La historia de la muerte
-¿Dos hombres? Eso es…-comenzó, notando de repente, que Sanji y Nova estaban escondiendo mucho más de lo que se notaba a plena vista.
-¡Oh, vamos!-se quejo la peliverde, cejo fruncido e ira brillando en su mirada, dándole un aspecto realmente temible y oscuro-¿Imposible? ¿Irracional? Pensé que era más inteligente, Nico-sama, vivimos en una Era donde solo los idiotas creen que las cosas son imposibles.
Y si, a Robin podían decirle muchas cosas, pero la sinceridad y el veneno que destilaba aquella…niña, le hicieron más daño que el que lo había producido en toda su vida ver morir a tanta gente por su causa, quizás porque indudablemente tenía razón.
-No quería decir eso-se disculpó Nova, viendo que sus palabras habían hecho daño de nuevo, seguramente, viendo lo hermosa que era aquella mujer, su padre la castigaría-Es solo que he vivido con esto toda mi vida, y pensé que siendo nakama de mi padre, aquí no pasaría.
-No te preocupes, solo me impresionó-dijo Robin, intentando quitarle importancia, pero el brillo acusador en los ojos ámbar de la joven frente a ella la hizo desistir-¿Por qué no me cuentas eso de los dos padres?
-Mi padre es lo que se conoce como varón fértil, sufre la maldición del North Blue, es…el último afectado.
Sin duda, la morena conocía la maldición del North Blue, había leído sobre ella hacía mucho tiempo: seis grandes familias de los mares del norte embrujados por un aquelarre de brujas que habían sido humilladas por los cabezas de esas familias. Durante años, con el nacimiento de cada varón, la maldición ejercía su poder, dejándoles sobre la piel de la espalda, la runa típica de aquel aquelarre. Sin embargo, había constancia de que, tras cien años, el último varón, había sido ejecutado. Intentó recordar el nombre de aquel niño, de siete años, lo había leído en un periódico… Alex… Alec… Alistor… Aytor…Aythami…no, era incapaz de recordarlo, sabía que empezaba por A, pero, no lo recordaba. Hizo otra pausar, intentando recordar, hasta que el nombre cruzó su mente: ¡Anstry Kester!
-¿Cómo paso…si recuerdo haber leído sobre la ejecución del último varón fértil, Anstry Kester-san?
-Era mi tío, mi padre y él eran hermanos gemelos-Nova desvió la mirada, apenada de estar contando eso, su padre había renunciado a todo por su tío-Tomó el lugar de Sanji cuando iban a ejecutarlo y nadie dijo nada, solo ocultaron a mi padre del problema.
-Tuvo que ser duro. ¿Por qué paso?
-Mi padre se enamoró de una mujer, algo normal para todos, pero los varones fértiles deben, obligatoriamente, mantenerse alejados del amor. Cuando intentó confesar sus sentimientos, los aldeanos se le echaron encima. Dos días en la cárcel, hasta que mi tío fue y cambio lugares.-hablar de aquello se notaba, le daba a la chica para desatar todo lo que llevaba dentro-Cuando Kester murió, los ciudadanos consideraron que ya habían tenido suficiente y quemaron la casa Anstry con toda la familia dentro, o lo que quedaba de ella ya que mi padre, no sé si por suerte o por desgracia, había huido en un barco de lujo como ayudante de cocinero el día anterior. Renunció a su apellido, a su dinero, a su vida, por otra vida, que a él, ni siquiera le interesaba. Ahora, al menos, es más feliz.
A Robin le sorprendió la última frase y rondó por su mente unos segundos, "Ahora, al menos, es más feliz"
-¿Insinúas que cocinero-san, no es feliz?
-Se llama Sanji, no cocinero-san, Nico-sama-protesto la chica, dejando que su codo resbalaba por la mesa hasta quedar recostada en ella-Y no lo insinuó, lo afirmo. Conozco a mi padre y sé que ahora es más feliz que antes, pero no esta en ese estado de felicidad en el que se sumió durante mi embarazo. Luego volvió a ser igual que antes, con una nota de amargura que fue empeorando hasta que lo vi ayer, más feliz.
