aLO!!!, lo se... volvi a tardar años, perooo a mi favor, jejeje es un cap más largo que el anterior!, y lemmon ^^ jejejeje
Espero lo disfruten mucho!!!
ADVERTENCIA: LENGUAJE INPROOOOPIO, GENTE GROSERA JEJEJEJE, Y LEMMOOOOOONNNNSSSS! ^^
LUMINOSO AMANECER.
Tarde o temprano tendría que regresar.
De vuelta a la naturaleza cíclica de las cosas.
Suena extraño, ¿no?.
Pero así es, después de haber tenido un día sacado de las peores y enfermizas fantasías de un retorcido ente llamado "Mundo", al fin había tenido un descanso, un merecido descanso de todo.
El termino de abducción podía encajar en lo que estaba viviendo, pero nada tenía que ver con OVINS, programas de Tv donde pasan imágenes de manchas que se mueven en el cielo o poblados que siembran al rededor de figuras creadas de la imaginación alterada de alguien que fumo algo prohibido, o criaturas cabezonas con proporciones asimétricas pero morfología parecida a la del ser humano, dígase Aliens, extraterrestres o mmm seres de otro mundo...
¡Oh!, también hombrecitos verdes ojones y cabezones!...
A lo que me refiero es que, me abduje voluntariamente del Mundo.
No podía ni quería enfrentarlo sin una estrategia, después de todo lo que me había hecho, con alevosía y ventaja, el pasado viernes.
Para ser sincera, no tenía una idea exacta de cuánto tiempo llevaba recostada en el cómodo sillón de mi terraza, arropándome con una manta de franela con cuadritos azules y rojos, una de mis posesiones más valiosas.
Había pertenecido a Charlie, mi Papá.
Mamá me había dicho que lo que estaba haciendo era cobarde, pero, también me había dicho que si necesitaba hacerlo, estaba bien... quien entiende a las mamás...
Así que haciendo lo que cualquier hija haría... la ignore, y me encerré en mi departamento, usando de único refugio, la hermosa terraza, con un objetivo primordial.
Tranquilizarme.
En mi vida había visto demasiadas películas de comedía romántica, todas tenían un factor común, cuando la protagonista era herida, siempre había una manera de sanarla y devolverle la sonrisa.
Helado de chocolate.
Pero, para que la terapia tuviera éxito, siempre debía haber un denominador común.
Si, otro...
Estar en Pijama y totalmente desaliñada.
Yo había elegido un pantalón holgado de franela azul cielo, bastante abrigador y cómodo, un calcetín con figuritas de peces durmiendo y otro negro con rombos rojos y verdes, una sudadera con gorrito rosa pálido y una talla más grande de la que necesitaba.
En resumen, estaba totalmente cómoda.
Y desaliñada.
Después, además del helado y la ropa era necesario, un ingrediente más.
El alcohol.
Bueno, no necesario, pero venía bastante bien.
Para mis horas de depresión había escogido una botella de Vodka y jugo de mango.
Agregándole a la cura un poco más de mis ingredientes personales, tenía pizza de peperonni con champiñones y queso extra, bueno solo dos rebanadas, lo demás viajaba siendo destrozado por mis jugos gástricos.
Tres cajetillas de cigarrillos light largos,.. si… solía fumar de vez en cuando, igual que Venus.
Dos de ellas ya estaban vacías, la otra aun tenía varios.
Y por supuesto, lo mejor de todo, mi café, un termo de delicioso, aromático y oscuro café.
Como escena digna de una película romántica, todos los ingredientes habían sido perfectamente mezclados en un completo desorden sobre la mesa del juego de jardín de la terraza, y muchos más en el piso y en el sillón.
Había también papel higiénico con mis secreciones corporales, (nada asqueroso, mocos quería decir, pero suena mejor secreciones corporales) hojas sueltas, una rebanada de pizza que se me había caído cuando el perro del departamento de abajo, el de la señora Carmen, había ladrado como si le hubieran pisado una de sus diminutas patas de rata.
En el ocio, había hecho un pequeño experimento, ¿cuánto se tarda en derretir una bola de helado de chocolate a temperatura ambiente de la media noche de Chicago?.
26 minutos con 4 segundos, literalmente hecha agua de color café bastante desagradable, como caquita de bebe enfermo del estomago.
Así que estaba orgullosa de ahorrarle al mundo otro experimento estúpido y desagradable.
Sin embargo, todas aquellas protagonistas de películas de comedía romántica usaban estos momentos para hacer las paces con la vida, con el mundo; no para crear popo falsa de bebe.
Pero yo no era de esas personas que meditaban y usaban el yoga y las respiraciones para balancear su vida y alinear sus chacras solo para no gritarle al mundo que era un maldito infeliz sin corazón, rencoroso, vengativo y sádico.
Era claro, ni siquiera estaba cerca de perdonar al mundo, el karma y demás estupideces por lo que paso el viernes...
Y dudo seriamente que lo haga.
(Maldito Mundo)
Además, el yoga... no se... siento que podría morderme el trasero si fuera experta... pero no es una meta en mi vida.
Así que como no tenia intensión alguna de perdonar y meditar el porqué el mundo es un ojete de primera, el porqué de mi mala suerte, y el porqué las personas pueden herirte tanto, me ocupe solo en relajarme, y sacar un poco del rencor que tenía en mi interior.
Sobre mis piernas cubiertas por la mantita de Papá reposaba expectante mi laptop, la única cosa que nunca me abandonaría, a pesar de su lento internet, y que algunas veces sin razón aparente, me botaba de los programas.
Bueno, si se la razón... debería pedirle a alguien que me recomendara un buen antivirus, y darle un merecido mantenimiento.
Estaba dándole los últimos toques a mi más reciente creación, "Naturaleza impredecible", así había titulado mi nuevo escrito para las Noches de Dulce Fantasía, corregía ortografía y miraba atenta cualquier error de sintaxis; para poder enviárselo a Renee y pagarle el favor que me haría.
"Naturaleza impredecible", más que un nuevo cuento erótico para satisfacer a los que leían mi pagina, era un ejercicio para tranquilizarme.
Durante la mayor parte del sábado, lo único que había hecho era acabar con mi papel de baño y mis pañuelos desechables, berrear como bebe, y claro está, recordar.
Amaba a Venus por muchas cosas, me ayudaba a expresarme, a sacar un poco de esa persona sexosa y cachonda que llevaba bajo mi mascara de virgen perpetua, sería una mentira si negara que alguna vez le tuve mucha envidia a Venus.
Si, lo sé, soy patética, a pesar de que es un personaje imaginario, ¡creado por mi!, envidiaba la seguridad con la que coqueteaba con los hombres, su facilidad para convencerlos de que se acostaran con ella, lo sensual que era, lo apasionada, lo desapegada, lo multiorgasmica, y claro, sus senos operados.
Pero esta vez, Venus había sido más que una vía de escape para mi, poder plasmar en palabras todo lo que sentía, y saber que en mis manos estaba el final de aquella historia me ayudo mucho a tranquilizarme, y al final hacer una analogía.
Si Yo tenía el poder de darle un final feliz a Venus siempre (multiorgasmos, entre otras cosas) entonces también tenía el poder de tener mi propio final feliz.
A pesar de que el jodido mundo se empeñara en no dármelo.
El titulo del cuento delataba mi fuente de inspiración, había usado el inverosímil encuentro efímero entre Edward y yo; Venus se había encontrado como una dama ebria y en apuros, algo común en ella, pero no en mí, y Edward había llegado a ella, como el caballero con pocos modales y ansioso por meter su pene en cualquier orificio.
Sin embargo, con un encanto oculto, que atraía irremediablemente.
Venus es selectiva con sus parejas.
"El caballero degenerado", como me refería a él en la historia, casi había rogado de rodillas a Venus para poder acostarse con ella, sus intentos patéticos e infantiles de seducción no funcionaban con una Femme fatal como Venus, además tenía varios puntos en contra, como que llevaba un suéter con venaditos sonrientes, un peinado tonto de los 50, y el último y más grande, del cual Venus no se percato hasta que decidió que estaba suficientemente caliente como para dejarlo tocarla.
Tenía un pene tan pequeño como una astilla invisible.
E igual de punzante.
Al fin y al cabo, este era un relato diferente, ya que aunque Venus había disfrutado del contacto intimo y diminuto de aquel "caballero degenerado", este, no estaba a la talla de todos los demás amantes de mi narradora estrella.
Y también era diferente a lo que había pasado, así que si yo decidía que al final Edward era Gay de closet, así sería.
Siendo completamente sincera, cada recuerdo de sus palabras, siquiera recordar su hermoso y petulante rostro, sus gestos, cada detalle que recordaba con resentimiento de ese maldito ojiverde, lo retorcía y estrujaba hasta sacar lo peor de el; y así ponerlo en el relato de Venus y su mediocre aventurilla.
He ahí la razón de que compare a su pene con una astilla…
Ahora Edward no era el perfecto hombre perfecto que yo había creído en un principio, mi pequeña y personal venganza había demostrado lo que era en verdad.
Un hombre más bien pequeño, con una pancita que podría pasar por la de una embarazada de 4 meses, una calva cobriza prematura, dientes amarillentos y torcidos, labios ásperos, trasero plano o hasta hundido, ropa de nerd, pinta de castidad obligada, mirada de degenerado, pene minúsculo, algo patán, descuidado, hablador, malo con la delicadeza y malo para casi todo.
Al menos ese era el verdadero Edward que había inspirado al Caballero degenerado.
Sin embargo, a los lectores no les interesaría leer algo tan soso como una relación con un impotente.
Por lo tanto, el caballero degenerado era extraordinario para besar, y con su minúsculo amiguititito podía hacer mirar al cielo y sentirlo tan cerca como para querer acostarse en una nube.
La utopía del beso perfecto existía en este relato, sus labios ásperos y pequeños devoraban a rudas caricias la piel de Venus, con apremio y excitación indomables, sus movimientos de cadera la hacían enloquecer hasta ver solo orgasmos con ojos de placer, sus manos rudas y descuidadas le daban las caricias fieras y temerarias que nadie le había dado jamás.
El manto nocturno y natural le daba un toque perfectamente sensual que acomodaba todo en un perfecto contraste de placer y carencia.
Venus no era cualquier tonta que se deja seducir a la primera, pero en su lista de hombres faltaba algo realmente importante.
El caballero degenerado, era algo que ella no contemplaría seducir, sino fuera por su cualidad de principiante.
Si, él era Virgen.
¿Buena venganza intima no?
Yo diría que sí, me sentía mucho mejor cada vez que integraba al relato una carencia física o emocional de ese caballero degenerado y primerizo.
Venus era la que mandaba, y vaya que mando.
Al final del relato, como si de un perrito recién amaestrado se tratara, el Caballero degenerado le había dado las gracias.
