Pasado, secreto y pesadilla

Después de celebrar durante toda la mañana, toda la tarde y parte de la noche, una gran fiesta pirata, la cual solo disfrutaron el cyborb, el capitán y el inocente renito, en honor a la nueva nakama, solo quedaban despiertos el cocinero y la navegante, quien de vez en cuando observaba al rubio mientras este fumaba apoyado en la barandilla. Estaba confundida, eran nakamas y les había ocultado la existencia de su hija, o eso parecía; ahora la niña estaba en el mismo barco, por razones desconocidas y todo su concepto del cocinero se había borrado, su mente estaba abarrotada de preguntas que no sabía como formular: ¿Qué había sido de la niña durante tanto tiempo? ¿Por qué se había callado Sanji su existencia? ¿Qué pasaría ahora? ¿Nadie le reprocharía el abandono?
-Lo siento, Nami-swan-fue un leve susurro llevado por el viento, pero lo suficientemente alto para que los oídos distraídos de la navegante lo captasen-Prometo que desaparecerá en la siguiente isla, no se quedará aquí.
Al principio no entendió de que hablaba, pero inmediatamente después sus ojos se deslizaron hasta la figura dormida de Nova, apoyada sobre el pecho del capitán, sintió que su sangre ardía, la peliverde le recordaba en cierta manera a ella, en su caso le arrancaron a su madre adoptiva y ahora, Sanji pensaba abandonarla como si fuese un animal…porque creía que sería una molestia.
-No digas tonterías, quizás sea mejor que se quede aquí, podría ayudar en algo-objetó, cejo fruncido y labios fuertemente cerrados-Abandonarla no es opción, si es tu hija de verdad, te tendrás que hacer cargo de ella, quieras o no.
Algo enfadada se levanto de la cubierta y se dirigió a su camarote, donde ya dormía Robin, dejando al cocinero con gesto afligido, pero internamente aliviado de que ninguna de sus chicas lo odiasen por Nova. Observó a su hija y enseguida comprendió el juego de su pequeña dama…claramente no lo permitiría. Con cuidado de no despertarla, intento tomarla en brazos, pero Luffy tenía su brazo derecho sobre su cintura como si fuese una manta, ella se veía tranquila, como pocas veces, si hasta casi sonreía como hacía años no la veía hacerlo…Y el sonrió junto a ella, retirando algunos mechones de rebelde cabello de su rostro, para terminar dejándola allí e ir a la habitación de los chicos.
Ya dentro de su cuarto, sobre su litera se dio cuenta de que las lagrimas rodaban desde sus ojos sin que el pudiera controlarlas, sin que el supiera por qué estaban allí. No las entendía, ¿por qué lloraba si no tenia motivos para hacerlo? Sin darse cuenta se quedó dormido, sabiendo inconscientemente la respuesta a sus lágrimas. Sus sueños fueron poblados por recuerdos, tristes, amargos, llenos de soledad: su hermano mayor, Kester, sonriendo junto a él en el jardín de la mansión familiar, y su imagen se rompió como el cristal, pronto se vio envuelto en fría oscuridad, luego de la nada surgieron las figuras de los cocineros del Orbit, sus momentos felices, sus tontas discusiones, pero se diluyeron con la lluvia, seguidamente su persona especial, el sabor de sus labios, su tacto áspero pero tierno, se difuminó con la brisa, Zeff y los cocineros del Baratie, sus peleas, sus críticas, la sangre los manchó y aún así seguían sonriendo, las primeras personas que permanecieron junto a él en lo bueno y en lo malo. Finalmente, sus nakamas, ellos entraron en su vida, uno a uno, como un color, pintando su mundo: Luffy el azul del mar, Robin el negro de la noche, Nami el plateado de las estrellas, Usopp el marrón de la tierra, Chopper el rosa de los cerezos en flor, Franky el naranja del atardecer, Brook el dorado del amanecer, Vivi el blanco de las esponjosas nubes, Zoro el verde esmeralda de los campos; impresionante, el colorido de su mundo con ellos dentro, pero había un color más, el rojo de la sangre que cubría todo lo anterior nombrado, el sufrimiento, la desconfianza, la capa que cubría su pasado más oscuro, el rojo del atrevimiento a intentar ser feliz, la prohibición de acercamiento, de calor, las nubes se tornaban grises, las estrellas se escondían, la noche se iba con el alba y el ocaso, el mar se evaporaba, el verde se secaba, junto con el rosa, la tierra se deshacía y era transportado por el viento, todo volvía a ser vacío, sin más color que el rojo que desprendía su persona, sin saber cuanto soportaría a partir de ese momento.
-Cocinero-san-llamó una voz lejana, hueca, llena de preocupación-Cocinero-san, despierte, es una pesadilla.
¿Una pesadilla? No, todo era real, la sangre bañaba su cuerpo, salía de él, rodeaba todo, lo cubría, aquello no era una pesadilla, era su infierno personal, pero entre todo, seguía la tranquila voz, susurrante, insinuante, atrayente.
-Cocinero-san, despierte, Cocinero-san-la voz se unió a un movimiento continuo en su brazo izquierdo que se desprendió de su cuerpo, intentó gritar, mas tenía la garganta sellada-Cocinero-san, llamaré a Capitán-san si no despierta.
Entreabrió los ojos por fin para encontrarse con los orbes de Robin, su morena arqueóloga, quien sonrió entre aliviada y preocupada.
