Y dirás: ¡¿Hey, quien es esta loca?... Bien, pues en primera instancia te apoyo, debo estar loca para hacer esto, pero, como es costumbre me han obligado.
Soy Bella Swan… si, Bella Swan… ¡Bella!... ¿Isabella?... ¡La de los ojos choco…! ¡¿No te acuerdas de mi?... Ok, déjame ayudarte, soy aquella chica que se ha ligado a un vampiro a lo largo de cuatro libros, si lo se ¿me envidias no? La verdad es que lo mejor de ser yo es que me han utilizado para hacer un montón de fics, según las estadísticas: 196, 029 historias en 31 idiomas, si, puedes revisarlo si quieres.
Mis papeles han sido variadísimos, desde la chica ingenua e insegura, hasta una dominatriz hecha y derecha. No lo negaré, amo mi trabajo.
Ahora, tanto amo mi trabajo que verme privada de protagonizar una historia es como mi jodida kriptonita, por eso estoy aquí.
¿Recuerdan aquel fic de Noches de dulce fantasía?... ¿No?... Bien, era obvio, la autora pareciera que se fue a la guerra o a la selva lacandona donde no pudo encontrar internet… hace meses que no publica, no las culpo por olvidar el fic.
Pero, para aquellas que lo recuerdan, no me dejaran mentir.
Esta es la cosa, Tamynna me hizo en su fic una chica virgen y realmente necesitada, pero tan boba que sigue con el himen entre las piernas, así que, en su último capitulo me recompenso por hacer un comercial parecido a este.
Hoy publicara y como les digo, esta es la cosa, tengo que pedirles encarecidamente que lean el fic ¿Por qué?... ¡Porque sigo siendo una jodida virgen! ¡Tienen que ayudarme!
Por aquellos buenos momentos que no leyeron en Isla Esme, por aquellos momentos de todos sus fics favoritos… ¡Pídanle que me deje hacerlo con Edward!
Y bueno… Por su atención gracias, si la muy bruja me escucha, seguro me vuelve a encerrar en un baño para morir virgen.
¡Capitulo de Noches de dulce fantasía!
Disfrútenlo…
Recuerda: en tu review amenaza a la autora para que me deje deshimenizarme, sino lo haces cien años de malos lemmons caerán sobre ti.
¡Besitos!
¿Cuánto tiempo había pasado?
Era una pregunta que me hacía con cada respiro, con cada pestañeo… mi mente se negaba a darme tregua, a pesar de estar casi tan agotada como mi corazón.
Con cada paso que daba sentía como si los años fueran cayendo como lluvia sobre mis hombros, me sentía vieja y cansada y parecía que habían sido años y no meses los que me había alejado.
¿Dónde estaba esa chica despreocupada y loca que no tenía más responsabilidades que consigo misma? Extrañaba a esa Bella que chocaba autos de maestras gruñonas, que se emborrachaba en un lago para festejar desnuda, que se aventaba de una montaña para cubrir los pasos de alguien más, aquella de las irreflexivas acciones, de los desplantes locuaces, de los deseos prohibidos; la que con una caricia de mariposa terminaba con seis huesos rotos.
Uff… nunca pensé que extrañaría estar en un hospital.
¿Dónde es que todo se había comenzado a descomponer? Tenía que haber un lugar, un momento en el que me dijera a mi misma que esto no iba a acabar bien… no acabó bien.
Y a pesar de lo miserable que me sentía, no lo era del todo, solo estaba miserablemente confundida.
No sabía si había hecho bien en venir aquí, no sabía que respuesta quería o debía esperar; solo sabía que era tiempo de obtener una, como con una bandita: entre más rápido la arranques, menos dolor sentirás.
Yo había tardado en arrancarme esa bandita demasiado tiempo, ahora dudaba si en algún momento el dolor se iría.
Dejé escapar un suspiro que se convirtió en un jadeo por mi rápida huida. Los escalones parecían interminables, como algún juego macabro, pero sabía que estaba a punto de salir, a hurtadillas, en una casa ajena; la adrenalina y el sentimiento de culpa estaban en mí, como si estuviera recorriendo el camino de la vergüenza después de una noche de sexo desenfrenado y pecaminoso y no quisiera volver a ver a ese hombre con el que me había revolcado… por un infinitesimal segundo me sentí como Venus corriendo por esos fríos e inhóspitos pasillos, sin embargo, la euforia y el desinterés que ella demostraría, yo nunca volvería a sentirlos.