"No imaginaria mi primera vez con algo tan majestuoso como tú, con una mujer tan perfecta y sublimemente hermosa como tú, yo siendo tan poca cosa, tan insignificante a tu lado, no puedo creer que me hayas dejado hacerte mía, dejarme sentir lo magistralmente que te mueves y dejarme acariciar tus preciosas curvas, como tu, no creo que pueda tener ninguna otra..."
Había dicho el caballero, a lo que Venus respondió.
"Tendrás que aprender a coquetear mejor con las mujeres, si yo no estuviera tan deseosa no te hubiera girado a ver, aunque después de todo, no ha salido tan mal, para ser primerizo sabes mover muy bien esa pequeña cadera que tienes..." había dicho, haciendo un enfático doble sentido en que movía bien la cadera, y no había notado otra cosa pegada a ella "pero no te equivoques, no me hiciste tuya, yo te hice mío, y eso, es de lo que debemos de estar agradecidos, que en mi lista faltaba un niño sin atributos, nada galante y virgen, algo como tú, buena educación sexual mi querido padaguan*, para tu próxima vez recuerda que no a todas nos gusta jugar rudo."
¿Y que, si Venus se había portado como una engreída, cretina y petulante?
Ese era el mayor atractivo de todo el cuento, era el juego rudo, el te doy y me das, algo sucio, pero erótico y agresivo; en una palabra: Sadomasoquismo.
Era mi venganza personal, aquí los papeles solo se habían modificado un poco.
Edward ahora seria mundialmente humillado, por la Femme Fatal mas experimentada de la red.
Si tan solo pudiera enviarle el link de la página y que su pene se hiciera tan pequeño del susto como el del caballero degenerado...
Y a pesar de saber que lo que estaba haciendo era totalmente estúpido e infantil, me importaba un carajo, me había divertido como una pequeña a la que le dan su primera barbie puta.
Bueno eso no era legal, pero era la idea.
Un sonidito provino de la laptop, y mire atenta la pantalla, no era uno de los 300 avisos de alerta de virus que salían en una hora, era un globito que me advertía de la batería baja.
Ya iban 6 veces que pasaba, así que para esta séptima decidí buscar las extensiones para poder conectarla a fuera en la terraza.
No estaba dispuesta a perderme el amanecer del día venidero, por eso me había pasado aquí las últimas horas, ya que la meditación y el perdón no me salían bien, mi nueva meta era ver el hermoso amanecer.
Ayudaría a mi objetivo, tranquilizarme.
Mi humor había mejorado mucho cuando pude hacer que Edward tuviera un minúsculo compañero de batalla, entre otras cosas, pero en algún momento de la madrugada, ese sentimiento de venganza infantil había disminuido lo suficiente para permitirme admirar el oscuro cielo estrellado.
Claro que valía la pena escribir sobre un perdedor de pene pequeño, pero valía aún más darse el lujo de presenciar en primera fila un fenómeno espectacular de la naturaleza, el amanecer, me ayudaría a convencerme de que siempre habría sol, siempre esa esperanza de ser feliz, esa esperanza que tanto necesitaba.
Trate de evitar durante toda la noche estar más de 5 minutos dentro de la casa, es más si tuviera una bacinica, un baño portátil, o algo por el estilo, no habría entrado una sola vez, pero este era un buen pretexto para comenzar a enfrentar al mundo, y el primer lugar era mi departamento.
El testigo silencioso de mi dolor.
Me levante lentamente mirando el desastre que tenía en la terraza, en algún momento tendría que limpiar, pero lo único que me apetecía en este momento era un poco más de café, y algo de pizza caliente.
Y un baño que no fuera portátil.
Entre con paso lento a la casa, llevando conmigo la caja de pizza y el termo de café, los deje en la cocina y puse la cafetera a funcionar; estuve cerca de diez minutos buscando todas las extensiones que tenía disponibles, solo encontré 3, así que las conecte unas con otras orientándolas a la terraza y en la punta puse el cargador de la laptop.
Las tazas de café hacían estragos en mí unas 4 veces por hora, así que obedeciendo a la madre naturaleza, me dirigí al baño a vaciar mi vejiga repleta de cafeína y mojarme el rostro para refrescarme un poco.
Había dormido por ratos, pero la siesta más larga que había tenido desde el viernes había durado unas tres horas.
Pero era mejor estar despierta, evitando las pesadillas y los sueños imposibles.
Aprovechando mi visita al baño, y haciendo un trato con la pereza que me gobernaba, me lave los dientes; el cigarro puede dejarte algo de mal aliento y combinado con el peperonni, el vodka y el helado, supongo que si soplaba podría matar al perro de la señora Carmen.
Tal vez haría un nuevo experimento estúpido…
También me cepille un poco el cabello y me pase hilo dental.
Salí del baño de mi habitación, para admirar por millonésima vez la cama pulcramente tendida con sabanas limpias.
Obviamente Alice había vomitado durante la noche.
Mi habitación estaba pulcramente acomodada, como nunca lo haría yo, solo Alice y Rosalie eran tan obsesivas, el baño apestaba a cloro y limpiador de limón, el bote de basura no estaba, se secaba en el cuarto de lavado porque Alice no solo había "bautizado" mis sabanas.
Cada que entraba al departamento me acordaba el porqué en un principio no quería entrar.
Me regresaba como si de una película se tratara al pasado viernes, miraba mi cama y podía ver como Edward acostaba tiernamente a Alice, con ese rostro tan amoroso que solo su hermana podía inspirar.
Podía huir de la habitación, sin embargo casi cualquier lugar me azotaba con recuerdos.
La mancha de sangre en la entrada había sido removida del piso, el sillón donde había dormido Rosalie estaba acomodado en perfecta simetría con el resto de la sala, la puerta estaba cerrada con seguro por dentro, yo misma me había encargado de eso cuando Rosalie y Alice se fueron.
El camino a la cocina brillaba de limpio, y toda la casa poseía un olor inusual a limpiador de limón y pino combinado con cloro.
La cocina, era un aparte.
Estaba más a como yo tenía mi hogar; la caja de la pizza le daba el toque desobligado de siempre, la cafetera emitía un ligero zumbido, había unos cuantos trastes sucios regados por la barra y el lava trastes estaba totalmente abierto, con un bote de helado vacio, mis pisadas sucias habían dejado unas cuantas huellas en el piso, y no se miraba ningún sartén a simple vista.
La cocina había sido el segundo lugar en el que más había estado durante las últimas horas, ahí estaba el helado.
Podría pensarse que la casa estaba aparte, como si nada hubiera pasado.
Pero no, ¿quien en su sano juicio limpia obsesivamente un hogar que no quería ser limpiado?.
Ok,… que su dueña no quería limpiar?.
Solo Alice y Rosalie, y con el único objetivo, seguramente, que yo olvidara todo lo que había pasado el viernes.
Pero era todo lo contrario, mi departamento gritaba que algo malo había pasado, tanta limpieza me hacía sentir como si en mi hogar hubiera ocurrido un asesinato y las evidencias hubieran sido intentadas de borrar.
La presencia de algo inusual flotaba con el olor a cloro, limpiador de limón y pino.
Ya se repito mucho que huele a limpiador, pero era asqueroso, y preocupante, mis amigas necesitaban terapia.
Estaba asqueada, por eso estaba en la terraza donde todo era un asco, como a mí me gustaba.
Donde el cielo me ayudaba a distraerme, donde no había horribles recuerdos ni lagrimas aproximándose para golpearte con sadismo.
Salí a la terraza de nuevo y prendí un cigarrillo, contrario a mi doctrina, fumaria dentro de la casa.
Mientras el café saque el helado de vainilla del refrigerador, ya me había terminado las reservas de helado de chocolate.
Di una nueva bocanada al cigarrillo, para con enferma satisfacción tirar un poco de ceniza sobre el piso de la cocina.
Fui caminando por todo el departamento, impregnándolo con el olor a tabaco quemado, tirando la ceniza donde me placía, ensuciando aquellos horribles recuerdos con los restos calcinados de mi cigarrilo; regresando a mi departamento su suciedad cotidiana.
Estaba segura que las chicas tenían alguna pista de lo que había pasado en el departamento, por eso la limpieza, por eso todos los extremadamente buenos tratos.
Rosalie me había dejado dormir en el cuarto de huéspedes, totalmente sola, en otras circunstancias hubiéramos dormido juntas, pero ella había decidido dormir en la sala, dejándome el espacio completo para dormir plácidamente.
Solo un par de horas.
Después de haber impactado la puerta en una nariz sangrante había cerrado con seguro, mientras él gritaba que lo dejara entrar y algo parecido a una disculpa, pero yo aún seguía tan furiosa, que tratando de ignorar el instinto asesino de regresar a la cocina por un cuchillo, elegí algo mejor para deshacerme de aquel cabrón.
- ¡Peddoname pod pensad edo de ti, soy un edtupido! – gritaba con la voz gangosa por la hemorragia golpeando la puerta acaloradamente, yo me sostenía de la perilla, incapaz de girarla y dejarlo que se disculpara, incapaz siquiera de decir algo.
Solo estaba concentrada en no llorar.
No aún.
- ¡Judo que no fue mi intendion, yo nunca pende que tu padde estuvieda muedto, didculpabe! – estaba destrozándome con cada nueva palabra, no podía moverme, no podía pensar, el dolor era cada vez más fuerte.
- ¡Doy un combleto imbedil, no puedo creed como pude decidte edo, cuantdo do diento didculpame, Bedda, peddoname pod favod! – seguía gritando y gritando – Adice debedia habedme acladado pedfectamente… yo… - esa fue la gota que derramo el vaso.
¿Cómo se atrevía a culpar a Alice de lo cretino que era?, ni con un trasplante de cerebro podría pensar correctamente, estaba segura, tal vez el golpe con el sarten le había matado la ultima neurona inteligente que tenia, mientras que las demás neuronas, solo se la pasaban haciéndolo babear y hablar como imbécil.
Tome aire sonoramente, y golpe la puerta con el puño cerrado, con la mano que no tenía vendada, claro.
- ¡¡Lárgate!! – exclame con voz ahogada, por la ira, por el dolor, por él - ¡Lárgate o llegaran los demás, y le diré a Emmett lo que has dicho de mí! – se hizo un pequeño silencio en el que yo suspire para contener las lagrimas.
- Déjame hablad contigo, acladad das cosads – dijo en un susurro, sentí como dejaba caer la cabeza contra la puerta, yo también la deje caer – Pod favod Bedda– suspire y tome la perilla de la puerta.
- Juro que si no te largas en este momento, le diré a Emmett lo que hiciste, va a matarte Edward, te acusara de cualquier cosa, de que intentaste violarme, te correrá del bar, te cerrara las puertas de cualquier lugar, incluso los hospitales, y en algún momento te hará papilla… lárgate de una maldita vez, antes de que me arrepienta de dejarte impune - con esas sencillas palabras, cualquier sonido ceso, espere unos minutos para comprobar si se había ido, pero no escuche nada.
