Los personajes, escenarios, hechizos y todo aquello que reconozcas no me pertenece. A J. K. Rowling se le ocurrió primero, su cuenta bancaria lo demuestra.
Capítulo 2
Lo ve con el cigarro entre los dedos, con la mirada fija en un punto de aquel librero de roble viejo, perdido en sus pensamientos. Uno de los mechones de su cabello que no ha hecho más que aclarar con el paso de los años cae sobre su frente, sus ojos están inyectados con sangre y unas deprimentes manchas purpuras demuestran su evidente falta de sueño.
Tiene semanas sin dormir bien, lo ha sentido cada noche revolverse incomodo en la cama sin poder conciliar el sueño. Y su ropa, es solo la muestra paciente de que ha tenido un mal día. Con la camisa blanca sucia, arrugada y por fuera de su perfecto pantalón que se le ve un poco más holgado que de costumbre y la corbata abandona en algún punto de la habitación.
Sería el cuadro perfecto que ilustrara la desesperación.
Siempre le pareció guapo, atractivo, misterioso incluso antes de que él notara su existencia cuando apenas y era un niño con el cabello rubio platinado y los ojos tan grises que parecían el cielo en una noche tormentosa, cuando su mirada no estaba más que llena de prepotencia.
Pensó un minuto en aquel tiempo, cuando lo vio por primera vez a lado de aquella enorme máquina de fierros negros que la llevaría al castillo del que tanto había escuchado hablar a sus primos mayores. Cuando tenía el estómago echo un nudo porque por mucho que estaba deseosa de empezar aquella fantasía nunca había estado separada de sus padres más de un par de horas.
Su papá se había puesto a su altura y señalando al niño rubio que estaba de pie a lado de su versión adulta le había susurrado.
—Él querida, es tu futuro marido.
Draco siempre fue difícil de afectar, en primer lugar, porque era bueno en todo, tenía las mejores notas de la casa, era el primero al que le salía cualquier encantamiento y era el mejor volando. Y en segundo porque cuando las cosas le tomaban un esfuerzo extra, rápidamente perdían su interés. Así que cuando llega haber aquel gesto en su cara le parece sumamente cautivante.
No pregunta porque sabe que en el mejor de los casos mentira y dirá que son problemas laborales cuando ambos saben que desde que se ha anunciado su compromiso el negocio va de viento en popa, todo lo contrario, a su relación.
Pero no es algo que le sorprenda. Fueron creados para eso, para que ambas empresas se fusionaran y se convirtieran en el monstruo de los monopolios.
Lo ve, tan abstraído que su cigarro se consume entre sus dedos, olvidado por su dueño y casi ríe de lo mucho que se identifica con aquel rollo de tabaco.
Sabe que ha discutido con ella porque hace semanas que no falta a su cama, porque su perfume no ha estado en su piel y porque es el mismo tiempo que ha estado de tan mal humor. Como aquel adicto que ha entrado en abstinencia.
Pero su mamá dijo que era normal que siempre pasaba, que su papá había sido igual, que los hombres necesitan alguien que los haga sentir la adrenalina que no les dará su relación pero que siempre vuelven a casa.
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Los ve cubiertos con la lluvia helada de aquel abril, tan rotos, tan desechos y no puede más que reír, ¿Hermione?, ¿La leona?, ¿La chica dorada? La amante de su prometido.
—Amor, puedo explicarlo—Dice el rubio en cuanto la reconoce.
—¿En serio? —cuestiona con genuina curiosidad—te escucho.
Porque es lo que ha esperado los últimos 4 años de su vida, que le explique porque la necesita, que le explique porque ella es tan importante, que le explique porque le afecta tanto estar sin ella.
Y se queda callado, tan roto, tan desecho que casi le da pena. Casi.
—No puedo hacerlo—se rinde, cuando el silencio se vuelve tan denso que comienzan a escuchar las gotas de lluvia romperse al caer… ¿O es su corazón?
—¿No? —Pregunta ladeando la cabeza—Lo hare yo, entonces.
Voltea a ver a la mujer que el mundo mágico completa admira, aquella que renuncio a su familia, a sus amigos y a su vida por el bien común, la mujer más joven a quien le ha sido ofrecido el puesto de Ministra, y que rechazo, la mujer que se acostaba con su novio durante años y se embarazo de él. La heroína del mundo mágico, la villana de su historia de amor.
—Hermione Granger es… era—se corrige—tu amante. La has estado viendo desde hace 4 años, manteniendo una doble vida con ambas, usando los viajes que tenías que hacer a la matriz de la empresa de mi padre para acostarte con ella.
Has mantenido una relación con ella todo el tiempo que has salido conmigo y cuando se ha enterado que nos casaríamos ha terminado contigo.
