Inspirada en mi película favorita de Walt Disney: Mulan. Le traigo a todo aquel amante de la lectura este singular fanfic de mi pareja favorita Lily/James.

-Una chica nada femenina, unas amigas unidas por el dolor, un novio que debe salir a la guerra en vísperas de su boda, una general con un pésimo humor, tres amigos que desean más que nada acostarse con una chica... y una historia que une a todos estos personajes en una mágica fábula de amor, amistad, lealtad y valor.-

Cuando les dejaban el día libre, los soldados corrían al pueblo más cercano: Hogsmeade. Eran un pueblo de apenas cuatrocientos habitantes, pero lo interesante del pueblo era que en el centro de la aldea había una famosa taberna: "Las tres escobas".

Y esos días le encantaban a Fara Hitt, pues dejaba una jugosa cantidad de dinero al lugar. Ella era la hija del dueño de la taberna, Leo Hitt. Su padre ya era grande, así que ella, como hija única, se había hecho cargo del negocio de la familia.

"Las tres escobas" había sido una simple taberna por muchos años, pero ahora Fara había agrandado el lugar construyendo habitaciones como posadas para los viajeros. ¡Y si que había visto a muchos viajeros!

Hombre, mujeres, niños, ricos, pobres, vagabundos, soldados, nobleza... de todo había visto en los tres años que llevaba al frente de la taberna. Pero realmente se sorprendió cuando vio entrando al lugar a ese extraño grupo. Ya había distinguido a los tres chicos que estaban en el grupo. Siempre se sentaban en un rincón y se quedaban viendo a las chicas desde lejos. Sobre todo el de cabello negro, quien siempre veía a Amber, su mesera estrella.

Eso no era raro, lo extraño fue que una chica estaba con ellos... vestida como hombre. La reconoció enseguida, movía ligeramente las caderas, tenía curvada la espalda tratando de ocultar el pecho y su cara, en definitiva era demasiado femenina para ser la de un hombre, aún con todos esos cortes en la cara.

-Amber- dijo Fara a la chica que estaba sirviendo unas cervezas para una mesa.- atiende a la mesa de esos cuatro.- señaló a donde estaba la extraña chica vestida de chico.

La chica puso los ojos en blanco y suspiró. No le gustaba atenderlos porque siempre tartamudeaban cuando ella les hablaba o incluso se desmayaban.

-No me jodas... envía a cualquier otra.- dijo Amber fastidiada.- Yo ya estoy atendiendo a una mesa.

Fara la miró directamente y Amber no pudo negarse. Tal vez ese era el éxito de su administración, Fara tenía un don nato para que todos obedecieran sus órdenes. Muchas personas estaban asombradas de cómo una mujer dirigía el lugar, pero como el padre de ella no decía nada, los demás tampoco. Aunque muchos hombres aseguraban que ella solo seguía ordenes de su padre pues ninguna mujer pudiera ser tan inteligente como para manejar un negocio y menos sin magia.

Amber se acercó a la mesa que Fara le había dicho después de llevar la cerveza.

-Hola... ¿Qué van a tomar?- ella veía directamente su libreta para anotar los balbuceos de los chicos, pero le sorprendió una voz profunda que le contestó.

-Tres cervezas y un té de manzanilla para mi, por favor.

Amber levantó la cabeza para ver que un hombre que jamás había visto fue el que contestó. Tenía la cara con magulladuras y estaba algo sucia, pero los preciosos ojos verdes y la sonrisa sincera hicieron que el corazón de la chica dejara de latir unos segundos para después, reanudar su pulso rápidamente.

- Si...yo...-balbuceó la castaña de Amber.- Si.

Después se fue hacía la barra más roja que nunca.

-¿Qué pidieron?- preguntó Fara al ver que la chica estaba roja. Cuando Amber logró decirle, entre balbuceos, supo de inmediato que tenía que ir por aquella chica.

Fara se acerco con paso decidido a la mesa donde estaban ellos cuatro.

-Buenas tardes caballeros.- les hizo una reverencia y al voltear a ver a la chica le guiñó un ojo.- Me permite hablar un momento con usted.

Lily miró a los tres chicos que veían a la mujer y luego a ella, pero al final asintió.

Fara le pidió que la siguiera pero a mitad del camino Amber llegó junto a ella y temblando sin poder mirarla a los ojos le entregó el té.

-Gracias.- dijo dulcemente Lily pensando que la chica era tímida y pudo escuchar un gritito de asentimiento.

