Monstruos similares
A través del gran ventanal del camarote se colaban los rayos del sol, trayendo la claridad a la situación. En la cama, un pelirrojo ocultaba su mirada con uno de sus brazos, mientras el otro era el reposo para una peliverde de ojos ámbar que observaban algún punto en el infinito. La joven se levantó, dejando su lugar, se estiro felinamente y comenzó a recoger su ropa, no le hacía falta mirar al hombre en la cama para saber que no había cambiado su postura pese a saber que ella ya no estaba junto a él. No habría despedidas cariñosas ni promesas, palabras amorosa ni nada parecido. No hacía falta. En cuanto Nova salió de la habitación arreglándose el pelo, Shanks pudo destensar los músculos y observar el lado vacío, extrañando su conciencia particular, su Pepito Grillo, ¿dónde había estado ayer? ¡Ah, sí! Le había dado el día libre para poder pensar a solar, fue entonces cuando se encontró con su pecado particular, su patada a la ética. Eso sí, probablemente, Ben entraría por la puerta al ver salir a la joven niña con sus andares tranquilos, seguros pero atrayentes. Y ahí podría desahogarse, pero lo mejor sería ponerse algo de ropa.
Sanji había dado la vuelta a la isla ni sabía cuantas veces, después del Reto Musical y la cena alegre con sus nakamas, decidió que lo mejor era ir a buscar a Nova, por si se encontraba de nuevo con el pirata pervertido y se dejase hacer más de la cuenta pues era conocedor de que así sería. Su pequeña dama sería abusada de todas las maneras posibles.
Rendido decidió acercarse al Thousand Sunny para ver si por casualidad durante la noche, su dama había llegado totalmente desorientada. Sin embargo, sobre la cubierta solo esta el marimo durmiendo a pierna suelta, y eso que era el responsable de la vigilancia, miró en todos los rincones del barco, pero de su hija ni la mínima pista. ¿Dónde podía estar? ¿Sería posible que se hubiese encontrado con el peligroso Pelirrojo? Podía oír a lo lejos a Nova suplicarle ayuda, mientras Shanks se daba un banquete con su cuerpo. ¡Qué rápido trabaja la menta humana cuando se trata de malos sucesos! Podía imaginar como su hija estaba atada a una cama con dosel, encadenada a una fría y húmeda pared, perdida en el bosque, indefensa y dulce, un suculento manjar para los pervertidos de la isla...y eran muchos, empezando por Akagami.
-¡Ahora mismo va papá a salvarte, pequeña mía!-gritó a punto de empujar la puerta cuando esta se abrió dándole en plena nariz.- ¡Auch!
Por suerte, Nova tenía reflejos y ante la patada de Sanji retrocedió lo suficiente para esquivarla.
-Siento llegar tarde, pero no es para que te lo tomes tan mal-se disculpó a medias, sin saber si realmente su padre actuaba así por haber pasado la noche fuera.-¿Qué te ha pasado en la nariz? Te pareces a Rudolf.
-Nada, me has dado con la puerta-cuando vio a su pequeña dama intacta, se lanzó a darle un abrazo, pero a medida que se acercaba las marcas en su cuello, hombros y escote se iban agrandando, por lo que se acercó a inspeccionarlas-¿Dónde estuviste? ¿Quién te hizo esas marcas? ¿Te negaste verdad?
-Le pedí que no dejara marcas, maldita sea, ahora tendré que llevar cuellos y demás-maldijo la pequeña tocándose los hombros e ignorando a Sanji que seguía haciendo preguntas-Bueno, ¿desayunamos, papá?
Cuando reacciono, Nova ya estaba dentro del barco, por lo que la hizo girar y la cuestionó.
-¿No estarías con ese pelirrojo no?-El silencio otorgó y el cocinero perdió todo el color del rostro- ¡Qué podría ser tu abuelo, Nova! ¿Qué demonios pasa contigo?
-No me pasa nada, me estaba divirtiendo y no te hagas conjeturas raras, fui yo quien fue a por él, pero es que me lo dejo a tiro hecho...-cuanto más hablaba la peliverde más pálido se ponía Mr. Prince-Luego no sé como paramos en su camarote, que por cierto, es precioso, y yo ya había perdido casi toda la ropa, ni que decir de él, y tengo que decirte, que esta muy bien, pero...
