Hola!
Aqui estoy de nuevo, no me odien por tardar por favor!, ya no encuentro tiempo para nada!
Pero siempre aqui, asi que, aca esta el nuevo capitulo, escuchando a una vocesita que me recomiendo fics y que ademas son muy buenos xD que me dijo que no podia leer tantas paginas, he decidido regresar a los caps, no tannn largos, pero no se preocupen, no es tan corto no se preocupen, solo no llega a las 40 hojas xD, arwenlunaticaalejandra, conste que te escuche! xD
Asi que espero lo disfruten, algunas dudas... quedaran... no resueltas xD
DISFRUTENLO!
UN NUEVO SIGNIFICADO DE COMPLICADO.
Protocolo para una buena borrachera.
1. Tener a disposición al menos un par de botellas, no importa calidad, precio o raza, siempre y cuando tenga más de 20% de Alcohol, y tampoco importa si tienes vasos o copas a la vista, solo necesitas tu sed.
2. Beber, beber y beber.
3. Pasados estos pasos, básicamente es necesario repetirlos cuantas veces se antoje y sea posible, y será suficiente; pero si esa noche se sienten especialmente salvajes, siga con las instrucciones.
4. Una vez bebido o bebida, consiga una de las siguientes opciones.
A. Otra (as) botellas, cualquier presentación.
B. Un hombre tan o más bueno que un sacerdote que respeta su voto de castidad.
Según la opción que haya escogido elija su siguiente escenario.
Si usted escogió la opción A:
Acérquese lo más rápido posible a un sanitario limpio y con una dona cómoda para reposar los brazos, asegúrese de sujetarse el cabello antes de volver a admirar su desayuno, si le es posible prepare su cepillo de dientes y una bebida hidratante.
No lo olvide, no se incline demasiado sobre el escusado, evite el contacto directo con los ojos… o cualquier otra parte de su cuerpo.
Si usted escogió la opción B:
Consiga un lugar solitario, cómodo y limpio, un preservativo, un bote de crema batida o en su defecto otra botella, esta vez de algún licor dulce.
Lo demás, va por su cuenta, deje volar su imaginación.
Si no se decidió por ninguna de nuestras opciones, Muy Mal por usted, será un sobrio remilgado y aburrido hasta que se ahogue con una papa frita viendo Oprah.
En cambio si es indeciso y escogió ambas opciones…
¡Felicidades!, Salude de frente a la cirrosis, el hepatitis y la tremenda resaca ética y física que le hará querer ahogarse en su retrete.
Pero recuerde, Si bebe excédase para que la resaca valga la pena.
…
- Bella, ¿en que estas pensando? – pregunto con tono impaciente Quil, mirándome de arriba abajo con anticipación.
- Creo que escogí las dos opciones – susurre, pues no me sentía muy capaz de hablar alto y no morderme la lengua hasta sangrar.
Aunque también me preguntaba si Quil había visto a esa presentadora con un bikini de piel de leopardo explicándome como emborracharme mientras bailaba usando una serpiente como tubo de Table dance….
No, dudo seriamente que lo haya visto… es tan distraído.
- ¿De qué estás hablando? – pregunto torciendo el gesto de una manera tan graciosa que no pude aguantarme y estalle en carcajadas, mordiéndome la lengua un par de veces.
Ok, claramente estaba muy ebria.
Tanto que las caras de Quil hacían que riera como la Hiena de El Rey León.
Tanto que ya solo nos sobraban poco más de media botella de las casi 3 que habíamos conseguido.
Tanto que no sé en qué momento decidí seguirle el juego a Quil y "recordar viejos tiempos" aceptando jugar el clásico Verdad o Reto.
- Vamos Bella, deja de hacerte la loca y cumple con el reto – me reclamo con copa en mano y acto seguido con una movimiento tan fluido que parecía una cascada desparramándose, se reclino sobre el sofá cama en el que hasta hacia un momento estaba sentada a su lado, y pulso un botón de su celular.
Una musiquita coqueta lleno el espacio haciendo que mis mejilla se tiñeran de pudor rojo.
Tan ebria que había aceptado el reto de hacerle un striptease con la música más sensual de su repertorio y además aventarle la ropa en la cara.
Tan ebria que esto me excitaba…
¡Oh bendito Whisky que aleja la frigidez de este cuerpo bullente y necesitado!
- ¡Vamos Bella! – exclamo Quil alzando las cejas de manera dispar y… creo que tratando de mover el culo de manera sensual… pero parecía que tuviera hemorroides y se rascara con el sillón.
Sin embargo, a pesar de lo anti-excitante de la imagen, trate de inspirarme y hacerle caso.
Comencé a mover la cadera, un poco temerosa de que el fuerte mareo que sentía hiciera que la cadera se me despegara del cuerpo y cayera cual mitad de zombi.
¡Uf!... eso sí que daba miedo.
Bailando como podía al ritmo de una canción rápida pero con cortes tan marcados que podía mover el trasero de una manera que parecía agradarle a Quil, me acerque a la pared más cercana, sobre ella reposaba un perchero vacio, así que sin miramientos lo tome.
Y no, no lo iba a usar de tubo, al menos no uno que me hiciera ver como bailarina de Table Dance, sino para sostenerme y no darme con el piso que me estaba llamando para que lo besara.
No creo que fuera un beso excitante…
Riéndome de mi propia broma volví a avanzar con mi bastón-perchero-tubo, y esta vez tome las riendas del asunto.
Estaba mas allá de la brecha del sentido común, eso era claro puesto que estaba encerrada en una bodeguilla llena de cosas inservibles en el Bar de Emmett con su mejor amigo haciendo cosas que mas valía mi hermanito no se enterara si Quil quería conservar su hombría intacta.
Y tampoco me convenía a mí, yo también quería conservar mi… ¿mujeria?... sea lo que sea… intacto, intacta.
El caso es, no me sentía apenada, acobardada, con remordimiento o con odio.
En realidad no sentía nada, y ¡que mas daba si no sentía los pies!, estaba ebria, sin sentido de la orientación y con unas hormonas adolescentes corriendo por mi torrente sanguíneo haciendo que me retorciera cual serpiente a dos centímetro de Quil mientras le acariciaba los muslos con una mano, pues tampoco tenía sentido del equilibrio estaba erguida gracias al perchero que aferraba en mi otra mano.
Y, ¿Qué sentido tiene tener un sentido, si tengo a Quil aquí dispuesto a todo conmigo?
Vaya un verso sin esfuerzo…
Y de todos modos, lo demás me daba igual.
Quil comenzó a aplaudir para animarme, lo hizo, no es que necesitara mucho, obviamente, estaba tan animada que todo estaba explotando en mi.
Orillada por esa sensación de ebriedad y por la misma pasión del momento, me gire dándole la espalda y sentándome en su regazo con un movimiento brusco de la cadera, que quedo completamente pegada a la suya.
El roce que sentí me hizo morderme el labio para no gemir, o gritar, y apoyándome con ambas manos en sus muslos, deje caer la cabeza hacia atrás, ganándome un mareo, pero también ganándome un corto pero apasionado beso de parte de mi cooperativo acompañante.
Le hice una seña con la cabeza, indicándole que me bajara el cierre, antes siquiera que me girara para seguir bailando, Quil ya tenía ambas manos sobre mi espalda y cintura, acariciándome con delicadeza y bajándome la cremallera del vestido.
Cuando me sentí mas liberada, o más desnuda, me moví un par de veces más sobre la cadera de Quil, quien estaba completamente metido besándome el hombro.
- Cuanto extrañe este pequeño lunar, - dijo mientras se separaba un poco de mi espalda y yo seguía "bailando" al ritmo de la música – es una fijación Bella, un fetiche que tengo contigo, lo que más amo de ti, es tu lunar, me pone tan… me pone tan… - no termino la frase, ¿acaso necesitaba que lo hiciera?
Y a decir verdad, que lo dijera o no, me daba igual, el ya me tenía tan…
Me levante aferrándome disimuladamente del perchero, estaba tan mareada que veía las cosas como en cámara lenta, al principio la idea había sido no embriagarme tanto, pero al aceptar jugar Verdad o Reto con Quil tendría que haber sospechado que esto no iba a acabar bien.
Bien para mi hígado quiero decir, porque otras partes mi cuerpo se la estaban pasando de maravilla…
Había cumplido tal vez medio millón de castigos que involucraban alcohol, y no es que yo fuera masoquista, por cada dos verdades se iba un castigo.
Bueno, en realidad me había picado la vena rebelde, y hasta el momento apenas había respondido tres verdades, al igual que Quil.
Este juego se debería llamar Reto o Reto.
Camine con pasos pequeños para alejarme de Quil que estaba tumbado en el sofá con las manos restregándose los muslos en aquellos lugares en los que hacia un minuto estaba sentada, con una sonrisa de idiota, las mejillas sonrojadas y moviendo los hombros acompasadamente al ritmo de la música.
Me aleje lo más que podía, no porque no quisiera estar cerca de él, sino porque estar cerca implicaba estar sentada en sus piernas o estar tirada besando el suelo.
Y aunque podría ser mejor estar en sus piernas, eso evitaría cumplir mi castigo, un buen striptease.
Me recargue en la pared, dejando de lado mi perchero y al fin, sintiéndome como toda una sucia bailarina exótica comencé a retorcerme contra la pared, haciendo poses que a cualquiera, inclusive una mujer con sentimientos confusos, hubiera fascinado.
Me sentía como Shakira o Beyonce en el video donde salen juntas retorciéndose como lombrices con sal contra una pared, nunca negué que fuera sumamente sexy esa imagen, y no me sentía insegura al respecto.
Si bien no me desarmaba como ellas, lucia igual de sexy.
Bendito alcohol que te llevas las inseguridades.
Era fácil, porque lo había visto, si, pero no sabría si era el alcohol, la zorra que llevaba dentro o sencillamente algo mas allá de mi entendimiento, que me decía que yo sabía cómo hacerlo, que estaba en mi.
Lentamente, inflando la boca provocadoramente, meneando la cadera contra la pared haciendo que el vestido se me subiera sobre los muslos, me lleve la mano sin yeso al hombro contrario, bailando mientras comenzaba a bajarme el vestido.
Quil se sentó derecho en el sofá, apremiante y maravillado con el espectáculo que le ofrecía.
Con la mano enyesada y con un poco mas de esfuerzo que hasta el momento me baje la manga del vestido lentamente, rozando mi piel juguetonamente con mis dedos libres, mientras hacía soniditos sugestivos y fijaba una pesada y penetrante mirada sobre Quil.
…
¿Pero porque mierda estaba pensando así?
Para estar tan ebria sonaba bastante educada y coherente… y eso era aburrido.
Tenía que meterle mas locura al asunto.
Una sonrisa juguetona se me extendió por la boca haciéndome sentir como si unos duendes invisibles me estuvieran jalando las mejillas.
Di una voltereta agresiva para mostrarle mi espalda desnuda, eso me costo que mi cabeza azotara contra la pared y viera las cosas con una estela doble durante lo que me pareció toda la eternidad.
Pero la cara sonriente de Quil lo valía.
Las caras sonrientes de Quil lo valían.
Comencé a revolcarme contra la pared, de arriba abajo restregándome contra ella como si él fuera aquella pared.
Quil se mordía los labios y hacía gestos como si tratara de evitar un estornudo, lo cual me indico que iba por buen camino.
