Siento la tardanza!

Pero el maratón sigue, la meta es publicar los 5 capítulos en 5 días y es lo que voy a hacer!, OK?, no dejen de confiar!

así que, Disfruten este Capi!, se que me van a odiar xD.


PANDEMONIUM.

Un silencio como el que precede al asesinato de la chica con senos grandes de la película de suspenso más absurda, se hizo en todo el lugar.

Y era tan escalofriante como en ellas.

O al menos eso me pareció a mí.

Sostenía el ramo de claveles rozagantes como si fueran lo más interesante del lugar, y de hecho para mí lo era, no podía siquiera levantar una milésima el rostro para cruzarme con su mirada.

- Y bien… - rompió el silencio con su tono grave que tanto me enloquecía – que te trae por una florería, ¿acaso tu abuela esta enferma, o quieres enviarle flores a tu madre? – pregunto con un ligero tono de simpatía, pero claramente estaba tan incomodo como yo.

Obviamente no esperaba encontrarme aqui.

Y obviamente yo no esperaba encontrarlo a él.

- Yo… - no se que responder,"¿Vengo a saber quien es el idiota que me envía flores sin pagar un costo extra por una estúpida tarjeta , ¡pero mira!, venir hasta aquí me sirvió para encontrar al amable pobre remitente?" – pasaba por aquí… - conteste sin saber que más decir.

- Pues, es una fortuna que nos encontráramos aquí, - dijo como no queriendo la cosa - estaba pensando justamente que las flores que te envíe ayer, no tenían tarjeta, ya no tendré que pagar el costo extra - dijo como si costara un millón de dólares enviar una estupida tarjeta, con su estupido nombre.

¿Acaso tenía un imán para atraer a los hombre tacaños?

- Que fortuna - solté sin pensar rodando los ojos.

De nuevo el silencio reino el lugar.

De todas las cosas malas que me suelen pasar, justamente, ¿me tiene que pasar esto?.

No soy, y nunca he sido la persona más creativa para idear planes de escapatoria, no va a ser hoy el día en que eso cambie… ¿o si?.

Seria bastante oportuno…

- Yo… tengo algo de prisa - sin más me di la vuelta pasando por su espalda y vi a lo lejos la gloriosa salida.

La salida que me sacaría de esta horrible pesadilla.

Si hubiera podido llegar hasta ella.

Pero claro, apenas doy dos pasos, como es obvio, yo nunca corro con una maldita pizca de suerte.

Necesitaba hacerme una limpia urgentemente.

¿Dónde estaba Rosalie cuando se le necesita?

- ¡Hey, espera! - tratando de hacer oídos sordos di un par de pasos más hacia la salida, pero él, sencillamente no me la quería dejar fácil.

Su enorme mano aprisiono mi delgado brazo con tanta fuerza que apenas si fui capaz de no soltar un gemido.

Esto se estaba poniendo feo.

- Yo,… - siseo mirándome serio debajo de esas dos prominente cejas, la sangre se me atascaba en las venas tan solo de sentir su calor cerca - es una fortuna habernos encontrado aquí - repitió como si estuviéramos en un estupido día de campo.

¿Qué no se da cuenta de mi mirada asesina?

Al parecer, no.

- No le veo la fortuna - respondí a la defensiva jalando un poco mi brazo para que lo soltara, pero al contrario, apreto más su agarre.

- Yo si, creo que tenemos que hablar - respondió mirándome de manera tan sugerente, que si no supiera que nuestra charla no seria nada amena, me le hubiera tirado encima, como antaño.

- No veo de que tengamos que hablar, para mi todo esta claro - solté con algo de veneno en la voz.

Si definitivamente, ni aunque hubiera gastado en los hermosos tulipanes, en los nada agraciados claveles, y que ahora estuviera aquí, tratando de enviarme de nuevo flores me hacia sentirme ni un poco feliz.

No lo había golpeado porque… porque, había gente inocente presente.

No es que fuera a apuñalarlo con uno de esos cuchillitos para cortar las espinas de las flores, armando un atentado en plena florería.

Tampoco es que no me hubiera pasado por la mente.

Pero afortunadamente mis insititos asesinos eran aún controlables.

Aún…

Pero… ¿y los suyos?…

- Creo que la última vez que nos vimos, malentendiste algunas cosas - su mirada era cada vez más intensa, podía incluso sentir la ira creciendo en él.

Y esperaba que el sintiera la mía.

Donde nuestros cuerpos se tocaban una corriente de calor rebotaba del uno al otro, la adrenalina estaba comenzando a fluir en mi sistema.

La ira se estaba apoderando de mí.

- Yo creo que todo esta perfectamente claro, a la niña le encanta Mcdonalds, no? - ¡Bien Bella!, trágate eso Black.

De nuevo se hizo el silencio mientras su rostro se deformaba, como si de repente todas las flores que nos rodeaban se hubieran podrido en un instante.

Y ahí, toda su aparente tranquilidad se desvaneció.

- Bella, esto es importante – siseo amenazadoramente mirándome con los ojos oscuros.

Di un paso hacia atrás sorprendida, y esta vez, de verdad quise no haberlo conocido nunca.