-¡Cállate! No quiero saberlo, es repugnante.
-Te recuerdo que tú también lo haces, así...
-Con personas cercanas a mi edad, ¡no con gente que me lleva más de veinte años!
-Bueno, pero yo si lo hago, si lo intentara con gente de mi edad tendría problemas, porque seguramente no sabrán ni lo que es besarse.
-Es que las personas de tu edad no hacen esas cosas.
-Ahí esta la cuestión, yo sí las hago. Además, ¿a ti que te importa?-Nova había despertado su lado impulsivo, hablaba para dañar y no pensaba lo que decía-Si por ti fuera me abandonarías a la primera de cambio, te doy igual, y sabes por qué, porque soy la prueba viviente de que eres tan cualquiera como yo.
-¡No te atrevas a hablarme así, Nova!-gritó Sanji, conociendo por donde iban las palabras de su hija-Soy tu padre y no te permito que me hables así.
-¿O si no qué? ¿Me pegarás? La verdad duele ¿no? Pero ya sé porque no me dices el nombre de mi padre, ¡porque ni siquiera tú lo sabes! Y te...-un golpe la silencio, el rubio le había dado un bofetón, el primero de toda su vida, y estaba tan impactado como Nova-¿Así reaccionas a la verdad?
-Nova, lo siento, no quise...
-Pero lo hiciste, al final la verdad sale a la luz, supongo que a Shanks-sama no le importará que me quedé un poco más con él-la chica no miraba a su padre a los ojos, no podía, salió corriendo antes de que el cocinero pudiese detenerla, empujó a Zoro que recién se había despertado por los gritos de padre e hija y que solo pudo ver a esta ultima saltar por encima de la barandilla.
-¿Qué paso ero-cook? ¿Intentaste propasarte con tu hija?-Del cocinero se podía esperar cualquier cosa, una patada, un insulto pero no lo que recibió, un puñetazo, y es que el rubio no usaba sus manos para pelear porque eran sus herramientas de trabajo-¿Y a ti que te pasa, idiota?
-¡Todo es tu culpa, así que déjame en paz, imbécil!-ni siquiera un entrenamiento de siglos habría preparado a Zoro para ver los hermosos ojos de Sanji llenos de lágrimas, pero el no estaba preparado si quiera para ser capaz de descubrir que se estaba rompiendo en su pecho.
Aunque había llevado su mano a la empuñadura de la espada de Kuina, los sollozos del rubio lo descolocaron de tal manera, que lo paralizó en el suelo sin ser capaz de moverse hasta ver su espalda desaparecer en la puerta de la cocina.
Al llegar a la puerta pudo ver como limpiaba las lágrimas con una mano de forma rabiosa.
-Iré a buscarla, espero que ahora no te quedes dormido.-le dijo, sin si quiera mirarlo.
-No, yo soy quien cuida de la tripulación, los demás estarán por llegar, así que vete preparando el desayuno.-ordenó el peliverde saliendo pero al llegar a la barandilla se encontró con una desconcertada Nova.
-¡Hey! Iba a buscarte-de un salto se colocó a su lado, pero ella parecía evitar su mirada-Deberías ir a disculparte con el ceja de remolino.
-No creo que yo sea lo que quiera ver ahora-enigmáticas palabras de una chica que acaba de discutir con su padre.-No creo que le siente bien recordar a un monstruo.
-Deberías tener la autoestima más alta, que es malo tener esa opinión de ti misma-el espadachín no sabía de que iba aquella familia de locos pervertidos, pero la chica no parecía un monstruo ni nada sí, es más, era muy guapa y de cierta manera parecida a él mismo.
-Solo digo la verdad, ¿para qué querría ver Sanji a mi padre?
-Creo que te pareces más a tu madre que a Sanji.
-Mi madre es Sanji, tengo otro padre, otro hombre, otro ser con cosita colgando entre las piernas.
-Bueno, ¿y por qué no le iba a sentar bien a tu padre ver a tu otro padre?
-Porque mi otro padre es un bastardo que lo abandonó y él y yo somos, monstruos similares.
