EL DESEO, EL CORAZÓN Y LAS CENIZAS

CAPITULO II

CRUELDAD

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"La ira reprimida puede envenenar una relación tan seguramente como las más crueles palabras."

—Joyce Brothers


Ya era de día, o más bien dicho la madrugada en Hogwarts, Hermione se había despertado más temprano que Malfoy, gracias a Merlín que ella tendía a levantarse antes que la mayoría de los estudiantes de Hogwarts, una vez abrió los ojos en la habitación del rubio, se dio cuenta que definitivamente no estaba en su cama y que lo que había sucedido la noche anterior no había sido una pesadilla como ella anhelaba, todavía peor, Hermione notó que los brazos de Malfoy aún se mantenían entrelazados alrededor de su cintura, pero no con tanta fuerza como antes sino de una forma delicada y casi cariñosa, también se dio cuenta que incluso contra sus deseos, ella estaba abrazándolo de la misma forma, inconscientemente eso la hizo sonrojar y alejarse de él al menos unos centímetros. Él se veía tranquilo, exhalando e inhalando suavemente, e incluso para haber estado borracho tenía un ligero olor a…menta.

Hermione se levantó al momento que él soltó un leve gruñido, aunque sólo se giro sobre la cama y siguió durmiendo, al parecer Malfoy sí que había pasado una agradable noche, pero no era momento de preocuparse por eso sino de cómo colarse por los pasillos del castillo sin ser vista, ese sería uno de sus más grandes problemas, así la castaña tomó todo lo que era suyo y salió corriendo de ese lugar esperando no haber olvidado nada ahí.

Mientras caminaba camino a su dormitorio no podía dejar de reprochárselo a sí misma, de todas las personas en el colegio, tenía que haber sido él, a quién Hermione más odiaba, ella debió haber continuado su camino sin reparar siquiera una mirada en el Slytherin, su simple emblema debió haberle advertido que nada bueno provenía de ellos. Rogaba, no, imploraba porque él lo hubiera olvidado, porque se hubiera confundido, ese sería el mejor de los escenarios que Hermione podría esperar, si llegase a recordar al menos de su presencia…sería un gran problema.

Una vez que llegó a la sala común de Gryffindor, Hermione entró a hurtadillas a su habitación esperando no ser escuchada por alguna de sus compañeras, cuando por fin pudo sentarse en su cama soltó un suspiro de descanso que no duro mucho, ya que la presencia de alguien ahí la perturbó, al girarse se encontró con la rojiza cabellera de la menor de los Weasley.

"Buenos días, Hermione."

Ginny estaba ya arreglada para clases, eso preocupó a Hermione, ya que no era habitual que ella estuviera despierta a esas horas.

"Hola," dijo Hermione sólo atinando a sonreír e intentando ocultar la sorpresa que le había dado la pelirroja, mientras más normal se comportara, levantaría menos sospecha. "Ginny, ¿tan temprano y ya estás arreglada?"

"Decidí despertarme temprano, eso es todo," respondió Ginny regresándole la sonrisa. "Y dime, ¿dormiste bien?"

"Perfectamente," mintió, esperando que su amiga acabara de llegar y no supiera que no había pasado la noche ahí. "¿Y tú?"

"Bien," Dijo Ginny, Hermione asintió inmediatamente al notar esos ojos acusadores en su amiga, no había duda, lo sabía, sabía que ella no había pasado la noche ahí, y Ginny no era ninguna tonta. "Dormí muy bien, aunque un poco preocupada porque cierta amiga mía no llego a dormir la noche anterior y pensé que le había sucedido algo, pero ahora que puedo verla, bueno, es claro que no le pasó nada...que ella no quisiera."

Hermione respiró aceleradamente. Sabía que Ginny intuba algo, lo más probable es que fuera algo erróneo, aún así esperaba con todo su corazón de no le hubiera mencionado nada a Harry o a Ron, si alguno de ellos se enterará de eso, pensarían en tantas tonterías e intentarían indagar hasta encontrar la verdad.

"No, no les dije," dijo Ginny, claramente adivinando sus pensamientos. "Harry me preguntó por ti, pero le dije que habías decidido dormir temprano, si eso es lo que te preocupa."

La castaña respiró más tranquilamente.

"Gracias a Dios, Ginny, si se hubieran dado cuenta no sé qué hubiera pasado."

