Inspirada en mi película favorita de Walt Disney: Mulan. Le traigo a todo aquel amante de la lectura este singular fanfic de mi pareja favorita Lily/James.

-Una chica nada femenina, unas amigas unidas por el dolor, un novio que debe salir a la guerra en vísperas de su boda, una general con un pésimo humor, tres amigos que desean más que nada acostarse con una chica... y una historia que une a todos estos personajes en una mágica fábula de amor, amistad, lealtad y valor.-


¡Una semana! James no podía creer que apenas llevaba una semana el general Longbottom y ya lo hubieran desplazado a él. Todo mundo hablaba de las muchas cosas que aprendían del general Longbottom.

-Preferiría que el general Longbottom fuera nuestro líder en lugar que ese cascarrabias de Potter.

Eso había escuchado él y había sido la gota que derramó el vaso. Puso a esos dos soldados a dar veinte vueltas en el campo y se iban a quedar sin cenar. ¡Él no era ningún cascarrabias!... ¿o sí?

-¡Brown!.- gritó James enojado en su oficina.

Escuchó como en la otra sala al lado de su oficina algo se caía al piso y se hacía añicos, a alguien maldecir y luego, segundos después, entraba un hombre moreno de ojos negros.

-Me llamaba señor.- Era Brown.

-Avísele al general Longbottom que me uniré a sus clases.- quería sabotearlas, claro está, pero no lo iba a decir.- Mañana a primera hora, entraré con él a entrenar.

Brown asintió y dio un saludo con su mano en la cabeza antes de irse. James casi lo escuchó susurrar "El ogro sale de la cueva".

Él no era ningún ogro, simplemente que tenía que dar una imagen de hombre rudo y varonil y para eso tenía que comportarse de esa manera. Después de todo lo tenían que respetar, y ¿cómo iba a darse a respetar si no les gritaba de vez en diario?

Tomó su varita entre sus manos y jugueteó un rato con ella. Aunque no lo fuera a admitir, no le gustaba la idea de estar sin su varita. Esa sensación era como estar desnudo e indefenso, y no le gustaba sentirse así. Tal vez pudiera aprender algo del general sobre cómo sobrevivir sin varita...

-Tonterías.- murmuró.

Todo lo que ese capitán decía eran tonterías, se repetía una y otra vez James. Y eran más tontos todos los que lo seguían; Sirius, Remus, Peter, sus soldados y... una punzada llegó fuertemente a su corazón.

A James le parecía que un hombre que no tuviera su varita era como un afeminado. ¿Qué mujer quiere casarse con un afeminado? Golpeó la mesa con el puño. Tenía una rabia en todo su cuerpo y no sabía bien porque, pero cada que recordaba el rostro de aquella hermosa joven de cabellos rojos y ojos verdes, casi podía ver el rostro del general Franck Longbottom. Tenían el mismo color de ojos, James no los podía olvidar jamás, pero en la mirada de aquella mujer había algo que lo había enganchado, una fiereza que le hizo desear a aquella mujer desde el momento que la vio.

Y por el contrario, los ojos del general Franck Longbottom no tenían eso, era como si quisiera ocultar algo. James había observado en las cenas que el general tenía una mirada triste. ¿Sería porque extrañaba a su prometida?

Otro arranque de rabia.

Lily no podía creer la suerte que tenía. ¡Nadie la había reconocido! Nadie ni por una sola vez le había dicho que parecía una chica, nadie le había hecho alguna observación de que tuviera un cuerpo algo femenino ni si quiera que sus manos eran suaves o delicadas como una mujer... ¡Nadie!

Ella se debería de sentir feliz porque no la reconocieran y siguiera con esa farsa pero... dolía eso. ¿Acaso no parecía una mujer?

-¿Te pasa algo?- le preguntó Remus

Ella lo volteó a ver sorprendida de que no lo haya escuchado. Estaban practicando como abrir candados sin varita. Cada uno tenía un candado cerrado y un pasador. Lily les había dicho la técnica y todo lo teórico, pero ahora estaban practicando. Ella se paseaba por entre los soldados diciéndoles que hacían bien y que mal para que pudieran abrir el candado.