El baile acompasado y sincronizado para embarazar a la pared estaba funcionando pues tras cada estocada, el vestido iba bajando mas y mas, hasta que llego al linde entre lo decente y a lo que le iba a llamar, el toque Bella.
Volví a girarme esta vez encarando a Quil que paseaban sus ojos por todo mi cuerpo como en un juego de Pinbal… ya me gustaría ver dónde estaba la bolita…
Me separe de la pared, y caminando de manera sensual, a pesar del mareo que me hacia irme de lado, con ambas manos comencé a bajar el escote y las mangas del vestido moviendo el pecho como si estuviera bailando mambo.
A Quil se le abrió la boca de sorpresa, mientras me acercaba mas, y mi ropa interior comenzaba a saludar a Quil a gritos, pidiendo ser destrozada con su boca…
Hey, sería un buen sketch de comedia para adultos, la ropa suicida que solo quiere ser destrozada a mordidas, interesante…
Me reí, y trastabille hasta quedar a un metro del sofá, o algo así, con el vestido hasta la cintura, mis senos se movían de manera sugerente, demasiado cerca y al alcance de sus manos como para que no los tocara; pero esa era una condición del Reto, el no podía tocarme a no ser que yo se lo pidiera.
Uh… si tortura psicológica.
¿Mamá porque me criaste para ser una niña tan mala y perversa?
Sencillo, mi mamá me amaba.
Me di la vuelta y deliberadamente comencé a agacharme hasta donde el mareo y la gravedad me detuvieron, pero dejando mi trasero a tan solo un palmo de distancia de sus rodillas, el pobre estaba temblando.
Volví a erguirme esta vez tambaleándome por la rapidez, el vestido ya era un girón de tela informe sobre mi cadera, el encaje del sostén parecía brillar con luz fosforescente, y yo solo podía ver a los Quil apretándose contra el sillón para no tomarme ahí mismo.
Quil había sido criado como niño bueno.
La mamá de Quil no lo quería.
Sonreí de medio lado, su rostro era como una película Pornográfica, derramaba deseo, quería corresponder, pero por alguna extraña razón me era más atractivo seguir bailando antes de que pudiera tocarme.
Así que seguí.
Me arrodille con dificultad sobre el sofá cama, y dos segundos después me fui hacia atrás porque no había calculado bien la distancia que había del sofá… al final del sofá; Quil me tomo de la cintura antes de caer, y al fin, el vestido se arrastro hasta mis muslos.
Me reí quedito y juguetonamente le di un beso en la comisura de la boca, para después alejarme de nuevo, y ponerme de pie.
Estaba tomando las riendas del asunto, era como la Femme fatal de las Femme Fatales, era Bella Fatal.
¡Yay!, ese sería mi nuevo apodo, Bella Fatal, el terror en ropa interior de los mejores amigos de los hermanos….
Bueno, era un nombre bastante largo, pero si Rosalie o Alice me vieran, estarían poniéndome una estatua,… o tal vez, estarían haciéndose lesbianas…
Me menee de un lado a otro, sintiéndome mas mareada que antes, pero sin olvidar mi objetivo, estaba llegando el extraordinario final.
Pero yo me sentía más mareada, mucho más mareada y perdida que antes.
Da igual.
Con delicadeza, aquella delicadeza del tipo que hace que los hombres sufran de eyaculación precoz, me pase las manos por los senos, disfrutando de lo que Dios me había otorgado, rozando mi cintura y llegando a la cadera donde le di un jalón a mis transparentes braguitas que resonaron por el resorte, Quil era un Volcán a punto de explotar, me acaricie los muslos y llegue al vestido.
Comencé a bajarlo, moviendo el culo, los hombros y tarareando esa canción que desconocía, pero que definitivamente le tenía que pedir que me pasara por Bluetooth.
Quil me chiflo apreciando mi esfuerzo y mi vehemencia por no ceder ante la gravedad y caer de cara contra el suelo, y cuando llegue a la altura de las rodillas, sencillamente deje caer el vestido al piso.
Aun encorvada alce la mirada para ver a Quil, su rostro había cambiado, en primera ya tenía un par de replicas de su misma expresión a los lados, no lo veía doble, lo veía quíntuple o el adjetivo que le correspondía al 6.
Y no era lo único que había cambiado, su expresión era seria, tan seria que me hizo sonreír, sus ojos ardían de deseo, estaban gritándome que terminara, para comenzar algo más.
Eso sonaba más que a Gloria… sonaba a Orgasmos múltiples.
Me erguí de golpe y con la inercia del movimiento alce un pie y luego el otro para que el vestido saliera de mi cuerpo de una vez por todas.
Y también para hacer lo que había evitado durante todo el show.
Caer de culo en el piso.
En realidad, no solo fue de culo, fue divertido, caí primero hacia atrás, sentada, pero la estela de colores y figuras que se presento ante mí como un borrón de pintura de Picasso, hizo que me sintiera como en una montaña rusa, obligándome a retroceder.
Y claro, como no tenia como retroceder, caí hacia atrás, quedando totalmente recostada en el piso.
Eso había sido divertido.
Tuve a Quil encima de mí en lo que me pareció… una eternidad, ¡que lento era!, me tomo por los hombros y me incorporo con delicadeza, o tal vez el tiempo se estaba tomando un receso y todo se sentía más lento.
- ¿Estas bien? – pregunto a dos centímetros de mi rostro con expresión preocupada.
- ¿Verdad que si?, yo sabía que este conjunto de lencería era infalible – dije orgullosa tomándolo de los antebrazos para levantarme, cuando estuvimos de pie el me tomo de la cintura protectoramente y me arrastro hasta el sofá cama.
- Me refiera a si estás bien… bueno si estás bien, pero, no me refería a ese bien, - dijo confundido sentándose a mi lado – es decir, tu estas muuuyyy bien, y tienes razón ese conjunto de lencería está muy bien, pero tú, quiero decir, ¿estas bien? – pregunto con caras de estar haciendo una operación matemática de más de… 3 dígitos.
- No me duele nada – dije comprendiendo – aunque hace rato que no siento los pies – acepte con una risita.
- Estas ebria – dicto con una sonrisa enorme, como si fuera por el que estuviera así.
Un momento, era por su culpa que estaba así, por su culpa y el inexistente autocontrol que poseía.
- Tu también – dije riendo.
- No mas que tu, querida – respondió acostándose de nuevo en el sofá.
- Esto es injusto en muchos sentidos – dije molesta cruzándome de brazos lentamente, el cabestrillo del brazo estaba comenzando a molestarme.
- ¿A qué te refieres exactamente? – pregunto de vuelta sirviendo otra copa y estirándomela.
- Estas menos ebrio que yo, porque eres un enorme animal de 2 metros, el alcohol no se condensa tanto en tu cuerpo como en el mío – dije sintiéndome como una científica experimentada – sigues tratando de emborracharme – continúe tomando la copa que me ofrecía y bebiéndola – y sigues vestido, - dije mirándolo recriminatoriamente - ¡esto es machismo! – exclame airada.
Vaya, mis emociones explotaban demasiado rápido… siempre me sucedía con alcohol en la sangre…
O sin él.
Pero, más con él.
Con el alcohol quiero decir, no con Quil.
Ah sí… ¡Machismo!
- Luces tan linda cuando piensas – dijo Quil acercándose a mí y besándome el hombro, haciéndome temblar.
- Hey, no cambies el tema chico listo – le dije girándome y alejándolo de mi poniendo mi mano sobre su fornido pecho.
Uhm… fornido y cubierto pecho…
- Ok, nadie puede acusarme de machista así que arreglémoslo – dijo tomando la botella y dándole un trago tan largo que pensé que le saldría el liquido por todos los orificios de su cuerpo…
Eso seria, interesante.
- No quiero que estés tan ebrio, no podre cargarte a la salida – le dije dándole un empujoncito a la botella.
- ¿Entonces qué propones? – pregunto sonriendo de lado, encantadoramente debo aceptar.
- Sigamos con el juego – dije embobada con su sonrisa, me repantigue en el sofá y lo mire incitadoramente - ¿Verdad o Reto? – pregunte.
- Obviamente… verdad – dijo sonriente provocándome, ¡Era obvio que yo quería reto!
- Tramposo – solté con un puchero el solo rio y me paso la mano sobre la cintura, acurrucándose contra mí.
- Dame tu mejor tiro, el alcohol me saca la sinceridad – dijo mordisqueando mi lóbulo, no pude evitar gemir.
- De acuerdo – no tuve que pensarlo, desde que habíamos comenzado el juego, incluso antes tenía una pregunta que pugnaba por salir, y aprovechando que la sinceridad también salía de mi con el alcohol aprovecharía - ¿tu… sientes lo mismo? – pregunte algo cohibida.
No estaba segura de querer saber la respuesta, pero era un hecho que la necesitaba.
- Créeme, si estas sintiendo … mmm eso… obviamente también lo siento yo, me pertenece ¿recuerdas? – dijo riendo, no pude evitar reírme, siempre sabia como quitarle el hierro al asunto.
Y poner el hierro en otra parte…
- Sabes a lo que me refiero, por favor no me hagas decirlo – le pedí avergonzada, ebria sí, pero tonta… también, aunque no ahora.
Se alejo de mi recostándose sobre el sofá y mirando al techo, como evaluando la respuesta, estaba obligado a responderme por el juego, pero su silencio me causaba angustia, tal vez hasta dolor.
Si decía que si, moriría.
Si decía que no, probablemente también dolería, pero me recuperaría.
- ¿Quieres saber si sigo enamorado de ti? – pregunto sin mirarme, yo estaba completamente girada hacia él, mordiéndome el labio, así que solo asentí una vez, mucho más temerosa que hacía dos segundos.
Volvió a guardar silencio durante un minuto, y después soltó un largo suspiro y se giro para enfrentarme.
- Si – dijo haciendo que mi alma se fuera por el escusado – y no – completo sonriendo, haciendo que mi alma quisiera golpearlo por obligarla a dar tantas vueltas en el retrete.
- No entiendo – dije lentamente, no estaba segura de que fuera mi mente lenta por el alcohol la que no entendía o su escueta respuesta.
- Te amo Bella, eso siempre será así – dijo tomándome la mano con cariño, un pesado yunque cayó en mi vientre bajo – pero no te amo de la misma forma que antes – termino sonriente.
- Sigo sin entender – dije angustiada, esta vez segura que era mi lento cerebro era el que se negaba a entender.
- Bella, te amo, eres una chica muy especial, todo el mundo puede verlo, eres única y afortunadamente irrepetible, pero para mí eres más que esa chica especial, eres mi mejor amiga, mi confesionario privado, mi sueño mojado en la noches solitarias, la imagen de la mujer perfecta, - vaya, incomodidad adquiría un nuevo significado para mí – pero, a pesar de que puedo verte como una mujer, también puedo verte como una hermana, antes, solo soñaba con tenerte a mi lado, amarte y venerarte el resto de mi vida, hacerte el amor día y noche, y si era posible en las tardes también, no negare que esa idea todavía ronda por mi mente – soltó riendo contra mi hombro.
De verdad, de verdad la palabra incomodidad adquiría un significado sumamente difícil para mí.
Pero, también, sus palabras me halagaban y me aterraban por igual.
