Alo!!!! bueno aqui vengo con el cap que prometi para la semana pasada! jejeje, sorry!!!!
Mejor ya no prometere una fecha!!! lo unico que prometo es que no las abandono tanto como la ultima vez!
Y aqui viene el siguiente cap!!
Ya en el proximo aparece Edward!!! y dios chicas!!!! jejeje se van a morir!! se los juro!!!
Muajaja!
Las veo abajo...
Disfruten el cap!....
EL INICIO.
Sin reparar en la locura que acababa de hacer arranque el auto y con una velocidad vertiginosa, que me asusto cuando mire el velocímetro; salí del estacionamiento de empleados del museo.
Rápidamente me incorpore a la avenida, mire mi reloj, 2 con quince minutos, oficialmente era tarde, así que acelere de nuevo, fijándome con cuidado en no estrellarme con nada, la furia había despertado mis sentidos, así que estaba mas que satisfecha con mi manera furibunda de manejar.
Me sentí repleta de poder, repleta de furia, y repleta de prisa.
Hice tiempo récord a la escuela, apenas 5 minutos.
Llevaba 20 de retraso así que salí como Clark Kent (por la velocidad) al edificio de Artes, esperaba que mi maestra no estuviera de mal humor y recibiera mi trabajo.
Corrí como una loca hasta el cuarto piso, y entre sin llamar a la puerta.
Hay estaba ella, sentada en su hermoso escritorio de roble calificando uno de los folders que tenia enfrente.
Me miro de arriba abajo y frunció el ceño.
- ¿Qué es lo que estabas pensando cuando abriste esa puerta sin tocar y presentarte ante mi en esas condiciones? – pregunto fríamente con la nariz como si oliera popo.
- Lo siento señora… yo – trate de excusarme, después de todo ella si era una figura de autoridad para mi, y el ensayo me había costado mucho trabajo, además adoraba su clase.
- Sabes que?, no me interesa saberlo, retirate Swan – dijo devolviendo su mirada hacia el ensayo que calificaba, yo me quede parada en mi sitio mirándola sin saber que decir para que aceptara mi ensayo.
- Señora… yo… tuve un problema… trabajo y… - me sorprendí de la rapidez con que giro su cabeza para mirarme, pensé que tal vez necesitaría un analgésico o un collarín
- Swan, trabajas por que así lo quieres, no lo necesitas, si es tanta tu ambición dedicate a trabajar, bien dice el dicho el que sirve a dos amos con uno queda mal – ash, no me iba a salir con dichos de abuelitas verdad?
- Señora, las razones por las que trabajo solo me incumben a mi, espero que tenga el suficiente criterio para entender que tuve un contratiempo y me fue imposible llegar a tiempo para entregarle mi ensayo – me fulmino con la mirada, y pensé que de ser posible le saldría humo de la nariz.
- Swan, esta usted poniendo en tela de juicio mi criterio? – pregunto la mujer airadamente azotando el folder que había tenido en las manos, ups, la había cagado.
- No señora, lo que quiero decir es que…. –
- Entiendo perfectamente lo que quiso decir Swan – me gruño
- Por favor señora, reciba mi ensayo, me costo mucho trabajo – le pedí apenada.
La mujer trago y después se acerco a mi.
Me arrebato el folder que tenia en las manos y lo abrió.
Sus cejas se arquearon de manera burlona y sorprendida.
- Escribes bien Swan, es una lastima que seas tan altanera – escupió sin mirarme con la vista aun fija en el folder.
- No señora yo no… - volvió a interrumpirme.
- No te di la palabra Swan! – me espeto cerrando de golpe el folder.
Trague y ella me miro aun peor.
- Largo de aquí Swan – se dio la vuelta y sin mirarme me tendió el folder.
- Señora yo… - no podía hacerme eso! Me había esforzado tanto!.
- ¡Dije largo de aquí Swan! – exclamo girando de nuevo para estrellar el folder en mi pecho, si no hubiera sido una mujer mayor que respetaba le hubiera quitado las cejas de un solo tirón
- Quiero que conserve mi ensayo, dele una oportunidad por favor – le rogué apretando los dientes.
- Eso quieres… esta bien – me sonrió socarronamente y tomo de nuevo el folder, camino hasta su asiento y aun parada y mirándome altanera… lo partió a la mitad – listo, lo pondré en la chimenea de mi casa para avivar el fuego cuando haga frió, así servirá de algo Swan, ahora largo de aquí, y no te quiero volver a ver en mi clase -
Me quede clavada en mi lugar mirando los pedazos de mi ensayo, casi me le voy encima, pero mi celular sono en el momento justo.
Mensaje de Alice.
Lo saque con manos temblorosas ante la total indiferencia de mi ex respetable maestra.
"Estaremos libres en un par de horas, te vemos en el campus o te esperamos en el bar?"
No tenia cabeza para responder así que volví a cerrar el celular y mire a la maestra.
- Gracias por su muestra de modales señora Ross – no deje que dijera nada mas, si no se veria envuelta en una sección muy rápida y dolorosa de depilación.
Me di la vuelta y salí dando un portazo de su estúpido y engreído despacho de catedrática.
