Inspirada en mi película favorita de Walt Disney: Mulan. Le traigo a todo aquel amante de la lectura este singular fanfic de mi pareja favorita Lily/James.
-Una chica nada femenina, unas amigas unidas por el dolor, un novio que debe salir a la guerra en vísperas de su boda, una general con un pésimo humor, tres amigos que desean más que nada acostarse con una chica... y una historia que une a todos estos personajes en una mágica fábula de amor, amistad, lealtad y valor.-
Espero que lo disfruten como yo lo disfruté escribiendo. A continuación una de mis obras maestras en fanfiction...
El sol apenas comenzaba a lanzar pequeños rayos de sol cuando salió todo el batallón. James Potter iba sobre su hipogrifo. Cabalgaba con tanta elegancia y gracia que parecía que con solo pensarlo, el hipogrifo hacía lo que James quería. En cambio, Lily estaba teniendo algo de problemas con Growner. Había cabalgado muy bien cuando fue al fuerte, y no lo había utilizado desde entonces. Pero al parecer, Growner extrañaba a Frank, porque estaba algo reacio de que ella lo montara.
-Vamos Growner.- susurró en su oreja la chica.- No me falles, amigo.
Growner caminaba más lento que el gran hipogrifo de James. Estaba alentando a todo el regimiento y hacía que llamara la atención de Malfoy, quien misteriosamente había querido a supervisar la primera batalla.
Lily escuchó un soplo de risa proveniente de James. Enarcó una ceja cuando él la volteó a ver con sus risuelos ojos y una real sonrisa en su boca. Su corazón dio un brinco.
-Al parecer, su hipogrifo no quiere llevarlo a la batalla. Tal vez se sienta mal.- James puntualizó lo último. Lily lo miró malhumorada.- Sería bueno que regresara, sería un suicidio ir a la batalla con un hipogrifo enfermo.
-¿Porqué? – preguntó malhumorada.
James le sonrió aún más, haciendo que Lily olvidará que estaba enojada con él.
-El hipogrifo, para un soldado, es quien lo cuida y protege cuando este cae herido. Los hipogrifos del ejército están entrenados para tomar a su jinete e irse volando lejos cuando el jinete cae herido de gravedad. Son fieles a su único jinete ¿No lo sabía, general?- la misma sonrisa seguía en su rostro, pero Lily no la halló tan encantadora. Volteó la mirada y siguió cabalgando. Cuando no la vieron se inclinó hacia Growner.
-¿Qué tienes amigo? ¿Te sientes mal?- el hipogrifo negó con la cabeza.- ¿No quieres llevarme a la pelea porque no soy Franck?- Growner asintió. Lily se mordió un labio y miró hacia todos lados.- Te prometo que nada me va a pasar, ahora tu prométeme que me vas a cuidar, bien?
El hipogrifo pareció dudar, pero comenzó a cabalgar más rápido. En segundos alcanzó a James y lo dejó atrás. Lily se irguió orgullosa de haber llegado a un acuerdo. Y cuanto menos lo pensó, Growner comenzó a remontar vuelo y ser el que dirigía el regimiento completo en el aire.
-Maldito traidor.- murmuró James.
Lo que no sabía Lily es que James había ido a hablar con Growner y a decirle que Lily no estaba preparada para la guerra, podía morir. Así que Growner asintió cuando James le pidió que no llevara a Lily a la guerra... pero al parecer la chica ya había convencido al hipogrifo de lo contrario.
Estuvieron volando varias horas más hasta que al final James dio la señal para descender. Lily estuvo agradecida, pues tenía ya las manos caladas del frío y los ojos comenzaban a cerrarse del cansancio. No entendía como todos los demás estaban tranquilos y centrados, ¡cuando ella se moría de hambre! Ahora entendía que no era tan fácil ser un soldado.
Y todo empeoró cuando se bajó de Growner. Descendieron a mitad de un bosque completamente oscuro, guiados por la visión nocturna experta de James, pues no podían prender ninguna luz. Aunque el frío disminuyó, a Lily le inquietó más los extraños ruidos que provenían del bosque. Y aunque el James había acertado a descender en un claro bastante grande para que todos los hipogrifos estuvieran ahí, los grandes y frondosos árboles daban un toque de terror.
