¡Muy buenas noches, días, tardes o lo que sea que sea donde viven! ;D. Mi nombre es Ana y bueno, recién acabo de escribir algo que realmente me gustó, sólo con leer esta introducción sabrán de lo que trata la historia, sin más, bienvenidos a la introducción(?).
Disclaimer: Vocaloid, definitivamente no me pertenece, ya que, si fuese así, Vocaloid ya tendría manga, película, anime, OVA, y otras weas más(?).
Introducción.
Un día en un tal vez lejano lugar, dos niños de cinco años se hicieron una promesa sin saber que si lograrían cumplirla…
-¡Hola Rin! -dijo un niño de cabello rubio acercándose hacia otra niña de cabello del mismo color
-Hola… Len -contestó con una voz apagada la niña, sus ojos y su tono indicaban que estaba triste, por lo que el niño la miró con curiosidad.
-¿Qué pasa? -preguntó arrugando sus facciones el niño como reacción a lo que decía su compañera.
-Es que, yo quería jugar pero, mamá dijo que yo no podía jugar con nadie -dijo mirando al piso. El niño se acercó más a ella y con curiosidad preguntó.
-¿Por qué? -preguntó nuevamente mientras movía su cabeza, ligeramente hacia un lado, mostrando su confusión.
-Es que, ella dice que no podré jugar hasta que crezca -dijo con cierto enojo que se veía en su mirada.
-¿Por qué? -insistió con la misma pregunta y en la misma posición.
-No sé -contestó con tristeza, el niño, dándose cuenta de la actitud de su compañera, se le ocurrió una idea para hacerla sonreír.
-Pero, ¿No quieres jugar conmigo? -dijo inocentemente mostrándole un auto de juguete a la rubia.
-No puedo -respondió sin rodeos la pequeña.
-¿Ah? -preguntó confundido, pensando una razón por la cual le había rechazado, miró su auto de juguete y pensó en lo que una vez le había dicho su niñera, Luka:- ¿Es porque no juegas con varones? -preguntó con su voz suave, más con un poco de preocupación en ella.
-No es eso -dijo con el mismo tono de voz de antes.
-Entonces… ¿No te gustan los autos? -preguntó confundido mientras pensaba: "¿A quién no le gustan los autos?".
-Tampoco es eso, es que no me dejan jugar hasta que crezca -contestó sin de aquel tono, entonces fue cuando suspiró y se levantó de su asiento.
-Oye, Rin… -dijo, mientras miraba a la rubia con inocencia- ¿Podríamos jugar cuando crezcas?.
-¿Ah? -dijo, no se esperaba que Len le dijera eso, es más, nunca nadie le había dicho eso- Está… Bien -dijo mientras sonreía y tomaba su pequeña mochila.
-Te prometo que jugaremos -aquellas palabras le llegaron a los más profundo a aquella niña, quien ya había pasado a tener una gran sonrisa en su rostro.
-Entonces, adiós, nos vemos cuando crezca -dijo sonriente y esperanzada, mientras el rubio le sonreía también, despidiéndose con el tan conocido ademán. Hasta que desapareció.
Ese fue el último día que el pequeño Len vió a Rin, pues, su papá cambió de trabajo y por esa razón, él tuvo que mudarze junto a su familia a otro lugar, y claro, también lo cambiaron a un colegio diferente, a medida él iba creciendo se olvidó de la promesa y se olvidó de Rin, en cambio, ella no, aunque ya se había enterado de que Len ya no vivía en el mismo pueblo que ella, y que también lo habían cambiado de colegio, ella creía, que algún día iba a volver y cumpliría lo que prometió…
Espero que les haya gustado u.u.
-Mariana: Ya es hora de que nos presentes ¬¬.
-Ana: Pensé que era más tarde u_u. Bueno, ellas son Mariana y Natasha, las malas de la película, tratarán de hacerme quedar mal con ustedes, pero al final, ya saldré ganando y...
-Natasha: ¡Yo no soy mala!
-Ana: Sólo estoy exagerando :3.
-Natasha: ¿Qué significa eso? :│.
-Ana: Nada.
-Mariana: ¡Adiós! ¡Hasta el primer capítulo! ;D.
Eh, bueno, se aceptan sugerencias, críticas construcctivas o no, soy nueva en FF, y apenas este es el primer fic que posteó aquí, así que, ya saben, un review no está mal :c.