-¿Qué paso, Robin-chwan? ¿Necesita mi morenaza su néctar?-pregunto desorientado, con tono dulce pero no empalagoso-Me he debido de quedar dormido, Luffy debe de estar esperando su desayuno.
-No se preocupe, Cocinero-san, los demás siguen durmiendo en cubierta-Sanji abrió levemente la boca para preguntar-Nova-chan, incluida, no debe preocuparse, por ahora Capitán-san cuidará de ella. Nosotros podemos hablar, mientras prepara ese café.
El rubio se desperezó, levantándose con Robin de su litera, yendo hacia la limpia cocina a preparar el nombrado líquido para la morena que sonreía aliviada al volver a oír a su compañero hablarle como siempre, con el -chwan tras su nombre y su tono dulce, con sus atenciones incluidas.
Ya sentados en la mesa, con dos tazas de café frente a ellos, Robin comenzó la conversación casualmente:
-Navegadora-san dice que la siguiente isla es una isla festiva, con un gran mercado, llamada LaRose, su ciudad principal no tiene base de la marina, quizás porque es una isla libre.
-Supongo que así habrá menos problemas con las recompensas-suspiró aliviado él, luego repaso las palabras de la morena-¿Una isla festiva? ¿Qué quieres decir con eso, Robin-chwan?
-Bueno, al parecer por cualquier cosa se celebran fiestas donde la música, el alcohol y el baile son los principales protagonistas, también se hablan de competiciones con grandes premios y sumas de dinero.-Confesó sonriendo enigmáticamente-Estoy segura de que Navegadora-san se alegrará y querrá participar en todos los concursos y competiciones, pero por ahora, solo sé que es buena bebiendo y un poco bailando. ¿Y tú, Cocinero-san, qué se le da mejor?
-Cocinar y pelear, no salgo de esos campos-contesto, no solo a su pregunta si no a su sonrisa-Pero seguro que a ti se te da muy bien cantar y bailar, después de todo, es lo que a los ángeles mejor se les da, las artes.
-Oh, no, soy bastante mala cantando y bailando-rió levemente, notando que el cocinero estaba más relajado ante sus preguntas-Salvo a Capitán-san, Tirador-san, Esqueleto-san y Carpintero-san, no he oído a nadie más de la tripulación cantar, así que quizás alguien nos sorprenda.
-Si, quizás de repente, el marimo baile ballet y su favorito sea "El Cascanueces"-bromeó, tomando un poco de su tibio café, evitando la mirada de Robin.-O incluso, está enamorado de otra cosa que del alcohol y las espadas.
Sin querer su voz lo traicionó, sonando amarga y desvalida, acusadora sin duda pero anhelante de comprensión, y no tuvo más remedio que sonreír y rezar para que su acompañante no se percatase, pero lo hizo, aunque no comentó nada, por el momento.
-¿Cocinero-san, por qué no me habla de Kester-san?-preguntó, y vio como los ojos azules del cocinero temblaban al igual que sus labios, como su cuerpo se tensó de repente-Nova-chan me lo contó ayer, ¿pensó que no me enteraría nunca?
-No es eso, Robin-chwan, no me gusta hablar de ese tema tan...-no le salía la palabra correcta y ella lo entendió ya que ella había ocultado también su pasado hasta que la verdad le explotó en la cara y sus nakamas la salvaron en Enies Lobby-Mi familia murió por mi culpa y prefiero que se quedé todo dentro de mi.
-A veces es mejor decirlo todo, Sanji-kun-la voz adormilada de Nami en la puerta los tomó a ambos desprevenidos-¿Os dais cuenta de que Luffy nos ha ido salvando de una manera u otra? A mí de Alrong, a Vivi de Crocodile, a Robin del CP9. ¿También te salvará a ti?
El rubio se levanto a por una taza, ahora la navegante también conocería su gran vergüenza, su pasado, su culpa, sirvió una taza de café para ella y se la colocó delante.
-¿Quién es ese tal Kester?-comenzó a cuestionar a Robin, que era la que había sacado el tema, pero sin dejar de mirar al evasivo cocinero.
-El hermano gemelo de Cocinero-san-contestó apartando su taza vacía, negando a Sanji que iba a reponerlo.-El tío de Nova-chan, que debe de ser la que camina en cubierta.
-No le digáis nada a los demás, ya es bastante que lo sepan mis chicas-pidió, casi suplicó, él, oyendo los veloces y sigilosos pasos de su hija acercandose-Se lo conté a ella cuando descubrió la foto de mi hermano junto a su esquela.
La niña entró en la cocina, restregándose los ojos tiernamente, bajo el estudio de Nami, la sonrisa de Robin y el consentimiento de su padre.
-Habláis muy alto-se quejó, refugiándose en brazos de Sanji-No puedo dormir más, lo siento.
-Mientras no te suba la fiebre estará bien-tranquilizó el cocinero, abrigándola cariñosamente, evitando la mirada enternecida de sus compañeras, y no podía evitarlo cuando su pequeña dama recién se levantaba era demasiado mona como para ser severo con ella-¿Quieres algo, pequeña dama?
-Quiero muchas cosas, cosas que no me consentirás y cosas que quizás.-se quejó mirando a Robin, frente a ella.-Hablabas de mi tío, ¿por qué no cuentas su historia más a menudo?
-Eso, Sanji-kun, cuéntanos de Kester, que vaya nombre tiene el pobre-comentó risueñamente la navegante. Robin la miró fijamente, mandándole un mensaje significativo que la hizo percatarse de su error-Puedes empezar desde el principio mejor.
-Bueno, de acuerdo-aceptó el cocinero viéndose sin opciones para comenzar a relatar uno de los peores días de su vida...