Y si todo eso fuera poco, James la estaba viendo con una sonrisa que la hizo estremecerse. No entendió porque hasta que quizo caminar. Sus piernas no le respondían bien ni se querían poner en una posición normal para caminar, al parecer montar tanto tiempo en Growner no era bueno. No estaba acostumbrada a eso, pero los demás sí.
Cuando sus amigos notaron eso, rápidamente fueron a su lado, Sirius le susurró para que nadie más pueda oír.
- Relaja las piernas lo más que puedas, así solo podrás caminar.
Ella lo volteó a ver algo enojada.
-Como si pudiera.
Sirius le regresó una sonrisa.
-Inténtalo.
Y siguiendo su consejo comenzó a caminar, para tomar a Growner e irlo a dejar cerca de los otros hipogrifos, con Sirius muy cerca de ella por si se caía. Cosa que no agradó en nada a James.
Todos los hipogrifos fueron puestos hacia el norte. Lily le dio suaves palmadas en la cabeza a Growner y le agradeció por mantener el vuelo. Tomó la mochila que Growner había llevado todo el trayecto y se dirigió, junto con Sirius, a donde se encontraba Remus y Peter.
-Vamos a dormir en la misma casa de campaña.- le dijo Remus.- Por si llega una emboscada en la noche, te podramos cubrir.
-¿Enboscada?- preguntó perpleja ella.- Pero nosotros los vamos a emboscar.
-Eso esperamos.- dijo Peter muy serio. De hecho Lily nunca lo había visto tan serio.
-Esto no es un juego, Lily. Realmente hemos perdido amigos en la guerra.- el tono grave con el que Sirius dijo eso hizo que la chica sintiera escalofríos.
Ella asintió. No iba a protestar por dónde o cómo iba a dormir, total ya había compartido habitación con ellos antes.
-General Longbottom.- Los cuatro voltearon a ver a James.- Venga un momento conmigo.
Lily asintió y dándoles una mirada tranquilizadora a sus amigos, siguió a James hasta alejarse del campamento. Ella no se atrevió a preguntarle a dónde iban. Quería estar enojada con él, pero no podía. Había sido ella la tonta en confiar en ese canalla. Aunque sin duda alguna, él había sido un desalmado al querer alejar a Frank para poder acostarse con ella, no podía evitar sentirse un poquito alegre y alagada por el gesto.
James pasó sobre un pequeño riachuelo, dando un gran salto para esquivarlo y se volvió para ayudar a la chica a cruzarlo, aunque no le sorprendió que en ese mismo momento ella saltara y cayera aún lado de él con la gracia de un delicado venado. Aunque bien sabía James que aquella chica tenía de delicado solo su físico, porque era un dragón por dentro.
El chico sonrió a Lily, pero siguió caminando unos metros más. La maleza no dejaba ver el campamento en lo absoluto, y os ruidos del bosque opacaban completamente el ligero bullicio que hacían los soldados. En un pequeño claro, James se detuvo y volteó a ver a Lily.
Ella se sobresaltó al ver al guapo general observándola con su mirada penetrante. La luna daba la luz suficiente para que Lily pudiera ver que el chico estaba recorriendo su cuerpo con la mirada. Ella enrojeció un poco pero no bajó la vista. No iba a permitir que él la amedrentara con esa mirada.
- ¿Qué quieres, Potter?- dijo, tratando de sonar tranquila pero decidida a terminar rápido su encuentro.
- Lily, la guerra no es un juego.
Ella frunció el ceño. Otra vez iba a comenzar, pensó la pelirroja.
-No voy a abandonar a mis amigos aquí.- exclamó ella concluyendo el tema.
Lily se dio media vuelta, pero no avanzó porque la mano de James la detuvo. Ella volteó a ver cómo el chico tenía tomado su brazo fuertemente y con la vista recorrió la mano de James hasta llegar a su cara. Estaba realmente serio.