Fara sonrió... Amber jamás se había comportado así, siempre había sido muy segura de sí misma. En la noche le diría que ese hombre en realidad era una mujer. Esperaba que la chica no se hubiera enamorado o algo así.

Fara subió a un cuarto y dejó que la chica entrara primero.

Lily se asombró por lo hermosa que era la habitación. Tenía una cama grande con dosel redondo de color azul. El piso tenía una suave alfombra de color verde pasto. Había un gran guardarropa de madera al fondo y un hermoso tocador con silla y un espejo al lado del guardarropa. Al lado derecho del cuarto se encontraba una puerta y Lily pudo observar que daba a un baño.

Dejó el té en una mesa al lado de la cama y se paseó por el cuarto maravillada, pues jamás había visto tan hermosas pinturas ni la suavidad de las cortinas de aquel lugar.

-Puedes tomar un baño, si gustas. Tengo algunas medicinas para el dolor y unos vestidos por si gustas usarlos. Puedo lavar tu ropa y en tres horas estar seca.- Dijo Fara.

-Gracias...- contestó sin pensar Lily con su voz más delicada y luego se horrorizó al ver lo que había dicho y se tapó la boca con las manos mirando asustada a Fara.

-Tranquila. Tu secreto está seguro conmigo.- sonrió tranquilizando a la pelirroja.- Tus caderas se menean un poco, por eso te descubrí. Tus rasgos son demasiado finos como para ser un hombre. Y cuando pediste un té de manzanillas... andas en tus días, no es así.- Lily asintió.- Mi nombre es Fara Hitt.

-Lily Evans.

Ambas sonrieron cuando se estrecharon las manos.

Sirius, Peter y Remus estaban algo nerviosos porque Lily no estuviera son ellos. Habían visto muchas veces de lejos a Fara Hitt, la dueña de la taberna, pero nunca se habían acercado con ella. Uno, porque era una mujer ¡Y que mujer! Era bella a pesar de su edad (23 años; Sirius tenía 21, Remus 20 y Peter 19) pues las mujeres a esa edad ya estaban casadas, pero al parecer a ella se le había pasado el tiempo. (Normalmente después de que comenzaban su menstruación era que las llevaban a la casamentera para que ella validara que sería buena esposa y al cabo de uno o dos años se casaban... no pasaban de 20 años las mujeres cuando ya estaban casadas) Aunque Alice se iba a casar de 22 años, pero eso era sumamente raro en las mujeres, pues todos los hombres buscaban mujeres de menos de 20 años.

Esa era otra razón por la cual ellos nunca le habían hablado, pues era una solterona y las personas creían que las solteronas tenían mala suerte y que podía pegarse esa mala suerte.

Y la tercera y última razón era porque el carácter de Fara hacía que cualquiera le tuviera miedo y respeto, pues era demasiado inteligente, según decían muchos rumores. Y a ningún hombre le caía bien una mujer inteligente.

-¿Querrá hacerle algo a Lily?- preguntó preocupado

Hacía media hora que Lily se había ido con Fara y no daban señales de vida. Ellos habían visto como la mujer había conducido a Lily hacía la parte trasera del lugar, donde, ellos sabían, estaba el cuarto de Fara.

-¿Creen que la quiera forzar- preguntó Peter.- a hacer... eso?

Sirius puso cara de horror al imaginarse a la pobre de Lily sometiéndose a los crueles juegos sexuales de la malvada solterona de Fara.

-Imposible.- negó Remus.- ambas son mujeres.

Y Sirius cayó en la cuenta que era cierto. A veces veía a Lily como un amigo, no pensaba en ella como mujer.

-Voy a ver qué sucede.- murmuró el chico y se levantó de la mesa.

Pasó al lado de Amber pero Sirius ni notó su presencia pues estaba concentrado y preocupado por su amiga. Fue a la puerta que daba a la parte trasera del local y siguió un pasillo que se encontraba ahí. Al final de ese pasillo había unas escaleras y las comenzó a subir. Una gran puerta de madera estaba la final de las escaleras. Estaba medio abierta, así que decidió entrar.

Dentro, de encontraban solamente dos mujeres que lo voltearon a ver en cuanto él abrió la puerta. Iba a pedir perdón al momento cuando vio que una de ellas era Fara.

-¡Tú!- dijo Sirius enojado.- ¿Dónde está el general?