- No tengo tiempo para lo que supones importante, Señor Black – ¿de donde saque esa valentía?, no lo se, pero inmediatamente el aire se me atasco en la garganta cuando Jacob estiro su enorme brazo para aferrar mi codo con fuerza.

- Salgamos – siseo de nuevo empujándome el brazo para salir del establecimiento, me quede parada en mi lugar mientras el avanzaba un par de pasos.

La escena era tan graciosa como preocupante, parecía como si fuera a secuestrarme, o al menos eso advertí con las miradas preocupadas de una pareja que iba entrando al lugar.

Tal vez mi cara de angustia y miedo contribuía con la idea.

- No – fue lo único que salió de mi boca cuando trato de arrastrarme un poco más.

Jale un poco mi brazo para soltarme, pero parecía como si hubiera metido el codo en una mezcla de cemento fresco y se hubiera secado en un instante, no me cedía ni un maldito centímetro.

- Vamos afuera, necesito decirte algo – siseo de nuevo, aunque ahora nervioso por las miradas que comenzábamos a atraer.

- No – volví a decir tratando de deshacer el agarre que tenia contra mi codo.

Apretó más y sin poder evitarlo tuve que avanzar un par de pasos hasta quedar a su altura.

El miedo comenzaba hacerse lugar, y la valentía estaba huyendo como una gallina.

¿Dónde demonios están mis dos porristas esquizofrenias cuando las necesito?

- No vengas con ridiculeces, salgamos de aquí – me susurro furioso apretando más su agarre haciendo que siseara con dolor.

Levante la vista para toparme con su rostro totalmente rojo de furia.

Tenía que haber una escapatoria, tenia que poder escabullirme sin que este mastodonte volviera a lastimarme.

Aunque ahora, lo que menos me importaba era que lastimara mis sentimientos.

Nunca, en el corto tiempo en que lo conocí, Jacob Black había sido un hombre agresivo, pero, ahora me daba cuenta cuan equivocada había estado con él.

Su agarre, más que para tratar de obligarme a salir, se sentía como una revancha.

Estaba lastimándome físicamente, ya no importaba si me decía que tenia una amante más o un novio o un nieto perdido por ahi, nada importaba si tenía planeado sacarme de la florería solo para matarme a golpes.

La hostilidad que emanaba de su cuerpo me tenía simplemente aterrorizada, y era esa razón por la cuál me negaba a salir.

Frente a todos los clientes de la florería no se atrevería a ponerme una mano encima, no es así?.

- No voy a ir a ningún lado contigo, Jacob - solté jalando mi brazo para soltarme, de verdad estaba aterrada, pero al parecer eso mi organismo lo canalizaba para tratar de defenderme.

Sin embargo, Jacob no tenía los mismo planes.

Dio un jalon tan agresivo que tuve que trastabillar para avanzar los pasos que el me había designado, y estábamos ya tan solo a un par de metros de la puerta de salida.

La pareja que había entrado, los cuales parecían de unos 50 años cada uno, nos miraba de reojo, entre preocupados e intrigados.

Seguramente parecíamos una pareja haciendo el ridículo en público.

Y, ¿Quién querría meterse en una disputa entre parejas?.

Estaba totalmente jodida.

- Vas a salir de aquí, y vamos a hablar quieras o no - dijo acercándose lentamente a mi rostro apretando los dientes con cada palabra que pronunciaba hasta que su boca se hizo una línea ondulante.

- No tengo que hablar contigo - dije tragándome el nudo de la garganta y sintiendo que la valentía iba y venia como si de un efervescente se tratara.

Maldita sea, es en estos momentos cuando hubiera querido tomar clases de defensa personal en lugar de clases de strip dancing…

Si, una de las tantas ideas alocadas de Alice.

- Me debes una explicación, y la quiero ahora - dijo levantando la mirada, siendo plenamente conciente de que estabamos llamando la atención.

- ¡Yo no te debo nada! - exclame sorprendida, y al fin logre soltarme de su agarre, al parecer, no le gustaba ser el centro de atención.

Eso o de repente toda mi fuerza de súper héroe escondida salio a flote.

- Me debes demasiado, vamos a fuera, tengo en mi auto la factura de tu seguro - dijo de manera siseante, irguiéndose majestuosamente.

¡Carajo!, ¿Cómo me pude haber besado con este tipo?, me saca como kilómetro y medio de altura.

Seguramente tenia un botón para encogerse o algo parecido.

Pero sea como sea, tenia razón.

Si le debía algo.

Me debatí entre la idea de decirle que tratara eso con mis abogados, aunque para eso necesitaría tener abogados, además, sonaba como a proceso de divorcio.

Y afortunadamente, no habíamos llegado, ni llegaríamos a esa instancia.

Así que, no me queda otro remedio.

- Vamos - acepte rendida, su estupido rostro se ilumino con la perversa satisfacción de haberme ganado, y mi instinto de venganza estupida aparecio tambien - Creo que traigo un poco de cambio para cubrir los gastos de reparación de tu… auto - solté con desden girándome y saliendo orgullosa del maldito bosque entre el centro comercial.

Escuche como bufaba con enfado, pero a pesar de todo escuchaba sus pasos a tres centímetros de mí.

Apresurada, casi corrí hacia el estacionamiento, quería terminar con esto lo antes posible.

Y si es antes de eso, mejor.

