Y que dijeron?, Tammy ya no va a publicar y nos va a dejar colgadas?
Pues no!, aquí esta el primer capi del Maratón!
Siento la tardanza, pero apenas hace 1 hora en mi país seguía siendo 16 xD.
Bueno, no puedo decir y espera más que…
¡DISFRUTENLO!
BELLA, YO… Y… ¿OTRO YO?.
DEMENTE: (del latín `demens´ que significa "Perdí" y `mentís que significa "la cabeza") Se dice de la persona poco estable, sin nada productivo o entretenido en lo cual ocupar su ilimitada libertad; y gracias a esto sus facultades mentales se ven alteradas y se vuelven insanas. Ej. Bella esta demente de aburrimiento.
Sinónimos. Loco, ido, orate, enajenado, chiflado, Alice, desequilibrado alienado, Rosalie, perturbado, desquiciado, chalado.
Antónimos. Ninguna de las anteriores.
Cerré el tomo 3 de la Enciclopedia y lo coloque en su lugar, regrese al escritorio y mire mi nueva Agenda-Diccionario, con la más reciente definición de mi misma.
Solo había tomado la enciclopedia para inspirarme; ahora me creía un tipo de gurú de la ortografía, o una burrada parecida, mi nueva Agenda, ya vacía de actividades estaba siendo llenada de conceptos.
Claro que no había copiado la definición de demente que la Real Academia de la Lengua había mandado a imprimir, claro que no.
Yo era mucho más original que eso.
Por eso hice mi propia definición de Demente que era como me sentía justo ahora.
Además de algo me tendría que servir mi trunca carrera de letras no?
Como no tenía nada interesante con lo cual ocupar mi tiempo, me estaba inventando cualquier tarea absurda para llenar mis tiempos libres.
Ósea, todos mis tiempos, todos mis días eran días libres, y a decir verdad no era muy creativa en eso de inventarme cosas que hacer.
De hecho estos días de asueto me habían servido para darme cuenta de algo muy importante, y muy patético.
Era esclava de la escuela y el trabajo.
Y sin ellos, como estoy ahora, no tenía muchas cosas que hacer.
Me estaba volviendo un poco loca, a decir verdad, estar sola tanto tiempo y con la cabeza libre de preocupaciones hacia que el aburrimiento se convirtiera en ocasiones en añoranza, algunas otras veces en depresión, y otras más… en excitación.
¡Sí!, ¿y qué?, ¿acaso no puedo ocupar mi mente vacía con imágenes clasificación "Adulto necesitado"?
Todas hemos hecho eso alguna vez… al día.
En estos pocos días de libertad indeseada y poco productiva mi mente había viajado muy lejos de aquí, a una habitación, a veces a un bosque, otras más a una carretera, muchos lugares, pero solo un destino.
Edward Cullen se había convertido en una obsesión para mi imaginación, y la verdad, no estaba nada inconforme.
Era entretenido rememorar las veces que habíamos cruzados un par de palabras agradables, cuando él pretendía ser un hombre normal en lugar del pene andante y patán que era.
Pero más entretenido aun era recordar cuando ni siquiera habíamos hablado, cruzando otras cosas.
Ciertamente en mi agenda diaria estaba mi cita con la imaginación y los recuerdos de Edward, pero no era lo único que hacía.
Al menos no conscientemente.
Al principio, esto de la libertad me había parecido lo más magnifico y excitante del mundo; ya me imaginaba levantándome después de las 9 de la mañana, con el panorama totalmente libre, podría bañarme, o podría no hacerlo, podría desayunar aquí, o salir al café más lejano de casa y quedarme ahí hasta tarde, podría ir a Casa de las chicas a primera hora y azotar la puerta hasta que sus vecinos llamaran a la policía.
Ok, eso ya lo hice…
Podría… podría hacer muchas cosas, pero no, no me gusta hacer las cosas sola, otra de las facetas de mi personalidad que no había racionalizado hasta este momento.
Así que cuando descubrí que era libre como el viento, pero solitaria como un sándwich de pescado y crema de maní, todo pareció repentinamente aburrido, y en ciertos momentos, hostigante; mi panorama prometedor, con hermosos corazones, unicornios de colores, ollas repletas de oro y galletas con caras felices, se convirtió en solo un panorama, que de hecho no era nada atractivo.
Las galletas con caras felices le dan un toque divertido a todo…
Casualmente las chicas de repente estaban hasta el tope con actividades.
No estaba muy enojada con ellas por abandonarme…
No culpaba a las chicas…
Bueno no las culpaba al 100 por ciento.
El 10 por ciento restante estaba dividido entre la Universidad, la mudanza y sus tontos hermanos, que entre todos habían monopolizado a mis amigas y me habían dejado completamente abandonada…
Estaba comenzando a preocuparme por mi salud mental; en ratos me encontraba algo que hacer, ya era Jueves, y a decir verdad había llevado bastante decente mi soledad hasta el momento.
Todavía no empezaba a hablar con los objetos inanimados…
Bueno si lo hacía, pero desde antes, así que como no me había inventado un amigo imaginario o había comenzado a hablarle a mi mano, era un punto a mi favor… ¿no?...
El caso es; no había llamado a Rosalie para rogarle que viniera a dormir conmigo, ni había llamado a Alice para engañarla con una emergencia de moda y poder tenerla aquí.
Me había dedicado a disfrutar de mi departamento, y cuando estaba asqueada de disfrutarlo salía a la ciudad a disfrutar lo primero que se me ocurría.
Pero sencillamente hoy no encontraba que hacer.
Eran las 11 de la mañana, y el panorama del día estaba aun más grisáceo que los días anteriores.
Estaba esperando intranquila a que mi mente maquilara el plan de hoy… pero hoy mi mente no estaba muy cooperativa.
Me estire en la silla, pensando en musarañas mientras algo más creativo llegaba a mi mente.
"¿Qué tal limpieza?" me dijo una vocecita risueña, la reconocí, de nuevo como mi Mini-Bella Malvada… tenía casi una semana sin escucharla, así que fue una agradable sorpresa.
O eso creo…
"Nos estamos haciendo un espacio para visitarte más seguido, querida" me dijo con tono cariñoso, que me erizo los vellos de la nuca.
"¿Dónde está la Bella Angelical?" pensé preocupada, porque era como paquete, mi esquizofrenia siempre traía a la de cuernos y la de alitas, al 2 por 1.
Tenía una mente retorcida bastante comercial.
"Aquí estoy, tan aburrida que espero que la pervertida de cuernos nos de algo interesante que hacer" respondió el tono angelical de mi Mini-Bella buena.
"No me presionen, estoy pensando" dijo la de cuernitos, yo me estire en la silla, era mucho mejor hablar con mis multi personalidades que pensar en musarañas.
"¿Piensas?" se burlo la Bella buena.
"¡Hey, momento!, ¿que tú no eres la buena?" pregunte extrañada.
"En teoría, aunque estoy tan aburrida que gustosa me quitaría las alitas y les prendería fuego mientras bailo en ropa interior" respondió apenada, me encogí de hombros, pensando en tal espectáculo.
"¡Hey!, ¡buena idea!" exclamaron las dos al mismo tiempo tras un breve silencio.
"¿Tienes un par de alas, un lugar donde hacer una fogata y ropa interior limpia?"pregunto la de cuernos obviamente.
- ¡Claro que no!, ¿por quién me toman? – exclame ofendida, como si de verdad estuviera hablando con alguien.
"Ay, cariño, no tienes que fingir con nosotras, somos las… cosas que más te conocen, no puedes engañarnos" dijo la bella buena sonando como mi mamá.
Eso me hizo sentir escalofríos.
