Persecución

-¡Soltadme! ¡No se acerquen ni un paso más! – Los soldados de la marina estaban intentando calmar a un muy nervioso Sanji, que no entendía cómo podía haber acabado en aquella enfermería rodeado de marines – ¡No pienso dejar que me toquen!

-Tranquila, pequeña, ya estas a salvo – una doctora joven, poco mayor que ella, de cabello violeta y ojos escarlatas, hizo salir a los marines – Sólo queremos que estés bien, revisar que esos malvados piratas no te han hecho daño a ti o a tu bebe.

…Espera, pensaba que era una chica normal y corriente, no lo iban a ejecutar. Sonrió con cierta confianza.

-Gracias a Dios, temía que fuesen a hacerme daño – relajo la postura, seguro que en cuanto aquella panda de idiotas se diera cuenta de que no estaba en el barco, vendrían a buscarla – Pero no me hicieron daño, tampoco.

-Igualmente, lo mejor será que te revisemos – La doctora saco de una caja un pequeño aparato, apenas una aguja con una cámara al final – Esto es para comprobar el interior del cuerpo. Recuéstese.

¿Dónde iba a meter eso? ¿Y por qué lo ataba? Oh, dios…

Introdujo la aguja justamente por encima del vientre, dolió como nada en el mundo, pero la sonrisa de la doctora parecía decir que sabía lo que hacía, y más le valía que no le pasara nada a su hijo o lo pagaría caro.

El silencio entre los piratas era extraño, pegajoso, Franky se mantenía frente al timón, Luffy sobre la cabeza del león y Chopper todavía trabajaba con algunos heridos, Shanks estaba preocupado por el silencio de Luffy, por lo que estaba sentado cerca de él, con Ben, los ciclones perdían fuerzas, pero Nami ya estaba bien provista para continuar con los demás nudos y llegar hasta los marines en unas horas como muy poco.

Zoro estaba en cubierta, entrenando con sus pesas, haciendo el mismo movimiento una y otra vez, pero sin estar consciente de lo que hacía, solo necesitaba moverse, estar ocupado, al menos eso había pensado, pero no dejaba de pensar que por su culpa habían cogido a Sanji, debería haberla encerrado él mismo en el camarote, estar a su lado en vez de perseguir al atontado de su capitán como era su uso y costumbre. Pero no, se había descuidado y se habían llevado a Sanji, joder, para cuando lo recupera va y vuelve a perderlo, si es que había que ser idiota. Miro alrededor, sin saber que buscaba, y detuvo su mirada en la pequeña figura de Nova, dejo las pesas a un lado y respiró hondo, ¿hablar con ella o no hablar con ella? Esa era la cuestión.

Se acercó despacio, estaba atándose las botas, con la nariz sobre su rodilla, estaba distraída.

-…Seguro que estará bien – se suponía que iba a preguntarle cómo estaba – Es un hombre fuerte.

-Ahora mismo es una mujer, ¿está bien, Roronoa-sama? – Ni siquiera había levantado la cabeza, aunque sus botas ya estaban bien atadas.

-Sí, ¿y tú? – Pudo entrever una sonrisilla burlona cuando se sentó a su lado, apoyando las katanas entre los dos.

-¿Se acostó con Sanji-kun por qué es una mujer atractiva, Roronoa-sama? – La pregunta le dio de lleno, como una flecha – ¿O por qué le gusta de verdad?

-Es algo complicado – la vio alzar las cejas, la estaba tratando como una niña que no era – Quiero a tu padre, quizás te suene bizarro…

-Tengo dos padres, realmente no me parece ni bizarro ni extraño, pero me alegro, asegúrese de cuidarlo bien. – Cogió sus espadas y se apoyó en ellas para levantarse, se movía de forma lenta, como si le pesara el cuerpo.

-¿Te pasa algo? – Negó y dio dos pasos, insegura - ¿Quieres que te ayude?

-No, es solo que tengo que acostumbrarme de nuevo al peso – ¿Peso? Señaló las botas, ¿qué tenían esas cosas de pesadas? Como mucho eran demasiado altas para una cría de doce años…pero pesado...- Estaré en la cocina, tengo hambre.