Solo quería tranquilizarme, las lágrimas se habían desbordado de mis ojos, y un temblor se había extendido por todo mi cuerpo; así que use un viejo remedio contra la realidad, analgésicos.
Fui al estudio y tome una caja de analgésicos fuertes, de esos que sabia me tumbaban en menos de dos segundos; ingerí dos sin siquiera tomar agua, regrese al recibidor y deje la puerta sin seguro, para que Rosalie pudiera entrar, aunque ella tenía llaves si yo dejaba echado el seguro solo podría entrar tirando la puerta.
Así que camino al cuarto de huéspedes le envié un mensaje de texto.
"Tome dos analgésicos mata Bellas, así que cuando llegues estaré semimuerta, no asustes a Emmett, la puerta está abierta, besos".
Desde ese momento supe que intentar ocultar lo que había pasado era tarea por demás difícil, el mensaje sonaba totalmente falso, y estaba segura que Rosalie lo notaria.
Sin embargo, ya no tenía fuerza para preocuparme por eso.
Me mire al espejo, estaba completamente deshecha, era como la muñeca fea, desmadejada y dejada, no tenia voluntad ni para cambiarme la ropa así que solo me acosté y arrope con la sabanas.
Paso un escaso minuto, cuando escuche voces en la sala.
La pesadez de mis ojos comenzó a acrecentarse, y en el momento que los cerré, escuche como la puerta de la habitación se abría.
- Tomo unos analgésicos, no podremos despertarla ni con un temblor - dijo la voz de Rosalie.
Sentí que la cama se hundía bajo el peso de alguien que se había sentado a mi lado, una tibia y suave mano me retiro el cabello de la cara y acaricio mi mejilla, pero mis ojos estaban demasiado pesados para abrirlos.
- Salgamos, tenemos que arreglar esto - fue lo último que escuche de la voz de Rosalie antes de caer totalmente dormida.
El cuarto de huéspedes era el único que no había sido tocado por la demencia de mis amigas, pues yo había dormido ahí.
Solo por un par de horas.
Calculaba que había caído muerta entre las 3 y las 4 de la madrugada; Rosalie me despertó a las 7 de la mañana,... que digo mañana, madrugada.
- Bella, Bella despierta... – la voz de Rosalie sonaba algo desesperada mientras me zarandeaba del hombro y chasqueaba los dedos sonoramente.
- ¿Que se quema Rose? - pregunte con la voz apagada y pestañeando compulsivamente.
- ¿Ahora si despertaste? – pregunto sin dejar de moverme del hombro.
- Pues hasta donde sé, si – conteste un poco más viva.
- ¡Qué bien! – exclamo con voz chillona haciendo que el vello de los brazos se me erizara y torciera la boca – pensé que tendría que usar un vibrador para despertarte, no negaras que te quiero muchísimo, hubieras despertado feliz – se rio despeinándome aún más la maraña de cabello.
Aún adormilada, me reí, pero repare en algo y me calle como si me hubiera tragado una mosca.
- Rose… ¿tienes un vibrador? – pregunte curiosa.
Rosalie rio sonoramente mientras me volvía a despeinar. – Vamos Bella… - eso era un tal vez sí, pero no te lo voy a prestar…
- ¿Qué necesitas, Rose? – pregunte mientras el peso de los acontecimientos y el peso de los sedantes del analgésico regresaban a mí.
Entonces dejo de reír y me miro entre curiosa y cautelosa.
- Yo… Alice y yo tenemos que ir a trabajar, o a renunciar y cobrar nuestro último pago, y quería saber si… - se cayó y me miro calculadora - ¿El viaje sigue en pie? – pregunto titubeante.
Un bostezo se apodero de mi en ese momento así que asentí con la cabeza enérgicamente (lo que me permitía haber dormido 3 horas y haber sido despertada sin ningún vibrador de por medio) – Es algo que espero con ansias – respondí cuando el bostezo me libero.
- ¡Qué bien! – exclamo emocionada de nuevo, subiendo un poco la chillosidad de su voz, que hizo que me dolieran los dientes y deseara ser una avestruz para poder meter la cabeza en un hoyo – hare el desayuno, y tomaremos un baño, nos iremos y espero que podamos regresar a las 4 o 5 de la tarde podríamos ir planeando el viaje, ¿está bien? – pregunto con emoción contenida.
Mi estomago se hizo un poco más pesado, y para nada por el hambre.
- De… de acuerdo... – no sabía que más decir y digamos que la creatividad había quedado eliminada de mi lista de dones.
Con delicadeza tomo mi mano y me levanto de la cama.
Era muyyyy extraño…
- Bella… ¿Qué fue lo que paso anoche? – pregunto cuando abrió la puerta de la habitación para salir.
Me quede completamente tiesa en mi lugar y mi inmovilidad alerto a Rose.
- No quieres hablar de ello aun? – pregunto con esos hermosos ojos comprensivos y amigables, tenía un nudo en la garganta, así que solo asentí mirando al piso – no te preocupes, será cuando estés lista – dijo dándome un apretón caluroso en las manos, sin poder contener el sentimiento me lance a sus brazos.
- Bella quieres un vibrador? – pregunto de la nada contra mi cabello.
- ¿Qué? – pregunte desencajada separándome de ella abruptamente.
- Dicen que les deja a las mujeres una gran sonrisa… dicen… – y sonrió sobre actuadamente, ambas comenzamos a reír como tontas, y cuando nos paso el ataque de risa, Rose me dio un beso en la mejilla y señalo en dirección a la cocina, yo asentí y ella camino.
Salí a la sala y lo primero que vi fue el sartén echado detrás de un sillón, suponía que Rose no lo había notado.
Los recuerdos comenzaron a arremolinarse en mi estomago, causándome nauseas, me gire para controlarme un poco.
Pero no sirvió de nada.
Era como de película de terror, cuando descubres al muerto y llamas al equipo de CSI*…
Esa no era película…
Era como en una serie de televisión de investigación criminal… descubres al muerto… y… amm creo que esto perdió el chiste…
Cuando me gire lo primero que vi fue la mancha de sangre en la entrada, no me había percatado que había una la noche anterior, mi estomago salto de susto y cuando volví a girarme en la entrada de mi habitación estaba Alice, mirándome extrañada.
- ¿Sucede algo malo? – pregunto bostezando, yo estaba tentada a contestar "Si, tu maldito hermano mancho mi piso con su asquerosa sangre" pero no podía dar esa respuesta, o cualquier otra sin abrir la boca y vomitar.
Negué con la cabeza y ella me sonrió con esa hermosa sonrisa… extendida… de medio lado… tan parecida a…
- Lavare tus sabanas, creo que tuve un pequeño accidente, también el bote de tu baño, perdóname, Bella – "Perdóname Bella" esa maldita frase me erizo el bello de la nuca, pero mi estomago estaba causando más problemas.
Asentí sin ser capaz de mostrarle a Alice mis jugos gástricos.
Entonces ella se estiro desperezándose, y llevo sus manos al cabello… despeinándolo de una manera… tan sexy… en otra persona…
No pude más, me lleve las manos a la boca y corrí de regreso a la habitación de huéspedes, abrí la puerta del baño y devolví todo lo que llevaba en el estomago sonoramente.
Me quede hincada delante del ídolo de porcelana, mientras las lágrimas escurrían por mis mejillas.
Los acontecimientos se negaban a ser olvidados, no podía ver a Alice sin recordarlo a él, sin recordar lo que me había dicho, lo que me había hecho.
La puerta se abrió de par en par y apareció Rosalie con una toalla mojada y un vaso de agua.
- ¿Está todo bien? – pregunto preocupada mientras me extendía la mano para ayudar a levantarme.
- No Rose, la vida es una mierda – dije con lagrimas en la cara y el derrotismo sobre mí, como la nubecita de los animes cuando están tristes, o corren la misma suerte que yo.
- Cariño, tranquilízate, todo está bien, todo pasara, solo debes pensar positivo – dijo abrazándome cuando estuve de pie, me aferre a ella como si fuera lo último que me quedaba, en cierto modo así era, lo único que me quedaba era a mis amigas y mi madre, y aquí estaba Rose, demostrándome que a pesar de todo, no la perdería.
- Estoy aquí, Bella, nunca me iré de aquí – dijo frotándome la espalda, mis lamentos se hicieron más sonoros y sentidos y ella me aferro más hacia sí.
- Grr… Grraciass Rose – dije conteniendo un poco las lagrimas, y alzando la cabeza.
- No sé qué sucedió, solo que se debes tranquilizarte y pensar bien las cosas, no te deprimas Bella, que la vida es bella – me dijo sonriéndome en un intento de hacerme reír, saco una pequeña sonrisa mía, mientras que los sollozos se apagaron.
- La vida es bella – dije asintiendo.
Volvió a abrazarme y yo pose mi cabeza en su hombro, mientras pensaba en que haría ahora.
Fue en ese momento que lo decidí, la abducción de Bella al mundo, había sido decidida, no podía enfrentar nada así, no quería hacerlo, necesitaba tranquilizarme, recuperarme a mi misma y volver a ser capaz de sonreír sin tener que escuchar chistes de Rosalie, o cualquier otra persona.
- ¿Dónde está Alice? – pregunte extrañada, no quería ni podía verla, pero tenía curiosidad.
- Le dio asco cuando te pusiste verde y seguramente vomito el café que se había tomado – explico Rosalie acariciándome la cabeza.
- Rose… ¿te puedo pedir un par de favores? – pregunte con voz titubeante.
- Dime - respondió atenta.
- Se que algún día tendré que hablar de esto, solo que no puedo hacerlo ahora, me supera Rosalie – le explique con un nudo en la garganta mientras apretaba sus manos con las mías.
- Lo entiendo, pide lo que quieras Bella, para eso estamos la familia – dijo sonriéndome mientras me acariciaba la mejilla.
- Gracias Rose, por favor, dispongan de lo que quieran de la casa, saben que esta casa es su casa, arreglen sus pendientes para el viaje, y no se sientan comprometidas con nada - eso lo decía por la limpieza, pero claramente, no me habían hecho caso alguno, mi casa apestaba a problemas mentales de Rosalie y Alice, traducido a cloro y limpiador de pino y limón.
- Gracias Bella, cuando regresemos resolveremos algunos asuntos primordiales del viaje te parece? – pregunto sonriente en un claro intento de cambiar mi estado de ánimo.
- Yo… Rose, no estoy segura… - dije mirándole apenada, sin poder sostenerle la mirada baje la cabeza para continuar - por favor,… llévate a… Alice, no... no quisiera hablar con ella ahora... les llamare cuando todo esté en orden, y arreglaremos lo del viaje… - respondí tratando de agregarle a mi tono algo de vida.
Yo amaba a Alice, la amo, pero incluso ahora, que ya pasaron algunas horas y estoy mil millones de veces más tranquila, no estoy segura de querer verla adoptar los estúpidos ademanes de su hermano.
