KAKASHI HATAKE 3

Siente la conexión también con Minato, aunque sabe que no es su alfa; además que no siente ningún tipo de atracción o deseo de aparearse con él, pero si que lo siente parte de la manada, parte de su relación. Es confuso de entender incluso para él y eso que le consideran un genio. Mira al alfa rubio con confusión, le quiere cerca, pero sin que le toque íntimamente, a su lado se siente cómodo y bien, algo extraño para un omega recién marcado y en su estado; herido y decepcionado por haberse peleado con su alfa y que éste no esté allí para consolarle…

–Porque es el causante–Masculla molesto. Obito tendría que estar allí… Tendría que estar arropándole entre sus brazos y con su aroma… Pero el muy imbécil, no sólo se ha comportado como un capullo, sino que encima no ha ido a por él… No entiende que le necesita a su lado, que los recién enlazados tienen que estar juntos. –Alfa idiota.

Y encima descubre que, a quien Minato Namikaze ha estado anhelando todo este tiempo es al imbécil de su Obito… Porque si, ha conseguido sacar esas conclusiones al ver que acepta a Minato, otro alfa, cerca suyo y no solo le tolera, sino que lo siente como correcto. No se ha de ser tan genio para concluir que Obito es la pareja que lleva años buscando Minato: técnica espacio-temporal que le hace desaparecer en una espiral, desapareció hace años y Minato no ha sido capaz de hallarlo, como si se le hubiera tragado la tierra; pelo negro, máscara que cubre su rostro y encima él siente al Yondaime como parte de su recién creado lazo… Era clarísimo que tanto Minato como él tenían la misma pareja. Y otro signo que corrobora eso es que Obito Uchiha no poseía un aroma muy intenso, no era un fuerte aroma a macho tal como olían otros alfas… No, Obito olía a alfa pero con toques suaves y algo dulces… A él le encantó ese aroma, todo y que no era fan de los dulces, pero a la vez también le resultó un poco chocante, no recordaba que Obitonto oliera así cuando niños.

Minato le mira con sus intensos ojos azules, está claro que se muere por preguntarle algo… El Namikaze es muy astuto y está seguro de que ha llegado a la misma conclusión que él, sólo que no debe conocer la identidad de esa pareja destinada compartida.

–Es Obito… –El ceño de Minato se frunce, en mayor confusión. Y le asiente a la muda pregunta. –Nuestro Obito Uchiha…

–Nuestro Obito… Mi antiguo alumno, tu compañero de equipo… Nuestra pareja… ¿Cómo es eso posible?

Ambos saben que Obito iba a ser alfa. Él notaba, en esa época, que el Uchiha iba a ser su pareja destinada cuando ambos presentaran… Lo sentía, ambos percibiendo la sensación de que estaban unidos. Por eso el azabache 'dio su vida por él'… Por eso él no aceptaba a ningún otro alfa, ni su celo se presentó, hasta que no volvieron a encontrarse con el Uchiha.

–No lo sé, Minato-san…

–Creo que los dos estaremos de acuerdo en que a partir de ahora me llames Minato, Kakashi. –Estaban unidos indirectamente, formaban parte de la misma manada nuclear.

Le asintió estando en acuerdo.

–Lo que si puedo decirte es que la mitad derecha de su cuerpo no es suya… Es como si le hubieran implantado células de alguien más. No es tan extraño, pues es el lado que quedó aprisionado por la roca… Supongo que por eso está vivo Obito. Y es de allí de donde se percibe con más intensidad su aroma dulzón.

Algo que había modificado el cuerpo del azabache… Lo suficiente como para que fuera su alfa y a la vez fuera el omega de Minato… ¡Su alfa! Y en cambio ahí estaba, solo tras obtener una copula y un lazo, algo que le había encantado… Saber que Obitonto estaba vivo y ahora se pertenecían y podrían estar juntos, había sido una gran alegría. Pero en cambio lo sucedido es que se habían peleado y él se había marchado y su alfa no había ido a por él para disculparse y para estar juntos como tendría que ser.

–Kakashi… –Una cálida mano se posó en su mejilla.

Negó y se levantó, agradeciendo ese consuelo.

–Voy a estar bien, ante todo soy un shinobi de Konoha.– Mientras empezaba a vestirse con sus ropas. No le importaba hacerlo delante del alfa rubio.

