Mentira y diversión
La isla era una isla primaveral, a pesar de que habían estado a una semana de llegar, la constante brisa y la inexistencia de tormentas, los habían llevado en apenas unos días. La isla no tenía mucha altura, solo se veía un puerto entre las rocosas costas, adaptado para que los barcos no se encontrasen con piedras que pudiesen romper los cascos de las embarcaciones.
Todos admiraban la isla, disfrutando de la suave melodía que llevaba el viento, sin saber su procedencia, pero se dirigieron raudos y alegres a su destino final, la isla LaRose.
Nada más desembarcar sobre ellos cayeron una miríada de pétalos de Sakura, orlando el pavimento del puerto, la gente reía a su alrededor sin distinguir a piratas de marines o de los mismos habitantes, ofrecían bebida y comida a quien se acercara a los puestos colocados estratégicamente.
-¡Sugoi!-gritaron emocionados Luffy, Usopp y Chopper, corriendo para llegar cuanto antes a la fiesta.
-¡Quietos los tres!-llamó la navegante, sosteniéndolos a duras pena y usando su tono de avaricia-Escuchadme todos, no quiero problemas aquí, nos reuniremos en el barco a las ocho y como toquéis un solo berries que no deban lo devolverán con el 300% de interés.
Después todos se separaron, el espadachín se fue solo a beber, Luffy, Usopp, Franky, Brook y Chopper se fueron al puesto más cercano a comer, dejando solo a las tres chicas con el cocinero.
-Sanji, Sanji-llamó Nova, casi danzando-Vamos a buscar algún karaoke ¿sí?
-Será mejor que la acompañe, tiene muy mal sentido de orientación, mis damas-se despidió el cocinero siguiendo a la joven.
-Bueno, ¿y nosotras qué hacemos, navegante-san?-Preguntó Robin, rozando los hombros de la pelirroja-Le apetece ir a comprar algo de ropa nueva.
Ambas mujeres rieron internándose en el amplio mercado, buscando las tiendas de ropa.
En el centro de la isla, se erguía un espeso bosque oscuro, con ocultas cavernas y muchas criaturas corriendo entre las grandes raíces. Zoro observó a su alrededor, de nuevo se había perdido, aunque no lo aceptase, pero al menos ahora tenía tiempo y espacio para pensar en lo que últimamente le sucedía. Algo que no le gustaba y mucho menos, comprendía. Cada vez que estaba cerca del enamoradizo cocinero, el estómago se le revolvía en una cosquilleante e innecesaria sensación, los ojos se le iban solos, bailando en la visión de las piernas y caderas del joven rubio, pero era incapaz de mirar fijamente sus ojos sin querer empezar una pelea para quitarse ese quemar en el pecho, esa extraña y absurda ira.
-Sabes, estúpida ceja de remolino, te detesto-susurró al aire recostándose en uno de los árboles del borde del bosque-Y encima tengo que soportar que traigas a tu estúpida descendencia para hacerte más idiota.
En la plaza mayor del pueblo había una gran algarabía, la gente bailaba al son de los improvisados cantantes, reían y corría el ron por todos lados. La joven Nova, bajo estricta vigilancia de Sanji, bailaba entre los presentes, con elegantes y fluidos movimientos, sus largas piernas guiaban los pasos con soltura y sencillez, pero haciéndolos parecer complejos y muy bien estudiados. Tenía los ojos cerrados y sonreía a todo y a todos, atrayendo las miradas sobre su delgado pero bien formado cuerpo. Y él no podía quitar la vista de esas curvas, encontrando rasgos en los que no se había fijado jamás. A su lado se sentó un joven mayor que él, cercano ya a los veinticinco años, observando a Nova y bebiendo ron como si no hubiese mañana.
-¿También te gusta la chica?-preguntó directamente, sorprendiendo a Sanji-Esta muy bien, ¿crees que su novio andará por aquí? Parece ser una chica fácil.
Sí, en eso su hija había admitido ser como él, ser demasiado fácil, pero no consentiría que cualquiera hablara así de ella.
-No creo que tenga novio-contestó misteriosamente-Pero estás diciendo cosas sobre ella a la persona menos indicada.
-¿Eres su hermano, amigo?
-Me halagas, pero soy su padre, imbécil-Y terminó lanzándole una amenazante mirada que aterrorizó al chico, quien luego saldría corriendo-Capullo descerebrado.
Miró a su alrededor, buscando a Nova entre la muchedumbre, y la encontró rodeada de tipos, que si bien no la tocaban, no parecían tener buenas intenciones para con su pequeña dama. Tendría que intervenir, se levantó justo en el momento, en el que un pelirrojo con capa y un tanto mayor, con tres cicatrices en el ojo izquierdo, tomaba a Nova por la muñeca y la cubría con su capa, mirando a los que la rodeaban que salieron corriendo.
