Alo!, perdonen la tardanza!
Pero el capitulo es enorme, el mas largo que he escrito para esta historia, asi que jejejeje, espero me perdonen!
Solo, disfruten el cap!
DEDICADO A TODAS USTEDES, POR DAR TANTOS REVIEWS, SU COMPRENSIÓN Y SU PACIENCIA, SOY DEMASIADO FELIZ!.
LOVE IS A BITCH.
Nos habíamos quedado solos.
Hora de la verdad.
- Esto te gusta tan poco como a mí - dijo con voz seca pero aterciopelada por descontado, alce la mirada inquieta y me encontré con sus ojos clavados en mí, como punzantes puñales, como si algo apestara, su mirada ardía con un algo que no podía identificar, pero no era nada agradable, estaba furioso pero no entendía la razón.
A pesar de eso, note algo que no había notado en toda la noche, durante nuestro encuentro privado, o ahora que sabía quién era en presencia de nuestra familia; poseía unas hermosas esmeraldas por iris, su verde era tan profundo que helaba el alma con pasión y con terror, era totalmente transparente como yo había dicho más temprano, su mirada ardía con un sentimiento, que para nada era amistoso.
- ¿Cómo? - pregunte sin entender su mirada, y tratando de ocultar mis pensamientos.
Porque, sus ojos me aterraban por una simple razón.
Eran tan transparentes como los míos.
Y no podía encontrar en su mirada algo agradable.
- Iré en tu auto solo porque Alice te salto encima - explico con un gruñido suave, casi un ronroneo, se inclino sobre la ventana que ocultaba a su hermana, podía escuchar sus placidos ronquidos, e imaginaba que se escucharían hasta el fin de la carretera.
Sin embargo, pude notar que a Edward el sonido no le incomodaba, ni mucho menos, su dura mirada se había suavizado y diluido al contemplar a través del cristal a la pequeña duende abrazándose a sí misma.
Y recordé lo que había dicho en la alcantarilla, antes de decirnos el "adiós definitivo"...
"Esa pequeña traviesa es lo que más amo en este mundo, haría cualquier cosa para protegerla" el corazón me dio un salto, esa pequeña traviesa era Alice!, Alice mi amiga, Alice su hermana!.
Ok, alto aquí, no regresare al trauma recién superado de digerir que me revolqué con el hermano mayor de Alice.
Ahora tenía un nuevo trauma en el cual pensar.
Alice era la razón de que Edward se hubiera comportado de esa manera más temprano.
Por lo tanto, gracias a Alice no había sido abandonada ebria, desnuda y perseguida; gracias a Alice él me había cuidado y llevado segura hasta una alcantarilla-salida-a-la-civilización, gracias a Alice tenía un nuevo suéter...
Y lo más importante, gracias a Alice, ¡seguía siendo virgen!.
Comenzaba a dudar de la lealtad de Alice como una de mis mejores amigas...
- ¿Cargas con un botiquín?, te limpiare la herida y te vendare la muñeca - se dio la vuelta y su mirada volvió a convertirse en hierro fundiéndose, apretó la mandíbula y me recorrió con la mirada.
Esto estaba comenzando a enojarme.
- Esta en la guantera - respondí controlando el tono de voz; sin decir una palabra dio vuelta para entrar al auto, los ronquidos de Alice subieron un par de decibeles, haciéndome pensar si no tenía una lata de cerveza prensada atorada en la garganta.
Se dio la vuelta abrió el auto y entro para sacar el botiquín, después cerró la puerta, apagando un poco los ronquidos de Alice, solo un poco, parecía una sierra eléctrica.
Pero de hecho los ronquidos de Alice eran uno de mis menores problemas, este tipo, hermano suyo, estaba comenzando a exasperarme de una manera que creía poco posible, su humor era cambiante, se mostraba tranquilo a veces, furioso las otras, afectuoso solo con Alice, nervioso, furioso de nuevo, incomodo, acomedido, era como una licuadora emocional, y yo no podía seguirle el paso en eso, por lo menos no ahora, tenía sueño.
Camino tan tieso como un robot de regreso, aunque parecía más un bebe que se había hecho en el pañal y su mamá no le prestaba la más mínima atención, me mordí el labio para no reírme y él se planto a unos pasos frente a mí.
Yo me erguí orgullosamente levantando la barbilla, su mirada, de nuevo se suavizo, mientras me recorría.
Ahí estaba la mirada lujuriosa que había esperado, desde que me di cuenta que era el mismísimo Lobo degenerado que no viola ni a una mosca.
De hecho esperaba que no violara a una mosca, o cualquier otro animal.
Sin embargo, al contrario de lo que hubiera pensado hace un rato, me sentí molesta, primero me hablaba como si fuera una asesina, y ahora me desnudaba mentalmente,... ¿y a este bipolar que le pasa?.
Haciendo muestra digna de su bipolaridad, volvió a apretar la mandíbula mientras sus ojos se oscurecían; y abrió el botiquín sin dejar de mirarme, no lograba entender como sus ojos transparentes podían cambiar tan drásticamente de intensidad.
Otra vez haciendo muestra de bipolaridad, me sonrió de medio lado, una sonrisa increíblemente hermosa, sus ojos estaban tranquilas, transmitiéndome esa tranquilidad, se acerco más a mí y después saco una gasa de su empaque para humedecerla con el desinfectante, trague sonoramente.
Debo mencionar que a pesar de ser propensa a los accidentes, lo que más odiaba eran las curaciones, o las jeringas, o curaciones que involucraran jeringas... al final, odiaba ser propensa a los accidentes.
En el más incomodo y enfadoso silencio, me evaluó con la mirada, ahora sus ojos estaban completamente concentrados, y estiro la mano vacilante para colocarla en mi barbilla, su piel era suave, como yo había memorizado, sus dedos estaban fríos pero resultaba agradable tenerlo tan cerca.
Esa sonrisa que no tenía como definirla aun, se hizo más ancha y con suma delicadeza y ternura aparto el cabello de mi rostro mientras me obligaba a alzar la cabeza, al paso de su roce mi piel hormigueaba con el sabor del recuerdo, demandando un poco más; exhalo suavemente y su halito tibio me golpeo el olfato, olía a menta mezclado con algún tipo de licor, pero era realmente agradable.
No pude evitar suspirar, me golpee mentalmente por demostrarle que me agradaba tenerlo cerca, pero el sonrió aun más y suspiro también, para después inspirar profundamente y sonreír, si, aun más.
- Va a arder un poco - me ronroneo suavemente sin atisbo de la ira e incomodidad que me había demostrado antes, a pesar de eso, no pude evitar abrir los ojos desmesuradamente y morder mi labio inferior con angustia cuando vi la gasa húmeda acercarse a mi rostro.
Cerré los ojos al sentir el ardor del desinfectante sobre mi frente, no pude evitar torcer el gesto y soltar un gemido de dolor.
- Tranquila, es solo un raspón - dijo con voz calmada.
- Claro, como tú no lo sientes - dije mal encarada y sin abrir los ojos, si, me volvía medio malhumorada cuando algo me dolía.
Exhalo sonoramente y su delicado tacto se hizo más rudo.
- Te va a doler más la muñeca cuando te la vende así que vete preparando - me sonó bastante amenazador, sentí como mi estomago se hacía más pesado; soy una cobarde y lo acepto abiertamente.
Por lo menos en mis pensamientos.
- Listo, pequeña cobarde - dijo alejándose de mí, abrí los ojos y vi que retrocedía hacía el auto, donde había dejado el botiquín abierto - solo cubriré con una gasa, para que no se infecte, tú debes limpiarla y cubrirla hasta que sane, es muy superficial, no te quedara cicatriz - su tono era bastante profesional, lo cual me hizo sentir bastante segura, estaba tomando esto en serio - por si te preocupa cuidar tu rostro por tu trabajo - agrego gruñendo con sorna.
Ok, ¿que había querido decir con eso?, mi trabajo había sido de Guía de museo, pero eso había sonado como si yo fuera... prostituta.
- ¿Que quieres decir? - solté sorprendida, pero sabía perfectamente que había querido decir... Hijo de...
- Muéstramela - exigió Edward en tono más amable, pero aun así no ocultaba la sorna en su voz, pretendía ser amable, pero yo sabía que solo era pretender.
- ¿Disculpa? - solté sorprendida, ¿muéstramela?, ¿en frente de todos?, ¿no fue suficiente con lo del lago?.
- La muñeca, muéstramela - aclaro, cuando yo me quede completamente tiesa, "mal pensada".
Pero no era para menos o sí?.
A regañadientes levante la mano titubeante, esperando que me la arrancara de un jalón, o que me hiciera una llave para hacerme llorar, probablemente lo luchador venía de familia.
Pero, ¡carajo!, era tan malditamente bipolar que al contrario de lo que esperaba la tomo aun más delicado que con el raspón.
Sus dedos seguían fríos y el sentirlos sobre mi hirviente muñeca me agrado, además su tacto era tan delicado y tierno que me reconforto mucho más.
Esperanzada de haber malinterpretado su bipolaridad alce la mirada para encontrarme con sus ojos, pero él no me miraba, estaba concentrado totalmente en mi muñeca.
La palpo evaluando el daño, tratando de ser lo más delicado posible, sin embargo, me dolía y no podía ocultarlo pues daba algunos saltitos cuando no podía controlarme.
Comenzó a palpar hacía arriba de mi brazo, tratando de llegar hasta el codo, pero el suéter, su suéter, estorbaba.