Entre mis planes futuros, no estaba volver a cruzar una sola palabra con el estupido de Jacob Black.

Pero aquí me tienen, caminando con un ramo de feos claveles y mi bolso pegados al pecho, con miedo de que en un ataque de estupidez Jacob me los arranque.

¿Por qué tendría que hacerlo?, ni idea, pero se estaba comportando tan agresivo que más valía prevenir que romperle la nariz.

Poco antes de llegar al estacionamiento, comenzó a alejarse de mí, como si me hubiera tirado un gas y lo estuviera inhalando.

Extrañada frene un poco la carrera, y gire disimuladamente para ver que maldito bicho extraterrestre y bipolar le había picado.

Miraba a todos lados, como si estuviera tratando de encontrar a alguien; su rostro estaba desfigurado en una mueca de nerviosismo y temor.

¿Acaso contrato un francotirador y se alejo de mí para no manchar su traje con mi sangre?

Casi podía ver las gotitas de sudor resbalar por su frente.

Pasamos por delante de la salida del súper Mercado y justo en ese momento comenzó a alejarse de mí, quedando casi dos metros detrás, y con el rostro más culpable que he visto en mi vida.

Ni Edward cuando se entero que no era prostituta le podría hacer competencia.

Claro, tanto el como yo sabíamos que su hermosa familia estaba aquí.

Solo faltaba el imbecil de Sam para que armáramos una divertida orgi-fiesta.

Aprovechando la situación acelere el paso.

Tenia que intentarlo, si se perdía, podría contratar un abogado y pedirle que arreglara todo ese asunto, sin tener que cruzar una sola palabra con él.

Aunque sonara muy de trámite de divorcio.

Comencé a buscar en mi bolso las llaves del auto y saque el celular para meterlo en la bolsa de mi pantalón.

Tal vez tendría que llamar al 911.

Aunque claro, nada de eso iba a pasar.

Apenas si bien pasamos el área del súper Mercado, Jacob volvió a pegarse a mis talones.

En total silencio entramos al estacionamiento, rápidamente tome el control de la alarma de mi Volvo, de algo tendría que servir.

Lo único que quería era terminar con esto lo más pronto posible.

Sin embargo, apenas pise el suelo de concreto, cuando Jacob volvió a aprisionar mi codo en un agarre agresivo y prepotente, mucho más atemorizante que antes.

Solté un gritito de sorpresa y dolor, y lo masacre con mi peor mirada asesina.

Pero ni risa le causo.

Comenzó a arrastrarme, sin que pudiera detenerlo.

Patalee como niña 3 años a la cual no le habían comprado una Barbie… aunque sonaba mucho mejor que estaba haciendo un berrinche muy parecido al que la hija de mi captor hacía.

Las flores estaban llevando la peor parte, pues al ver que mi berrinche de pataditas no era suficiente para soltarme comencé a golpearlo con el ramo de claveles, mientras dejábamos un camino de pétalos maltrechos a nuestro paso.

Tenía que llegar hasta mi auto, ese era el Plan B de escape, ya que el A había sido un total fracaso.

Increíblemente, Jacob comenzó a llevarme en esa dirección y por primera vez, no puse resistencia alguna.

Comencé a fraguar mi plan… C?, el caso es, si lograba acercarme lo suficiente a mi auto, desactivaría la alarma de este y buscaría la llave de cruz o el gas pimienta vacío para ahuyentar a Jacob.

Y después contrataría un guardia de seguridad para que me cuidara las 24 horas del día.

Y un abogado para que arreglara el pago de reparación del auto de Jacob.

Y un vestido con mangas largas, por que seguro me quedaban algunos cardenales por el agarre tan feroz que sostenía contra mi brazo.

Y si no nos acercábamos lo suficiente a mi auto para llevar a cabo el plan C, improvisaría el plan D….

Aunque, aún no tenía la menor idea de cuál podría ser el Plan D.

Cuando estábamos a un par de autos de mi salvador Volvo, Jacob se detuvo abruptamente, haciendo que trastabillara y chocara contra su enorme espalda y rebotando contra el cofre del auto frente al cual nos habíamos detenido, el cuál era de Jacob.

¿Que como lo reconoci?, sencillo, era el unico con abolladuras por todos lados, sin un espejo lateral y una abolladura enorme enfrente.

Y tapado con un gran plastico oscuro estaba mi genial mensaje "No te metas con una Swan".

Casi me rei, pero el golpe que me habia dado con su auto me cabreo más de la cuenta.

- ¡¿Pero, que demonios te crees? - exclame furiosa, cuando me enderece mirándolo furiosa mientras me quitaba el cabello de la cara.

- Es lo mismo que me pregunto yo - respondió apretando los puños y soplando por la nariz.

Me enderece y aferre con la mano las llaves del Volvo, mientras que con la otra mano tome lo que quedaba del ramo de claveles.

- ¿Qué es esto? - le pregunte blandiendo en su nariz el ramo maltrecho.

- Flores, ¿Qué no las vez? - espeto molesto dejándome plantada detrás de su cajuela y avanzando hasta la puerta de piloto - Sube - me ordeno con voz tajante.

- No - me envare, calculando la velocidad que tendría que emplear para correr a mi auto sin que el llegara antes.

Soltó un gruñido animalistico que me erizo el vello de la nuca.