-Sé que eres muy valiente y más testaruda aún.- Lily no supo si fue un cumplido o una ofensa, pero decidió cerrar la boca y esperar a que él terminara.- Solo quiero que estés enterada de algo.- Aflojo su presión sobre el brazo de Lily y poco a poco la dejó en libertad. Ella se volteó para verlo cara a cara.
-Dime.- lo alentó ella.
-Normalmente, los generales van a la cabeza de su batallón y son los primeros en lanzar el hechizo para atacar. – Miró a Lily directamente a los ojos, dando a entender que lo que iba a decir esa sumamente importante y quería que le pusiera atención.- Los dos vamos a ir al frente y vamos a lanzar un hechizo. Quiero que cuentes hasta diez y después tú debes de lanzar un hechizo de protección. El más fuerte que puedas lanzar y debe de durar. Cuando te canses, solo toma cinco segundos y vuele a lanzar el hechizo de protección. No te muevas de donde estás, simplemente lanza ese hechizo.
Ella se sorprendió un poco por ello, pero al momento rechazó la idea. Ella frunció el ceño y cruzó los brazos.
- Y no me mires así.- dijo James antes de que Lily pudiera abrir la boca para replicar.- Tú no sabes hechizos para pelear, solo lo básico. Lo mejor que pudieras hacer es proteger a tu batallón para que no les llegue ningún hechizo.
Y eso si la dejó sin palabras. James tenía razón. Ella tenía que ayudar con lo que pudiera y no dar dolores de cabeza a sus amigos. Relajó su expresión y bajó sus brazos a ambos lados de su cuerpo.
-Bien, tú ganas. Haré lo que me dices. – desvió su mirada.
James se sintió un poco aliviado. Pero solo un poco. La tenía enfrente de él y no podía creer que aquella pequeña e indefensa mujer fuera tan fuerte. Miró sus manos; delicadas y pequeñas, no duraría ni un segundo en una pelea mano a mano. No lo pudo evitar, la abrazó.
Lily se sorprendió con el abrazó de James pero no lo alejó de él. Comenzaba a temer por la vida de todos, incluida la vida de James. Ahora estaba entendiendo que realmente estaba en una guerra, y que aquello no era un juego. Las personas morían en la guerra. Tenía miedo que James muriera.
-Lily.- susurró en su oído.
Todas las barreras se derrumbaron. Ella ya no podía estar ni por un segundo enojada con él, y se odio a sí misma por sentir eso por él. Sabía muy bien que sí él se estaba tomando todas esas libertades con ella no era porque sintiera otra cosa que no fuera deseo.
Claro, le sorprendía que ella – la nada femenina Lily Evans.- pudiera fomentar deseo en el apuesto y varonil – a criterio de Lily.- James Potter. Tal vez era porque no había estado con una mujer en mucho tiempo, y ella era la más cercana.
Esa idea hizo que pecho le doliera. Así que la desechó rápidamente. No quería enojarse ni pensar en nada que no fuera ese momento.
James la tenía en sus manos y supo que estaba vencido. Sintió como el cabello de la chica le hacía cosquillas en su mejilla, y sonrió. Se podía acostumbrar a eso todas las mañanas.
Un fuerte dolor cruzó su pecho y frunció el ceño.
Ella no era suya. Era de alguien más, y esa persona la iba a poder abrazar todas las noches antes de dormir, y ver como se despertaba por las mañanas. Iba a poder escuchar su nombre susurrado por ella.
No quiso pensar más en eso. Simplemente la retuvo en sus brazos, queriendo hacer eterno ese momento.
Se separaron unos centímetros para poder verse a los ojos. James podría jurar que ella sentía lo mismo que él estaba sintiendo en ese momento. Sabía que él corazón de ella estaba latiendo de la misma manera.
"No me dejes" quería decirle James, pero no pudo.
Un sonido de alguien aproximándose los interrumpió, y Lily se alejó de él, dejando un gran vacío en las manos del chico y en su corazón.
Ambos voltearon al lugar dónde se escuchaba el ruido. Ni si quiera trataron de sacar las varitas, porque sabían quien se trataba.
Sirius apareció unos segundos después y miró a ambos sorprendido.