-¡Lo abrí!- gritó emocionado Peter antes de que Lily le pudiera responder a Remus. Ella fue y comprobó que en realidad él había terminado.

-Muy bien.- dijo orgullosa Lily.- Te has ganado un filete doble en la cena.- y sonrió.

Todos estaban sorprendidos que Peter hubiera abierto el candado tan rápido, aunque de hecho el sí que estaba poniendo atención en las clases que les daba Lily, al igual que Sirius y Remus, pues se preocupaban porque en algún momento a Lily se le saliera decir algo en femenino en lugar que en masculino, o que el lodo de su cabello comenzara a caerse y así se notara el rojo de su bello pelo. O que su voz, que procuraba hacerla ronca, le cambiara a su tono normal: dulce pero mandón.

Aunque el tono mandón lo tenía con voz dulce o ronca.

Pero sin duda alguna, Remus sabía que ella no había estado igual durante todo el día. Había estado mirando a un punto a lo lejos y no escuchaba cuando ellos le hablaban.

-¿Está bien, general? – Remarcó la palabra Remus al ver que Lily suspiraba.

Ella abrió los ojos y se irguió de hombros para tratar de que su apariencia fuera más de hombre.

-¿Qué te pasa?- le susurró el chico.

-Nada... estoy bien.- le respondió Lily y dirigiéndose hacia los soldados les comenzó a decir.- No es normal que un hombre lleve un pasador, así que busquen entre la tierra algún palo de madera que puedan utilizar y comiencen a tratar de abrir ese candado.- y con un enojo poco característico en ella les gritó.- ¡Si no lo consiguen para antes que se oculte el sol no cenarán nada!

Remus la volteó a ver sorprendido. Hacía solo un segundo parecía casi una chica, triste y suspirando, pero ahora parecía todo un general... muy parecido a James.

-A usted también, Lupin.- dijo Lily.- No haré distinción de nada. Si no abre esos candados, no cenará.

-¿Qué le dijiste, para que se pusiera como un león?- le susurró Sirius a Remus.

-¡Nada!- respondió enojado el chico.- Si así son las mujeres, no quiero una.

Peter se acercó a donde estaban ellos.

-¿Porqué se enojó? Estaba de muy buen carácter.

Sus dos amigos se hundieron en hombros.

-¿Creen que será bueno preguntarle en la noche si todas las mujeres son así o solo las que se disfrazan de hombre?

Recibió un buen golpe por parte de Sirius y Remus, así que Peter creyó que no era buena idea.

-General Longbottom.

Las cabezas de los tres amigos se levantaron cuando escucharon que alguien le hablaba a Lily y ella no respondió, parecía seguir en otro mundo.

-¿General?- volvió a llamarlo Brown.

Y en esa ocasión, ella lo volteó a ver y asintió.

-General, mañana a primera hora el General James Potter va a unirse a su clase para entrenar con sus soldados. Eso es todo.- hizo un saludo y se retiró.

Lily observó a los tres chicos, quienes la miraron preocupados. Los soldados no prestaban mucha atención a Lily porque siempre estaban atentos a hacer lo que ella les decía, pero sin duda James no iba a hacerlo.

Que James quisiera unirse a su clase solo significaba algo... quería estropear la clase del "General Longbottom".

Estaban comiendo en silencio Lily, Sirius, Remus y Peter. Todo mundo había abierto sus candados así que no hubo necesidad de que se quedaran sin cenar, pero eso no cambió el humor de Lily, que les gritó unos minutos antes de terminar la clase y les dijo que al día siguiente tendrían que estar al amanecer ya en el campo para comenzar temprano la clase.

Todos se fueron directos al comedor sin esperar al general, pues normalmente era Lily y los tres chicos los que entraban primero, para que ellos comieran todo lo que quisieran, bueno en realidad era para que el general (Lily) comiera lo que quisiera, pues a todos les caía bien. Pero Lily no se inmutó cuando todos se fueron y la dejaron, todos menos tres chicos que veían como ella estaba doblada de cuerpo y tomando fuertemente su estómago.

-¿Qué tienes?- preguntó asustado Sirius.- ¿Te golpeaste con algo?

-¿Te duele tu estómago?- preguntó Peter con los ojos muy abiertos.