La verdad es que como en programa de Messenger, me había auto impuesto el estado de "No disponible", no quería estar disponible ni para ellas, si veía a Alice me lo recordaría demasiado, y no quería acuchillar a Alice, ella solo se había emborrachado y me había caído encima.
Sin embargo, por algo Edward había sacado aquellas conclusiones, Alice me había dicho que él pensaba que yo era prostituta, pero, tenía la idea, tal vez errónea, tal vez correcta, de que ella lo había desmentido.
Ya lo aclararía después.
- No... no hay problema... Bells - acepto titubeante.
Me beso y acaricio la mejilla de nuevo.
- Podrías usar el yoga para meditar y tranquilizarte, tus chacras deben de estar muy alterados, el equilibrio del alma tiene que ver con el equilibrio del cuerpo – ahora estaba claro de dónde sacaba lo del yoga y morderse el trasero verdad?.
Rosalie podía ser una mala influencia.
- Lo pensare - ¿Cómo pude mentir con tanta naturalidad?.
- Me daré prisa o se nos hará tarde, preparare el desayuno – dijo soltándome y caminando de nuevo hacia la cocina.
- No te preocupes por mi Rose, comeré cuando se hayan ido, mientras me daré un baño, y creo que volveré a dormir, la cabeza me va a explotar como una granada activa – repetí tratando de sonreír, pero conseguí una mueca extraña, lo cual, era un avance.
Rosalie solo asintió y camino más rápido.
En ese momento volví a pensar la mierda de mundo en el que vivía, y como esa premisa era irrefutable, decidí lo mejor para mis chacras alocados.
Volver a dormir.
El cese del zumbido de la cafetera me saco de los recuerdos, camine hacía la cocina aún con el cigarrillo en la mano y vacie el café en el termo mientras ponía a calentar la pizza.
El trato de Rosalie, a pesar de ser comprensivo y de mucha ayuda me parecía extraño, demasiado atento, algo sabía, estaba segura.
Sin embargo, aún para Rosalie era demasiada amabilidad, asi que solo me dejo dormir poco más de una hora.
Cerca de las 9 de la mañana Rosalie volvio a entrar para despertarme.
- Bella, Bells, Bella despierta, no usare ningún vibrador - dijo moviéndome un poco del hombro, volví a abrir los ojos y la mire, estaba completamente arreglada y maquillada, dispuesta para renunciar a su trabajo, lo cual, me agradaba enormemente.
Si llevaba su vibrador con ella, seguro seria la mujer más feliz después de renunciar.
- Despierta - dije dedicándole una mueca de desagrado, ella rio un poco y después me beso la mejilla.
- Nos vamos, te llamaremos en la tarde, de acuerdo? - pregunto nerviosa.
- No Rose, no se molesten, yo las llamare – en ese momento la idea de la abducción se empezaba fraguar concreta en mi mente.
- Ehm... De acuerdo Bells, cuídate, nos veremos - dijo algo desencajada, me beso la frente y en total silencio salió de la habitación.
Me sentí mal con Rose, ella en verdad era la que menos culpa tenía de todos, incluso Jasper tenía más culpa que ella.
Emmett, en un principio me había sorprendido con su regreso a la ciudad, Alice se había emborrachado… ya he repetido millones de veces que me cayó encima, pero es un hecho inolvidable, así que… me cayó encima; ni que decir de maldito imbécil que tiene como hermano, Jasper que me había dado falsas señales de interés, Rosalie solo había caído levemente ante los coqueteos descarados del maldito cretino.
Y mejor que todo, me había dejado la cama para mi solita.
En cuanto saliera de mi departamento le pediría una disculpa.
Después de que ellas se fueran me quede meditando sobre lo absurdo de lo absurdo hasta que olvide que meditaba y decidí darme un baño, y mientras me tallaba la espalda con mi esponja de baño rosa, cavilé que haría en las próximas horas, y resolví que me desconectaría del maldito mundo.
¿Cuántas veces lo resolví?
No se, pero demasiadas para convencerme de que era lo mejor.
Y por cierto, lo decidi, porque el mundo es un desgraciado, sadico, maldito, ojete y ... malo.
Por si no lo habia dejado claro.
Me vesti con lo que traia puesto en estos momentos y sali a encontrarme con el horror que habia evaluado hacia unos minutos.
Mi departamento pulcramente aceado.
Cuando supere el trauma incial, y me acostumbre al apestoso y persistente olor a limpiadores, fui recorriendo habitacion por habitacion del departamento.
Recuerdo vagamente que tarde mas de 1 hora en revisar toda la casa e ir aventando cosas que me hacian recordar, que me devolvian ese dolor en el pecho y causaban que mi estomago se retorciera, encontre el botiquin del auto, no tenía idea del porque no estaba en el auto, pero en cuanto lo vi, lo lance contra la pared del baño, que era donde se escondia.
Lista de cosas que hacer cuando salga de la abduccion: Comprar un nuevo botiquin.
Eran cerca de las 11 cuando decidi ir a la cocina y tomar el desayuno que había dejado Rosalie para mi.
Eran un sandwich de queso, una taza fria de cafe, y un yogurth natural.
Esto era la obra malefica de Alice...
Yo no comia yogurth natural, sabia a limon pasado!.
Sin embargo, no pude terminar el sandwich de queso, le di un trago al cafe calentado y nisiquiera acerque la cuchara al yogurth.
Durante todo el recorrido, durante mi insipiente desayuno, durante el baño, y durante la mayor parte de ese sabado, llore como hace años que no lo hacía.
Sin embargo, no me molestaba tanto llorar, yo sabía que era el dolor, el dolor de muchas maneras, fisico, psicologico, del corazon, había conocido todos los tipos de dolor, sabia que algunos dolian con más intensidad que otros, que dejaban una marca mas profunda que otros, que dejaban más lagrimas a su paso.
Sabía que este dolor, no era nuevo, sino diferente, con un nuevo y repugnante sabor de humillacion que nunca había probado.
Era magnifico y letal, el saber que aún, a pesar de todo lo sucedido ese viernes, y todo lo sucedido en mi vida... Aún podía sentir.
Podía sentir el dolor, la humillación, el amor, la alegría, podía sentir la vida.
Y a pesar de que en esos momentos me dolía inmensamente, sabía que iba a vivir, que podia volver a sufrir como ahora, o incluso más; pero tambien sabía que iba a ser muy feliz tan feliz como ahora no podía imaginarme, como nadie podía imaginar.
Eso me reconfortaba, saber que a pesar de cualquier cosa, mi vida seguiria, y podria disfrutarla, sea lo que sea que me deparara.
Pero no.
Ese no fue mi pensamiento durante el desayuno, o bien, en cualquier parte del día.
¡Porque no soy masoquista!, claro que me dolía y a pesar de saber que el dolor iba a parar en algun momento odiaba sentirme así.
Purgar el dolor con lagrimas sirve para dos cosas basicamente.
La primera: liberar muchas emociones reprimidas, y obviamente eso te hace sentir mejor.
La segunda: Un dolor de cabeza enorme, y los ojos inflamados como de sapo drogado.
Mis atormentados pensamientos no me dejaron tranquila por horas, recordando cada minúsculo detalle.
Estaba carcomiendo la cabeza para entender la razon de lo que más me había dolido ese día.
Yo no era prostituta, pero no dejaba de darme vueltas en la cabeza las razones que hubiera tenido él para pensar eso.
No me vestia provocativamente casi nunca, me gusta ocultar mi carne para mi y el espejo, no me maquillaba exageradamente, nunca llevaba tacones altos, mis uñas eran mas bien cortas, y no comía chicle, bueno no mucho.
Ahm... ok, si comía chicle, pero no creo que fuera por eso...
No entendia que le habría dicho Alice, que habría visto él, que habria pasado por su cabeza para dar con esa conclusion.
Trate mil veces de convencerme de que él había sido el imbecil, y que por imbecil había pensado eso, que yo no había causado que me dijera puta.
Y a la mil una vez... apenas sembre una duda en mi.
Pero como ya habia una duda, me sentia mucho mejor.
Sin embargo, tampoco pense eso durante el sabado.
Resumiendo y dejando de dar rodeos.
El sabado lo unico que hice fue lamentarme, llorar, gritar y sentirme como cucaracha.
Y comer helado.
A eso de las 5 de la tarde el estomago me rugio mientras mis intestinos se peleaban por una porcion del sandwich de queso que me había dejado Rose, estube al rededor de media hora caminando en circulos por la sala pensando en que debia hacer.
Obvio iba a comer, pero la cuestion era que iba a comer?...
¿Pizza o comida china?, ese es el dilema.
Obviamente gano la pizza, por una sencilla cuestion, ... el repartidor era un dios latino con cabello largo y ondulado, y el acento mas erotico que habia escuchado.
Ademas, a el podía podia pedirle que pasara de camino por una botella de vino y me la traeria gustoso, siempre me gastaba algo exagerado en su propina.
Me dirigi al telefono, despues de haberme desenredado del nudo en que estaba hecha abrazada a mi misma en el baño de mi habitacion.
Era cliente frecuente de la Pizzería "La Bella Italia", nombre si me preguntan poco original, todo establecimiento que vendiera comida tradicional de Italia no dudaba en usar las palabras bella o Italia, lo cual, es normal supongo, solo poco original.
Le pedi a José, el repartidor latino que me trajera la botella de Vodka y los cigarrillos, prometiéndole como siempre su jugosa propina.
La alarma del horno de microondas me indico que la pizza estaba de nuevo caliente, asi que la saque del horno, puse unas 10 cucharadas de azúcar al termo repleto de café, apague el cigarrilo en el piso de la cocina y Sali de nuevo a la terraza.
Cuando hice espacio en la mesa de la terraza para colocar las nuevas provisiones me encontré con el teléfono, lo mire durante unos minutos volviendo a recordar.
Despues de haber ordenado la pizza, había decidido llamar a Renee y contarle todo lo que había sucedido.
Tendria que hacerlo en algún momento, y que mejor que tener conmigo una pizza que me diera valor, y el helado, por si las cosas se ponían mal solo alegar dolor de cabeza causado por ingestión apresurada de helado.
- ¡¿CÓMO QUE TE EXPULSARON DE LA ESCUELA?! – grito fuera de sí cuando comencé a relatarle la llamada de Emmett y el choque accidental contra mi petulante maestra.
Me atragante con el helado y comencé a tocer, presa del pánico que me inundo en ese instante, Renee hoy tenía una faceta muy matrialcal que tal vez no era conveniente para lo que iba a contarle.
Despues de que dejara de gritar como posesa, le explique como habían sucedido las cosas, y se alegro de saber que el director era amigo de Charlie, durante un rato ambas nos quedamos en silencio, recordando a Papá.
Me pregunto sobre lo que había pasado exactamente con Jacob, mi mamá era la mejor madre del mundo, yo no podía contarle todo esto a Rosalie o Alice, pero mamá era un caso aparte, era mi mayor confidente, a pesar de que a veces se comportaba como una madre, regañándome y dándome sermones, siempre podía confiar en su sano juicio para resolver todos mis problemas, y ahora tenía uno realmente grande.
