Inspirada en mi película favorita de Walt Disney: Mulan. Le traigo a todo aquel amante de la lectura este singular fanfic de mi pareja favorita Lily/James.
-Una chica nada femenina, unas amigas unidas por el dolor, un novio que debe salir a la guerra en vísperas de su boda, una general con un pésimo humor, tres amigos que desean más que nada acostarse con una chica... y una historia que une a todos estos personajes en una mágica fábula de amor, amistad, lealtad y valor.-
Espero que lo disfruten como yo lo disfruté escribiendo. A continuación una de mis obras maestras en fanfiction...
El pueblo se hallaba rebosante de personas. Lugareños de pueblos cercanos iban a Hogsmeade a pasar la noche de las Luciernagas en el lugar. Así que era normal que Las Tres Escobas estuviera hasta rebosar.
-Tres cervezas de mantequilla cortesía de la casa, chicos.- dijo Fara poniendo delante de Sirius, Peter y Remus las cervezas.- Una lástima que Lily no haya podido venir.
Los tres chicos estaban hablando en secreto con las cabezas unidas, pero la llegada de Fara y las cervezas los había distraído de su plática.
-¿Qué tienen chicos? – preguntó curiosa la chica al ver como los tres se veían consternados.
-Estamos algo preocupados.- le contestó Remus y comenzó a contarle sobre como Lily no había podido controlar su poder y James le iba a dar una clase especial.
-Así que están preocupados porque James descubra a Lily.- Dijo Fara, quien se había sentado junto a los chicos.
-No.- negó Peter.- Estamos preocupados porque no sabemos cómo hablarle a las chicas, y sin la guía de Lily, esta noche de luciérnagas no vamos a encontrar a ninguna chica linda.
Los tres chicos se deprimieron mientras que Fara puso los ojos en blanco. Los hombres siempre serán hombres.
-Si quieren yo les puedo dar consejos.- dijo la chica poniéndose de pie.- Aunque no voy a poder estar toda la noche con ustedes- les guiñó un ojo.- También quiero encontrar a alguien.
Eso hizo que algo golpeara en el estomago de Sirius.
-¿Vas a dejar que algún hombre que no conoces te bese?- Preguntó Sirius dolido a la chica, y viendo por primera vez el vestido que traía agregó.- ¡No vas a usar ese vestido, verdad!
Ella miró su vestido sorprendida. Era color verde con un escote que no dejaba mucho a la imaginación.
-¿Se me ve mal?- preguntó curiosa y con una pequeña sonrisa.
Sirius la miró enojado.
-Te ves ridícula. Te lo deberías de quitar y poner uno de acuerdo a tu edad. Ya estás grande.
Fara dejó de sonreír y se irguió cuan alta era ella. Sabía que no era una mujer como las demás; bonita, femenina, delicada... virgen. Pero escuchar a Sirius decirle eso hirió realmente su corazón. Quería contestarle algo, como ella siempre lo hacía con cualquiera que se metía con ella, pero el nudo que tenía en la garganta no la dejó.
Con todas las fuerzas que le quedaban reprimió sus lágrimas, se dio media vuelta y se fue de la mesa de los chicos. Remus y Peter estaban callados viendo la pelea de aquellos dos. Ningúno se atrevió a decirle algo a Sirius porque se puso de un humor peor que el de James días atrás.
-Concentrate... inspira... y haz el hechizo mientras sacas el aire poco a poco. Tu hechizo debe de durar lo que duras sacando el aire, así que debes de controlar completamente tu respiración.
Llevaban cerca de dos horas practicando, y parecía que apenas habían empezado. Primero James la hizo correr recitando la poesía de Hork el duende loco, para que tuviera condición. Así estuvo la primera media hora. Lily se cansó de contar como Hork se comía su sombrero después del desayuno y de cómo saludaba con el pie cuando veía a otro duende.
Después estuvo haciendo lagartijas con una mano y con la otra mover su varita. Hizo solamente cincuenta porque no pudo más, y James se enojó con ella.
-Eres muy débil.
Lily se enojó, pues él estaba sentado en una sombra viendo como ella hacia las lagartijas. Después la puso a hacer abdominales y a contar la historia de Ulrich el tuerto mientras que él tomaba un vaso de jugo helado de calabaza.
Y ahora, después de tanto ejercicio y de estar sedienta ¡quería que respirara con normalidad! Ella casi quería ahorcarlo. Le dedicó su mirada más fría y sería, pero sin decir una sola palabra a él, comenzó a hacer el ejercicio.