-¿Quieres que te llevemos a tu cuarto?- Remus trató de tomar su mano pero ella lo rechazó y se incorporó.

-Estoy bien.- murmuró, y se fue rumbo al comedor.

Así que los chicos estaban viendo a Lily con temor. Sirius les había dicho en el camino al comedor que tal vez era alguna loca que se había escapado del manicomio y había matado al verdadero Franck Longbottom y lo había suplantado. Peter negó todo eso pues él la había visto antes, y no parecía para nada loca.

-¿No vas a comer algo más?- le preguntó Sirius al ver que no había terminado ni su primer plato de comida y solo jugaba con el tenedor a separar los chicharos del arroz.

-¿Porqué? ¿¡Crees que estoy gorda!?- chilló y Remus le hizo señales para que bajara la voz. – Y tú no me digas que hacer. Soy tu oficial y hago lo que quiera.- Entonces se quedó callada y palideció.- Me voy a dormir.

Ella se levantó y se fue de ahí.

-Creo que bien la pude confundir.- declaró Peter.- Puede que si esté loca.

-Eso no importa.- dijo Sirius seriamente.- ¿Creen que no se enoje si me como su arroz?

Lily estaba en su cuarto llorando... ¡No sabía porque! De antemano, muchas veces supo que no tenía cuerpo de una hermosa dama, así que no le había impresionado tanto que no la descubrieran, pero hoy estaba más sensible que otros días.

-Mi cabello.- gimoteó entre lágrimas tratando de convencerse a sí misma que por eso lloraba.

Su cabello estaba corto, como de hombre. Lleno de lodo y sin dejar ver ni un centímetro del hermoso color rojo que ella tenía. Pero... el cabello nunca antes le había importado, de hecho eso de llevar lodo lo había hecho alguna que otra vez por andar jugando. Y le gustaba mucho su color rojizo de cabello, pero no era como para llorar.

¿¡Qué le pasaba!? Ella nunca había sido así de llorona...

Aunque... hacía como un mes...

-¿Lily?- del otro lado del cuarto se escuchaba la voz de Remus en la puerta.- ¿Podemos pasar?

Ella se levantó del suelo rápidamente y les dijo que pasaran. Primero Remus, luego Peter y al final Sirius entraron y cerraron la puerta. Tenían miradas como de niños que acaban de perder a su perrito más querido. A Sirius, de hecho, le temblaba un poco el labio.

-Oye... si quieres dejar toda esta farsa lo entendemos.- le dijo Remus.- Nosotros te ayudaremos a regresar a tu casa y que James no diga nada.- su voz se entrecortó y pasó saliva.

-¿De qué hablan?- preguntó ella secándose sus lágrimas.

Peter la volteó a ver a los ojos y le dijo.

-Ya no quieres estar más con nosotros, verdad. Ya extrañas tu casa y por eso estás así con nosotros.

Lily abrió los ojos sorprendida y sin poder evitarlo comenzó a reír. Los tres chicos se miraron entre sí y luego a la chica. Ella no paraba de reír y hasta se tuvo que voltear de espaldas a ellos porque de solo verles la cara no podía ponerse sería.

Y los tres chicos abrieron la boca y los ojos sorprendidos.

-¡Lily!- chilló Sirius asustado y apuntando con un dedo a su trasero.- ¡Estás herida!- y la tomó de ambos brazos para que la chica reaccionara y dejara de reírse, pero ella no había escuchado.

-¿Qué dices?- le preguntó.

-¡Estás sangrando!- chilló también Peter apuntando a su trasero.

Ella giró su cabeza y bajó su vista a donde tendría que estar su trasero en el uniforme de general que estaba usando. Se quedó helada.

-¿Qué te pasó?- exigió saber Remus muy preocupado.-

Lily se zafó de los brazos de Sirius y se puso de espalda pegada a la pared.

-No es nada, chicos. Olvídenlo.- respondió nerviosa, pero los tres chicos la miraban asustados y preocupados, y comenzaron a acercarse a ella haciéndole preguntas.

-¿Vamos con un doctor?- la cabeza de Lily giró hacia Peter.