"Vamos Bella, queremos divertirnos, ve por tu disfraz de Angelito sadomasoquista y quememos algo" dijo la mala con aburrimiento.
Enrojecí como un tomate maduro y resople furiosa…
- ¿De dónde sacas eso del disfraz de Angelito sadomasoquista? – pregunte sonriendo como boba.
"Lo sacaras tu, de tu armario, sabes perfectamente que esta detrás de tu ultimo disfraz de Halloween, si el de conejita de Play boy" ok… demasiada información.
- No voy a hacer eso, los vecinos pueden quejarse – dije firmemente, escuche tres resoplidos en mi cabeza, ¿de donde había sacado el tercero?, no lo se.
Esto ya se estaba poniendo serio.
"¿Lo vez?, te dije que no fueras tan santurrona con ella, a la larga le iba a afectar, ¡carajo bonita!, si hubieras sido buena influencia para ella, ahora estaríamos quemando nuestros interiores en la terraza!" le recrimino la buena a la mala…
Carajo, de verdad me estaba volviendo loca.
"Bueno, si tienes otra idea para mover a esta, dínosla, me muero de aburrimiento", la buena a la mala, aunque ahora me pregunto si sigue siendo buena "sigo siendo buena cariño, lo soy".
Un silencio se hizo mientras la bella mala pensaba como sacarnos del aburrimiento y la buena… la buena solo estaba ahí… figurativamente… supongo…
"Tus pensamientos me confunden, te quieres callar un momento, no puedo pensar si tu piensas" me regaño la mala.
Así que guarde silencio… figurativamente… supongo… que extraño es esto…
" Si, si, extraño, tu salud mental esta en la calle de la amargura, ahora cállate y déjame pensar"
"O… k…"….
…
…
…
"¿Ya?" preguntamos al mismo tiempo la buena y yo.
"No lo se.. porque no vamos a… una librería?" pregunto sin convicción.
"A-B-U-R-R-i-D-OOO" canturreo alto la buena y yo reí.
"Lo siento bonita, no tengo más, danos algo tu" recrimino la mala a la buena y yo me sentí tan fuera de lugar que era absurdo.
De verdad me había vuelto loca de aburrimiento.
Ya imaginaba la escena, Renee tan preocupada que mandaría a los del manicomio estatal con tres camisas de fuerza y sedantes para meternos en una habitación acolchonadita.
"Vele el lado bueno, en un colchón seria más fácil pensar en el lobito Edward" dijo con sorna la de los cuernos.
"No empieces con tus calenturas, busquemos algo que hacer" le regaño la buena, pero a mi no me parecía mala idea el disfrutar de la casa de la risa acolchonada y erótica.
"¿Lo vez bonita?, yo tengo las mejores ideas" dijo con autosuficiencia la mala…
Ok… estoy pensando en mis múltiples personalidades como entes independientes… esto se esta poniendo feo.
"Oh, cállate, deja de autocompadeserte, tengo hambre, vamos a comer algo" dijo la buena con aburrimiento.
Me quede sentada pensando en si era conveniente seguir con este jueguito extraño de obedecer las voces de mi cabeza, a decir verdad era mejor estar acompañada de mis otros yo, que sola como leprosa.
Creo…
"Bella, sino te mueves a la cocina, juro por todas las cosas buenas y sanas del mundo que dejare de pensar cosas sucias, obscenas y sexosas de Edward, y juro que te querrás dar un tiro si te impedimos disfrutar de ese trasero redondito y suculento" dijo la mala con voz terriblemente despiadada, tanto que me levante como resorte de la silla.
"Apoyo a la mala, muévete tu trasero por helado, o despídete del patancito con proporciones bíblicas" la secundo la buena.
Estas… lo que sean, van a terminar con mi salud mental.
"No te engañes, hace años que nos adueñamos de tu salud mental" dijeron las dos al unísono.
Corrí hasta la cocina, asustada de mis propios pensamientos… o de sus pensamientos malvados, sea como sea, tome mi tazón de floresitas y mi cuchara pequeña, para disponer de un poco de helado y sacarme un poco de la cabeza todo este loco asunto.
Aunque siendo sincera, estaba más entretenida que en toda la semana en suma.
Abrí el congelador y me encontré con la escena más horrible y macabra del mundo.
Solo había medio tarro de helado de galleta, y el de vainilla estaba casi vacío.
Solté un grito de horror tipo Dakota Fanning en la película de "La guerra de los Mundos", porque, seamos sinceros, esa niñita solo gritaba como vuvuzela durante toda la película, por algo los descubrieron los extraterrestres…
Después solté un gritito de júbilo tipo… ehmm… ¿alguien muy jubiloso?…
Les dije, no estoy muy creativa últimamente.
"Bien, asunto resuelto, nos vamos de compras" dijo feliz la mini bella… "buena".
"¡Hey!, sigo siendo buena, no le pongas las comillas" me recrimino, y yo trate de ignorarla.
Me senté frente a la barra de la cocina y con la cucharita comencé a hurgar en los envases dispuesta a terminar con la agonía del helado restante.
Mi cerebro se desconecto justo en el momento que el helado dio la primera caricia a mis papilas gustativas. Lo único en lo que mi cerebro estaba, era en saborear la textura cremosa y gélida de mi helado.
Afortunadamente, las vocecitas se callaron, supongo que disfrutando tanto como yo.
Estoy segura que estuve tanto rato sentada disfrutando lentamente del helado, que ni siquiera me di cuenta cuando comencé a comer leche de helado.
Tampoco era que me importara mucho.
Mi segundo alimento favorito, era la leche de helado.
Me estire sonriente y con la pancita llena y feliz, como decía Renee cuando era pequeña, y me dispuse a hacer una lista de compras para el súper mercado.
Con letras mayúsculas y más grandes que encabezaban la lista puse "HELADO" y comencé a moverme por toda la cocina abriendo la alacena y revisando cuanto sobraba de cada cosa.
Abrí todos los gabinetes, incluso los de limpieza, y la lista seguía creciendo.
Cuando me di cuenta ya eran las 2 de la tarde, dio un brinquito de emoción y salte fuera de la cocina…
Y al segundo paso me tropecé.
No caí por fuerza de algún ser celestial que me había dado dos segundos de equilibrio, afortunadamente.
"Yo no tuve nada que ver, Cariño" dijo suavemente la voz de la buena, sonando esta vez si como un Ángel de la Guarda.
Y una trompetilla se escucho de fondo, seguramente, proveniente de la Bella Mala… o eso espero…
El caso es que no caí, pero si me estrelle con la columna de cemento que dividía la cocina de la sala.
Refunfuñe sin sentido mientras caminaba enfurruñada a la sala, para admirar en pleno toda la nueva decoración de departamento, la asesina decoración debería decir.
"No culpes a la decoración de tu torpeza" dijeron al unísono las voces, a las cuales ignore olímpicamente.
"¿Olímpicamente?, a penas y puedes caminar rápido sin tropezarte, tu no puedes hacer nada olímpicamente, Cariño, no te engañes" dijo con sorna la de cuernos.
Así que las trate de ignorar, sino olímpicamente, con un esfuerzo físico considerable, que no me hizo daño… "¿Así esta mejor?".
"Perfecto, esa es mi loca esquizofrenica"
Carajo, el caso es que, en alguno de esos muchos ratos de ocio y aburrimiento se me habían ocurrido varias ideas para darle un giro drástico a la ahora sosa antigua decoración.
Y vaya que funciono.
Al fondo de la sala reemplazando el lugar que ocupaba el televisor, Alice, Rosalie, y el hermano de esta, Jasper; habían colocado el domingo un sin número de cajas, que estarían aquí hasta que regresáramos de nuestro viaje de libertad, que tanto añoraba.
Y yo, durante las últimas y aburridas horas del martes me hice un fuerte.
