Reto Musical

Iban caminando en total silencio, después de irse del claro lleno de piratas, Sanji había regañado a Nova, y luego…nada, ni una palabra.

En la linde del bosque, el rubio se detuvo, observando hacia la derecha, con cara de interrogación, la chica siguió la dirección de los ojos de su padre y se encontró con el espadachín de los Mugiwara.

-¡Roronoa-sama!-gritó la pequeña, agitando sus manos para llamar su atención-¿También vino a buscarme?

-No, él se perdió-contestó su padre-Es un marimo sin ningún tipo orientación.

-Ero-cook-insultó Zoro cuando se acercó a la pareja-Eres tú el que se pierde…tras las faldas.

-Kuso bushido-insultó el cocinero, echando a andar al lado del espadachín, cada vez más aprisa, mientras se lanzaban mutuamente rayos con la mirada, intentando acabar con el otro-Tu eres el que se pierde en un camino recto.

-Tú eres el pervertido que le da igual lo que sea mientras tenga falda-continuaba Zoro.

De repente se detuvieron, y comenzaron a lanzarse mandobles y patadas, sin ninguna razón aparente. Sin embargo, se habían acercado demasiado al pueblo y la gente se arremolinaba a su alrededor, asombrados por la fiereza que mostraban los contrincantes. Nova iba a intervenir cuando notó que la gente se había acercado más de la cuenta, pero un demonio pelirrojo se le adelantó y golpeó a los dos piratas.

-¿¡Se puede saber qué demonios hacéis, pedazos de idiotas!-cuestionó Nami, cargada de bolsas y sin dejar de patear a los hombres implicados-¡Se nos volverá a echar la marina encima si siguen así!

Ante la visión de la pelirroja golpeando a los hombres que previamente habían admirado por su fuerza, los pueblerinos empezaron a dispersarse temerosos.

-¿Venían de comprar, Dorobo Neko-sama, Nico-sama?-preguntó Nova, viendo a las mujeres con algunas bolsas.

-¡Nami-swan! Yo llevaré sus bolsas-se ofreció el cocinero, totalmente rodeado de corazones y flores.

-Nico-sama, deje que yo lleve sus compras-solicito la jovencita, con una sonrisa muy poco sincera-No sería justo que una dama como usted llevase ese peso totalmente innecesario.

Esa misma noche, en la plaza, los habitantes del lugar habían llenado el espacio de baile con mesas y sillas, la comida y bebida iban y venían sin parar, las risas se alzaban hasta el mismísimo cielo para caer como una suave llovizna. Sobre el escenario colocado frente a dos casas que servían como camerinos, un hombre mayor, alto y rollizo, con las sienes plateadas y una recortada barba, hablaba sobre la festividad, la alegría y la sana diversión. Nadie parecía escucharle realmente, pero no por ello el hombre dejaba de hablar, se animaba cuanto mas barullo formaban los espectadores.

En una de las tantas mesas, la tripulación Mugiwara comía tranquilamente, sin preocupaciones de dinero ni de echar a correr ante la marina. Simplemente eran más jóvenes que se unían a la fiesta.

-Está todo muy barato por aquí-comentó Robin, creando un tema de conversación-Y aun así la isla es próspera, no parece faltarles de nada.

-Supongo que es la cantidad de personas que viene lo que hace que sea tan próspera-continuó el cyborg-No hay ni un hotel donde hospedarse, están todos llenos y eso que dicen que es la temporada baja.*

-Pero es maravilloso, no gastaremos mucho dinero-dijo Nami, con los ojos brillantes y transformados en el símbolo del berrie.-Así que disfrutad, disfrutad, que en unos días nos iremos de aquí.

-¿Bof qué? (¿Por qué?) -preguntó Luffy con la boca llena, algo desilusionado por tener que dejar la isla.-Efta ifla ef divertida (Esta isla es divertida)

-¿No quieres seguir buscando el One Piece, Luffy? Si nos quedamos aquí, otro podría ser el Rey de los Piratas-le comentó como si no le preocupara.-Si tú quieres, nos quedamos aquí más tiempo, pero atente a las consecuencias.

-¡Nos iremos en cuanto lo diga Nami!-ordenó el capitán ya sin tantas ganas de fiesta.- ¿Hay algo mas para comer?

No tardaron mucho en seguir trayéndole comida, todos estaban en silencio mientras comían, planeando que hacer con los días que tenían para disfrutar.

-Hoy he oído de la biblioteca que esta isla fue tomada como base para el famoso Akagami no Shanks.-contó Robin, al aire, sin ninguna mala intención, pero mirando fijamente a Luffy-Y dicen que pasaba por aquí meses y meses. Quizás todavía este aquí.

-¿Shanks?-el capitán intentó tragar demasiado rápido y se atragantó, cosa solucionada con un golpe de Franky-¿Dónde…donde esta Shanks?

-Tranquilo, Mugiwara, probablemente, Akagami este de parranda por algún mar y no aquí-contestó el cyborg peliazul-Así que disfruta de la fiesta tu también.

-Bueno, yo ya he terminado con mi cena, así que iré a ver si los pueblerinos saben algo de Akagami no Shanks-sama-les dijo Nova a los Mugiwara pero antes de que nadie pudiese decir nada, esta desapareció entre la gente.

