Alo a todas y todo! jajaja...

Hoy vengo con el nuevo cap, se que dije que estaria para la semana pasada, y de hecho lo termin el miercoles pero estube de aqui para alla, entonces no tuve el tiempo de publicar hasta hoy, y ahora me tengo que ir! jajajaja

Buenomcomo les dije alguna vez...

ADVERTENCIA!!!!!!!!! .

Espero que lo disfreten el siguiente cap, es ya totalmente el fic jejejejeje ya veran....

Disfrutenlo!


LAS AVENTURAS DE LA CAPERUCITA NUDISTA Y EL LOBO DEGENERADO VIOLADOR.

Para empeorar la situación, comencé a escuchar más de los "wiooo" de las patrullas, bomberos o ambulancias.

- ¡Estamos rodeadas! – exclame, tal vez si llamaba un poco más la atención el leñador se acercaría a ayudarme, aunque… también podría llegar el lobo…

Me pare en seco cuando escuche ruidos en los arbustos, era como si trataran de encontrar algo, tal vez era a mí a quien buscaban… el lobo o el leñador?

E inmediatamente mi duda fue resuelta; apareció el lobo feroz.

Después de un par de gritos, que no supe interpretar, algo me impacto el costado izquierdo tirándome de lado, y cayendo sobre mí sacándome el aire.

Cerré los ojos, para no ver las grandes orejas y los grandes dientes del depredador de la "caperucita nudista".

- No me mates lobo no… - rogué asustada, era tan joven, y tan desnuda!, no podía ser desaprovechada.

- ¿Lobo, desaprovechada, de que hablas? – pregunto una voz masculina y sedosa, yo aun así no abrí los ojos, el lobo podría imitar la voz de la abuelita no?

- El lobo feroz vino por la caperucita nudista, donde está la abuelita?, donde está el leñador?, necesito ayuda! – exclame mordiéndome el labio.

Pude distinguir entre las sombras como el lobo (que por cierto tenía un aspecto muy humano) (y vaya que era un humano atractivo) (por lo menos en la sombra) fruncía el entrecejo profundamente y escrutaba mi rostro.

- ¿Estas pensando en voz alta? - me pregunto extrañado.

- ¡Oh no!, el lobo tiene poderes telequineticos, ¡lee la mente!, va a matarme dolorosamente! – exclame asustada, y el sonido de unas ramas en movimiento volvieron a llegar a mis oídos.

Más que extrañado, el lobo frunció el entrecejo y coloco su dedo índice sobre mis labios, su piel era muy suave, así que dude de mi sentido de la vista, tal vez era mujer.

La oscuridad no era muy de ayuda que digamos, controlaba completamente el lugar, así que me era difícil distinguir entras las sutiles sombras el rostro del lobo, pero pude ver bien sus cejas casi juntas y la angustia en una mueca.

- Silencio o nos encontraran – tal vez podría ser el leñador que me defendía del lobo…

Tenía unos ojos hipnóticos, así que lo obedecí.

- Rodeen el arbusto, tienen que salir por algún lugar! – exclamo un malhumorado hombre y yo reí bajito, me van a dar cadena perpetua por esto, no me molestaba si esa cadena perpetua duraba mi semestre sabático,… aunque eso le quitaría lo perpetua…

Supongo que volví a pensar en voz alta, porque el tapo mi boca con su suave mano impidiéndome seguir el proceso de impúdicos pensamientos.

Esperamos un momento completamente en silencio y completamente quietos.

Durante ese momento me puse a pensar en la precaria situación en la que me encontraba.

Un lobo feroz, que ya tenía a su presa la caperucita (ósea yo), estaba deshaciéndose de todos los testigos; (ósea los policías, o más bien el leñador y todo el pueblo, incluso tal vez la abuelita), la caperucita estaba completamente desnuda con el imprevisto ataque del lobo había perdido su canasta de cervezas, en la persecución había perdido a sus amigas, y ahora estaba completamente sola, debajo del lobo. Si, debajo… estaba perdida.

- Estoy perdida – dije con tristeza y entonces me di cuenta que el lobo ya no tenía su mano sobre mi boca.

- De verdad estas pensando en voz alta? – pregunto extrañado muy cerca de mí, tal vez estaba pensando en darme un mordisco, y yo estaba en una posición de desventaja su cuerpo no me permitía moverme.

- Así que sigo haciéndolo? – pregunte tratando de darme tiempo, probablemente el leñador llegaría y usaría su hacha para castrar al lobo, el abrió los ojos desmesuradamente – creo que no tengo mucho control no sé donde paro de pensar en voz alta, lo siento lobo – me disculpe, podría enfadarse si sabía que deseaba que fuera castrado.

El sonrió a centímetros de mi rostro y se levanto sin mirarme, aun no distinguía bien sus facciones parte por el alcohol parte por la oscuridad, pero me pareció que no era un lobo feroz, tal vez un lobo sí, pero no se veía muy molesto.

- No entiendo mucho de lo que dices – dijo dándome la espalda como buscando algo, yo me removí en el piso, y con la mirada busque mi canasta de cervezas.

- ¡Ahí estas! – exclame y a gatas fui hasta donde estaba mi canasta, algo me molesto en el muslo pero decidí ignorarlo, estaba muy feliz de encontrar mi canasta, sin ella perdía mi recientemente adquirida nueva identidad, caperucita sin capa roja, pero con su canasta de cervezas...

- Hey chica! Donde estas? – pregunto en un susurro el lobo, gire hacia donde lo había visto, solo distinguía vagamente su silueta, era demasiado alto.

- Aquí! – dije igual en un susurro, me revolví en el piso, tratando de ver si no había tirado ninguna cerveza con el golpe del lobo.

Vi un ligero resplandor supuse que sería el metal de la lata así que me acerque a gatas.

Iba a la mitad del camino cuando la sombra del lobo se acerco rápidamente, yo no pude reaccionar a tiempo así que sus pies se enredaron con mi piernas y si,… me volvió a caer encima.

Esta vez yo quede boca abajo, pero el de nuevo sobre mí.

Y también boca abajo… una posición bastante comprometedora.

Si tenía alguna duda de que era el lobo, ya no la tenía, el leñador no era un degenerado!; y la duda de si era feroz o no, bueno supongo que no, no era el lobo feroz era el lobo degenerado violador!.

- ¡Suéltame, suéltame lobo degenerado violador! – exclame dando golpecitos al suelo, entonces me paso las manos desde detrás de la cara y tapo mi boca; sentí miedo mucho miedo, pues en el cuento de la caperucita roja el lobo quería cenarla, no… se la quería echar al plato…

Tal vez solo era producto del alcohol y de mi gran imaginación esto de la caperucita y el lobo, y estaba en serios problemas, como un filete mignon jugosito servido a un autentico gordo grasiento, estaba todo puesto para un violador, yo completamente de espaldas, desnuda, sometida y con un tipo encima.

Neeeee…

El lobo degenerado violador giro hacia un lado quitándome su peso de encima pero sin quitarme las manos de la boca.

- ¿Te quieres callar? – pregunto el lobo degenerado violador algo exasperado – no soy un lobo, ni soy degenerado, mucho menos violador y… no quiero echarte… al … plato… - me moví un poco incomoda, el pasto contra la piel desnuda pica un poco - y un favor chica, podrías dejar de babearme la mano mientras dices incoherencias? – asentí pues tal vez estaba diciendo la verdad y yo lo estaba babeando.

Me quito las manos de la boca y sentí como se removía a mi lado, yo me senté y busque el brillo que había provocado mi reciente accidente con el lobo, lo encontré a escasos centímetros de la silueta del lobo así que me estire por la lata.

Quedamos frente a frente, no veía nada más que su silueta, y esperaba que el tampoco viera mucho de mí, si a los policías no les habían gustado mis senos, probablemente al lobo tampoco, y ya no sería apetecible para el… no es que quisiera que me echara al plato, pero… bueno, un lobo en mi lista no estaría nada mal no?.