James lanzaba piedras y ella les mandaba diversos hechizos. A veces el tamaño de las piedras eran como pelotas de tenis, a veces como pelotas de softball y la mayoría como pelotas de basketball.
-Esa última casi te da... ¡Acaso no estás viendo!- le grito James mientras que él, con un suave movimiento de varita le aventaba muchas piedras de una sola tanda.
-...nutil... jo de pe...- Ella apenas podía hablar, estaba exhausta.
Eran cerca de las cuatro de la tarde, habían entrenado seis horas seguidas y Lily estaba a punto de caer, cuando James, sonriendo, decidió terminar el entrenamiento por ese día.
Le encantaba ver a Lily así, en un nivel inferior a él. No es que sea machista, bueno tal vez un poco, pero que una mujer siempre te esté gritando, dándole ordenes y dejando en ridículo le hería su orgullo de hombre.
Aunque descubrió algo que no sabía. Ciertamente, Lily se veía hermosa estuviera como estuviera. Estaba terrible, apestaba, la cara llena de mugre y sudor, el cabello despeinado y con ropa de hombre... pero James la veía hermosa.
Y de pronto la vio mal. Ella comenzó a verse más pálida de lo normal, su cabello siempre castaño comenzó a tener tintes rojizos, y sus ojos tomaron el color verde natural que tanto le encantaban a él. James apenas alcanzó a sostenerla cuando ella se desmayó. Al parecer había sido demasiado para ella.
Un sentimiento de inmensa culpa entró en él. Sin pensarlo mucho la cargó en sus brazos, sabía que no había muchos hombres alrededor, pues la mayoría habían salido, algunos cuantos se quedaron de guardias, así que no pidió ayuda. Corriendo la llevó a su cuarto.
Fara estaba en una calle del pueblo esperando que pasara las luciérnagas. Se había cambiado de vestido tal como Sirius se lo había dicho por uno color rojo carmesí y sin tanto escote.
Traía un antifaz blanco como era la costumbre en el pueblo. Y su capa negra. Los hombres tenían un antifaz negro y capa negra. Esto era para que se distinguiera entre la noche quien era mujer y así los hombres se acercaran aprovechando la oscuridad y les dieran un beso a las mujeres.
-Hola.
Ella se volteó y vió a su lado a un alto y guapo caballero vestido todo de militar con su capa negra y su antifaz del mismo color.
-Hola- dijo ella reconociéndolo.
Se quedaron un rato en silencio, observando a las personas reír y pasear, esperando que diera la hora para que llegaran las luciérnagas al pueblo. Algunos hombres hacían salir chispas de su varita como fuegos artificiales para impresionar a las chicas.
-Es un tono.- dijo el chico.
Fara asintió sabiendo bien de quien hablaba Remus.
-Pero sé muy bien que no quiso decir eso. Él a veces no sabe expresarse bien. Dice palabras hirientes pero nunca es su intención...
-Basta, Remus.- dijo Fara volteando a verlo, no quería que ninguna lágrima se le saliera de sus ojos.- Sé muy bien que no soy una mujer joven, ni bonita ni nada de eso. Creo que ya estoy grande para esto- señaló a las jovencitas que reían joviales mientras varios hombres estaban revoloteando a su alrededor tratando de llamar su atención.- No soy como ellas. A mi ningún hombre se me acerca.
-Y eso está estupendo.
Fara y Remus se voltearon y vieron a Sirius detrás de ellos.
-¿Quieres seguir insultándome, Black?- preguntó enojada la chica.
-No quiero hacerlo, pero simplemente a veces digo cosas sin pensar.- se sumió en hombros el moreno.
Remus supo que ese era su momento, así que se despidió de la chica y le dio un guiño a su amigo antes de irse.
-Dile.- le susurro el chico a Sirius antes de irse.
Se quedaron un rato en silencio los dos. Fara tenía las cejas muy juntas, se notaba que estaba molesta con la presencia de Sirius. Él chico tamborileaba las manos sin secar sobre su pierna. Ambos estaban en pie, completamente en silencio. Lo único que escuchaban eran risas de otras personas, hasta que Sirius volvió a hablar.
-Si eres bonita.
Eso hizo que Fara quedara con la guardia completamente baja. Lo volteó a ver y descubrió una mirada muy seria que el chico le mandaba.
-No sé qué me pasa, pero tú eres distinta.- volteó para otro lado y maldijo.- Deja de mirarme así, quieres. Me pones nervioso.