Dio un paso hacia atrás y me miro evaluadoramente, no pase desapercibida la nota de lujuria en su mirada.
- El suéter no me permite evaluar si el daño es de ligamento o solo de musculo – dijo como no queriendo la cosa, y extrañamente, al mismo tiempo frunció el ceño y sonrió seductoramente.
Momento… ¿me estaba pidiendo que me quitara el suéter?.
Bueno, si no era así, estaba a punto de pasar el mayor oso de mi vida.
Aunque probablemente sería difícil superar los osos ya hechos en la noche.
Retrocedí un paso y me lleve las manos a la parte baja del suéter, note que mi muñeca reclamaba aquel movimiento, y que el codo me molestaba, fruncí el entrecejo y el raspón me ardió.
Sin embargo, por la mirada expectante de Edward, no podría quedarme así.
Levante lentamente el suéter hasta la parte baja de mis senos, no era intencionada la lentitud, el brazo lastimado me obligaba a no hacer movimientos bruscos, sin embargo, cuando pare en los senos fue deliberadamente intencionado, ya que la playera que llevaba debajo era sumamente corta, y si, solo había usado un delgado brasierre, así que probablemente era todo un espectáculo.
Bueno, no probablemente por la mirada ardiente que Edward posaba en mi… cintura.
Alce más los brazos, repasando en mi cabeza por segunda vez en la noche el sexy movimiento estilo comercial de Pantene; y entonces sentí un tirón en el codo, deje caer el suéter y me queje, él, en menos de lo que creía posible estaba parado a unos centímetros.
- ¿Qué te duele? – pregunto con preocupación, alce la mirada y me encontré con los ojos más preocupados y tiernos de la faz de la tierra.
- El codo – dije llevándome una mano hacía el estúpido codo, que había evitado mi sutil coqueteo.
- Es de ligamento entonces – dijo con el entrecejo fruncido y los ojos ligeramente turbados – te ayudare a quitarte Tu suéter – remarco la palabra Tu, así que supuse que ahora me pertenecía y el de buena gana lo aceptaba.
Asentí, siendo consciente que si hablaba sonaría como si hubiera inhalado helio, delgado y chillón.
Repetí el movimiento lento de quitarme el suéter y volví a llegar hasta los senos, el tomo el suéter rozándome los dedos y parte del abdomen y delicadamente lo jalo hacía arriba.
Sentí una energía especialmente lujuriosa corriendo entre nuestros cuerpos.
¿Para qué me había quitado el suéter?.
Por el modo en que yo lo percibía, la curación podría pasar a segundo o tercer término, algo más importante y delicioso nos llamaba desde lo más profundo de nuestro ser.
Y a lo lejos, escuche la carcajada risueña de Rosalie, devolviéndome al aquí y ahora… y también a él.
Se puso el suéter entre las piernas (Oh mi dios!, entre las piernas, como desearía ser ese suéter) y volvió a palpar evaluadoramente mi antebrazo, dolía, pero estaba más concentrada en la ubicación del suéter.
- Definitivamente es el ligamento, tendré que vendarte hasta el codo – dijo con la voz de nuevo concentrada, me sentí frustrada como una abeja que no había conseguido ensartar su aguijón en un trasero descubierto, el momento se había perdido totalmente.
Retrocedió caminando con garbo hasta el botiquín y me enfrento con un par de vendas en las manos.
- Tal vez duela un poco – dijo apenado, me limite a asentir de nuevo, evitando la aterradora voz de helio.
Comenzó acariciando y masajeando levemente el codo, las piernas me empezaron a fallar, tenerlo cerca era casi como tener un tarro de miel para un oso, se estaba convirtiendo en una droga.
Fue enredando con suma delicadeza mi antebrazo en vendas, mientras comenzaba a sentir el confort de su masaje.
Y si, el masaje me parecía increíblemente erótico, a pesar de que era esencialmente medico.
Sin embargo dolía y para mi bochorno un gemido salió de mis labios, que inmediatamente Edward malinterpreto.
Se alejo un poco dejando caer lo que sobraba de venda, mirándome con recelo.
- Supuse que estarías acostumbrada a ese contacto – bien podría referirse a mi irremediable atracción imantada hacía los accidentes, sin embargo, la renovada sorna en su voz me indico que no era a lo que se refería con el comentario – deberías tener más control – me recrimino señalándome la boca, inmediatamente entendí que se refería al gemido, y también que se refería a que debería de estar acostumbrada al… roce.
Fruncí el ceño dispuesta a exigirle una disculpa y una explicación, pero fui interrumpida.
- ¡Hey, Bella!, ¿ya tienes el botiquín? - pregunto Jasper acercándose a nosotros con un bote en la mano y Rosalie y Emmett siguiéndolo.
- Ya le cure el raspón, y lo hago con la muñeca - dijo el idiota de Cullen volviendo a su tono amable, pero totalmente falso, hijo de...
Jasper le sonrió y se apresuro a llegar a su lado, cuando llego con una mano golpeo su hombro ligeramente y con la otra le estrello el bote en el estomago, parecía un jugador de americano demandando que lo dejaran lanzar.
- No te preocupes, yo lo hare, tu puedes llenar el tanque - Jasper me sonrió con su encanto militar único, y yo agradecida de que me liberara de la tortura de contemplar el estúpidamente hermoso rostro del enfermero mientras me torturaba enredando mi muñeca en vendas, le sonreí de vuelta.
- Yo soy el experto aquí, ¿porque no llenas el tanque tú? - pregunto Edward devolviéndole el bote con la misma acción masculinamente testosteronica y futbolera que me hizo sonreír de lado y alzar la ceja.
"Ahora que se joda, si cree que vas a preferirlo a él, está muy equivocado" dijeron al unisonó mi mini bella buena y la mala.
Y ninguna se creía lo que había dicho.
- Yo lleno el tanque - dijo Emmett acercándose, quitándoles el bote de un jalón y mirándolos ceñudo, como si él fuera el quarterback y pidiera el balón - Rosalie, controla a tu hermano, y tu Edward contrólate también - los regaño, ¡eso es todo Emmett!, sin decir más se dio la vuelta y camino hacía mi tanque de gasolina - y necesito una mano - agrego en un grito algo molesto.
- Jasper, le dijiste a Emmett que lo ayudarías - dijo Rosalie con el entrecejo fruncido mirándonos a los tres extrañada, Jasper pareció incomodo y después molesto.
- Pero le dije a Bella que le vendaría la muñeca - respondió mirándola como diciendo "te someteré con la técnica militar más terrible si sigues metiendo tu narizota"
- ¡Oh!, no te preocupes, Bella estará bien, suele lastimarse seguido - dijo Rosalie sonriendo con cara de "lárgate o te hago mal de ojo".
Jasper me miro como disculpándose, "no te atrevas a irte, no te atrevas a irte", me sonrió y alzo los hombros con desgano; se dio vuelta y siguió el camino de Emmett "¿que nadie va hacer caso a mis pensamientos hoy?".
- ¿Qué le paso? – pregunto Rosalie a Edward con tono amigable, como si yo no estuviera parada a su lado… extraño…
- El hueso está bien, es el ligamento una venda será suficiente – se limito a responder Edward, pero sonaba más amigable con ella que con cualquiera en toda la noche, lo cual, obviamente no me agrado en lo más mínimo, alce la mirada y sonreía, pero esa sonrisa no iba hacía mi, iba hacía... Rosalie.
- Te lo dije Bella, es solo una magulladura – comento amigablemente Rosalie, ¿cuando carajos me lo había dicho?.
Gire para decirle que se estaba volviendo loca, o que de nuevo había tenido una "proyección astral", pero no me prestaba la más mínima atención, sonreía como estúpida… mirando a Edward.
Ok, ya entendía, ¡ellos también estaban coqueteando!.
¡Maldita sea!, este tipo no tiene respeto por sus calenturas pasadas, ¡ni siquiera por una que no tenía ni medio día!.
- Esto te va a doler un poco, continuare - su voz sonaba bastante dulce, alce la mirada, de nuevo no me miraba a mí, ¡Hijo de puta!.
Y esa maldición fue porque era un desgraciado cretino olvidadizo sin vergüenza y porque sin previo aviso había tomado mi muñeca con rudeza para vendarla, no pude evitar soltar un grito de dolor, y Edward inmediatamente me miro.
- Te dije que te iba a doler - me recordó con el ceño fruncido.
- Deberías estar acostumbrada - dijo Rosalie.
¡Cállense!, comploteadores, sucios, pecaminosos, sin respeto a las calenturas pasadas.
Pero, no podía culpar a Rosalie, después de todo ella no sabía de mi calentamiento previo con Edward.
Al que podía culpar de muchas cosas era al idiota que tenía en frente, torturándome con la venda.
- Rose... - solté un poco bajo, para no hacer mi voz de helio a causa del dolor, podría tomar algún analgésico, pero me quedaría dormida en un instante y ¿quien manejaría? Ya era suficiente que el idiota de Cullen me hubiera puesto las manos encima, y un poco más que las manos, no dejaría que tocara mi auto con ninguna parte de su cuerpo, salvo su suculento traserito sobre mi asiento de copiloto… - Rose... - ella se acerco a mí, me acerque a su oído estirando la mano para alejar un poco al enfermerillo, y susurre - me enseñarías como hacer mal de ojo? - Cullen se merecía un buen mal de ojo.
- ¡Vamos, Bella!, no seas tan bebe, Edward solo trata de ayudarte con la muñeca - soltó Rosalie con una risita, haciéndome estremecer de furia.