Si, un fuerte, un mini-castillo para la princesa Bella, hecho de fuertes e impenetrables cajas de cartón repletas de cachivaches de mis mejores amigas.
Decorando con la torre más alta de cajas de juegos de mesa que ha habido en toda la historia de los fuertes hechos de cajas.
Al menos los fuertes construidos por mí.
Aunque… tampoco es que hubiera construido muchos…
Adentro estaba totalmente acondicionado para la cómoda estancia de la princesa reinante, ósea Yo.
"Ay, cálmate cariño, son solo un montón de cajas, bájate de tu pedestal real" se burlo la mala, y repentinamente me sentí como una pequeña de 4 años a la que se le revela que Santa Claus… no trabaja en el Polo Norte como pensaba, sino en el Centro Comercial, y no solo eso, sino que es mas delgado y al parecer sufre de alopecia, pues tanto su melena como su barba son falsas.
No es que me haya pasado a mí, claro.
"¿Podrías dejar de razonar fuera del recipiente?, me gusta tu faceta de Bella, Agente de bienes raíces" me pidió amablemente la Bella Buena.
Así que le concedí su petición.
Dentro de mi fuerte había una gran almohada amoldada a mi trasero real, mi cafetera conectada y lista para calentar mi café real, y la hielera constantemente provista de hielo y helado; y una botella de Piña Colada lista para servir.
Cosas a agregar en la lista de súper mercado: Piña colada.
Este fuerte, era el sueño de cualquier puberta precoz.
Y el mío, claramente.
Si, ¿y qué?, me estaba comportando como una completa perdedora (definición que también podrán encontrar en mi Agenda-auto diccionario) pero con tanto tiempo libre las ideas más locas toman forma.
Agradezcamos al desempleo, por aquellos inventos que nos han facilitado la vida, como los consoladores o el juego de piedra, papel o tijeras.
¡Oh!, y también el legendario Pacman.
"¡Ay Cariño!, adoro cuando te pones filosófica"
Me dieron ganas de hacer una reverencia pero me abstuve y en su lugar pasee la vista hasta fijarla en mi siguiente decoración favorita "El condado Castillos de Naipes y Cartas de Juegos de Mesa", situado a un costado de la mesita de centro y construido el miércoles por la noche.
Claramente el nombre dice perfectamente lo que es, ¿no?
"Si, si, entendemos que últimamente no estas nada creativa" esta de sobra decir quien dijo cosas tan envidiosas.
"No es envidia, es sinceridad" dijo sonando aun más malvada.
"Claro que es envidia, Cariño, continua" dijo la Buena sonando tan linda que…
"Si quieres que me calle, continua ya, o atente a las consecuencias" me interrumpió la mala.
En resumen, era increíble que mis dedos y mi coordinación manos-ojos se hubieran puesto de acuerdo para sacar a flote mis increíbles dotes de arquitecto, el pulso de acero, y con ayuda de un poco de pegamento invisible, había construido todo un condado de castillos de naipes.
Me gustaba imaginar que el Condado Naipe lo había construido para mis súbditos y era la agradecida aldea de la princesa del fuerte.
Tenía que comprar unos legos, o decirle a Mamá que me enviara por mensajería ultra-Express todas mis Barbies.
Deje de lado mi ataque de Megalomanía, y camine hacia la cocina de nuevo.
"¿Y así esperas que me quede callada?, eres como mi musa de las burlas"
"Déjala en paz, o te las veras conmigo"
"¿Ah si?, ¿y tu que me vas a hacer?, ¿darme un sermón hasta que el cerebro se me escurra la nariz?"
"No me retes, soy capaz de muchas cosas, te sientes mucho porque eres capaz de pensar de manera asquerosamente excitante sobre Edward, pero no te tengo miedo"
"No es mi culpa que seas una frígida amargada, yo tampoco te tengo miedo"
"Ni yo"
"Ni yo"
- ¡SUFICIENTE! - grite aturdida, sacudí la cabeza, tratando de eliminar esas voces, que ya no me resultaban tan divertidas como antes, mientras avanzaba hacía la cocina.
En la entrada de esta, estaba otra de las nuevas atracciones del departamento de la princesa Bella; y justamente la que me había hecho tropezar.
El Jardín Incógnito, era en sí, una fila meticulosamente ordenada (o compulsivamente) de arreglos florales.
Y no, yo no compre uno solo.
El primero en la fila era el maltrecho arreglo de tulipanes y azucenas que Edward Cullen me había traído el domingo pasado.
Ok, Corrijo, tal vez si tendré que pagar uno de ellos.
A las flores de Cullen le seguían 4 arreglos más.
El primero, era un hermoso ramo de rosas rosas con algunas flores de nube blancas, este me había llegado el lunes, temprano en la mañana, acompañado de una hermosa tarjeta.
Bella:
La juventud es una de las gracias más efímeras de la vida, el libre albedrío y la libertad un par más.
Tú, has tenido la dicha de poseer todas al mismo tiempo.
Disfrutas tus vacaciones y dale mis saludos y bendiciones a tu madre.
Con mis enteras bendiciones y buenos deseos.
James Clearwater.
No negare que inmediatamente me puse lacrimógena, y cuando deje de hacer ese sonidito desagradable con la nariz y los fluidos propios del llanto, llame a mi magnifico ex – Director –próximo –Director, para agradecerle, conversamos largo rato hasta que se disculpo por tener pendientes relacionados con la universidad.
Eso me pico un poco, pero en ese momento no estaba tan pesimista con este asunto de hacerlo todo sola, así que no me molesto mucho.
El siguiente arreglo en la fila, y justo con el que me había tropezado era uno pequeño, solo con tulipanes azules, que eran mis favoritos.
Este lo había recibido el lunes también, pero entrada la tarde, el chico era el mismo que me había traído el arreglo del director; me sonrió más de la cuenta y me miro de arriba abajo, sin quitar la sonrisa de estúpido, pero sin decir una sola palabra, firme el recibido y cerré lo más rápido que pude.
Mire el hermoso arreglo, eran mis flores favoritas, solo mis flores favoritas sin que nada las adornara; y era tan hermoso que solo quise leer la tarjeta para agradecer.
Quisiera que pudiéramos hablar, Lo Siento.
Y era lo único que decía, no tenia remitente y no tenía alguna otra pista.
"Oh!, eso es tan romántico"
"Puaj, no puedo creer que te guste las flores, llenaran la casa de mini mosquitas molestas"
"De acuerdo" pensé, entre enojada y ofuscada "pensé que ustedes dos se iban a quedar calladas, pero si van a… hablar, o lo que sea que hacen, compórtense, de acuerdo?"
"De acuerdo" dijeron al unísono.
Bien, ¿por donde iba?.
"Ibas a decirnos sobre quien envío las flores" dijo emocionada la Bella Buena, la otra hizo mutis.
Pues bien, tenía algunas sospechas de quien las enviaba, pero claramente, Ian Somerhalder* no iba a mandarme un arreglo de mis flores favoritas, así que, solo me quedaba un sospechoso más.
Edward "Florista" Cullen.
¿Qué no sabía hacer otra cosa que mandar floresitas para disculparse?
Claramente eso era mejor a que abriera la boca.
Al menos eso fue lo que pensé, hasta el martes por la Tarde, cuando llego el mismo mensajero libidinoso con un arreglo más.
¡Esto ya era una exageración!
De nuevo eran tulipanes azules, esta vez acompañados de tulipanes rojos en una canasta de mimbre.
Era hermoso, pero con cuatro arreglos en casa, ya no sabía que pensar.
El mensajero solo soltó una risita entretenida ante mi rostro desconcertado.