Unos, en plural, para mi desgracia.
- ¡MALDITO INFELIZ, DEGENERADO, JOTO, ASQUEROSO FETICHOSO SEXUAL, SIN VERGÜENZA, PATAN, VERGÜENZA PARA LOS HOMOSEXUALES…! – miles de insultos como ese grito como loca cuando le termine de contar a detalle el encuentro en el trabajo.
Mamá había jurado venganza contra Jacob Black, una dolorosa venganza, y como yo estaba demasiado ocupada siendo miserable, no quise persuadirla de retractarse.
Mientras ella fraguaba su plan "Destrocemos a la vergüenza de los homosexuales closeteros", mi querido repartidor latino toco a mi puerta.
- Seño Bella, aquí le he traio su pitza – dijo cuando abri la puerta dedicándome una hermosa sonrisa.
- Muchas gracias, Jose, has traido mi pedido extra? – pregunte sonriendo mientras lo hacia pasar, como siempre para con el pretexto barato de buscar mi cartera poder admirarle el enorme y moldeable trasero latino que tenía.
- Seguro seño Bella, he etao bucando el mejo Vodka pa´uste, le traje jugo de mango, olvido pedírmelo, y lo cigarro, largo y ligero como le guta – volvió a sonreírme.
Le sonreí coquetamente, recuperando un poco de la seguridad que de por si no tenía, y el me devolvió la sonrisa algo confundido.
- Seño Bella, eta bien? – pregunto con el entrecejo ligeramente fruncido.
- Claro, porque preguntas? – pregunte extrañada mientras juntaba los billetes en mi mano y hacia la cuenta de su propina del 50% extra, de pronto el nerviosismo comenzó a hacerse presente, seguramente acababa de ver mis ojos tamaño ojeras de elefante.
- Yo… abajo… - se quedo callado y se llevo las manos a los bolsillos tanteándolos – no se preocupe, son imaginacione mia – dijo encojiendose de hombros, se me quedo mirando intensamente haciendo que me sonrojara y apretara el teléfono con Renee aun en la línea, fuerte contra mi pecho – ute, seño Bella, no dejaría de pedi a la pitzeria, si yo la hiciera enfada, velda? – pregunto angustiado.
- Claro que no José – respondi extrañada, pero a decir verdad, era seguro que dejaría de ordenar.
El volvió a tantearse los bolsillos y después nervioso se volvió a encoger de hombros.
- Olvide mi tontería seño Bella – se disculpo volviendo a sonreir.
- ¡Bella! – escuche a Renee gritar por el auricular, asi que apresurada y extrañada por la actitud de mi repartidor favorito le pague y lo hice salir rápidamente, no sin antes despedirme de él con un beso seductor en la mejilla.
Mi confianza iba creciendo, siempre me pasaba cuando hablaba con Renee.
Volvi a la platica de cómo destrozar la vida de Jacob mientras me sentaba en la entonces limpia terraza a comer mi deliciosa pizza.
Cuando Renee siguió por largo rato maquilando la manera de hacer que Jacob me rogara de rodillas y limpiándome los zapatos con la lengua que lo perdonara, comencé a pensar que era momento de llegar al punto de la platica que de verdad queria hablar.
- Mamá… tenemos mucho tiempo para planear lo de Jacob, tengo que contarte algo más… - deje salir interrumpiéndola.
- Dime Bella – me apremio algo molesta por cortar su inspiracion asesina.
- Alice, Rosalie y yo nos emborrachamos en el lago Michigan – comencé por lo sencillo, relatándole la historia del lago, cuando aún el mundo no estaba enteramente loco.
A mamá no le sorprendió en lo más minimo que Alice y yo hiciéramos estupideces ebrias, me regaño claro esta, al fin y al cabo no dejaba de ser mi mamá, pero me escucho atentamente durante todo el relato.
Cuando comencé con la parte en la que me quedaba sola, semidesnuda, obviamente la faceta de madre se apodero de Renee.
- ¡¿COMO PUEDES SER TAN IRRESPONSABLE, BELLA?; PUDIERON HABERTE HECHO DAÑO, PUDISTE HABERTE HECHO DAÑO TU MISMA, ES DE LO MAS ESTUPIDO QUE HAS HECHO, POR SOBRE TODAS LAS COSAS QUE ME HAS CONTADO, COMO LA VEZ QUE CONDUCISTE EBRIA HASTA CANADA, VESTIDA DE PAYASO Y TE FUGASTE DE LA POLICIA FRONTERIZA! – historia que en ese momento, ni en este es digna de relatarse.
De nuevo, cuando pude tranquilizarla y hacer que dejara de gritarme, pase a la peor parte, la parte del lobo degenerado violador.
Contrario a lo que calculaba, Renee no grito, espero paciente a que terminara de contarle todo, cada detalle de lo que habíamos vivido en el bosque Edward y yo, me preguntaba a veces cosas, como su aspecto, si había sido duro conmigo, si se había aprovechado, pero la mayor parte del tiempo se mantuvo tranquila.
Fui yo la que grito como estúpida cuando Renee me pregunto si Edward estaba bien dotado.
- ¡POR DIOS RENEE, DEJA MI VIRGINAL MENTE PARA CUANDO YA NO SEA VIRGEN! – le grite, ella simplemente rio y me dejo continuar el relato.
Me sorprendió hasta dejarme sin habla cuando termine de contarle como Edward me había dejado en un lugar para poder buscar ayuda, siendo el caballero que yo había creido era.
- Lindo chico, que mal que no se acostaron – fue lo que dijo, dejandome completamente en shock.
- Eso mismo pensé yo, Mamá, en un principio – respondi abatida.
- ¿Todavía hay más? – pregunto perpleja.
No pude evitar soltar una risita al recordar la voz incrédula de Renee conforme iba contándole el resto de la historia.
Parecia como un niño pequeño al cual le cuentas un cuento para irse a dormir, pero esta tan entretenido que lo único que haces es despertar su innata curiosidad.
Volvi a sentarme en el sillón ahora sucio y arroparme con la mantita de Papá, recordando sin poder evitar reir en algunos momentos, la platica con Renee.
- ¡¿EDWARD Y EL LOBO DEGENERADO VIOLADOR ERAN EL MISMO CHICO?! – grito maravillada cuando llegamos a ese punto de la platica - ¡Y ADEMÁS HERMANO DE ALICE!, ¡BELLA DIME QUE ENCONTRASTE UN LUGAR PARA ACOSTARTE CON ÉL, DIME QUE POR LO MENOS TE PIDIO QUE SALIERAN! – exclamo sin poder contener la emoción en su chillona voz.
Pero yo no estaba tan extasiada como ella, para nada.
Mientras Renee reia maravillada, gruesas lagrimas comenzaron a correr por mis mejillas y no pude reprimir los sollozos que las acompañaban.
Sin esperar a que Renee me pidiera que continuara la historia lo hice, contándole todo lo que había pasado después, el momento en que me quite el sueter frente a él, cuando me curo las heridas, cuando coqueteo con Rosalie, cuando coquetee con Jasper, comencé a contarle todo, mientras sollozaba dolorosamente.
Hasta que llegue a contarle cuando habíamos llegado a casa; para ese momento apenas si podía hablar de manera comprensible, el dolor se había cernido sobre mi, abriendose en su mayor esplendor, reviviendo cada minúsculo detalle, cada dolorosa sensación y relatándoselo a mi madre llorando con agonía.
Para cuando termine, el silencio en el teléfono no me alerto de mucho, estaba demasiado ocupada berreando como bebe cagado, y Renee, por decirlo de alguna manera, me estaba dando mi espacio.
Pero entonces, ella también exploto.
- ¡SI SERA UN MALDITO Y JODIDO CABRON, HIJO DE SU MALDITA Y PUTA ASQUEROSA MADRE, NI SU MALDITA Y JODIDA GALANURA LO SALVARIA DE SER EL MALDITO CABRON CRETINO QUE ES, CABRON DE MIERDA, NUNCA PENSE QUE ALGUIEN PUDIERA SER TAN PENDEJO Y TAN CRETINO…! – conocía a mamá tanto que sabía que a pesar de lo que Jacob había hecho, de todo lo que había pasado, Edward estaba muerto, mamá, ya lo odiaba y ella no era de las personas que se limita a pensar mal de la gente, lo haría pedazos.
Siguio insultándolo por unos minutos, pero después se corto a si misma cuando escucho que yo no dejaba de llorar.
Tenía el vocabulario peor que cualquier bandolero de mala muerte, y solo lo usaba cuando estaba realmente enojada, me reconforto cuando dejo de decir palabrotas para solo tratar de calmarme.
La siguiente hora de la llamada la dedicamos a confortarme y tranquilizarme.
Mamá tenía ese don sobre mi, me conocía, sabia como hacerme sonreir, como hacerme sentir mejor, asi que no había dudado en ejercer su don.
Llore largo rato, pero como sabía de antemano la platica con Mamá me dejo muy tranquila, tanto que cuando pasamos el tema, y ella me desvio de mis emociones, yo la desvie hacia un tema más interesante.
Mis próximas vacaciones.
Estaba oscuro cuando terminamos la llamada, con varias promesas.
Mamá me ayudaría a organizar el viaje, quería conocer a mis amigas, quería que saliera de mi trastornado mundo, quería verme.
Juro mas de 100 veces que las cosas no se quedarían así, juro la venganza dolorosa para Jacob, pero una venganza agonica y sadica para Edward.
No supe él porqué, no lo sé ahora, pero casi le rogué que dejara a Edward en paz.
No supe si me haría caso, pero lo dejo por el momento, primero se ocuparía de mi Jefe amanerado.
Mire al cielo ahora más claro, estaba cerca el amanecer, y me sentía más optimista, a pesar de haber recordado, no me dolía tanto como antes.
Era un panorama alentador, ahora podía olvidarme de los problemas y salir a conocer el mundo, aunque solo se tratara del país y fuera algo demasiado aventurero, seria genial.
Rosalie y Alice se trataron de comunicar conmigo a la media hora de colgar con Renee, cuando el cielo estaba totalmente oscuro, pero cada que contestaba y escuchaba sus voces, solo colgaba, como si el teléfono estuviera averiado.
Repetí más de 10 veces hasta que en mi mente atrofiada logre inventarme una escusa que las mantuviera alejadas y calmadas durante un rato más, claro, terminaron hartándose de mi arranque infantil, asi que llamaron muchas mas veces de las que deberían, pero ninguno de los interlocutores emitíamos sonido alguno, esperando que el otro terminara la llamada.
Cuando por fin mi paciencia para el jueguito tonto, hable.
- Chicas, no puedo atenderlas ahora, estoy ocupada charlando con Renee, esto va a tardar un rato, por favor, solo necesito tranquilizarme un poco, las quiero, no se preocupen por mi, las llamare mañana – y colgué sin darles derecho de replica.