- Así que, tengo unas cuantas preguntas para ti – dijo tratando de sonar relajado, pero ciertamente su tono no lo lograba mucho, parecía que algo lo tenía ansioso o molesto.

- Hazlas lobo – dije sonriendo y con tono jovial, después de todo podríamos ser amigos antes de que me… echara al plato…

- De nuevo, no quiero echarte al plato chica, y veamos… - vi como se removía y pasaba las manos por la cabeza desordenándose el cabello, me recordó mucho a Alice, ese gesto era tan propio de ella… - puedo deducir claramente que estas ebria, y por lo tanto podría deducir que también por culpa tuya fue que hubo una redada no es así? – pregunto suspicaz, yo trate de procesar toda la información.

Primero, y al parecer más importante.

¡No quería echarme al plato!, eso era bueno y malo, bueno porque no iba a violarme, malo porque yo no estaba pensando en oponer resistencia...

Segundo, sabía que estaba ebria, eso de nuevo era bueno y malo, bueno porque no tendría que explicar porque pensaba en voz alta ni porque mi mal equilibrio, aunque ese nada tenía que ver con el alcohol, y malo porque eso no hablaba nada bien de mi; era una chica ebria y desnuda en medio de la naturaleza, además puede que ese fuera un factor importante para que no me echara al… plato.

Tercero, por alguna razón estaba diciendo que había habido una redada, fuera lo que significara no me gusto para nada que me echara la culpa.

- Dime lobo, pensé en voz alta? – pregunte interesada mientras fruncía el ceño.

- Creo que la mayor parte – dijo conteniendo la risa – se que no opondrías resistencia si fuera el lobo depravado violador que crees que soy, se que efectivamente estas ebria, que eres una inculta o estas demasiado ebria pues no sabes que es una redada y que te molesta que te eche la culpa de ella – dijo con suficiencia y al final soltó una risotada.

- No se supone que tenemos que guardar silencio? - pregunte molesta pues su risotada había retumbado en el espacio vacío del senderito, el rió por lo bajo y asintió. – bien pues, lobo degenerado violador dime que es una redada – trate de sonar molesta pero mi voz sonó algo vacilante comenzaba a hacer frio para mi cuerpecito desnudo.

El lobo me miro inclinando la cabeza como tratando de encontrar algo, aunque no sabría decir que veía, las sombras reinaban demasiado.

- Bueno, una redada es cuando unos policías vienen a arrestarte por culpa de unas ebrias que hacen alboroto, es como fiebre, piensan que todos somos iguales – dijo con un ligero tono de broma y un mas fuerte tono de molestia – pero yo era el que iba a hacer las preguntas, dime si yo soy el lobo degenerado violador tu quien eres? – pregunto interesado.

- Caperucita nudista, obviamente – respondí como si fuera tonto, tal vez lo era.

- Obviamente – repitió riendo, se levanto y extendió la mano para ayudarme a levantar, la tome agradecida pues dudaba de mi equilibrio para hacerlo.

Al erguirme, sentí un dolor en el muslo, desde que el lobo se me había tirado encima lo sentía pero al levantarme fue peor, no pude evitar quejarme.

- Estas bien? – pregunto preocupado el lobo, yo me encogí un poco, pasando mi mano por el lugar que me dolía, descubrí un liquido viscoso y que además de doler me ardía, tenia seguro una tremenda cortada.

Me fui un poco de lado al no apoyar la pierna herida y el lobo se acerco a mi caballerosamente para evitar que me cayera, paso sus manos por mi cintura aproximándose a mí, y de repente, como si yo fuera un cable de electricidad pelado, se separo de mi.

Me sentí como la horrible cosa del pantano; el lobo se había alejado de mi justo en el momento que me había tocado, al igual que con los policías, mis encantos femeninos no lo había atrapado ni un poco, mi autoestima bajo unos trillones de puntos.

El lobo electrocutado dio varios pasos hacia atrás mientras yo hacía intentos para mantener mi equilibrio y no volver a caer.

- Estas… de verdad estas desnuda … - la voz parecía que se le trababa en la garganta, pero yo reí sin poder evitarlo y mi autoestima volvió a subir, aunque no llego al mismo punto.

Yo podría no ser lo bastante bonita para el lobo o para los policías, pero era mucho más inteligente.

- Pues si tonto, si soy caperucita NUDISTA es obvio que este desnuda no crees? – pregunte, supongo que el lobo si era algo tonto.

- Yo… oh dios!, todo este tiempo has estado… desnuda? – parecía que se le había atorado un cacahuate de esos que te dan en los bares cuando compras una botella, me pregunte si con mi grado de alcoholismo y mi pierna herida sería capaz de darle primeros auxilios.

- Bueno genio, repito, nudista quiere decir desnuda, - hice un ademan de impaciencia, este lobo no podría tirar la casa de los tres cochinitos ni con grúa, era tan corto!... pero claro… esa es otra historia – y yo soy la inculta al no saber que es redada – me burle divertida, quien era el inculto ahora!.

- Pensé que era porque estabas ebria y solo decías tonterías – soltó bruscamente y se giro a la velocidad de la luz, entonces note un detalle interesante, su silueta era bastante atlética, y por su peso y tamaño supuse que estaba… fuerte, pero cuando se giro, por dios! Tenía un trasero de ensueño!, redondo y paradito, casi como el de una mujer – pensé que traías ropa muy ajustada y por eso podía ver tu silueta tan bien delineada, Oh Dios! – soltó de nuevo llevandose las manos a la cabeza.

- Tranquilizate lobo – no quería probar mis dones de paramédico, parecía que se estaba atragantando, de repente tenía unas ganas inmensas de salir del arbusto e ir por una cerveza o algo, no era tan divertido convivir con un logo degenerado violador, que además es un santurrón y emo.

- ¡Oh Dios!, - sonó mas angustiado – entonces cuando te caí… encima… las dos veces… Dios… estabas desnuda? – bueno que era idiota este tipo?.

- Viste que me quitara la ropa antes de que me aplastaras? – pregunte algo enojada, y corrobore una teoría de Rosalie, si te enojas, lloras, asustas o algo parecido, los efectos del alcohol aminoran (a excepción de la estupidez) – bien lobo, vas a seguir imaginándome desnuda y debajo de ti? – pregunte, y al salir de mi boca las palabras pensé que no era tan mala idea.

- Yo no estoy… - se giro un poco para mirarme y volvió a girar dándome la espalda - ohm, yo… ee… mmm… caperucita, de verdad lo siento, pensé que todo era una broma de mal gusto, de verdad lo siento mucho – se disculpo.

- Pues deberías, la pierna me la he cortado porque me has caído encima – le dije molesta por su estupidez y su falta de cortesía – ahora si no te molesta lobo, y ya que al parecer ni me comerás ni me vas a echar al plato quiero buscar a mis amigas, estoy perdida, desnuda con frio, ebria y perdida y desnuda – tirite involuntariamente el frio del norte del país estaba entrado en mi cuerpecito desnudo.

- Repetiste desnuda y perdida – dijo algo incomodo se giro y me evaluó con la mirada de nuevo, o tal vez trataba de imaginarme desnuda, de nuevo.

- Lo siento – dijo girándose, no supe porque se disculpo, tal vez por mirarme desnuda, aplastarme desnuda, estar sobre mi desnuda, dejarme desnuda, e imaginarme a la luz desnuda, pero tampoco me importo.

El rio aun dándome la espalda, parecía menos impresionado que antes, así que eso me agrado.

- Siento mucho mi comportamiento, fue la impresión del momento… caperucita… y no tengo que imaginarte desnuda, ya lo estas – volvió a reír y yo no pude evitar hacerlo también, el tenia razón ya estaba desnuda – dime… como puedo llamarte? – parecía interesado.

Me pregunte si era correcto decirle mi verdadero nombre, pero inmediatamente dije que no, porque mi nombre me delataría, que tal y era un agente encubierto, me podrían deportar del país!, dejaría de vivir en Chicago y tendría que ir a vivir con mamá a Phoenix.