Estúpida anciana, maloliente, enojona, grosera y pedante!.
Baje las escaleras dando fuertes pisotones hasta que me dolieron los talones, pero el coraje no se esfumaba, acababa de reprobar la primera clase de mi vida, acababa de ser expulsada de una clase por primera vez, acaba de ser testigo del asesinato de uno de mis mejores trabajos, todo eso después de ser acorralada por dos hombrezotes morenos con una sexualidad incierta
¡Ah! Y de chocar un carro barato.
Una idea se prendió en mi mente como el foquito de las caricaturas.
Podria desquitarme chocando el auto de la señora Ross también…
Camine mas rápido hacia el estacionamiento, refinando el plan, dejaría la tarjeta sin nombre en el parabrisas tal vez cuarteado, pediría al seguro que no dieran mi nombre, eso era posible no?, no me quería buscar mas problemas, pero quería desquitarme con la viejilla sin que sus vellos faciales se involucraran.
Vi a lo lejos mi auto, la facultad iba quedando vacía, y había pasado apenas una media hora desde que llegue, así eran los viernes.
Seguí caminando, creo que hasta llegue a correr, quería desquitarme, no podía seguir con esta furia en mi, yo no tenia la culpa!.
Entre al auto apresuradamente, y lo dirigí inmediatamente hacia el estacionamiento de los profesores, ahí vi el lindo corsa rojo, ultimo modelo de la catedrática bien pagada que me acaba de echar.
Mi seguro era bueno, no seria tan malo el pagar dos autos, cierto?.
Vi mis posibilidades, podría solo darle un golpecito en la cajuela… y una patada en el espejo retrovisor como al de Jacob…
Puse la palanca en neutro y mire bien mi objetivo.
Moví la palanca hacia adelante poniéndola en primera y coloque mi pie en el acelerador.
Y mi celular sono.
Me asuste y di un brinco sobre el asiento, me sentí como atrapada en infraganti.
De hecho había sido atrapada en infraganti, el remitente de la llamada era culpable de que no estuviera estrellando un auto.
Saque el celular del bolso que había dejado en el asiento de copiloto y vi el identificador de llamadas.
Casi me da un infarto.
Las manos me temblaron de manera incontrolable, tanto que el teléfono se resbalo de mis manos.
El tono seguía sonando, me agache para recuperar el aparato pero el estúpido cinturón de seguridad que me hubiera sido útil si estuviera estrellando el auto de la señora Ross, ahora me estorbaba para recibir esa genial llamada.
Me incorpore desesperada para quitármelo, y justo cuando el click me indico que era libre el celular dejo de sonar.
Lo tome, y mire de nuevo la pantalla.
Llamada perdida.
Sonreí y las manos comenzaron a temblarme de nuevo.
¿Le llamaba?, o dejaba que volviera a llamarme?
Mire el teléfono como si el solo tomara la decisión.
Y de hecho, podría decirse que la tomo.
El celular volvió a sonar, con el mismo tono apremiante, y esta vez trate de controlar mi pulso para recibir la llamada.
- Si? – mi voz sono mas chillona de lo normal así que aclare la garganta quedamente.
- Asi que estas feliz de escucharme eee Bellita? – pregunto con su siempre jovial tono de voz.
- Sabes que odio que me digas Bellita, llamame Bella, o Bells como mamá – le pedí sonriendo, de hecho no lo odiaba, me encantaba como sonaba Bellita en su voz.
- No Bellita, amo decirte Bellita, Bellita – me respondió y después soltó una carcajada yo le seguí
- ¿A que debo el honor de tu llamada? – le pregunte sonriente y aun con un poco de risa.
- Oh, que directa Bellita! – exclamo volviendo a reír, escuche un revuelo del otro lado y risas, eso me hizo fruncir ligeramente el ceño – Hey! Estoy hablando por teléfono callense! – exclamo endureciendo el tono, después volvió a reír – pues te tengo una sorpresa Bellita! – casi grito de emoción.
- Dímela! – exclame igual de emocionada.
- Estoy en Chicago por tiempo indefinido! – me quede completamente quieta procesando lo que acababa de decirme.
- ¿Qué? – fue lo único que se me ocurrió.
- Que me instalare en Chicago!, estoy aquí desde la semana pasada, pero quería arreglar unos pendientes, ya estoy aquí oficialmente Bellita! – parecía que se había ganado la lotería, y de hecho creo que yo me la había ganado.
Solo pude gritar emocionada saltando en mi asiento como una bebe.
- Dios! Eso es grandioso! Que buena noticia! – seguí gritando hasta que por fuera de mi auto, vi desfilar con gran arrogancia y pestilencia a la señora Ross que me miraba como si estuviera loca.
Y estaba loca de contenta.
- Lo se es genial no? – me dijo riendo, yo volví a reírme y seguía como loca saltando en mi asiento a pesar de que la bruja catedrática no me quitaba su mirada maloliente de encima.
- Siiiiiii! – grite aferrando mas el teléfono a mi oreja, entonces un claxon llamo mi atención, mire por el espejo retrovisor y vi que la Señora Ross me pitaba para poder salir.