Maldita batidora emocional con una pizca… una piscota de alcohol.
- Pero esa idea de acostarme contigo, no es tan fuerte como antes, quiero hacerlo algún día, pero, y no te ofendas, ahora no eres tan necesaria para mí como antes – ok, cachetada con guante blanco, golpe al ego y golpe a sus partes nobles por ser tan sincero – no sé cómo explicarlo, te veo como mujer, sexy y virgen que quiero tomar, pero también te veo como la chica de 16 años, que siempre estuvo conmigo, que fue la única que me escucho y me consoló, eres sumamente importante para mí – hizo una pausa mientras me acariciaba la cara con ternura – creo que lo mas acercado a mis sentimientos que podría explicarlo seria: Eres la hermana que nunca tuve y que causa sentimientos incestuosos en mi – dicto con una sonrisa.
No pude evitar reír, era raro, difícilmente incomodo, un poco doloroso, pero aun así divertido.
Me quitaba una tonelada de encima de culpas y remordimientos.
Paradójicamente, en estas cosas raras de la vida, nunca pude corresponder a ese amor que Quil nunca había escondido, quise hacerlo, de verdad que sí; pero como suele pasar en las películas malas de amor, mi corazón siempre estuvo ocupado, y aunque tampoco fui correspondida, no pude obligarme a amar a Quil.
En cierto modo, lo que había dicho Quil era lo que yo siempre había sentido por él.
Quil era, fue y seguirá siendo siempre mi hermano incestuoso.
Vaya Familia Disfuncional que éramos…
- ¡Genial! – exclame sin poder evitar abrazarlo.
El rio en mi cuello pero se separo rápidamente de mi.
-No sé como tomarme eso, ¿genial?, me siento despreciado – dijo con un puchero y girándose para rellenar su copa.
- ¡No Quil, no quise decir eso! – exclame sentándome en el sofá y recordando que estaba demasiado ebria – tu sabes – dije recostándome de nuevo lentamente con la cabeza dándome vueltas – es en cierto modo un alivio saber que ahora nos sentimos igual, para mí siempre fuiste el hermano incestuoso, - Quil se giro, su mirada era triste y un nuevo yunque cayó sobre mi pecho – no lo tomes a mal, quiero ser sincera contigo, siempre te quise, y quise amarte, vaya que quise hacerlo, pero no pude…él siempre estuvo ahí – termine cerrando los ojos incomoda.
Sentí como se removía acostándose de nuevo y un largo suspiro volvió a salir de entre sus labios.
- Él – soltó de manera despectiva – siempre fue él – dijo enfadado – tengo una pregunta – continuo sin que yo abriera los ojos, de repente me sentía sumamente cansada.
- Sera la siguiente Verdad – dije tratando de recobrar la alegría que teníamos hacia un rato.
- ¿Todavía sientes algo por él? – pregunto con el mismo tono compungido que seguramente yo había tenido con mi anterior pregunta.
- No – respondí al instante, igual de compungida – lo nuestro nunca fue – dije pensativa mientras abría los ojos y miraba el perlado techo – hace mucho que deje de quererlo, ahora es diferente, hay alguien más – dije y al instante me mordí la lengua literalmente arrepentida.
- ¿Alguien más? – pregunto con una sonrisa idiota.
- No quiero hablar de eso – dije entristecida, mientras los recuerdos de esta noche venían a mi – se está repitiendo la historia, es un nuevo él, lo nuestro nunca va a ser – dije tratando de restarle importancia, pero sintiendo como mis ojos se llenaban de agua.
- ¿Lo quieres? – pregunto tranquilo, como tentando terreno.
- Creo que sí, pero es demasiado complicado – respondí con un nudo en la garganta, Quil como siempre lo entendió y tratando de reconfortarme me puso una mano en el hombro.
-¿Él te quiere? – pregunto cómo no queriendo, suspire.
- No lo sé – dije y no pude evitar que el agua desbordara mis ojos – quisiera creer que le intereso, pero es demasiado complicado – repetí sorbiéndome la nariz.
Guardamos silencio un momento, mientras volvía a tomar posesión de mi misma, o lo máximo que podía sintiéndome tan flotante como estaba, Quil sencillamente me acaricio el hombro como apoyándome.
- Vaya… te entiendo – soltó apesumbrado.
No supe que responder al instante, pero esa intuición alcohólica femenina salió a flote y me gire rápidamente quedando sobre mi costado para verlo.
- Eso sonó demasiado personal – dije con media sonrisa, lo bueno de estar ebria era que las emociones se iban tan rápido como venían, de nuevo, bendito alcohol – me entiendes de la manera de "pobre Bella el chico que quiere es un imbécil" o del tipo "pobre de mí, estoy en las mismas que Bella" – pregunte con las cejas levantadas.
Suspiro y me miro con media sonrisa entristecida.
- Del tipo de que estoy en las mismas que tu – dijo y fue su turno de deprimirse.
- Cuéntame, - le pedí, el negó con la cabeza reticente, pero sabía que moría por confesarse, y yo quería saber, nunca le conocí a Quil un amor, alguien que no fuera yo, y eso era nuevo, eso me hacia feliz – estas en problemas, ¿acaso no te quiere, o es una zorra, tiene novio, o no sabe que tu existes en este planeta? – pregunte para hacerlo reír.
No funciono, giro a verme con tal furia que me quede blanca.
- No es una zorra, y aunque sea broma, no vuelvas a llamarla así – me pidió enojado, trague saliva y asentí, incitándolo a seguir, el suspiro y me tomo la mano – perdona, es que esto, me tiene muy mal – dijo dejando caer la cabeza con pesadez.
- Cuéntame – repetí, no hizo falta más.
- Ella me quiere, de eso estoy seguro, sabe que existo, todos saben que existo y ese es el gran problema – dijo triste y con dolor vi que sus ojos también se llenaban de lagrimas.
- ¿Por qué es un problema?, no lo entiendo, ella te quiere, tú la quieres, ¿que está mal? – no entendía, eso sonaba perfecto para mí.
Cuanto no daría yo por saber que Edward me quería de la manera en que yo lo quería a él.
- El problema es la sociedad – dijo y de nuevo se quedo callado, confundiéndome mas.
- ¿Sociedad, acaso es activista social, fanática religiosa, adolescente traumada con algún fandom de moda o inmigrante ilegal? – pregunte.
- No, vive en la reserva, es vecina de mi abuelo, de hecho me la presento Seth, es su prima, la hermana de Emily, ¿te acuerdas de ella? – pregunto
- Claro – respondí confundida – no sabía que Emily tuviera hermanas mayores, hace un mes Seth me corto una video llamada porque era la fiesta de graduación de preparatoria de Emily, me reí mucho porque Leah estaba furiosa por tener que usar tacones – reí distraída, Quil trono la boca y se sentó de golpe, mareándome, de nuevo.
- Emily se graduó hace un mes, si, y no, no tiene hermanas mayores, su hermana Clair tiene 16 años y ese es el problema – dijo enojado.
Las piezas del rompecabezas se armaron.
Quil estaba enamorado de una niña que tenía diez años menos que el, entendía perfectamente cuál era su problema…
- Eres un pervertido – solté, y después me tape la boca sorprendida por mis propias palabras, Quil se levanto y me dio la espalda.
- Así me siento – acepto enojado – ella es una niña, le llevo 10 años, es prima de uno de mis más viejos amigos, mi abuelo la conoce, todo mundo la conoce, y todo mundo me conoce a mí, es tan increíblemente patético que la primera vez que soy correspondido, todo este destinado al fracaso – soltó de nuevo entristecido dejándose caer en el sillón.
- No digas eso – le pedí angustiada – dices que ella te quiere, tú la quieres, la sociedad importa un comino – dije enardecida, era verdad, y aunque sonara a cuento viejo, el amor estaba por sobre todas las cosas.
- No es así, sabes que mi abuelo es uno de los hombres más respetados en la reserva, y la familia de Clair es tan respetada como la mía, sería una controversia absoluta, - se rio con amargura y me miro – no soportaría que la marginaran solo por estar con un viejo como yo, no lo soportaría – suspiro pesadamente y después se sacudió como un perrito pulgoso - Seth me golpeo cuando se lo conté, me dejo un ojo morado, pero juro que no le diría a nadie – dijo como acotación geográfica, reí sin pizca de felicidad.
- ¿Y ella que dice? – pregunte
- Ella me odia – dijo, y un gemido le siguió a su declaración – me daba cuenta que nuestra relación estaba mal, ella es una niña, y yo estoy más cerca de encanecer que de jugar a las escondidas, decidí, hace un par de meses que era mejor dejarla, por su bien, y por el mío, pero no me la puedo quitar del corazón, la amo, Bella, la amo tanto que no puedo siquiera decírtelo, me mata la lejanía pero es mejor – dijo y se paso la mano por la cara quitándose las lagrimas.
- No Quil – dije jalándolo del hombro y girándolo para encararlo – si yo tuviera la suerte de saber que él me quiere, no dejaría todo porque no es lo correcto, tampoco lo nuestro está bien, es hermano de mi amiga, casi me acuesto con el sin conocerlo, y es un cretino, pero si yo tuviera la certeza de que él me ama, te lo juro Quil, no lo dejaría ir – hice una pausa, tomando aire, maldita verdad dejaba mis pulmones vacios – tu sabes que ella te ama, no lo tires todo por la borda, no la dejes ir – le pedí con tal vehemencia que me sorprendí de mis propias palabras.
Quil me miro con los ojos entrecerrados, como juntado las piezas de otro rompecabezas, tal vez había hablado de mas pero estaba bien, el lo necesitaba.
- Además, - dije sonriendo de manera burlona – en dos años tendrá 18 y será cancha reglamentaria, entonces podrás ser todo lo pervertido que quieras con ella – comente levantado los hombros.
Rio y me abrazo para volvernos a tumbar en el sofá.
- Por eso te amo Bella, siempre tienes las palabras correctas – dijo riendo en mi oído.
Seguimos riendo acostados y abrazados, el movimiento de nuestros cuerpos me recordó que habíamos cambiado demasiado de dirección.
Al parecer a el también se lo recordó pues de la nada comenzó a besarme el cuello, de nuevo con la pasión arrebatadora que lo caracterizaba.
Le correspondí, desabotonándole la camisa y recorriéndosela para poder besar su hombro.
Era extraño ¿no?, primero un striptease después hablando de nuestras penas de amor, y ahora desquitando nuestras temperaturas corporales.
Por mi estaba bien.
Quil comenzó a masajear mis senos, y se topo con el nudo que había hecho Rosalie en el tirante de mi sostén con el cabestrillo, riendo se separo de mí y me tumbo en el sofá para deshacerse del cabestrillo, cosa que le agradecí enormemente.
Sin que me diera tiempo de ser la de la iniciativa me tomo de las manos y sin más me giro, dejándome boca abajo sobre el sofá.
Comenzó a besarme el hombro de manera salvaje, como si quisiera tragarlo y no digerirlo para quedárselo siempre.
- Ese lunar, Dios, me excita tanto, lo amo Bella, lo amo – dijo haciéndome reír, me di la vuelta y lo atraje hacia mí, apoderándome de su boca.
- Te lo regalaría, pero luciría extraña sin un hombro – le dije riendo, el también rio y continuamos.