Sin esperar más lleve el arreglo a su actual posición, la entrada de la cocina, y busque la tarjeta.
Pero no tenía ninguna.
Ningún remitente.
Pero ahí no había terminado el asunto, al día siguiente, el repartidor llego por la mañana con un arreglo más.
Este era de claveles rojos y blancos, envueltos en papel celofán; en realidad más que un arreglo era un ramo.
El repartidor sonrió cómplice alzando las cejas.
Solo firme y casi corrí a la cocina para buscar la tarjeta.
Y obviamente era de esperarse… no había ninguna tarjeta.
Esto era tan sospechoso…
"Oh Dios, esto es tan entretenido!, deberías escribir dramones para la televisión" dijo con cierto tono de fascinación y cierta burla la de cuernitos.
"Seria todo un éxito!" exclamo la buena y me imagine a Alice dando saltitos como loca mientras aplaudía "El titulo seria: El misterioso caso del enamorado que envía flores a la chica más sexy del pueblo, y la enamora, y se casan, y viven felices para siempre".
"Ok, es un hecho que tu no vas a ponerle titulo al guión"
"¿Quieren callarse un rato más?" pensé algo desesperada.
No escuche un sonido más.
Volví a sentarme en la barra de la cocina, admirando los cinco arreglos, de dos de ellos conocía el remitente, el resto estaban causándome un dolor de cabeza.
No era que no me sintiera algo halagada por ser el objeto de afecto de alguien, o algo parecido.
Pero me resultaba aterradoramente inquietante que alguien me considerara el objeto de su afecto, o algo parecido, para mandarme arreglos costosos de hermosas flores.
Aunque al parecer se había quedado sin dinero, pues los claveles, no eran tan costosos… y tampoco eran mis favoritos…
Por ese lado, creía tener una pista, los tulipanes eran mis favoritos, pero no todas las personas conocían eso de mí.
A no ser que Alice y Rosalie hubieran decidido enviarme flores como disculpa por abandonarme, no tenía la menor idea de quien seria…
Aunque, Edward en su arreglo había incluido tulipanes, tal vez Alice o Rose le habían dicho…
Tal vez los arreglos eran por parte de él.
La primera tarjeta, la única, tal vez era solo un recordatorio, algo que me guiara para las próximas entregas.
"Quisiera que pudiéramos hablar, Lo Siento."Habían sido sus palabras, y él era la única persona en este mundo a la cual le interesaría hablar conmigo por sentirse mal… ¿cierto?...
En realidad este asunto, más que halagador me estaba causando escalofríos, porque fuera Edward el que enviara los arreglos o no, algo torcido había en todo esto.
¿De qué manera se sentía Edward para tener la necesidad de mandarme 4 arreglos en 4 días?
Seguramente terrible, y eso, por más que quería evitarlo, me agradaba de sobremanera, y también me aterraba a niveles insospechados.
¿Qué clase de obsesivo vigilante enajenado era para mandar tantas flores?
Y lo más importante de todo: ¿Si se había molestado en enviarme tantos hermosos tulipanes, porque al final me había enviado los horribles claveles?
No sabía que pensar al respecto, y tampoco tenía las agallas de confirmar que era él, ¿y si me equivocaba?...
Si le pedía su número telefónico a Alice, ¿Qué le diría?.
"Quiero comprobar que tu hermano es un acosador enfermizo y que tiene una membresía de cliente frecuente con una florería, ¿me das su número?"
Dudo que con esa pobre explicación me diera el número de su adorado hermano sin chistar.
Tenía que pensar en algo mejor…
"Alice, quiero el número de tu hermano porque me encanta, tiene el trasero más apetecible del mundo, y porque yo también le gusto, me acosa con flores e insultos, nos hemos besado en mi departamento, estuvimos a punto de acostarnos y al parecer nos estamos llevando mejor, tal vez le pida que nos veamos en el Hotel que está cerca del centro, ¿crees que este en casa?, ¿me das su número? Y que dices, me pongo lencería de encaje con un ligero o solo me llevo un abrigo largo?"
Eso seguro que la deja sin palabras, pero claro que no lo iba a decir…
Aunque sería fantástico ver su rostro.
"¡Si, hagámoslo!" grito emocionada la de Cuernitos y la otra solo se río bajito con desaprobación.
Ciertamente, era tentador, pero no quería ser encarcelada por asesinato premeditado contra tu mejor amiga, así que no.
"Boo, eres una aguafiestas"
No es que no fuera demasiado tentador, pero aun estaba la posibilidad de que el no fuera.
La vergüenza que pasaría si Edward no era el remitente seria épica, más que épica, seria la historia que los abuelos les cuenten a sus nietos como enseñanza para no acosar gente con flores, y para saber siempre que decir por teléfono.
Pero sobre todo, para no acostarse con tipos en el bosque.
No, decididamente no iba a llamar a Edward Cullen, si él era el que enviaba los arreglos, en algún momento se enfadaría por mi falta de respuesta, y vendría como mono en celo a exigir una, con lo bestia que era.
De hecho, si venía como mono en celo, o cualquier otro animal en celo… no estaría muy molesta…
"¡Si!, sesión de sonrisas mojadas!"
"Eso sonó asqueroso"
Frene mis pensamientos justo ahí, sino tendría que limpiar mi saliva de la barra de la cocina, y no tenia entre mis planes hacer limpieza.
Además la Mini Bella de los cuernitos ayudo mucho con eso comentario asqueroso.
"Es solo sinceridad, que mojigatas"
Pero siguiendo con las flores, sino era Edward, ¿Quién mas podría ser?
Ningún nombre se me ocurría.
Pero algo me decía, que tampoco quería saber.
Era por eso que no había llamado a la florería para preguntar por el remitente, tampoco había llamado a Edward y no planeaba llamar a nadie, si alguien quería hablar conmigo o coquetearme con flores, que viniera a mi puerta y lo dijera abiertamente.
No pasaría ninguna vergüenza por la vergüenza de alguien más.
Me levante de un salto y reacomode el arreglo de tulipanes con el que había tropezado.
Camine hasta mi habitación dispuesta a cambiar mi pants y sudadera desgastada, por algo decente para salir al súper mercado.
Mire todo mi armario, tal vez aprovechando la salida al centro comercial aprovechara para pasar a algunas tiendas de ropa…
Además, mañana por la noche iríamos las chicas y yo al bar de Emmett, así que necesitaba un vestidito para que mi hermanito me regalara tragos.
Tome unos jeans oscuros y un suéter azul con capucha y algo de escote, estaba lloviendo un poco, y uno de los artefactos que mas odiaba eran las sombrillas.
En un bolso pequeño puse la agenda, mi celular, y fui al estudio por la cartera y las tarjetas.
Estaba a dos pasos de la puerta del estudio cuando el teléfono sonó.
Me quede estática durante dos segundos y luego gire rápidamente para ver el reloj; eran las 3 de la tarde, ¿Quién llamaba a las tres de la tarde?.
Tome la bocina y apreté el botón para responder.
- ¿Diga?, ¿Quién habla? –pregunte un poco titubeante.
- Parece que estuvieras en la película de "Cuando un extraño llama"* Bella, cariño debes de tener la conciencia llena de hollín – y río con su característica risa estridente.
- Vamos Mamá deja de tomarme el pelo, tu nunca llamas a esta hora, pasa algo? – le dije sentándome en la silla frente al escritorio.
- Solo quería saber cómo estabas llevando tu solitaria libertad – dijo y supe que estaba levantando los hombros despreocupadamente.