–No se te ha proporcionado ningún anticonceptivo– Confesó.

Observó al alfa algo alterado por tal revelación… Quizás había quedado en estado tras esa unión y ahora estaba gestando un cachorro.

–Voy a continuar en activo.– El alfa iba a añadir algo y no se lo permitió.– Ésta es mi decisión, ya que no se me ha dejado decidir sobre si quería continuar con el posible embarazo.

–Esta bien, pero nada de ponerse en riesgo de más… Es una petición, omega.

–Si, alf… Minato.

Sabía que el Yondaime se aseguraría de darle misiones que no fueran excesivamente complicadas y seguro que le pondría compañeros de equipo fuertes.

…..

Kakashi volvió a su rol de shinobi al mismo día siguiente de que fuera dado de alta en el hospital. Su nuevo equipo estaba formado por dos beta de confianza, Raido Namiashi y Aoba Yamashiro, dejando a Naruto y Sakura a cargo de Tenzou. De esta forma el alfa rubio se aseguraba de que Kakashi no se lanzara de cabeza al peligro por proteger a los miembros del equipo siete. Minato quería mucho a su cachorro, pero sabía que Naruto era algo imprudente e impulsivo y, mejor no exponerle en caso de que estuviera en estado… Él creyó que el alfa rubio estaba exagerando.

–No es falta de confianza en ti, Kakashi, es que ahora me preocupo por ti… Nuestra manada es extraña, pero siento el instinto de actuar igual que si fueses mi omega.

–Alfas…– Resoplaba… No había quien les entendiera. Posesivos, pero a la vez arrogantes y con un orgullo demasiado sensible.

Y ahí estaba ahora, sentado en una alta rama leyendo, intentando relajarse tras pasar cuatro días sin saber nada de ese idiota que tenía por pareja…

–Hablando del feudal de Kumo…*

–Omega…

–Ahora me llamas así…– Mientras seguía ignorándole o pretendiéndolo, aunque sus mandíbulas estaban fuertemente apretadas.

–Kakashi– Se acuclilló delante y le bajó el libro para que le mirase.

–Me dejaste, Obito. Peleaste conmigo y no viniste a por mi. Estamos unidos, alfa. ¿De que te ríes?

–Me has llamado alfa.

Le gruñó en respuesta a las palabras de ese tonto y a esa sonrisita emocionada que le dedicaba.

–Este olor…– Vio a Obito olfatear en su dirección, confuso.

–Es el tuyo y el de Minato.

–¿Qué tiene él que ver con esto?– Frunciendo su ceño extrañado, aunque sin sentir molestia porque su pareja oliera a otro alfa además de a él.

–¿No lo sabes?– Le vio negar.– Es extraño…

Minato le había contado que había mordido a Obito el día del ataque, pero Obito no parecía reconocer el aroma del rubio como el de su pareja enlazada.

–Obito, tienes una mordida en tu nuca… La noté cuando nos unimos.

–Si.– Una mueca molesta y la tensión en el cuerpo del azabache eran palpables.– No se que pasa conmigo, Kakashi… Pero tengo una pareja alfa también, mi primer celo fue como omega… Más tarde sufrí mi celo alfa. Pero un alfa me marcó en ese primer celo, por suerte él está muerto y así seguirá.

¿Muerto? ¿Obito creía que el alfa que le mordió estaba muerto? ¿Era por ese sello que había percibido en su pecho cuando pelearon?

–¿Quién era tu alfa, Obito?– Indagó.

–Uchiha Madara. Él fue el que me salvó de morir y me implantó células del primer Hokage, Hashirama Senju… Creo que eso causó que sea el bicho raro que soy ahora, que tanto sea alfa como omega.

–Obito no eres…

–No te preocupes, me alegra de que hiciera eso, de que usara las células Senju para salvarme, pues eso significa que pude sobrevivir y terminar siendo uno contigo… Me importa poco haber tenido que aguantarle durante unas semanas si eso significa estar enlazado contigo.– Tenía malos recuerdos de ese celo, la memoria estaba confusa y no podía recordar bien, pero la sensación de su cuerpo al pensar en Madara era de desagrado, desprecio y molestia.