- Estas manejando? – su tono se endureció mas que antes.
- Si, estoy en el estacionamiento del campus – respondí retando con la mirada a la señora Ross que seguía pitandome.
- Entonces te llamo mas tarde, cuidate mucho Bellita, y pon atención a la carretera – bromeo.
- esta bien – acepte, e inmediatamente después escuche el tono de ocupado, colgó.
Volví a la realidad y sin saber mucho que hacia coloque la palanca de velocidades y pise el acelerador.
- ¡Juro que fue sin querer! – exclame por enésima vez cuando Alice y Rosalie llegaron a la enfermería a cuestionarme igual que todos.
- Bella, la Señora Ross te corrió de una de tus clases favoritas, estabas en el estacionamiento de profesores, y metiste primera en lugar de reversa! – exclamo a su vez Rose jalando el asiento en el que estaba recostada, tenia una bolsa de hielo en el cuello, me dolía por el choque.
Si, el choque.
De nuevo e insisto. ¡Juro que fue sin querer!.
Metí primera en lugar de reversa, y pise fuerte porque quería salir de ahí rápido.
Pero me estrelle con la señora Ross, y como había planeado antes de la llamada choque el carro de la señora Ross, le cuarte el parabrisas!, si se llama así el vidrio de atrás?, bueno, le abolle la cajuela y cuartee el parabrisas.
Ok, no me enorgullecía, no después de que la señora Ross me gritara que no tenia seguro y no había acabado de pagar el auto.
Aunque no lo entendía, siendo catedrática debería de ganar bien para pagar un seguro no?
- Bella regresa a la maldita realidad – me gruño Alice tan cerca de mi cara que por insitio cubrí mi nariz que podría morder.
- Es que fue sin… -
- Si, ya sabemos fue sin querer, pero nadie te cree, no después de todo lo que ha dicho la señora Ross – me dijo a su vez Alice, estaba algo desesperada
- ¿Creen que estoy en problemas? – pregunte temerosa.
- No creemos, estas en problemas, la señora Ross pidió que te expulsaran – me dijo Rose con cara de poco amigos.
- ¿Qué? – exclame incorporándome rápidamente, el cuello me dolió un poco.
- Esta furiosa, la dejaste sin auto – Alice siempre dándome alientos – además, creo que te odia – oh si! Que buena amiga.
- ¿Qué voy a hacer? – pregunte desesperada.
- Pide disculpas y repara el daño, tendrás mala fama, y será mas difícil que los maestros te aprecien – dijo Rose con media sonrisa, que trataba de tranquilizarme – pero si te expulsan, pues tienes el trabajo Bella, y ya habrá otras universidades –
- No!, no pueden expulsarme, yo no tuve la culpa! – exclame, después repare en un detalle, me recargue de nuevo en el sillón y cerré los ojos antes de que la avalancha cayera sobre mi – y no, me retire del museo de forma indefinida – dije.
Ellas gritaron estupefactas, sabían que amaba el museo.
- ¿Qué hiciste que? – pregunto Alice sorprendida
- Tuve un problema y tendré que retirarme indefinidamente – explique.
- ¿Qué problema? – pregunto Rose con un tono chillón que me erizo el vello de los brazos.
- Les daré detalles en el bar de acuerdo? – pregunte, sabia que no les podía mentir, y además no quería hacerlo.
- Señorita Swan, el director la quiere ver, la espera en su despacho – me dijo la enfermera con su tono militar acostumbrado, me levante, le di la compresa de hielo, y ella me la devolvió, alegando que la necesitaría un rato mas.
Alice y Rose parecían mis guaruras, cada una iba a mi espalda cubriendo mis flancos, salimos las tres de la enfermería, afuera estaban algunos profesores conversando, pude identificar a dos de ellos, que me daban clases.
No supe como interpretar las miradas que me dedicaron.
Afortunada o desafortunadamente, Rosalie las interpreto por mi, exhalando nerviosa y murmurando algo sobre los astros y su orden catastrófico
Alice sin embargo, soltó una risita desdeñosa, lo cual era mala señal, estaba tratando de protegerme.
Nada bueno iba a salir de esto.
Sin darme cuenta, comencé a sollozar de nuevo.
No era culpa mía!, nada de lo que había pasado, pensándolo bien era culpa de las malditas hormonas!.
Las hormonas que me habían empujado a los brazotes de mi jefe pervertido Jacob Black, las hormonas que habían manipulado a Sam y a Jacob para hacer esas perversidades de las que estaba segura no había visto nada, las hormonas (menopáusicas) de la Señora Ross que la empujaron a romper mi trabajo en mi cara y gritonearme. Mis propias hormonas que me orillaron a tratar de vengarme de las humillaciones y liberar mi corazón de esa pesadumbre.
Las hormonas son unas idiotas.
- Tranquila Bells, tranquila… - no me di cuenta en que momento Rosalie se había puesto frente a mi y me abrazaba, sentí el cuerpo de Alice pegarse a mi espalda y nos fundimos en un fraternal abrazo.
Pude percibir el calor que transmitían, ese calor que podía llenar mi alma sin que nada mas existiera, Alice y Rosalie eran mi familia, las amaba, no podía vivir sin verlas a diario, sin sus ocurrencias, su apoyo, su amistad.