- No he comenzado a hablar con las paredes, así que no tan mal para que vengas a hacerme compañía – reí mientras ella me acompañaba "Solo tengo un par de voces en mi cabeza que no dejan de pelear, pero en general, eso no importa" – Mamá estaba de salida, te llamo en la noche? – pregunte mientras me levantaba, no quería estar hasta tarde en el Centro comercial, nunca se sabe a qué clase de gente le dejan transitar libre en la calle, ya era arriesgado que dejaran conducir a Alice, no quería imaginar que otros maniáticos transitaban libremente.
"Y ni digamos de las personas trastornadas que escuchan voces, no es cierto, Bellita?"
- Supongo que tendrás la tarde llena de actividades mucho más entretenidas que hablar un rato con tu abandonada madre, no Bells? – pregunto en un tono de fingida melancolía.
- Ja-ja, Mamá te dije que las clases de actuación nunca dieron resultado, a mi no me engañas – dije riéndome sin remordimiento, tras dos segundos de comprobar que no le creía ni un pelo su mala actuación, Mamá también río.
- De acuerdo de acuerdo, siempre me sales con eso de las clases, ahora, antes de que te libere, tengo curiosidad, a donde vas? – pregunto con su clásico tono que trata de ocultar sin nada de éxito su lado extremadamente curioso.
- Tranquila Mamá, voy al súper mercado a resurtir la alacena – le explique tranquilamente, pero fruncí el ceño cuando la oí resoplar molesta - ¿Qué? – pregunte extrañada.
- Bella, te recuerdo que tienes 23 años, vives sola y lejos de una madre que pueda controlarte, que eres soltera y que en tu ciudad la mitad son hombres y casi todos ellos te echarían mínimo una mirada si te pones ese vestido que te regale en navidad – dijo Renee sonando condescendiente.
- Mamá, me quieres dar clases para ligar?, acaso Phil y tu planean darme un hermanito y te quieres deshacer de mi? – reí y ella río conmigo, pero su risa no era tan risueña como antes.
- Solo digo que eres joven, Bells, y eres hermosa, no desperdicies tu tiempo pasándolo como ama de casa – dijo sonando como una madre, al fin eso era, no? – por cierto, no compres mucho, nada que pueda echarse a perder en tu refrigerador, recuerda que tal vez pronto salgas de viaje – dijo con voz risueña, pero sentí que omitía algo.
- ¿Por qué lo dices? – solté sin poder contenerlo.
- Porque no me gusta que la comida se pudra, y por cierto, compra cosas para la higiene personal, seguro te servirá para el viaje – su tono era zumbón, como su quisiera decir algo, pero a la vez no quería hacerlo, afortunadamente, para ella, tenía algo de prisa.
- ¿Segura que es lo único que quieres decir? – le pregunte nerviosa, algo no me gustaba.
- Segura, también compra cosas de limpieza, recuerda que si tienes la mitad del envase de cloro debes comprar otro, sabes?, siempre he pensado que comprar de más es mejor, cariño, hazme caso y compra todo lo que se te ocurra, para tener reservas, nunca se sabe donde las podrás necesitar… – dijo y de nuevo termino la frase abruptamente.
- Mamá, está todo bien? – pregunte ya preocupada.
- Claro claro – dijo toda feliz, lo cual significaba, que algo no andaba bien – por cierto, Salúdame mañana a Emmett cariño – esta vez sonó un golpe, como si hubiera cacheteado a alguien.
- ¿Qué fue eso? – pregunte con el ceño fruncido.
- Nada cariño, una mosca, me tengo que ir – y sin más colgó.
Mire la bocina sin entender nada, pero decidí tomarle la palabra y salir rápidamente del departamento.
"Seguro estaba usando el consolador que Rosalie le mando de Navidad, no te preocupes" dijo la buena.
"O, Tal vez Phil estaba con ella, y le estaba haciendo…"
- ¿Saben?, lo ultimo que quiero escuchar, en este momento y siempre, es sobre la vida sexual de mi madre, de acuerdo?, ahora cállense de una maldita vez - refunfuñe mientras tomaba mi bolso.
Las palabras de mamá rebotaban en mi cabeza, intentando adivinar que era lo que iba mal, pero nada tenía sentido.
Al menos esperaba que no tuviera que ver con las teorías de mis otros yo.
Y entonces caí en cuenta de algo; ¿Cómo sabia mamá que iba a ver a Emmett mañana?
Ahora que lo pensaba, era tan extraño que Emmett no hubiera llamado ni una vez en toda la semana, ni un mensaje de texto siquiera, era demasiado extraño que no quisiera contarme un chiste nuevo, o enviarme una foto de donde estaba…
Emmett siempre me mantenía informada de su vida, aunque estuviéramos distanciados desde hacia un tiempo.
A excepción, claro, de la sorpresita que me había dado al instalarse en Chicago.
De hecho era realmente extraño que no diera señales de vida, mi bandeja de entrada del celular estaba repleta de sus mensajes de texto, podría apostar todo mi salario a que el 99% de los mensajes eran de él.
Aunque, ya no tenía salario, y de todos modos, nadie querría apostar conmigo por eso.
Me desvié… el caso es ¿Dónde y que está haciendo Emmett, y como Renee se entero que nos veremos mañana?.
Cerré la puerta de la entrada con llave y aún inmersa en mis teorías pulse el botón del elevador.
Las puerta se desplegaron y revelaron que el elevador venia cargado.
Nadie llegaba a este piso, pues yo era la única habitante del pent-house, así que me quede paralizada.
Pero no fue por la sorpresiva visita, sino lo que la visita traía consigo.
- ¿Otro más? – pregunte al gigantesco arreglo de tulipanes de distintos colores.
Me quede congelada, con la boca abierta mirándolo desconcertada.
- En realidad son dos – dijo el repartidor al cual le sacaba fácilmente unos diez centímetros de estatura, era como un duendecillo, tal vez Alice y el harían buenas migas platicando de cómo es eso de ver todo hacia arriba, y si, era el mismo que había traído los arreglos anteriores.
- ¿Dos? – repetí con voz estrangulada ignorando el hecho de que este hombre era el único que me había visitado en la semana y ni siquiera sabía su nombre.
- Dos grandes y costosos arreglos de tulipanes… - dijo con esa sonrisa desagradable que lo caracterizaba, dio un paso y salió del elevador – hasta la puerta de su hogar… Señorita - la última palabra la dijo con un inconfundible tono de sorna que me hizo envararme en mi lugar.
- ¿Disculpa? – pregunte aun mas desencajada.
- Tiene que firmarme el recibo de recibido … Señorita – repitió con el mismo tono de sorna mientras alzaba las cejas acompasadamente y me miraba de arriba abajo.
No supe si vomitar todo mi desayuno sobre él o bien soltarle un gancho y luego patearle las bolas hasta que salieran por sus orejas.
Pero no me dio tiempo de seguir ninguno de mis impulsos, pues el tipo me extendió los arreglos y el recibo de recibido, con una pluma.
Con la cara roja de furia, le arranque de las manos los arreglos y los deje en el piso, para después tomar la pluma y hacer un garabato.
Alce la mirada para entregarle la pluma y me di cuenta que miraba mis senos con todo el descaro del maldito planeta.
La mandíbula casi me cayó hasta el suelo.
- ¿De qué florería vienes?– le gruñí furiosa, tratando de controlarme, aunque estaba a dos miradas más de fallar estrepitosamente y cometer, esta vez sí, asesinato.
- De la florería "Me quiere no me quiere; Flores para todo tipo de ocasión" – dijo como si de un comercial se tratara – está en el Centro comercial del centro, ¿sabe a dónde me refiero, Señorita? – tuve que contener a duras penas, primero la risa, ¿Qué clase de nombre para un establecimiento serio es Me quiere, no me quiere?, y después tuve que contener las arcadas que me causo el asco ante su mirada.