Ella pestañeo sorprendida, jamás había visto así al chico. Y vaya que lo había visto de muchas maneras.
_ FLASH BACK_
Era normal ver a soldados en la Taberna de "Las tres escobas". Era normal ver a Fara Hitt caminando entre mesas y sonriendo con todo mundo mientras servía las cervezas. Era normal que Fara dejaba de hacer eso cuando cierto soldado joven entraba a la Taberna y la chica solo miraba al chico. Era normal que ese soldado llamado Sirius nunca hablaba con ninguna mujer ni quería saber de ellas.
Lo anormal vino la vez que la nueva mesera, Amber, llegó a la mesa y les tomó la orden. Ese día Sirius se le quedó viendo mucho rato y no pudo decir nada. Simplemente la estuvo mirando todo el rato sin poder quitar sus ojos de encima de la chica.
Y la normal sonrisa de Fara pasó a ser una mueca de tristeza. Y lo que antes era para Fara normal, como ver a Sirius todos los fines de semana, comenzó a ser doloroso, pues el chico no tenía ojos para nadie más que no fuera Amber.
Y la nueva normalidad de Fara fue ser una mujer fría que había decidido dejar de creer en el Amor y dedicarse por completo a su trabajo.
_ FIN DEL FLASHBACK _
-Explicate, Sirius.- dijo Fara.
En ese momento se apagaron las hogueras. Eso significaba que las luciérnagas estaban por pasar en el pueblo pero también significaba que iban a comenzar a haber muchos empujones pues todos los hombres querían agarrar a una chica para besarla.
Sirius no iba permitir que nadie besara a Fara así que la tomo fuertemente de su cintura y la acercó a él.
-No vas a besar a nadie hoy.- dijo él.
Ella olía la loción que el chico se había puesto, escuchaba como el corazón de él palpitaba igual o más rápido que el de ella y sintió como él la protegía. Nunca antes se había sentido tan bien.
Y las luciérnagas pasaron. Iluminaban un poco, solo se podía ver a las parejas abrazadas y besándose en medio de la plaza. Y justo entre tantas parejas, había una que estaba abrazados. Él cubría casi todo el cuerpo de ella protegiéndola de todo el exterior.
No era un beso pero compartían algo más especial que eso, algo que ninguno de los dos compartiría con nadie más.
Lily abrió los ojos poco a poco. Los volvió a cerrar porque se sentía cansada. Parecía como si la hubiera arrollado un hipogrifo. Sintió que algo helado tocaba su mejilla y cerró los ojos.
-¿Mcgonagall?- murmuró ella pensando que era Madame Macgonagall, quien siempre la cuidaba cuando estaba enferma.
-Tranquila.- era la voz de un hombre. Eso le extraño. ¿Qué hombre había en la casa? Solo conocía a uno que pudiera estar en su casa.
-¿Franck?- volvió a preguntar. La frescura en su mejilla se retiró.
No escuchó respuesta alguna. Con esfuerzo abrió los ojos y pudo ver que no era Franck quien la estaba cuidando. Todo volvió a su mente en un segundo. No estaba en su casa segura con Alice y Mcgonagall. Se intentó parar pero su cabeza le dolía mucho. Unas fuertes manos la hicieron que volviera a la cama.
-Dije que te quedaras tranquila.
Lily volteó a ver a James con los ojos muy abiertos. No sabía exactamente que sentía ella, pues eran demasiados sentimientos encontrados. Sorpresa, emoción, miedo, tristeza... y algo más que no sabía describir.
Sorpresa de que James se haya referido a ella en femenino. Emoción porque James la sujetaba fuertemente con sus manos y podía sentir su tacto. Miedo por lo que iba a pasar ahora que el general sabía que ella no era Franck Longbottom. Y tristeza porque tal vez ya no iba a poder estar cerca de James... Y había algo más. Su corazón estaba muy acelerado y su piel se comenzó a sentir caliente al ver lo cerca que estaba James de ella.
-Te desmayaste, Lily.- dijo James al dejarla acostada de nuevo. Estaba él sentado a la orilla de la cama, viéndola descansar.- Te traje aquí.- Lily quiso decir algo pero ninguna palabra salía de su boca.- Perdoname.- James bajó su mirada.- Eso dejó más desconcentrada a la chica. Había tantas preguntas en la cabeza de la chica, pero la única que pudo preguntar fue.
-¿Perdonarte, de qué?
El chico la volteó a ver.
-Por mi culpa te desmayaste. Estaba enojado porque tú eres demasiado buena en todo lo que haces y quise darte un entrenamiento exhaustivo.