-¿Dónde fue que te lastimaste?- ella vió a Sirius.

-¿Está sangrando mucho?- y su mirada se posó en Remus.

¡Eso era! Un mes atrás ella había estado del mismo humor, y fue cuando le vino su periodo por primera vez, muy tarde según Madame Mcgongall quien creía que Lily no iba a poder tener niños. Por eso fue que la comenzó a preparar para en tres semanas más hacer la prueba con la casamentera... lo demás es historia.

Fue aquella vez cuando Mcgonagall le explicó todo acerca del sexo y de la menstruación en la mujer. Pero ella no quería tener que explicarles eso a esos tres chicos tontos. ¡Ese tema era solo de ella!

-Quiero el baño libre ahora.- les suplicó ella.- Y muchas toallas.

Si ellos tres creían que Lily podría hacer que cualquiera obedeciera sus ordenes con su voz mandona, podría hacer que hasta el más perverso doblegara con su súplica.

Una hora más tarde, Lily estaba en el cuarto con los tres chicos. Ella ya se había bañado, cambiado ropas, lavado las ropas, se había puesto compresas en su ropa interior y había llevado agua caliente y toallas para ponérselo en su vientre por los dolores.

-¿Qué tienes?- le preguntó Sirius realmente preocupado. Tomó un cabello rebelde de Lily y lo puso detrás de su oreja.- Esto nos está preocupando.

Remus estaba secando su ropa con la varita y la miraba como si tuviera una enfermedad terminal. Peter estaba calentando el agua que Lily le pidió y parecía muy pálido y asustado.

-Si sigues perdiendo sangre vas a...- pero Sirius no terminó.

Lily se sonrojó y le quitó la mano a Sirius para voltear a ver las sábanas de su cama. Ella no quería hablar de eso con ellos, ¡eran cosas de mujeres! Aunque sabía perfectamente que los tres no iban a dejarla tranquila, aunque ella les dijera que estaba bien.

Si hablar sobre sexo había sido difícil, decirles sobre la menstruación a tres chicos de edad mental de unos de doce, era el infierno. ¡Y más en esos tiempos!

-Escuchen.- dijo ella pero no los volteaba a ver, seguía con su vista fija en las sábanas de su cama.- Cada mes a las mujeres les sucede esto.- Vio como Remus se acercaba a ella al igual que Peter y la escuchaban atentamente.- El cuerpo de las mujeres y el de los hombres es distinto.- los tres chicos hicieron sonidos de afirmación.- Pues cuando la mujeres puede tener hijos es que comienza a menstruar, ósea a sangrar.

-¿Les sangra el trasero?- preguntó sorprendido Sirius.

Lily subió su mirada para ver al chico y vio que Peter y Remus tenían la misma pregunta.

-No el trasero.- informó la chica.- Si no por...

-¡Ah, por donde se hace al amor!- exclamó feliz Sirius de poder dar una respuesta certera ya que Lily asintió.

-Pero, ¿Cuánto tiempo te estás desangrando? ¿Ocupas una transfusión? ¿Comer más? ¿Descansar?

Madame Mcgonagall le había dicho que normalmente estaba así por cinco días y que normalmente; o te daba mucha hambre o no querías probar bocado. La vez pasada que había sido el primer periodo de Lily, la habían tenido en cama todo el tiempo, pero ella no creía que fuera para tanto.

Lily comenzó a responder todas sus preguntas lo mejor que podía, y descubrió que no era tan vergonzoso hacerlo. Los chicos parecían algo sorprendidos por esa revelación acerca de las mujeres.

-¿Te duele?- preguntó Peter.

Ella asintió.

-Me duele mucho la espalda y el estómago bajo.- miró el agua caliente y las toallas.- Me han dicho que si me pongo toallas calientes disminuye el dolor.

Entonces Peter siguió calentando el agua hasta hervirla. Sirius le cedió su almohada para que estuviera cómoda

-Gracias, chicos.- les sonrió.

Ellos la voltearon a ver y le devolvieron la sonrisa.

Los chicos habían insistido en decir que tenía gripe o algo, pero ella no lo iba a permitir. Tenía que hacerle frente a James, estando en ese estado o no: no era una cobarde.