Con un movimiento sumamente rápido salio del auto azotando de tal forma la puerta, que pensé en pedirle al seguro que no pagara nada que tuviera que ver con la puerta.

Se paro frente a mí y estrello en la cajuela, justo donde momentos antes tenía la mano un folder azul marino.

- ¿Qué es eso? - pregunte de nuevo reacia a tomar cualquier cosa que viniera de él.

- Los papeles del seguro, no quieren pagarme porque mi auto tenía averías antes de tu ataque de hormonas - gruño furioso mientras pinchaba el folder como si fuera un botón descompuesto.

- ¿Y que quieres que haga yo?, arréglate con mi seguro - dije levantando los hombros, dando un respiro aliviado.

Al menos no era una demanda o un acta falsa de matrimonio.

O análisis médicos que dijeran que estaba embarazado…

¿Pero que estoy pensando?.

Esperaba que Jacob dijera cualquier cosa, como que me demandaría ahora si, o algo estupido, como estaba haciendo últimamente.

No me esperaba lo que hizo.

Me tomo de los hombros y sin miramientos comenzó a sacudirme como si fuera ropa mojada.

- ¡¿Cómo que, que quiero que hagas?, quiero que arregles todo lo que has hecho, me estas jodiendo la maldita vida, Bella! - exclamo furico mientras sentía la cabeza dándome vueltas.

Dejo de sacudirme y tuve que aferrarme al maltratado auto para no caer.

Escuchaba su acelerada respiración mientras un calor comenzaba a invadirme.

La ira estaba por cegarme, lo sabía perfectamente.

- ¡¿Qué te estoy jodiendo la vida? - exclame estupefacta - ¡Tu eres el que trato de joderme a mí! - le grite aventándole las flores al pecho.

El dejo caer las flores al suelo y las piso sin remordimientos.

- He gastado dinero en mandarte dos estupidos ramos de claveles, he gastado una infinidad en llamadas a tu maldito seguro que se niega a pagarme - deje de escucharlo por un momento, ¿dos estupidos ramos de claveles?…

- ¿Solo dos ramos de claveles? - lo interrumpí a mitad de una frase, nada de tulipanes?, entonces quien...

Me miro con cara de que estaba a punto de mutar en hombre lobo y devorarme viva o de tener una derrame cerebral justo en ese instante, pero al parecer, no iba a pasar ninguna de las dos cosas.

- ¡OH!, lo siento si no es suficiente para su majestad real dos ramos de flores, pero estaba ocupado arreglando mis folletos para hacer de Guía! - me grito dando un puñetazo al cofre de la cajuela, haciéndome saltar.

- ¿Guía?, ¿a quien quieres verle la cara Black?, - le pregunte inclinándome ligeramente para adelante, este tipo pensaba que me iba a chantajear fácilmente, estaba muy equivocado - ¡Tu no eres Guía! - le dije golpeando también el cobre de su auto, pero mi mano no causaba el mismo estruendo que su puñetazo anterior.

- Yo no ERA Guía Swan, no hasta que tu hablaste y el jefe me destituyo, ahora tengo que hacer rutas de guía y soportar a mocosos de 12 años aventarse papelitos con saliva entre ellos, ¿sabes la mierda que gana un Guía, Bella, lo sabes? - me espeto acercándose cada vez más a mí.

Di un par de pasos hacia atrás, alejándome del descontrolado ex jefezote, y acercándome un poco más a mi auto.

- Claro que se cuanto gana un guía idiota, yo era guía - le recordé cómo si le hablara a una roca para enseñarle Alemán.

Me miro furico y dio una zancada para quedar a dos centímetros de mí.

Impresionada trate de retroceder, pero el volvió a aferrar mis hombros con tanta fuerza que incluso mis rodillas temblaron un poco.

- Quiero que arregles esto, AHORA - siseo amenazadoramente tan cerca de mi rostro que casi me mordía la nariz.

Me removí incomoda entre su agarre, pero el no cedió ni un centímetro.

- ¿Qué demonios quieres que arregle?, - le gruñí tratando de soltarme mientras me movía como pez fuera del agua - no he hecho nada, tu eres el que me ha humillado, eres tu el que me debe al menos una disculpa, - su agarre se aflojo un poco y vi la incertidumbre en su mirada por primera vez - ¡suéltame de una maldita vez! - exclame sacudiéndome.

Me soltó un poco absorto en sus pensamientos.

Comencé a dar pequeños pasos hacia mi auto, al menos ya estaba en el sitio que ocupaba el auto que separaba al mío del de Jacob, eso ya era un triunfo.

Di un par de pasos y pise una cucharita de plástico que se rompió ante mi peso.

¿Qué carajos hacia una cucharita en el estacionamiento?

Facil: Delatando mi huida.

Jacob levanto la mirada como si fuera un sabueso el cual había captado el aroma que buscaba, y yo retrocedí un par de pasos más.

- Claro, - siseo caminando hacia mi con un rostro totalmente macabro, di un par de pasos rápidamente hacia atrás, pero el los recupero caminando aún más rápido - Sam tenía razón no es cierto?, eres una maldita mojigata frigida - susurro con tono siniestro mientras avanzaba cada vez más.

Deje de huir, estaba entrando a terreno, más que peligroso.