El calor me inundo, como si fuera un recipiente con agua en el fuego, ese calor abrasador se extendió por mi alma hasta consumir las lagrimas que salían Se habían evaporado por el calor de mis hermanas.
- Bien Bella, deja de llorar, si te ven así seras el hazmereir de toda la universidad – me regaño Alice en un tono maternal (ya dije que ella interpreta varios roles de mi familia) (ahora interpreta el de la hermana mayor-madre comprensiva) (y regañona).
- Vamos Alice, no seas tan dura con Bella – le recrimino Rosalie, entonces ella vendría siendo… el papa sobre protector?...
Ambas me llevaron hasta una butaca que estaba en el pasillo, y se sentaron aun rodeándome con sus brazos, ambas reclinaron su cabeza sobre mis hombros y yo deje caer la mía hacia atrás reposándola contra la pared.
- De acuerdo, tranquilicémonos un poco, nuestras auras están oscureciéndose – dijo Rosalie con su extraño tono esotérico que tanto me divertía, sonreí y sentí mis mejillas un poco pesadas – Chicas cierren sus ojos – Uh!, esto iba a ser interesante.
- ¡Genial!, tendremos una experiencia cercana del tipo Rosalie Hale – rió Alice y yo le seguí, Rosalie solamente negó levemente.
- Chicas, saben que siempre que les digo que cierren los ojos termina en algo bueno – nos recordó la rubia, así que la obedecí y estuve segura que Alice también.
Rosalie comenzó a hacer un ruidito con los labios, demasiado tranquilizador, un "mmmm" muy cantarin y demasiado entonado, era como si un ángel mugiera.
Comencé a sentirme mas ligera, mucho mas tranquila que incluso en la mañana cuando la expectativa del día era buena; Alice comenzó a hacer el mismo ruido, aunque su voz aguda sonaba diferente a la de Rosalie, era como si un … querubín mugiera.
Y ahora yo me estaba uniendo a ellas, aunque mi "mmm" sonaba mas a "rrrrr".
- Ahora piensen en algo que las haga sentir bien, algo sencillo que les saque una sonrisa, que nadie mas pueda arruinar, que nada pueda afectar… - que demonios?, existía algo así? – si existe,… nada puede arruinar lo feliz que me siento en las mañanas cuando veo mis zapatos debajo de la cama en lugar de un horrible monstruo esperando jalarme los pies – había un monstruo debajo de mi cama?... carajo… Rosalie exageraba a veces – piensen! – dijo algo histérica, después soltó una risita ligera – piensen en algo feliz e inúndense de la sensación – deje de hacer mi ruido y trate de pensar - ¡Háganlo! – grito y Alice y yo saltamos sobre nuestro asientos.
Ok, piensa Bella, piensa antes de que papá… digo Rosalie te muerda una oreja.
¿De verdad existe algo que me haga tan feliz… que nadie pueda arruinar?
Fue como la luz de un flash, el recuerdo, la sensación me cegó de todo lo demás por un breve segundo; pero fue tan magnánima su fuerza que me heló
Era sencillo, aquello que me hacia mas feliz, que a nadie involucraba, que nadie podía echar a perder, sencillo.
Eran las noches de dulce fantasía, era Venus, era eso, escribir.
Recordé los momentos, en que me sentaba con papel y hoja, o con la lapsos sobre las piernas, y escribía todos los detalles, como acomodaba de nuevo mis palabras, como sentía que aquella persona imaginaria, Venus, estaba sentada junto a mi como si me contara las historias al oído, en secreta confesión.
No podía pensar en este momento otra cosa que me causara tanta felicidad.
Si había otra, no la recordaba.
- Dejen que esa sensación de felicidad inmensa las llene hasta el rincón mas oscuro, que todo lo ilumine, lo haga sonreír, déjense llevar – la voz de Rosalie era sedosa, como de un fantasma, estaba tan relajada que seguir sus instrucciones no me costo trabajo.
La ligereza de mi cuerpo, la ligereza de esa sonrisa que se dibujaba en mi rostro me hizo sentirme aun mas feliz de lo que estaba tratando ser, fue sencillamente genial.
Era como estar drogada, supongo… nunca lo había hecho, pero decían que era un "viajesote" así que podría asemejarse la sensación no?.
- Bella, deja de reírte como tonta – se rió de mi Rosalie, Alice la acompaño y yo aun sin abrir los ojos me les uní
- Oh Rose!!! Acabo de tener un viajesote! – me queje aun sin abrir los ojos, entonces sentí las palmas de las manos de ambas estrellarse en mi nuca.
- Deja de decir tonterías, Bella – rió Alice – además esto se llama experiencia cercana del tipo Rosalie Hale, lo dije antes ok? – yo me reí y asentí.
- De acuerdo – dijo Rosalie levantándose, nos miro sonriente e hizo un reverencia como las de las películas estilo corazón de caballero… o… bueno solo me llega a la mente corazón de caballero, se vio bastante menos linda que Heath Ledger, pero mucho mas que la chica que la hizo de la princesa – ahora que mis servicios espirituales han terminado, me retiro – comenzó a caminar casi como flotando por el pasillo, Alice y yo nos miramos confundidas.