Se tumbo de lado y yo me gire para que me acunara entre sus brazos, mañosamente para que siguiera besándome el hombro y yo poder deleitarme con la cercanía que mi trasero tenia con su cadera.
Así continuamos durante un rato, nos satisfacía ese juego de dar y dar pero nunca dar de mas, nunca habíamos llegado a nada sexual, ni siquiera tocarnos aquellas partes, nos divertía jugar, besarnos, deleitarnos con las formas del otro.
Nunca nos atrevimos a cruzar esa barrera, nunca llegábamos mas allá de la tercera base…
Bueno, en realidad eso de las bases nunca lo había entendido, al igual que el maldito Baseball, Papá había insistido tantas veces en enseñarme cómo funcionaba que termine odiándolo.
Y con eso, asegurándome de no entender a que se referían con llegar a alguna base, lo que era un hecho es que Quil y yo no habíamos llegado a una base con un numero grande.
Paso un rato, y aunque yo ya estaba en ropa interior, pude aprovechar para quitarle la camisa, y dejar su torneado y enorme torso para mi disfrute personal.
De repente, decidió que quería probar su suerte y ver hasta que base llegaba, solo él lo sabría, se coloco sobre mí con un movimiento súbito que me revolvió el estomago, pero me causo demasiado placer, sin poderlo evitar gemí.
Sonrió satisfecho y sin esperar una señal, o mejor dicho otra, me sentó sobre sus piernas, arrodillándose para soportar mi peso, nuestros sexos se rozaron por sobre la ropa, pero podía sentir la palpitante necesidad de Quil y el mi mojado sexo.
Esto se me estaba saliendo de las manos.
Por un momento ese miedo que siempre llegaba a mí se presento, me aterraba acostarme con él, me aterraba hacerlo y quedar enviciada con su cuerpo, me aterraba que él se enviciara con el mío, pero lo que más me aterraba era que Emmett se enterara.
Esa siempre fue la razón por la que nunca tuvimos sexo, a ambos nos aterraba la reacción de Emmett.
Sin embargo, hoy, no tuvimos que hacer nada para frenarnos, alguien más lo hizo.
Los golpes en la puerta sonaron tan alto y tan súbitamente que me hicieron saltar del regazo de Quil… directamente al piso.
Quil me levanto de un jalón, y me llevo detrás del sofá, se arrodillo y me dio mi vestido.
¿En qué momento lo había agarrado?
- Agáchate, que no te vean, por favor – me rogo angustiado.
- Ni que quisiera que me vieran bobo, ¡ve a abrir! – le susurre angustiada sentándome en el piso y sobándome la mano buena, que ahora no sería tan buena con el jalón que me había dado Quil.
Me recosté sobre el frio piso para sacar la cabeza y ver qué pasaba, Quil de tres brincos llego a la puerta, saco la llave de su pantalón y de un tirón la abrió.
- ¿Por qué tardaste tanto Ateara? – pregunto un acalorado… si, Edward en el marco de la puerta, su expresión se torno furiosa cuando lo vio, y enajenadamente furiosa cuando reparo en que no llevaba camisa - ¿Qué estás haciendo? – pregunto mirando el lugar, me encogí detrás del sillón.
Mierda, recontra mierda, esto era peor a que Emmett nos descubriera.
- Tomando mi descanso, Cullen, ¿que demonios quieres y porque tocas la puerta así? – no sabía si Quil se comportaba tan grosero por la interrupción o por otra razón, pero parecía la segunda opción.
- ¿Tomando tu descanso sin camisa y con una botella? – pregunto Edward con tono enojado y escéptico – sabes me da igual lo que hagas de tu miserable vida, Emmett te está buscando – dijo, y claramente, corroboro la segunda opción, era obvio que ellos no se llevaban bien.
- Lo que haga de mi vida, no le interesa a tu miserable persona Cullen, la próxima, llámame al celular – ordeno y escuche unos pasos acercarse, casi me hice bolita encogiéndome contra el sofá.
- Créeme, me desagrada más que a ti tener que buscarte, pero Emmett me pidió que viniera por ti, y además, necesito tu ayuda – dijo Edward un poco menos grosero, pero nada calmado.
- ¿Qué te hace pensar que quiero ayudarte? – pregunto Quil siseando despectivamente.
Si se peleaban, mas les valía que no fuera en el sofá.
- Que no estás en posición de negociar – respondió Edward con superioridad – te vi desaparecer con Bella, - dijo, provocando que se me revolviera mas el estomago – las órdenes eran claras, no tenias que desaparecer con ella, sino cuidar que no desapareciera – le recordó, haciéndome rabiar y que sintiera arcadas de furia.
Emmett se estaba pasando con su plan sobre protector.
- Mira Cullen – siseo de vuelta Quil sonando demasiado aterrador – conozco a Emmett hace años, por lo tanto también a Bella, Emmett no es mi jefe, y Bella es mi amiga, yo hago lo que se me da la gana, si es esconder a Bella de ustedes o no, es nuestro problema no el tuyo, no estás en posición de chantajearme con eso, porque yo las tengo de ganar, tu aquí no eres nadie, que te quede claro, nadie – ok, esto se iba a poner feo.
- Quiero ver que dice Emmett al respecto – siseo Edward de vuelta.
- Lo que diga, tengo beneficio de antigüedad, las llevas de perder Cullen, así que lárgate y no me molestes, haz lo que se te dé la gana – volví a escuchar pasos, y como la puerta rechinaba al cerrarse, al fin algo malo en el bar, a las puertas les faltaba aceite.
Pero también se escucho el golpe de Edward, que empujo la puerta para que no la cerraran.
- Emmett está furioso, Bella, mi hermana y la hermana de Jasper desaparecieron, tu también, y el solo quiere encontrarlas para irse, está cerrando unas cuentas en su oficina, va a tardar un poco, así que te recomiendo lleves al privado a Bella, o estoy seguro que te ira muy mal, no es una advertencia, es una amenaza Ateara – dijo, acto seguido escuche como algo caía estruendosamente al suelo, haciéndome saltar.
Y aunque moría por salir de mi escondite y parar la bronca testosteronica que estaban armando, seguía en ropa interior.
Pero si salía, seguro que la paraba, me encantaría ver la cara de idiota de Edward.
- Si tanto te importa que Emmett este feliz, ve y busca a tu hermanita, o a la de Jasper, me da igual, de Bella me encargo yo, tú en ese asunto no tienes menor importancia – y esta vez sí sonó el estruendo de la puerta al cerrarse.
Por si las dudas me quede en mi escondite, asqueada de saber que Emmett era un cretino vigilante complotador, asqueada de la manera en que Edward le hablaba a Quil y viceversa, y sobre todo asqueada por tanto maldito alcohol, estaba a punto de vomitar.
Quil apareció sobre el sofá con cara de pocos amigos, de muy pocos y me miro desde dos metros arriba.
- Ya se fue – dijo extendiéndome la mano, se la di y deje que me jalara para levantarme.
No sabía si era la furia, la impresión, el alcohol o todo junto, pero de verdad me sentía mareada, débil y asqueada.
Quil obviamente se percato de esto, y pasándome la mano por la cintura me arrastro de nuevo hacia el sofá.
- ¿Estas bien? – pregunto preocupado.
- No realmente – acepte con la mirada gacha, estaba salivando de mas, era un hecho iba a vomitar – ¿hay un baño cerca? – pregunte poniéndome la mano en el estomago.
- Oh Bella – dijo sin mas Quil, volvió a levantarme y me guio hasta una puerta que hasta ahora estaba escondida para mi, saco una llave de su pantalón y la abrió.
Era un sanitario grande, tenía tres cubículos con retretes cada uno y un lavamanos con espejo frente a él.
Lucia como una tumba blanca, me dieron más ganas de vomitar.
Quil me ayudo a entrar a un baño, pues si lo hacía sola seguro que me estrellaba con uno de los paneles que dividían los retretes, intento hincarse para levantar la tapa del inodoro, pero se lo impedí y me senté sobre este.
- Estoy mareada, ahora se me pasa – le dije tratando de tranquilizarlo, el asintió serio y se dio la vuelta para regresar a la bodega, cerré los ojos, el mareo persistía, estaba en el punto máximo de la borrachera, y lo único que podría hacerme sentir mejor era vomitar, pero, no quería hacerlo frente a Quil, me daba asco.
Irónico, ¿no?
Pasaron unos minutos y Quil regreso, me dio una hojeada, ya estaba vestido y en la mano traía una toalla beige, que mojo en el lavamanos y con delicadeza me la puso en la nuca, haciéndome sentir mejor al instante.
Se quedo hincado frente a mí, mientras el mareo pasaba un poco.
Pero no, esto no tenia retroceso, de pronto sentí una arcada y me doble.
Quil me jalo para hincarme en el piso y levanto la tapa del retrete.
Y dije ¡HOLA! A los hot cakes que me había preparado Alice para el desayuno.
Vaya maldito desperdicio.
Vomite tres veces más, mientras Quil me agarraba el cabello, y sin estar segura de donde la había sacado me cubrió con una frazada calientita.
Tras unos diez minutos que parecieron toda la vida de un vampiro inmortal, vacié todo el contenido de alcohol y comida de mi estomago, y como ya sabía, me sentí mucho mejor.
El mareo me duro un par de minutos más, pero tras quince minutos completos de agonía, me sentía capaz de volver a beber un par de copas.
O caminar derecha, si mejor esa opción.
- ¿Estas mejor? – pregunto Quil preocupado.
- Mucho mejor – respondí – Emmett se ha pasado, y tu eres su cómplice – le recrimine sentándome sobre el retrete de nuevo, el vomito había callado la bronca que traía armando en mi cabeza.
Pero bueno, ahora nada que no fuera recriminaciones por hombres como perros que marcaban su territorio saldría de mi boca.
- No, yo te saque de su plan, y si se ha pasado, pero él te ama, y el amor nos vuelve idiotas, lo sabes – me recordó, me mordí la lengua para no enojarme mas.
- ¿Qué fue todo ese show entre tú y Edward? – pregunte para cambiar de tema, no era un cambio radical, pero quería saber, además nada bueno saldría de seguir por el camino de los planes de niñera de Emmett.
- Es un pendejo – fue su virtuosa respuesta.
- Lo es – lo apoye haciendo que me mirara extraño, entrecerró los ojos y yo me hice la desentendida frotándome el cabello.
- ¿Por qué lo dices? – pregunto después de un rato.
- Lo es, Edward Cullen es un pendejo – dije sonando mucho mas enojada de lo que debería.
Quil me tomo del antebrazo, obligándome a ponerme de pie, bajo la tapa del retrete y me sentó con suma delicadeza y jalo la palanca para despedirme definitivamente de mis queridos Hot Cakes.
Nunca volvería a emborracharme si comía hot cakes antes, era un completo desperdicio.
No me quitaba la escrutadora y penetrante mirada de encima, mientras podía escuchar como su cerebro embonaba cada pieza en su lugar como la máquina de un reloj suizo.
Odiaba hablar de mas.
Debería cortarme la lengua y dársela de comer a los necesitados, ellos le darían mucho mejor uso que yo.
Y la cagarian… igual que yo…
Me encogí sobre el retrete acomodándome para sentirme mas cómoda, estaba dándome un sueño terrible.
Y de todos modos, hiciera o dijera lo que fuera, Quil iba a explotar.