Pero supongo que no las convenci con aquella llamada, asi que harta, cuando el teléfono volvió a sonar unos 15 minutos después conteste molesta.
- Ya les dije que no estoy disponible, el día de ayer fue una mierda y necesito descanso, no puedo hablar con ustedes, por favor aléjense un momento chicas, - hice una pausa para controlar las lagrimas que amenazaban con volver a salir – solo quiero estar sola, solo quiero poder estar tranquila de nuevo, solo… solo quiero estar sola – llore sin poder contenerme.
Al otro lado de la línea un gemido dolorido, me pareció extraño y nada familiar aquel ruido lastimero, sin embargo, apenas si podía con mi propio dolor, asi que dije – Las quiero – y colgué.
Despues de esa llamada mi teléfono se mantuvo tranquilo durante toda la noche.
No sé en qué momento la inspiración me arropo en sus brazos y comencé a escribir el relato de Venus.
El cielo era mi mayor distractor, con aquellos colores cambiantes, naturales pero sombrios por ser de noche, a veces me concentraba en las esporádicas luces que pasaban formando figurillas que mi mente ensamblaba embelesada.
No pude evitar reirme como estúpida cuando vi un conjunto de nubes que parecían un vibrador.
Al menos, eso creía yo, nunca había visto uno de cerca. (ajaaa)
La noche había sido al fin, el tiempo que me di para tranquilizarme, entre experimentos estúpidos, ingestión de alimentos chatarra, nubes eróticas, y relatos de penes pequeños y mujeres ninfómanas, había pasado las horas oscuras de la noche en Chicago.
Ahora sencillamente, estaba tranquila.
Era más fácil dejar de recordar, de pensar en algún tipo de distracción, pero era imposible retirar la vista del cielo aclarándose, sencillamente era embriagador, no podía hacer nada más.
Era una madrugada despejada, tanto que los tonos grises del cielo frio comenzaron a mezclarse como si de una paleta de colores oleos se revolviera y jugara divertida.
El negro grisáceo del cielo fue aclarándose mientras yo admiraba maravillada, la pesadumbre de mi alma se iba con aquel tono lúgubre de la madrugada, mientras en mi interior pasaba algo nítidamente igual.
Las imágenes se comenzaron a mezclar sin coherencia alguna frente a mis ojos, el cielo se aclaraba mientras la imagen de mi misma corriendo entre los arbustos del lago Michigan me hacia reir.
Mi negro grisáceo fue desapareciendo, se llevaba todo dolor y toda pena con la nueva claridad.
Gradualmente el gris se convirtió en un café almendrado, con un toque de azul, propio del cielo.
Propio de un alma tranquila.
El rostro sonriente de Edward me hacia sonreir, a pesar de que creía que eso nunca seria posible, el hermoso color del cielo bailoteba entre sus cabellos mientras reia conmigo y sonreía sin decir una sola palabra.
Podía volver a respirar profundamente sin temer que un sollozo me interrumpiera, mientras mi interior se iluminaba con tonos marrones como el horizonte mientras el sol se asomaba.
A su vez, los tonos marrones fueron remplazados lentamente por tonalidades naranjas, con una luminosidad preciosa, como si algún ser divino jugara con el cielo y le diera toda la alegría que al mundo le faltaba.
Alice y Rosalie se unieron a mi fiesta privada, riendo conmigo y con Edward, rodeados por la nueva luminosidad, siendo participes de mi nuevo amanecer.
Los tonos naranjas se apoderaron obviamente también de mi interior, absorbiéndome en un sentimiento… luminoso, por definirlo de alguna manera, era como saber que brillaba con el brillo del sol, que la alegría y la tranquilidad jamás terminarían.
Pense que en ese momento aquella preciosa sensación pararía; pero no.
Al cielo le faltaba darme un pequeño regalo más.
Cuando las tonalidades naranjas del cielo fueron reemplazadas por tonos mucho mas luminosos, amarillos y dorados impresionantes, que solo en las películas de amor podrías admirar; mi alma se sintió completamente plena.
De pronto todos mis seres queridos estaban ahí, incluso papá, riendo conmigo, disfrutando de la redención de aquel perdón y aquella dicha que degustaba, luminosa y perpetua.
Como si nunca hubiera ocurrido nada, como si la vida acabara de comenzar dándome la vista al nuevo horizonte, luminoso y vivo.
Feliz.
Feliz, doradamente feliz, plenamente feliz.
Amaneciendo de nuevo, con un horizonte luminoso, pleno, maravilloso y lleno de posibilidades.
Plagada de tranquilidad, y sin la minima intensión de moverme de mi sitio, cerre los ojos, dejándome ir a los brazos, no de morfeo, sino de algo más divino, el amanecer.
Me sumi en la inconciencia más maginfica que había probado alguna vez.
Mis sueños estaban coloreados de luz, con aroma a vida, con sensación de esperanza.
Todo era felicidad.
Estaba corriendo en una pradera de colores marrones, con arboles enormes y de hojas anaranjadas y rojizas cayendo a mi alrededor mientras yo seguía corriendo y corriendo.
El suelo estaba suave como si fuera una nube acolchonada y a su vez espesa, mis pies descalzos palpaban con una satisfacción erotica cada pedazo de césped, mis mejillas eran azotadas por el suave aire iluminado.
A mi paso dejaba una estela de colores sacados de los sueños mas irreales de un angel, era como una estrella, brillaba, pero no como si tuviera un glitter sobre mi cuerpo, era yo, una nueva Bella con luz propia, la estrella luminosa en medio de un amanecer esplendoroso.
Corria sintiéndome tan ligera como una de las hojas que me rodeaba, no existía el cansancio, no existía nada que pudiera detenerme.
O eso creía yo.
Era como bajar las luces, lentamente la luminosidad cegadora fue sediendo, sin llevarse el esplendor de la escena, solo convirtiéndola en algo mas normal, algo mas real.
Me detuve a admirar el paisaje, los arboles canturreaban felices, el aire soplaba divirtiéndome, las hojas que caian me acariciaban delicadamente.
Gustosa me acoste en un montículo de hojas moradas que habían aparecido de repente, mientras millones de hojas mas caian sobre mi.
Volvi a cerrar los ojos, disfrutando de esas caricias suaves.
Mi piel estaba al tope de su sensibilidad, podría describir a detalle cada roce de las hojas, primero suaves, con un filo de su delgades recorrían alguna parte de mi, para después aplanarse y pasearse por mi cuerpo.
Algo más llego en ese momento.
Me acariciaba pretendiendo el suave roce de una hoja, pero no lo era, su toque era suave pero no tan delicado, no con la delicadeza que algo inanimado como una hoja lo haría, este roce tenia vida propia, y disfrutaba saboreando mi piel desnuda.
Cierto, olvide decir que en este hermoso y natural sueño, yo también estaba totalmente al natural.
Me retorcí gustosa por aquel toque, sabiendo que las hojas seguían acompañándome, ayudando a aquella caricia a ser más irresistible.
La luz estaba desapareciendo, ya era casi nula, pero aquella sensación de deleite se acrecentaba, era magnifica, pero nada natural, no eran las hojas, no era el aire que me acariciaba, no era el viento que soplaba en mi.
Era alguien.
Pude sentir claramente como aquellas caricias tomaban forma, la forma de una mano con sus cinco dedos, deleitándose en caricias hacia mí.
Frotando cada espacio virgen de mi cuerpo, como si de una escultura en proceso se tratara, era la caricia de un creador hacia su mayor creación.
Me sentía como un pedazo de arcilla, tomando la forma de algo más.
De una mujer.
Las manos viajaron presurosas pero delicadas hacia mis senos, mientras los moldeaba de forma perfecta y deliciosa, y bajaban por mi abdomen dejándolo plano pero lleno de excitación.
Recorrió mi cadera, haciendo aparecer las deseosas curvas que esperaban apremiantes.
Formo mis piernas con suaves caricias y lengüeteos, alargándolas con dedos expertos.
Y cuando creía imposible sentir más placer, el cenit llego.
Las manos llegaron a mi rostro, acariciando mis mejillas y pasando los dedos por mis labios.
En ese momento me convertí en la mujer.
Abrí la boca para atrapar uno de esos dedos y morderlo con deseo.
La naturaleza se había terminado, la luminosidad y la despreocupación habían sido reemplazadas por algo mejor, el deseo.
Abrí los ojos gustosa para admirar a mi creador, y cuando clave mis ojos en aquellos ojos verdes ardientes no pude más que soltar un gemido y lamer eróticamente sus dedos.
Por un infinitesimal momento nuestros ojos se conectaron, haciendo un nuevo universo, repleto de deseo, repleto de cariño, repleto de placer.
Placer, infinito placer al probar sus dedos magníficos con sabor a tierra y a hombre.
Con sabor a él.
Una sonrisa torcida se formo en su boca, y atrajo mi mano hacia su rostro lentamente, paseándola delicadamente como él lo había hecho sobre sus mejillas, sobre sus labios, atrapando mis dedos y succionándolos como si algo fuera a salir de ellos.
Y algo salió, en la penumbra de nuestro deseo mis dedos se iluminaron con aquella luz de estrella que había poseído antes.
Su musical risa juguetona lleno el lugar, como si del viento omnipresente se tratara, llenado cada rincón de felicidad.
Libere mi flamante mano para comenzar a pasearla por él, comencé bajando por su barbilla hacia su cuello, dejando a mi paso luz amarilla, trazando caminos de placer y felicidad.
Su torso se prendió en una luz marron cuando toque sus pectorales, y en ese instante me di cuenta que el también estaba desnudo.
De pronto la lucha comenzó; ambos comenzamos a iluminarnos con caricias deseosas, cada rincón de nuestros cuerpos comenzó a tomar una luz propia, varios colores comenzaron a formarse en nuestra piel virgen y deseosa.
Era como vernos con los rayos laser que detectan el calor, éramos luz en la oscuridad, pero no éramos verdes con zonas rojas, éramos de todos colores, amarillos, marrones, azules morados, rosas, violetas.
Éramos dos luces provocando más luz.
Y de pronto, todo de nuevo ceso.
Nuestras luces fueron apagándose conforme las caricias se hacían más rudas, frotaba y estrujaba cada parte que tenia a mi paso.
Iba torneando sus fuertes piernas, mientras formaba líneas de oscuridad en su espalda, y mordía su cuello aromático.
Fui deleitándome con cada zona de él, bajando mi boca hacia su hombro, lamiendo su clavícula con placer, mordiendo gustosa su hombro, clavando mis uñas en su espalda; frotando mis pies contra sus piernas, llevando mis manos arriba y abajo por su trasero redondo, friccionando mi abdomen con el suyo, pegándome a él con cada centímetro de mi piel.
Sus manos suaves y fieras masajearon mi espalda, mientras su boca se dedicaba a lamer mis senos, sus piernas luchaban con las mías, adhiriéndose a mí.