Hermione notó en la pelirroja una mirada desconfiada, la cual hizo que se sintiera culpable, Ginny estaba esperando que le dijera la verdad, pero Hermione no podía ni quería decir lo que le hacía sucedido, si fuera por ella jamás hablaría de eso.

"¿Dónde estuviste?" Preguntó al no obtener nada de la castaña. "Entiendo que tienes tus necesidades, Hermione, pero si no vas a llegar a dormir me gustaría que al menos avisaras, toda la noche estuve muy preocupada por ti, hice todo para cubrir tu ausencia."

"Lo siento, pero te aseguro que no es nada de lo que estás pensando, no tuve otra opción, todo fue culpa mía."

"¿Tienes que ver con un chico?" Ginny comenzó a indagar, lo cual preocupó a Hermione, ella estaba malinterpretando los hechos, aunque en cierta parte era verdad, todo había sido culpa de un chico. "¿Hermione?"

La castaña lo pensó por varios segundos, era realmente innecesario que Ginny se enterara, sabía que decirle que había pasado la noche con Draco Malfoy, en su cama, con él abrazándola y ella regresándole ese abrazo empeoraría todo, además era mejor que nadie más que ella y él lo supieran, ninguno de los dos querría que sus amigos se enteraran. Así que Hermione decidió mentir.

"No, para nada, sólo me quede dormida en la biblioteca," dijo, asombrándose a sí misma por la facilidad que tuvo al decir tal mentira. "En estos momentos no estoy interesada en los chicos de esa manera, lo sabes muy bien, lo que pasó fue que ayer tuve problemas en la clase de pociones y creo que Harry tenía razón, debo ponerme un límite con esto del estudio, pero te aseguro que lo haré para la próxima vez, jamás quiero que vuelva a pasarme lo de la noche anterior, fue tan…vergonzoso."

"Exacto." Respondió Ginny. "Eres la bruja más inteligente de nuestra edad, Hermione, sabes mucho más de lo que deberías saber, a veces deberías tomarte un descanso, no puedes llegar hasta el punto de quedarte dormida y sola en la biblioteca por una clase, algo pudo haberte pasado, además ¿sabes que Harry podría ayudarte con mucho gusto, verdad?"

"Lo sé, lo sé, Harry me lo dijo también," dijo la castaña. "Pero él se veía animado en ir al entrenamiento de Quidditch contigo que no pude aceptar su ayuda, te juro que la próxima vez la aceptaré."

Ginny sonrió, era obvio que no le creía por completo, pero ella sabía que Hermione era de las personas que no mentían sin una buena razón, quizás aún no estaba lista para decírselo, así que como su amiga sólo debería esperar hasta que tuviera el valor necesario.

"Está bien," dijo Ginny. "Pero, ¿sabes que estoy aquí para escucharte? Si tienes algo que te preocupa, que te lastima, que te ha sucedido, puedes venir a mí, Hermione. Somos amigas."

"Lo sé y gracias, Ginny." Hermione sonrió. "En un momento estaré arreglada."

"Está bien."

Dando el tema por resuelto, Ginny esperó hasta que Hermione arreglara su cabello para así ir a encontrarse con sus amigos antes de entrar a la clase de pociones. Cuando estaban a punto de marcharse, Hermione notó que algo le faltaba en su uniforme. Su corbata no estaba.

"¿Pasa algo, Hermione?"

"No, no es nada."

Mierda.


Cuando Hermione caminaba a clase de pociones con sus amigos cuando sintió un escalofrió recorrer todo su cuerpo, y al apartar su mirada de Ron, ella pudo ver a lo lejos que Draco Malfoy estaba parado al lado de la puerta del salón de clases con la mirada más fría que podría esperar de él, tenía sus libros en la mano lo cual quería decir que no estaba dispuesto a entrar al salón aún, Hermione entendía el significado de eso, estaba furioso, lo cual quería decir que recordaba a la perfección la noche anterior, y seguramente quería gritarle, quería reclamarle, eso era lo que sus ojos le trasmitían. Algunas veces, Malfoy era tan fácil de leer. Sabía que si se acercaba más, de seguro haría una escena involucrando a Harry y a Ron, pero Hermione no quería que ninguno de ellos lo supiera…mucho menos Ron.