- ¡Oh, no, Bella, NO! - ¿ven?, lo dije – ¿el tipo de quien me hablaste es Cullen, de verdad es ese cretino, arrogante, zalamero y de nariz enorme? – pregunto alejándose de mi y haciendo aspavientos con las manos.
Me quede callada, sencillamente mirándolo, la verdad es que no había recuperado tanta energía como para discutir, y de hecho tampoco tenía porque hacerlo, él era el enojado, que el despotricara.
A mí se me cerraban los ojos.
Quil se recargo en la pared, negando con la cabeza como un perro cuando rompe tu mejor par de zapatos.
En realidad de verdad lucia como un perro furioso.
Así que mejor, seguía calladita.
- ¡No, Bella, no puedes hablar en serio!, ¿de verdad estas enamorada de Cullen?- pregunto estupefacto y furioso al mismo tiempo, no era una combinación agradable.
- ¡Hey momento!, yo nunca dije que lo amara – le aclare un poco molesta, ¿de verdad era tan difícil creer que entre Edward y yo podría haber algo? ¿eso era bueno o malo?... ¿en algún momento dije que amaba a Edward? – el y yo, tenemos… algo… algo que se termino esta noche, aunque con lo idiota que es cualquier cosa podría pasar… ehm… es complicado – dije un tanto incomoda, no quería explicarle esto a Quil y de preferencia no quería hablarlo con nadie más, ya era bastante… complicado.
Complicado, maldita palabra que venía a mi vida siempre.
Si yo escribiera una autobiografía, ese sería el titulo, "Complicado por Bella Swan", y si sería perfecto, porque siempre me complicaba yo misma.
Aunque, como iban las cosas, el otro título podría ser "Morí virgen y lo lamento"… o algo así.
Quil estaba callado, mirándome con el rostro exultante, sus ojos viajaban tan rápido de un lado a otro de mi cara que comenzó a marearme.
No podía hacer nada, Quil estaría en shock un rato, y yo seguía muriendo de sueño.
Cerré los ojos e inconscientemente me recline contra el muro de plástico que dividía los retretes, como si fuera mi almohada.
Dios, estaba tannn cansada, eso de vomitar varias veces no deja nada bueno.
- ¡NO JODAS! – grito Quil haciendo que saltara y me golpeara con la que había sido mi almohada hasta hacia un par de segundos, lo mire entrecerrando los ojos, el al contrario parecía que iba a imitar a Beetlejuice, sus ojos se iban a salir - ¡NO-ME-JODAS!, ¡TE ACOSTASTE CON EL! – grito señalándome con el dedo índice directamente a la cara, completamente conmocionado.
- ¡NO IDIOTA! – grite de vuelta un poco mas despierta y completamente anonadada - ¿de dónde sacaste eso? – pregunte enojada.
- Tu dijiste – susurro confundido.
- Yo dije que CASI me acuesto con el – corregí gesticulando de mas, su mirada se ensombreció.
- Aun así, casi lo haces, es más de lo que hemos tenido, ¿sabes? – pregunto con rencor, no pude esconder la enorme sonrisa y la pequeña risa que salió de mi boca.
- ¿A eso se reduce todo, estas celoso? – pregunte divertida – podría recordarte lo de hace un rato, pero las damas no tenemos memoria – bromee, el seguía con su puchero molesto, aunque sus ojos brillaron ante el fresco recuerdo - no te preocupes, soy tan virgen como el día en que me conociste, y dudo que Edward vaya a cambiar eso – le asegure con algo de amargura, pues creía que estaba diciendo la verdad.
Pero esa verdad apestaba más que los calcetines de Emmett después de entrenar.
Quil guardo silencio un momento, y después negó con la cabeza, luciendo súbitamente abatido.
Carajo, otro bipolar.
¿Acaso tengo un imán para los hombres maniáticos?
- Creo que al principio sí, me sentí un poco celoso, pero no, eso no es el problema, - me miro con tristeza y luciendo como un caballero de película dulzona se hinco frente a mi tomándome de la mano enyesada, la otra la ocupaba para arroparme con la manta que me había puesto encima – Bella, él, Cullen, él no te conviene – dijo inseguro.
Fruncí el ceño y torcí la boca molesta – No eres el primero que me lo dice, y tampoco serás al primero que ignore, pero no debes de preocuparte, las cosas no van bien entre nosotros – le explique un tanto fastidiada.
Rosalie y el serian grandes amigos.
- No lo entiendes, yo, no quisiera decirte esto, pero creo que sino no me tomaras enserio, y debes creerme, el no es bueno para ti – dijo sonando como Walter Mercado leyéndome el horóscopo.
De verdad, tenía que presentárselo a Rosalie, tal vez el haría algo que ni Alice ni yo podíamos.
Entenderla.
- Si lo dices porque se dedica a ligarse a las mas putas del bar, olvídalo lo sé – dije levantando los hombros restándole importancia.
Bueno, sí que tenía importancia, pero él no tenía porque enterarse.
- Ahm… Bella, eso… lo hacemos todos aquí – dijo un tanto incomodo – casi podría decirte que viene en nuestro contrato, sino no trabajaríamos en un Bar, cariño – se estaba burlando de mi ¿no?
- ¿Tu lo haces? – le pregunte anonadada, el asintió con una enorme sonrisa que dejaba ver que no era la primera en esa bodega, y lo peor que era a la que menos había exprimido - ¿Y también Emmett? – el soltó una risotada divertida.
- Hermosa… ¡Emmett es el dueño del Bar!, yo creo que se habrá tirado a diez hoy, antes de que llegaras – rio dejándome completamente descolocada- ¿sabes, los hombres normales, como Emmet, y yo, incluso un poco Cullen, tendemos a dejarnos llevar en una sola dirección, somos como brújulas… y creo que no tengo que aclararte cual es nuestra aguja… ¿verdad? – rio con una mirada de depravado.
- Si será cabron e hipócrita – sisee furiosa – ¿yo no puedo enrollarme pero él se las tira en el bar?, maldito cabron – susurre por la furia que sentía, Quil me miro calculadoramente.
Si decía algo mal, el sería el siguiente objetivo de mi odio.
- Bueno, creo que exagere… no se las tira, solo las manosea y deja que lo manoseen – gire a verlo con tal furia que se quedo callado durante un segundo – bueno, no seas hipócrita, es lo que tú y yo hicimos – dijo encogiéndose de hombros.
- Todos los hombres son unos cabrones – dije mas para llenar mi turno de platica que para decir algo coherente.
En realidad era coherente lo que decía, los hombres si eran unos cabrones.
- Bella, no quiero hacerte rabiar mas, pero la razón por la que Edward no es bueno para ti, no es que se comporte como cualquier hombre se comporta en un bar, en realidad en cualquier lugar… – dijo tentando terreno, apreté la mandíbula pero asentí secamente para indicarle que continuara, no es que me pudiera decir algo peor de lo que ya sabía de Edward… ¿o sí? – bien, hace un par de días, estábamos Emmett, Jasper, Cullen y yo en la oficina de Emm, estábamos platicando de las actividades y tomándonos unos tragos, la verdad es que la pasábamos bien – hizo una pausa para alejarse de nuevo y recargarse en la pared, mientras miraba como calculaba cada palabra.
Por más que calculara todo, y ciertamente no era bueno en matemáticas ya estaba rabiando.
- Entonces, - dijo adoptando un tono tétrico que hizo que me sintiera como si me estuviera contando un cuento de terror - el teléfono de Cullen sonó, y se puso pálido, sin darnos menor explicación salió de la oficina corriendo, y Jasper lo siguió – parecía que a pesar de odiar a Edward, a Quil le costaba tremendamente contarme aquello – minutos después Emmett salió al Bar por un pedido, y me quede solo en la oficina, iba a fumarme un cigarrillo, pero Emmett siempre me hecha bronca cuando fumo en su despacho, así que salí al estacionamiento de empleados – asentí de nuevo.
Este cuento comenzaba a tomar tintes de telenovela dramática.
- Ahí estaban Jasper y Cullen, Cullen estaba totalmente enloquecido, estaba tan pálido y desmejorado como tu ahora – le dedique una mirada de" jodete con tu propio puño", así que siguió – Jasper le había quitado el teléfono de las manos, pero Cullen estaba realmente enloquecido, tanto que por un rato me sentí mal por él, ¿puedes creerlo, yo mal por Cullen?, pero en realidad parecía que le acabaran de decir que su abuela había muerto, de hecho pensé que era algo relacionado, pero entonces comenzó a susurrar cosas como un loco de psiquiatra, parecía tan perturbado como uno – dijo asintiendo varias veces.
Era excelente cuenta cuentos, ya tenía toda mi atención.
- ¿Y que decía? – pregunte con extrema curiosidad.
- Decía, decía que tenía que salir de la ciudad, que tal vez tendría que salir del país, que lo habían encontrado y tenía que irse – eso de verdad sonaba a un loco – no dejaba de repetirlo una y otra vez, y Jasper trato de tranquilizarlo, pero con lo que le dijo hasta yo me hubiera puesto como Cullen – dijo mirándome con intensidad.
- ¿Qué le dijo, como se puso Edward? – pregunte intrigada.
- Le dijo que si tenía que irse que era un idiota, ¡si! Así se lo dijo, y después… - momento de pausa dramática…
… Está durando demasiado esta pausa dramática…
- ¿Después que? – explote apremiante, me sentía una chismosa, pero… bueno lo era, ¿y qué?
- Después le dijo textualmente que Tanya no debía encontrarlo, que él lo ayudaría a deshacerse de ella, o bien, podrían desaparecer un rato, pero no podía dejarlo todo, que era una idiotez y entonces… Cullen se puso a llorar – se quedo callado durante unos segundos, dándome tiempo de digerir todo, necesitaría unas horas en realidad, de lo único que estaba consiente era del dolor que sentí en el pecho al imaginarme a Edward tan desesperado como para soltarse a llorar.
Era Edward, la piedra sin sentimientos, era el tipo más frio que había conocido en mi vida, pero sobre todas esas cosas ¡era un hombre!
Había roto el pacto tácito entre los hombres frente a Jasper.
No lucir débil.
Y eso, para alguien como Edward era ENORME.
¿Qué lo tenía tan mal?
– Jasper se dio cuenta que estaba ahí, y los deje solos de nuevo, pero, sé que no eres tonta, se que entenderás porque te lo dije, no se que se traiga, pero seguro no es nada bueno, el no te conviene – dijo de nuevo aprensivo.
Lo ignore infamemente.
- ¿Quién es Tanya? – pregunte, pues, en realidad era mi mayor duda.
- No lo sé, pero… suena a mafiosa ¿no? – dijo sonriendo.
- No lo sé, nunca he conocido una mafiosa – dije distraída, mi instinto curioso y humanístico tenían una batalla campal en mi interior.
Estaba tan tentanda a seguir aquí platicando y exprimiendo de información a Quil, como tentada a salir corriendo de aquí y reconfortar a Edward.
Aunque probablemente, si estuviera llorando en estos momentos, no sería por lo de la fuga y la tal Tanya, sino por la fuga de su pequeña hermanita.
No, no era muy conveniente salir a abrazarlo como si estuviéramos en un grupo de ayuda.
Entonces quedo una opción.
¿Qué era todo ese cuento que había dicho Quil?
Estaba segura que no era mentira, Quil no mentía, pero, era tan vago y tan preciso a la vez que daba miedo.