Nova estaba totalmente en su mundo, como siempre que bailaba, pero claro que sentía las miradas sobre ella, y aunque le gustaba, era incapaz de saber quienes eran o qué buscaban, si bien sabía que su padre la seguía con la mirada, no podría decir donde estaba. Se sorprendió cuando la tomaron de la muñeca con delicadeza y la tapaban con una capa. Sintió un olor a salitre, pólvora y ron, entremezclado con un perfume natural masculino. Abrió los ojos para encontrarse con una gran sonrisa y el pelo más rojo que había visto nunca, además una mirada que la atrapó.
El hombre, cercano a la cuarentena pero igualmente atractivo, la guió a través de la muchedumbre, sin dejar de sonreír aun cuando alguien accidentalmente le tiró sobre la impecable camisa blanca un vaso de ron. Nova oía las disculpas a lo lejos pero el hombre no se detenía.
-Perdón, ¿me seguirá arrastrando o me dirá a donde me lleva?-preguntó tirando de su mano sin verdadera fuerza-Alguien debe estar buscándome.
El hombre rió más alto, quizás burlándose de su pregunta o de ese alguien que la buscaba.
-Aquí podrían hacer daño a una mujer tan bella-respondió observándola de pies a cabeza-Sobretodo si es tan provocativa.
-Se lo agradezco, pero de verdad, ya tengo guardaespaldas-gruñó observando su atuendo, si bien no era de lo más ligero que tenía, ahora sabía porqué tantas miradas-Y no creo que le haya gustado que desapareciese así.
Volvió a mirarse, la minifalda violeta se levantaba ligeramente con la brisa, pero todavía le parecía demasiado larga, las sandalias negras le parecieron inapropiadas para bailar, pero cómodas, y su camisa, o tela que ocultaba poco o nada, se la había puesto para molestar a su padre, pero ahora le molestaba a ella, era apenas dos trozos de tela sobre sus pechos, unidos por tres delgados hilos en el pecho y otro en la espalda, atada al cuello, de color negro con flores violetas como estampado.
Observó que el número de gente a su alrededor iba disminuyendo a medida que avanzaban, ¿a dónde la llevaba aquel apuesto hombre? ¿Dónde estaba Sanji cuando se lo necesitaba?
Al internarse tras su hija y el secuestrador, desde su punto de vista, la gente a su alrededor se comenzó a aglomerarse, impidiéndole seguir los pasos del dúo, perdiéndolos a instantes de vista. Finalmente consiguió salir de la muchedumbre, pero ya no veía a Nova, asió al primero que encontró y preguntó, viendo como su hija lo había retado sabía que cualquier hombre se acordaría de ella, así sería cuando el tipo le dijo que los fugitivos habían tomado el camino hacia el bosque de la isla.
Al llegar al bosque oyó las risas y fiestas, pero antes de todo eso, su hija hablaba con el pelirrojo, al que todavía no podía localizar en su mente, sin embargo, sabía conocía. Se acercó a ellos justo para ver a su hija atraer al desconocido y darle uno apasionado beso, uno que lamentaría en cuanto le pusiera las manos encima, se sorprendió todavía más al observar que el pelirrojo volvía a tomar entre los suyos, los labios de la joven, incitándola. ¿Pero ese idiota sabía a quién tenía entre brazos? ¡Qué apenas era una cría! ¡Su cría! Se quedó estático a medio camino, deprimido de lo rápido que su princesita, su pequeña dama, lo había abandonado. No se permitió cesar, y volvió a caminar colocándose rápidamente tras los pasos de la parejita, que seguían riendo amistosamente y sin preocuparse de quien los pudiese ver.
Ya estaba casi por atravesar los árboles cuando tropezó con algo, al mirar tras él, observó a Zoro durmiendo, algo extraño en él, roncando sonoramente, pero con un gesto tierno en sus endurecidas facciones.
-Estúpido y tierno espadachín-murmuró levantándose para patear sin fuerza a su nakama y despertarlo de su tranquilo sueño-Despiértate, cabeza de alga.
Lo que daría por robarle al menos una caricia mientras todavía se encontrase entre sueños, cómo habría hecho con esa persona antaño. ¡Cómo odiaba recordar aquellos tiempos tan felices!
-¡Joder, maldito espadachín!-gritó, esta vez asegurándose que la patada fuese más fuerte y golpease con saña-¡Acompáñame a buscar a Nova!
Pero Zoro seguía impasible, refunfuñando entre sueños para volver a dormir despreocupadamente.
-Maldición, y se supone que este idiota es...el guardián de la tripulación-No dijo lo que verdaderamente pensaba por si acaso su compañero lo escuchase, todavía no era momento para que se enterase-Bueno, voy a buscar a Nova antes de que cometa una locura.