Comencé a gemir fuerte, sin poder ignorar ni querer reprimir el enorme placer que sentía, y solo una palabra coherente salió de mi boca.
- Edward… - gemí contra su odio, haciendo que se estremeciera de pies a cabeza.
Sus manos se congelaron en mi cadera, mientras sus piernas se contraían.
Nos quedamos congelados, como si posáramos para una foto terriblemente pornográfica.
Y entonces, con un movimiento rápido y rudo me abrió las piernas y coloco sus labios en mi oído.
- Perdóname Bella – sin más, entro en mi.
Y de nuevo todo se encendió.
Solo que no como antes, nada podría igualar aquella luz.
Quede completamente cegada por una luz roja, ardiente y quemante que me absorbió, dejándome desorientada, y tragándoselo también a él.
Ya no podía verlo, todo a mí alrededor era luz roja, luz de pasión.
Pero podía sentirlo, podía sentirlo dentro de mí.
Se quedo completamente quieto acostumbrándose como yo a la nueva y cegadora luz, para después, absorber aquella sensación y explotar en mí.
Comenzó a moverse rítmicamente, adentro y afuera, jalando hacia arriba mi cadera, mientras nuestras pelvis estaban completamente fundidas de placer una contra la otra, sentí como hundió la cabeza entre mis pechos, mientras con su lengua trazaba caminos de fuego por mi abdomen.
Yo lleve mis manos a su suave e incandescente cabello, rasgando con la uñas toda piel que tocaba, mordí su pezón mientras con mis piernas me impulsaba más hacia él, como si no fuera suficiente todo lo que tenia dentro.
Quería más.
Lleve mis manos a su trasero, guiándome solo por el calor que emitía su cuerpo, y lo impulse más hacia mí.
Gimió mi nombre gustoso soplando en mi vientre y exhalando aire hirviente sobre mi ardiente cuerpo.
Mordió de manera agresiva mi pezón haciendo gritar de placer, mientras una sensación quemante comenzaba a acrecentarse en mi vientre bajo.
La cabeza comenzó a darme vueltas mientras el aceleraba su carrera dentro de mí.
Y todo exploto.
Sentí quemarme por dentro, comenzando por mi centro y expandiéndose de manera vertiginosa por todo mi cuerpo, hasta llegar a mi cabeza y hacerme explotar.
Ardimos juntos como una explosión, mientras gritábamos como animales en celo.
La luz roja cambio a una luz platinada y cegadora drásticamente.
La quemazón me lleno hasta hacerme perder el sentido de mi misma.
Solo podía sentir placer.
Todo quedo iluminado por aquella luz blanca que lo devoró todo.
Solo pude sentirme arder.
Y así como comenzó todo, todo termino.
Ring… Ring… Ring…
Abrí los ojos lentamente, aun cegada por una luz blanca.
Sentía mis mejillas ardientes, y mi ropa interior mojada, un sudor frio acariciaba mi espalda.
Fue cuando me di cuenta que todo había sido un fantástico sueño.
Ring… Ring… Ring…
Parpadee repetidas veces hasta que el ring del teléfono dejo de sonar.
Me acostumbre a la luz y comencé a ser consiente de mi cuerpo de nuevo.
Estaba acostada en el sillón de la terraza, completamente tapada por la manta de Papá, mientras el sudor me decía que la sensación había sido real, más no el acto; mis mejillas ardientes fueron apagándose lentamente mientras mi corazón aminoraba su carrera excitada.
Edward me había pedido disculpas de manera que ahora no tenía opción más que perdonarlo, y buscar condones.
Era extraordinario amante en mis sueños, tanto que solo había hecho falta algunos cuantos movimientos para llevarme de paseo a la montaña más alta del universo.
El orgasmo.
- ¡Maldito seas Cullen! – exclame mordiéndome el labio inferior con deseo.
Era Edward Cullen, el mayor imbécil y mejor fantasía que podía tener para despertar por la tarde.
Maldigo a mis hormonas y mi gran imaginación para los sueños.
Ring… Ring… Ring…
De nuevo el teléfono.
Me levante del sillón algo desorientada y busque entre el desorden de la mesa el teléfono inalámbrico.
Ring… Ring… Ring…
Mire el teléfono sosteniéndolo con ambas manos, incierta a querer contestar.
Pero… que mas daba ahora?, el sueño se había terminado, la tristeza se había ido.
Solo tocaba vivir.
Pulse el botón para responder y me lleve el auricular al oído, pensando en que eran sus carnosos labios pidiéndome perdón.
- Diga – pregunte con un susurro que más bien pareció un gemido.
- Bella… al fin contestas – era la voz de Emmett que parecía enojado.
- ¿Qué pasa Emmy? – pregunte decepcionada de que no fuera él, aunque de ser sincera, no sé que hubiera hecho si hubiera sido él.
- Te dije que nos veríamos hoy no Bella? – pregunto molesto mientras lo escuchaba caminar.
- Nunca dije que estaba confirmado – respondí mientras mi buen humor iba apareciendo gradualmente.
- Eso quiere decir que no nos veremos? – pregunto más molesto.
- Tengo unos pendientes – mentí.
Bueno no era mentira, tenía mucho que hacer ahora que mi vida había comenzado de nuevo.
- Pendientes en domingo? – pregunto incrédulo mientras escuchaba la alarma de su jeep siendo desactivada.
- ¿Estás en tu auto? – pregunte nerviosa.
- Voy a pasar por comida china para ir a tu casa – me explico aligerando de repente el tono.
- Lo siento Emmett pero no puedo – respondí divertida, estaba empeñado en venir, pero a pesar de que quería demasiado a Emmett, tenia apremio por ver a alguien más.
- Tenemos que hablar Bella – dijo en tono serio.
- Hablemos – le pedí mientras volvía a sentarme en el sillón.
Me percate de la luminosidad del día, el sol ya pasaba más de la mitad del cielo, así que ya era de tarde.
- No te hagas la graciosa, tenemos muchos asuntos pendientes – me recrimino como un niño pequeño.
- Que te parece si me invitas a tu bar y charlamos de nuestros… asuntos pendientes – dije haciendo una inflexión en la frase como si de comillas se tratara.
- El bar hoy está cerrado, es domingo – dijo molesto.
- No corremos prisa Emmett, estaremos aquí mucho tiempo no crees? – le dije juguetona, sabía que eso era mentira, yo me iría a pasear por el país, pero el si estaría en Chicago, así que podría postergar la charla hasta que regresara del viaje.
- Tu no vas a estar, hable en la mañana con Renee y me conto de tus planes – soltó enojado.
Por mi cabeza solo pasaron palabrotas dirigidas a mi progenitora, lo cual era extraño, pues por lo regular siempre eran palabrotas dirigidas a otras progenitoras.
- Prometo no irme hasta que hablemos – le ofrecí dudosa.
- No dejare que te vayas sin hablar – respondió enojado, azoto la puerta de su Jeep y escuche como volvía a activar la alarma – no dejare que te vayas – declaro amenazante.
- Vamos Emmett, no eres mi papá, te quiero como a un hermano, pero no te pases de la raya, dejaremos esto para el próximo viernes, iré a tu bar y hablaremos, llevare a las chicas también – dije algo molesta, pero la sensación de felicidad me impedía enojarme por completo.
-¿ A tu amigas? – pregunta estúpida, ¿no?
- ¿A qué otras chicas? – pregunte a mi vez, soltando una risita al final.
- De acuerdo Bella, tu ganas, nos veremos el viernes, si llegan antes de las 10 entran gratis, si llevan vestido pequeño les regalamos una cortesía del bar – dijo riendo.
- Eres un pervertido – reí animada.
- Ganaste hoy, pero yo ganare el viernes, diles a tus amigas, que se pongan vestiditos, me encantara regalarles algunos tragos – dijo con voz… prefiero no describir aquella asquerosidad.
- Enfermo – solté riéndome – yo también llevare vestidito, y espero muchos tragos gratis – reí tratando de tomarle el pelo.
- Oh, no sabes cuanto quiero verte en pequeños trozos de tela, el bar seria tuyo si me convences – rio con sorna.
- Enfermo degenerado – solté entre risas, él me acompaño con su masculina risa de tenor – me voy, estoy ocupada, te quiero Emmy – y sin más colgué.
Di un profundo y sonoro suspiro, mientras inconscientemente pero plenamente palpable llevaba mis dedos hacia mis labios, saboreando aun su suave piel contra la mía.
¿Pero qué carajo?… solo había sido un maldito sueño, él me creía puta y aún, a pesar de que lo hiciéramos estaba segura que no saldrían haces de luz de nuestros cuerpos y nuestro orgasmo nos cegara.
Y si era así, pues que miedo, maldito alienígena.
Mis tripas rugieron peleando unas con otras buscando las sobras de mi última comida, así que me levante y con el teléfono aún en la mano me dirigí a la cocina.
El sexo imaginario y onírico me dejaba hambrienta, así que incluso antes de llegar a la cocina ya estaba imaginando como iba a tomar el sartén y empezar a cortar algunas verduras para hacerme un rico omellette.
El día brillaba como yo, haciéndome la mujer más optimista, y perdonándome por haberme alejado de él.
Animada, y con mil ideas en la cabeza, mientras comenzaba a cortar las verduras, tome el teléfono y marque el único numero que quería conectar en este momento.
Varios tonos de ese bipppp odioso antes de que te contesten sonaban, pero la línea sencillamente no quería ser contestada.
Cuando estaba a punto de colgar una voz masculina me respondió.
- ¿Diga? – pregunto dejándome helada.
- Ehm… creo… creo que marque mal… - dije extrañada y con un nudo imprevisto en el estomago, el cuchillo no debería estar en mi mano sino quería terminar en urgencias, así que delicadamente lo deje sobre la mesa – yo… lo siento… -
- ¿Bella, eres tú? – pregunto con voz juguetona.
- Hasta donde sé, aún soy yo, ¿qué haces en la casa de Rosalie y Alice? – pregunte desencajada.
- ¿Ya me reconociste? – emití un sonidito parecido al Mhjp, algo así como una afirmación, que el comprendió al instante – Rosalie me pidió que viniera por algunos muebles para llevarlos a la casa de una tía que vive a las afueras de la ciudad – explico tranquilamente, con su tono de voz tan agradable como recordaba.
- Ya veo… ¿y porque se quieren deshacer de los muebles? – pregunte intrigada.
- ¡Jasper!, ¡¿Por qué estas usando mi teléfono?, paga tu cuenta y deja de estar de mantenido! – exclamo la aguda y mandona voz de Rosalie, acercándose a juzgar por el taconeo molesto que comenzaba a extrañar.
- No seas molesta Rosalie, es Bella, al teléfono – dijo retirándose un poco la bocina – nos vemos luego Bella, mi hermana casi salto de la emoción cuando le dije que eras tú – y una risa risueña sustituyo a la despedida de Jasper.