¿Así que Madara salvó a Obito? Pero, ¿cómo podía aun estar vivo cuando encontró a Obito? Todo le cuadraba ahora, seguro que el poderoso líder de los Uchiha le había hecho algo a Obito y por eso no recordaba que su verdadero alfa era Minato Namikaze, el que realmente le había marcado.

–¿Y Minato?– Obito le levantó las cejas no sabiendo que quería decirle con eso.– ¿Qué recuerdas de él?

–Que fue nuestro maestro y que nos estuvo engañando y manipulando. Es alguien que estaría mejor muerto, Kakashi. No es bueno, no es como os hace creer.

–Fue más que nuestro sensei, le conoces bien y, ¡sabes que eso no es cierto!– No podía creer que dijera tal cosa… Bueno, si lo creía, pues eso confirmaba sus sospechas sobre que Madara le había hecho algo a Obito, y estaba claro que en esa pesquisa no iba errado.

–Tu aun tienes una venda en los ojos, algún día verás que yo tengo razón y que os ha estado mintiendo igual que esa cucaracha de Danzou. Pero no he venido aquí a pelear contigo…

Era verdad, por ahora no sacaría nada de pelear con Obito, hacerlo sería en vano. Tenían que hallar la manera de liberarle de ese sello e influencia de Madara Uchiha, lo comentaría con Minato a ver que se le ocurría al alfa rubio.

–No me voy a ir contigo… Me voy a quedar en Konoha.– Le avisó.– Pero si que te quiero a mi lado, alfa.

–Según tú me tengo que quedar aquí… Donde han muerto tantos inocentes por la avaricia de ciertos individuos.

–Eso fue culpa de Danzou y de nadie más…

–Te sigues engañando.– Mirándole molesto.– No me voy a quedar en este lugar. Quizás fue un error lo que ocurrió entre nosotros…

Sabía que eso que estaba diciendo no era cierto, quería a Kakashi y no quería estar sin su omega al lado, no quería dejar al Hatake, pero a la vez no podía quedarse en esa aldea. Se giró dándole la espalda al peligris, debatiéndose entre lo que deseaba y lo que debía hacer, lo que le marcaba su deber. Unos brazos le rodearon, abrazándole y un beso fue depositado en su nuca.

–No digas que fue un error…–Era su pareja destinada, su amado.– He estado años esperando por ti, Bobito.

Se giró entre esos brazos y se besaron.

–Me ha sido difícil estar estos días alejado de ti, pero estaba tan enfadado…– Le confesó al omega entre besos.

–Yo también estaba resentido porque no venías a por mi.

Ese día hicieron el amor en esa rama que unos minutos antes le había servido de descanso. Se amaron con pasión y desesperación… Sabían que ninguno cedería en querer irse con el otro, uno porque ese era su hogar y el otro porque el sello en su corazón no le permitía quedarse en Konoha. Así que aprovecharon en unirse y en dejar su aroma sobre su pareja, anhelando impregnarse del otro.

–¿Volverás?– Preguntó el omega mientras ambos se vestían de nuevo.

–Antes que te des cuenta.– Le besó una vez más antes de desaparecer en un torbellino.

Volvió al hogar que compartían con el Yondaime y éste en cuanto apareció le acorraló contra la pared, olfateándole en profundidad… Vio como sus pupilas se dilataban al percibir el aroma de su propia pareja en su cuerpo, el aroma del sexo compartido.

–¿Dónde está?– Demandó afectado, con voz gutural.

–Se ha marchado hace como 10 minutos. Lo lamento Minato…

El rubio le cortó besándole mientras se frotaba en su contra.

– ¡Alfa!– Intentó apartarle.

–Por favor… Por favor… Le necesito…

Kakashi dejó de intentar alejarle y simplemente apartó la cara para que no le besara mientras Minato se frotaba excitado contra él. Entendía que el rubio estuviese así… Años sabiendo que tenía un omega al que había marcado y no hallándole, y ahora que por fin sabía quien era… Su omega no iba hacía él, ni siquiera le recordaba. Y además se había buscado su propia pareja omega por la extrañeza en su cuerpo.

–No me vas a penetrar.– Demandó.

El alfa aceptó, pues en el fondo ese no era su omega, y enseguida los trasladó al dormitorio.