Venus había quedado en el pasado, así como todo lo relacionado con lo que ella implicaba para mí. Ya no me importaban las narraciones sexuales, donde yo era representada por una exuberante mujer maravilla.
La realidad era otra, yo no era nada en comparación con Venus, mis deseos siempre fueron mojigatos y previsibles, rodeados por una impenetrable capa de acero con hoyuelos.
Era tan insulsa en comparación.
Había algo cierto, en el primer momento en que Venus hubiera sentido un acercamiento más tangible, se hubiera esfumado como el humo de sus cigarrillos. Yo no lo hice, me quedé hasta absorber y estrujar todo lo que pude.
Sin embargo, no cambiaria nada de lo hecho y lo vivido si llegaba al mismo lugar en el que ahora estaba.
Porque, a pesar del dolor, de los desencuentros y los engaños, de los descubrimientos y las afrentas, nunca renunciaría a este futuro ya tangible.
Aunque, si pudiera elegir, un poco menos de dolor y confusión me hubieran caído de maravilla.
Todo había cambiado, era una nueva Bella, con una nueva vida, nueva casa, nuevo empleo, todo nuevo, a excepción de una sola cosa. O eso esperaba.
Llegué a la recepción y esta vez suspiré de alivio, el portero metiche y demasiado informado había desaparecido, no tendría que huir con más vergüenza de la que ya tenía; apenas al tocar la planta baja escuché el sonido del elevador y como la cobarde que era me escondí, torpe pero efectivamente, detrás de una enorme planta de interior hasta que escuché las puertas cerrarse.
Ahora parecía mucho mejor idea haber bajado cinco pisos de escaleras, al menos no me había topado a quien sea que subía en el elevador.
Volví a mi perentoria realidad y sin más eché a correr al exterior.
Meses, tantos meses habían pasado y ahora me sentía ajena a esta ciudad. Chicago había sido más que un hogar para mí, había sido un refugio cuando todo lo de Emmett había explotado, un consuelo, el camino de redención que busqué durante tanto tiempo y encontré en las chicas.
Ahora, todo estaba al revés. Chicago no me daba consuelo, no me hacía sentir mejor, ni era un refugio, no había un camino de redención aquí; las chicas muy probablemente también se habían olvidado de mí.
Recordándolas me di cuenta que ciertamente había un momento clave en esta historia, algo que había cambiado todo, que lo había torcido.
Mis botas chapotearon en un charco profundo y ahí me di cuenta que estaba lloviendo.
Chicago en enero, lluvia y haciendo honor a su titulo: La ciudad de los vientos, había un viento terriblemente fuerte; me sacudí para limpiar mis ojos de la lluvia… o tal vez ¿eran lágrimas?
Suspiré y mi pecho se estremeció.
Todo mi ser me lo había advertido, todo me indicaba que era una mala idea, pero en ese entonces, mi sexto sentido parecía estar en huelga ya que nada parecía ser como yo creía… o tal vez sí, después de todo no me había equivocado mucho con él.
Fuera como fuese, había decidido ignorar esa corazonada que me dijo mil veces: no lo hagas, no lo permitas… he aquí las consecuencias.
Quería regresar a esa noche, cuando después de ir por primera vez al bar de Emmett, las chicas y yo habíamos aceptado que nuestros hermanos vinieran con nosotras al viaje.
Inofensivo, parecía pero no lo fue; ahora entendía lo que decían de que la familia entre más lejos mejor.
Y no, para nada estaba diciendo que quería a Emmett lejos, lo amaba a pesar de todo; incluso ahora, tal vez un poco más ahora, pero sin lugar a dudas me había jodido bastante con esa sorpresita.
Y en verdad ¿a quién engañaba? La que me había jodido era yo misma, por crédula y soñadora, por mentirosa e irreflexiva. Nadie tenia la culpa de eso, ni Emmett, ni las chicas y por supuesto, no él.
Giré para ver a mis espaldas, el destartalado edificio que se erguía en la contraesquina de donde me encontraba me miraba con una sonrisa amplia, hacía unos minutos me invitaba a entrar, ahora se burlaba de mí por haberle hecho caso.
No importaba ya, el paquete estaba entregado, había escrito mi nuevo número con un delineador de ojos porque la tonta de mí había corrido del aeropuerto sin reflexionar claramente en nada, cuando no reflexionas en nada, no llevas un bolígrafo encima.
Sería bueno que alguien pusiera a la venta un kit completo para ocasiones de huida y desastre personal, que de preferencia llevara un bolígrafo, tampones, tylenol y un burrito.