Lily no lo sabía pero tenía la boca abierta. James no estaba enojado siquiera porque ella era una chica, sino que se sentía mal de haberla tratado tan duramente.
-¿Tú sabías que yo era una chica?- preguntó sorprendida.
James asintió. Esta vez Lily se levantó hasta quedar sentada y al mismo nivel que James, lo hizo más lentamente y no se mareó.
-¿Desde cuándo lo sabes?
James la miró y recordó lo que sintió al momento de saber que era ella una chica. Tenía mucho deseo de ella, de poder enamorarla y llevarla a la cama. Ahora todo había cambiado. Quería verla bien, feliz, tranquila. Quería que sonriera. Quería que lo asombrara como siempre. No la quería solamente para tener sexo, sino para que estuviera a su lado por siempre.
-Desde la primera semana que estabas aquí.- le respondió James.
Eso sorprendió más a Lily.
-¿Porqué no me acusaste?
James se levantó de la cama un poco enojado. ¡La respuesta era tan sencilla! Pero si se la decía, sería igual a decirle que ella lo tenía en sus manos y que podía hacer lo que quisiera con él. Su orgullo no se lo dejó.
-Te hubieran matado.- logró decir.
En ese momento Lily descubrió que no estaba en su cuarto, sino en el de James, y que tenía el uniforme completamente sucio, pero estaba acostada en la cama limpia de James.
-Creo que ocupo ir a bañarme, estoy ensuciando tu cama.
James murmuró algo pero Lily no escuchó.
-¿Qué dijiste?
-Nada.- dijo el general con una sonrisa.- Que será mejor que te bañes aquí. Estás muy débil y aparte.- señaló el cabello de la chica.- Esta del color rojo.
Lily tomó una parte de su cabello y notó que el color rojo había regresado. Al parecer se había desmayado varias horas y el hechizo para el color de cabello había terminado.
-Ya te traje tu ropa.- Lily pudo ver su ropa al pie de su la cama de James.- Y traje algo de comer.- Había una bandeja con comida en una mesa cerca de la cama.
Media hora después, Lily se encontraba bañada y comida. James había salido a dar una ronda mientras ella se bañaba y se arreglaba. Había muchas preguntas que tenía que hacerle al general, pero no sabía por cual empezar.
Y mientras estaba acostada en la cama fue que lo notó. Había un aroma que la tenía muy tranquila, de hecho le agradaba. La cama de James olía completamente a él. Le encantó.
Cerró los ojos un momento e imaginó que era el chico quien la besaba. Tomó una de las almohadas de James como si fuera el propio dueño.
-¿Lily?
Abrió rápido los ojos y se alejó de la almohada. James la observaba con una ceja en alto.
-¿Qué hacías?
Ella abrió la boca pero no pudo decir nada. Así que hizo lo primero que se le vino a la mente.
-¿Por qué te importaba que me mataran si no me conocías?
James la miró enojado, captó como ella esquivó la respuesta.
-¿Siempre contestas con una pregunta?- quiso saber el chico.
Ella sonrió. Se sentía en plena confianza y era tan fácil hablar con James que nunca lo creyó.
-Lily.- preguntó él acercándose y sentándose en una silla a unos metros de la cama donde ella se sentó.- ¿Crees que soy tan malo como para no importarme la vida de una mujer?
-Así que eso es.- ella bajó la mirada.
Por media hora había creído que tal vez James sentía algo por ella y era por eso que había guardado el silencio de que era una chica.
James la miró curioso, pues el semblante de la chica cambió. Y a los dos segundos volvió a cambiar. Lily se puso roja como un tomate y parecía que le costaba hablar, pero quería preguntar algo.
Después de unos segundos de completo silencio, ella se atrevió a preguntar.
-¿Sabías que me estaba disfrazando el día que nos vimos en la taberna de Fara?
James abrió los ojos. Esa mujer le sorprendía cada día más. Nunca pensó que una mujer fuera tan directa en preguntas referentes a ese tipo de cosas.
Se acercó a ella. Se veía tan pequeña y desprotegida con sus ojos grandes y verdes mirándolo fijamente. No pudo aguantarlo más; la besó.
Lily quedó totalmente sorprendida ante eso. James la comenzó a besar y lo único que ella pudo hacer fue cerrar los ojos y disfrutar del beso. No quería hacerle caso a la razón que le gritaba que alejara a James de ella, que lo dejara de besar. Ella simplemente puso sus manos alrededor del cuello de James y lo incitó a que la siguiera besando.