- Ohm… no soy un agente encubierto, y Phoenix y Chicago están en el mismo país – dijo el lobo, ja! Ahora se creía el sabelotodo.

- Déjalo en caperucita – dije malhumorada, mis clases de geografía nunca me habían gustado – y yo, como puedo llamarte? – pregunte interesada, tal vez si lo acusaba podrían deportarlo a Phoenix…

- Phoenix me gusta, pero preferiría seguir en Chicago así que si tú eres una agente encubierta… -

- No lo soy, estoy desnuda así que nada cubierto en mi – lo interrumpí con una risita.

- Buen punto, - medito un instante y después de una risita dijo - déjalo en lobo – su tono burlón me pareció muy dulce, el lobo me caía bien.

- Ok, lobo serás – dije como niña pequeña.

- Ok, caperucita serás – dijo en el mismo tono.

Nos quedamos frente a frente durante un momento, mirándonos sin decir nada.

El silencio no me pareció en lo mas mínimo incomodo, lo que de verdad me era incomodo era el frio que empezaba reinar, quería algo calientito, algo como un suéter, o un abrigo de lobo…

Vi como su silueta se removía un poco, me dio la espalda y comenzó a quitarse la chaqueta, me quede completamente estática, tal vez si tendría mi calentador de lobo personal.

El soltó una risita y se deshizo de su chaqueta, la tiro al piso en un movimiento bastante lento, si fuera hombre la emoción que se estaba formando en mi vientre ya estaría reluciendo en una sombra mas.

Volvió a reír y con un movimiento aun más lento y sensual se llevo las manos a la cadera, para lenta y tortuosamente ir levantando su camisa, ¡estaba desnudándose para mí!.

Era una de dos, o quería ser solidario y estar desnudo junto conmigo abrigados por la naturaleza, o quería desempeñar bien su papel de lobo degenerado violador, y yo no iba a oponer ninguna resistencia si era la segunda.

Agradecí ser chica cuando su camisa salió por arriba de su cabeza y se giro cual estrella porno de cine, casi podía ver el clásico brillo de la sonrisa, de haber sido hombre la excitación que sentía en estos momentos le hubiera picado un ojo.

Se agacho para recoger la chaqueta y esa posición me recordó al video de Beyonce de "Single ladies" solo faltaba que simulara darse nalgadas, aunque claro, yo podría dárselas…

Las frase dime vaquero me llego a la mente sin saber muy bien porque.

Pero para mi tristeza, el volvió a colocarse la chaqueta aun con la camisa en las manos, y se giro a mirarme.

- Hay una tercera opción, y es que no quiero que sigas desnuda, podrías resfriarte así que toma – me extendió la camisa y yo decepcionada, no pude ni siquiera tomarla – es como muestra de reconciliación, por provocar que te cortaras, póntelo, es mi suéter favorito – dijo, conmovida lo tome, tal vez además de los adjetivos, degenerado y violador debería agregarle chantajista.

- Por favor póntelo, me harías sentir mucho mejor – dijo riendo bajito.

El tejido era suave, parecía un suéter bastante almidonado, puede que me quitara el frio que tenia, aunque yo de sobra preferiría calentarme con otra cosa.

Lo pegue a mi pecho y con deliberada lentitud busque los agujeros correctos para meter la cabeza y los brazos.

En la tarea de meter la cabeza en el lugar correcto, comencé a percibir un olor.

Era demasiado agradable, olía como gloria, era un aroma fuerte y suave a la vez dulce y pacifico, pero algo salvaje, era como yo imaginaba que olería un hombre de verdad, un hombre que me volvería loca.

Y entonces me di cuenta que el olor provenía del suéter.

Metí la cabeza en él y comencé a bajarlo, sentí el calor que aun guardaba la prenda me imagine que él me abrazaba, no me molestaría mucho que digamos.

- Dime caperucita, que estabas haciendo aquí antes de que llegaran los policías? – pregunto tratando de entablar una plática mientras yo me acomodaba dentro del enorme suéter, su tono era nervioso, de nuevo parecía que un cacahuate luchaba por asfixiarlo.

Entonces mi técnica sutil de seducción estaba funcionando.

En el plan de seducción sutil, comencé a bajar lentamente el suéter, metiendo las manos primero, y tratando de encontrar la cabeza después, estaba planeando un sexy movimiento estilo comercial de "Pantene" para liberar mi cabello de debajo de la prenda.

Y eso lo haría en cuanto encontrara el agujero donde iba mi cabeza.

O encontrara como mover el suéter que se había atascado en uno de mis codos.

O ya por lo menos poder quitármelo y fingir que no tenía frio.

Demonios!, estaba atascada en el suéter favorito del lobo degenerado violador, en un intento fallido de seducción sutil.

Nerviosa me dispuse a improvisar.

- Estaba bebiendo con mis amigas,… - el maldito suéter no quería abandonar mi codo, y donde demonios estaba el espacio donde iba mi cabeza? - pero creo que las perdí - dije triste pensando en que tal vez Alice y Rosalie estaban camino a Japón en el auto y llevaban mi ropa en el, aunque tal vez quedaría atorada de por vida en este suéter.

- Veo que ellas no son lo único que perdiste – respondió el lobo con voz que pude interpretar como lasciva, y no hice mucho esfuerzo ignorando su comentario, estaba demasiado concentrada en quitarme ese suéter – sabes caperucita, estoy comenzando a pensar que no es por el alcohol que eres un poco… distraída… déjame ayudarte con eso – dijo acercándose a mí.

Su gran silueta se coloco frente a mí, y sus manos comenzaron a buscar los espacios correctos de la cabeza y las manos.

En el proceso, creo que no le paso desapercibido, que rozo un poco partes de mi piel, como mi vientre, mis manos y la parte debajo de mis… senos, y claro, a mi para nada me paso desapercibido, de pronto hacía calor, no creía necesario usar el suéter.

- Úsalo, por favor – pidió ayudándome a meter la cabeza en el suéter rozando provocadoramente mi cuello, mis mejillas y mis hombros, dio un paso hacia atrás y me evaluó con la mirada – veo que es perfecto para cubrir aquello que no debe verse en público, te sienta bien caperucita – me sonroje apenas termino de decirlo, sentía las mejillas calientes, y el aroma embriagador de su suéter estaba comenzando a llenar mis sentidos – sabes caperucita, no me molestaría nada ver ese movimiento sexy de cabello al estilo comercial de "pantene", sino te molesta claro –

Casi me puse a saltar de la emoción, había funcionado!.

Me concentre tremendamente en lucir sexy para él; me lleve las manos al cuello para soltar el cabello y pensando en Beyonce de nuevo y lo sexy que lucía en el video de "single ladies".

Me agache un poco, lanzando todo mi cabello hacia abajo para un efecto dramático mayor, y con un sexy y rápido movimiento de cuello y espalda, gire la cabeza para demostrarle todo lo traviesa que caperucita nudista podía ser.

Se de antemano que era una maniobra arriesgada, pero resulto extremadamente sexy, hasta que… obviamente perdí el equilibrio por un mareo.

Antes de caer, sentí como sus fuertes brazos rodeaban mi cintura, pegándome a su torso caliente y semidesnudo, no se había cerrado la chaqueta.

Tenerlo cerca me pareció imposible de soportar, estaba comenzando a perderme en la inmensa excitación que sentía, el lobo estaba haciéndome perder el poco autocontrol que poseía, y el pensamiento "zoofilica" llego a mi cabeza.

- Eres la caperucita más sexy y más torpe que conozco – dijo el riendo cerca de mi oído, suspire al sentir su cercanía, solo quería darle un buen mordisco a su cuello que estaba a centímetros de mi boca.

Sin aguantarme las ganas, no podía mas, acerque mi boca a su cuello, y le di un mordisco suave, para después compensarlo con un beso.

Sentí el temblor de su cuerpo, y como me apretaba mas contra él; supe que el coqueteo sutil no había sido nada sutil y que había funcionado.

- Vaya que sí – musito en mi oído, y deliberadamente lento rozo sus labios contra mi piel, haciendo un camino de suaves caricias con la boca de mi oreja a mi quijada, para regresar y hacer lo mismo que yo había hecho, morderme.