Se había puesto una toalla en su ropa interior como Madame Mcgonagall le había dicho, pero aunque la acomodó no pudo evitar que se distinguiera por su pantalón. Sin nada más que hacer, se puso lodo en el cabello y esperó a que secara.

Justo estaba amaneciendo cuando todos los soldados estaban formados en su posición usual y ella misma vio como James Potter iba caminando hacia el lugar. Lily no pudo evitar admirar lo guapo que se veía con su uniforme de general. Sus anteojos no se veían por nada mal, al contrario, le daban un aire de intelectual.

Ella tragó saliva y procuró no pensar en eso.

-Buenos días, general Longbottom.- saludó James y recibió un saludo del "general".- Estoy listo.

Lily no pudo evitar abrir los ojos y sonrojarse al ver que James se quitaba la parte de arriba de su uniforme y quedaba únicamente con el pantalón. Lo bueno era que todavía no salía el sol y nadie vio como ella se comía con la mirada el cuerpo de James. Comenzó a sentir calor y supo que tenía que voltear a otro lado, menos al general.

-Bien.- dijo ella nerviosa con su voz normal, pero carraspeó y sacó la voz gruesa que había estado utilizando.- Hoy vamos a aprender a camuflajearnos.- Se escuchó un murmullo de excitación. Todo mundo sabía que el hecho de que el general Longbottom tuviera lodo seco en el cabello era por camuflaje.

Lily sentía la mirada inquisitoria de James y la puso muy nerviosa. ¡Cómo era posible que un hombre le hiciera eso! Pero pondría solución.

-Si quiere quedarse en mi clase, general- le dijo Lily sin siquiera ver a James.- Se tendrá que ir a formar con los soldados.

James lo miró enojado. ¡Nadie le había dado órdenes a él! Pero sin poder decir nada, solo gruñó y se puso justo enfrente de Lily, lo que causó que ella se pusiera más nerviosa.

-Eh...- tomó aire y comenzó.- Tienen que saber por qué lugar están para saber cómo usar el camuflaje. En esta zona pantanosa, lo ideal es el lodo.- No pudo evitar pensar ver a James, con medio cuerpo desnudo y a ella untándole lodo. Se sonrojó y tratando de borrar esa imagen prosiguió.- Pero caminar por entre las hojas y el lodo sin ser escuchados, también es vital. Ser sigilosos...- imaginó a James besándola lentamente.- Es...vital.

Peter, Sirius y Remus se voltearon a ver entre ellos nerviosos. Al parecer eso que les había explicado Lily de la menstruación le afectaba todo el tiempo su humor, así como su concentración.

Lily, con muchas dificultades pues la luz del sol comenzaba a dar completamente al cuerpo de James haciéndolo sumamente deseable, comenzó a decirles todas las técnicas de camuflaje así como la forma correcta de caminar sin ser escuchados.

-Deben de cuidar hasta su respiración- terminó Lily.- porque la respiración agitada cuando uno se asusta o está nerviosa, los podría delatar. – Miró a todos los soldados.- ¿Están listos para la parte práctica?

-Si.- dijeron todos a coro menos James que se veía aburrido y fastidiado.

-Ahora, en parejas vamos a practicar.- declaró ella.- Vamos a ir al bosque y uno de los dos se va a esconder y tratar de sorprender al otro. Mientras que el otro tendrá que descubrir dónde está su compañero. ¿Parejas listas?

Todos comenzaron a moverse para ver quién iba a practicar con quién y Lily vio como Remus se iba acercando hacia ella, al parecer ahora él iba a ser su pareja de prácticas. Eso le sentaba de maravilla, pues no se sentía nada bien. Los cólicos y el dolor de espalda, junto con todos esos pensamientos de James, la estaban matando.

-Creo que lo mejor es que los dos generales practiquen, no lo cree.

Ella volteó a su lado. James la estaba mirando nada amigable y ella no tuvo otra opción que asentir.

-Mierda.- dijo James al escuchar unas hojas crujir bajo sus pies.

-Detrás del árbol, a mi derecha.- dijo Lily volteando a ver hacía esa dirección.- Estás de cuclillas.