Y abandono al espadachín a su suerte, sin notar como este seguía su figura cuando se adentraba en el bosque.
-Por poco, aunque ganas no me faltaron para enseñarle a esa ceja de remolino a no molestar a los demás cuando duermen-gruño y maldijo durante unos instantes-Quizás cuando vuelva, lo acompañe al barco, no vaya a ser que se pierda.
El hombre por fin, ya en la linde del bosque, se había presentado como Akagami no Shanks, sorprendiéndola al ser un pirata tan famoso, pero lo saludó como mejor sabía, le arrebató un beso antes de presentarse.
-Soy Nova-sonrió e iba a continuar cuando Shanks le robó un beso en correspondencia por el que ella había sustraído con anterioridad-Vaya, eres casi tan atrevido como yo.
-¿Casi? ¿Y por qué casi?-preguntó algo desorientado y desilusionado-He respondido a tu peculiar saludo.
-Bueno, no llevas minifalda ni insuficiente tela para tapar tus honores-rió levemente, imaginando al pirata con su ropa-Pero tengo una pregunta, ¿qué hace tan afamado pirata por estos lares en vez de buscar el One Piece?
-Bueno, disfruto de la fiesta, y ahora invito a esta dama a unirse, estoy seguro que mi tripulación disfrutara de las vistas.
-Si, la verdad es que los entiendo si disfrutan de las vistas como yo.-Sus respuestas descolocaban al pelirrojo que no podía más que reír con la sutil inteligencia.- ¿Y en esa fiesta habrá buen ron y tabaco?
-Vaya, la primera vez que encuentro a una mujer adulta tan refinada y que sea a la vez tan...-no encontraba una palabra para definir a la joven veinte añera frente a él-no sé, tan pirata.
-Bueno, soy yo después de todo. Pero me han inculcado que una fiesta sin ron y tabaco, es un entierro y los funerales no me gustan demasiado.
Se internaron finalmente en el bosque, Shanks conducía mientras hablaba de su tripulación, de sus aventuras, de cómo había conocido a quien sería pronto el rey de los piratas y a muchos otros que habían olvidado llegar al One Piece por su avaricia.
-Luffy es sin duda un chico divertido, atolondrado, pero cuando apenas tenía siete años intento defender el honor de nuestra tripulación-comentó riendo, recordando buenos tiempos-Sin duda, hará grandes cosas por la piratería.
-Si, sin duda ninguna, es un pirata que sigue su sueño hasta las últimas consecuencias, un buen pirata, quien merece ser el Rey, consiguiendo el One Piece o sin él-respondió sonriendo-Y estoy casi segura de que lo conseguirá, tiene una tripulación que aunque pequeña es cada vez más poderosa.
-Pareciese que los conocieras.
-Quizás sí, quizás no.
-Enigmática.
-Una mujer nunca desvela todos sus secretos, si no pierde su atractivo.
-Pero hablas como una mujer de cuarenta años y solo tienes veinte años como mucho.
Nova rió, Shanks no era el primero que le ponía más años de los que tenía, pero sabía que quizás sería el primero que sabría su edad antes de pasar por sus bellas sábanas, ¡qué pena! ¡Con lo atractivo que era!
Por fin pudo localizar en su mente el rostro del pelirrojo y temió que su pequeña dama fuese dañada por tan temible pirata, ¡nada menos que Akagami no Shanks! ¿Qué le haría a su princesa? No, ¿qué se dejaría hacer Nova? Podía confiar en que no le haría nada que ella no quisiese. Aunque eso de que pasaría lo que su hija quisiese que pasase le daba todavía más miedo.
Aceleró sus pasos, hasta llegar casi al trote, seguía las risas en lo profundo del bosque, hasta que estas cesaron repentinamente, luego las exclamaciones y los silbidos de admiración, ¿llegaría demasiado tarde? Volvió a acelerar su trote, llegando a correr todo lo que daban sus piernas, siguiendo los sonidos de los piratas, hasta llegar a un claro, su hija estaba sentada junto a Akagami, sonriendo, percatándose como su padre, de todo lo que la rodeaba, con el cuerpo aparentemente relajado, pero listo para saltar ante cualquier movimiento indebido en sus cercanías, supo que había sentido su presencia cuando la vio cambiar su divertida sonrisa por una burlona durante una fracción de segundo. Sanji se quedó allí, entre las sombras, oyéndolo todo, viéndolo todo, pensando por donde entrar para recuperar a su hija sin crear revuelto. Le pareció imposible resistirse a sus ganas de fiesta cuando vio que uno de los de la tripulación abrazaba los hombros de su hija, usándola escudo para detener la ira de uno de sus nakamas...bastardo aprovechado. E idiota, pensó cuando vio que su hija se escurrió en el momento justo para que la jarra vacía golpease al pirata tras ella, que de la sorpresa cayó al suelo entre las carcajadas de los presentes.