Sus dientes apretaron un pequeño trozo de mi piel, pero ni me pareció doloroso ni desagradable, me sentí la hermosa dama en peligro en las manos de un sexy vampiro, y de repente los vampiros se me hicieron lo más sensual del mundo.

- ¿Eso me deja como un lobo degenerado violador vampiro? – pregunto con una risita soplada en mi oído, volví a estremecerme y para nada por el frio.

- Y a mí como caperucita vampiresa nudista – reí pasando mis manos por su ancha espalda.

Entonces el momento fue roto, escuchamos proveniente del exterior del senderito, un sonido de sirenas, los "wio" no eran de una sola patrulla, habían llegado mas, muchas más.

- Si queremos salir de aquí y que no sea en una patrulla tenemos que movernos, se por donde podemos salir – me dijo rozando mi mandíbula con sus labios, yo apreté mis manos en un puño, atrapando un poco de su chaqueta y exhale el aire sostenido.

- De acuerdo – dije resignada.

Caballerosamente de nuevo se irguió, llevándome consigo pero sin apartar sus manos de mi cintura.

Nos miramos frente a frente, todo lo que la inmensa oscuridad nos permitía.

No podía distinguir más que el 20% o menos de sus facciones, pero algo que note, y note muy bien eran sus ojos.

El color no era claro para mí, pero estaba segura de que eran claros, claros por el tono y por algo más.

Parecían unos ojos ingenuos, y a la vez dolidos, algo en sus ojos me decían que el lobo había sufrido mucho, pero que también era una persona muy feliz, era extraño, sus ojos eran cristalinos, y eso que decían de los ojos que eran una ventana al alma, cuando me hundí en su mirada, pude afirmar que era cierto.

Su alma estaba herida, pero, era feliz, era una persona confortante y buena.

Súbitamente el lobo me soltó, y se giro para darme la espalda.

- Creo que debemos continuar ya – dijo con un tono algo hosco, si había pensando en voz alta, tal vez le había molestado mi juicio sobre su persona.

Me quede en silencio, para saber si él quería agregar algo.

- No quiero agregar nada, sigamos – ok.

Comenzó a caminar hacia el lugar del que yo provenía, y tome mi canasta rápidamente para alcanzarlo.

- Y tú? – pregunte tratando de entablar un tema de conversación – tu que hacías aquí antes de que los policías llegaran? – era un buen tema, que le quitaría lo molesto, probablemente.

- Yo… esperaba a unos amigos en la entrada del lago, pero unos policías quisieron arrestarme por la redada, lo siento, entre tan rápido al sendero porque huía de los policías, además un estúpido volvo estuvo a punto de atropellarme – dijo con preocupación, tal vez el lobo extrañaba a sus amigos lobos.

A pesar de eso casi me puse a llorar, entonces mi teoría era cierta, y las chicas estaban camino a Japón en mi volvo, con mi ropa y sin mí.

Tal vez podía alcanzarlas si corría rápido.

- ¿Hacia dónde se fueron? – pregunte interesada, el señalo hacia delante suyo, con distracción.

Sonreí y sintiéndome de nuevo muy libre a pesar de que ya vestía algo comencé a dar saltitos en la dirección que el lobo había señalado; el aroma de su suéter era un aliciente para la felicidad, de pronto la sensación de ebriedad había sido reemplazada, por una de felicidad, ligereza y sinceramente excitación.

Aunque a pesar de querer, por mis casi nulos reflejos y los mareos que sentía al dar cada saltito, estaba segura que aun estaba ebria.

Escuche los pasos del lobo detrás mío, creo que iba dando saltitos muy altos y muy largos porque lo escuchaba algo lejos.

El lobo feroz me persigue, el lobo feroz me persigue… soy caperucita nudista ahora con un suéter que huele delicioso y el lobo feroz me persigue.

Bueno no el lobo feroz, el lobo degenerado violador… que no ha querido violarme.

- Detente – me tomo te la mano y me jalo, me pareció muy rudo, pero lo pase por alto.

- Lobo, lo siento, pero tengo que encontrar mi volvo antes de que llegue a Japón – le explique, un plan se fraguo en ese mismo segundo en mi cabeza.

Encontraba el volvo, eso incluía encontrar a mis amigas, pasada esa parte del plan, hacer que mis amigas tomaran un taxi hacia donde el viento las lleve, aunque, a Japón les saldría algo caro… y de ahí, yo llevarme al lobo a mi departamento… a cenarme.

- No entiendo una sola palabra de la que dices caperucita, pero no salgas por ahí, está el primer acordonamiento de policías, ven por aquí – me empujo un poco y caminamos dando una vuelta a la izquierda, me pareció que había entendido perfectamente mis pensamientos que seguramente había enunciado en voz alta, pero no quería seguirme el juego, decidí, que lo dejaría pasar.

Me tomo de la mano, y me arrastro hasta la curva de la izquierda, encontrándonos con un senderito aun más estrecho donde teníamos que ir hombro con hombro.

Íbamos algo apretujados, rozando nuestros costados con las ramas, si su brazo no fuera tan ancho probablemente mi herida en el muslo no iría rozando contra los arboles.

- Oh!, lo siento – con un movimiento delicado, alzo el brazo que tenia a mi costado y lo coloco sobre mis hombros, como si me abrazara.

Me sentí como la chica de un jugador de futbol, traía su jersey y él me presumía abrazada en público. No pude evitar sonreír.

El soltó una risita y seguimos andando en silencio.

Sentí como su mano rozaba mi hombro al caminar, y a cambio pase el brazo por detrás suyo tomándolo por la cintura.

- Es para ahorrar espacio – explique, ni él ni yo lo creímos pero no hizo nada por retirar mi mano.

Caminamos unos minutos en completo silencio, yo iba con la mente en blanco, tarareando la canción de la caperucita roja, no me di cuenta en qué momento volví a saltar, pero estos saltos eran más pequeños, mas reservados, no quería que el lobo me soltara.

A diferencia de esto, quito el brazo que reposaba en mis hombros para tomar con ambas manos mi cintura, y correr tras de mí; ahora me sentía en "El lago de los cisnes" o "El Cascanueces", él daba algunos saltitos provocados por los míos propios, mientras sus manos no cedían un centímetro a otra parte de mi cuerpo.

Paradójicamente, yo era pésima en ballet, mi mamá a los 8 años más o menos me había obligado a tomar clases y en mi primer recital que había sido justamente de "El Cascanueces", había tirado la escenografía, provocando que el pequeñuelo que interpretaba el soldadito pelador de nueces se rompiera un brazo.

El lobo, aprovechando uno de mis saltitos, me alzo con la inercia de este, y me sentí pequeña y ligera, grácil como un cisne, el lobo soltó una risotada y burlonamente canturreo unas cuantas notas de "El lago de los cisnes" tenía una voz preciosa, yo reí divertida mientras estiraba las manos, Dios bendiga a Tchaikovski.

Aun riendo, el lobo me bajo, atrayéndome hacia él y abrazándome cuando estuve a su altura, yo obviamente no opuse ninguna resistencia, mientras sentía como hundía la nariz en mi cabello despeinado.

- Eres como la caja de Pandora, no sé que me encontrare cada vez que la abro - dijo un poco en broma un poco en serio, sin embargo yo me sentí halagada, a pesar de no saber si era un halago o no.

- Lo es, eres... fascinante - dijo sonriendo contra mi cabeza, yo sonreí e inmediatamente me sonroje, este chico, fuera quien fuera, me había dado la impresión correcta.

Su adaptabilidad a situaciones estresantes como que te persiga un policía mientras estas desnudo, o lidiar con una ebria, era magnifica, además, al mirar sus ojos no me había equivocado, era un buen chico, atento, cariñoso, simpático, divertido, sexy, caballeroso, era un hombre de verdad.

Yo sabía de antemano que por mis deseos y mi personalidad no pasaría desapercibidas todas sus virtudes, para mí era fácil ver lo bueno de las personas; a pesar de eso, algo me decía que era este un hombre que no podía dejar pasar nada mas así como así.