-¿Qué?- preguntó algo divertida Fara.- Creo que tú debes de ser Sirius, no es así?- miró a la chica que estaba sentada en una silla y a la cual estaba peinando sus cabellos.- Tal como lo dijiste, Lily: Es impulsivo.

Sirius iba a replicar pero guardó silencio al comprender lo que había dicho la mujer. Se quedó viendo a la otra chica. Vestía una hermoso vestido azul con un pequeño escote, y al parecer vestía un corsé porque no había forma de que ella tuviera tanto pecho sin haberlo notado antes. Sus mejillas estaban sonrosadas y su cabello libre de cualquier suciedad.

-¿Lily?- preguntó sorprendido el chico.

Le sonrió la chica de respuesta.

-¡En realidad eres una chica!- dijo asombrado Sirius y tuvo que moverse de lugar pues la chica le había lanzado un zapato.

-Claro que lo soy, idiota.- dijo ella, aunque parecía divertida al ver como Sirius la veía sorprendido.- Hace mucho que no usaba un vestido- volteó a ver a Fara que seguía arreglando su cabello.- Y Fara me prestó uno.

Lily se veía radiante, hermosa. Sirius le sonrió y pensó lo equivocada que estaba la chica al pensar que nunca iba a casarse, como les había dicho a ellos al principio. Un hombre tendría que estar ciego para no ver lo hermosa que era. Y claro que iba a ser una buena esposa, si podía controlar a unos soldados, ¿cómo no iba a controlar a un solo esposo?

-¿Qué estás haciendo aquí?- le preguntó Fara pero no esperó la respuesta porque continuó.- ¡Vete de aquí, ahora!- ordenó.- Lily bajará en unos minutos.

Sirius se cruzó de brazos y miró a la chica.

-No me des órdenes. Acaso no ves que yo soy un hombre y tú una mujer.

Lily lo volteó a ver con una ceja alzada. Ella le había dado órdenes por toda una semana y él no había objetado nada. Pero Fara le contestó al chico poniendo atención a él y no al cabello de Lily.

-Y acaso no vez que estás en mi cuarto y por lo tanto la que da órdenes soy yo. Y ningún hombre puede decir nada al respecto, solo mi padre. Y no creo que él me diga nada.

Sirius entrecerró los ojos y bajó las manos para ponerlas rígida a su costado con los puños cerrados.

-Si, por ese carácter que tienes ya veo porque sigues soltera. Ningún hombre querrá nunca una mujer tan mandona y cortante como tú.

Y fue por poco que el cepillo no golpeó a Sirius, pero pensó que por su propia seguridad tendría que esperar a Lily en la taberna. Bajó las escaleras y su corazón seguía latiendo como loco, y cuando llegó a sentarse en la mesa a los chicos y les contó todo, su corazón no dejó de latir.

-¡Wow! Hablaste con una mujer sin desmayarte.- dijo asombrado Peter.

-Esa chica Hitt es todo menos una mujer.- masculló él.

Pero su corazón dio una fuerte sacudida cuando vio que era cierto que no se desmayó. Las clases con Lily estaban surtiendo efecto.

-¿Porqué no vas con la mesera- Remus señaló con la cabeza a Amber.- para platicar un poco con ella?

Sirius vio a la chica que veía pensativa el techo con una sonrisa en la cara. Pasó saliva el chico.

-Creo que no debo de tentar más de una vez a mi suerte.

Peter y Remus se rieron de eso.

Lily nunca creyó ser hermosa, pero ahora, mirándose al espejo, estaba a punto de creer que ella lo era. El corsé que Fara le había dado le quedaba muchísimo mejor que los que Mcgonagall quería que usara. Este corsé le hacía una cintura más natural y levantaba sus pechos de forma natural y no exagerada. De hecho, parecía que en realidad tenía pechos.

El vestido azul le quedaba a la perfección con su tono de piel, que había oscurecido un poco por estar expuesta al sol. Pero ese color de piel era ideal para su cabello rojo como fuego. De hecho, al parecer el lodo era bueno para su cabello, pues brillaba radiante en la hermosa trenza que Fara le había hecho.

Lo único que le recordaba que ella seguía siendo la fea Lily Evans, la que nunca nadie la iba a considerar una hermosa mujer eran las marcas que habían quedado en su cara.

-De ahora en adelante no te vas a poner lodo.- le había dicho Fara.- Mejor haz un hechizo para cambiar el color de tu cabello, yo te enseño.