-No sabía que los iba a encontrar tan rápido. – Miró a James, quien tenía el rostro decaído y luego a Lily a la que él color se le había ido de la cara. - ¿Pasa algo?
-...Entonces ella me dijo que siempre había estado pensando en mí como un hombre.- Sirius infló el pecho orgulloso mientras iba contando a Lily su historia.- Y la abracé de nuevo.
Lily le sonrió tristemente. Tomó una buena bocanada de aire y suspiró. Sirius enchuecó la boca. Le estuvo relatando a Lily su historia con Fara, pero ella parecía en otro mundo. Desde que James se había ido abruptamente cuando el chico llegó a donde estaban, ella parecía muy distinta; como si solo su cuerpo estuviera enfrente de él, pero no su mente.
-¿Me escuchaste?- preguntó Sirius un poco enojado.
Lily lo miró los ojos y sonrió.
-Estás enamorado de Fara y ella te corresponde. – suspiró.- Y no huyes de ella ni te desmayas. Solo falta que se lo digas.
Y ahí los ojos de Sirius crecieron increíblemente por un miedo incontrolable, como se sentía antes cuando hablaba con mujeres.
- Ese es el problema... ya no tengo miedo a las mujeres... ahora tengo miedo a lo que siento por una de ellas. ¿Cómo se si siento amor?
Lily se quedó pensativa un rato. ¿Cómo supo ella que amaba a James Potter?.. Y ese pensamiento la alteró de sobremanera. No sabía cuando, pero ahora sabía que amaba a ese estupido cretino de general.
Ella lo volteó a ver y le sonrió.
No te preocupes, tú simplemente lo sabrás.
Se veían sombras simplemente, tal vez de animales nocturnos, tal vez de árboles. Sombras proyectadas por la escasa luz de luna. Pero Lily sabía que estaban ahí, todo su batallón. Habían aprendido el arte del camuflaje tan bien que ni ella podía identificar dónde se encontraban. Solo sabía que iban detrás de ella y de James.
- Estamos a unos metros, prepara tu varita.- le susurró al oído James.
No pudo evitar ponerse nerviosa ante el gesto del chico.
-¡ATAQUEN!- rugió James cuál león.
Ella al momento lanzó el hechizo de expelliarmus tal como James le había indicado. Escuchó el gran estruendo que provocó los dos hechizos, el de ella y el de James. Sonrió de medio lado y se preparó para la batalla.
Y de pronto, todas las imágenes regresaron a su cabeza como ataques directos al corazón y mente.
No podía evitar llorar. Pensé que ya no podían salir mas lágrimas de mi, pero siguen saliendo; y con mis lagrimas, salen medias palabras.
Me dijeron hace un día. Estaba en mi casa de campo. Mis padres no querían que estuviera en la ciudad por la guerra. Había amenaza de batalla en la zona, así que mis padres decidieron por mí a mandarme al campo en cuanto se dio la alarma.
-No quiero irme de aquí.- les había dicho.- A Mary McDonald la van a mandar a Hogwarts..
Mi madre se movía de un lado al otro por toda la habitación junto con Madame McGonagall. Las dos trataban de llenar un baúl con ropa y cosas que pudiera necesitar por unos días, en lo que mis padres arreglaban todo y me alcanzaban… o eso habían planeado ellos.
Pero en ese momento yo estaba enojada. Les grité mucho a mi madre y mi padre. Pataleé. Lloré. Deje de respirar para ver si así me hacían caso, pero nada sirvió.
Me pusieron en una caleza junto con mi nana en ese tiempo, Madame McGonagall.
-Estaremos contigo en unos días.- dijo mi mamá y me besó
-Haz caso a Madame McGonagall- advirtió mi padre y me tomó de la mano y la besó. Miró mis ojos y sonrió- Recuerda que te quiero.
No se si pensaron que estaba enojada y que por eso no había hablado, pero fue por el nudo que se formó en mi garganta cuando me despedí de ellos. Tal vez lo vieron por las lágrimas genuinas que bajaron de mis ojos y que normalmente no sucedía. Cuando hacía berrinches y lloriqueaba, era sin una sola lágrima.