Me preguntaba si en Wikipedía vendría como hacer mal de ojo, Rosalie, tanto o más que yo, había caído en los encantos del maldito enfermero.
Termino de vendarme la muñeca y yo moví los dedos para comprobar que la había apretado y quejarme como bebe, solo para demostrar que no era el maldito experto que decía ser.
Pero no la había apretado, carajo, lo había hecho bien.
Berrinche de bebe, descartado.
- Si tomas una pastilla de estas el dolor bajara, y mañana podrás ponerte un ungüento y tomar otra pastilla - dijo Cullen mostrándome la cartera de analgésicos, yo no pude evitar dirigirle una mala cara y darme la vuelta para dirigirme hacía mi hermano.
- Lo siento Edward, cuando esta adolorida suele no tener buen humor - dijo Rosalie sonando bastante tonta, conocía su tono, ese que usaba para coquetear con los chicos y hacerse pasar por la chica relajada y alegre, bueno si era relajada y alegre, pero... que no se había dado cuenta de cómo estaba mirando a Edward?, como él me miraba a mi?, pensé que a ella no la habían tirado de bebe como a Emmett, aunque, compartir útero supongo que la dejaría con poco espacio para que sus neuronas se desarrollaran a la perfección.
- Déjalo Rosalie, el caerá en tus redes y hay mucha naturaleza para que puedan estar a gusto - solté sin pensarlo.
Me gire, para comprobar que Rosalie seguramente estaba a punto de echarme mal de ojo, y ella no lo había aprendido de Wikipedía; y que seguramente a Edward le había dado un infarto, aunque eso extrañamente no me molestaba.
Sin embargo ambos reían sin prestarme la más mínima atención.
Pude escuchar una risita coqueta de Rosalie mientras decía "...no todas somos tan enfadosas...", vaya amiga, gracias por el apoyo... así que seguían en su estúpido coqueteo… me preguntaba si Edward usaría el mismo estúpido pretexto de su hermanita con Rosalie al momento de la acción.
No sabía que era peor, si saber que Rosalie estaba coqueteando con Edward el hermano de Alice, o bien saber que yo había pasado a un nivel más allá del coqueteo con él.
Lo que sabía que estaba realmente mal era que ambas cosas estaban sucediendo esta noche.
¿Porque los hombres no pueden controlar su pene cuando se trata de chicas?.
- ¡Hey Bella, ¿puedo hablar contigo un momento? – pregunto Jasper acercándose, yo simplemente asentí, me sentía incapaz de contener el gruñido que se estaba formando en mi garganta.
Delicadamente me ofreció su brazo para caminar alejándonos de mi auto, gustosa lo tome, sabiendo perfectamente que Edward y Rosalie nos miraban, incluso moví un poco más las caderas al caminar, como diciéndole a Edward "mira lo que te perdiste".
- Tu y Edward parecían molestos, ¿acaso te hizo algo? – pregunto como quien no quiere la cosa, sonriéndome apaciblemente.
"Nacer" dijo la mini bella mala riendo, yo reprimí una risa.
Me gire para darle una respuesta menos malvada, estaba a centímetros de mi, su aroma a Hugo Boss era muy agradable, sin embargo, mi subconsciente me traiciono comparándolo con el de Edward.
No le llegaba ni a los talones.
Había escuchado de los perfumes de feromonas, que te meten la excitación y la atracción por el olfato.
A lo mejor si le obsequiaba un perfume de feromonas a Jasper me excitaría tanto como Edward.
Que quede claro que nunca pensé que Jasper no me excitara.
- No me agrada para nada – ¡mentira vil mentira!, gritaba una tercera voz en mi interior, una que al parecer se asemejaba mucho a la mía, ¿eso significaba algo importante?.
Probablemente que estaba volviendo más esquizofrénica, ya no solo eran dos voces, sino tres.
En todo caso, a mi respuesta había logrado impregnarle un poco de la frustración y enojo que sentía gracias al enfermerillo de pene inquieto.
- ¿Y porque tanto odio hacía él?, apenas lo conoces - dijo extrañado soltándome y mirándome a los ojos, me di cuenta de un minúsculo detalle.
Este chico no dejaba de sonreír nunca, y me parecía tan linda su sonrisa, cautivaba demasiado.
Pero, también repare en su pregunta,... "apenas lo conoces", carajo!, si, pero me había restregado desnuda contra él, eso era más de un "Hola me llamo Bella, escribo pornografía y me gusta el helado", así que me daba el derecho de odiarlo, ¿no?.
En todo caso, no le podía explicar esto a Jasper.
- Solo, no sé, tu sabes, Alice, Rosalie y yo somos como hermanas, ella me ha contado de lo imbécil que puede llegar a ser ese tipo, así que supongo que le tengo mala fe - dije, y eso no era del todo mentira, Jasper frunció el entrecejo, pero esa sonrisita nunca desapareció.
- Me imagino que deben pensar de mi Alice y tú - su sonrisa se desdibujo por un momento mientras me miraba esperando una respuesta.
"De hecho, sino fueras tan sexy ya te hubiera perdido en la carretera".
- Para nada, conocemos a Rose y sabemos que tiende a exagerar, en cambio Edward… - deje la frase inconclusa, incapaz de seguir con la mentira...
Pero, era valido no?, no puedes decirle al chico con el que coqueteas que es un controlador paranoico o sí?.
- Me tranquiliza saberlo, Edward no me desagrada, creo que es un buen chico - dijo sonriendo y mirándolos, seguían riendo como tontos, yo fruncí el entrecejo y el instinto "Hermano feo" se apodero de la expresión de Jasper.
- Están coqueteando - solté sin pensarlo, estaba enojada, pero no quería meter en problemas a Rosalie... aunque, no estaría mal como jugarreta de venganza por ayudar a que Edward viniera en mi auto no?.
- Al parecer - me miro extrañado, en ese momento me percate que la expresión de "Hermano feo" no solo se limitaba a los hermanos, también a las mujeres celosas que acababan de ser reemplazadas, ok, yo no estaba celosa… ¿celos, yo?, es más fácil que…
Olvidémoslo…
Me quede callada, que podía decir para desviarlo de la idea correcta de que me molestaba que coquetearan?.
Bueno, decir, no podría decir mucho, pero hacer, podría, besarlo.
- Sabes Bella, se que te sonara muy extraño esto, pero, bueno, me agradas y creo que puedo decírtelo - me congele y me enderece automáticamente.
Vaya que los hombres de hoy en día no tienen ni pizca de paciencia.
Tal vez yo era un hombre en mi interior.
Esperaba que a lo menos tuviera condones, y si era así, pues... esperaba al menos que no fuera en medio de la naturaleza otra vez, pensando claramente las cosas, podría traer un insecto encima y yo aun no me habría dado cuenta.
Además, no quería sonar aburrida, pero, carajo!, que es mejor que una cama para acostarse?, digo, esa es su función no?.
Aunque en realidad, algunos otros lugares no sonaban nada mal, mi auto era muy cómodo.
- Veras, sé que es demasiado alocado, pero sé que si le digo a Rosalie seguro me mata - dijo volviéndose a rascar la cabeza con sensualidad, yo hubiera gritado de emoción si no hubiera dicho lo que dijo.
¡¿Como que si le dice a Rosalie?!, ¡carajo!, ¡como es que hay personas tan enfermas!.
Carajo, la palabra incesto llego tan fuerte a mi cabeza que casi me caí del golpe.
- Veras, esto es seguramente de lo más loco que he dicho pero... - "no me convencerás de hacer un trió con tu hermana, no me convencerás de hacer un trió con tu hermana" - sabes, tu amiga Alice, me pareció una chica muy linda, aun bajo los efectos del alcohol, y sé que es estúpido decirlo, pero, cuando este sobria me gustaría conocerla más a fondo, podrías echarme una mano?, tú me entiendes no? -.
Ok, no habíamos pasado ya la etapa de la ley de Bella, digo, la de Murphy?, quiero decir, carajo, entonces prefería desvirginar a Alice que a mí?.
De acuerdo, mi orgullo estaba bastante herido.
- Seguro, no te preocupes - dije sonriendo forzadamente, el me abrazo, y lo único que quería, ahora sí, era largarme de este maldito lugar - tengo frio, creo que… tengo… - hable como tonta, no podía idear una buena excusa para alejarme de él y evadir mis instintos asesinos, así que solo señale el auto.
- Claro, yo iré a asegurarme que Rosalie no coquetee más con Edward, el me agrada, pero no confió tanto en Rosalie, tú me entiendes no? - dijo sonriéndome mientras se rascaba la cabeza.
Malditos ademanes sexys, ahora, esperaba que violara a Alice en mi auto.
...
De acuerdo, me retracto de ese pensamiento, prefería que me lo hiciera a mí.
Camine rápidamente hacía Emmett que estaba inclinado sobre el auto, colocando el tapón del contenedor de gasolina.
- ¿Te gusta lo que ves? - yo sonreí de medio lado y me puse las manos en el pecho.
- No tienes una idea, verte inclinado de esa manera me ha excitado tanto que casi no puedo controlarme en estos momentos, como envidio ese tapón - bromee sobreactuando totalmente.
- Apuesto que si estuviera un poco más inclinado y llevara uno de esos uniformes calientes que llevan en algunas gasolineras las chicas, yo mismo me hubiera comido a besos - dijo abanicándose sobre actuadamente, yo me eche a reír y el se acerco a mi riendo.
- Eres un tonto - dije golpeando su musculoso pecho.
- No lo niego, pero soy un tonto al que amas - dijo abrazándome.