Flash Back-Sanji´s POV

Era primavera en la isla del North Blue, Streak, el sol brillaba tenuemente y no era un día en que alguien se quisiese quedar en casa. Mi hermano y yo teníamos totalmente prohibido salir de la casa al descubierto, pues éramos objetos de linchamiento popular junto a otros dos chicos más y una chica, hijos de las grandes familias.
A esa edad, rondando los seis años más o menos todos, no teníamos mucha idea de por qué, pero acatábamos las reglas patriarcales como sacramentos y si salíamos, lo hacíamos escoltados por los leales sirvientes y con capas que nos ocultaban. La mayor parte de la población de la isla tenía la piel pálida, los ojos y cabellos negros, pero en las tres grandes familias, teníamos unos rasgos bastante "peculiares", por así decirlo: la chica pertenecía a la familia Levetier, tenía unos ojos granates, la piel levemente acaramelada y un precioso cabello largo escarlata que caía por su espalda como una cascada de sangre; los otros dos chicos, hermanos, pertenecían a la familia Salvatte, tenían, el mayor, dos años por encima de nosotros, tenía el cabello escarlata, con algunas briznas blancas, los ojos de un tono plateado, tenía la piel muy pálida, casi traslúcida por pasar tanto tiempo encerrado en su mansión; su hermano pequeño, era un año menor que nosotros, tenía rasgos muy finos, por lo que fácilmente pasaba por una niña, añadido que tenía el cabello largo, totalmente blanco, de ojos negros y piel casi tan pálida como la de su hermano; luego estábamos nosotros dos, los gemelos Anstry, éramos tan parecidos, que nuestra madre nos peinaba de manera diferentes para distinguirnos: rubios, pálidos y ojos azules, como comprenderéis, destacábamos bastante frente a los demás isleños.
Cuando uno de nosotros salía, avisaba a los demás para disfrutar todos juntos del aire fresco, de la libertad, del calor del sol en la piel, pero para poder disfrutarlo tranquilamente, debíamos alejarnos del pueblo, cruzándolo por la calle principal, siempre abarrotada de gente que podía reconocernos, un autentico problema.
Sin embargo, aquel día, no lo hice así, me empeñe en estar toda la tarde solo, sin escolta, sin compañeros, y me escapé, solo mi hermano lo sabía y no diría nada.
Cubierto como iba, nadie me reconocería, además de que el día de mercado, nadie estaba pendiente de nada más que de comprar abastecimiento y demás, yo estaba extasiado con los sonidos, los aromas, el tacto con la gente cercana a mí, era algo que me dije, tenía que compartir con los otros. Al menos eso pensaba hasta que la vi, era mayor que yo, rondaría los doce años, morena de piel pálida como los demás, pero tenía algo en su oscura mirada que me resultó único, incomprensible, e inconscientemente, me acerqué a ella, lo bastante como para que viera mi rostro bajo la capucha, pero no dijo nada, en aquel momento, estaba en el cielo y cometí el pecado más pecaminoso que podía cometer: Le dije que la quería, que me había enamorado a primera vista...