La arqueóloga no pensaba que el cocinero hubiese estado triste, siempre revoloteando alrededor de las dos damas de la tripulación, peleando con el espadachín y encargándose de las tareas asignadas a su puesto.
-Supongo, por su mirada, que no sabía que mi padre estaba triste-afirmo de nuevo, cerrando los ojos, antes de desviar la mirada, brillante de amargura, ira y desconcierto, sin dejar de lado su picardía.-Será mejor que me vaya.
Con gran elegancia y sigilo se levanto, dejando la cocina, rumbo desconocido, probablemente la cubierta.
Ya en el pasillo, Nova dejo que sus manos recorrieran todo el pasillo, la verdad, tenía suerte de la buena fortuna de su padre, acabar en un barco con tantos hombres guapos, su sonrisa pervertida no se hizo esperar mucho, Zeff le decía que era la misma sonrisa que ponía su padre cuando se preparaba para ligar con alguna clienta. Y es que de él había aprendido, sin que se diera cuenta, el arte del amor y por supuesto del sexo, que no era ningún angelito y ya, el día anterior había fichado al capitán, que parecía inocente, pero probablemente, no hiciera falta guiarlo y al espadachín, que tan parecido era a ella, muy guapo el chico. Aunque con su padre cerca sin ningún entretenimiento, le iba a ser difícil acercarse a cualquier hombre.
Miro a su alrededor, no había nadie, que mala suerte, el plan era que Mugiwara la pillase para que la dejase quedarse allí, aunque no supiese hacer nada lo suficientemente bien como para ayudar, podía ser la mejor amiga del barco, la mejor confidente y es que, guardar secretos era algo que si se le daba bien. Metió la mano en el espacio que dejaba su ceñida camiseta de asillas y su pecho, sacando una cajetilla de cigarros, otra mala costumbre de su padre. Decidió que lo mejor sería fumárselo fuera, por lo que salio planeando una estrategia para que le permitiesen quedarse el tiempo suficiente para conseguir un nombre y ponerle los puntos sobre las ies al cretino que se aprovechó del sentimentalismo de su padre, dejándolo solo con ella, con una molestia. Y una presión, un vacío, una mezcla de dolores, se instauro en su pecho, porque creía que sin duda, cada día que pasaba recordaba más a su padre bastardo y eso le hacía daño a Sanji. ¿Cómo vivir con ello? ¿Cómo verlo a los ojos sin sentir que el dolor que escondía tras la indiferencia era culpa suya? ¿Y por qué se preguntaba eso? Se pateó mentalmente y salió a cubierta, preparada para ejecutar su plan "Mugiwara-chan, voy a ser tu nueva nakama" Calculó más o menos donde estaría el camarote masculino intentando hacer el máximo ruido posible al caminar, por si acaso. Lista para saltar, sintió el frío filo de una katana sobre su cuello, por el rabillo del ojo vio la hermosura de semejante obra de arte, amenazante y afilada.
-¿Quién eres tú?-pregunto una grave voz, acercando más la katana y se vio tentada a sacar a "Mizuryuu*" o a "Kaze no Musumesan**" y defenderse de ese acoso-¿Por qué estás aquí?
-Déjala, Zoro-la voz de su padre hizo que girara con gracilidad esquivando la katana para ponerse lejos de su alcance-Esta conmigo.
Y para el espadachín, pensar que ahora, Sanji, tenía otra mujer a la que atender, supuso alejarse dos pasos más del elegante cocinero que tenía su voluntad atada con grandes cadenas. De su boca solo podían salir venenosas palabras.
-Sabía que eras un pervertido, pero no hasta ese punto-guardó su espada y esquivando la mirada del cocinero volvió dentro, sin ver como los ojos azules de Sanji brillaban dolidos, algo que Nova si vio, fijándose en el hombre que se adentraba en el barco.
-¿Sanji-kun?-llamó la niña, atrayendo la mirada de su padre, quien cerró los ojos y negó, siguiendo al espadachín dentro del barco, pero tomando la dirección de la cocina, listo para preparar el desayuno de la tripulación.
*Mizuryuu: Dragón de agua
**Kaze no Musumesan: Pequeña hija del viento