- ¡BELLA! –grito Rosalie dejando mi tímpano literalmente muerto - ¡Bella pensé que tendría que llamar al 911 para que sacaran tu cadáver del departamento!, ¿estás mejor?, ¿podemos verte ya?, ¡tenemos muchas cosas que contarte! – rio maravillada, iba a responderle pero ella no me dio oportunidad, pues al parecer, Alice había hecho café en la mañana – Hoy, leí mi horóscopo sabes? – "vaya que novedad" pensé, mientras ella aceleraba significativamente el ritmo de su charla, casi no la entendía – decía que iba a tener un nuevo nacimiento, no es que me vaya a morir, quiero decir, eso es bueno, decía que hoy cosas buenas van a pasar, también leí el de Alice, el de ella decía que se alejara del alcohol, así que hoy no tomaremos, también decía que su color era el rosa eléctrico, así que trae puesto un vestido, ¿recuerdas ese que le regale en día de los enamorados de hace dos años? El que trae peluche en las orillas, como encaje, ¿te acuerdas?, bueno ese se lo hice poner, y además la maquille como un algodón de azúcar, seguro que hoy le ira genial, también leí tu horóscopo Bella, es el mejor de todos, dice que el amor esta cerca, y que tocara a tu puerta sorprendiéndote, así que vístete de rojo y seguro alguno de tus millones de pretendientes por fin se va a atrever a dar el siguiente paso, - tomo un respiro mientras yo deseaba haber respirado pero a 300 kilometros de distancia de mi teléfono – Alice y yo hemos planeado algunas cuantas cosas para el viaje, claro que nada es seguro hasta que las discutamos las tres, hoy Jasper vino a ayudarnos porque vamos a llevar unos muebles a la casa de Tía Pebble, no podemos pagar una renta que no ocuparemos, así que estamos buscando un departamento para cuando regresemos, ¡Si Bella, nos mudamos!, y bueno decidimos que Jasper nos ayudaría, y además, le daremos una gran propina, pensábamos llamar a tu hermano, se ofreció a ayudarnos en cualquier cosa que necesitaramos, pero no pudimos localizarte para que nos dieras su número, bueno Bella, recuerda, usar rojo y tener el corazón abierto porque el amor esta cerca y si crees que sirva de algo, usa lencería provocativa y limpia –
- ¡Maldita sea Rosalie! – exclame ofuscada cuando apenas dio el segundo respiro - ¡hablas como un jodido perico! – exclame asustada.
- ¡Rose!, ¡Es Bella al teléfono cierto! – exclamo la aun mas chillona voz de Alice, lo que hizo que mi sentido de supervivencia prendiera en luces rojas.
- Rosalie, solo llame para decirles que vengan en cuanto puedan a mi casa, tenemos muchas cosas que organizar, ¿de acuerdo? – pregunte tan rápidamente como mi lengua me permitió.
- ¡Pasamela, Rose, Pasamela, quiero saber si va a usar la blusa roja que le regale, puede combinarla con las bailarinas que se compro hace un mes! – exclamo la voz más chillona que un silbato de Alice, acercándose peligrosamente.
- ¡Las espero!, ¡adiós! – grite alejándome el teléfono para evitar los asesinatos de tímpano prematuro.
Pulse el botón de colgar justo cuando escuche la exclamación airada de mis amigas.
Respire tranquilamente mientras mi corazón regresaba a su ritmo normal, ya las soportaría cuando estuvieran aquí, deberían de prohibirles la compra de cafeína.
Recordé un remedio genial contra la hiperactividad de mis amigas.
Mi comida.
No era la mejor cocinera ni mucho menos, pero cuando me inspiraba y concentraba podía hacer maravillas culinarias.
Culinarias significa de cocina, no cualquier cosa que tenga que ver con…
Ok, mi creatividad sigue afectada.
Comencé a bailotear por la casa mientras iba buscando mi Cd para cocina.
Lo coloque en el Home theater y subí el volumen al máximo.
Welcome to the jungle
We've got fun 'n' games
We got everything you want
Honey, we know the names
We are the people that can find
Whatever you may need
If you got the money, honey
We got your disease…
Los acordes metaleros, rockeros de antaño, comenzaron a retumbar por todo el departamento, amaba a Guns and Roses, y esta canción era tremendamente conveniente para el momento.
Había regresado a la jungla, solo faltaba un lindo chico que quisiera darme mi enfermedad…
Comencé a saltar simulando una guitarra, sintiéndome el magnífico Slash* dando los acordes de "Welcome to the jungle"*, comencé a gritar la letra, como lo hacía Axel Rose*, gritando y bailando hacia la cocina.
Welcome to the jungle
Feel my, my, my serpentine
I, I wanna hear you scream
No pude evitar gemir sensualmente justo como lo hacía Axel Rose en esta parte, moviendo la cadera como lo haría Elvis Presley*, imaginandome más que algo como una "serpentina".
Welcome to the jungle
It gets worse here everyday
Ya learn ta live like an animal
In the jungle where we play
If you got a hunger for what you see
You'll take it eventually
You can have anything you want
But you better not take it from me
Gemí y me mordí el labio mientras ponía un sartén al fuego para comenzar a freír los ingredientes del delicioso omellete, tenía hambre de algo, quería tomarlo?, eventualmente, si.
You know where you are
You're in the jungle baby
You're gonna die
Una muerte deliciosa y dolorosa es lo que me esperaba si seguía pensando en aquel sueño, pero escuchar los gritos eróticos de Axel Rose, mientras recordaba sus movimientos de serpiente, escuchar cada nota tocada por el maestro Slash, solo me hacían pensar que serian una entera mierda si los comparabas con mi nueva jungla indomable.
Edward.
Welcome to the jungle
Watch it bring you to your
Na na na na na
knees, knees
In the jungle
Welcome to the jungle
Feel my, my, my serpentine
Gemí gustosa tocándome la cadera mientras ponía el aceite en el sartén caliente y vertía las verduras, sin poder evitar imaginarme la "serpentina" de Edward.
In the jungle
Welcome to the jungle
Watch it bring you to your
Na na na na na na, Amaba esa parte, siempre me fallaba por uno o dos "nas" más, pero amaba el tono que tenia, sentía como la sangre subía por mi cabeza solo para bajar a mis rodillas.
knees, knees
In the jungle
Entonces mi momento "Bella cocina y baila", fue interrumpido por el sonido del timbre, gustosa apague el fuego y tome el sartén.
Seguro las chicas saltarían gustosas cuando las recibiera con un desayuno-comida, para pedirles perdón, además eso desviaría el tema de vestirme de rojo para parecer un barro gigante.
Welcome to the jungle
Solté un gritito como rockero mientras iba danzando hacia la sala, empujando mi cabeza hacia arriba y abajo, mientras fingía que la sartén caliente era mi guitarra.
Watch it bring you to your
Agite la cabeza gustosa por el ritmo final de la canción, y alborotando mí cabello para que quedara sobre mi rostro.
Tome fuerte la sartén y con la otra mano gire la perilla de la puerta.
It' gonna bring you down-HA!
¡Ja!.
Era Edward Cullen.
Me quede completamente petrificada, él igual.
Entonces me recorrió con la mirada, su rostro estaba ensombrecido por la pena, parecía como si no hubiera dormido en días por las tremendas ojeras que tenia, sin embargo, su nariz solo estaba hinchada, y no desfigurada como yo pensaba.
Su rostro parecía triste, y sostenía en una mano un gran, que digo gran, enormeee ramo de rosas amarillas decoradas con esporádicos tulipanes azules y algunas margaritas, era el arreglo más espectacular que alguien había llevado a mi puerta.
De hecho era el único, pero seguramente sería el más lindo.
Sus ojos primero se posaron en mis rojos e inflamados ojos para después ir bajando, hasta encontrarse con mi mano.
El sartén caliente aun seguía ahí y cuando Edward lo vio, sus ojos se abrieron desmesuradamente y sin más, con un movimiento increíblemente rápido dejo el gran ramo de rosas en el piso junto con un sobre de papel manila amarillo.
Y salió corriendo.
* Como verán me agarro lo retro, Padaguan es el aprendiz de Jedi, en las películas de Star Wars; CSI es el programa de investigación criminal que televisan en muchos canales y además tiene como 204899894 corrientes diferentes, que CSI Miami que CSI las vegas… no es mi favorito jojojo; regresando a lo retro, Axel Rose y Slash, son respectivamente voz y guitarra, de el grupo Guns and Roses, rock antaño y bien bonito ^^ jejeje, Welcome to the jungle es una de sus canciones mas famosas, me encanta, y Elviz Presley, pues era conocido por sus movimientos sugerentes de cadera, asi que también entro aquí, jejejeje.
NO ME MATEN NI ME DEJEN SIN SU AMOR!!! *U* PLEASE??? (OJITOS) JIJIJIJI
Dejare el link de la letra de Welcome to the jungle en mi perfil, por si no entendieron bien las intromisiones en los pensamientos de Bella y la letra de la canción.
Tambien, siempre se me olvida, como he tenido problema a gente que me agrega al msn y son pervertidos sexuales :S dare aquí mi mail cualquiera que quiera contactarme (MAFER!!!) estare gustosa de platicar will _ mp _ 19 en Hotmail.
Bueno, pues como siempre mis agradecimientos tremendos hacia ustedes! Gente hermosa que se dio el tiempo de leer y agregar a fav, alertas y dejar sobre todo reviewS!! ^^ son muchísimos, estoy muy entusiasmada, muchas grax!
ANIRA CULLEN, MER1, NAOBI CHAN, BELEWYN, ERICASTELO, ESTER CULLEN, GEORGINA, LUNA ROMINA26, DANIELA, GABY, VICKYCU, DIEGO!, JACKYPTTZ, ADY!, UNA FAN, JEJEJE, GEILA POTTER WEASLEY, CRYSTAL BUTTERFLY 92, BUTTERFLY 98, KARITO CULLEN MASEN, SOLES, GIISE CULLEN, ALEJITA 0524, MAY PINEDA, QUEEN ANNIE, EDALISKA, M. SWEET CULLEN, AIIRAM, MELY IPPEN SHINDE MIRU, CAMII HALE, LILOC, KLAUDIA T!, PEDRO!, IXTAB CHAN, NOE!, ANGELITA DEL MAL, LOKAXTV, ANA, FER!, ZAMARAZ, AIZEN 63, ANNY LISET, FRAGILE LITTLE CLOUD, CONI!, TEFI!, LAUMI, TUTZY CULLEN, MARINELLA! JEJE, ROSSIEROSS, ALICE ROCKS 23!, YOYA11, DANY!, MACARENA, DARK SHINDA, NATY!, MAFER! YANESCA 94, ALDINN, MEGAMOLPE, BARUCA, IDTA, BRENDA, , RM-LUZ-DE-LUNA, XAN-SHIA.
Y aviso, ahora si no tardare con el cap, porque el siguiente es cortito, y especial… ya verán…
Beshos!!! Los quiero, muchas Grax! (un botonazo verde? Jijijiji)