Y esa fue la última vez que escuché sus voces.
-Tranquila, mi niña.- me abraza mi nana- Todo va a estar bien.
Miente, lo sé bien. Ya nada esta bien. No lo había entendido, pero ahora mientras entierran a mis padres me doy cuenta que estoy sola.
- Ya Alice, no llores.- me abraza más fuerte Minerva McGongall.
Los ataúdes de mis padres están siendo bajados poco a poco a tierra. Ambos muertos por la estúpida guera.
-¡NO! MADRE..PADRE
¡Quiero ir con ellos! ¡Quiero morirme con ellos! ¿De qué me sirve vivir ahora? Ya no tengo nada ni a nadie por quien vivir. No tengo familia, no tengo amigos, no tengo a nadie… estoy sola.
No sé cuanto tiempo estuve llorando antes de quedarme dormida, pero fue el brillo del sol en lo que me despertó. Estaba en mi cuarto acostada. Mi casa no había sufrido ningún saqueo, hubiera estado segura si me hubiera quedado. Igual mis padres.
Sentí otra lágrima rodar por mi mejilla.
En el velorio de mis padres, había escuchado que a ellos los atacaron esos horrible mortifagos cuando iban saliendo del pueblo. Habían matado a más de la mitad de la población. Fueron poco los que se salvaron. Yo no quería ser parte de esos pocos... y en ese momento supe que podía no serlo.
Tomé una capa de una de las sirvientas de la casa y salí de la casa sin que Minerva me viera. Comencé a correr cuando salí de la casa. Sabía que nunca podría terminar con mi vida yo sola, pero si podía hacer que alguien más lo hiciera.
Caminé mucho tiempo antes de saber que llegué al lugar indicado. Había escuchado de esa zona únicamente por los rumores de la gente. Sabía que había una zona de la ciudad que había sido desolada por la guerra, donde había hambruna y enfermedades. Donde una niña de mi nivel no duraría nada, porque en cuanto los vagos que había por ahí vieran que yo tenía dinero, me iban a robar y golpear hasta matarme... o eso había escuchado yo.
Así que comencé a caminar por esas calles olorosas a mugre y suciedad con mi cara de repugnancia. Quería que hicieran un trabajo rápido; me golpearan la cabeza y con eso se terminara mi vida.
Que tonta.
En ese instante escuché el sonido. Parecía un animal herido. Levanté la vista, pero todo se veía igual, casas sucias, gente sentada fuera de lo que quedaba de sus viviendas, la mirada ida, las caras largas, la hambruna en la calle, la muerte acercándose.
Y lo volví a escuchar.
Mi corazón comenzó a latir rápidamente. Busqué en todas direcciones de donde venia eso, pero no encontré nada. Por el rabillo del ojo pude ver que algo se movía a la derecha, justo donde al parecer, antes había una casa.
Fue algo automático. Yo caminé directamente a donde estaba ella. Se escondía entre los escombros, pero sus ojos grandes y verdes brillaron por un segundo para mí.
Estaba asustada y temblorosa. Cuando me acerqué lo suficiente, ella se levantó de entre los escombros y con una piedra en la mano me gruñó, como un animal acorralado.
-Tranquila.- susurré.
Pero ella no se tranquilizó. Noté como sus músculos flacos se contraían, para tensarse, como lo haría un perro cuando alguien se siente amenazado.
-No te voy a hacer daño.
Pero no pareció oírme. Se abalanzó hacía mí corriendo. Yo no me pude mover de la impresión, sólo cerré los ojos y esperé que me fuera a golpear con algo. Nunca llegó el golpe. Abrí los ojos y vi que la niña estaba en el piso, sollozando. No lo pensé y fui hacía ella. Tenía varias partes del cuerpo con rasguños y cortes, olía terrible y al parecer no había comido en días, porque no podía levantarse ni caminar.
No lo dudé, la tomé en mis brazos y la abracé. Me sorprendió como no pesaba nada. Nadie me miró ni dijo nada cuando me la llevé de aquel lugar. Tiempo después supe que los padres de esa niña habían muerto cuando un fuego comenzó, por parte de los mortifagos. Ella había sido golpeada hasta quedar inconsciente por esos desgraciados, y solamente la dejaron porque creyeron que estaba muerta.