-Eres mala, Nova-chan-rió el capitán junto a sus oficiales.
-¿Yo? ¿Mala?-Ironizó con una perversa sonrisa que helaría la sangre de los más inocentes-Soy la más buena de los presentes, piratas que matarían por una botella de ron.
Terminó su confesión con un trago de la boca... ¿¡BOCA! Del capitán, dejándolo impactado, a él y a los presentes, salvo su padre que no pudo más que lamentar el día en que dejo que ella viese como él mismo hacía eso con un cliente caprichoso que había osado meterle mano, pero juraría que luego él le dio una paliza al tipejo...
-Todo fuego-silbó uno de los piratas y los demás lo secundaron, hasta que ella volvió a hablar:
-Seguro que Sanji-san no piensa lo mismo, ¿ne?
Por primera vez las miradas de los piratas se posaron en la cabizbaja figura del cocinero de los Mugiwara.
-¿Un espía?-preguntó un pirata, apuntándolo con su arma, que de poco le sirvió cuando Sanji lo pateó hasta dejarlo sobre la rama de un árbol inconsciente.
-No, yo le conozco es Kuroashi no Sanji-pronunció Ben Beckman colocando su rifle sobre el hombro-Es de la banda de Luffy, lo que no entiendo lo que hace aquí.
-Vine a buscar lo que es mío-confesó mirando fijamente, a Nova se sonrió burlona-Ni siquiera una pizca de vergüenza.
-¿Se conocen, Nova-chan?-preguntó Shanks sonriente.-También puede unirse a la fiesta, Kuroashi-kun.
-No creo que la fiesta le guste, Shanks-san-contestó la joven-Creo que esta vez verdaderamente he sido muy traviesa.
-Ni que fuese tu padre para castigarte-se burló Yasopp a viva voz y muchos secundaron su risa.
-Es tu padre, ¿verdad?-preguntó repentinamente Shanks acallando las burlas, ocultando sus ojos algo sonrojado-Joder, dime que tiene cuarenta años y se conserva jodidamente bien.
-Bueno, te lo puedo decir pero te estaría mintiendo, solo tiene veintitrés años-contestó Nova y a muchos se les cayó la mandíbula-Fue usted, Shanks-san quien creyó que yo tenía veinte años.
-¿Cuántos años tienes, Nova-chan?
-Doce años, Shanks-san.
-¿No pensabas decírmelo?
-No hasta que me cansase de jugar.
-¿Jugar?
-Se refiere a pasar por su cama-respondió Sanji cada vez más enfadado con su hija-¿Cómo puedes ser tan...fácil, seductora y aun así disfrutar de engañar a la gente?
-Siendo hija tuya, papá.-Concluyó Nova, observó a su alrededor, muchos todavía estaban a punto de morir y sus almas escapaban buscando el cielo-Bueno, una lástima que se haya acabado la fiesta, pero estoy segura de que a Luffy-san le encantará que después se pase por su barco, Shanks-san.
La chica se acercó a su padre, colocándose a su lado, ambos se despidieron de los piratas y desaparecieron en la oscuridad de los bosques.
-Capitán-llamó Yasopp mirando a su jefe quien tapaba su rostro, ocultándolo entre las sombras-¿Estás bien?
-Dios, que chica-rió el pelirrojo, cada vez con carcajadas cada vez más altas-Creo que la visitaré a menudo, es estupenda, ¿no, chicos?
Todos rieron ante lo dicho por su capitán, entendiendo la broma, pero Shanks dejo de reír en cuanto el ambiente se destensó, algo que solo sus más cercanos notaron. Ben se acercó a él.
-¿Qué pasa verdaderamente, Shanks?-preguntó sin tapujos y el pelirrojo lo miró.-Hay algo que te preocupa, lo noto. ¿No confías en mí?
-Me preocupa que esa chica nos haya engañado tan fácilmente y que sabiendo quienes somos siguiera con su mentira hasta que la descubrió su padre-confesó-También me preocupa que de verdad hubiese aceptado convertirnos en amantes durante un par de noches sin asegurarme de quien era.
-Bueno, es una chica lista, demasiado-calmó Yasopp tomando ron junto a Ben-Pero sin duda es una cría que busca divertirse, ya madurará.
-No lo creo, Yasopp-siguió Lucky Roux comiendo su eterno trozo de carne-Viendo en sus ojos te das cuenta que ya ha madurado, busca lo que busca y no parará hasta encontrarlo. Supongo que no conocemos a todo el mundo.
-Bueno, bueno-rió de nuevo Shanks tomando una botella de ron que pasaba cerca-Olvidemos este asunto para más tarde y que corra el ron.