- De eso no cabe duda - dije abrazándome a él, siempre me había transmitido un calor ominoso y juguetón, adictivo totalmente.
Me estrecho más en sus enormes brazos y me sentí un poco claustrofóbica, se inclino un poco para depositar un ligero beso en mi coronilla y aspirar mi cabello.
- Me encantara estar en la misma ciudad que tu, no sabes cuánto te he extrañado, Bella - dijo con un tono tan dulce que sentí que mis rodillas se hacían gelatina.
- Yo también te he extrañado - lo apreté más contra mí, tratando de absorber su tranquilidad, que tanto necesitaba.
Y entonces me di cuenta de un minúsculo detalle que haría que Emmett gritara blasfemias al cielo, mientras me esposaba al poste de la cabecera de mi cama (sin afán sexual alguno), no estaríamos en la misma ciudad, me iría en un par de semanas a vivir alocadamente la vida junto a Rosalie y Alice.
¡Perfecto!, Emmett no sería el único que daría el grito en el cielo, ya quería ver como Edward y Jasper lograban esposarnos a las tres a la cabecera de mi cama (no sé si con afán sexual, aunque podría ser no?) (Solo, incesto no por favor!).
Entonces, ¿quería ser esposada justo al llegar a casa o esperaría a que Emmett se diera cuenta que no estaba en la ciudad?.
- Va a ser genial – le respondí sintiéndome una tramposa, volvió a besarme la coronilla y se separo de mí para besarme la frente, a un lado de la gasa.
- Si te queda cicatriz, me ocupare de tu amiguita - dijo con el ceño fruncido pero con una sonrisa - aunque, Bella, que lindas amigas tienes, Rosalie tiene un cuerpo que me da calor, y podría jurar que Alice es toda una chica, no me molestaría conocerla más a fondo, tú me entiendes no?, gustoso les daría un castigo por no cuidarte…- ¡CARAJO!.
Primero, que maldita fijación tenían los estúpidos hombres ojo alegre con la estúpida frase ¿tu me entiendes?, pues claro que entiendo, ¡no soy estúpida!.
Segundo, ¿que tenía Alice que no tuviera yo?, solo podía pensar en una diferencia notoria entre nosotras, ella estaba babeando mi asiento trasero y sudando alcohol, mientras que yo era asfixiada por un oso risueño.
Tercero, comenzaba a pensar que habría sido mucho mejor seguir tomando hasta perder la conciencia de mis acciones, ebria tal vez hubiera ligado más esta noche. ¡Carajo!, era la primera vez que me sentía tan celosa de Alice.
Cuarto, tenía que informar a las revistas del corazón y esas que incluían concejos para la vida amorosa, que los hombres de hoy habían cambiado el estereotipo de lo que buscan en una mujer.
En resumen: Ellos las prefieren ebrias.
Quinto, odio mi maldita suerte.
- Vámonos de una vez, quiero dormir - dije besando la mejilla de mi hermanito de pene inquieto, al igual que sus acompañantes solo quería olvidar que por el momento, yo no entraba en el estereotipo actual de una mujer, eso se podría arreglar fácilmente entrado a mi cava personal.
Lo que hacemos hoy en día para ligar…
- ¡Hora de irnos!, chicos suban al auto, ahora los alcanzo - dijo gritándoles sobre el toldo yo tome su mano y la apreté con cariño.
Escuche como comenzaban a alejarse y Emmett se volvió a girar hacía mi.
- Te veré en tu casa, y tal vez mañana o el domingo podríamos tomar un café, que te parece? - pregunto sonriéndome.
- Perfecto, quiero contarte algunas cosas - así que daría el grito en el cielo mañana o el domingo, en ese tiempo podría conseguirme unos tapones para oídos, y tal vez un gas pimienta... y claro, incluso le quitaría la cabecera a mi cama, o bien, escondería las esposas que seguro Emmett tenía.
- Perfecto, te sigo en el Jeep - dijo dándome otro beso en la mejilla, se acerco a mi oído y en un susurro con tono molesto dijo - si Cullen quiere sobrepasarse, solo golpéalo en la cara, yo me ocupare del resto -
Me quede completamente tiesa.
Claro que se había dado cuenta.
Emmett podía ser muy distraído a veces, pero en cuanto a ligues, coqueteos, chicas desnudas, chicas con poca ropa, fetiches sexuales, sexo en general y motores de autos era bastante perceptivo y también bastante letrado en ese ámbito.
- Lo tendré en cuenta, por cierto, lindo auto Emmett - dije sonriéndole incomoda, tratando de cambiar de tema, de borrar la imagen de Edward siendo masacrado por Emmett, aunque de hecho, su auto era lindo era como la versión automotriz de Emmett.
Imagine a Emmett como un Monster truck y a Edward como un triciclo para principiantes.
- Me lo regalo Papá - dijo levantando los hombros, yo asentí y sin decir nada, para no ponerme a llorar me di vuelta para volver a la puerta del piloto.
En el camino me cruce con Edward pero ni siquiera alce la mirada, continúe mi camino tratando de sacar a patadas su dulce aroma de mis sentidos.
Entre al auto y di un portazo con frustración, exhale sonoramente y me gire para ver a Alice completamente dormida, y era tarea imposible ignorar su presencia, sus ronquidos seguían rugiendo en el pequeño espacio del auto.
Me pase al asiento trasero para acomodar a la sierra eléctrica ultimo modelo "Alice"; mientras hacía una pequeña montaña de ropa para recargarla, la suave y amenazadora voz de Emmett llego a mis oídos.
- ... te lo advierto... ella es muy importante para mi... si, tu hermana está dormida... ten cuidado con lo que haces... te vi mirándola… ten cuidado con lo que haces... nos veremos haya… llámame si necesita algo… - capte pequeñas porciones de la conversación de el monster truck y el triciclo, nunca pude escuchar la voz de Edward pero la voz de Emmett sonaba bastante amenazadora.
¡Bien hermanito!.
Y esa fue una de mis lecciones de la noche.
Siempre que te revuelques con un desconocido, ten a la mano un musculoso, amenazante y sobre protector hermano mayor para hacer que tu ligador empedernido se haga en los pantalones.
Hice como que no había escuchado entrar al auto a Edward, y seguí con mi tarea de acomodar a Alice.
Cuando tuve lista la montaña de ropa enderece a Alice y la recargue contra la montaña, para después colocarle el cinturón de seguridad, le quite el cabello de la cara y me asegure de colocarle a lado uno de los cestos de ropa por si sentía las ganas de bautizar mi hermosa tapicería.
Me gire para encontrarme con la mirada de Edward fijamente posada en mis acciones, no prestaba la más mínima atención a su hermana solo me miraba a mí.
Esperaba que después de lo que Emmett le había dicho este me miraría molesto o asustado, pero me miraba de una manera extraña, sus transparentes ojos me decían que no estaba molesto, tampoco intimidado, estaba... decaído... agradecido... algo más no lograba captar en esas hermosas esmeraldas.... añoranza?.
Incomoda ante la perplejidad de su mirada, me erguí para pasarme al asiento delantero, claro, soy una idiota, ¿como iba a erguirme en un auto que apenas mide de alto un metro 20 de alto? pues obviamente lo hice, y claro, me di un tremendo golpe con el techo del auto.
Edward estiro las manos hacía mi con cara de "que tremendo golpezote se acaba de dar" yo solo me queje en silencio y haciendo caso omiso del perpetuo coqueto me pase al asiento delantero.
En el más absoluto silencio...
Miento... con el más estruendoso y molesto sonido de sierra eléctrica último modelo "Alice" de fondo, arranque el auto.
De regreso al mundo real.
Comencé a acelerar por la carretera desierta e iluminada por esporádicos faros y la luz de la luna menguante, llegue rápidamente al cartel de kilometro 30 que había visto hacía más de dos horas, o eso calculaba yo.
A decir verdad conducir no estaba siendo como una día de campo en el bosque de la bruja de la casa de los dulces, la muñeca a pesar de estar vendada y mucho mejor aun me dolía, y yo no era de esas personas que manejan con una sola mano, además meter las velocidades me estaba costando más trabajo del que había calculado.
Pero, me tragaría todo el dolor si era necesario, Edward no iba a manejar mi auto.
El silencio armonizado por los ronquidos de Alice inundo inmediatamente el ambiente, dándome una tranquilidad superflua por unos minutos; estaba decidida a no dirigirle la palabra de nuevo a este espécimen de combinación entre cucaracha y humano.
Aceleraba más y más, iba a 170 km/h antes de lo que planeaba y tratando de cumplir mi propósito de no hablar con aberraciones de la naturaleza, comencé mi propia maniobra de distraerme.
…
Bien... no tengo un plan para distraerme... creo que había excedido mi dotación de creatividad con todo lo que había sucedido hoy; y lo peor, no podía reciclar ningún plan anterior, porque no los recordaba.
Ok, me limitare a dejar de pensar en cualquier cosa que tenga que ver con el día de hoy y quedarme callada.
Así que…
"Un Elefante se columpiaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía se fue a llamar a otro elefante..."
Baje la ventana de mi lado para dejar entrar el frio aire de la noche que me ayudaría aun más a distraerme...
"Dos elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña como veían que resistía fueron a llamar a otro elefante..."
- No, no no, el color rosa coral no se puede combinar con el amarillo fosforescente, es una combinación vulgar... si... quiero puré de papa - Alice había comenzado con sus delirios alcohólicos, genial, en un rato se despertaría para vomitar todo el alcohol y parte de su hígado insano, así que tenía menos tiempo para llegar a casa...