Sonrió, confirmando todas las sospechas que ha mantenido durante tanto tiempo mientas cada palabra sale de su boca.
—Has vivido con ella, criado a su asqueroso gato cenado con su familia, conviviendo con su mejor amigo. Has vivido con ella de manera permanente… mientras eras mi novio. Has jurado amarla mientras a mí me prometías exactamente lo mismo.
—Pansy…
—¿Me equivoco, Draco?
Lo ve soltar el aire, demasiado nervioso, entre las dos mujeres.
—No.
—¿Cuándo inicio? —no puedo evitar preguntar porque esa ha sido su verdadera pregunta desde que lo descubrió ¿Cuándo dejo de ser suficiente?
Lo ve pasarse las manos nerviosamente por el cabello y sabe que si tuviera cerca ahora mismo prendería uno de sus cigarros.
—No lo sé, Pansy Nunca tuvimos la intención de que esto—dio haciendo un ademan desesperado entre ellos—Durara más de una noche, intentamos muchas veces no volverlo personal, pero fue imposible fue tan fácil acostumbrarme a ella, era tan diferente a lo que tuve contigo, siempre.
Y si, lo admite. Toda su vida ha sido educada para ser la perfecta esposa de una sangre pura, aprendiendo reglas de etiqueta antes de que pudiera mantenerse de pie sola, con clases de baile, de bordado y lecturas de clásicos y economía avanzada, incluso antes de su primera menstruación.
¿Y ella?, la ha visto toda la vida, tan segura en su propia piel, la veía en los pasillos con el cabello esponjado, la ropa desordenada, con las pequeñas ramas pegadas a la falda después de estar acostada en los jardines, libros de todos los estilos en su mesa de estudio, panes y carbohidratos en su plato en el gran comedor, gritando y riendo feliz en las porras de quidditch. Tan dueña de ella misma.
Y voltea a verla ahora, sigue ahí de pie, espectadora de su pelea de parejas con su prometido sin darles la privacidad que merece aquel momento, pero le parece tan… correcto, siempre ha estado ahí.
Incluso en aquel entonces cuando él no hacía más que burlarse de ella, y maldecirla a sus espaldas, sabe que siempre lo hizo solo porque era la única con la que podía meterse de esa manera y se la pudiera devolver, sabía que lo hacía porque era la única que estaba as u nivel y era su manera de respetarla.
—Le diré a tus padres lo que ha pasado, y podemos dar el comunicado mañana por la mañana, yo mismo me encargare de hacer las llamadas si así lo prefieres.
Casi ríe, casi deja escapar la risa baja que intenta salir de sus labios por su ingenua declaración.
Ladeo la cabeza con una de esas sonrisas que la han distinguido desde pequeña y que la llevaron a la casa de las serpientes.
—¿De qué hablas? —Cuestiona con burla.
—Cancelar la boda, sé que será un gran escándalo, pero asumiré completamente las consecuencias, diremos la verdad solo omitiendo a Granger de esto, tu reputación no se veré afectada.
—No, querido—declara ella—Este compromiso no se cancela y si intentas hacerlo te juro por Albus Dumbledore que informare a todo a los medios quien es la amante de mi esposo y les hablare sobre como la embarazaste y la dejaste botada. Hare de sus vidas un verdadero infierno y hablare con cada maldito inversionista si es necesario para que no vuelva a entrar un solo galeón a tu compañía hasta que estés en la quiebra.
Tu y yo nos casaremos este fin de semana, me pondré mi hermoso vestido blanco, y tú me esperaras al final del pasillo con lágrimas en los ojos, va estar Theo a tu lado y esta puta en la primera banca y vamos hacer el matrimonio perfecto por el resto de la historia. Tendremos un heredero rubio de ojos azules, ira a Hogwarts y será el capital del equipo de quidditch.
Fusionaremos las empresas de nuestras familias, tu serás el presidente y yo organizare cada fiesta de tu brazo, mientras sonreímos cada jodido día a la cámara. Ese será tu maldito castigo.
Volteo a verla y siento las ultimas partes de su corazón romperse. Ella seguía ahí, con la cara hinchada por el llanto y una expresión llena de impotencia… tras la espalda de su casi marido, quien con actitud protectora se interponía entre ambas. Como si fuera a intentar hacerle daño… cuando había sido al revés, siempre había sido al revés.
N. A.:
Hey, Hola!, Bueno, me tarde un poco pero aquí esta la continuación de esta historia... a que no se lo esperaban, verdad? Y se que no porque yo tampoco :p
Creo,... creo... que habrá una tercera y ultima parte, pero incluso si no se que esto ya vale por un final.
No me pidan finales felices, no se con que plama se escriben esos.
Los quiero, no saben lo feliz que me hicieron sentir sus comentarios.
Besos frios.