"Yo…" Dijo Hermione, haciendo que sus amigos se giraran a verla, la verdad no encontraba algo que fuera creíble para decirles, así que decidió irse por lo primero que se cruzó por su mente. "Tengo que ir al baño, así que entren al salón primero."

"¿Quieres que te acompañe?" Preguntó Ginny acercándose a ella.

"No, estoy bien, mejor guárdame un lugar, Ginny."

"Bien."

"Sí, vayan sin mí."

"Hermione, ¿estás segura?" Le preguntó Ron, enviando una mirada desconfiada hacia donde estaba Draco. "Malfoy está ahí, no parece estar de muy buen humor, ya sabes cómo es, quizás Ginny si deba…"

"Estaré bien, Ron." Le interrumpió, para luego decir la más grande mentira que ella haya esperado decir ese día. "De seguro él entrará después de ustedes, no creo que me esté esperando a mí, no me tardaré."

Cuando ellos ingresaron a salón, tanto Hermione como Draco esperaron que cada uno de sus otros compañeros entraran de la misma manera, no querían ser vistos en ese momento juntos, Draco observaba detenidamente cada movimiento de Hermione, Hermione se alejo poco a poco del salón siendo seguida por él, ella sabía que estaba furioso y no quería pelearse con él en ese momento, pero debía hacerlo, mientras más rápido, mejor. Hermione caminó directamente a él, algo temerosa, ya había experimentado su fuerza la noche anterior, que si bien no la lastimo, ella fue capaz de notar que en una pelea física jamás le ganaría.

"Buenos días, Malfoy, ¿se te ofrece algo?" Preguntó tan tranquila como pudo.

"Nada exactamente, Granger, sólo quería hablar con mi sangre sucia favorita," dijo él claramente alterado, ya que estaba apretando el puño, respiró y luego le gritó, no en una voz tan alta, pero si lo suficiente para que Hermione notará su molestia. "¡¿Qué demonios de no meterte en lo que no te importa no entendiste, Granger? No debiste haber hecho algo tan característico de los Gryffindor como lo de ayer."

"¡Oh!" Exclamó inocentemente, "Debo suponer que lo recuerdas."

Draco le arrojó su corbata.

"¿Cómo podría olvidarlo?" Draco escupió. "A parte de que dejaste tu corbata, toda mi habitación apesta a tu suciedad, tuve que llamar a uno de mis elfos domésticos para que cambiara todo de ahí, incluso tuve que mandar a quemar mi cama, ¿no tienes algo que decir sobre ello?"

Hermione rodó los ojos, Malfoy era tan predecible.

"Por supuesto que tengo algo que decir," respondió Hermione. "No deberías sobreexplotar a seres mágicos sólo porque no quieres hacer las cosas por ti mismo, Malfoy."

"¡Demonios, Granger! ¡Olvídate de los malditos elfos y de tu estúpida idea de igualdad!" Le dijo furioso, Hermione ya se había esperado algo similar de él, pero ella tenía las de ganar en esa ocasión, o eso creía hasta que él se le acercó a ella hasta que sus rostros estaba tan cerca que Hermione podía sentir la respiración del Slytherin sobre su piel. "Hayas visto lo que hayas visto ayer, hayas escuchado lo que hayas escuchado, olvídalo, y jamás vuelvas a entrometerte donde no te llaman, ¿entendido, sangre sucia?"

"Tú…"

"¿Qué hacen aquí, jóvenes?," preguntó el profesor Slughorn apareciendo repentinamente ante ellos, Malfoy no tardó ni dos segundo en alejarse de la Gryffindor, para luego dedicarle una mirada resentida al maestro de Pociones. "Mi clase está a punto de comenzar y no les veo muchas ganas de entrar. ¿Pasa algo?"

"No es nada," respondió Hermione, ya se había metido en más problemas ese día, no quería ninguno más. "Malfoy y yo estábamos conversando justamente sobre lo interesante que es su clase, él es muy bueno en pociones y estaba…preguntándole algo sobre un tema que no logre entender."

"Pero escuché que le dijo sangre sucia, señorita Granger."

"Él es un imbécil, profesor."

"Cierra la maldita boca, Granger."