Interrupción

-¿Y eso es un pecado?-preguntó Nami, incrédula por las palabras de Sanji-¿Te enamoraste de una mujer y eso es malo?
-Deja que continué, Navegadora-san-pidió la arqueóloga, disfrutando de la historia-Cocinero-san, por favor.

Continuación

Ella al principio volvió a mirarme una y otra vez, sin creer que hubiese dicho que la quería, que me había enamorado de una chica. Luego, gritó que había un Anstry en el mercado, que uno de los monstruos había salido de la guarida y sin darme cuenta, me vi rodeado de hombres corpulentos listos a ir a por mí, mi única respuesta, retroceder y correr, correr como nunca lo había hecho, cómo nunca lo haría, mientras me perseguían gritando, gruñendo. Cuando me cogieron, solo pensé que me matarían de una paliza, fueron más razonables y me encarcelaron, preparando mi ejecución para el día siguiente. Esperé durante toda la mañana, toda la tarde, a que algún sirviente me fuese a salvar, pero nadie iba, y me preocupaba morirme sin despedirme de mi familia y amigos, sin cumplir mi sueño de encontrar el All Blue.
Al caer la noche, dormitando en el calabozo, oí que la puerta se abría y entraba un niño encapuchado, reconocí a mi hermano, serio, mirándome fijamente, para luego sonreír y abrazarme, entre susurros me pedía disculpas y no lo entendí, hasta que lo vi a la luz, vestido igual que yo. Me dijo que tomaría mi lugar, que su plan solo lo sabía su sirviente personal, nuestra madre y yo, que nadie se daría cuenta hasta que fuera demasiado tarde. Me negué como era normal, me contestó que él era el hermano mayor, que lo había arreglado, que nuestra madre esperaba fuera para mandarme lejos, para ponerme a salvo de los habitantes del pueblos que esperaban una oportunidad para acabar con nosotros.
Oxtrem, el sirviente, me cubrió con la capa de mi hermano y me sacó de la celda, dejando a Kester dentro, le supliqué a gritos que me dejara en el suelo, que salvara a mi hermano, pensé que el guardia nos descubriría y entonces moriríamos todos, pero el guardia estaba ocupado con mi propio sirviente, todo un ejemplo a seguir.
Era cierto que mi madre estaba fuera esperando, me abrazó, me besó y mimó durante el camino, sin dejar de llorar, como una madre que era, perdería a una parte de ella, a su hijo primogénito. Finalmente, durante el viaje me dormí, al despertarme estaba en el Orbit, para empezar a trabajar como ayudante.

Fin Flash Back

-Fue allí donde me enteré de la barbarie, después de matar a mi hermano, los pueblerinos quemaron las tres mansiones, con las familias dentro-terminó el cocinero, sin darse cuenta de que de sus ojos, al igual que de los de Nami y Robin, descendían lágrimas traicioneras de un recuerdo que acuchillaba su alma día y noche-Tres familias murieron por que se me ocurrió enamorarme de una mujer, contando a todos, la sangre de unas noventa personas corrieron por mi culpa. ¿Entiendes, Robin-chwan, por qué era un secreto que no quería compartir?
La nombrada asintió, enjuagándose las lágrimas, sabiendo lo que sentía Sanji.
-¿¡Es hora de desayunar!-oyeron en cubierta, percatándose de que las luces del alba habían salido desde hacía tiempo y el desayuno no estaba listo-¡Sanji! ¡Comida!
-¿Puedo esto ser un secreto todavía?-preguntó el rubio, limpiando sus lágrimas, levantándose para preparar la primera comida del día. Las tres acompañantes asintieron, y él respiro más tranquilo.-Gracias, mis damas.
Y la conversación terminó con la entrada de un sonriente capitán que pedía llenar su estómago de toda la carne posible y el grito de Usopp de:
-¡Tierra a la vista!