"Seguro que alguien tan creativo como tu Bonita, le puso ese estupido nombre"
"El titulo de la novela era genial, déjame tranquila"
- Si, se perfectamente donde es, ya puedes irte – le dije devolviéndole el recibo y dándole la espalda para agacharme y recoger de nuevo los arreglos.
Escuche un resoplido y rápidamente me erguí, dándome cuanta de la espectaCULar vista que le estaría dando al tipo.
El me sonrió de manera "seductora" me guiño un ojo y chequeo el recibo para ver que todo estuviera bien, mientras yo comenzaba a caminar de regreso lentamente y sin quitarle la mirada de encima.
- Rompecorazones… - dijo como si nada mientras se metía de nuevo al elevador – O alguien te ofendió muchísimo, o eres buenísima en la cama – y con esto las puertas se cerraron mientras el soltaba una risita socarrona.
- ¡CERDO! – le grite en vano.
Furiosa casi corrí al departamento abrí y me tire al piso para leer las tarjetas.
Pero claro, obviamente, no había ninguna.
Tuve el impulso de patear los arreglos hasta que hablaran sobre quien los había enviado.
Pero eso obviamente no iba a pasar, así que mi cerebro algo confundido, al fin tuvo la primera idea brillante de la semana.
Casi sentí como si un foquito se prendiera.
Me levante con nuevos bríos y sin más Salí del departamento cerrando con la llave.
Iría al Centro comercial del centro a hacer las compras, y aprovechando, visitaría cierta florería.
Camine hasta el elevador y pulse el botón para llamarlo, y entonces algo llamo mi atención.
A los pies del elevador había una pequeña tarjeta blanca.
La tome y leí lo que tenia escrito.
"Espero que me estés extrañando, espero podamos hablar pronto.
Te quiero."
Y nada, ni remitente ni una pista…
Pero si, decía Te quiero, y eso me erizo los vellos de la nuca.
Decididamente tenía que ir a esa florería.
Lo bueno de todo este asunto, es que mi "Jardín Incógnito" tenía nuevos integrantes.
Llegue al estacionamiento, y antes de entrar al auto, me dirigí a la caseta de vigilancia del edificio, dando instrucciones precisas para que no dejaran volver a entrar al maldito repartidor depravado.
Tarde un poco menos de media hora en llegar al Centro comercial, aun estaba un poco ofuscada así que me estacione y decidí tranquilizarme un poco antes de bajar.
Saque el celular y mire la pantalla.
Ni una llamada perdida, ni un mensaje sin leer.
Increíblemente, eso no me entristeció, sino que me molesto.
Pero para ser justa creo que si veía a un niño riendo en estos momentos me pondría furiosa.
Dando varios respiros entre al buzón de mensajes y comencé a redactar.
Emmy, espero sigas vivo o algo parecido, llámame o al menos envíame un mail, todavía está en pie lo de mañana?, No estoy en casa, si sigues vivo llámame al celular, Te quiero!, Bellita (y conste que odio que me digas así)
Sin más le di enviar y al instante me sentí mucho más tranquila.
Tome el bolso y baje del auto caminando despreocupadamente hacia el súper mercado.
Había decidido tranquilizarme y dejar de pensar por un rato en Mamá y en flores, y en miradas asquerosas.
Me concentraría en gastar tanto dinero como quisiera en artículos que difícilmente tendrían un buen uso.
En realidad, ir de compras al súper mercado, era uno de los hobbies que mas me entretenían.
Era recreativo, divertido, me recordaba mucho a mi niñez, cuando, Papá, Mamá y yo íbamos al súper mercado y tardábamos horas en decidir si llevar papel de baño suave o de doble hoja, o suave y de doble hoja.
Estuve paseando por cada zona del súper, en electrónicos no me pude resistir y tras hablar con uno de los encargados compre una cámara fotográfica y una de video, eran el último modelo y tenía como un millón de mega pixeles y una memoria que parecía risorio para un aparato tan pequeño.
Pero lo mejor de todo, es que tenía un marco con flores y era azul.
De ahí, pasillo por pasillo fui tomando cosas que me parecían lindas o que, tal vez tendrían utilidad en algún momento.
Y para mi desgracia, no iba del todo sola.
"¡Mira esas cucharas, seguro que se ven preciosas en la pared!"
"Esas velas aromáticas con el jardín Zen, las podrías utilizar en una noche de pasión animal con el adonis de Cullen".
"¡Seguro que es normal tener dos baterías de cocina, solo por precaución, y esta es una ganga!"
"La Almohada combina con el juego de sabanas de seda, seguro que si le agregas unos pétalos de rosa y una botella de Champagne, caerá redondito a tus pies"
Lo peor de todo, no fueron esos comentarios, sino, que yo lance al carrito cada cosa que me dijeron.
Cuando pase por el departamento de bebes, me sentí extrañamente ansiosa.
Nunca había pensado seriamente en ser una ama de casa, con hijos y perro y todo eso, tipo "Esposas desesperadas"*, pero cuando vi el pequeño conjunto de vestido, sobrero y zapatitos, azul cielo con un leoncito en la falda, talla 6 meses a 8 meses, quise inmediatamente estar embarazada.
Corrí, asustada de mis pensamientos hasta el siguiente departamento, Farmacia.
Ahí, me detuve a comprar un nuevo botiquín para el auto, porque, como me recordaba mi lista, el otro había perecido el fin de semana pasado.
Decidí seguir el consejo de Renee y compre dos botiquines, un par de frascos de multivitaminicos, que solía tomar cuando me sentía cansada, y estuve a punto de comprar un atractivo spa para pies, pero recordé que en Internet decidan que eran un engaño a los consumidores.
Y entonces, la catástrofe llego, pase al departamento de perfumería.
Comencé a tomar de todo lo que veía, mientras lo tachaba en la lista, y también agregaba cantidades y productos imprevistos, pero que no había podido evitar aventar al carrito.
"Este jabón dice que tiene feromonas, si todo lo demás no funciona, esto debe funcionar"
"La crema de aguacate le hará bien a tus manos"
"¿Ya viste esa esponja para baño en forma de pepino?, ¿no se te ocurre que puedes hacer con ella?"
"Decididamente tienes que comprar cera para depilar, sino Edward y tu podrían competir por quien esta más áspero por las mañanas"
"¿Shampoo con placenta de vaca?, deberías comprarlo, seguramente te crece un becerro en la cabeza"
Entre pensamientos estupidos, comencé a meter en el carrito todo lo que se ponía a mi alcance, y cuando fui conciente, el carrito casi estaba a rebozar.
Me pare al final del último pasillo de perfumería, y di un respiro sonoro.
El espíritu de Alice me había poseído, escalofriante.
Mire el carrito e inmediatamente supe que tendría que dar una buena propina para que me ayudaran a llevar todo al auto, y tal vez necesitaría un carrito extra.
Mire al frente y vi la sección de juguetería, que estaba justo a un lado de la sección de cosméticos, a la cual estaba tan dispuesta a entrar como de gastar buena parte de mi presupuesto en ello.
Y para nada estaba siendo irónica.
Por alguna extraña razón me dieron unas ganas enormes de pasearme por los pasillos de juguetes, para ver las nuevas tendencias de diversión que tenían los niños.
"¿A quien quieres engañar?, sabemos perfectamente que vas a buscar"
Sin poder evitarlo, y volviendo a hacer caso a la voz de mi cabeza, estacione el carrito y entre solitaria al pasillo enorme y repleto de Barbies.
Yo amaba las Barbies, en casa, tenia fácilmente unas 100, y la mayoría de ellas me las había regalado Papá.
Tome una que me pareció la más hermosa de todas, estaba en una enorme caja cuadrada, era la Barbie de aniversario 50, con un vestido de fiesta color azul cielo, la falda era tan amplia como en las películas de época, y llevaba unos guantes de encaje a juego perfectos que sostenían una hermosa sombrilla de encaje blanco.