- ¿Qué acabas de decir? - pregunte apretando los dientes.

- Lo que escuchaste - respondió deteniéndose justo delante de mi, retrocedi un par de pasos por insitinto y choque con el cobre de mi mismísimo auto.

Jacob extendió sus brazos amenazadoramente y los coloco a mis costados, bloqueándome las salidas.

Su rostro era totalmente diferente al que alguna vez hubiera conocido.

Nunca antes había visto a alguien tan furioso.

Sus ojos, literalmente habían enrojecido, las venas de la sien y la frente resaltaban y palpitaban tanto como si de una bomba se tratara.

Todo su cuerpo temblaba ligeramente, como si fuera un grano de maíz a punto de convertirse en palomita.

Sus dientes castañeaban y de su nariz solo se escuchaban bufidos.

Tal vez no tendría que llamar al 911, tal vez tendria que llamar a Van Helsing cazador de Moustros para que cazara a Jacob que parecía a punto de convertirse en algo sobrenatural.

- Solo quería darte un obsequio, quería que sacaras tus inhibiciones, solo fui amable contigo, Bella, ¿Por qué me haces esto? - pregunto entre dolido y furioso, me quede totalmente quieta, pues su rostro estaba a escasos centimetros del mio, yo ya estaba casi acostada sobre la cajuela de mi auto.

- ¿Por qué te hago que, Jacob?, no te he hecho nada, tu me humillaste, - le demande tomando poco de esa efervescente valentía, no me iba a hacer sentir mal - yo nunca te pediría un hombre de regalo, mucho menos Sam, jugaste conmigo Black, no me vengas con que yo soy la mala del cuento, NO LO SOY - le dije apretando los dientes.

- ¿No lo eres?, ¡¿QUE NO LO ERES? - exploto de nuevo golpeando con ambas manos la cajuela y haciéndome saltar sobresaltada y asustada - Tu, y nadie más que tu me dejo sin trabajo, me dejo sin auto, me dejo sin prestigio, y me dejo, ¡solo porque no te pareció que te presentara la verdadera cara de Sam! - exclamo al final siseando cerca de mi rostro de nuevo.

Pase como pude el nudo de mi garganta y mire de reojo a todos lados.

No se veía ni un alma en pena en el maldito estacionamiento.

Nada, estábamos solo el loco demente sobre mi, y yo.

- No es solo por Sam - le dije un poco mas tranquila, concentrándome sobre todo en que mis piernas no se doblaran y cayera al suelo como tabla - nunca dijiste que tenias esposa, mucho menos una hija, ¡era tu amante!, ¿Cómo puedes jugar así con las personas? - le pregunte haciendo de tripas corazón para no soltarme a llorar como quinceañera con síndrome Premenstrual - y yo no dije nada, nunca hable con nadie de lo que paso entre nosotros, es una vergüenza para mi - le aclare ante su mirada de esceptisismo.

Una mascara de amargura reemplazo su mirada anterior.

- ¿Una verguenza para ti?, No he podido llevar el auto a casa para que Leah no lo vea, dejaste claro el mensaje Swan - me recrimino apretando los dientes, despues giro bruscamente la cabeza, como para tomar nuevos brios - ¿Qué no dijiste nada?, entonces por el jefe decidió ponerme a prueba?, porque me destituyo y dejo con horas extras y las Guías más nefastas?, - su rostro volvio a acercarse lentamente al mio, mientras el temblor que lo poseía llegaba en oleadas hasta mi auto que temblaba bajo la presión de Jacob - Tu no eras mi amante, Bella - dijo sonriendo socarronamente, sin perder la amargura y el enojo de sus facciones.

Me quede callada ante la amargura de sus palabras, mientras mis propias rodillas comenzaban a temblar.

- Tu nunca podrías ser mi amante - escupió las palabras como si de veneno se tratara.

La amargura y burla que transmitía me dejo helada, sentí como mi boca se abría de la sorpresa, pero no podía emitir un solo sonido.

- Tienes razón en una cosa - dijo irguiéndose un poco mientras el temblor en mi auto aumentaba - si, siempre jugué contigo - sentí como si me hubiera abofeteado tan fuerte que el aire hubiera salido de mis pulmones; exhale quedandome vacia por dentro.

- ¿Qué? - solté con el poco aire que me quedaba.

- Sam me dijo que parecías una chica alocada, le creí y después te me insinuaste - dijo con ligereza pero aun con la rabia emanando de él - al principio era solo un entretenimiento, pero después, despues no - termino con gravedad - me encantaban tus besos, tus caricias, comencé a pensar en ti más de la cuenta, te desee de mil y un formas - se acerco un poco a mi y recargo su frente en mi hombro, haciendome saltar sobresaltada - por eso te presente a Sam, queria que estuvieras con él, queria que gozaramos todos - explico como si yo no supiera sumar.

- Nunca lo hubiera aceptado - susurre asustada, comenzaba a comportarse como un loco asesino serial, diciendome que en su retorcida realidad, de verdad yo habia hecho algo malo y el algo bueno.

- Ahora lo se, lo que nunca pense es que fueras tan vengativa - susurro en mi oido haciendome temblar.

Si, temblar de puro y autentico terror, su voz era escalofriante.