- Rosalie! – exclamamos ambas poniéndonos de pie y siguiéndola, ella se tenso y se paralizo en su lugar con los hombros cuadrados.
- ¿Rosalie a donde vas? – pregunto Alice con el ceño fruncido – se supone que íbamos a acompañar a Bella al despacho del director – le dijo confundida.
Rosalie se giro tiesa como una tabla con una expresión de congoja extrema, ¿Qué demonios?.
- Rosalie, no me digas que volviste a absorber nuestras malas energías – pregunte nerviosa y culpable, ella frunció el ceño y negó con mas angustia – entonces? –
Se mordió el labio y cambio de mirada de Alice a mi y viceversa.
Después comenzó a saltar en su sitio, de nuevo estaba haciendo un berrinche.
Parecía una niña pequeña y consentida a la cual le acaban de quitar su nuevo pon
Alice y yo intercambiamos miradas desconcertadas.
- Ash! Ustedes arruinaron mi salida dramática! - nos encaro con la peor expresión de "¡Jódanse!" que le había visto desde… ayer… - ¡No!, ¡no tengo nada, no absorbí energías ni nada por el estilo! – sacudió la cabeza enojada y después se agacho tocando sus rodillas con las manos ante la expresión de perplejidad que Alice y yo compartíamos - ¡Solo quiero ir al BAÑO! – exclamo molesta, se irguió y comenzó a caminar con paso apretado por el pasillo hasta desaparecer en una esquina.
Alice y yo nos quedamos paradas, totalmente en estado de shock, hasta que el ultimo cabello de Rosalie desapareció de la escena, fue entonces que no pudimos evitarlo.
Lo único que pudimos escuchar alrededor fueron nuestras atronadoras risas, y un regaño fugaz de Rosalie, que aun nos escuchaba, pero no se esmero mucho… supongo que si quería ir al baño con urgencia
Aun con las risas resagadas comenzamos a caminar hacia el despacho del director.
El nerviosismo fue apagando rápidamente a las risas, mas no a la tranquilidad que me había dejado el "viajesote" cortesía de Rose.
Veámoslo con objetividad.
Si me expulsan de la Universidad, podría conseguir y pagar fácilmente una matricula en cualquier otra universidad, podría ir a la mejor universidad del mundo, si quisiera.
Si me expulsan, tendría que dejar el colegio, no veria tan seguido a Rosalie y Alice, no podría estar en el ambiente del campus, no podría ir al Bar de Mani todos los viernes, tendría que cambiarme de ciudad, de país tal vez si quisiera la mejor universidad, abandonaría a mi mama en este país, a Alice, a Rosalie, a mi mundo, mis fiestas, mi vida.
Tendría que abandonar todo lo que he construido por querer la mejor universidad, bueno tendría que ir a otro estado mínimo pues era la única del estado con mi carrera.
En Phoenix no hay. Por eso me mude a Chicago.
Mi vida se acabaría si me expulsaban.
De pronto recordé algo.
Si me expulsaban y tenia que cambiarme de ciudad, ya no compartiría mas la ciudad con el remitente de la llamada que provoco el choque.
Eso no podía ser.
Me pare en seco.
"No se suponía que ibas a verlo con objetividad?" me pregunto una vocecilla en mi cabeza.
No soy nada buena viendo las cosas con objetividad.
"Lo peor que ahora tienes es que tienes que pagar el deducible de dos autos que tu chocaste, en un mismo día" me recordó esa voz de nuevo.
Ok, eso era cierto.
"Demasiado fatalista" eso ya lo sabia.
- Camina Bella, Rosalie no nos va a poner a pensar en compras de nuevo y el director puede desesperarse de que lo hagas esperar – así que Alice pensaba en la compras como algo que la hacia feliz.
Ok, tenemos que programar otra cita para ir de compras.
Camine concentrándome en hacer un estimado de cuando tendría que pagar por ambos deducibles, y … ni soy buena en las cuentas… y espero que no me cobren lo que pienso… malditas hormonas.
Alice abrió la puerta sin que yo estuviera muy cociente de que pasaba y me dio un ligero (si claro!) empujón que me proyecto al escritorio del director que estaba sentado en su sillota de Director.
Me miro de arriba abajo, aun llevaba la compresa para el dolor en la mano, y supongo que no tenia buen aspecto, las cuentas me habían revuelto un poco las ideas.
- Señorita, es usted la que choco el auto de la señora Ross supongo – me dijo el anciano, unos 70 años si tenia, y además tenia una carra que reflejaba sabiduría, amabilidad y a la vez rigidez.
- Si señor, Isabella Swan – dije extendiendo la mano con la compresa para saludarlo, después la deje en su caro escritorio de roble negro y esta no se como demonios se abrió para mojar unos papeles que tenia.
Apurada la tome entre manos y la levante, pero se resbalo de mis manos y cayo en su CARO lámpara de capucha de seda, haciendo explotar el foco.
Bravo torpeza! Tenias que aparecer en este momento?.