Sacó una varita y le guiñó un ojo a Lily.

-Mi padre no sabe que uso su varita desde hace mucho. Ni sabe que sé hacer más hechizos que él. Pero eso es un secreto entre tú y yo.

Lily le sonrió. Simplemente tendría que hacerse el hechizo cada tres horas, para que su cabello cambiara de color, pero era mucho más cómodo que estar yendo por lodo y preocupándose por que se le cayera cuando se endurecía.

Lily rápidamente pudo hacer el hechizo para cambiar su color de cabello y fara le enseñó algunos trucos más.

-Y por último.- dijo Fara trayendo consigo del baño un frasco transparenta con una sustancia gelatinosa de color crema.- Quiero hacer un experimento.- Lily alzó una ceja.- Tranquila, nada peligroso. ¿Confiase en mi?

-Aunque te dijera que no, harías de todos modos el experimento.

Fara sonrió por la verdad en las palabras de la pelirroja.

-Oye, quiero ser amable. Al menos advertirte que estás en mis manos.

Lily miró el frasco.

-¿Qué es?

Fara le pidió que cerrara los ojos y que pusiera su cara vista al techo.

-Yo uso esto para cualquier barrito o espinilla. Mi madre me dijo que también quitaba las arrugas. Ella lo inventó.

-¿Y le funciona para las arrugas a tu madre?- preguntó Lily cuando sintió algo frío en su cara.

-No lo sé. Murió hace diez años, mucho antes de que alguna arruga estuviera en su rostro. O tal vez no llegaron las arrugas porque usaba esto.

Lily escuchó el tono de dolor de la chica. Aunque había pasado mucho todavía le seguía doliendo la muerte de su madre.

-Fue por eso que no me casé, sabes.- A Fara se le hacía tan fácil hablar con Lily.- Ella murió cuando yo tenía trece. Un año después tuve mi primer periodo y nadie estaba ahí para explicarme que era eso. Pensé que estaba enferma, que iba a morir desangrada y...- Lily escuchó como respiraba profundamente, pero no podía ver porque ella le había puesto crema en los parpados.- y deseé morir para estar con mi madre.- le temblaban las manos cuando aplicaba la crema, al parecer a nadie le había contado eso.- Pero cuando acabó mi periodo pensé que después de todo no moriría. Y volvió a suceder. Al cabo de seis meses descubrí que me pasaba una vez al mes y pensé que tal vez no era una enfermedad que me fuera a matar.

Terminó de aplicar la crema a Lily y le dijo que se quedara así por unos minutos. Ella se sentó en una silla cerca de donde estaba Lily y siguió platicándole, casi reviviendo todo.

-Pero sin duda no era bueno. Nunca le dije nada a nadie y por lógico nunca fui con la casamentera. Cuando entendí lo que era y que había tenido que ir a la casamentera era demasiado tarde, ya tenía veinte años y nadie se iba a querer casar conmigo.- se quedó callada unos segundos.- Pero no me importa. Tengo un negocio y puedo cuidarme yo sola sin necesidad de un hombre.

Lily sintió como Fara comenzaba a quitarle lo que sea que tuviera en la cara.

-No abras los ojos aún. Voy a limpiar con agua y jabón tu cara.

Después de unos minutos más Lily por fin pudo abrir los ojos y tuvo que esperar unos minutos para poder enfocar bien los ojos. Estaba enfrente de un espejo y el espejo mentía. La mujer que estaba enfrente tenía una hermosa piel blanca y sin una sola cicatriz.

-¿Qué... qué me hiciste?- preguntó Lily.

-Te quité las cicatrices.- dijo sonriendo Fara.- Aunque creo que la que tienes en la espalda va a ser más difícil.- tomó la mano de Lily y le dio el ungüento.- Debes aplicarlo varias veces en tu espalda para que desaparezca.

Lily sentía que le picaban los ojos y no supo porque pero dos lágrimas resbalaron por sus ojos.

-Gracias.- dijo Lily con una voz ronca.

Fara supo que significaba mucho para Lily el volver a tener su piel normal.

-Ahora, bajemos. Me muero de ganas de ver la cara de tus amigos cuando te vean.

James estaba más que nervioso. Todo su cuerpo ardía de solo recordar el lugar donde una de sus manos había estado. Pasó ambas manos por sus cabellos tratando de que se fuera la sensación cálida y agradable que tenía en la mano pero fue imposible.

¡Qué le pasaba a él!

¿A él?