- No hice nada, no he hablado con nadie de esto - repetí algo desencajada, de que me culpaba?, yo no le había quitado el trabajo, no habia hecho nada contra él.

- No hablaste con nadie de lo nuestro? - pregunto entre divertido y enfadado; solo pude asentir.

Me sentía como en la película de Mysery, o la de El Resplandor, en cualquier momento Jacob se volvería loco, y mis pies, como era obvio no querían reaccionar.

- Con absolutamente nadie? - repitió, y entonces un recuerdo me golpeo como sus palabras.

Le había contado a Renee, mi Madre y la persona más vengativa del maldito planeta.

Mamá había hecho todo esto, todo este rollo de la venganza contra Jacob se lo había tomado tan a pecho que ahora estaba aquí, arrinconada por él y enteramente a su merced.

Mi rostro debía reflejar lo que pensaba pues Jacob comenzo a reir bajito aunque más parecia una tos.

- Lo vez, lo sabia - dijo negando con la cabeza mientras el auto comenzaba a temblar de manera descontrolada y furiosa, sentí mi estomago tan pesado que pense que quedaria clavada en el piso.

Retiro sus brazos rompiendo la prisión que habia ejercido sobre el auto, se enderezo y cerro los puños, mirándome como si quisiera estrellarlos contra mi rostro.

El pánico inundo cada fibra inteligente de mi corazón y con vehemencia apreté las llaves del auto y me lleve una mano al celular.

- Eres como todas, - me espeto con amargura mientras daba un par de pasos hacia atrás como si estuviera completamente borracho - pensé que eras diferente - exclamo dolorido tomándose la sien y apretando en puño la mano restante - eres como todas, ¡como todas, MALDITA SEA!- grito de nuevo haciéndome saltar y apretar la alarma del auto accidentalmente.

Al mismo tiempo que la alarma del auto se apagaba, tome el celular fuerte y me dispuse a apretar los número 9, 1 y 1.

Oficialmente, estaba aterrada.

Jacob giro sobre si mismo y en menos de un segundo estuvo de nuevo sobre mí.

- ¡ERES COMO TODAS LAS MALDITAS ZORRAS DE ESTA CIUDAD, ERES UNA ZORRA HABLADORA Y VENGATIVA! - grito a dos centímetros de mi cara.

La valentía efervescente desapareció por completo.

El autocontrol desapareció por completo.

Las lágrimas cubrieron mi rostro tan rápido que me pregunte como lo había hecho.

Jacob me tomo por los hombros y volvio a sacurdirme con furía.

Pero que puta manía tenía con eso?

- ¡Trate de hacerlo todo bien!, ¡Carajo Bella, te mande flores!, Y tu no eres más que una maldita zorra resentida - dijo sacudiéndome, las lagrimas comenzaron a salpicar por todos lados.

Pero no era que me dolieran sus palabras.

Bueno, tampoco era como recibir un halago, pero no eran sus palabras.

Tampoco eran sus agarres agresivos e intimidantes que me dolían y me mareaban.

No, estas lágrimas estaban alimentadas del más puro y profundo miedo.

Sabia que podía golpearlo, sabia que podía defenderme, lo había hecho antes.

Pero no podía hacerlo.

Jacob me miraba con un rostro enteramente desquiciado, totalmente fuera de si; y su respuesta a cualquier tipo de defensa de mi parte…

Sencillamente no podía calcularlo.

Estaba aterrada porque no sabía como salir victoriosa de esto.

Sentí como mi brazo comenzaba a arder y comencé a forcejear con el.

Tenía miedo, sí; pero no iba a dejar que me hiciera daño.

Aunque eso implicara, que me hiciera daño.

- ¡Tienes que arreglar esto! - gritaba sacudiendo mi brazo mientras yo trataba de alejarlo con mi brazo libre - ¡TIENES QUE ARREGLAR ESTO MALDITA SEA! - escupió colérico.

- De…jame - tartamudee incapaz de hablar correctamente.

Me sacudí para liberarme pero no funciono, ya que Jacob me tomo de los hombros y siguio sacudiendome aún másagresivamente.

Me sentía como en el ciclo de secado express de una lavadora industrial; no había caído al piso porque el me tenía firmemente aferrada.

Y el temor me tenia completamente paralizada.

- ¡HEY, DEJALA! - escuche una voz masculina y madura a lo lejos.

Jacob me empujo para soltarme como si de dinamita se tratara.

Choque contra la cajuela del auto, golpeándome la mano en la que llevaba el celular y apretando unos botones, pero ni siquiera así me detube.

Jacob giro un poco para ver quien lo llamaba, y aproveche para acercarme, justo en la posición que estaba, ligeramente echado atrás con las piernas abiertas; le patee la entrepierna tan fuerte como los nervios me lo permitieron.

Jacob soltó un alarido de dolor mientras caía al suelo.

Corrí de regreso al auto, sin fijarme siquiera quien había intervenido.

Me puse el cinturón de seguridad, y arranque tan rápidamente que podria haber chocado con cualquier auto estacionado.

Pase a lado de Jacob que seguía tirado en el piso rodeado de 4 agentes de seguridad del Centro Comercial.

No los vi aparecer, pero todos me miraban entre anonadados y con lastima.