Supongo que mi torpeza se molesto por ese comentario así que al explotar el foco el director y yo saltamos hacia atrás, pero yo tropecé con el asiento de visitas y este CARO asiento se volcó, tirando el bote de basura.
Carajo!, bueno, creo que podría mudarme a New Hampshire, y estudiar en Darthmound, o bien irme a Kentucky y ordeñar vacas…
- Señorita Swan, tome asiento por favor – me pidió algo desesperado, mientras sacaba el pañuelo de su solapa y limpiaba un poco el desastre de hielo y agua que había dejado en su CARO escritorio.
Lo obedecí, tan tranquila como podía con las manos temblando, levante el asiento acolchonadito y lo devolví a su lugar, sentándome frente al asiento del director.
Con todo el aplomo que supongo que dan mas de 70 años y el titulo de director de una universidad prestigiosa, me miro con una sonrisa algo incomoda y se sentó pausadamente (velocidad viejito) en su silla de Director.
- Bien señorita, la profesora Ross vino a hacer una especie de denuncia en contra de su persona, al parecer usted la confronto en su despacho, insultando su inteligencia llamándola incompetente y faltándole al respeto, además de mostrase agresiva en todo momento – hizo una pausa cuando yo abrí la boca todo lo que la mandíbula me dio, "maldita bruja asquerosa y maloliente", el anciano director arqueo una ceja, pero como yo no podía hablar, continuo – al parecer después de estos hechos violento su despacho – oye! Podía abrir mas la boca de lo que mi mandíbula me permitía! – y después la arrincono en el estacionamiento y con alevosía y ventaja choco su automóvil para después burlarse de la falta de seguro contra choques de la profesora – tendría que mandar una carta a esos programas de experimentos científicos para saber cuanto puede abrir la boca un humano promedio de 1.64 m.– así que por eso la llame señorita Swan, quiere usted agregar algo a esta acusación? – me pregunto amablemente.
Creo que me quede con cara de estúpida.
Bueno si me quede con cara de estúpida.
Pero después un pequeño momento después, mi cuerpo volvió a funcionar.
Me levante de golpe tirando de nuevo el asiento acolchonadito de visitas y poniendo las manos donde aun había un poco de agua fría.
- ¡Santo cielo, señor director! ¡La señora Ros ha exagerado todo, en primer lugar ni siquiera tendría que denunciarme!, no robe ni mate nada!, ¡nunca la llame tonta, nunca insulte su inteligencia, y si hice alguna insinuación me disculpe con ella enseguida, nunca me mostré agresiva!, ¡NO SOY UNA PERSONA AGRESIVA!, si violentar su despacho presuntuoso es azotar su puerta después que la misma señora Ross rompiera mi ensayo en mi cara y alegara que lo haría ceniza en su chimenea entonces me declaro culpable, ¡Nunca la arrincone en el estacionamiento!, hablaba por teléfono y me detuve, para recibir la llamada!, lo del choque fue un error muy desafortunado señor, desafortunadísimo!, y ¡Por el amor de dios!, quien ganando como catedrática, conduciendo en Chicago, viviendo en el centro de la ciudad que esta lleno de adolescentes aprendiendo a conducir no paga un misero seguro!, Ademas, le dije que le pagaría completamente la reparación de su auto!, Señor, la Señora Ross a tergiversado la información para su entera conveniencia, y le exijo que me de un juicio justo en base a las pruebas contundente de que FUE SIN QUERER! – respire asombrada de haber casi gritado aquella información al Director de mi Universidad.
¿Dije santo cielo, por el amor de Dios, juicio justo y me declaro culpable?.
Bueno la tercera opción, además de Darthmound y ordeñar vacas, podría ser estudiar leyes en Harvard.
- Señorita, tome asiento de nuevo por favor – me pidió el director con una mueca de sonrisa bastante extraña, me incline hacia atrás y a tientas jale de nuevo el asiento, aun temblorosa me senté mirando a la nada.
- Veo que usted tiene bastantes argumentos para defender que fue sin querer, como ya me lo dijo – comento el venerable ancianito mirándome a traves de sus gordas gafas.
- Señor, la Señora Ross exagera, no fue como ella dijo – explique un poco mas tranquila, aunque me sorprendía que la perra su hubiera desplayado tanto con el incidente.
- Sin embargo Señorita, es una profesora del Campus, una Catedrática, y mi deber como Director es respaldar al personal docente de esta Institución, la Señora Ross, ha recurrido a mi como juez y verdugo, exigiéndome su expulsión inmediata del recinto – la sangre se bajo hasta la punta de mi dedo gordo del pie – y mi deber como Director es respaldarla, ya que es una de las catedráticas mas respetadas de la Universidad, lo siento Señorita Swan, pero no tengo opción, ella exigió su expulsión –
- Pero… - me quede helada, entonces si me iba a expulsar?, no había segunda oportunidad?
- Señorita, le llame para ofrecerle alternativas de estudios en el Estado, y en el País, por lo que me dijeron otros de sus profesores, es usted una buena alumna, me apenaría de sobremanera que se sintiera decepcionada de la escolaridad a este nivel de estudios, quiero alentarla a tomar opciones –
Vi lejanamente como apretaba el botón de un cuadrito de metal y pedía a la secretaria que le trajera mi expediente.
