Justo como soy I (Nova centric)
Nota de autora: Bien, una sola cosa, antes de llegar al próximo arco, en el que SPOILER aparecerá Ace y habrá problemas en el paraíso SPOILER les traigo un poco de relleno, centrándome en Nova, no porque me guste, sino para que sepan que pasa mientras pasan un par de meses.
Como Sanji predijo, al pasar a su lado, los marines no hicieron más que lanzar cañonazos e improperios por su mala suerte, y solo les quedaba unos tres días para llegar a la siguiente isla, de la que además ya contaban con información.
Una nueva fiesta empezó en cuanto anocheció, y ya que Sanji había vuelto, tenía que poner un poco de orden para su hija.
-¿Cuatro días sin dormir? – miró por encima de su hombro a Zoro, con lo fácil que el marimo dormía, como era posible que aquella niña no durmiera más a menudo – De fiestas nada, señorita, ahora mismo se va a la cama.
-Pero yo quiero ir a la fiesta – la vio haciendo morritos y se le partía el corazón, sí, pero tenía que ser estricto con ella – Por favor, papá…
-Mañana podrás ir a la fiesta, ahora a dormir – la empujó dulcemente mientras sonreía como disculpa a Zoro, aunque este las siguiera – No te perderás más que hombres borrachos.
-Hombres atractivos borrachos, inhibidos de sus códigos morales, dispuestos a hacerme mil perrerías a tus espaldas.
-Definitivamente no vas a ir y me estoy planteando el si podrás o no ir mañana – Si, su hija podía llegar a ser muy parecida a él mismo.
-Acabas de decir que si podré ir a la de mañana – su padre ya estaba arropándola y el sexy, y vedado, espadachín, sonriendo desde la entrada – Si van a hacer cosas sucias, eviten que sea aquí ¿vale?
-Sin problema – Sanji le estaba acariciando el pelo, peinándolo en un extenso abanico verde y rubio, mientras sus orbes ámbar se iban cerrando poco a poco. – Buenas noches, princesa.
Entrecerró la puerta y busco los labios de Zoro, que sonreía bastante divertido.
-Es tan guapa como tu – le confeso antes de cogerlo en brazos y llevarlo hasta la cubierta – Y tan pervertida.
-Si, una pena que de ti tenga tan poco – Zoro gruñó, tenía que darle la razón, su propia hija era una extraña para él – Pero ya verás que se parece más a ti de lo que crees.
-¿Por el pelo, los ojos y que se pierde, no? – Lo dijo girando los ojos – Bueno, al menos sacó algo de mí.
En cuanto la pareja se fue, Nova abrió los ojos, se metió en el baño para tomar una ducha, podía oírlos murmurar en el pasillo, pero cuando salió de la ducha ya no escuchaba más que la fiesta que había en la cubierta. Ella no iba a perdérsela. Se puso sus botas, una ropa interior sexy y un vestido por las rodillas, ajustado, pero no demasiado, de color azul eléctrico, pero cuando se miró en el espejo, las botas no le pegaban. Se las quito, su pierna izquierda era horriblemente antiestética, llena de pequeñas cicatrices. Optó por ponerse unos pantalones de mezclilla ajustados a sus piernas, una camisa de manga larga, palabra de honor y sus botas. No era tan sexy, pero se veía bien. Y esperaba acabar la noche sin ropa puesta. Salió a hurtadillas y se internó entre la gente, vigilando que su padre y el espadachín no estuvieran cerca.
La vio salir desde la otra punta del barco, es decir, no es como si se hubiese fijado demasiado, estaba con gran parte de su tripulación, y Ben demasiado lejos como para poder salvar su alma de pecar otra vez. La chica era tan…atractiva, y aquellos pantalones la hacían ver hasta inocente. Le gustaba, de cierta forma, la manera que tenía de meterse en todos y cada uno de sus pensamientos, incluso cuando él no quería. Fue así como se lo confesó a Ben, entre botellas de ron, y él lo arrastro hasta el barco de los Mugiwara, rompiendo la promesa que le había hecho a Luffy de no volverse a ver hasta que fuese un gran pirata – aunque ya lo es, esta más que claro – para disculparse con Kuroashi y su hija – que no es precisamente una santa, tampoco – por lo que había pasado entre ellos.
-Nova-chan, que bien que te nos unas – Nico-sama le dio una jarra de algo naranja, que no era ron.
-Creo que voy a dar una vuelta a ver si veo algo interesante – se despidió del grupo mientras miraba con repulsión el zumo. – No soy una cría, joder.
-No, no lo eres – Shanks le sonreía con una botella de ron – Supuse por tu cara que no te gustaba tu bebida.
-Me acaba de salvar, Akagami-sama.
Bebieron juntos mientras escuchaban las charlas a sus espaldas, pero no intercambiaban palabras. No hasta que Shanks decidió romper el silencio.
-Vi como luchaste el otro día – Observó su perfil, ni se había inmutado – Usas una técnica con la espada que nunca había visto.
-La inventé yo, las espadas eran demasiado pesadas para mí y si las sostengo contra mi brazo, es más fácil usarlas – Además, le permitía acercarse a su enemigo y patearle las pelotas si era necesario. - Nadie me ha enseñado jamás a pelear con espadas, es normal que me invente las cosas.
-Bueno, todavía nos quedan un par de días antes de llegar a la isla, yo puedo enseñarte a usarlas correctamente.
-Sería muy amable por su parte, Akagami-sama, pero no quiero molestarlo.
-Está bien, así hago algo de ejercicio – se rió ante el pensamiento de que ya no era un jovencito y tenía que mantener su figura – Y llámame Shanks, Nova-chan.
-Se lo agradezco mucho, Shanks, podría serme útil – A lo lejos escuchó a su padre llamarla – Mierda, tengo que esconderme.
Pero no había lugar para esconderse así que uso la capa de Shanks y se puso entre sus piernas, escudándose con su torso.
-¿Qué pasa, Nova-chan? – miró hacia atrás, tanto la/el rubia/o, todavía no sabía cómo llamarla, y el espadachín parecían buscarla - ¿Es que te has fugado?
-Se suponía que tenía que estar durmiendo, por eso de que llevo cuatro días sin descansar – los vio acercarse a ese lado y se agachó todavía más.
En cuanto se alejaron salió de su escondrijo, sonriéndole a su cómplice.
-Mañana quiero verte en la cubierta del Sunny a las cinco y media, muchachita – Sanji no tenía ojos en la nuca, tenía instinto de madre – Y sin protestar, si no estás a tu hora, tendrás problemas.
-Ups…