Correspondí su abrazo de manera cariñosa, me sentía cerca de él, aunque tuviera unos minutos de conocerlo, me agradaba, me sentía cómoda a su lado.

Recargue mi cabeza en su pecho, y el dejo reposar su cabeza contra la mía.

Sin saber mucho de lo que hacía, a pesar de no estar muy perdida en esas situaciones, comencé a acariciar su espalda, mientras olisqueaba su delicioso aroma varonil por sobre su chaqueta ya cerrada.

El a cambio hizo un delicado y cariñoso camino de mi cintura a mi cuello pasando por casi toda mi espalda de manera enloquecedoramente sexy y tierna; supe en ese momento que esta podría ser la mejor noche de mi vida.

Lleve una de mis manos al cierre de su chaqueta, mientras la otra la ocupaba en acariciar su cabello; baje lentamente el cierre hasta hacer que de nuevo su pecho estuviera completamente desnudo y a mi entero alcance.

Alce la cara, cuando el quito su cabeza de sobre la mía, solo para ver en sus ojos escondidos por la oscuridad, el mismo gran deseo que crecía en su interior. No había vuelta atrás.

Deje de sentir cualquier caricia, deje de hacer cualquier movimiento para perderme en su oscura mirada de ángel, y sin percatarme el cómo, lo tuve a escasos centímetros de mi cara, mientras exhalaba su aliento salvaje sobre mi rostro, excitándome aun más. Lo siguiente de lo que fui consiente es que sus labios estaban sobre los míos, primero suaves y tiernos, para convertirse en una caricia más salvaje y mas demandante.

No tenía muy claro quien había dado ese paso, pero no importaba, era el mejor beso que había recibido en toda mi vida.

El calor de su boca chocaba con el mío, provocando una sensación de calidez tremenda, sus labios eran suaves como terciopelo, pero sus movimientos salvajes como los de un león; quería tenerme, y yo quería tenerlo a él, era la combinación mas excitante del universo.

Sus manos fueron bajando mas allá de mi cintura, para pasear por mis caderas y mi espalda baja, hasta llegar a mi trasero y el movimiento provocara que el suéter que me había dado se moviera para darle más accesibilidad a su torrente de pasión.

Yo comencé a acariciar su espalda con ímpetu, mientras su lengua trataba de entrar en mi boca, entre abrí los labios solo con el único deseo de combinar nuestros alientos e intensificar esa maravillosa sensación que se estaba formando en mi vientre.

Nuestras lenguas comenzaron una batalla en la que con suaves pero salvajes caricias ambos ganábamos la partida, era estupendo besador, y yo estaba tratando de estar a la altura.

Deseosa me permití una travesurilla, cerré un poco la boca solo para tener acceso a su labio inferior que mordí, como había mordido su cuello, pero de una forma más lenta y más sensual. A cambio el soltó un gemido, que me indico que todo iba por buen camino, tal vez el apretón que le dio a uno de mis glúteos también tenía que ver.

Se pego aun mas a mí, acariciando todo a lo que tenía acceso, y comencé a hacer lo mismo.

Con manos temblorosas comencé a quitarle la chaqueta, mientras acariciaba su suave piel desnuda e hirviente su olor estaba llenando mis sentidos y su besos estaba nublándome el poco sentido común que poseía, me entregaría a este desconocido más que feliz.

Sentí como levantaba lentamente su propio suéter dejando al descubierto de nuevo mi trasero, después mi espalda y luego mis hombros. Fue ahí cuando cortamos el beso, solo para que volviera a quedar completamente desnuda a sus ojos, y él con plena conciencia de que así era.

Dio un pequeño paso hacia atrás mirándome con ojos de fuego, y yo sin quererme quedar atrás lance mis brazos a su cuello para darle un corto beso; comencé a bajar por sus mejillas hasta su cuello y de ahí me deleite con la perfección de sus hombros, para ir bajando por su pecho y sentir su palpitante abdomen bajo mis temblorosas manos hasta llegar a su cadera, y comenzar a deshacerme del cinturón.

Al darse cuenta de mis intenciones y de lo poco hábil que era yo para eso de quitar cinturones, me tomo del rostro y volvió a besarme de esa manera que ahora ya no podía describir, era salvaje, apasionada, tierna, fuerte, reconfortante, excitante, cálida, amorosa, atenta, agresiva, y muchos más adjetivos que no lograban encajar al 100% en su sublime manera de besar.

Producto de esto, mis manos quedaron flácidas colgadas de mis brazos, y el sin despegarse de mis labios, tomo mis manos con las suyas, y me ayudo a quitarle el cinturón.

Ese acto me pareció aun más excitante que todo lo anterior, y con un roce sutil de mi pelvis contra la suya hice que también me ayudara a desabotonar su pantalón, sin embargo, soltándome de sus piadosas manos yo misma, con una tortuosa lentitud para mí y seguramente para él, lo baje, acariciando sus hermosos y redondos glúteos, probando con el tacto sus bien formadas piernas, sintiendo temblar sus rodillas, y después el camino de regreso, acariciando cada centímetro de su piel mientras el exhalaba aire sonoramente.

Volvió a aprisionarme en uno de sus sublimes besos, mientras me tomaba de la cintura, y sin que supiera bien la forma en que lo hacía, tumbándonos en el pasto de la hermosa naturaleza que nos rodeaba.

La naturaleza seria prueba de nuestra atracción.

Casi había olvidado de donde estábamos cuando sentí el picazón peculiar que causa el pasto podado, mas no me importo mucho, y creo que él ni siquiera lo percibió, pues cuando estuvimos completamente tumbados no paro en sus caricias hacia mi cuerpo completamente desnudo, contra su cuerpo que ahora solo conservaba el bóxer ajustado.

Me separe por la demanda de algo de oxigeno para mis pulmones mientras sentía como la adrenalina fluía libre y alocadamente por todo mi sistema, mientras sentía como el pecho del lobo subía y bajaba por la errática respiración, mientras olía el perfume que emanaba, mientras sentía como el aire y sus manos hacían que cada poro de mi piel estuviera erizado por el contacto, mientras sentía su creciente masculinidad rozar mi pelvis, mientras pensaba que esta sin duda seria la mejor noche de mi vida.

Baje para comenzar a mordisquear y besar su cuello, pensando en que la manera en que lo estaba haciendo seguramente le dejaría una marca, pero su boca, que estaba dando una atención especial a mi hombro derecho no estaba que digamos siendo cuidadosa con eso de las marcas.

Sin saber cómo las caricias y los besos fueron haciéndose mas frenéticos y cálidos, comencé a bajar las manos, para deshacerme de la única prenda que conservaba, frotando de vez en cuando mi pelvis contra la suya, haciendo que ambos gimiéramos de placer, esta vez no perdí tiempo, sencillamente comencé a bajar su ropa interior, hasta que esta también desapareció.

Era la primera vez que sentía una masculinidad tan cerca de mi femineidad, lista y deseosa de hacerla suya completamente, era una sensación de poder, adrenalina y pasión que no podría compararse, con los revolcones que alguna vez había tenido con algún desconocido en un bar, o con un no tan desconocido, con la aventura alocada y desdichada que había tenido con Jacob, nada era comparable a sentir a este hombre tan íntimamente cerca de mí, tan cuidadoso y tan salvaje, tan deseoso de hacerme suya.

Me coloque a horcajadas sobre él, completamente preparada para al fin entregarme a alguien.

Nos miramos un momento y yo sonreí para darle confianza, el me devolvió la sonrisa, parecía realmente entrado en nuestro asunto.

Coloque mi peso sobre las rodillas y sin perder contacto visual con él, a tientas busque su miembro, solo para que al fin me perteneciera.

En el momento en que lo agarre, el llevo sus manos a mi cintura, sonreí esa iba a ser una movidita sesión.

Y cuando estaba a punto de hacerlo, sencillamente me cargo y me coloco con un movimiento rápido y agresivo a un lado suyo. Fue como un empujón.