Suspiré pesadamente de nuevo, incapaz de reírme de mi propia estupidez, eso ya no sucedería.
En cuanto encontrara el sobre y decidiera, me llamaría.
Y entonces mi mundo dejaría de estar en pausa y se activaría… para siempre.
Fuera lo que fuese que decidiera, ya no había marcha atrás y solamente tenía una cosa segura.
No, no quería regresar a esa noche, porque entonces no estaría donde estoy ahora.
Me recargué en la pared más cercana sin perder de vista al edificio.
Me sentía asquerosa de renegar de todos esos momentos, de tratar de regresar al pasado, porque ciertamente si tuviera oportunidad no podría cambiar nada, había sido hermoso en su mayoría, y lo que no lo había sido era lo que me tenía aquí ahora, en un lugar que verdaderamente nunca esperé.
No, no quería regresar.
Cerré los ojos y suspiré de nuevo, suspirar era mi nuevo vicio. Me cobijé bajo esos hermosos recuerdos que evocaba demasiadas veces al día para poder equilibrar la balanza y no sentirme tan desconsolada.
La hermosa, angelical y tierna sonrisa de Emmett, el baile peculiar y alegre de Alice al caminar, la boca de camionero esotérico y gruñón de Rosalie, las miradas condescendientes y empáticas de Jasper… y él… todo él.
No, no quería regresar, pero definitivamente, aquellos tiempos eran hermosos, eran dignos de rememorar una y otra vez y nunca olvidar.
Miré hacia la ventana del quinto piso, añorando que su silueta se dibujara en las cortinas claras y a la vez mis pies me gritaban que corriera hasta donde pudiera, lejos muy lejos.
Suspiré de nuevo sin poder moverme y comprobé que mi vista se empañaba por las lágrimas y no la lluvia.
Era consciente que la respuesta que obtendría sería un "no", pero añoraba, rogaba y rezaba por un "sí", sabía que no era necesario ese sí, pero yo lo quería, lo necesitaba.
Pero lo que yo necesitara y lo que él hacía… nunca fue lo mismo.
Tenía que dejar de hacer esto, de autocompadecerme por mis errores y culparlo a él. Tenía que dejar de pensar en él.
Suspiré una última vez y con toda la decisión que no sentía me di la vuelta para continuar un camino que me llevaría lejos, en el que solo él podría mostrarme el camino de vuelta.
Comencé a correr, ante la desesperación que ese pensamiento me causó, las heladas gotas me golpearon la cara lastimándome, así que agaché la cabeza y mirando al piso corrí.
Avancé un par de metros cuando sentí como la bolsa de mi pantalón se removía vibrando y me detuve de golpe, chocando con una pareja de ancianos que me estrujaron el pecho ante el recuerdo de Michael y Marie.
Me disculpé y me pegué a la pared para no estorbar en el tráfico de gente que transitaba por la calle, con mano temblorosa saqué el celular. Seguramente sería Michael, Marie o Reneé para saber si había llegado bien a Chicago.
Marie no me dejaría saludar siquiera antes de bombardearme con sus típicas preguntas para saber si había comido bien, si me sentía mal, cómo me había caído el vuelo, si llevaba un suéter conmigo y si necesitaba ayuda para llegar a algún lugar, que no le preguntara a cualquiera y que me acercara a un policía y entonces Michael le arrancaría el teléfono, porque su poca paciencia se había agotado y tomaría la palabra únicamente para proferir blasfemias en contra de… él.
Reneé tampoco era la misma, ahora se parecía más a Marie, quería saber cada paso que daba, si acomodaba primero el talón y después todo el pie o podría hacerme daño, pero siempre estaba oculta detrás de esa sincera pero remilgada preocupación, se sentía demasiado culpable por lo que estaba pasando.
Otro ramalazo de dolor vino a mí, ya era suficiente de dramas, era hora de afrontar con la frente en alto el futuro, sin sufrir ni hacer sufrir.
Miré el teléfono entre lágrimas y lluvia y mis ojos se abrieron atolondrados. La pantalla parpadeaba con un número desconocido en ella, mi columna vibró asustada.
No podía ser, acababa de salir de su edificio, él no estaba ahí, no nos habíamos cruzado… no.
"¡Contesta!" me dijo la voz de mi conciencia, esta que antes se había partido en la buena y la mala y ahora solo ocupaba el papel de mediadora entre mi dolor y mi razón.
"Seguramente es Emmett, Reneé al fin le habrá dado el número y seguramente le dijo que estaría aquí"
Mis dedos empapados recorrieron la pantalla para responder y con el corazón a mil por hora y el estómago en un nudo ciego me llevé el auricular al oído.
