Antes que nada disculparme por haber tardado tanto, no quiero ni mirar cuando fue la última actualización de este fic, y ustedes tampoco quieren mirarlo, ¿verdad? Esta historia irá ahora un poco más lenta, este es el último capítulo que tengo listo y la verdad es que con tantos cambios que están dando ahora en One Piece, quizás tenga que dejarla inconclusa hasta ver donde nos lleva Oda-sensei, porque me da la sensación de que ya se me esta yendo de las manos y va a acabar en un medio AU y odio los AU y personalmente, ha llegado ese momento que detesto…estoy empezando a odiar a Nova y eso solo puede acabar en su desaparición o su muerte lenta y dolorosa y me da que será lo segundo. Así que…sintiéndolo mucho, ustedes deciden el futuro de Nova, ¿está un par de capítulos más y la mando lejos o la mato en una batalla campal? ¿Qué prefieren que haga Ace cuando se entere de que será padre? ¿Tomar responsabilidades o desentenderse del asunto y que sea Zoro quien acabe con Sanji? También puede ser un trío ;) Les estoy dejando el futuro de esta historia en sus manos, no se desilusiones porque habrá más historias por mi parte de One Piece – no todas ellas yaoi ;)

Justo como soy II (Nova-centric)

Poco antes de las cinco y media, Nova se levanto de la cama de Shanks, no habían hecho nada, solo lo acompañaba. Se puso la ropa de anoche salvo las botas, y fui a reunirse con su padre. A saber que le haría por saltarse su hora de dormir.

Se encontró con él en la cubierta, llevaba un vestido blanco con un escote de barquilla y mangas largas.

-Pareces un fantasma, Sanji-chan – No era la envidia hablando por ella, solo la diversión, su padre se veía tan bien, tan natural y sexy, como un ángel.

-Sube a la barandilla, supongo que ya que te cuesta tanto irte a dormir, voy a hacerte entrenar hasta que te duermas de pie – No era una amenaza vacía, ni siquiera amenaza. Era la pura realidad.

Dos horas después la dejo descansar para poder preparar el desayuno, mientras ella se quedaba allí sentada, jadeando pesadamente. Su padre podía ser tan cruel a veces. Se levanto con las piernas temblándole.

Se estiró como un gato, empezaba a tener sueño. Y todavía le quedaba la segunda ronda…Su padre era un monstruo. La tripulación empezaba a despertarse, podía oírlos gritando para llegar antes que Mugiwara-sama a la cocina, claro, si es que se lo comía todo, tenía el apetito de un rey del mar. Tendría que ir también, pero estaba demasiado cansada como para moverse.

-Deberías despertarla.

-Si la despierto ahora no volverá a dormirse hasta vete tu a saber cuando.

-Bueno, siempre puedes meterla entre los dos y así no se escapa.

-Oh, eres tan dulce cuando actúas como su padre.

-Soy su padre.

-Bueno, tienes un punto.

-Claro que lo tengo, si no lo tuviera, que clase de guardián de la tripulación sería – Abrió los ojos un poco, ¿qué hora era? – Ya se está despertando.

-¿Sanji-chan? – abrió los ojos, sí, allí estaba su padre - ¿Qué hora es? Me quede dormida…Qué cruel es tu entrenamiento.

-¿Estabas entrenándola? Si no sabes como se usa una espada – y no debería hacer esfuerzos físicos.

-Si Roronoa-sama también esta aquí – Se incorporó, estaba más descansada pero seguían temblándole las piernas, no se quejaría, podía seguir el entrenamiento – ¿Entrenara con nosotros, Roronoa-sama?

-Me da escalofríos que me llame así – le susurró a Sanji al oído cuando les dio la espalda, aunque la idea de que lo llamara oto-san también le ponía los pelos de punta – No, es la hora de comer y voy a irme antes de que Luffy se lo coma todo.

-Bien, arriba, princesa, que te parece si entrenamos un poco más difícil – Si la hacía entrenar duro era porque la agotaría y no tendría que estar buscándola en la fiesta, lo hacía para controlarla – ¿Probamos con el doble arabian?

Intentó seguir todas las indicaciones de su padre, pero los golpes eran cada vez más y más duros, comprobó muchas veces lo dura que es la madera y que con cierta velocidad y altura, el agua puede ser más dura que el hormigón, y al final de la tarde, ni siquiera se acercaba mínimamente a lo que Sanji quería que aprendiese. Estaba enfadada, sudada y molida.

-¿Quieres que sigamos mañana? – Gruñó y negó, le dolía todo, hasta el alma - Te traeré hielo.

Encima se iba sonriendo, empezaba a odiarlo y a maquinar mil formas de matarlo y hacerlo parecer un maldito accidente, nadie notaría que había sido ella, pero lo que más odiaba era el hecho de que aun así apreciaba que la entrenara duro y la ayudase a mejorar.

-Te has dado buenos golpes – levanto la mirada, Shanks parecía muy divertido apoyado en la barandilla mordisqueando el corazón de una manzana – Vine antes a ver si querías entrenar conmigo, pero tu padre estaba más que entretenido haciéndote saltar de un lado a otro.

Aunque tenía que admitir que era un buen entrenador, serio, disciplinado y que lo que le enseñaba a su hija en su momento, podría salvarle la vida algún día.

-Se lo agradezco, Shanks-sama, pero ahora me gustaría tomar una ducha de hielo.

Con la misma se levanto dejando solo al pelirrojo que no podía evitar seguirla con la mirada, ¿qué tenía la chica que una noche con ella lo había vuelto tonto y adicto? No sería su inocencia, eso seguro, quizás su picardía o su forma de moverse. Una Lolita, nunca se había considerado un pervertido.

-Creo, y sólo es mi opinión, que si la sigues, vendrás con un ojo morado, capitán – Se giro, bien apostillado en la barandilla, Ben y algunos más lo observaban con gesto divertido – Aunque claro, puede que sea por su padre y no por la hija.

Lo que ellos no sabían es que por la noche, Nova se escabulle en su cuarto, en su cama y se queda allí hasta la mañana siguiente, y eso lo hizo sonreír mientras esquivaba sus miradas.

-Claro, claro, Ben, ¿o será que la señora envidia está hablando por ti?

Ben lo ignoró, aunque él mismo tenía que admitir que tanto a él como a muchos en la tripulación, se le iban los ojos, en su defensa diría que lo suyo era curiosidad, sana y no pervertida. Desde que Mugiwara se había hecho famoso en todos los mares, también lo había hecho su tripulación y destacaba el trío de Luffy, Zoro y Sanji, los monstruos de la tripulación, si ya había hasta leyendas de su fuerza inhumana. Ben solo quería saber que tipo de habilidades innatas y/o naturales podían salir de un hijo de dos tipos tan fuertes.

En la cocina, tanto Sanji como Zoro estaban a solas y aprovechaban que nadie más los veía para comerse a besos entre palabras no muy educadas, pero su relación era así.

-Debería estar preparando la cena.

-Y yo durmiendo, pero esto es más interesante.

-Eres un pervertido.

-Y así es como me quieres.

-Baka marimo.

-Ero-cook.

Y eran tan felices…que pena, el destino les tenía preparadas mil tormentas antes de que pudieran ser mínimamente feliz, porque cuando la gente invento la frase "hijo de puta", tenían al destino en mente.