Me quede en shock por breves segundos sin saber que había pasado, cuando el exhalo un enorme aullido de frustración y se sentó dándome la espalda, despeinándose el cabello con desesperación.

- ¿Que...? - no supe que mas decir, estaba completamente desorientada, hasta hacia una milésima de segundo el parecía completamente de acuerdo con hacerme la noche más feliz de mi vida.

- Yo... no tengo protección... - explico con la voz entre frustrada e insegura, me recordó a cuando parecía que un cacahuate se le había atorado, solo que ahora lucia mucho mas desesperado, era porque estaba a punto de arrancarse el cabello a puños?.

- Eso no importa lobo - me acerque a su espalda, frotando mis senos contra su piel haciendo que un estremecimiento lo recorriera, de rodillas alcance su oreja y con la voz más sexy de la que tengo capacidad, le dije - puedo tomar pastillas mañana, que eso no nos lo impida - propuse mordiendo su lóbulo con deseo, el volvió a exhalar como tratando de tranquilizarse y de nuevo se alejo de mi, poniéndose de pie.

- No es eso caperucita, solo que.... - parecía indeciso - no puedo - soltó con mas frustración que antes.

- Pues yo veo que tu amiguito está completamente preparado - dije sin poder evitar la risa que le siguió a mi comentario, pensé que el reiría conmigo, pero no fue así, ni siquiera pareció escuchar la broma.

- Yo... yo de verdad lo siento... pero.... -trago saliva sonoramente y vi como literalmente se arranco un puñado de cabello - yo lo siento, no puedo - dijo casi ahogándose.

- Pero que paso?, pensé que estabas tan dispuesto como yo - dije sin entender la mas mínima palabra de lo que pasaba.

- Sabes?, seria útil que volvieras a pensar en voz alta, eso me ayudaría a elegir mis palabras - dijo como de broma pero su tono era demasiado sombrío como para que yo me riera.

Me dio gusto saber que ya no estaba pensando en voz alta, sabía que no estaba tan ebria como en un principio, y eso era bueno, por otro lado, me importaba un pepino eso!, que demonios le había pasado a mi lobo degenerado violador!, pensé que estábamos a punto de hacernos mas que amigos!.

- Este silencio es aun mas difícil - dijo preocupado pero sin mirarme - ¿estas enojada? - pregunto con algo de remordimiento, me mordí el labio y negué con la cabeza mientras en mi mente gritaba ¡Como no estar enojada si no se qué demonios te pasa!

Se giro para admirar mi negación, y no hizo más que mirarme durante un buen rato, yo estaba demasiado mmm no furiosa, pero si algo molesta, a pesar de esa sensación, estaba intrigada por saber que le había pasado, esperaba no hubiera sido yo.

- Creo que si estas molesta - dijo sin moverse, yo deje de negar con la cabeza, estaba comenzando a marearme.

- No lo estoy, solo quiero saber que fue lo que paso - dije extrañada, era justo no?, digo, si ya había calentado mi boiler y no se había metido a bañar era justo que me explicara porque todo dentro de mi aun seguía en revolución sin que a él le importara lo mas mínimo aplacar esa revuelta.

- Lo siento de verdad, por llegar hasta este punto, de verdad lo siento – se disculpo de nuevo, y eso fue suficiente para que yo perdiera el control.

- Sabes, estoy harta de tus reiteradas disculpas, no sé qué demonios pasa contigo, pero en vez de estar diciendo lo siento, deberías de explicarme que te está pasando! – exclame, había tratado de decirlo lo más tranquila, pero al final termine casi gritando.

Gran y desafortunado error.

- Hay alguien en los arbustos, entren y sáquenlos, ahora mismo! – exclamo otra voz desde fuera de nuestro pequeño senderito.

Me quede congelada en mi lugar mientras escuchaba varios pasos aproximarse y ramas moverse.

El lobo se hizo sencillamente un borrón, vi como tomaba la ropa que estaba a su alcance casi corriendo, mientras yo seguía plantada en mi lugar, paralizada por el miedo.

Con agresividad me tomo de la mano al tiempo que tomaba el suéter que estaba a mis pies, y después me jalo para correr, fue cuando Salí de mi ensimismamiento.

Comencé a correr, a penas corrimos unos 5 metros cuando se freno y me empujo dejándome prensada entre una pared o algo parecido, pues era bastante duro y frio, y en contraste estaba pegada a su caliente cuerpo.

Me puso la mano sobre la boca y esperamos en un silencio sepulcral.

Escuchamos como los policías pasaban de largo, sin percatarse de nuestra presencia. Dios bendiga a la oscuridad de la noche.

Mirándome intensamente me hizo una seña de que guardar silencio, no hacia falta que lo dijera de nuevo!, yo estaba paralizada de cualquier modo, la perspectiva de llegar desnuda a la comisaria me causaba terror.

Se alejo unos pasos de mí, y vi como se inclinaba, después algo parecido a una puerta lo oculto.

Sentí como su mano aprisionaba de nuevo la mía y me jalaba de nuevo, me hizo entrar por la puerta e inmediatamente la cerro en el más profundo silencio.

Volvió a tomarme de la mano y comenzamos a caminar, sentía mojados los pies, habíamos entrado a alguna especie de lago encapsulado?.

No quise preguntar en cambio seguí caminando, hasta que un olor bastante peculiar y he de decir bastante asqueroso me llego y me fue imposible ignorarlo.

- ¿Dónde estamos? – pregunte renuente mientras jalaba mi mano para que dejáramos de avanzar.

- No querrás saber – respondió serio, continúe caminando rápidamente siguiéndolo en un completo silencio.

Caminamos unos 5 minutos sin que yo viera absolutamente nada, estaba más oscuro que en el exterior, y la humedad en los pies se me hacía cada vez más difícil de ignorar.

Me pare en seco, jalando mi mano, el la soltó porque me jale un poco más de lo necesario, sino tal vez hubiéramos caminado hasta China.

- Quiero saber dónde estamos – demande con la voz más dura de la que fui capaz.

El exhalo algo nervioso y se paro frente a mí, apenas y percibía su silueta.

- Entramos a una alcantarilla para huir de los policías, esta alcantarilla nos llevara a la avenida principal donde ahora mismo no debe haber policías, y donde probablemente encuentres a tus amigas, o bien, serás libre de tomar un taxi hasta tu casa y yo podre largarme a volarme los sesos – explico con un tono zumbante y desagradable.

Pero casi toda su explicación me paso desapercibida.

- ¿Una alcantarilla? – pregunte asqueada, deseando que la humedad de mis pies fuera agua del lago en lugar de lo que realmente era.

- Es la única salida que tenemos a no ser que quieras llegar en una patrulla – dijo molesto.

- Carajo!, que asco! Tengo agua negra en mis pies, y estoy completamente desnuda con un completo extraño, carajo! Porque me pasa esto a mí? – pregunte enojada, mientras daba pisotones y escuchaba el agua chapotear.

- Sabes caperucita? Eres más agradable ebria – dijo el lobo molesto.

- Y tu eres más agradable excitado – contraataque enojada.

El se quedo callado mirándome, mientras yo trataba de ignorar el desagrado inmenso que estaba sintiendo en esos momentos.

- Se que te molestan las disculpas, pero también sé que te debo una – dijo más calmado, y con un tono mucho más dulce, hice un esfuerzo para escucharlo sobre las maldiciones que escuchaba en mi cabeza – esta era la única opción que teníamos para escapar de una linda noche en la cárcel con una cobija que apenas si nos cubriría y prostitutas tratándote de reclutar – me explico y yo me estremecí ante la veracidad de su explicación – pero lo más importante, te debo una explicación – dijo calmado.

- Claro que me la debes, sabes?, no es que me excuse, pero normalmente cuando estoy desnuda frotándome con alguien espero por lo menos que no me dé un empujón para apartarme, así que disculpa si estoy siendo un tanto grosera – dije tratando de que mi tono fuera lo más punzante que podía.