-Voy a seguirla, no vaya a ser que se pierda, tiene…-Sanji no pudo seguir hablando pues al levantarse había chocado con el pecho de una hermosa dama de platinada cabellera-Lo siento, hermosa dama, deje que la ayude con eso.

-Es para ustedes, aquellos hombres lo mandaron para las dos damas presentes y la que acaba de irse-con soltura dejo la bandeja de suculentos manjares. Todos miraron hacia la mesa donde tres hombres, entre ellos el mismo que había hablado con Sanji esa misma mañana sobre Nova, saludaban a Nami y Robin, aunque ellas los ignorasen-¿Desean que les diga algo?

-No te preocupes, ángel, yo me encargo de darles el mensaje en persona-le respondió el rubio cocinero tomando la bandeja de la mujer con una sonrisa.

Desde la mesa se pudo ver el despliegue de violencia del cocinero, los tres hombres, a cada cual más viejo y pervertido, se arrepintieron entonces de intentar ligar con las damas custodiadas por semejante rubiales.

-Ya esta, esos seres inferiores no osaran volver a intentar seducir a nadie-Sanji se veía más tranquilo después de volver-Aunque por su culpa he perdido la pista de Nova, ¿dónde se habrá metido? Bueno, se sabrá cuidar sola….espero.

Después de unos minutos de tranquilidad, risas y bromas en la mesa de los piratas, se volvió a acercar alguien a ellos, pero esta vez con ansias de venganza.

-Tu, teñido-llamó no muy amistosamente un joven tras Sanji, cuando se iba a girar para contestarle quedo impactado, la joven en cuestión era un poco más bajita que Nami, tenía el pelo muy corto de color azul eléctrico y unos furiosos ojos violetas, de piel morena y vestida de cuero-Te atreviste a pegar a mi chico y nadie pega al chico de Lady Rock.

Para entonces, ya toda la plaza observaba al rubio y la llamada Lady Rock.

-Perdone, señorita, pero no sé de que esta hablando, pero si he golpeado a su novio será porque se lo merecía-la chica señaló al mismo hombre que esa mañana había insinuado que sentía algo hacia su hija y luego había intentado ligar con Nami y Robin-Sí, definitivamente se lo merecía.

-¿Cómo te atreves? Te desafío a un Reto Musical-la plaza estalló en vítores y aplausos-Teñido, te arrepentirás de haberte metido con mi chico.

Entre cinco o seis comenzaron a empujar a Sanji hasta la base del escenario, ya despejado y listo para el dichoso Reto Musical. La chica tomo posesión del micrófono y la música comenzó a sonar, sin presentar a los contrincantes ni nombrar canciones.

Mientras ella cantaba "The boys does nothing" (.com/watch?v=Xn9lLnVurYI), se acercó al desconcertado cocinero el hombre rollizo que había dado un discurso.

-Oh, señor, debe mirar este libro y elegir su tema-indicó el pobre hombre acalorado-Enfrentarse a un Reto Musical es totalmente obligatorio, si no lo hace será expulsado de la isla junto a sus acompañante.

-¡Pero yo no sé cantar! ¿Qué pasa si pierdo esta competición?-exclamó mirando el grueso libro.

-Será considerado muy poco hombre y su descendencia llevará su vergüenza hasta el fin de los días.

No eran palabras muy alentadoras, pero no podía ir por ahí venciendo a damiselas, aunque no fuesen muy atractivas, sería un miserable.

-Da igual, esta, el resultado será el mismo.-Eligio la canción con un suspiro mientras la plaza aplaudía fervientemente al acabar la canción-Allá vamos. Perdóname, descendencia mía.

Su canción comenzó a sonar, e intentó sonar mal, aunque desde la plaza sonara como los ángeles.

"Mi fuerza eres tú" (.com/watch?v=-6dWWk1lhN4) era la única canción de aquel libro que había podido mirar, así que la eligió al azar.

Cuando acabó la canción bajo del escenario en un total silencio, solo hasta que se sentó, la gente comenzó a aplaudir y silbar, pidiendo otra canción.

En otra situación, una peliverde miraba los árboles frente a ella, que si tuviesen bocas se estarían riendo a su costa.

-¿Cómo demonios he venido a parar aquí?-era lo único en lo que podía pensar.

-¿Necesita ayuda, jovencita?-al girarse se topó con el mismísimo Shanks, que quedó impactado al ver a Nova frente a sí, y a solas-Nova-chan, ¿qué tal?

-Shanks-sama, muy bien ¿y usted?-aquella situación era de lo más prometedora-¿También se ha perdido?

Y Shanks no supo muy bien el momento en el cual la pequeña niña de doce años comenzó a besarlo apasionadamente y con experiencia. La detuvo un instante y la pequeña sonrisa de medio lado lo descolocó.

-Podría ser tu padre, ¿lo sabes?-intentó recuperar la compostura, pero aquella sonrisa en el rostro de Nova solo aumento de tamaño.

-Mi padre tiene veintitrés años, podría ser mi abuelo, más bien.

Shanks sabía que si aceptaba a aquella chica iba a ser considerado un asaltacunas, pero si la rechazaba iba a ser un imbécil. Y con un demonio, Nova era demasiado tentadora.

*Temporada baja: Lo he escuchado mucho, pero no sé si será así en todos lados, es el periodo de menor actividad hostelera.