¡Qué le pasaba a esa chica!

¿Por qué había ido diciendo que era Franck? ¿Acaso Franck sabía de todo eso? ¿Cómo había estado toda una semana durmiendo con hombres?

Y sin poder evitarlo una fuerte sacudida llegó a su estómago y una rabia hacía esos tres chicos. Los iba a golpear en cuanto los viera. Aunque... De seguro que ellos no sabían nada, pues si supieran que había una chica en su cuarto lo más seguro es que salieran gritando o se desmayaran en el acto. No, de seguro que ellos no sabían.

Pero necesitaba encontrar a la chica para pedirle explicaciones y para mandarla de regreso a su casa. Había muchos peligros en un campamento militar, y más rodeada de hombres.

Si, definitivamente James no podía estar tranquilo sabiendo que ella comía con hombres... que entrenaba con hombres... que veía los cuerpos de esos hombres... que se bañaba y dormía!!!

Lanzó un hechizo que destruyó varios árboles. Qué bien que no se había llevado su hipogrifo y que mejor se había ido caminando a la taberna, pues ocupaba pensar mucho.

Llegó a la taberna donde estaba seguro que estaba la prometida de Franck Longbottom. ¡Ni si quiera sabía su nombre!

Pero de ese día no pasaba en que regresara a la chica a la ciudad...Otro puñetazo en su estomago al pensar a la chica lejos de él y sobre todo en las manos de Franck. No, él no la merecía. Había dejado que se fuera a un campo militar y no había venido por ella a rescatarla.

Era lógico que si entrenabas a un grupo de militares después ibas a pelear con ellos, ¿Acaso Franck tuvo miedo y envió a su prometida a que peleara por él? ¿Acaso la chica quizo hacerlo sin el consentimiento de Franck solo para salvarlo? Eso lo puso muy triste, saber que el corazón de ella le pertenecía a otro. Que incluso, ella diera la vida por alguien más.

¿¡POR QUE LE TENIA QUE IMPORTAR TANTO ESA CHICA!?

Respiró hondo y entró a la taberna. Había muchas personas, algunos inclinaron la cabeza en señal de saludo y respeto cuando pasaba por entre las mesas tratando de localizar a esa chica. Pronto pudo ver donde estaban sentados los tres chicos que desearía golpear: Sirius, Remus y Peter.

Se acercó a ellos con paso decidido.

Los chicos sintieron la vibra negativa que James desprendía hacia ellos y lo voltearon a ver un poco sorprendidos. Normalmente James estaba de buen humor y alegre con ellos, pero ahora parecía más un monstruo que un guapo general.

-¿James?- preguntó algo sorprendido Remus.- ¿Cómo estás? Eh...No esperábamos que fueras a venir...eh...por eso no te invitamos.

Los tres chicos se sintieron un poco culpables pues antes pasaban mucho tiempo con el capitán, pero desde que Lily había llegado a sus vidas eso había cambiado. Para que James no se diera cuenta del engaño se habían alejado de él y también porque James no soportaba a "ese general de pacotilla" (Como normalmente James se refería a Frank).

-No tenía pensado venir.- su voz era fuerte y llena de odio. Los tres chicos enmudecieron ante eso.- Y creo que está con ustedes el general Longbottom, no es así.

Los tres asintieron.

-Bien, pues ¿dónde está? Ocupo tener unas palabras en privado con él.

James esperó a que le contestaran pero los tres chicos veían un punto atrás de él y tenían la boca ligeramente abierta y los ojos ensanchados. James pensó en golpearlos pero eso no le daría respuesta. Por curiosidad volteó hacía atrás para ver qué era lo que atraía su atención y se quedó sin aliento.

Era hermosa, bella, como una diosa. Su cabello rojo fuego, sus ojos verdes y su cuerpo bien esculpido en un vestido. James comenzó a marearse de solo verla y se tuvo que sujetar de una silla. Se dio cuenta que no respiraba, así que forzó a su cuerpo a respirar de nuevo.

Por un segundo los ojos de esa hermosa chica estuvieron fijos en él. James sintió que algo estalló fuerte en su estómago y comenzaba a dispersarse por todo su cuerpo dando una sensación muy cómoda. Un calorcito comenzó a sentirse por sus mejillas y se dispersó por toda su cara.

La chica se acercó a la mesa donde estaban los cuatros chicos y le sonrió abiertamente a los tres con los que había compartido cuarto, James quedó como espectador de aquella escena.