Casi emití un gritito cuando la vi, pero entonces…
Estúpidos niños.
- Mira Mami, la Barbie que tiene la señora, es la Barbie del vestido brillosito, Mami, cómpramela por favorrrr – grito con su pequeña voz chillona.
"Ok, niña idiota, que no acabas de oír nuestros pensamientos?, es un vestido de época, no un vestido briosito, y Señora será tu madre, que ya debe tener los senos operados" dijo con malicia la Bella mala, la buena simplemente río.
Pero yo no podía siquiera moverme, la voz se me hizo tan conocida, que me erizo los vellos del brazo, y sin embargo, sabia perfectamente, que ese sentimiento, estaba por empeorar.
- Creo que era la última cariño, lo siento – le respondió la Mamá colocándose justo detrás de mí, me envare en ese instante.
Dios Mío, esto no podía estar pasando.
- No mami, no, yo quiero esa muñeca – dijo la niña con voz melancólica, pero yo sencillamente no podía moverme.
- Lo siento cariño, no hay otra – dijo la Mamá decepcionada.
Estaba aterrada, la voz de la niña, la voz de la madre, jamás las podría olvidar.
Tenía que huir inmediatamente… pero estaba paralizada.
- Mami, mami por favor, cómprale la muñeca a la señora, yo quiero la muñeca mami por favor, quiero la muñeca mami – dijo la niña dando saltitos y jalándole la mano a su madre, la señora se aclaro la garganta claramente tratando de llamar mi atención.
- Disculpe Señorita, va a comprar la muñeca? – me pregunto con educación, pero yo retrocedí un paso asustada mientras apretaba la muñeca en mis manos.
De repente el peso de muchas más cosas de las que hubiera pensado cayó sobre mí.
La mujer, era sencillamente hermosa; su piel era morena, como maíz tostado, era un color hermoso que cualquier modelo envidiaría, pero no solo era eso lo que envidiaria una modelo.
Tenía el cuerpo más curvilineo que había visto, claramente despues del de Rosalie, usaba un ceñido vestido color rosa y tacones, con los cuales me sacaba fácilmente 20 centímetros de estatura.
Y al final, lo que me dejo como tonta fue su rostro, era delgado, simétrico y casi perfecto, su semblante de altivez y petulancia le restaban hermosura, pero sus hermosos ojos grises que hacían un contraste casi sobrenatural con su piel, me hicieron retorcerme de envidia.
Y la niña, no se quedaba atrás, era una versión mini de su madre, incluso poseía sus hermosos ojos, pero era ligeramente más morena, asemejando más el tono de piel de su padre.
- ¿Va a comprar usted la muñeca señora? - pregunto ahora la niña acercándose más a mi.
- Si – fue mi única respuesta, y sin más me di la vuelta y camine hacia mi carrito de compras.
Escuche como la mujer resoplaba mientras la niña sollozaba falsamente.
- Mamá quiero esa muñeca, quítasela, ella no va a jugar con ella! – grito la niña enojada.
Alguien necesitaba un poco de buenos modales, o clases de como comportarse en la calle.
- No, Cariño, no hay muñeca, y deja de hacer eso o te acusare con Papá, - acelere el paso casi hasta correr – lo que me recuerda, démonos prisa que nos estará esperando en el estacionamiento -
No, no, no por Dios no, esto no me puede pasar a mí.
El único maldito día que hago algo interesante y tengo que encontrarme con la queridísima hija y la queridísima esposa de Jacob Black.
Entre al departamento de cosméticos, tratando de calmarme, pero al parecer, ahora el mundo no deseaba que me quedara a solas.
- Cariño, compórtate, Mami quiere comprar un poco de maquillaje, y juro que si te comportas te comprare un helado, tenemos un trato? – pregunto la, sino mal recordaba, Señora Leah de Black entrando justo detrás de mí.
Pasaron a mi lado mirando asombradas mi carrito casi repleto de compras, mientras yo me hacia la tonta mirado los labiales indelebles.
Un ring ring invadió el pasillo, y la niña grito, con esa energía de niño que hace que quieras hacerte la histerectomía mucho antes de tener vida sexual.
- PAPIIII! – aferre las manos al carrito y casi comienzo la carrera cuando escuche como la Mamá reía.
- Eso solo el teléfono cariño – casi sentí el aire volver a mis pulmones – Hola amor – dijo poniéndose el celular en el oído – Si, tu hija está haciéndome un poco imposibles las compras pero estamos bien… ¿Qué fue lo que sucedió?... De acuerdo… Si, no hay problema… Si, a qué hora llegaras por nosotras?... Está bien, te veremos en McDonald a las 8, no llegues tarde Jacob Black, o dormirás de nuevo en el sofá… Claro amor… Te amo, cuídate, Adiós… - carajo, como pude no vomitar mientras fisgoneaba?
Disimuladamente mire mi reloj, eran las 6:45 así que tenía el tiempo perfecto para poder largarme de este lugar sin riesgos de encontrarme con el imbécil de mi ex… ex… ex, lo que sea…
Aun así, estaba al borde de un colapso nervioso.
Trate de concentrarme en los tonos de labial que tenia frente a mí, pero ni el rosa pálido, ni el fruta salvaje lograron hacerme olvidar.
Y entonces mi propio teléfono sonó.
Era un mensaje de texto.
Hey Bellita! (se que odias que te diga así, por eso lo hago) a que te refieres con que si estoy vivo, haz estado viendo películas de zombis de nuevo?, claro que estoy vivo, solo he estado algo ocupado, claro que está en pie lo de mañana, pensé que estaba claro!, siempre tan distraída, te llamo mañana para ponernos de acuerdo, espero tengas un vestidito y que tus amigas también, Te quiero! Emmy (y también odio que me digas así, síguelo haciendo)
Sonreí como idiota al leer el mensaje e inmediatamente el conato de colapso nervioso desapareció.
Por eso amaba a Emmett.
Más tranquila seguí con las compras.
Tarde un rato en el pasillo de maquillaje, pero tome varios tonos y varios productos de los que estaba segura que harían sentir orgullosa a Alice, y fascinada a Rosalie.
De hecho, la mitad de las compras, eran obsequios para ellas, que seguramente nos serian útiles en el viaje, así que no me pondrían peros.
Sin embargo, durante el tiempo restante, tuve la mala fortuna de encontrarme en varios pasillos con la feliz esposa y la niña malcriada.
Al final, tuve que ordenar el carrito para que todas las compras entraran en un solo, e incluso tuve que usar la pequeña plataforma que tenia abajo para no tener que llevar dos carritos.
Cuando me forme para pagar, detrás de mi llegaron la chiquilla y su mami para formarse detrás de mí.
¿Podían ser más molestas?, Seguro que era de familia, eso de incordiarme era el negocio familiar…
Comencé a poner todas las cosas en la banda ante la mirada sorprendida de la cajera y el chico que envolvía las cosas, saque de mi bolso las 4 enormes bolsas que siempre llevaba cuando iba al súper mercado, odiaba las bolsas de plástico, contaminaban el ambiente y nunca eran útiles.
Después de un rato, le di a la cajera la tarjeta y me extendió el ticket para firmar, me había pasado casi 1000 dólares del presupuesto inicial, pero estaba feliz con las compras, estaba segura que mucho de eso serviría para el viaje.
Y claro, ya tenia nuevas provisiones y sabores de helado, que era lo más importante.
Cuando la cajera comenzó a revisar que todo estuviera en orden, de nuevo un ring ring llamo mi atención.