No se tardo nada, o yo estaba demasiado perdida en mi pesadilla como para reparar en el tiempo.
La secretaria me miro con pena, y me acaricio la cabeza al salir.
- Señorita, revisaremos su expediente, podría extenderle una carta de recomendación – mi anciano próximo ex director era intachable, yo lo mire ida, había sido expulsada!, yo era una nerón! No podía ser expulsada!.
El director con pena reflejada en el ultimo poro de su piel abrió mi expediente, y sus ojos se agradaron con sorpresa.
- ¿Isabella Swan? – trago con dificultad y me miro entre sorprendido y entusiasta – Isabella eres hija de Charlie Swan? –
- ¿Cómo sabe el nombre de mi papá? – mmm tal vez no había sido la mejor respuesta.
- ¡Si eres hija de Charlie! – exclamo levantándose y dirigiéndose un poco mas rápido que la velocidad viejito promedio hacia mi.
Después casi me da un infarto.
El director me abrazo, y me levanto del asiento con efusividad, pellizcándome como abuelita las mejillas y riendo jovial.
- Tienes su misma sonrisa, y esos ojos chocolate, Bella, Bella, cuantos años sin verte! - ¿Bella?, nadie me decía Bella, solo los allegados, y yo nunca había convivido con el Director de la Universidad, a no ser que el fuera a las fiestas de las fraternidades en las que conocía a la mayoría de los hombres de mi agenda.
- Disculpe, señor… - me solté un poco para mirarlo - ¿Cómo es que conoció a Papá? – de pronto me sentí algo triste, siempre que recordaba a papá me sentía triste lo extrañaba tanto.
- Oh cariño, mi hijo Harry y Charlie eran los mejores amigos en la preparatoria, asistí a la boda de tus padres, conviví con tu familia en tus primeros años, pero después mi esposa y yo nos mudamos a Chicago, Oh cariño, cuanto siento lo de tu padre, hace cuanto que… murió? – pregunto regresando a su asiento y sin mirarme.
- Cinco años – respondí automáticamente, a pesar del tiempo aun me dolía demasiado.
- Vaya!, el buen Charlie, Harry sufrió mucho cuando se entero de la noticia, recuerdas a Harry, mi hijo? – pregunto con voz tranquila.
- Si, claro, estuvo apoyando a Mamá y a mi recién murió Papá – dije con una pequeña sonrisa, Harry me agradaba – además Seth, su nieto y yo somo buenos amigos, nos enviamos mails continuamente – agregue sonriendo, Seth eran menor que yo por 3 años, era un chico muy agradable.
- oh si ese Set, ahora que viven en Washington lo veo muy poco, me alegra saber que tu y mi nieto son amigos, esa tecnología acerca a las personas, es buen recurso el Internet – dijo con ojos soñadores – vaya que pequeño es el mundo – agrego sonriendo.
- Pequeñísimo – agregue yo.
- Es una lastima encontrarte en esta situación Bella – dijo con tristeza, no dije nada, el padre del mejor amigo de mi padre me estaba expulsando y reabriendo heridas nunca sanadas.
Abrió de nuevo el expediente y en silencio comenzó a leer, enacarndo la ceja de vez en cuando y chiflando y asintiendo de vez en cuando.
Después de un rato de incomodo silencio me miro con las cejas fruncidas.
- Veo en tu expediente que eres de las alumnas becadas con excelencia académica, tu historial es intachable, Bella, Charlie estaría orgulloso – dijo con aire ligero.
- Lo estaba – dije con media sonrisa.
Se levanto de su asiento y comenzó a danzar por la oficina, yo lo seguía desde mi asiento, algo no terminaba de cuadrar en esta situación, tal vez que acaba de ser expulsada de la Universidad tuviera que ver con la inmensa incomodidad que sentía, además de el recuerdo de Papá.
- Sabes Bella?, la señora Ross tiene muchas quejas por parte del resto del personal docente de la universidad, es sabido que tiene un carácter terrible y es estricta como ninguna otra que haya conocido, entiendo perfectamente la razón por la que te quiere fuera del Colegio – me dijo pensativo.
Asentí sabiendo perfectamente a lo que se refería, si, en otras palabras la Señora Ross era una perra.
- Sabes otra cosa?, el semestre próximo la señora Ross se jubilara, y dejara de atormentar al personal docente y a sus alumnos –
- Vaya, que bueno que lo dice ahora, podría borrar mis datos e inscribirme de nuevo el próximo semestre a la universidad, así la Señora Ross podría no haberme conocido y no seria expulsada – dije con ironía, la vida apesta.
- Oh bueno Bella, no es exactamente lo que podrías hacer, pero hay una opción – me dijo sonriente y sentándose de nuevo frente a mi.
- una opción? – pregunte extrañada.
- La señora Ross demanda no volver a verte en el plantel o interpomndra una demanda en contra tuya – vaya que esa perra era rencorosa – pero el próximo semestre ella no estará en el Colegio, nadie querrá interponer una demanda en contra tuya, y podrías continuar con la escuela, estas demasiado adelantada, solo te falta este semestre para terminar tu carrera, seria un desperdicio – comento con voz sabia.