Duró muchos días en que pudiera recuperarse. Madame McGonagall estaba todo el día a su lado cambiándole vendajes y dándole medicinas. También tardó muchas semanas en volver a hablar. No decía ni una palabra, solamente nos miraba con sus enormes ojos verdes, y señalaba cosas. Yo le enseñé a escribir, porque al parecer no sabía. Pero jamás aprendió a confiar en las personas ajenas a la casa. Siempre que llegaba alguna visita a la casa, ella se retraía.
Alice no entendía todavía de dónde sacó Lily la loca idea de irse a vestir de hombre y meterse entre un montón de desconocidos para que Frank no fuera a la guerra. ¡A Lily le atteraban los desconocidos! Y lo que era peor, le aterraban los mortifagos.
-Alice.
Me volteé y ahí estaba Frank, mi prometido. Quería un poco de soledad para pensar en Lily, pero al parecer era todo el tiempo que Frank me iba a dar para estar en medio de la noche en el patio de la casa. Aunque era seguro, el frío comenzaba a calar.
Estoy bien- dije mientras me limpiaba las lágrimas.- Solamente estoy preocupada por ella.
Frank se acercó a mí y me sonrió de medio lado.
Es la mujer más loca, fuerte y atrevida que conozco. – Yo sonreí al aceptar esos adjetivos en Lily.- Y sé que únicamente demuestra ese lado suyo cuando se trata de defender lo que ella quiere.
No lo pude soportar y las lágrimas rodaron por mi cara con más insistencia. Frank me abrazó.
Espero que este bien. – sollocé cuando Frank me tenía entre sus brazos y besaba tiernamente mi cabeza, consolándome.
¡MORTIFAGOS!
Ella veía los mortifagos por todos lados. Estaban quemando su casa, golpeando a su madre, torturando a su padre, y venía por ella. Pero ella no se podía mover, estaba paralizada del miedo. Los rostros enmascarados blancos, que relucían en la oscuridad, giraban en torno a ella. Eran rostros crueles que sacaban recuerdos de la mente de Lily, enterrados en lo más profundo de su conciencia.
-LILY.
Escuchaba gritos. Sabía que su mamá y su papá seguían vivos, porque los mortifagos seguían haciéndolos gritar de dolor. Veía como se doblaba de forma incorrecta el brazo de su padre. Cómo la cara de su madre era quemada. Y sus padres gritaban más fuerte.
-¡LILY!
Alguien había gritado fuerte, más fuerte que sus padres, y los mortifagos la voltearon a ver. Descubrió su error al saber que ella había gritado y había delatado su escondite. Rápido, los mortifagos encontraron su panel doble en la pared donde se refugiaba. Y la tortura empezó para ella.
-¡LILY!
Pero ella estaba tan conmocionada que no podía gritar más, era tanta su desesperación y miedo, que calló inconsciente a los pocos minutos que había entendido que sus padres estaban muertos, y que los mortifagos simplemente estaban quemando los cuerpos sin vida de sus padres por diversión.
-LILY, MUEVETE.
Alguien la empujó justo antes de que un hechizo la alcanzara. Y entonces comprendió, no estaba en el ataque a ella y sus padres hacía ya tantos años, sino que estaba en medio de una batalla contra mortifagos con su batallón y quien la había salvado de que le diera ese rayo era James, quien la miraba molesto.
Quédate aquí escondida. Si no puedes pelear, al menos deja de preocuparme a mí porque algún hechizo te alcance.
James la movió a un árbol detrás de la pelea, hizo que se sentara y después se fue corriendo a seguir luchando. El corazón de Lily estaba latiendo acelerado. En mitad de una batalla, cuando el enemigo la podía matar, se le ocurría a su cerebro evocar todas esas imágenes terribles de su infancia.
"Estúpida"
Cerró los ojos fuertemente y empuñó su varita. No iba a dejar que unos mortifagos la asustaran. Ella tenía que vengarse de su familia. Se levantó de un golpe. Inhaló profundo. Y se fue a la batalla.