Jasper le había dicho que era idiota para querer irse de la ciudad, ¡incluso del país!; no debía de ser muy inteligente, ni siquiera debía de pensarlo mucho.
Edward de verdad estaba metido en algo tan gordo como… un gordo.
Nadie podía querer irse y dejar su vida por una llamada telefónica, nadie que no tuviera algo sucio que esconder.
Y entonces otra frase del cuento de Quil llego a mi mente.
Jasper le había ofrecido a Edward deshacerse de ella, que Tanya no debía encontrarlo.
- ¿Qué estas escondiendo, Edward Cullen? - pensé en voz alta, arrepintiendo al instante.
Quil luciendo como una señora anciana y chismosa se sentó junto a mí en el retrete, empujándome a la orilla y sonriendo como idiota.
- Tengo una teoría – dijo orgulloso.
- Estoy segura de no querer escucharla – replique.
- Cullen es traficante de órganos – dijo ignorándome.
- ¿Qué… pero que estás diciendo? – pregunte estupefacta.
-¿ No lo vez?, ¡Todo encaja! – dijo sonriéndome, le puse cara de "No me jodas", pero aun así continuo – es enfermero, ¡enfermero no doctor!, tiene acceso a pacientes, y estos tienen órganos, Tanya la mafiosa podría colocarlos en el mercado negro o bien Tanya podría ser una víctima, tal vez ella sepa que hace Cullen y lo está chantajeando, por eso se quiere deshacer de ella, ¿no lo vez? – repitió haciendo aspavientos con la manos.
Estaba boquiabierta.
¿Tanya la mafiosa que coloca órganos?
¿Tanya la victima?... ¿acaso iba por ahí sin un pulmón?
- Pero… ¿te estás escuchando? – pregunte aturdida, a pesar de sonar a una locura, todo lo que decía era… verosímil.
Me sentía en medio de la película de El silencio de los inocentes…
¿Y si Edward era el aprendiz de Hannibal Lecter?
Oh Dios… esto de verdad era gordo.
- ¡Claro que sí!, de todo modos Bella, sea o no sea traficante, algo turbio trae, y no quiero descubrirlo - fijo sus pesados ojos en mi de nuevo, con una expresión tenebrosa – y tu tampoco deberías querer saberlo – dijo con tono regañón.
Lo mire a los ojos buscando una verdad que no poseía, buscando algún indicio de mentira en sus palabras, uno que no había.
¿De verdad Edward podía ser traficante, tan equivocada estaba con él?
A pesar de las palabras sabias de Quil, de verdad quería saberlo.
Y sobre todas las cosas, y sin coherencia alguna, el nombre de Tanya me decía algo, había algo de ella que sabía, sabía que no era la primera vez que escuchaba de Tanya…
Pero no podía recordar nada, absolutamente nada.
Me mordí el labio angustiada, entre Edward y yo la palabra complicado ya no era suficiente.
Quil malinterpreto mi gesto y se levanto de un brinco.
- ¿Te sientes mal otra vez? – pregunto preocupado haciendo amago de hincarse, lo detuve.
- No te preocupes, solo estoy cansada – dije evadiendo el tema, si expresaba todas las dudas que me habían surgido, Quil no era el optimo para hacerlo – y un poco… asqueada – dije
No estaba precisamente asqueada por la borrachera, ¿acaso debía explicarlo?
- Deberíamos irnos – dijo levantándose y dirigiéndose a la bodega, pero lo detuve tomándolo de la muñeca.
- Creo… creo que necesito unos minutos mas – explique sintiéndome verde.
- Emmett te estará buscando, Edward debe estar buscando a tus amigas, no es tan inútil como se ve, las va a encontrar – me tentó Quil sonriendo.
- No importa… - pero entonces repare en sus palabras - ¡QUIL, ERES UN IDIOTA! – le grite poniéndome de pie de un brinco y haciendo que la mirada se me nublara, me sostuve apenas por las paredes de plástico del retrete.
- ¡¿Qué hice? – exclamo a su vez levantando ambas manos como si le apuntara con una resortera.
- ¡Mandaste a Cullen a cazar a las chicas! – le grite de nuevo, aunque menos agresiva, aun no veía las formas a mi alrededor.
- Pero no te esta cazando a ti – replico confundido.
- Eso no importa, tienes que alertarlas – le pedí, aferrándome a ciegas a su mano – Rosalie, la hermana de Jasper, estaba enrollándose con un tipo, Jasper se la va a tragar, por favor, ayúdame – le pedí haciendo un pucherito y gradualmente enfocando su rostro contrariado.
- ¿Por qué no lo haces tú? – pregunto frunciendo el entrecejo.
- Porque necesito quedarme un rato más, creo que aun falta una copa que devolver al inodoro, y tardare un poco en arreglarme, tu ya estas vestido – le dije señalándolo con la mano, como haciéndole una reverencia – por favor Quil, ellas confiaron en mí para no ser descubiertas – le rogué poniendo carita de alcohólica arrepentida.
Siempre funcionaba.
- Ash Bella, sabes que nunca te negaría nada – dijo abrazándome – ¿Dónde las encuentro? – pregunto aun pegado a mí.
- La última vez que vi a Rosalie estaba a un par de mesas de donde estábamos ve por ella y ella alertara a Alice, puedes llamarles desde mi celular – dije esperanzada – tómalo de mi bolso, ¡te pagare el favor! – le dije agradecida.
- No te preocupes por eso – dijo pasándose las manos por el cabello y alejándose de mi para mirarse al espejo, se acomodo la camisa y después saco su celular y mi bolso del saco extendiéndomelo – dame el numero de la rubia – me pidió.
Saque con algún trabajo el celular, estaba más torpe que antes, aunque obviamente el yeso no ayudaba en nada.
Le di el numero y una sonrisa zalamera se extendió por su rostro – No la llames después de encontrarla Quil, ya suficiente tienes con lo que te haría Emmett si se entera de lo nuestro como para que Jasper, el soldadito de plomo se una a la encomienda de dejarte invalido… o invalidado – le dije con el entrecejo fruncido, el me hizo una mueca de hastió pero sonrió.
- Juro que no le llamare – dijo dándose la vuelta de nuevo para verse al espejo – no si ella no me pide mi numero – dijo riendo.
- No lo hará – dije insegura, recordando el mensaje que me había enviado antes de escabullirme hasta aquí con él.
Tenía que quitarme el mareo, tenía que reponerme de haber devuelto todo el contenido de mi estomago, pero en lo único que podía pensar era en Edward y que estaría haciendo ahora.
Y no era precisamente porque estuviera cazando a mis amigas.
Más bien quería saber cómo se sentía, quería asegurarme que estaba bien, la idea de que se hubiera soltado a llorar por una llamada telefónica me estaba matando.
Podría engañarme, podría engañarlos a todos, podría incluso engañarlo a él.
Pero era un hecho que él era algo más que un conocido molesto para mi, en realidad me importaba.
- Ahm… ¿Bella? – llamo mi atención Quil, que ya estaba frente a mí, luciendo tan lindo como al principio de la noche, alce la mirada para admirar su bello rostro moreno, ruborizado y sumamente apenado – hay un problema – dijo torciendo la boca con vergüenza.
- Lo siento, pero no hare nada para sacarte la frustración de que no llegáramos mas allá de la tercera base – bromee sonriendo, el también sonrió pero negó con la cabeza.
- No me refería a eso… pero ahora que lo dices – ambos nos quedamos callados mirándonos sugestivamente… ¿todavía había tiempo de… sacar frustraciones?
- No – dijimos al mismo tiempo, y volvimos a reír.
- Bella, iré a buscar a Rosalie, pero, tengo el tiempo justo, debo estar en un Bar a unas cuadras de aquí en diez minutos, soy el DJ invitado de una noche de Trance, y no puedo faltar, si Rosalie no está donde dices le llamare para enviarla al Privado y le pediré que avise a Alice, pero es lo único que puedo hacer, lo siento – se disculpo realmente apenado, le sonreí.
- No te preocupes, harás mas que yo, tengo que quedarme aquí a esperar que mi estomago deje de retorcerse y después arreglarme de nuevo para no lucir tan… ebria, así que sea lo que sea que hagas, me ayudaras lo suficiente – le dije sonriente, el rio y se paro justo a dos centímetros de mi.
- No sé cuando volvamos a vernos, tal vez pasen meses, tal vez años como la ultima vez, quien sabe– dijo depresivo, lo tome del mentón y levante su cara entristecida.
- Te juro que no pasara tanto tiempo, te llamare y nos iremos a comer un día de estos, ¿te parece? – le sugerí sonriendo, no me había dado cuenta, o tal vez lo había bloqueado para no sufrir, el hecho era que Quil era una de esas personas que elevaba mi espíritu…
Uff!... soné muy Rosalie.
- Si estás aquí – dejo escapar, y después se mordió el labio y corto el contacto visual nervioso.
- ¿Y porque no iba a estar aquí tonto? – le pregunte divertida, vaya que estaba deprimido…
- Solo digo tonterías – dijo evadiendo mi mirada, haciendo que frunciera el entrecejo… ¿de verdad no podía conocer gente menos… bipolar? – ¿un besito de despedida? – pregunto con mirada picara.
- Todos los que quieras – dije, y sin más, lo jale de la nuca y estampe mis labios contra los suyos.
Quil no desaprovecho la oportunidad y me devolvió el beso, de manera animal, como siempre lo hacía, sus manos viajaron tan rápido a mi cintura que me sentí inmediatamente… mmm… ahmmm… mmm… bueno no encontraba otro adjetivo, así que… si, cachonda.
Entre abrí la boca y Quil comenzó a provocarme con su tersa y tibia lengua, mientras trataba de aprisionar su labio inferior con mis dientes.
Y cuando lo logre, fue como si hubiera subido un interruptor en su cuerpo.
Sin miramientos me cargo de la cintura, provocando que quedara a su altura; traviesa enrede mis piernas en la suya y me pegue mas a él, me separe solo dos segundos para tomar aire, el hizo lo mismo, y volvió a arremeter con la lengua.
L a frazada calientita que me cubría hasta ese momento quedo en el piso gloriosamente.
Me sentía tan… mmmm… ahmmmm… mmmm… ¿caliente?, Dios este hombre sabia donde estaba mi interruptor.
Tenía que parar esto o nos quedaríamos aquí toda la noche.
- Mmmm... Quil – dije separándome de él, mientras el comenzaba a besarme el cuello, me obligue a concentrarme – Quil… mmm… te… mmm… te están esperando… oh Dios – solté agobiada.
- Pueden esperar un poco mas – dijo mordiéndome la yugular, haciendo que apretara mas mis piernas a su alrededor.
- Yo… creo que… podrían – dije besándole el cuello, totalmente rendida… no, no debía, Rosalie podría ser descuartizada por Jasper si la descubrían…¡DIOS! ¿Quien lo enseño a besar de esa manera? – Quil… dejemos esto… mmm… por favor… oh Dios – Quil rio contra mi cuello, y al fin se separo.
- No quiero dejarte así, así que… paremos – dijo sonriente mientras me bajaba de su cintura, toque el piso e inmediatamente me sentí frustrada.
Algún día, si, algún día tendría que tener sexo en un baño público… pero este no era el día.