Afortunadamente ya podía vislumbrar la claridad de la ciudad, nos acercábamos rápidamente, lo cual me convenía, le convenía a las vestiduras del auto, y al universo indescifrable.
No me pregunten el porqué.
"Tres elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña como veían que resistía fueron a llamar a otro elefante..."
Comencé a tamborilear los dedos en el volante al ritmo de la tonada mientras en mi cabeza decía: "Cuatro elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña..."
- No, me haces cosquillas, déjalo ya... jijijiji, si me soplas al odio prometo hacerte ver estrellas... - reduje la velocidad de golpe y mire a Alice por el retrovisor, tenía una cara de pervertida que ni a mí me hubiera salido tan bien.
Y al parecer la experta era yo.
Dio un quejido o más correctamente un gemido, y yo me mordí el labio preocupada.
Edward se giro para mirarla, y pude ver que su semblante no era nada feliz.
¡Hermano feo al acecho!.
- Vamos nene, vamos Jefe zote, hazme tuya... - ¡PERO QUE CARAJO!.
Me frene de golpe y Alice salió disparada hacía adelante, afortunadamente le había puesto el cinturón.
-¿ Pero qué demonios...? - soltó Edward mal humorado, no llevaba el cinturón así que se había estrellado de lleno con la guantera, dándose un gran golpe en el brazo.
Cosa que de hecho me importo un demonio,...
A decir verdad me causo tanta gracia que apenas si pude evitar reírme.
- Oh, sí, Jefe zote, vamos jefezote muéstrame como tratas a tus empleadas... - ¡AH!, carajo, cierto....
¡¿Que carajo hace Alice soñando con el estúpido del jefezote, es decir, el afeminado de Jacob?!
Claro... babea por el igual que yo... igual que yo BABEABA por él...
Bueno, hoy Alice estaba imparable, primero Jasper, el lindo soldadito de plomo, y esperaba que todo él estuviera recubierto de plomo, cual mineral precioso duro, fuerte, imparable... pero claro, aunque así fuera, Alice se había llevado ese metal precioso.
Después Emmett, mi hermoso hermano el cual, tenía un tipo de mujer en específico: Con senos y vagina; y Alice, aunque no del todo sobrada en dones, entraba en esa categoría, así que obviamente, también se lo había llevado...
Y ahora, no conforme con llevarse esos dos premios, quería llevarse también a Jacob!, el morenazo de fuego, ardiente y más afeminado que una crema contra arrugas, de hecho, eso sería más bien el castigo por ser tan aborazada.
Hoy, no me había dejado nada, se había llevado toda la partida... otra vez estaba pensando en que debería estar ebria en estos momentos.
Para coronarse con un Póker de reyes, el único que faltaba en la lista era su hermano... pero el incesto, en mis suposiciones estaba descartado, en este caso, Rosalie era la que seguramente se lo había ganado... y que yo POR SUPUESTO que no tenía interés para NADA en él.
Escuche el pitido de una bocina y gire a mi ventana para encontrarme con un Jasper preocupado en el asiento de copiloto del Jeep de Emmett.
- ¡¿Está todo bien?! - exclamo con la cara algo contraída, sin borrar esa perpetua sonrisa, detrás de él Rosalie y Emmett se estiraban para poder mirar.
- ¡Lo siento, es que Alice nos acaba de sacar un susto! - exclame sonrojándome, gire a ver a Alice de nuevo que se había abrazado a la montañita que le había puesto a un lado... carajo, esperaba que no se imaginara a Jacob junto a ella, sino sería terriblemente aburrido tener que sacarle las manchas a toda la ropa limpia...
De saliva, no piensen otra asquerosidad.
- ¡De acuerdo, tengan cuidado, los seguimos! - exclamo de nuevo mirándome sonriente.
Asentí y sin mirar atrás de nuevo arranque.
¿En que estaba?
Ah, sí,… en que nadie quiere acostarse conmigo...
Tratando de olvidar el estúpido tema... ¿cuantos elefantes llevaba?...
"Seis Elefantes se columpia...ba..nnnnn... o eran cinco?... Cinco elefantes se columpiaban sobre la tela de ... una... ara...ññññ...asa", esto no está funcionando, solo podía pensar en Alice y Jacob, y Edward y Emmett, era el Menage a trôis más horrendo que había imaginado, aunque esto lo convertía en un Menage a... quatre?... eso traducido sería, trió, o en este caso, cuarteto... y traducido se escuchaba aun peor...
- Estoy bien por si te interesa saberlo - dijo Edward con un tono suave y enojado, yo trate de ignorarlo.
"Muchos elefantes... se columpiaban sobre la tela de una ... araña... eso no tiene sentido, los elefantes no se columpian!..."
- Bien pensado en ponerle el cinturón a Alice - insistió tratando de llamar mi atención.
Y no se la pondría nada fácil.
Los elefantes no se columpian, pero si se columpiaran, un número indefinido de elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña radioactiva con una seda demasiado fuerte para soportarlos... que sigue de la canción?
- Ya vamos a salir de la carretera - comento tras mi silencio.
- Si - me limite a responder, estúpidos modales sureños que me había inculcado Renee.
- ¿Como va la muñeca? - pregunto de nuevo con voz insistente.
- Bien - volví a responder cortante.
- ¿Quieres que prenda el aire acondicionado? - pregunto.
- No - respondí, me limitaría a responder en monosílabos.
-¿Vives muy lejos de aquí? - bueno, que este imbécil no entendía que no quería hablar con él?.
- Algo - ese no era un monosílabo, pero era verdad.
- ¿Que tan lejos? - siguió insistiendo.
- Algo - volví a responder acelerando un poco más.
- ¿Te gusta manejar rápido? - pregunto con tono molesto.
- Si - ese si era un monosílabo.
- ¿Eso no es algo temerario? - estúpido, no me iba a reprender por manejar rápido.
- No - dije acelerando, y bien!, otro monosílabo.
- Emmett podría quedarse muy atrás - comento como no queriendo la cosa, vaya, que idiota, Emmett me enseño a conducir, maneja mucho más rápido que yo.
- No – "lo creo", agregue en mi cabeza para contestarle con otro monosílabo, ¡bien de nuevo!.
Al fin cerro el pico y yo me concentre en la extrema cercanía del fin de la carretera, la ciudad estaba a nada, al fin esta pesadilla iba a terminar.
Solo quince minutos más de monosílabos.
Mientras tanto...
Si seguía pensando en el paradigma de los elefantes y la redes de araña, algo más fallaba en esta canción infantil, si los elefantes le temen a las ratas, porque no le tenían miedo a las arañas?, eran igual o peor de aterradoras, con todas esas patas, todos esos pelos, dios, podían ser asquerosas!.
Me preguntaba si a Edward le darían miedo las arañas, si era así, le pediría a una de las arañas del cuento de los elefantes que le tejiera una red a este idiota, para ver si se atrevía a columpiarse en ella…
¡Hey!, ¡excelente idea!.
"Un Edward se columpiaba aterrorizado sobre la tela de una araña peluda y patona... como veía que esta canción no existía, decidió dejar de columpiarse".
¡Era buena hasta para hacer canciones infantiles!.
Tal vez cambiaría de rubro artístico, en lugar de escribir cuentos eróticos escribirá canciones para niños.
Y mi primera canción sería, "Edward y las arañas".
- ¿Te dan miedo las arañas? - pregunte, no me gustaría verle la cara de tontos a los niños que se harían mis fans.
- No, son solo insectos - dijo extrañado.
- Ok - maldita sea, ¡ni para eso era útil!, tendría que cambiar el nombre de la canción.
- ¿Estas tratando de evadirme? - pregunto con tono zumbante, yo apreté más el volante y pise un poquito el acelerador.
- ¿Acaso eres lector de mentes? - pregunte con sarcasmo.
- Algo, pero tú eres muy transparente,... casi como... - se cayó de golpe, y yo lo mire de reojo.
- Casi como tu - solté malhumorada, él solo asintió imperceptiblemente y se hundió un poco en el asiento, ambos miramos aparentando indiferencia hacía el frente.
Si Edward no le tenía miedo a las arañas, que más podría tejer un columpio para él?
¡Una abuelita!.
"Un Edward se columpiaba en una red tejida por la abuelita, como veía que era suavecita,.. la comenzó a usar de bufanda".
Está perdiendo la cabeza, cada vez pensaba cosas más estúpidas.
- Quiero leche, quiero leche - ronroneo Alice con tonito de bebe.
Sin poder evitarlo ambos reímos.
Y de pronto el ambiente se relajo demasiado.
Al mismo tiempo que entrabamos al fin a la ciudad o al inicio, depende por donde vengan, tome la avenida central, que me llevaba casi hasta mi hermoso departamento.
- ¿Así es siempre que se pone ebria? - pregunto interesando.
- La mayoría de las veces es más tranquila, no suele caerle a la gente encima - respondí aguantándome la risa, y el dolor de la muñeca.
- Pues, hoy debió haber bebido mucho, ¿cuanto bebió? - pregunto más interesado, pero su tono no era molesto, era curioso solamente.
- No estoy muy segura, me perdí... por... un... rato - ¡estúpida!, si claro, saca el tema que menos quieres hablar, ¡insinúaselo!, ¡estúpida, estúpida, estúpida!.
- Ajam... - agrego sin siquiera querer hacerlo.