James estaba enojado, más que enojado. Pero al parecer eso le servía para luchar mejor. Estaba teniendo una pelea de varita a varita con un mortifago de cabello oscuro y lacio, que al parecer, realmente quería matarlo, porque peleaba como ningún otro que James hubiera conocido. Sabía lo que hacía.
Lo que el mortifago no sabía era que la sangre de James hervía de furía.
¿Cómo se le ocurría a la pelirroja quedarse sin hacer nada en medio de una pelea? Sirius le gritó cuando la vio parada y desvió por poco un rayo que iba de lleno a ella. Peter le gritó después de golpear a un mortifago que apuntaba su varita a ella. Remus gritó su nombre cuando varios hechizos pasaron cerca. Y bien sabía que si no hubiera sido porque James corrió como hipogrifo enloquecido, Lily hubiera recibido el golpe de un aveda kedabra en su cuerpo.
James ni si quiera quería imaginarse eso.
Así que, aunque hubiera sido el mejor duelista, con la sangre hirviendo del general, el mortifago no le duró mucho, cuando James le dio con un desmaio, y quedó tendido en el suelo.
Volteó enseguida para ver dónde más ocupaban de su ayuda, pero descubrió para su satisfacción que quedaban pocos duelistas, la mayoría de los chicos de su batallón estaban de pie, o atando a los mortifagos que estaban en el piso, rendidos.
Eran únicamente cinco los que se seguía debatiendo. Él suspiró al ver que no había ningún soldado suyo en el piso, todos los que se veían en el piso parecían usar máscaras de mortifagos. Aunque no se hubiera molestado si cierto rubio estuviera ahora muerto, que por cierto no había visto en la batalla para nada. Al parecer Malfoy era más cobarde de lo que parecía.
Tendras que matarme, porque nunca me rendiré.- James escuchó la voz de una mujer
Volteó a ver la última batalla que se estaba celebrando en ese campo de batalla. Era una mortifago de cabello negro y largo. Bellatrix Lestrange. Era conocida como una de las mortifagos más sádica, poderosa y temible. La única mujer mortifaga, pues nadie más sabía que una mujer pudiera usar la varita... bueno casi nadie.
Había varios soldados alrededor de ese duelo, y James pudo ver el cabello rubio platino de Malfoy.
"Demonios, sigue con vida" Pensó.
Entonces, morirás. – le contestó su contrincante a la mortifago.
El corazón de James se paró por unos instantes. Observó bien a los lejos la batalla y comprendió quien estaba peleando.
-Lily.- susurró.
Comenzó a correr hacía ahí y levantó su varita. No importaba que no estuviera bien que él interfiriera en ese duelo, pero por ningún motivo iba a permitir que Bellatrix le hiciera daño a Lily.
Corrió lo más deprisa que pudo, pero no había llegado aún cerca para poder mandar el hechizo cuando escuchó la voz de Bellatrix chillar.
-¡SECTUSEMPRA!
Hubo un silenció después de eso. La risa de Bellatrix estalló y luego un ruido fuerte como de "Crac", cuando alguien desaparece.
James no quería pensar en nada. Llegó hasta donde estaba la batalla y movió a todos los que estaban ahí para pasar.
Ya no estaba Bellatrix. Al parecer ella había sido la que desapareció con su varita. Un miedo inmenso recorrió a James. Volteó hacía el otro lado y vio a Lily tirada en el piso con la camisa desgarrada y la sangre empapándola.
-¡NO!
Se abalanzó hacía ella. Escuchó que alguien más decía algo, pero no entendía. Solamente podía ver como Lily abría y cerraba los ojos asustada y sin decir palabra mientras de sus dos grandes heridas, como si dos espadas la hubieran cortado, salía sangre a borbotones. Su ropa desgarrada dejaba ver las heridas internas en su cuerpo.
Tomó a Lily con cuidado y se la puso en su regazo.
-Tranquila, todo va a estar bien.- lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas.- No hables, no hables. Todo está bien ¡Episkey!- pero el hechizo no hizo nada, la sangre seguía saliendo. -¡EPISKEY! – volvió a decir y nada sucedió.