Uno, él más anciano de todos, de unos 60 y pocos, y seguramente mi salvador me sonrío y se inclino el sombrero, apenas si le pude regresar la sonrisa con una mueca extraña.

- ¡BELLA, REGRESA, BELLA, PERDI LA CABEZA, PERDONAME, BELLA! - escuche durante un instante, antes de salir como rayo del estacionamiento.

En la salida, el encargado de la pluma y los pagos no se molesto en cobrarme un solo dólar solo levanto la pluma para que pudiera irme.

Un temblor incontrolable se apodero de mis manos y apenas si pude conducir un par de calles.

Me estacione en un callejón y apague el auto.

El llanto comenzó a fluir libremente en el mismo segundo en que el auto dio el último ronroneo de apagado.

Comencé a sollozar asustada.

Mentira, no estaba asustada, estaba aterrada, nunca antes había sentido tanto miedo como en ese momento.

- ¡Bella, Bella contéstame, Bella! - escuchaba a lo lejos como alguien me llamaba, pero estaba encogida en el asiento abrazándome a mi misma para sentir algo de calor, sentia las manos y pies helados.

- ¡Bella, ¿donde estas, que sucedió?, contestame Bella! - volvi a escuchar a lo lejos.

Seguro estaba alucinando por el miedo, había leido en internet que eso era común tras un fuerte sentimiento de miedo.

Entre lagrimas mire a todos lados, pero el callejón estaba totalmente desierto y oscuro.

Claro, confirmandome que estaba loca.

Loca y aterrada, terrible combinación.

- ¡Bella, Bella! - baje mi mirada y reposando cerca de la palanca de velocidades estaba mi Celular, con la pantalla brillante.

Lo tome sorprendida y mire.

La pantalla estaba blanca, como cuando estaba una llamada en curso, y el cronometro estaba ya por lo 3 minutos.

El nombre en letras mayúsculas y enormes en lo más alto de la pantalla me hizo ponérmelo al oído en un instante.

- ¡Emmett! - exclame aliviada y asustada al mismo tiempo.

- ¡Gracias al cielo! - exclamo Emmett destrozándome el oído - ¿Qué fue todo eso Bella, que sucedió, te encuentras bien, donde estas? - pregunto frenético.

Juro que quise responderle, quise decirle donde estaba, quise decir muchas cosas, pero nada salio de mi boca.

Nada que no fueran sollozos.

- Tranquila, preciosa, deja de llorar por favor, tranquila - decía una y otra vez con su reconfortante voz, pero sencillamente no podía dejar de llorar.

- Yo… tengo… tanto miedo - solte entre sollozos mirando por el retrovisor por si Jacob se acercaba, me abrazaba doblándome lo más que me permitía mi cuerpo, mientras sacudidas violentas iban y venían.

- ¿Te robaron Bellita, donde estas? - pregunto Emmett tan preocupado que los sollozos apenas si me permitían hablar.

- N-no Emmy n-nada me pas-so - tartamudee entre sollozos.

- Dime donde estas Bella - dijo Emmett con tono dolorido.

- Nn-oo te pr-preocupes - trate de calmarlo y calmarme, pero claro que no estaba teniendo nada de éxito.

- Bella dime donde estas por favor - rogó Emmett mientras escuchaba mucho movimiento del otro lado de la línea.

Solloce fuertemente y Emmett gruño frustrado.

- Estoy en el auto - explique reteniendo los sollozos lo más que pude.

- ¿Y donde esta tu auto? - pregunto Emmett con tono comprensivo.

-Voy a casa - le dije encendiendo de nuevo el auto y acomodandome para volver a conducir.

- De acuerdo, ve a casa, ten cuidado, te volveré a llamar - dijo Emmett y sin más colgó.

Deje el teléfono a un lado y di varios respiros para tranquilizarme, me limpie la cara con la manga de la sudadera que llevaba y prendí el auto.

Maneje tan lento como podía, no quería estrellarme con algo, o con alguien, además necesitaba un tiempo para poder tranquilizarme un poco.

Tarde casi 1 hora en llegar al edificio, me dirigí a la entrada del estacionamiento y entonces unas luces segadoras se encendieron frente a mi.

Me aterre de inmediato y frene de golpe.

Jacob no podría haber llegado antes que yo no?

Las luces se apagaron de inmediato, y vi claramente la silueta en la oscuridad del enorme Jeep de Emmett.

Su silueta salio por la ventanilla haciéndome una seña para que entráramos al estacionamiento.

Le cedí el paso y ambos entramos al edificio.

Se estaciono a lado de mi cajón de estacionamiento.

Temblando tome mi bolso y quite los seguros de las puertas.

Emmett ya estaba en mi puerta para ayudarme a salir.

Su enorme y calida mano tomo la mía como si estuviera a punto de caer a un vacío.

Alce la mirada y vi sus hermosos ojos mirándome ansiosos, lo único que pude hacer fue tratar de sonreírle, el trato de devolverme la sonrisa, al igual que yo, supongo, con una mueca extraña.

Me miro de arriba abajo y detuvo un poco la vista en mi maltrecha sudadera.

Hasta el momento no había sido conciente de que el animal de Jacob habia logrado desacomodarme la ropa.

Con ternura Emmett me acomodo la maltrecha manga y acaricio mi mejilla.