James acostó a Lily en la cama y se posó encima de ella mientras la seguía besando. Sus manos comenzaron a acariciar su cintura, bajar a sus caderas y subir hasta sus pechos. Sentía que la ropa le estorbaba, así que comenzó a quitarle la horrible camisa que llevaba la chica; ella se dejó.
Las manos de James temblaban; no sabía si de deseo o de emoción, pero era un sentimiento que jamás había vivido. No podía pensar en otra cosa que no fuera en la misteriosa Lily, quien lo había seducido sin querer hasta tal punto de volverlo un completo tonto. Ya no se conocía a sí mismo. Ninguna mujer lo había puesto así, y ella en el poco tiempo de conocerla lo había dominado por completo.
-James.- susurró en el oído del capitán.
Eso fue lo más erótico que James jamás había experimentado. No pudo controlarse, ella lo controlaba. Comenzó a quitarse el pantalón cuando un fuerte golpe llegó a sus oídos. Él siguió sin prestar atención hasta que sintió como Lily se escabullía de sus manos.
Maldijo entre dientes y se sentó en su cama unos segundos para tratar de controlarse. Alguien estaba tocando a su puerta, y parecía que realmente era importante por como tocaba la puerta.
-Un momento.- grito James enojado.
Miro su entrepierna y supo que le iba a doler mucho por no haber podido sacar todo lo que hubiera querido. Miró a Lily quien se estaba volviendo a cambiar su color de cabello con un hechizo y agregaba algunas cicatrices. Se acomodó su uniforme y lo volteó a ver.
Por unos segundos James olvidó que estaban tocando su puerta cuando aquellos ojos los voltearon a ver. Esa mujer realmente había tocado las fibras más sensibles de él.
Se abalanzó hacia ella y puso su mano en el rostro de Lily.
-Tenemos que posponer este encuentro para otra ocasión.- ella se estremeció pero no apartó los ojos de él.- Voy a despachar rápido a este hombre.
Le dio un beso en la frente y fue a abrir la puerta.
Quien había tocado con tanta insistencia fue un soldado que se había quedado vigilando el lugar. Si no mal recordaba era Moosley.
-¿Qué sucede Moosley?- preguntó enfadado y con ganas de volver con Lily.
El soldado lo saludo con una mano en la sien y dijo.
-Ha llegado el Capitan General del Ejercito Lucius Malfoy. Desea una audiencia con usted y con el general Franck Longbottom.
El alma de James se le fue a los pies. Lucius Malfoy, el segundo al mando en el ejercito después del rey Dumbledore, había llegado a ese lugar y quería verlos a él y a Franck Longbottom... el problema es que solo estaba él y la prometida –odio pensar en eso- de Franck Longbottom disfrazada como él. ¿Conocería Lucius Malfoy a Franck Longbottom en persona?
-En media hora estaremos en mi despacho.- dijo James.- Yo avisaré al general Longbottom. Después de eso vuelve a tu puesto.
-Si señor.- dijo haciendo otro saludo con la mano en su sien.
En cuanto James cerró la puerta, Lily supo que algo no andaba bien.
-Tenemos problemas.- anunció James.
FIN DEL CAPITULO
QUÉ LES PARECIÓ? ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO TANTO COMO A MI ME GUSTÓ ESCRIBIR ESTE CAPÍTULO. EN ESPECIAL ME GUSTÓ LA ESCENA DE SIRIUS-FARA... COMPARTIENDO ALGO ESPECIAL MÁS HAYÁ DE UN BESO.
ESPEREN PARA VER TOOOOODO LO QUE MALFOY VA A HACER... PRONTO LO VOY A SUBIR, EN SERIO QUE PRONTO! JAJAJAJA
CUIDENSE TODOS Y ESCRIBAN REVIEWS!
JinP: :D Ahora no tardé taaantoo para subir el capitulo. jijijiji... Sorry! Pero ya viene otro pronto!Te gustó este?
: Yo pensé en mandar a Lily a la noche de las luciernagas, pero se hubiera hecho más largo el fanfic, y realmente no me gusta que se hagan largos los fanfics! Espero que este capitulo te haya gustado.
SoulxBlack: Qué bien que te guste mi historia, la ando cuidando mucho para que no se salga un poco de los estandares de mulan pero que no sea exactamente la misma... Espero que hayas disfrutado de este capitulo!
MAGGIEHP: Al fin actualizé! sorry por tanto timepo, es que la verdad se me pasó hacerlo. Pero ya no volverá a pasar.