Volvimos a sumirnos en un gran silencio, Edward estaba en completo silencio y sin mirarme, como si estuviera quebrándose la cabeza para sacarme de una patada del auto, o bien, para sacar el tema a relucir, si es que de verdad quería hablar de él.
Pero ni siquiera yo estaba segura de querer hablarlo, ¿que teníamos que decir?, ¿fue lindo?, ¿tienes bonitas nalgas?, ¿me gusta en que tono gimes?, no quería que me preguntara si seguía caliente, porque la verdad era que sí.
Sin embargo, sentía la necesidad de advertirle sobre lo loco que podría llegar a ser Emmett, y claro, el ya había notado que algo pasaba entre Edward y yo.
También, sin embargo, estaba tentada a no decirle nada y esperar a que Emmett lo dejara como carne molida digerida y vomitada.
Otra cosa que quería dejarle en claro, es que si iba a coquetear con Rosalie, no se atreviera a decirle que habíamos tenido algo que ver, o Rosalie me echaría una maldición.
Y la última cosa importante que se me ocurría en esos momentos, era que le diera a Alice un tiraje de condones, porque seguramente ella no perdería tiempo al enterarse que Jasper y Emmett le habían echado ojo.
Después de todo, si le decía esto último, sacaría a relucir su lado sobre protector de hermano feo y así dejaríamos lo verdaderamente importante para... nunca.
No quería preguntarle lo que sabía que debía preguntarle.
¿Que éramos, y como seguiría esta situación?.
En primera, porque no quería saber que éramos, no quería saberlo, tenía un miedo terrible a que dijera algo que no pudiera procesar, aunque, moría de curiosidad por saber que pensaba.
Además, ¿como seguiría la situación?, ¿dejaríamos que los demás se enteraran?, ¿lo mantendríamos en secreto eternamente hasta que un autobús me atropellara y él llorara en mi tumba gritando que había sido la mejor no amante que había tenido?.
Tampoco estaba lista para saberlo.
Me sentía como desnuda, incluso más expuesta que cuando realmente estaba desnuda.
De pronto él se giro y me miro, yo estaba tentada a sostenerle la mirada, pero si la hacía, nadie lloraría en mi tumba diciendo que era la mejor no amante, porque él se iría conmigo.
Su mirada era insistente, sentía que estaba a punto de ser acribillada por el sentimiento que transmitía, y era pura impaciencia.
Acelere y desacelere un par de veces sin poder hacer más, y entonces, ¡bendita sea la civilización!, un semáforo en rojo.
Rápidamente desacelere y lleve mi mano al freno de mano.
Casi me pongo a llorar, el jalón que sentí desde el codo hasta la punta del dedo hizo que me estremeciera y soltara un gemido lastimero.
Edward se ocupo rápidamente de jalar el freno de mano, y nos quedamos completamente estáticos mirándonos.
Mire por el retrovisor y vi que el jeep de Emmett se acercaba, Edward me imito y se giro para ver a Alice que aunque había dejado de roncar seguía haciendo ruiditos extraños.
Con un movimiento rápido saco su celular de la bolsa trasera del pantalón.
Acotación geográfica del momento: Lindo y hermoso traserito redondito y suculento, como me hubiera gustado ser ese suertudo celular solo para poder tocarte.
- ¿Jasper?, habla Edward, hey viejo, ¿podrían pasar a una de esas tiendas 24 horas?, Bella necesita un analgésico y una pomada, pídele al dependiente que te guie, o tu mismo escógelas, no creo que pueda seguir con el dolor, nos vemos haya - y colgó.
Lo mire sorprendida, y me paso casi desapercibido como el Jeep de Emmett doblaba en una esquina, Edward me miraba tan intensamente que no pude ocultar ni reprimir el rubor que tiño mis mejillas.
Estaba preocupado, podía notarlo, le incomodaba en algún grado mi dolor, y eso me agradaba inmensamente.
- Tenemos que hablar - dijo incomodo y con tono distante, pero su mirada era suave, lo cual me desconcertó, pero estaba segura que no quería hablar de mi daño de ligamento.
- No tenemos – respondí como si me hubiera pellizcado el trasero (eso hubiera sido bastante más interesante).
- Si tenemos, y aunque no quieras lo haremos - dijo mirándome retadoramente, y en ese momento su mirada suave se evaporo.
Junto a mi ternura.
- Pronto llegaremos a casa y no querrás hablar frente a mi hermano ¿o sí? - le pique con divertido sadismo, las facciones de Edward se deformaron en una mueca alterada, que casi al instante se suavizo.
- Él llegara un poco después, y tu y yo podremos hablar – claro, lo había planeado, se deshizo de ellos con el pretexto del dolor solamente para hablar conmigo.
Ahora que reparaba en ello, yo llevaba analgésicos en el botiquín.
Estúpida.
- Eres un... - solté sorprendida, me había dejado con las manos atadas.
- Hablaras conmigo quieras o no - dijo mirándome con el ceño fruncido.
- Pues tendrás que obligarme - dije enojada y mirando hacía enfrente, ¡bien civilización!, ¡luz verde!.
Acelere rápidamente y comencé a subir la velocidad, no le daría tiempo de decirme nada.
- A pesar de que aceleres hablare - dijo enojado.
- Pues no te escuchare - dije tercamente.
- Eso es imposible, así que me escucharas - dijo sentándose completamente de lado y mirándome - ¿le dijiste a Rose o Alice que habías hecho mientras no estuviste con ellas?.
- ¿Rose?, ya tienes tanta confianza con ella para llamarle Rose? - pregunte enojada, si con una plática se había ganado esa confianza entonces a mi debería llamarme B.
- ¿Te molesta que le llame Rose? - pregunto a su vez con tono divertido.
- Por mi llámala R, no me interesa - solté enojada.
- ¿No te interesa? - pregunto y pude notar un tono herido, me mordí el labio sin saber que responder - pues bien, a mí tampoco me interesa que llames a Jasper, Jazy, o alguna otra ñoñes - dijo enojado.
Bipolar.
- No lo llame Jazy - solté ofendida, no era tan ñoña.
- Poco te falto - dijo ... con una... nota de... ¿celos?... ¿de verdad celos?.
- ¿Estas celoso de Jasper? - pregunte sin poder ocultar mi diversión.
- Eso quisieras - soltó enojado - tu estas celosa de Roseee? - remarco el diminutivo de mi amiga.
- Eso quisieras - copie su respuesta.
Nos quedamos un largo minuto en silencio, hasta que el volvió a hablar.
- Entonces, ¿le dijiste a alguna? - pregunto insistente.
- Si te refieres a que casi nos acostamos, no, no les dije nada - "pero si les dije que conocí a un hermoso y gran chico, y ahora me retracto por haberlo dicho", agregue mentalmente.
- Eso lo facilita todo - dijo más tranquilo.
- ¿Tu les dijiste a ellos que hiciste? - pregunte curiosa, si se los había dicho, estaba muerto, Emmett ataría cabos.
- No exactamente - comento distraído.
No supe que decir, así que preferí quedarme callada, la suerte por fin me sonreía, estábamos llegando a la esquina de mi edificio, esto terminaría antes de lo necesario, solo necesitaba un analgésico y listo, semi muerta hasta la tarde de mañana.
Podía ver en lo alto del enorme edificio mi hermoso departamento, esperándome para refugiarme del jodido mundo pequeño y retorcido.
Acelere un poco cuando vi la gran puerta del estacionamiento común del edificio.
- La cucaracha… la cucaracha, ya no puede… caminarrr – ronco Alice bailoteando aun dormida.
Edward y yo estábamos tan distraídos y sumergidos en nuestros pensamientos que la ignoramos completamente.
En ese silencio decorado por breves interrupciones sin sentido de Alice; como que las papas a la francesa sabían mejor con un vestido rosa de corte imperial y que la navidad era mejor cuando tienes regalos con envoltura amarilla y un perro maltes de mascota, baje del auto para poder abrir la puerta y estacionar el auto.
Entre rápidamente y en un solo movimiento estacione el auto, las ganas de salir de esto me ganaban a cualquier pensamiento racional.
Estaba comenzando a añorar mi cama, recostarme cerrar los ojos y poder dar vuelta a esta página de mi vida, sonaba catastrófico, lo sé, pero que sería de una historia de vida sino se hacen referencias tele noveleras?.
Me imagine a mi misma cantando en la ventana de mi habitación, mirando la luna y llorando en silencio, cual historia trágica y patética de televisión, aunque la imagen de Sandy Dee llegaba a mi mente cantando desolada por descubrir que el cabrón de Danny era un patán.
De hecho, era como Sandra Dee! , bien provista de virginidad; como dice la canción que cantaba Rizzo, ahora Vaselina me parecía la historia de mi vida a excepción de que yo no tenía la estúpida manía de hacer una canción para expresar todo lo malo que me pasaba.
Si así fuera, tendría un cancionero del tamaño de una catedral.
Suspire recordando cuanto amaba la película de Vaselina, a Olivia Newton John como una boba bien provista de virginidad y que se negaba a acostarse hasta estar legalmente casada, en aquel entonces podría tomarse como lindo, hoy en día no sería más que una perdedora fea e insegura, ¿Quién quiere ser virgen hasta esperar que te pongan un anillo barato en el dedo y te prometan manutención alimenticia?.
Y John Travolta, tan sexy como siempre, con sus bailes y cantos de colegial popular, era tan hermoso!, a él no le podía reclamar el ser un patán, pues si para bailar movía las caderas así, no imaginaba que tanto las movería para otras cosas…
Y fuera del tema, amaba la canción del "Rayo veloz", mecánicos sexys moviendo las caderas, ¡Carajo!, ¿porque Vaselina no era mi vida en verdad?, me acostumbraría fácilmente a mecánicos sexys…
Suspire pensando que solo en una película de baile existían mecánicos-bailarines-sexys, mi vida era bastante lejana a esa utopía.