-No lo podremos detener, es una maldición no una simple cortada.- dijo Remús.- Estoy tratando de recordar el contra hechizo.
De repente James se dio cuenta de todo. Sirius, Peter y Remus estaban alrededor de Lily con la cara contagiada por los nervios y el miedo. Todos los soldados observaban como él tenía a Lily en brazos mientras que ella, que ahora había cerrado los ojos y se veía muy pálida, exponía su cuerpo a todos ellos. Y por último, se dio cuenta que Malfoy observa a Lily como lo que realmente era, una mujer.
-Vulnera Sanentum- dijo al fin Remus, y realmente fue mágico, porque la sangre dejó de salir.
James observó a Remus y luego a Lily. Ella dijo un leve "ugh" cuando el contra hechizo llegó, y fue a lo que James se aferró para saber que ella no estaba muerta, a pesar del aspecto pálido.
-Tenemos que llevárnosla, James.- Remus le habló fuerte y claro.- Dame a Lily para que la pueda llevar con un doctor y la cure por completo.
Pero James seguía aferrando a Lily. No la quería soltar. Remus no entendía, si él la soltaba, sabía que Malfoy la iba a eliminar. Malfoy estaba mirando a Lily.
-James, deja a Lily.- James se puso a su lado, y con un poco de fuerza, separó a James de Lily.- Yo la voy a llevar con el doctor del cuartel.
James asintió, pero no dijo nada. Su mente comenzó a trabajar. Tenía que salvar a Lily, sabía lo que se avecinaba.
Vió como Sirius, con Lily en sus brazos, desaparecía con un fuerte "crac" Volteó a ver alrededor para encontrarse con la mirada de varios soldados. Se escuchaba un murmullo general. Entre ese gentío pudo ver a Peter y Remus.
Peter le ofreció el brazo para que pudiera levantarse, y él lo tomó. Cuando se levantó, acercó a Peter cerca de él.
-Tienes que ayudarme o Lily va a morir.
-FIN DEL CAPITULO-
HOLA! Casi un año sin actualizar, hasta yo me odio a mi misma. Tantas cosas que han cambiado en mi vida, pero la escritura sigue siendo mi pasión. Gracias a todas por sus comentarios y por animarme a seguir subiendo capitulos. Voy a terminar esta historia, tal vez tarde un poco, pero lo voy a hacer. Me encanta escribir y realmente no me gusta dejar a medias un trabajo, así que no se preocupen!
GRACIAS MARIANA (CON TÚ ULTIMO REVIEW, ME HICISTE K VOLVIERA A ESCRIBIR LA HISTORIA), MAGGIEHP, FAN, MEMEK, YUUKI POTER HARUNO, HEIDI 2552, JINP, MONSS, LADOT, ETEL, ANGEL DE ACUARIO, Y A TODOS LOS QUE SE PASAN POR ESTE FANFIC A LEERLO!
TENGO EN MENTE OTRA HISTORIA TAMBIEN DE JAMES Y LILY, MI PAREJA FAVORITA, PERO NO LA SUBIRÉ HASTA UQE NO TENGA MUCHOS CAPITULOS COMPLETOS, Y CREO QUE TARDARÉ. TAL VEZ ESTA HISTORIA DE UNA CHICA NO PUEDE IR A LA GUERRA SERÁ LA ÚLTIMA HISTORIA LARGA QUE SUBIRÉ, PUES CON MI TRABAJO ME CORTA MUCHO EL TIEMPO PARA ESCRIBIR Y EN SEPTIEMBRE ME CASO :D ASÍ QUE NO SÉ SI TENGA TIEMPO PARA ESCRIBIR SEGUIDO Y PUBLICAR SEGUIDO, PREFIERO NO SUBIR NINGNA HISTORIA PARA NO TENERLAS EN ESPERA.
BESOS A TODS! Y ESTOY ESCRIBIENDO EL CAPITULO QUE SIGUE, NO DESESPEREN POR FAVOR, ESPERO PRONTO SUBIRLO!