El moreno salió de su escondite malhumorado. Era la quinta ocasión que el general lo descubría y su orgullo estaba siendo machacado.

-Pues no es tan fácil caminar por entre tanta hoja.- gruñó molesto.- Te apuesto que también te descubro en menos de cinco minutos.

Lily sonrió de medio lado. Era imposible que eso pasara. Ella llevaba años practicando y viviendo sin varita así que ya no necesitaba demostrarle a nadie que sabía. Pero si él se lo decía en ese tono, no pudo evitar aceptar la apuesta.

-Te doy diez minutos.- respondió Lily.- Si no me encuentras, dejarás que los muchachos salgan a descansar por todo un día.

James se sorprendió por la petición, pero aceptó. Lily había pedido eso para poder descansar en la cama, pues los cólicos comenzaban a ser más fuertes y su espalda la estaba matando.

James cerró los ojos y contó hasta diez, para que el general pudiera esconderse.

-...nueve...diez.

Abrió los ojos y no vio signos de que el general Longbottom se hubiera ido por un lugar en específico. Tampoco vio huellas.

-Te encontraré.- susurró para sí mismo el moreno.

Por un momento, James pudo recordar el instante en que él había comenzado la práctica. Fue descubierto rápidamente por Longbottom porque él se había distraído en algo. No pudo evitar, antes de iniciar la práctica y ver al general ahí con los ojos cerrados y contando en alto, darle una mirada llena de odio. Pero se sorprendió cuando, sin poder evitarlo, vio la entrepierna del general.

"¡Vaya!" pensó sorprendido James.

Él moreno no pudo evitar comparar su entrepierna con la del general que seguía contando en voz alta y lentamente hasta diez "cuatro... cinco...".

¡Se veía más bulto en el pantalón de Longbottom que en el de él! Una rabia lo invadió pues la imagen del general encima del cuerpo de su prometida le llegó. Y para cuando se pudo controlar de no ir y golpear a Longbottom, este había terminado de contar hasta diez y James seguía en el mismo lugar.

Trató en cuatro ocasiones de poder ganarle, pero no fue así. Lo único bueno era que no estaban sus soldados para ver como Longbottom lo humillaba.

Estuvo atento a cualquier ruido que descubriera a Longbottom, pero durante varios minutos no escuchó nada. ¿Acaso se habría ido ya? Eso enfureció a James. De seguro se había largado ya y él seguía buscándolo como un idiota.

Su cara volteó rápidamente al escuchar el crujir de unas hojas a su izquierda y rápidamente lanzó un hechizo para hacerle un poco de daño a Longbottom. Sonrió al pensar que en ese momento el general se encontraba tirado en el piso inconsciente, por lo que se sorprendió cuando escuchó su voz a su espalda.

-¡Dije que nadie debería de traer una varita!

James volteó a ver sorprendido como el general se le acercaba como un hipogrifo enojado dispuesto a matar. Sin poder evitarlo, le arrebató la varita a James y lo miró con cara de pocos amigos.

-Es usted un tramposo.- declaró pero después sonrió.- Aunque yo he ganado. No me ha descubierto. Van doce minutos.

Algo dentro comenzó a fluir por todo su cuerpo sin saber a ciencia cierta que era, pero James lo confundió con enojo, pues el general tenía su varita en las manos.

-Deme mi varita.- exclamó James.

-Ni lo sueñe.- le contestó.

Se quedaron viendo unos segundos y después James se abalanzó sobre el general tratando de quitarle la varita. Ambos cayeron al suelo y comenzó la lucha sobre el poder de la varita, sorprendiendo a James demasiado como le gustaba el contacto de su cuerpo con el del general, pues se amoldaba sumamente bien. Hasta que...

James se separó rápidamente del general, tenía en sus manos su varita.

-¡No es justó!- gritó enojada Lily.- ¡Me empujó!

James temblaba, no sabía si de rabia o de...

-Lárguese con sus soldados.- no gritó, pero su tono de voz fue mordaz.

Lily supo que no tenía que decir nada más, se dio media vuelta y comenzó a caminar hacía el batallón. James la volteó a ver y notó el suave contoneo de sus caderas. Notó que algunos de sus cabellos comenzaban a reflejar un tono rojizo, pues el lodo de había caído en la batalla.