— ¿Sí? — pregunté temerosa.
Un suspiro roto se escuchó del otro lado y después un gruñido ligero.
Mis rodillas se doblaron haciéndome caer contra la pared arrastrándome un poco hacía el piso.
— ¿Bella? — era él… mierda… era él.
Su hermosa voz que nunca podría olvidar ni confundir, los siseos que llegaban a mí por la línea por respirar aceleradamente como siempre que estaba nervioso, si cerraba los ojos seguramente podría verlo con esa mueca de payaso triste copiada de Alice y sus hermosos y grandes ojos verdes cargados de amargura.
Como la última vez que lo vi.
En un segundo me mandaría a la mierda y rompería mis anhelos para mandarme al país del olvido, algo que merecía totalmente, una justa venganza por haber hecho lo mismo con él, mandarlo al olvido. Ojo por ojo.
Suspiré preparándome para aquello sintiendo como mis pies me impulsaban a alejarme de nuevo, el dolor llegaría pero tenía que irme de aquí, después de la llamada nada que estuviera en Chicago podría retenerme — ¿Bella, estás ahí? — repitió con una voz temblorosa ante mi falta de respuesta.
Suspiré, sí, de nuevo — Sí, aquí estoy — respondí en un susurro cerrado, no quería que notara el daño que me hacía siquiera su saludo.
— Oh, Bella… — suspiró de nuevo esta vez visiblemente más tranquilo, se quedó callado un largo minuto hasta que el silencio fue roto por una pequeña risa tímida que sonaba como la cosa más feliz del mundo, sentí un apretón en el estómago.
Hasta aquí llegaba la ilusión, se reiría de mí y me destrozaría.
Ya estaba mirando sus ojos burlones y escuchando su castigo inminente.
— Yo… — solté sin aguantar aquel tranquilo silencio que nos envolvía.
— Bella — me interrumpió antes de que se me ocurriera algo más que decir – Bells… ¿eres feliz ahora?
No sonó a recriminación, solo me hizo sentir como tal, el recordaba mi promesa, quería asegurarse de mis intenciones y entonces saber en que punto golpear para asegurarse que me mantendría lejos de él.
— No.
Era nada más que la jodida verdad; no lo era a pesar de que debería serlo, aun no podía lograrlo.
Él tenía la respuesta en sus manos, me había puesto en bandeja de oro, solamente tenía que darme el tiro de gracia, un simple "Yo sí" bastaría, solo eso y no más, por favor.
— Ni yo.
Se me atascó el aire en la garganta y un ruido amortiguado salió de mi boca provocando otra risa tímida y ligera de su parte.
No entendía que pasaba, esa no era la respuesta, él tenía que decirme que era feliz, no… no era así como se suponía que sería.
— Bella, — suspiró mi nombre con delicadeza y ternura — mi Bella… cuanto te extrañé…
Y esas palabras rompieron todo mi débil equilibrio.
Jadeé al teléfono atónita y desorientada, comenzó a llamarme para recibir una respuesta, pero en mi aturdimiento, lo único que pude hacer fue apretar el teléfono fuerte en la mano y correr lejos.
Un torrente de imágenes se arremolinó ante mis ojos, mientras mis piernas se movían solas huyendo.
Nuestras largas pláticas en Goldie, las salidas a hurtadillas a donde fuera que no hubiera ojos avizores, los momentos de sinceridad, las peleas, las caricias y los besos. Sus ojos, la ventana a mi alma; sus labios, mi órgano vital… su corazón, algo que nunca sería mío.
E irremediablemente, el camino se detuvo, mi vida nueva se esfumó, el dolor y el sufrimiento me llenaron, sus palabras me aniquilaron.
Mi cerebro luchó y se mantuvo, nunca soltó esos recuerdos, lo volví a vivir y aunque antes parecía imposible, pude regresar a ese momento, en el bosque la última noche en que mi corazón fue libre, a pesar de ser tan tonta para aceptarlo ahora, que ya era tarde.
Y corrí, teléfono en mano con la voz de Edward llamándome desesperado y con lágrimas cegándome, corrí alejándome de todo, corrí… pero no muy lejos.
Pues si, seguro que todas las que se han dado tiempo de leer el pequeño capitulo que les traje se habrán quedado con cara de O.o…
Me dije a mi misma, después de tanto tiempo del último capitulo de Noches, no puedes regresar como si nada, asi que aquí tienen una de mis desiciones de regreso xD
No voy a justificarme, no podría, creo que todas entendemos que fuera de ff. Net tenemos una vida, asi que a pesar de haber tardado meses, he regresado y como dije alguna vez, siempre regresare, cueste lo que me cueste y me tarde lo que me tarde, terminaré Noches.