- Disculpa aceptada, sabes? Normalmente yo no me hubiera frotado con una completa desconocida en medio del bosque – explico con tono serio, yo bufe – está bien, chica, lo siento de verdad, pero no podía seguir con eso – dijo

- ¿Por qué? – pregunte

- Mira, se que te sonara del siglo ante pasado, pero no podría mancillar tu integridad haciéndote mía en medio de la naturaleza, eres una chiquilla para mi, por lo poco que puedo ver, no te calculo más de 20 años, estas ebria y te encontré desnuda, tengo una hermana menor, no me gustaría que si ella se encontrara en tu situación un lobo degenerado violador se aprovechara de ella, lo sé, suena tonto pero ese es mi sentir; se que apenas te conozco, pero creo que eres una buena chica y yo no debería aprovecharme de ti, de verdad siento que todo esto haya llegado tan lejos – explico con un tono apenado y dulce.

Y a pesar de que el mismo decía que sonaba del siglo antepasado, que de hecho si sonaba así, me pareció lo más tierno del planeta, el, como yo ya sabía, era un buen chico, un chico que valía la pena.

Podría decir, que de todos los malos escenarios que podría haberme imaginado, este era uno de los mejores que me pudo haber pasado.

Haberme encontrado con este lobo, había sido como encontrar una tonelada de algún metal precioso.

Era un caballero, estaba cuidando de mí, a pesar de que no me conocía, a pesar de que me le había lanzado prácticamente encima, a pesar de que no era su obligación, a pesar de que estaba ebria y lo más fácil hubiera sido aprovechar la situación.

Y en ese mismo instante me sentí la mujer más feliz, y más afortunada del universo.

- ¿Crees que soy un tonto anticuado? – pregunto inseguro.

Yo no pude evitarlo, me lance a sus brazos, pero no de la manera en que lo había hecho antes, sino con todo el agradecimiento y la felicidad que me embargaba, a pesar incluso de que estábamos completamente desnudos, el abrazo no fue para nada excitante, sino, reconfortante, como si lo conociera de toda la vida.

- Creo que eres lo mejor que me paso hoy, y te agradezco por tener mentalidad del siglo antepasado, ya quiero a tu hermana! Ella también tiene mucho que ver en esto del respeto no? – pregunte sin soltarme de él.

- Demasiado, esa pequeña traviesa es lo que más amo en este mundo, haría cualquier cosas para protegerla – dijo y su tono fue como en las películas de amor, el amaba a su hermana demasiado.

- Creo que he sido muy grosera, tu no tenias ninguna responsabilidad, me has dado un suéter y ahora me llevas a un lugar seguro, evitaste que terminara recluida por prostitutas, y eso es algo que nunca olvidare – dije estrechándolo más, el también me apretó mas.

- Cariño, de verdad lo siento – dijo, no sabía bien a qué se refería.

- Yo también lo siento – dije refiriéndome a todo lo que había pasado, y también a lo que no.

Nos quedamos abrazados un rato, me sentía bastante afortunada por lo que me acaba de pasar, y había tenido una gran lección.

Siempre llevar condón cuando voy a nadar desnuda.

- Creo que deberíamos vestirnos, el túnel termina a unos 5 metros de aquí – dijo con tono ligero, yo sonreí y asentí separándome de él.

- Aun puedo tener tu suéter? – pregunte insegura, había sido muy mala con él.

- Pero que dices! Por supuesto que sí!, no dejaría que salieras desnuda de una alcantarilla, que dirá la gente? – bromeo pasándome el suéter.

- Claro!, que dirá si nos ve salir medio desnudos y despeinados – bromee mientras a tientas y esta vez correctamente me colocaba el suéter.

Después de un rato estuvimos de nuevo vestidos y medio presentables para salir de la alcantarilla.

- Toma, no la olvides caperucita – dijo tendiéndome la bolsa naranja fosforescente repleta de cervezas, yo volví a reír.

- Es usted un muy buen lobo – reí mientras la tomaba.

- Bien creo que es hora de salir – dijo tomándome de nuevo de la mano.

Aprete su mano alrededor de la mía y lo seguí esos 5 metros que faltaban, después el abrió la coladera de la alcantarilla y una luz blanca entro en el túnel.

Sin querer ver lo que me había perdido, agache la mirada, clavándola en mi canasta de cervezas, a pesar de sentirme afortunada por todo lo que había pasado, había un hecho irrefutable.

SEGUIA SIENDO VIRGEN!.

Me dio paso para salir y de reojo vi que él tampoco me miraba, sin saber muy bien porque lo hacía, lo jale de nuevo hacia dentro del túnel y cerré la coladera tras nosotros.

- Entiendo todo lo que dijiste y me siento completamente halagada, pero eso no quita que aun este hirviendo por dentro, creo que no podría verte a la cara en la luz, sin arrepentirme de nada, así que antes de tener que decirte adiós, quiero despedirme – sin más, me puse de puntillas y lo jale hacia abajo, fundiéndolo de nuevo a mi calor, besándolo con la pasión que mi ser contenía, el agradecimiento y la felicidad que me embargaban.

El me acaricio la espalda y despeino aun más mi cabello, mientras yo jugueteaba con algunos mechones del suyo.

Este beso había sido mejor que los anteriores, era el término, la culmine de una relación esporádica pero perfecta.

Se separo con trabajo pues a mí me costaba un enorme esfuerzo sepárame de el, y volvió a reír.

- Se que esto va a sonar extraño, pero besas endemoniadamente excelente caperucita – dijo soltando una risita.

- Creo que sabes que eres un experto lobo – dije riendo también, y al mismo tiempo dimos un suspiro pesado.

Era la hora del adiós.

- Creo que yo no soportare verte, y no rogarte porque olvides mis razones, así que primero sal tu, yo esperare aquí, de acuerdo? – pregunto inseguro.

Lo sopese por un instante, quería respetar sus razones, y quería ser una buena chica, así que si lo veía a la luz, podría arrepentirme.

- De acuerdo – dije apesumbrada.

- Entonces, creo que esto es un adiós – dijo algo triste.

- Creo que si – dije totalmente triste.

- Ten cuidado con el alcohol caperucita, y espero que encuentres a tus amigas, tu ropa y tu volvo antes de que lleguen a Japón – bromeo.

- Yo también lo espero – dije riendo, de verdad había dicho eso? – yo espero que encuentres a tus amigos –

- Yo también lo espero – dijo nervioso.

Sin más y con toda mi fuerza de voluntad me gire y abrí la puerta de la alcantarilla, deje que la blanca luz me cegara, y antes de cerrar la puerta grite – Gracias por todo lobo! – y la cerré mientras él me decía: ¡Gracias ti caperucita!.

No pude evitar suspirar mientras caminaba por la angosta avenida, no había mucho transito, y estaba iluminado, así que no me sentí amenazada.

Aun no tenía ganas de que mi cerebro se accionara, no quería tener aun un plan para continuar con mi vida, cuando acaba de tener una tremenda aventura.

Aquel chico, había despertado en mi, cosas que nunca había sentido, a pesar de que había estado con otras personas a ese grado de intimidad.

Esto era completamente diferente, el lobo había despertado una pasión insólita e inolvidable, haciendo que algo en mí dejara de funcionar como hasta ahora, hoy mi perspectiva de los hombres había cambiado.

Si el lobo hubiera sido el primero nunca lo hubiera olvidado, algo en el me transmitía paz, calma, cariño, y ahora me sentía terriblemente estúpida por no haber tenido la oportunidad de conocerlo realmente, tal vez hubiera podido enamorarme de él…

Estaba viajando demasiado lejos, había conocido a un hombre lindo, caballeroso, sexy y excitante, pero era solo eso, nada mas pasaría con él.

Cuando volví a ser consciente de mi entorno me di cuenta que estaba por tomar una curva a la carretera, decidí que si algo de esto seguía en mi cabeza trataría de encontrar a toda costa al lobo, así que necesitaba pensar.

Camine directa a la curva, pero entonces escuche las llantas de un auto, venia demasiado rápido, y con la música a todo volumen.