James se volteó a ver la mano sorprendido.

Minutos antes, se había olvidado de que peleaba por la varita, pues cuando sintió el cuerpo que estaba debajo de él, una sed incontrolable por seguir teniéndolo así lo llenó. Y fue más incontrolable cuando sintió, en el pecho del general algo que solamente él había sentido en mujeres. Hasta que se dio cuenta que no era una mujer, sino al general al que tenía debajo de él.

-Imposible...- susurró para él mismo.

Había tocado el pecho... ¿Del general Longbottom?

Y entonces todo pareció encajar completamente. No, no era el general Longbottom: ¡era su prometida!


¿qué tal el capítulo? les gustó? lo hize largo pues no había subido en 2 semanas capitulo, perdonenme. pero espero que les guste mucho. me divertí mucho escribiendo es de como Lily les explicaba a los chicos lo de la mesntruación.

No digan que Lily exagera con sus cambios de humor... ¡Porque la puse exactamente como yo me pongo cuando ando en mis días! jajajaja

De hecho, las preguntas de los chicos me las han preguntado a mi mis amigos, jajajaja y se me hizo gracioso escribir algo así.

y espeor Reviwes de todos los que leen para saber si les gustó este capítulo.

En el próximo les prometo muchas escenas Lily-James n.n

LilyMolly: Eso de comer tanto y mantener la figura... es toda una hazaña, jajaja aunque conozco gente que come hasta sacierse y están super delgados! Ya estoy leyendo el fanfic y me gustó mucho!!! cuidate!!! gracias por el review!!

kittymariposa: Gracias por dejarme reviews siempre!!! me animas a seguir escribiendo. Y espero que este capítulo también te haya gustado.

JinP: Si, es cierto eso de que los chicos comeinzan desde antes... pero digamos que si están cansados ni piensan en eso. Y James siempre los traía haciendo ejercicio y todas esas cosas que los dejaban muertos. Y ya en el siguiente capítulo va a haber mucho Lily y James.Y por lo que respecta a los merodeadores un poco diferente, quise conservar un poco del estilo de cada uno, pero con algo completamente diferente. Es aburrido leer siempre al Don Juan de Sirius, al tímido y tonto de Peter o al niño bueno, dulce y amable de Remus. Espero que este capítulo te haya gustado!

carax: Jajaja, si es raro ver así a los merodeadores, verdad? hasta yo me sorprendo a veces de como lso pongo, pero quería que ellos fueran diferentes en este fanfic, y no lo típico... a veces me cansa todo lo típico. me gusta crear paradigmas, jajaja. Y pues lo que respecta al rated si lo acepto soy como una abuelita chapada a la antigua. jajajaja. Es que pienso que a veces decir que tienes 14 años o incluso 15 es como que para mí ser pequeña e inocente, jajaja. Tal vez eso pasa conforme vas creciendo, deseas que los demás siguan en una burbuja y que no cambien por eso quise poner ese rated.

WindKing: te gustaron las preguntas? jajajaj, a mi me gustó escribirlas. jajajaja. me divierto mucho escribiendo esas cosas al igual de en este capítulo cuando Lily les explicó de la menstruación. Se me hace como que muy tierno cuando un hombre no sabe de eso pero se preocupa. Al menos mi novio se pone tenso cuando sabe que ando en mis días y siempre me anda haciendo un te o quiere que descanse o me hace masaje en la espalda para que me disminuya el dolor n.n

: Tus deseo son ordenes! jajaja ya va a aparecer un gran momento Lily-James!!! Y si, Mulan es la onda :D me encantó porque pone a la mujer como una igual... aunque también me gusta mucho "la Bella y la Bestia" Mis amigas dicen que yo soy Bella, porque siempre me han encantado los libros y soy medio rara jajajaja. pero sin duda, Mulan es la onda! y más mushu... lo quería poner y pensé que pudiera ser Sirius, pero después pensé que sería exactamente igual a la película... y todo mundo sabría el final. Por lo que solo tomé unas ideas de la película y comenzé a hacer los personajes, la trama y las escenas en mi cabeza y... quedó esta historia! Espero que te guste!