- Me siento igual que tú – interrumpió mi hilo de pensamientos Edward.
- ¿Ah sí? – pregunte extrañada, ¿acaso él también quería en su vida mecánicos sexys?.
- Si, lo del lago fue bastante…- me miro como calculando sus siguientes palabras, mientras yo iba al asiento trasero para liberar a Alice del cinturón de seguridad, haciéndome la tonta para no mirarlo – fue bastante… interesante – concluyo.
- ¿Interesante? – pregunte sin entender recargando a Alice en el asiento y abriendo la puerta de atrás para sacarla.
- Tal vez el término excitante encajaría mejor – acepto bajando del auto, pero antes de desaparecer de mi vista, pude notar como sus mejillas se coloreaban ligeramente con una sonrosada tonalidad.
No pude evitar soltar una risita ligera, el se coloco en la puerta y me miro tranquilo para reírse a mi lado.
- Bueno, no negaras que fue interesante, yo nunca había hecho algo así al aire libre – dijo con un dejo de angustia en la voz, pero yo volví a reírme.
- Ciertamente, fue interesante, tampoco yo había hecho nada así – dije sonriente – aunque concuerdo contigo, el termino excitante queda mejor – el rostro me ardía de tanto rubor, seguro parecía un foco de luz roja.
- Yo la llevo, tu no la aguantaras – dijo con tono caballeroso, señalando a Alice, obviamente no me negué, yo nunca la cargaba, no era para nada parecida a una hormiga que carga su peso, y Alice borracha pesaba dos toneladas más, supongo que el alcohol te hace aumentar de peso, si Alice supiera eso, no bebería ni agua.
Lo ayude a sacar a Alice que estaba en calidad de bulto, y cuando la tuvo cargada como un jornalero a su saco de papas recién cosechadas me adelante hacía el ascensor.
El ascensor llego casi al instante en el que toque el botón, y ambos subimos sin decir una palabra.
Mi edificio, no es porque yo lo diga, es un consenso general (de mis amigos y algún chismoso entrometido en pláticas), es de los más hermosos de Chicago, y también de los más altos, por eso amo vivir aquí, vivo en el Pent-house de un edificio de 25 pisos, la vista era sencillamente hermosa.
- Lastima que paso tan rápido, ¿no? – pregunto como quien no quiere la cosa mientras la lucecita indicaba que estábamos en el piso 15.
No pude responder nada, pues era cierto lo que decía, lástima que había pasado tan rápido, lástima que no habíamos concluido nada, lástima que era el hermano de Alice, lástima que era bipolar, y lástima que no tenía condones en casa.
Estaba más que sorprendida, durante toda la noche no había hecho más que darme señales extrañas, algunas veces malos tratos, otras veces una ternura incomparable; y ahora, abiertamente aceptaba que había disfrutado estar conmigo, que hubiera querido llegar a más, estaba totalmente confundida.
Y comenzaba a pensar que la bipolaridad, como algunos piensan… no es cosa de juego.
Por lo menos, estaba siendo un gran problema para mis suposiciones y mis relaciones sexuales.
Lo mire de refilón, y sonreí asintiendo una sola vez, no podía decirle todo lo que estaba pasando por mi cabeza.
Mire la lucecita, piso 17, faltaban… (contando con los dedos)… 8 pisos.
- Disculpa si lo digo ahora, no quiero ser ofensivo, ni algo parecido, pero… - me miro con ternura y pena, estaba algo sonrojado, no sé si por cargar el peso muerto de Alice, o por la cándida platica que teníamos, me imagine su hermoso rostro aun mas sonrojado, pero por una actividad completamente diferente y plenamente placentera, sin poder evitarlo, mis mejillas también se colorearon ligeramente mientras mis labios se estiraban en una sonrisa sincera, era sincera, porque sinceramente me imaginaba a Edward sonrojado por la excitación, porque deseaba que esa imagen se hiciera realidad.
- … ¿Peroo? – lo apremie y cuando mi voz salió sedosa y en un susurro mis mejillas subieron de intensidad.
– Pero… besas endemoniadamente excelente, como en la utopía del beso perfecto –una gran sonrisa iluminaba su sublime rostro, mientras su sedosa voz escondía con pobreza la excitación que sentía.
Sus palabras no eran sencillas, era como si hubiera tenido mucho tiempo para darle una definición a mi manera de besar.
¿Utopía del beso perfecto?, era lo más hermoso que me habían dicho en toda la vida, tanto que al contrario de tener el deseo de acostarme con él, solo quería el tiempo infinito de todo el mundo, solo, únicamente… sin otra tarea, que besarlo.
Quería volver a vivir esa utopía, quería sentir de nuevo sus labios, disfrutar sus besos, vivir en el sueño de besarlo eternamente.
Y cuando me di cuenta de todo lo cursi que me estaba poniendo en mi cabeza, creo que mi piel exploto y se incendio, por el ardor que sentía en las mejillas, el soltó una risita y se paso la mano para despeinarse el cabello, haciendo que Alice se removiera un poco.
¡Ah!, ahora entendía, ese ademan sexy de despeinarse el cabello era de familia, Alice también lo hacía, aunque cuando ella lo hacía no me daban ganas de comérmela a besos.
- Tu… también – me obligue a hacerle sentir que sus besos también habían sido los más magníficos que había probado en mi vida, pero claro, yo no era para nada creativa, sin embargo el no pareció molesto.
Guardamos un par de minutos en silencio y el elevador llego al piso 25.
Edward se mantuvo en silencio mientras yo abría la puerta de mi departamento, admiraba la vista magnifica del piso 26, seguro se uniría al consenso general de personas que opinaban que mi departamento era genial, pero él no podía estar en la categoría de amigos, menos en la de chismosos.
Haría la categoría, `Revolcones en la naturaleza´, y esperaba que el fuera el único en esa categoría.
Cuando le di paso, invitándolo a pasar a mi casa, me di cuenta de lo irónico de la situación, el único hombre que había entrado a mi departamento era el encargado del edificio, cuando mi departamento necesitaba alguna compostura; era una terrible bofetada del destino saber que el segundo hombre que entraba a mi departamento entraba para dejar en la cama a una chica alcoholizada y sin sentido.
Y en cierto modo, por desgracia, esa chica no era yo.
Lo guie hasta la habitación y de nuevo me dieron ganas de reír y llorar al mismo tiempo, ni el encargado del edificio había llegado a mi habitación, el primer hombre que visitaba mi habitación, y tenía sus manos sobre otra chica.
- El amor… es… una… perra… amor – dijo Alice, yo sonreí de medio lado, esperando que estuviera cantando la canción de los Concord, en lugar de estar insultando a alguien.
Edward la acomodo y arropo en mi cama, no pude evitar caminar hasta la puerta y alejarme, era una escena enternecedora, él la trataba con la delicadeza de una brisa de verano a un retoño de flor, su sonrisa, diferente a la que me dedicaba a mí, estaba destellando felicidad por toda la habitación.
No cabía duda, Edward nunca había mentido en el amor que le profesaba a Alice.
- Al demonio… - soltó de improvisto.
Sin más se irguió de golpe y con un vertiginoso movimiento se coloco a escasos centímetros de mi rostro, y por la sorpresa retrocedí unos pasos.
Me paso la mano por la cintura y me pego más a su cuerpo, yo exhale por el contacto y la sorpresa, mis manos habían quedado estupidizadas por su olor, mis ojos no tenían atención para nada que no fueran sus propios ojos.
Escuche el `toc´ de la puerta cuando la cerro tras de sí.
- El premio especial – susurro contra mi rostro, y sin darme tiempo a procesar aquellas sugerentes palabras, estrello sus cálidos y suaves labios contra los míos, de manera salvaje y sensual.
Gemí de la sorpresa y el placer que me causaba tenerlo de nuevo tan cerca de mí.
Abrí la boca con apremio mientras me sentía cada vez más placenteramente sorprendida, su suave y tibia lengua inmediatamente rozo mi labio inferior haciéndome estremecer, yo a cambio intercambie caricias linguales con su labio superior.
Me deje llevar por el momento, porque a pesar de todo, besaba con una dosis de adicción que no había probado nunca; era la utopía de toda una vida.
El paraíso existe, les dice una total Atea (excepto cuando estoy con Renee) (y en la iglesia), si en mi vida hice algo bueno, en este momento me ha sido recompensado, poder sentir sus sedosos labios solo con mis labios, poder morder, saborear, no solo su boca, esa oportunidad que me da de probar el paraíso y saborear solo un pequeño trozo de su alma.
La utopía de una vida son sus besos.
Jugueteamos con nuestras lenguas, mordimos nuestros labios nos probamos el uno al otro, subimos al cielo y bajamos solo para poder seguir besándonos, y nos besamos, y nos besamos… y nos besamos.
Y entonces mi burbuja exploto.
Él se separo bruscamente de mi, inclusive aún más brusco que cuando me había alejado de su lado antes de comenzar a hacer el amor en el lago.
- ¡Mierda, mierda, mierda! – exclamo girándose y caminando hacía la sala, alejándose de la tentadora y ocupada habitación.
Me quede clavada en mi lugar por un segundo, esperando a que mi cuerpo reaccionara.
Y por el bien de Edward, mejor no hubiera reaccionado.