- Hola amor… - dijo de nuevo la orgullosa señora Black, sin ninguna sutileza mire mi reloj, aun tenia media hora para huir,… ¿verdad?…. - ¿Por qué?... de nuevo los guías del museo?... a qué hora vas a llegar a casa?... hablaremos después, llevare a la niña a comer… Adiós. - ¡fantástico!, ahora no tenía que correr, el esposo perfecto no vendría al centro comercial.
Di un suspiro sonoro mientras firmaba alegremente.
Tan feliz que pensé que la cara se me rompería en tres pedazos por tanto sonreír le pedí al chico que envolvía las cosas que me acompañara al auto, y así, Salí del Súper mercado.
Tardamos unos 10 minutos en meter todas las compras en el auto, y le di al chico 20 dólares de propina.
Me senté al volante y busque en la bolsa las llaves del auto.
Pero antes de encontrarlas salió la tarjeta del último arreglo de hoy.
Me baje y cerré de nuevo el auto, para dirigirme a la florería.
No me costó trabajo localizar "Me quiere, No me quiere" tenía un gran letrero con luces y flores adornando su fachada, y estaba en el mismo piso que el súper mercado.
Entre y el olor a naturaleza me trajo recuerdos que era mejor no tener en este momento.
Recuerdos de un hermoso bosque… recuerdos de alguien que no tenía que recordar tan continuamente.
El lugar estaba tan repleto de flores, que de hecho parecía un mini bosque dentro del Centro Comercial, había grandes masetas con árboles, flores de todo tipo enterradas en invernaderos pequeñitos, papel celofán y listones de todos colores.
Me acerque a una especie de librero, donde al parecer mostraban la variedad que ofrecían de tarjetas.
Tome una blanca con azul y la leí.
"Espero que te mejores,
De verdad lamento haberte golpeado.
Mis sinceros deseos de recuperación".
¿En que clase de lugar me había metido?
Era como habíaocada selva de una película cómica.
Y la verdad, era escalofriante.
Fui hasta el aparador con cierto nerviosismo, mientras analizaba el resto del lugar, había pocas personas, y la mayoría eran hombres con una cara de arrepentimiento que ni Edward hubiera podido imitar.
"Oye, esta bien que Edward esta que me lo como de bueno, pero danos un respiro, todo lo comparas con él" me recrimino la Bella Buena
Una mujer de unos 40 y muchos me sonrió haciendo que se le formaran pequeñas arruguitas alrededor de la boca y los ojos.
- Bienvenida a "Me quiere, No me quiere, flores para toda ocasión", ¿en qué podemos servirle? – dijo toda cordialidad y sonrisas, de repente me sentí algo asfixiada.
- Ohm… bien, yo, tengo dos asuntos, - respondí insegura, tratando de devolverle la apabulladora sonrisa - me llegaron un par de arreglos esta semana, pero no tenían tarjeta de remitente, quisiera saber quien los envió… - dije sintiéndome una tonta, mientras la sonrisa de la mujer se iba borrando gradualmente, hasta que arqueo las cejas contrariada - y por otro lado, - continúe mas nerviosa que antes - quiero dejar en claro que si vuelven a enviarme flores, no manden al repartidor que han enviado, es un pervertido – concluí ante la mirada sorprendida de la mujer.
- Señorita, - dijo usando un tono desagradable de superioridad – tenemos una política de privacidad, si sus flores no tenían remitente es porque el remitente no quería que supiera quién es… - pero la interrumpí.
- Señorita, no me importa si el remitente no quería que supiera quién es, necesito saber quién es – le dije algo enojada.
- Señorita, son políticas de la empresa, usted debería saber quien le ha enviado flores, no es algo tan común, y dudo que tenga que pensar quien de los miles de habitantes de Chicago quiso enviarle flores – dijo desdeñosamente mirándome de arriba abajo.
¿Quién lo diría?, se dedican al negocio del amor y son unos mal pensados y acusadores de quinta, aunque que se puede esperar con una tarjeta que pide disculpas por haber golpeado?
- Señorita, dígame si hay alguna manera de enterarme quien envió las flores, necesito saberlo, sino no sabe, llame a su supervisor - dije ya enojada, ella alzo las cejas aun mas y me lanzo una mirada envenenada.
- No hay manera, pero si gusta hablar con el supervisor, está hablando con el – dijo sintiéndose importante, yo fruncí el ceño.
Por esto en un principio no había querido venir a la Florería, todo este problema no era mío, era del cobarde remitente de mis flores.
- ¿Cómo puedo interponer una queja? – dije molesta devolviendo la mirada envenenada, aunque mi mirada envenenada seria más bien como un intoxicación con leche.
- ¿Va usted a quejarse porque no puede saber quién es quién le manda flores?, ya le dije que son políticas de la empresa – dijo de nuevo sacándome de quicio.
- Ya entendí que son políticas de la empresa, quiero poner una queja contra el repartidor, señorita – dije molesta.
"¡Eso es cariño!, no te dejes!"
- ¡Ah!, eso… usted no puede poner una queja ya que usted no contrato los servicios, dígale a quien le envió las flores que ponga él o ella la queja – dijo molesta, después volvió a sonreírme con esa sonrisa mecánica que tenía cuando entre – ¿algo más? –
- ¿Cómo voy a decirle al que envió las flores que se queje del repartidor si no se quién es? – le pregunte apretando los dientes.
- No lo sé, Señorita, contrate un detective privado, o algo, ya no le puedo ayudar mas, que tenga un buen día – y sin más se giro para perderse entre la maleza de flores que tenia atrás.
Resople molesta y azote la bolsa contra el aparador.
"Déjame a mi, le voy a partir la estupida cara de mujer en celibato que tiene!"
Solo yo tengo la suerte de toparme con personas tan prepotentes.
Ahora solo faltaba que me golpeara contra un vidrio o me saliera alergia por tantas flores.
- ¿Bella, Bella eres tú? – como siempre hable demasiado rápido.
La sangre se me helo y me gire rápidamente para encontrarme de frente con él.
- Vaya, que casualidad, no tendré que enviarte las flores… Toma – dijo extendiéndome un ramo de claveles.
Me puse tan colorada que pensé que si me saldrían miles de ronchitas por alergia.
"OH- OOH creo que en esto estas sola cariño"
"Te daremos la privacidad que tanto quieres, ciaito"
Tome torpemente las flores que me ofrecía.
Al menos, el misterio estaba resuelto.
Ya sabía quien había enviado las flores.
El misterio era ¿Por qué?.
Ian Somerhalder*Es el GUAPISIMO actor que sale en la serie "The Vampire Diaries" interpreta a Damon Salvatore, y repito, esta guapísimo! ^^ jejeje
"Cuando un extraño llama"*Es una película de terror o suspenso, o bueno no se como definirla, donde un extraño… llama, jajaja, ok, el extraño amenaza a la niñera por teléfono y resulta que esta dentro de la casa… rara película, pero interesante =D
"Esposas desesperadas" La serie jaja, supongo que todos la conocen, al menos eso espero. XD
Bien, aquí esta el Primer Capitulo del maratón, siento el retraso, pero hasta hace 1 hora era 16 de Agosto en mi país, xD, el Maraton sigue en pie, OBVIAMENTE, asi que no tendran que esperar mucho mas de unas horas para enterarse quien es aquel quele dio los claveles a Bella.
Una cosa, yo se que en todos lados es diferente el horario, así que si dejan un review diciendo a que hora les gustaría que publicara, hare una media de horarios y publicare a esa hora, ya saben que siempre que puedo, espero consentirlas xD.
Bueno, y que opinan, revi ew?…
Las quiero!, y si no pongo agradecimientos es porque los pondré todos el Viernes, así que espérense una buena y larga nota de autor ajajá.
Nos leemos mañana! Beshos y Buena vibra!