-Hola chicos, espero que estén bien.- saludo Lily con una reverencia.- Frank me dijo que iba a regresar mañana.- no volteó a ver a James pero esperó que con eso él no preguntara por el general.

-Se ve hermosa, verdad.- dijo Fara.

Los tres cerraron la boca y se levantaron para recibir en su mesa a las dos mujeres.

-Te ves increíble.- dijo Peter sonriéndole.

-Hermosa, en realidad.- admitió Remus.

-¡Como una mujer!- terminó Sirius y recibió un golpe por debajo de la mesa de parte de Remus.

Sirius volteó a ver a James pero él parecía que no escuchaba nada, pues solo estaba viendo a Lily.

-James, creo que no habías conocido a la prometida del general Frank Longbottom, Lily Evans.

Lily lo volteó a ver con una sonrisa.

-Mucho gusto.- dijo la pelirroja.

No pudo evitar sonrojarse pues James la miraba con intensidad, como queriendo grabarse cada parte de su cuerpo. Sentía como James recorría con su mirada sus ojos, su cabello, su cuerpo y sus pechos. Nunca nadie la había visto así, como... como si la deseara.

Ese pensamiento hizo que ella se sonrojara.

James no podía creer lo increíblemente hermosa que era Lily Evans. Lily Evans era, desde ese día, el nombre de su diosa. Todo lo que sus ojos veían era lo perfecto que era aquella chica, la hermosa chica que tenía delante de él.

Quiso decir algo, alguna frase para poder llevarla a la cama como a todas las demás pero... no pudo. Estaba nervioso como nunca antes y simplemente dijo.

-Hola.

Fara notó eso así que rápidamente tomó la mano de James haciendo que este dejara de mirar a Lily y la viera a ella un poco extrañado como si no se hubiera dado cuenta de que ella estaba ahí.

-Hola capitán, espero que me permita ofrecerle una copa.- jaló a James del brazo.- Vamos a la barra.

Y así se fue Fara con James, no sin antes la chica voltearse a ver a Lily y guiñarle un ojo.

Peter, Remus y Sirius se voltearon a ver entre ellos algo sorprendidos. James jamás actuaba así frente a una chica. No, él hubiera estado acaparando la atención de Lily en todo momento y la hubiera engatusado. Por eso Sirius la presentó como la "prometida de Franck Longbottom" para que James recordara que no se tenía que meter con ella. Pero él chico al menos hubiera hecho algo más que decir "hola".

Era realmente extraño.

-James se comportaba, por primera vez en su vida, como Sirius lo haría delante de una mujer.- dijo Peter atrayendo la atención de todos en la mesa.

Lily alzó una ceja, Sirius se ofendió y Remus abrió la boca de la sorpresa y no pudo decir las palabras que gritaban en su mente:

"James estaba realmente enamorado de Lily".


NO ME MATEN POR FA!!! SÉ QUE HA PASADO MUCHO SIN SUBIR CAPITULO, PERO ESPERO QUE EL PRÓXIMO YA NO DURE TANTO.

GRACIAS POR LOS REVIEWS A , JIN.P Y CARAX. REALMENTE ME ALIENTAN A SEGUIR PONIENDO CAPITULOS!

Y POR CIERTO, VOY A CONTESTAR ALGUNAS DUDAS EN GENERAL:

1) POR AHORRARME MUCHOS PROBLEMAS (JAJAJA, QUE FLOJA) REMUS NO ES LICANTROPO EN ESTE FIC.

2) LAS AMIGAS UNIDAS POR EL DOLOR SON ALICE Y LILY... ELLAS PERDIERON A SUS PADRES Y ALICE, QUIEN ES RICA, ADOPTÓ COMO SU HERMANA A LILY, QUIEN ERA COMPLETAMENTE POBRE, PARA FORMAR UNA FAMILIA ELLAS DOS.

3) NO TENÍA PENSADO EN PONER A FARA COMO ALGO PROTAGONICO, PERO CREO QUE UNA PERSONALIDAD COMO LA DE ELLA DEBE DE TENER MÁS EN EL TRAMA. ELLA TIENE MUCHOS MIEDOS Y NO ES TAN SEGURA COMO SE VE, PERO LO CUBRE CON UNA PERSONALIDAD DE... CREO QUE SE DICE "MUJER DE TETAS GRANDES" JAJAJA.

FELIZ NAVIDAD!!!!! Y DEJEN REVIEWS!!!!