-Pues te acompaño, también tengo hambre – Algo en su fuero interno le decía que ya había pasado bastante tiempo con aquella niña, pero tenía que intentar seguir hablando con Nova, para que no se enfadase mucho cuando supiera la verdad.

-Bien, he terminado – Si no se había desmayado de dolor había sido por su miedo a que la matase mientras estaba desconectado – Tus hijos serán dos niños preciosos.

- ¿Dos? ¿Niños? – Empezaba a marearse de verdad - ¿Qué porcentaje de error hay?

-Un dos por ciento, más o menos, depende de los pequeños y su relación en el útero – Echó la cabeza atrás, con Luffy había aprendido que un 1% era posible, quizás solo fuera que el capitán tenía mucha suerte – Pero no te preocupes, en cuanto lleguemos a la isla puedes ir a conseguir un médico.

Iba a ser que no, en cuanto llegasen a la isla volvería al Thousand Sunny más rápido de lo que Zoro era capaz de perderse.

-Descanse aquí, te traeré una cena deliciosa y nutritiva – Es verdad, la hora de la cena llegaría pronto, y sus damas comerían cualquier cosa preparada por una panda de inútiles.

Incluso Luffy cocina mejor que los de la marina, aquella "sopa" era agua sucia con especias mal combinadas y la carne estaba muy poco hecha, le dieron arcadas al cortarla.

-Perdone, le molestaría a alguien si hago algo de cenar decente, para usted y para mí – le sonrió y la doctora suspiró – Por favor.

-No pasa nada, yo también creo que incluso el ácido sulfúrico va mejor que esto – la llevó hasta la cocina y le dejó vía libre entre tanto chef incompetente – Dejadla cocinar un rato.

Muy bien, iban a enterarse esos chef inútiles lo que era cocinar, directamente de un chef de primera clase.

Cogió la carne y la picó con cebolla, ajo, perejil y pimiento, lo sofrió con aceite y vino blanco y machacó las papas hasta hacer una buena crema a la que le puso leche y huevo batido, y un poco de agua para hacer una sopa cremosa. Añadió sal al conjunto y lo dejó hervir. Pronto todo se llenó de curiosos atraídos por el olor de una comida deliciosa.

-Ya está - Y sin tirar demasiada comida, solo el agua sucia. – Dejadme vuestros platos.

-Delicioso, Maya-chan – sonrió a la tripulación, eran los más tontos que había visto nunca, es decir, ¿en serio había cambiado tanto de Sanji como hombre a Sanji como mujer? ¡Si hasta Zoro se había dado cuenta!

Aunque mirando su propio cartel, ni un mono lo reconocería…

-¿Qué vas a preparar? – La veía ir y venir cogiendo cosas, sin apenas moverse, realmente - ¿De verdad que no necesitas ayuda?

-No, ya está – se giró y dejo una fuente de jamón envuelto en carne empanada y cebolla – Con esto bastará.

Empezaron a comer los dos, sin decir ni una palabra, Zoro porque no sabía que decir y Nova, porque no tenía nada que decir.

-¡Niku*! – Luffy entro a trompicones a la vez que Usopp, compitiendo por ver quien llegaba primero a la mesa.

-¡Luffy, deja para los demás! – El resto de la tripulación, salvo Nami que seguía fuera creando ciclones, se arremolinaron en la mesa, picando de la enorme fuente de carne.

-Tengo que reponer fuerzas para patearle el trasero a la marina – que excusa más práctica para comer lo que se le antojara sin que nadie le reprochara.

Al final, bajo la cúpula de estrellas solo quedaron un par de personas, Nova que estaba en la cubierta de popa, y Zoro, que no dejaba de otear el horizonte en busca de los barcos de la marina, jurando matar a todo aquel que le hiciera daño a Sanji.

*Niku: No sé por qué habría jurado que carne era meshi, pero según el traductor Niku es carne. Corríjanme si me equivoco.