- Te llamare – dije agachándome por la frazada, lentamente, pues apenas hice amago, el mareo volvió a aparecer.
- Esperare tu llamada – dijo besándome la mejilla y caminando a la salida – no cierres la puerta del baño, y cuando salgas, cuida que no dejes nada, pocos tenemos llave, pero aun así, sería un poco desagradable descubrir unas braguitas por ahí… o un charco de vomito – dijo riendo, en el marco de la puerta se giro – bueno si quieres dejar unas braguitas, déjalas en la caja que está detrás del sofá, las encontrare – me guiño un ojo, le saque la lengua y así se perdió hasta que escuche la puerta cerrarse.
Bien, ahora estaba sola, caliente, vomitada y casi ebria…
Mi vida es genial.
Me senté en el retrete de nuevo, adormilada, de nuevo, acongojada, de nuevo.
La idea de estar ebria era mala, porque, a pesar de sentirme mucho mejor, sabía que no iba a poderlo disimular tan bien como para que Emmett no se diera cuenta, y cuando se diera cuenta, me echaría bronca.
Pero, si se atrevía a hacerlo, yo también sacaría bastantes cosas a relucir.
Lo amaba, era… mi hermano, si, pero debía entender que no era la niñita que conoció hace años, que necesitaba ser protegida de bastardos adolescentes hormonales que solo querían acostarse conmigo y después no volverme a ver.
Ya era una adulta, no necesitaba que me persiguiera por el bar para no estar a merced de bastardos adultos hormonales que solo querían acostarse conmigo y no llamar, ¡tal vez yo no querría que me llamaran!
Definitivamente tenía que pararle el tren.
Otro tren que debía parar era el de mi propio cerebro.
Aquella platica con Quil, había sido muy fructífera.
Hoy, después de tantos años, estaba segura que Quil tenía sentimientos, tan profundos como los míos o los de cualquier ser humano, claro, no era mi vertedero de pasión únicamente, el amaba, amaba de una forma que envidiaba, la envidiaba porque no conocía esa forma de amor.
¿O sí?
El había dejado a la pequeña adolescente enamorada a kilómetros de aquí, repleta de amor y devoción por un chico que le correspondía tanto que se alejaba de ella, porque no le convenía.
Tal vez si había amado de esa forma.
Si, tal vez lo había hecho, me había ido de mi hogar, había huido tan lejos, al otro lado del país porque sabía que lo nuestro no podía ser, lo había dejado enamorada, y aunque el tal vez nunca me amo como yo, lo había hecho para no hacernos daño.
No, tal vez no había amado de la misma forma que Quil.
Quil había dejado a Claire porque le preocupaba lo que la sociedad dijera de ella, yo lo había dejado a él, porque me preocupaba lo que la sociedad podría decir de mí, me había auto protegido.
Fuera como fuera, Quil y yo habíamos huido a un estado diferente, solo para no sufrir.
Si, entendía a Edward.
El quería huir de algo, ya fuera la ley o algo mas, él quería irse para no salir herido, ya sea por policías al atraparlo o por algo peor.
¿Qué podía ser peor que el FBI persiguiéndote por traficar órganos… o comerlos?
No lo sabía, pero si era otra cosa, o sea, entendía porque Edward quería irse.
Sin embargo, pese a la razón, me dolía tremendamente que Edward estuviera en un aprieto tan enorme para querer dejar todo atrás.
Sabia cuanto dolía tener que dejar todo atrás.
Y dejar todo atrás implicaba… que también me dejaría atrás, no soportaba esa idea.
Pese a que nuestra relación no era idónea, tal vez no era siquiera una relación, quería evitarle ese dolor.
Evitárnoslo.
¿Pero qué podía hacer?
Nada, el no me tenía confianza, el no quería nada de mí, yo no tenía derecho a tratar de ayudarlo, porque como él había dejado claro, no éramos nada.
Entonces un foquito se prendió en mi cabeza.
El no confiaba en mí, pero lo había hecho con Jasper.
Jasper era el que podría ayudarlo, tenía que hablar con él, si eso implicaba tener que meterlo y ponerlo al tanto de todo este desastre de pseudo relación que teníamos Edward y yo, lo haría, lo haría todo para que él no se fuera.
Mierda, estaba demasiado encariñada con él.
Me levante ofuscada por la guía de mis pensamientos, para estar medio ebria, y tan mareada tenía demasiada información coherente en mi cabeza.
Salí a la bodeguita, Quil había recogido nuestro desastre, salvo por la puerta entre abierta, empujada por lo que antes había sido mi tubo, es decir el perchero, para no abrirse fácilmente, ya que yo no tenía la llave para salir; todo estaba acomodado.
Parecía que nada hubiera pasado aquí, mi cabestrillo y el vestido reposaban en el sofá como si los hubiera dejado ahí por equivocación, tan ajenos a todo que me sentí insultada.
Hubiera sido lindo encontrar algo que dijera que mi noche no había pasado en blanco.
Sin embargo supongo era mejor.
Al menos mi ropa ahí me recordaba una nueva noche, una noche como las de antaño.
Era mi noche de puteria, me había comportado como una completa zorra, si, así lo hacía antes, emborracharme y enredarme con algún chico, al menos eso me hacía sentir mejor, la había pasado muy bien.
Y no, no conocía a alguien tan mojigata como para que después de ser una zorra por una noche, no se enorgulleciera y quisiera repetir.
Y mi ropa ahí, no se veía tan virginal después de todo, si recordaba la manera en que me había quitado el vestido, y como lo habíamos festejado en ese sofá, lucia bastante bien.
Puse mi bolso acomodándolo de tal manera que pareciera que mi vestido lo traía, y tome mi celular para tomarle un foto.
No era como si tomara una prueba de triunfo, sino que ¡lucia tan gracioso! Era como ver la túnica de mago de Mickey en Fantasía, o la tela con la que hacían el vestido de la princesa esa de Disney que no recordaba, sería tan genial que mi vestido se pusiera a bailar con una escoba.
Estaba revolviendo demasiadas películas… si, al fin se notaba lo ebria que estaba.
Tome la foto y me senté en el sofá tranquilamente, e inmediatamente me sentí adormilada, estaba demasiado cansada.
Me recosté un poco, estirándome perezosa.
Había sido un día demasiado movido, y aunque Emmett tratara de devorarme viva, en cuanto llegáramos a casa, iría directo a la cama, no podía más.
Sentí un movimiento estomacal para nada cómodo.
Dios, tal vez iría directo al baño cuando llegara a casa.
…
Mierda, tal vez tendría que ir directa al baño justo ahora.
Me levante de golpe, tome mi bolso y la frazada y Salí disparada al baño.
¿Cuánto liquido había en mi estomago que tendría que devolver?
Para mi suerte, si la siempre mala que me perseguía, descubrí que no podía correr y estar ebria al mismo tiempo.
Me tambalee un poco casi al llegar al baño, me sostuve de la puerta, haciendo que esta se moviera.
Otro retortijón y sentí la boca completamente inundada de saliva.
Entre dando pasos dispares sosteniéndome de todo lo que podía, la puerta fue de gran ayuda, estaba tan mareada que tuve que sostenerme de ella, fue útil si, hasta que se cerró.
Casi a gatas llegue al retrete, levante la tapa y….
Nada.
Sencillamente nada.
Era común, lo sabía, pero era tan jodidamente irritante.
Si, sentiría nauseas toda la noche, y menos de la mitad de esas veces, sino que ninguna vomitaría, era el maldito precio de ser una alcohólica de closet.
Asqueada y avergonzada de que este se hubiera convertido en mi recinto de borrachera me recargue en la dona del baño abatida.
Esto era denigrante, afortunadamente, solo yo era testigo.
Nunca, nunca beban hasta vomitar.
Me quede ahí durante unos minutos, hasta que mi estomago se canso de retorcerse un poco.
Me levante y me dirigí al lavamanos.
¡Santa Madre Naturaleza!
Ufff!... volví a sonar muy Rosalie…
El caso es…
¡Carajo!, Quil tenía razón, me veía tan mal.
Mi peinado, una hermosa coleta con crepe y rizos bajando, ahora era una media coleta, con un bultito que antes había sido un crepe, inclinado hacia mi oreja izquierda, mis rizos más bien parecían nudos ciegos.
Bien, me había arruinado varias veces los looks que me hacían las chicas, ya lo arreglaría.
El maquillaje estaba más que arruinado, en realidad, ya ni siquiera tenía maquillaje, había un residuo leve de sobra oscura en mi parpado móvil, el delineador estaba un poco cortado, y mis pestañas un poco marchitas, podría arreglarlo… bueno solo un poco, el labial hacía años que había desparecido, así que solo tendría que volvérmelo a poner.
Pero debajo del look que las chicas tanto se había esmerado en lograr, estaba lo peor.
Mi piel lucia como una nieve de lima pasada, blanquecina en algunos lados y amarillenta en otros, y lo peor de todo, tenía unas enormes ojeras que me hacían lucir como zombi.
Definitivamente lucia horrible.
De nuevo, agradecía estar sola.
Quil… bueno Quil me había visto peor, así que no me sentía tannn avergonzada.
Me estire por mi bolso que estaba tirado al lado del retrete y vacié todo su contenido en el lavamanos.
Revolví todo en busca de todo lo necesario para volver a parecer un humano, y comencé.
Me deshice todo el peinado que traía, y lo cambie por una sencilla coleta alta, lucia casi tan bien como la anterior, solo un poco menos… mmm… ¿fashion?
En realidad me gustaba maquillarme, era algo relajante y alimentaba mi vanidad, algo que todos necesitamos de vez en cuando, cuando iba al trabajo, y no me levantaba tarde, ponía música a todo volumen y hacia hojalatería y pintura sobre mí, sintiéndome como en una estética profesional.
Busque en el revoltijo de cosas que había en el lavamanos mi celular, pero no lo encontré, seguramente lo había dejado en el sofá, así que seguí maquillándome, en realidad era como los días de trabajo en los que me levantaba tarde, tenía que embellecerme rápido y con lo que tenia.
¿Qué tan enfadado estaría Emmett?
¿Qué tan enfadado estaría Edward?
¿Quil habría encontrado a Rosalie?
¿Acaso no dejare de hacerme preguntas sin responder la de antes?
¿Habría algo de hot cakes de los que había preparado Alice en casa?
¿No era arriesgado comer después de haber estado vomitando?
Esto… ya era aburrido.
Termine de maquillarme los ojos, quedaron decentes, no tan hermosos como al principio de la noche, pero era lo más que podía lograr con la mano izquierda, no me había atrevido a usar delineador, y me había picado unas cuantas veces el ojo mientras me ponía las mascara, pero, lucían presentables.
Tome el polvo traslucido de base y comencé a repartirlo por todo mi rostro.
Y a repartirlo…
Y a repartirlo…
¿Qué esta mierda no me quitaría lo amarilla?
"Por eso es traslucido Bella… ¡DA!", me respondí a mi misma tirándolo al lavamanos.
Tome el labial rojo brillante, con el aplicador más delgado del planeta y me mire al espejo.
Esta era la prueba de fuego.
Con la mano izquierda temblorosa comencé a delinear mi labio inferior, y al medio centímetro, me pinte la barbilla.
Solté un suspiro de frustración y tome un trozo de papel para volver a empezar.