- Señor, no lo sigo, se que seria un desperdicio, pero la Señora Ross es Docente, no va a despedir a una docente por una alumna o si? – pregunte esperanzada
- Aunque quisiera no puedo hacerlo, pertenece al sindicato Bella, es por eso que se jubila tan joven y yo que no pertenezco sigo aquí, aunque mi trabajo me apasiona y tendrá que arrancar mi cadáver de esta silla para que yo deje de trabajar – vaya que intenso.
- Entonces lo entiendo aun menos señor – dije con total sinceridad, si el objetivo de mi director era torturarme lo estaba logrando.
- Bella, pensé que eras mas inteligente al ver tu expediente – vaya, ahora quien insulta a quien – tengo una maniobra evasiva para no expulsarte y qu8e la Señora Ross no voltee el sindicato entero en contra mía por no consentir su deseo –
Guarde silencio expectante y el sonrió aun mas.
- Bella no hay opción, no puedes estar estudiando aquí mientras la señora Ross imparta clases –
Carajo!, pensé que iba ayudarme.
- entonces no entiendo señor – dije algo molesta.
- Oh Bella, haremos lo siguiente, te tramitare una baja temporal por lo que resta del semestre, no podrás entrar al colegio hasta que termine esa baja, es decir, el próximo semestre cuando la Señora Ross este en Hawaii disfrutando de lo bien que te trata un sindicato, tu podrás continuar y terminar tus estudios, y después continuar con la maestría y Doctorado que mencionas en tu ensayo de solicitud –
Salte de mi asiento completamente emocionada.
- De verdad puede hacer eso? – pregunte sonriente.
- Claro chiquilla!, algún privilegio tenia que tener como director no es así? – pregunto presuntuosamente, yo reí emocionada – solo tengo algunas cosas que pedirte, la Señora Ross no querrá verte por aquí, así que en este semestre no te acerques, vete de vacaciones, visita a tu madre, sal de la ciudad relájate, además, no quiero que digas que te ofrecí una opción como esta, si la gente te pregunta si te expulsaron evade la pregunta, que todo detone cuando puedas volver a inscribirte deacuerdo querida?, guardarías ese secreto por mi? – me pregunto como si se refiriera a un bebe, yo asentí.
- Gracias, muchas Gracias señor, no sabe como le agradezco por darme esta oportunidad – le dije feliz.
- No es nada cariño, es un privilegio apoyar estudiantes como tu, además tu padre era una persona que estime mucho, tomalo con un favor de su parte – casi me puse a llorar, a pesar de los años que habían pasado desde su ausencia, papa seguía cuidando de mi.
Un nudo se hizo en mi garganta, y con el impulso que sentía correr por mi cuerpo lo abrace y comencé a llorar en su hombro.
- calma pequeña, todo esta bien, disfruta este semestre de tu vida, haz algo que no hayas hecho nunca, eres joven y muy hermosa, la vida te espera – me dijo dándome palmaditas en la espalda.
Nos quedamos un rato abrazados, y después me separe de el.
- Gracias señor, de verdad muchas gracias – volví a decir.
- no hay de que querida, ahora ve al disfrutar el mundo, los papeles los firmare yo, y cuando veas a tu madre, mandale un saludo de mi parte, de acuerdo? – yo asentí – ahora luce apesadumbrada, que recuerda, la gente debe de pensar que fuiste expulsada – reí y trate de concentrarme en borrar la tonta sonrisa que tenia en la cara.
Iba a tomar como consejo cada palabra que me había dado aquel venerable abuelito, iba a disfrutar la vida, iba a irme de viaje, visitaría a mamá, iría a ver al panteón a papá, haría algo que nunca había hecho.
La vida era totalmente mía, y podía disfrutarla seis meses ami antojo.
E iba a empezar ahora mismo.
Ali de la oficina y vi sentadas en la sala de espera a Rosalie y Alice que me miraron apremiantes, yo me tape la cara tratando de lucir destrozada y las abrace.
- Salgamos – pedí bajito tratando de controlar la euforia que me invadía.
Ella aceptaron en total silencio y rápidamente, casi corriendo salimos del edifico del director.
Sin palabra alguna, quite la alarma del coche y los seguros, Rosalie se metió de copiloto y Alice en la parte trasera.
Aun en total silencio arranque el auto y acelere hasta salir del campus, cuando estuve lo suficientemente lejos frene en seco estacionándome de un solo golpe en la acera.
- ¡La vida nos espera chicas, y hoy vamos a empezar a disfrutarla! –
Volví a arrancar el auto ante el rostro de perplejidad de ambas.
Hoy, iniciaba mi nueva vida, iba a disfrutar cada segundo de los siguientes 6 meses al máximo.
Bueno espero que lo hayan disfrutado!!!
Ya empieza la accion chicos y chicas!
A todos los que dejaron Review y agregaron mcuhas grax, no agardesco personalmente porque hubo un problema con mi correo (revolvi informacion) y perdi algunos datos!! pero muchas grax a todas!!
Espero deje review!
Beshos y suerte!