Espero que me entiendan, pero entonces, hablando de algo mucho más interesante. Tengo un colchoncito de capítulos sueltos y me he dado a la tarea de fijar una fecha de publicación entre cada uno: Publicaré cada dos semana, si me retardo por algo será una semana más. Esto es fijo.
Diran… Tamm, te conocemos y siempre dices lo mismo, pues jajaja si, lo hago, pero esta vez tengo un interés oculto de publicar continuamente y terminar la historia jejeje, asi que me esforzaré al máximo para cumplirme a mi misma.
IMPORTANTE: Les informo jeje, que habrá nuevas implementaciones para Noches, primero, todas las chicas que quieran alertas a sus correos porque no tienen cuenta mándenme su correo de nuevo con espacios separados en un review, a las chicas que ya me lo habían mandado vuelvan a hacerlo por favor, ya que actualizaré esta lista y solo enviare correos a aquellas que me manden un review o mail pidiéndolos a partir de este capitulo.
Si quieres un adelanto del siguiente capitulo, manda un review, como dicen: Review=Preview.
Publicaré adelantos en twitter mi cuenta es arroba TammPau, si me siguen por favor mándenme una mention donde me digan que son de ff.
Al igual mi amada beta Erica, publicará adelantos, síganla: arroba Ericastelo.
Entren a mi perfil de aquí, ahí tengo algunas noticias que probablemente les interesen, y también la portada de Noches. El dibujo fue hecho a mano por mi príncipe azul, Pedro. Muchas Gracias amore!
Sin más quiero agradecer a todas las que hayan llegado hasta aquí, muchas gracias por la paciencia y la empatía, por el cariño que me tienen o bien le tienen a la historia.
Muchas gracias a:
Ericastelo, Spookypau, Tata XOXO, LUNATIKACC, Belewyn, Paaameeelaaa, danyela-0, -Tsukino, Aldinn, SherlyMina, Horbak, Mariclau, Idta, Madaswan, Ebrume, Yolabertay, Elisita, Amerytoh, .Cullen, Naobi Chan, Georgina, Kaprii Mellark, AVampireYouCan'tSweatOut, TinaCullenSwan, Dianas, , cullen-lemmon, Pawziita, Panchis, Silves, Neamedy, rox87, codigo twilight, DiAnA, Palm Fic-Cullen, Ginegine, Polin, Noheblack, Pedro, Solemalbec, RED REAPER LoMy adictalfanfic, MaRiie CulleN WaaYlaanD, Monii-lunadawn, Klaudia T, , Kayla Massen, Pachuu, dayii257luna, Shandra1, LittlexPauLaa, Gab'sSwanC., alirose19, Lucylucy, EleGL, Andrea4687, AlePattz, Stephanie09, Conlaca, tamara1986, Ilovemybaby, Lesliok, nena crazycullen, Lagie, bellrose96, esther23, nath89, JessMPattinson, LabiosDulces.7, assenav1980, Bella Rocio, annsomerhalder13, Luchii, Aislinn Massi, Jenith, La peque, WiPho, HeyBuzz, Mareenma, sabri-c, Pollo Yaru Cullen, , darkbellz-87, Kate PB - Vane Cullen, Lau-Va, MnM9-Nika, Catherine, Ivebar, Lucy Cullen Boggiano, kus cullen, AnGiieeeH, Andrea, Yumel22, Chikiithaxzz, Amafle, Lightning Cullen, Linda San, EmmaDeLaRosa, MiaCarLu, Zoey 25, Guadi-fics, Mariale Olivares, Maricoles, Dulce's, Tatiana R, Abigail Cullen Masen.
Mil millones de gracias a mi Beta Erica, que ya no recordaba que era la beta de Noches xD pero beteo el capi con un monitor rosado femenino jiji.
En la semana del 19 al 25 de Febrero habrá nuevo capi de Noches, este si, con la continuación de el capitulo pasado, espero que estas dos semanas sean suficientes para reelerse la historia, ya que el capitulo que acaban de leer no es sacado de la manga, durante todos los capítulos publicados he dado pistas del porque hemos llegado aquí.
Dudas, comentarios, sugerencias y tomates (tomates descentes muchas gracias xD) las leo en los reviews que decidan dejarme.
¡Muchas Gracias y Muchos Beshos!