Se dejó desnudar por el rubio y él ayudó a Minato a hacerlo. Se vio girado contra la cama y presionó ambas piernas juntas mientras el alfa le olfateaba por todo el cuerpo, centrándose en su entrada, percibiendo la esencia del Uchiha en su interior. La lengua del de ojos azules lamió su ano y jadeó disfrutándolo. Era extraño, pues sabía que los omegas enlazados no toleraban que otro alfa que no fuera el propio les tocara y menos de forma intima, pero no sentía como desagradable el toque del Namikaze, suponía que era por ese nexo que compartían al ser ambos pareja de Obito, ese nexo que les instaba a ser manada. Un orgasmo le sobrevino gracias a la pericia de la lengua del rubio y enseguida lo tuvo cubriéndole con su cuerpo, le gruñó en advertencia… Que no sintiera repulsión por el contacto intimo con el otro alfa que formaba parte de su manada, no significaba que deseara copular con él. Pero sabía que el rubio tampoco deseaba aparearse y anudar en un omega que no fuera el propio, aunque le hubiera dicho a Kakashi que también era parte de su manada y que debía cuidarle. Apretó los muslos cuando el rubio colocó su pene entre ellos, masturbándose de esa forma mientras le seguía oliendo para percibir a Obito en su piel y lamiendo donde notaba el aroma del azabache más concentrado. Una vez terminó y el alfa alcanzó su orgasmo, observó con cierta morbosidad la diferencia de ese pene con respecto al de Obito. Minato era algo más grande y su nudo era mayor que el del Uchiha, quizás por ser el pelinegro en parte omega. Se quedaron tumbados en esa cama donde habían compartido esa intimidad, algo cohibidos pero a la vez sintiéndolo como correcto.

–Obito piensa que eres el malo aquí, ni siquiera recuerda que fuiste tú quien le mordió.

–Por eso que nunca ha venido a buscarme… Ni tampoco ha permitido que le encuentre… Déjame adivinar, ¿Madara?– Kakashi le asintió.

–Es tal como sospeché… Hay un sello en su pecho que le hace creer que Konoha es un nido de ratas o algo por el estilo. Y… También piensa que Madara es su pareja destinada, cree que él le marcó y con él pasó su celo.

Observó como la mirada azul de Minato se oscurecía con rabia y posteriormente con dolor. Entendía que conocer que su omega pasó el celo con otro alfa por culpa de algo que le hizo Madara a Obito le llenaba de ira.

–¡Maldito cabrón!

–No me lo ha dicho, pero se que no tiene buen recuerdo de ese momento… Se lo vi en el rostro.

–Es doloroso, muy doloroso para un omega marcado pasar el celo con un alfa que no es el propio.–Lo había presenciado en la guerra. Fue agónico escuchar los gritos de dolor del omega y no pudo contenerse de ir a ayudarle, lo que vio le lleno de rabia y desprecio hacía ese ser que estaba abusando del omega enlazado sin importarle cuanto sufriera. Mató a ese despreciable alfa.

"Obito…"

Su pobre alfa, saber que su primera experiencia como omega fue de esa forma y encima todos estos años permaneciendo engañado por Madara.

–¿Tu crees que…?– Él quizás estaba preñado tras pasar el celo con Obito y si Madara había dejado embarazado a Obito.

–No creo que prosperara, pero si es así acogeremos y trataré a ese cachorro como si fuera mío.–Si Obito tenía una cría, también sería su hijo.

Sonrió a Minato, era tan bondadoso, se acercó y le besó un hombro.

–Será nuestro hijo entonces, ahora somos manada.– El rubio había asentido satisfecho con esa respuesta.

Al día siguiente a Kakashi y su nuevo equipo les fue otorgada una misión.

–Cuídate.– Había sido lo último que le dijo Yondaime mirándole significativamente. Esa mirada decía que no hiciera nada arriesgado y que si era necesario usara el kunai que le había obsequiado.

Pero no pudo usar tal kunai para ponerse a sí mismo y a su equipo a salvo, tampoco pudo evitar que ese cabrón se lo llevara tras una dura batalla, dejando a sus compañeros moribundos, sino es que les había matado…

CONTINUARÁ...

*La dicho auténtico sería: "Hablando del Rey de Roma, que por la puerta asoma". Pero seamos lógicas… Roma no existe en el universo Naruto, así que lo he adaptado.