I Gotta Feeling, mi canción favorita sonaba unos diez mil decibeles arriba de lo que debería sonar, y la viva música se acercaba a mí.

Me gire y casi di un brinco de gusto.

Era mi volvo, con mis amigas, mi ropa, y esta carretera no llevaba a Japón.

Comencé a hacer señas con las manos, y las chicas al verme aceleraron para dar un enfrenón frente a mí.

- Te lo dije Rosalie, te lo dije! La canción la traería a nosotros, ella no se puede resistir a Black Eyed Peas! – dijo Alice bajandose del auto y lanzándose contra mí como jugador de futbol.

- ¡Bella, por todos los astros Bella, pensé que te habías ahogado o que estabas en una celda llena de prostitutas! – Rosalie aventó a Alice y me abrazo.

Mientras abrazaba a Rosalie que estaba temblando de nervios, era muy aprensiva, vi como Alice se recargaba en el toldo del auto y comenzaba a sollozar, de pronto me di cuenta que algo húmedo estaba llenando el hombro del suéter del lobo.

- Chicas… - dije algo conmocionada – chicas… están llorando? – pregunte con un nudo en la garganta.

En respuesta Alice dio un gemido ahogado mientras Rosalie se sorbía la nariz y me soltaba.

- Bella, creo que no entiendes que tan preocupadas estábamos por ti – dijo Rosalie con tono aprensivo pero triste.

- Bella pensé que te había comido un tiburón, pensé que tendríamos que llamar a Renee y decirle que le pagara a Jeff Corwin para que buscara tus restos en la panza de un animal de 10 metros – dijo Alice mientras se despeinaba el cabello, era el mismo gesto que el lobo hacia.

- Alice… aquí no hay tiburones, y Jeff Corwin está muerto; además, creo que no hay tiburones de 10 metros – dije algo sorprendida pero sin poder evitar sonreír, entonces sentí un ligero golpe en el hombro y a Rosalie mirándome recriminatoriamente.

- No te burles de las conjeturas que sacamos, Alice de verdad estaba pensando llamar a Renee! – dijo molesta y con el ceño fruncido – después de todo Bella, para nosotras un arbusto enorme te trago – yo me reí sin poder evitarlo y Rosalie volvió a golpearme.

- Ya ya, lo siento de verdad – me disculpe sobándome el hombro – de verdad que no quise hacerlo, pero no podía dejar la basura en el lago – dije levantando la bolsa de cervezas que hasta hacia unos minutos había sido mi canasta de caperucita.

Alice y Rosalie intercambiaron miradas sorprendidas, para después devolver su mirada hacia mí y asesinarme brutalmente con el plomo de sus ojos.

- ¿Qué tu qué? – dejo escapar Alice acercándose a mí con las manos hechas puño, instintivamente di un paso hacia atrás.

- Hiciste todo este desastre por… 18 latas de cerveza? – pregunto Rosalie arrancándome la bolsa naranja de las manos.

- Yo… no podríamos dejar la basura… tenemos que ser responsables de nuestros actos – trate de explicarme, pero ellas casi me lanzaron de una petada mental a Japón.

- Bella casi nos matas del susto! – exclamo Rosalie mas que furiosa – Yo soy la encargada hoy, y te me perdiste por casi dos horas, dos horas en las que pensé lo peor Bella!, no entiendes que somos un grupo?, que te amamos como si fuéramos hermanas?, que nos preocupamos por ti!, estábamos realmente asustadas, algo malo podría haberte pasado, algún degenerado podría haber violado, o secuestrado para tratado de blancas, o te pudiste haber encontrado a un asesino en serie!, estábamos asustadas, no puedes ahora reírte de lo que sentimos, porque si lo vuelves a hacer te arranco la lengua de un jalón! – me grito Rosalie, yo me quede muda ante su revelación, no era que yo sintiera diferente, pero me halagaba y me hacía sentirme mejor aun el que Rosalie expresara sus sentimientos.

Sin aguantar las ganas me lance a sus brazos, y después jale a Alice que estaba aun en posición de ataque.

- Chicas de verdad lo siento, pero nada malo paso, nada malo porque tuve un ángel de la guarda, un chico perfecto, un lobo que me cuido y me trajo a salvó hasta aquí – dije tratando de tranquilizarlas.

Alice se removió y se soltó de nuestro abrazo, paseo su mirada por todo mi cuerpo, fijándose atentamente en mis sucios pies.

- Bella, de donde sacaste ese suéter, y donde está tu ropa? – pregunto sorprendida y a la vez recriminatoria.

- Alice, Bella solo tenía una pantaleta de traje de baño cuando la perdimos – le recordó Rosalie y después también me miro inquisidora mente – pero es una buena pregunta… de donde sacaste ese suéter? Y que es eso del ángel de la guarda? – pregunto con el ceño fruncido y cruzándose de brazos, Alice la imito.

Yo reí y volví a abrazarlas.

- Este es el suéter del hombre que me ayudo a escapar de los policías, mi ángel de la guarda y el chico mas apuesto que conozco – dije ilusionada, no les diría que habíamos estado a punto de hacerlo, ni tampoco que no lo habíamos hecho, si ya bastantes historias mías sabían de relaciones inconclusas.

Alice se puso a dar saltitos y grititos de emoción.

- ¡Bella conocío un chico, Bella conoció un chico! – gritaba mientras saltaba de un lado a otro y Rosalie y yo reíamos, después Rosalie me tomo de la mano y miro mi palma.

- No puedo ver… - dijo frunciendo el entrecejo – Como se llama? – pregunto.

Alice dio un grito agudo y salto sobre mí, haciendo que me tambaleara, pero no caí, ambas estaban a punto de explotar por la emoción.

- Bella dinos dinos como se llama – pidió Alice emocionada, y cuando quise responderle me di cuenta de algo.

- No lo sé – nunca me había dicho su nombre, no tenía su teléfono, no conocía su rostro, no sabía nada, más el que tenía una hermana.

- ¿Cómo que no lo sabes? – pregunto extrañada Rosalie.

No lo sabía, no sabía nada del mejor hombre que había conocido en toda mi vida. Y nunca lo sabría, no lo volvería a ver y de verlo muy probablemente no lo reconoceria.

Sin saber nada de nada, las tome de las manos y me metí al asiento de Piloto, indicándoles sin enunciar palabra que quería irme.

No me había dado cuenta, no hasta que ellas lo pusieron en palabras.

No lo volvería a ver.


lISTO!, lo se lo se, es kilometrico, pero jejejeje en el proximo cap sabran porque....

Bueno, como siempre les digo que me apresuro con el siguiente cap, y que ademas, tengo que agradecer a Megamolpe que me dio algunas ideas para armar este cap, jejejeje

Y bien, A Diego y Ady que me ayudaron a poner en claro ideas! los quiero!

Y a todas y todos ustedes por seguir el fic, leerlo, y que les guste me da muchisisisisismo gusto!.

ROSU, ALE89, LOKAXTV, NANYMILAN, FABIORO, GABY DE CULLEN, YULIBAR, CAMII HALE, ALBALN, SARAES, MARIA SWAN DE CULLEN, LUNALU87, MERIIS´S LITTLE MIND, AIZEN63, ROMY 92, MEGAMOLPE, KARITO CULLENMASEN, MELANA93, JACKEY CULLDN RA, AT-AA-RP, MISHASKA, DANY!, LA ABUELA, NATY!, AMMI90, CULLEN, ADY!, MAGGICE, YOYA11, DEYAACULLEN, DIEGO!, DIEGO Y SU REVIEW 69!, LITTLE HIITACHI, LIZZIE20.

Espero traerles muy pronto el siguiente cap, apenas comence a escribirlo, pero espero que no tarde, mientras, espero que me dejen muchos reviewwwsssss pleaseeeee, debo decir que el cap pasado tuvo muchos reviews, y me dio inmensa felicidad, espero que este cap les haya gistado aunque sea la mitad del otro, y dejen review!.

MUCHAS GRAX! BESHOS! NOS VEMOS PRONTO!