Básicamente repetí esta operación unas 10 veces, al final decidí que usaría el labial transparente que llevaba siempre de repuesto.
Me mire al espejo satisfecha, lucia bien.
No perfecta, no linda, no sobria, pero bien.
Guarde todas las cosas en mi bolso de nuevo, tome la frazadita, me asegure de no tener nauseas y me dirigí a la puerta del baño.
Distraída contando mentalmente que era lo que me faltaba hacer para salir a enfrentarme con el energúmeno que seguramente era Emmett me apresure a salir a la bodega para vestirme.
Tal vez si le dejaría un recuerdito a Quil en la caja detrás del sofá, lleve emocionada la mano al picaporte para hacer el mejor regalo de todos de una vez…
Pero…
¿Qué?...
¡Mierda!…
La puerta no tenia picaporte.
¡MIERDA!
Solo tenía una cerradura de la cual obviamente no tenía la llave.
Y las palabras de Quil, que apenas si había tomado en cuenta llegaron a mi cerebro alcoholizado.
"No cierres la puerta del baño"
OH que la maldita puta suerte que me persigue.
¡Estaba encerrada en un maldito baño público escondido en ropa interior!
Lleve mi mano directamente a mi bolso, iba a llamar a Quil para que me sacara de aquí.
Claro…
Mierda de nuevo.
Mi celular se había quedado afuera.
Como burlándose de mi, el celular fuera de mi alcance comenzó a sonar, alguien me llamaba.
Estaba atrapada siendo buscada por no sé cuantos empleados de Emmett y de Emmett mismo, en un lugar del que Quil me había dicho, pocos tenían llave.
Esperaba que a alguien se le ocurriera buscar aquí, no quería morir encerrada en un baño.
Y sobre todo, y lo que más quería, era mi camita, quería de nuevo y por segunda semana consecutiva que este viernes terminara.
El celular volvió a sonar.
Esto estaba comenzando a ponerse aterrador.
Ok… debo pensar con la cabeza fría…
…
…
….
¡PUTA MADRE PORQUE TODO ME PASA A MI!
Grite de pura frustración pateando la maldita puerta, que apenas se movió.
Bueno, Si Emmett no estaba enojado, seguramente lo estaría.
¡Pero yo también lo estaba!
Dejándome llevar por la ira de volver a cruzarme con la puta suerte, y del miedo de estar sola encerrada en esa tumba de azulejo blanco, comencé a patear y golpear a la puerta con los puños, dejando caer mi bolso y la frazada, mientras gritaba como enloquecida.
En realidad estaba enloquecida.
¿Qué es lo que había hecho mal para merecer tal suerte?
- ¡MALDITA… SEA! – gritaba mientras la puerta se convulsionaba bajo mi ataque - ¡ESTUPIDA…. PUERTA… ESTUPIDA… SUERTE… YO NO MEREZCO … ESTO! – las lagrimas se comenzaron a desbordar de mis ojos, la ira crecía, acompañada del miedo - ¡¿COMO PUEDEN ENSAÑARSE TANTO CONMIGO?, ¡YO NO HE HECHO NADA MALO, NUNCA, INCLUSO SOY VIRGEN, SIEMPRE… COMO MIS VEGETALES, DONO DINERO A LA BENEFICENCIA Y… ME BAÑO TODOS LOS… DIAS! – solloce todavía un poco alto, mientras solo pateaba la puerta, pues la mano, me estaba punzando como si me la hubiera vuelto a romper - ¿Por qué? – deje salir con una última patada y recargando mi frente en la puerta, aun inmóvil.
La música de mi celular volvió a llenar mi silencio, acompañando a mis sollozos.
Sentí las mejillas completamente húmedas y me sorbí la nariz mientras mi piernas se doblaban lentamente.
La ira comenzó a bajar rápidamente, solo sencillamente estaba aterrada.
- Todo lo que quería era pasar una linda noche – solloce sin poder controlar el llanto y la opresión que sentía en el pecho – solo quería estar linda, bailar y divertirme con Edward, ver como Emmett se sentía realizado con su bar, - un sollozo – que las chicas bailaran y rieran, ¿acaso es mucho pedir? – otro sollozo.
Caí de rodillas sosteniéndome de la puerta y de nuevo sonó la musiquita de mi celular haciendo que un gemido saliera de mi boca, recordando que estaba aquí encerrada, no es que no lo estuviera recordando ahora.
- Soy un ser humano, no puedo soportar tanto – un nuevo sollozo – he tenido una semana horrible, ¿Por qué no puede terminar de una vez? – pregunte sintiéndome rota – quiero reír genuinamente, divertirme, que la vida sea más fácil – volví a sorberme la nariz - ¿Por qué humillarme tanto?, ¿Por qué torturarme así?, - pregunte sintiendo de nuevo la furia recorrerme - ¡maldita suerte! – grite dándole un puñetazo a la puerta con el yeso, si, iba a tener que ir al doctor de nuevo, si salía de aquí - ¡ESTA ES LA ULTIMA PUTA VEZ QUE ME JUEGAS MAL, HARE MI SUERTE, SALDRE DE AQUÍ Y SERE FELIZ, NO ME LO HECHARAS A PERDER PERRA! – grite volviendo a golpear la puerta, ahora con la otra mano.
Me deje caer en el piso, recostándome totalmente, ya no me sentía mareada, ya no me sentía asqueada o mareada, estaba totalmente triste.
Tal vez sobreactuaba, tal vez ya me venía la regla y estaba hipersensible, pero esto era una putada, ¿Por qué me tenía que quedar encerrada en un puto baño semi desnuda?
Solloce más fuerte.
Y más fuerte.
Y más fuerte.
Hasta que mis sollozos se hicieron berridos.
Y más berridos.
Y más berridos.
El miedo me estaba dominando.
No quería quedarme aquí.
Comencé a gritar pidiendo ayuda, asustada de que mis gritos nunca se escucharan.
Me sentía como si me hubieran enterrado viva, tal vez me descubrirían demasiado tarde, muerta de inanición, o seca de tanto gritar y llorar.
Grite, y seguí gritando.
Hasta que la voz se me acabo y las lagrimas mudas siguieron escurriéndose por mis mejillas.
Me quede en silencio, escuchando de fondo a mi celular sonar y sonar sin ser atendido.
Iba a quedarme aquí toda la vida.
Y no me importaba, si salía y la vida seguía siendo una mierda, prefería quedarme aquí.
No, no era cierto, quería salir, no quería morir aquí.
No quería.
Sentí una punzada en el vientre bajo y bufe mas entristecida.
Si la suerte era una cabrona, la naturaleza lo era un poco más.
¿Cómo me iba a llegar la regla encerrada viva?
Al menos tendría una última regla antes de morir encerrada en un baño.
¿Y eso era bueno?
Los ojos comenzaron a pesarme, y me acurruque contra la pared, arropándome con la frazada, esperando, que la suerte dejara de burlarse de mi.
Y así, esperando, me perdí, en los brazos de alguien mucho menos ingrato que la suerte, el buen Morfeo que esperaba no me diera pesadillas.
En efecto, me perdí en una inconsciencia consiente, escuchando mi celular sonar y sonar, sonar y sonar, y una oscuridad cubriéndome como un velo tranquilizador.
Esto era mejor de lo que podría estar haciendo, golpeando a una puerta o vomitando, así que me tranquilice lo mas que pude.
Ahí tirada en el piso, encerrada, me sentí desprotegida, vacía, sola, aterrada y las ideas comenzaron a inundarme.
Estaba llorando de miedo, pero también de frustración.
Era una rara relación de ideas, tal vez, pero, estar aquí encerrada, sabiendo que tal vez aquí me quedaría hasta morir me estaba dando una perspectiva.
Lo quería, de verdad lo quería.
Basta de negarme, basta de decir que no me importa cuánto me lastime.
Lo quiero.
Recostada me dije, que si lograba salir de aquí, no lo dejaría ir, lo ayudaría, no podía dejar que huyera.
No huiría de mi.
Estaba en catarsis, mi vida, sin ninguna razón aparente más que la maldita suerte, volvía a tener el adjetivo Complicado tatuado a pulso y sangre.
Estaba encerrada, y al parecer enamorada, y el hombre que amaba solo quería huir.
Y eso, lo complicaba todo.
Si, aun mas.
Todo era complicado.
No quería morir aquí, no sin haberle dicho que lo quería, no sin saber que sentía por mí.
Pero, nadie escuchaba mis gritos, los golpes en la puerta, y las paredes blancas de azulejo parecían encogerse por momentos, aplastándome con la única verdad que tenia.
Estaba encerrada.
- Solo quiero salir – susurre cerrando los ojos de nuevo, dejándome llevar por el estupor de la catarsis – no quiero que sea más complicado, solo necesito volverlo a ver… -
Y así, deje que una inconsciencia desesperada me llevara lejos.
Que les parecio?, espero que bueno, es algo, raro en realidad, creo que no habia sido tan intensa asi que espero los tomatazos jejeje
Bueno, aca les tengo una sorpresa, el siguiente capitulo lo publicare la semana siguiente (esta vez si), y junto con el les traere una sorpresa, el unico adelanto que les puedo dar es, si les gustan los fics melosos, espero que disfruten, y si les gustan los fics que no sean de Crepusculo tambien!
Asi que, si les interesa, las que me tienen en alertas de autor, les llegara un mail xD y las que no y quieren saber a que me refiero, entren a mi perfil la proxima semana xD sin compromiso marchantita xD... ok mucho mexicanismo jajaja
Y con eso, creo que es una gran pista xD
Tengo ademas, que pedirles un gran favor, tengo esta piedrita en el zapato desde hace capitulos!
Veran cada que actualizo, FF. net no me lleva a la primera pagina de actualizaciones, eso ya me esta volviendo loca, amo a todas y cada una de ustedes que ha seguido la historia, amo a cada una que ha llegado recientemente, pero me molesta saber que el fic no tiene la "proyeccion" que deberia, no se, me molesta jajaja.
Asi que, si alguien sabe que puedo hacer, por favor digamelo!... porque esa idea ronda muy seguido por mi cerebrito xD
Ahora, lo mas importante, los agradecimientos, la parte que mas me llena de alegria de "trabajar" en FF. net jejeje Muchas Gracias!
EBRUME, KARITO CULLENMASEN, TATA XOXO, CULLEN-LEMMON, YULIBAR, AMERYTOH, IDTA, MARICLAU, BELLA-NYMPHA, LMABT, NAOBI CHAN, MONI-CULLEN-PATTZ , YOLABERTAY, EFFYLOVE, ANICHERRY, FER!, MAGYMC, ROX87, PALM FIC-CULLEN, BABYMOON CULLEN, ROSSIE K, JEZIIK, EMMALUP, AIIRAM, LOVE SEX BELLWARD, MILHOJA, ALEJANDRA YARURO, GEORGINA, SILVES, MAXIPAU, LUNATIKACC, FUCKINGTONYSTONEM, NAIARA23, -TSUKINO, PEDRO, KLAUDIA T, KATYCULLEN, SIEMPREBELLA, LUCIA2176, ANGIIEEEH, MELANIE STRYDER, MELO3M, ALICE CULLEN239, MSOLCITO.
Y bueno, creo que con eso se termina la entradita de hoy, espero que les haya gustado!
Muchas gracias por todo, nos leemos en el siguiente capi!
Beshos y buena vibra!