Lo seguí inmediatamente, llena de la furia que corría por mi sistema.
La rabia me invadió como si fuera mi propia sangre, el sentimiento fluía por todo mi cuerpo sin que yo pudiera controlarlo.
- ¡¿Qué puta madre te pasa?! – exclame azotando la puerta de la cocina, donde se había metido, estaba apoyado en el fregadero dándome la espalda.
- No grites, podrías despertar a tus vecinos – dijo con voz tensa sin girar.
- ¡Me importa un carajo lo que hagan mis vecinos, quiero saber que carajos te pasa! – le grite furiosa golpeando un anaquel con la mano buena, no estaba tan cegada por la ira para romperme a propósito la muñeca.
- ¿Qué me pasa a mi?, ¡Que te pasa a ti! – exclamo enojado girándose para enfrentarme, estaba rojo de ira y sus ojos ardían con resentimiento.
- ¿A mí?, ¡Yo no hice nada estúpido!, ¡TÚ me besaste! – le espete casi escupiendo cada palabra.
- ¡Te me ofreciste! – exclamo señalándome con el dedo, me quede estática ante su acusación.
Dio un par de pasos hacia atrás y después se apretó el puente de la nariz respirando sonoramente para calmarse.
Mi cerebro estaba desconectado de todo mi cuerpo, estaba completamente en shock… ¿Qué yo qué?.
- Mira, no soy muy adinerado, trabajo medio tiempo de enfermero, y estudio en las tardes, toco el piano en el bar de Emmett, así que no tengo mucho dinero para subsidiar más que los gastos necesarios, mis papas tienen un fideicomiso pero no he tocado nada de él, ahorro mucho, así que no es que sea pobre, pero tampoco me gusta darme lujos extraños... - siguió hablándome de su situación económica mientras yo fruncía cada vez más el entrecejo, me había perdido totalmente.
- ¿Cual es el punto? - pregunte extrañada cortándolo.
- Pues... me preguntaba… - soplo el aire que le quedaba y agacho la cabeza - ¿Cuánto te debo? - dijo con voz molesta.
- ¿COMO DICES? - pregunte casi gritando.
- Mira, se que tus clientes deben tener mucho dinero, y deben pagarte muy bien, pero yo no dispongo de tanto como ellos, además, yo nunca contrate abiertamente tus servicios, no sabía quién eras tú, así que espero no sea un precio muy elevado - explico aun más enojado sin levantar la cabeza.
- ¡¿QUE?! - volví a preguntar incapaz de decir algo más.
- Mira Bella, te pagare lo que me pidas siempre y cuando no se lo cuentes a nadie, no quiero que esto me traiga más problemas, de acuerdo? - pregunto furioso tomándose el tabique de la nariz y ahora echando la cabeza hacia atrás.
- ¿Estas… ofreciéndome… dinero… a cambio… de… mi… silencio… y mi... cuerpo… en el lago? - pregunte con la voz atorada en la garganta.
- ¿Es lo que debo hacer no?, ¿o haces servicio social? – soltó.
- ¡ERES UN HIJO DE PUTA! – grite llena de rabia.
Sin poder evitar el sentimiento, me lance como un bólido contra él, tomando lo primero que tenía a la mano.
Afortunadamente no era un cuchillo, ni algo punzocortante.
Era peor.
Tome el GRAN y PESADO sartén de la estufa, y lo estrelle en su estomago, el se doblo un poco, y guiada por la furia y la inercia del movimiento, después lo estrelle en su hermoso rostro.
Claro que vi la sangre caer al mosaico, y claro que escuche su grito de dolor.
Y claro que me importo menos que un carajo.
Volví a golpearlo con el sartén en la espalda, mientras él de un salto llegaba a la puerta de la cocina, tenía la mano pegada a la nariz evitando que la hemorragia siguiera ensuciando mi piso.
- ¡QUE TE QUEDE CLARO, SUCIO BASTARDO, CRETINO IGNORANTE! – exclame mientras lo perseguía con la sartén en lo alto y él a trompicones escapaba de mi, tratando de encontrar la salida - ¡NO SOY UNA PROSTITUTA, NI LO FUI, NI LO SERE! –
Entonces freno su huida y se giro para enfrentarme.
Gran error.
Solté el sartén que callo sonoramente en el suelo, y siguiendo mis instintos infernales, estrelle mi puño cerrado contra su nariz ya sangrante.
Volvió a gritar como niñita, y después se alejo de mí, tirándose al piso.
- Lo siento, lo siento, de verdad lo siento, yo pensaba, yo… discúlpame! – exclamaba con la voz gangosa a causa de la hemorragia.
- ¡SOY UNA GUÍA DE MUSEO, Y TENGO DINERO PORQUE MI PAPA ME LO HEREDO, NO TE INCUMBE NI TE INCUMBIRA NUNCA, ASI QUE LARGATE MALDITO INFELIZ! – exclame hecha una furia, no podía creer todo lo que había dicho, todo lo que pensaba.
Y una rápida venganza paso por mi mente en un segundo.
Cuando me di vuelta él se encogió y se alejo aun mas de mi, ya lo había dejado sangrando y con algunos moretones seguro, por lo menos, las ojeras que llevaría por la nariz serían grandiosas.
Entre a mi estudio, que estaba a menos de un metro y tome la cartera que siempre tenía ahí.
- ¡QUIERO QUE TE LARGUES EN ESTE MOMENTO DE MI CASA, NO VUELVAS POR AQUÍ NUNCA, NI AUNQUE ESTE ALICE! – grite al salir del estudio, él como una flecha se levanto del piso al ver que me volvía a acercar.
Lo seguí con pasos de soldado enfurecido hasta la puerta, y corrí para abrirla antes de que él lo hiciera.
- Quiero, que olvides lo que paso, que olvides donde vivo, y que por tu bien, no me vuelvas a dirigir la palabra – me taladro con los ojos llorosos pero asintió con firmeza una sola vez, mientras fruncía el ceño furioso.
Yo puse la mano en la cerradura y la otra la alce, mostrándole el billete de 100 dólares que sostenía.
- Esto, es por el suéter que no te devolveré ni aunque me ruegues, por ser mi copiloto esta noche, y por el beso que me acabas de dar – se lo estrelle en el pecho y abrí la puerta, el tenía los ojos desorbitados por la sorpresa, pero cedió al movimiento que hice para sacarlo de la casa, aun con el billete presionado contra su pecho.
- También es por no regresar nunca a mi casa, por respetar las decisiones de Alice, y sobre todo, por no haber terminado el trabajo del lago, no hubiera sido nada satisfactorio – el abrió la boca airadamente, estaba a punto de explotar, igual que yo, así que me apresure.
- Y la propina va incluida, ¿Qué me dices?, 100 dólares de propina es demasiado, cabron!, ¡LARGATE DE MI CASA EN ESTE INSTANTE HIJO DE PUTA, Y NO QUIERO VOLVER A VERTE! – sin más cerré la puerta de un azoton.
Y para su desgracia, sentí como la puerta lo había golpeado, también el grito de dolor seguido del click de la puerta, me alertaron de algo.
Ojala que le hubiera roto de una vez la estúpida nariz.
¡MALDITO CABRON!.
Espero lo hayan disfrutado mucho!
El titulo es de la cancion de los Concord, un super grupo mexicano, Love is a bitch, es la cancion que canta Alice, buenisima! la recomiendo.
Siento la tardanza, pero tuve tantos problemas y cosas en estas semanas!, snif, pero bueno, aqui esta!
Tengo que agradecer a una persona en especial, que se leyo los caps en un dia, y ademas, gracias a él, pude publicar mas rapido, tambien gracias a que se enfermo de varicela me tarde mas, jeje, el me facilito el trabajo, aunque me tarde, me presto su compu! jajaja y dejo review! TE AMO MI AMOR!.
AGRADECIMIENTOS A TODOS USTEDES, Y PERDONEN SI NO RESPONDI SUS REVIEWS!, PARTE DE LAS COSAS QUE TUVE ES QUE ME CASTIGARON ESTA SEMANA Y NO PUDE HACER NADA, LO HARE DE VERDAD! LOS AGRADESCO CON EL ALMA.
CONI, INGRID CULLEN, CAMII HALE, FRIDA M. SHAFER, M. SWEET CULLEN, IXTAB-CHAN, DAYAA BLACK, NAOBI CHAN, MAYRA 17, GEORGINA, LA ABUELA, FER, JACKYPATTZ, ADY, QUEEN ANNIE, KARITO CULLEN MASEN, ANNA D-CULLEN, NOE, KAROLINE, ADELA, FAN INCONDICIONAL DESDE YA! xD grax por eso!, GABY, TEFIS, MAFER_08_PAPEL, ROSALIE KEY, TATIANA, KELLY BELLO, KLAUDIA T, BUTTERFLY 98, LOKAXTV, DIEGO, VALE55, FRAN BELLS, SHILEN JADE, NATI, ANDREI CULLEN HALE, KAREN LOWE, LEILI PATTZ, KRLA021MC, DANY, NATALY CULLEN, YOYA11, DKAS3, SORAYA 92, Y PEDRO.
El proximo Cap, lo traere rapido, lo juro! jejejeje, es que dios, tantos problemas, pero me dare prisa!, y les adelanto, sera un Lemmon!!! wiii
MUCHAS GRAX A TODOS, DE CORAZON, Y PERDONEN LA TARDANZA!
¿SERA MUCHO PEDIR UN REVIEW? DE VERDAD ESTOY MUY APENADA! SNIF...
BESHOS!
