llegue con Ernest que tendría las llaves de mi auto, este me miro de arriba abajo y torció un poco el gesto.

- Tarde pequeña, deberías estar ya en la escuela – sus cejas blanquecinas casi se juntaron pero su hermosa sonrisa arrugada me reconforto un poco.

- Un ligero contratiempo Ernest, Rosalie te dejo las llaves? – pregunte tratando de sonreír, pero mi voz salió ronca y mi sonrisa parecía una mueca disgustada.

- Si cariño – me las extendió y frunció más el entrecejo – segura que estas bien Bella? – su preocupación me enterneció, Ernest era un lindo ancianito que podría pasar por mi abuelo, me agradaba.

- Oh sí, estoy perfectamente, ya todo se arreglara – dije con el mismo tono lúgubre que use con mama en el teléfono, Ernest abrió mucho los ojos y sin más me hizo una seña para que mirara al estacionamiento.

Me fije que mi auto estaba estacionado incorrectamente, me costaría una maniobra salir, casi quise regañar a Rose por dejarlo así.

- ¿De quien es el auto que estorba mi salida Ernest? – pregunte pensando en pedirle que lo moviera.

- Del señor Black – lo fulmine con la mirada, y luego fulmine al auto, pero un instante después una idea brillante y vengativa lleno mis sentidos, como pude saque mi cartera y le di a Ernest una tarjeta, este enarco las cejas cuestionándome.

- Dásela al señor Black, es de mi seguro, que él se arregle con ellos – sin más me di vuelta y camine hacia mi auto, con la mirada de Ernest clavada en mi espalda – no dejes que te regañe por esto! Dile que George podría enojarse con el si se mete contigo, o conmigo! – exclame sin girarme.

Metí mis cosas hechas un lio en el maletero del auto, solo me quede con la bolsa de la escuela, vi las pilas de ropa doblada en el asiento trasero y parte del maletero y sonreí.

De hecho nada que no pudiera manejar estaba sucediendo, solo un imbécil se había metido con la persona equivocada, y esa persona se la haría pagar.

Me metí en el asiento del piloto y saque la cabeza para que Ernest me escuchara perfectamente.

- Díselo antes de que le digas lo que hice Ernest! – exclame, sin mas encendí el auto, lo puse en reversa y pise el acelerador.

El auto dio una ligera sacudida cuando la defensa trasera se estrello con la defensa delantera de auto de Black, tirándola y dejando un gran golpe en el cofre, me reí fuerte.

¡Amaba mi súper auto! Estaba hecho para chicas con sed de venganza!.

Salí con otro movimiento rápido del auto y esto si fue sin querer, le di otro golpecito a la defensa que se soltó completamente!, tal vez mi auto tendría que ir al taller para sacarle el rayón,… mmm rayón…

Me baje del auto y saque las llaves del contacto, evalué los daños de ambos vehículos.

Volvo de Bella: una magulladura en la defensa trasera y un pequeño raspón en la cajuela.

Auto barato y feo de Black: Defensa caída, cofre con un bonito golpe.

No era suficiente.

Me acerque a la ventana del piloto y hundí las llaves en la pintura, escribiendo un mensaje claro.

"No te metas con una Swan".

Con todas mis fuerzas alce el pie y le di una patada al espejo lateral del auto, se separo un poco, así que con las manos termine el trabajo, lo arranque y lo estrelle en el piso, el cristal se hizo añicos.

Uf!!! Terapia rompe cosas! Es genial, utilícenla con los jefes pervertidos!.

Escuche a Ernest exclamar mi nombre sorprendido, pero no quise mirarlo, a los abuelitos no se les repela.

- ¡Díselo Ernest! – exclame y me metí corriendo a mi auto, ante las miradas atónitas de algunos espectadores que eran compañeros míos en su mayoría.

Sin reparar en la locura que acababa de hacer arranque el auto y con una velocidad vertiginosa, que me asusto cuando mire el velocímetro; salí del estacionamiento de empleados del museo.


Bueno ahi estubo el capi 3, el capi cuatro lo publico a mas tardar el lunes, ahora si, jjejejeje, y el otro a mas tardar el jueves, esta vez no las dejare tan descuidadas!!!.

No tuve tiempo de responder a sus reviews, perdonenme!!! pero si los agradezco por el alma!, mucho mucho.

Aqui todos los agradecimientos, por Reviews, alertas y ... ya! jejejeje.

Alejita Masen, Yasaku Uchiha´s lov3, Frida M. Shafer, Karliwis, Karito cullen Masen, lokaxtv, Akako Cullen, Maria Mullen, Silvia!, La abuela, Bibi, Super fanfic, Nati! y no solo por eso nat!!! ya lo sabes!, Megamolpe, Mayte 92, Ady!, Dany!, Marypattz, Miilaa01, Anekka, Ginevra Potter 1.

A todas muchas muchas GRAX!!!!

Y pss ya pronto entra nuestro querido Edward en la historia, ya veran...

Espero que sigan la historia a pesar de que las abandone, juro que publicare mas seguido!!!

Muchas muchas muchas Grax!!!

Please dejen reviews!! jijiji