Después me jalo hacia si, y me aprisiono en uno de sus abrazos de oso.

Me sentí inmediatamente más joven, recordé lo reconfortante que era Emmett, su abrazo calido lleno cada centímetro de mi cuerpo de paz, mientras lágrimas de agradecimiento mojaban su chaqueta.

Comenzó a pasar su manaza por mi cabello y a susurrar tranquilizadoramente mientras yo me aferraba cada vez más a él.

No supe cuanto tiempo estuvimos así, de lo que si fui conciente fue de cómo el miedo fue decreciendo hasta casi desaparecer.

Cuando ambos estuvimos listos, Emmett se alejo de mí, sin soltarme la mano, supongo que para asegurarse que estaba lo suficientemente completa como para mantenerme en pie.

Le dedique una pequeña sonrisa y me di la vuelta para abrir la cajuela.

Estaba, como yo sabía, llena de vivieres.

Emmett soltó un chiflido de admiración y ambos comenzamos a descargar las cosas de la cajuela.

Hicimos dos viajes en el elevador, pero logramos sacar todos los víveres intactos.

Emmett reviso algunas bolsas y metió en el refrigerador el helado y otras cosas que podían descomponerse, lo demás lo aislamos en la cocina.

Cuando me di cuenta, eran ya las 11 de la noche.

Entre a mi habitación para poder cambiarme, y Emmett me siguió sin decir nada.

Entre al baño a cambiarme, el reflejo que me devolvió el espejo me dejo tan desencajada que apenas podía creer que fuéramos la misma persona.

Mis mejillas estaban amarillentas, mis ojos desorbitados enrojecidos e inflamados, mis labios también estaba ligeramente inflamados.

Me hice una coleta y me lave la cara y los dientes, después me cambie la sudadera maltrecha por una camisa sin mangas y un pants holgado.

Salí y Emmett estaba mirando por la ventana, recargado contra el marco de esta, totalmente serio y pensativo.

Se giro en cuanto escucho la puerta del baño cerrarse, me miro con media sonrisa y se acerco a mí.

Volvió a tomar mi mano y me acerque a él a punto de derrumbarme.

Acaricio mi rostro con la mano libre, haciéndome cerrar los ojos.

Sentí sus labios pegarse a mi frente con cariño, y entonces un par de lagrimas bañaron mis mejillas.

Las limpio con sus pulgares y lentamente se sentó sobre la cama.

Fijo su vista en mi brazo y yo dirigí mi vista ahí.

Claro, estaba llena de cardenales.

Frunció el ceño extrañado, pero no dijo nada más.

Me senté a su lado y recargue la cabeza en su hombro, sintiendo más que nunca la necesidad de cerrar los ojos y largarme al mundo de Morfeo.

Emmett se quedo quieto durante un rato, mientras comenzaba a adormecerme.

Sentí como delicadamente me ayudaba a acostarme en la cama y arropaba.

Escuche como abría la puerta de la habitación.

- No te vayas… - le pedí abriendo solo un poco los ojos - por favor… -

Volvió a cerrar la puerta y sin decir una sola palabra se acostó a mi espalda, me paso un brazo encima y se arropo.

No necesitábamos palabras, así era nuestra relación, nunca lo habíamos necesitado, con tan solo mirarme sabia que estaba bien, con tan solo mirarlo supe que estaría bien, por eso amaba a Emmett, porque siempre podia confiar en el para sentirme mejor.

Solo con su presencia.

Y como antaño, dormimos en un total silencio, sintiendome protegida y tranquila, como hacia tiempo no me sentía.

Como la última vez que dormimos juntos.


Y bien?, ya se que es muy distinto de lo que esperaban, pero algo tenia que pasar con nuestro chico Black, jeje.

Bueno quiero decirles, que me estoy esforzando como no tienen idea con esto del maratón, apenas es el segundo capi, lo se, pero de verdad estoy poniendo todo mi corazón en esto.

Saben?, para ser sincera, esperaba más respuesta de parte de ustedes, se que he tardado años en publicar, pero no es porque premeditadamente haya querido dejarlas colgadas, se los juro, yo tanto como ustedes, se lo tedioso que llega a ser esperar una publicación, pero también se, como autora, que el mejor aliciente para publicar aun mas rápido es el review, les juro, que con el primer capi, esperaba mucho más respuesta, claro que no esperababa fanfarrias y serpentinas, pero un comentario si, porque se que aun están por ahí, lecturas decepcionadas por la espera, pero que ya no quieren dejar un review, les pido, que si aun lo leen me digan que estan ahí, se hagan presentes, pues sinceramente, me ha dejado tan desilucionada la poca respuesta que he obtenido que no tenia ganas de publicar el capi.

Les reitero que me esfuerzo mucho por actualizar los dias de esta semana, y en general, me esfuerzo por escribir cosas que puedan gustarles, tomo en cuenta sus sugerencias y amo leer sus reviews, solo, por favor, no me dejen sin ellos, porque de verdad que eso si me duele.

Y aca en mi país son las 4 de la madrugada y no me he despegado de la compu en casi todo el día para poder publicar algo interesante, espero que de verdad les guste...

Sin más que decir, y esperando que hayan leido esta nota de autor, me despido, nos leemos en una horas!

Beshos y Buena Vibra!, Las quiero!