"Module su lenguaje, Sr. Malfoy," dijo Slughorn claramente defendiéndola, luego se giro hacía ella. "La señorita Granger merece respeto, aún siendo un Slytherin debería aceptar cuando alguien tiene el potencial para destacar más que otros, a pesar de su lugar de nacimiento, además de que es una jovencita encantadora." Slughorn no dejó que Draco objetará nada, ya que caminó directo al salón, y se giró al ver que ni Hermione ni Draco se movían. "¡Vamos, vamos! Entren al salón, los demás deben estar preguntándose donde están ustedes, no quiero comenzar la clase sin dos de mis mejores alumnos."

Hermione dio un paso al mismo tiempo que Malfoy, pero él se apresuró a entrar al salón primero que ella dándole un ligero, pero intencionado empujón.

"Que caballeroso." Susurró la castaña, Malfoy era tan infantil en tantas ocasiones.

Hermione entró minutos después, era mejor que no los vieran entrando juntos. Fue directamente a sentarse al lado de Ginny, y vio como es que él estaba haciendo equipo con Blaise Zabinni.

"Hermione," le susurró Ginny al ver lo enojada que estaba su amiga, "¿qué te paso?"

"Nada," respondió ella ocultando la corbata antes de que Ginny la viera.

"Granger, cámbiate a la mesa de trabajo donde están Malfoy y Zabinni," dijo el profesor Slughorn rápidamente como si esa decisión fuera de lo más normal en su clase. "Ustedes trabajaran juntos a partir de ahora, así que sean amables con ella."

"No entiendo, ¿por qué, Profesor?" Dijo Hermione, ella nunca cuestionaba a los profesores, pero eso era imposible, justamente ahora ¿trabajar con él? No, no quería. "Creo que estamos bien así…yo estoy bien así, de eso estoy segura."

"Puede ser, pero he notado que está teniendo algunos problemas con esta clase," antes de seguir hablando se acercó a la Gryffindor para susurrarle sin que nadie más escuchara. "Y acaba de decirme que se siente cómoda preguntándole acerca de mi clase al joven Malfoy."

"Pero…yo dije eso porque…"

No quería más problemas, pensó Hermione.

"Estoy seguro que Malfoy te ayudará con gusto, ¿verdad?"

Draco vio como el profesor estaba esperando una respuesta positiva de su parte, él no quería trabajar con Granger, pero ya había cometido un grave error la noche anterior y aunque no le gustará admitirlo, ella le había sido de mucha ayuda, ser expulsado no era una buena idea en esos momentos, así que si tenía que soportarla durante las clases de pociones, entonces lo haría; sin embargo, antes de que pudiera contestar, la voz de alguien más interfirió.

"Yo también puedo ayudarle," dijo Harry. "Hermione es muy aplicada e inteligente, con mi ayuda seguramente va a…"

"Tan buen compañero como era de esperarse, señor Potter." Le interrumpió el profesor. "Pero ella estará bien, ¿verdad, Granger?"

"Por supuesto."

Hermione agarró todas sus cosas y con una -obvia- mala cara fue hasta llegar a la mesa de los dos Slytherin.

"Buenos días, Granger," dijo Zabinni amablemente, a Hermione siempre le había parecido el menos Slytherin de todos ellos, Zabinni era más relajado y menos odioso de los amigos de Malfoy, así que ella asintió para luego mirar a Malfoy con un odio incontrolable, lo cual fue percibido por Zabinni. "Descuida, intentaré mantener a Draco a raya mientras estés aquí."

"No es necesario, sé cómo tratar a los de su tipo."

Pero Malfoy hizo como si ella no estuviera ahí, lo cual alegro a Hermione, si se ponía en ese plan quizá no tendrían tantos problemas como ella había premeditado. Y así fue durante toda la clase, para sorpresa de Hermione ambos Slytherin eran muy callados, a diferencia de lo que ella esperaba o quizás se debía a su presencia, como fuera, ambos no causaban tantos disturbios como algunos de sus amigos. Sin olvidar que eran excesivamente buenos en la materia, esperaba eso de Malfoy, pero no de Zabinni. Y también, a veces, cuando creían que ella estaba absorta en el libro, devorando cada página, ellos hablaban entre sí y aunque al principio parecían tener una discusión, todo terminó de la mejor manera. Al parecer Malfoy tenía un verdadero amigo en Zabinni.

"Hablas poco, Granger" dijo Zabinni sacándola de sus pensamientos.

"Hablo lo necesario," respondió con una media sonrisa, ya que no quería parecer tan grosera. "Además, ustedes no se han molestado en hablar conmigo durante la clase, no veo por qué tengo que hacerlo yo."

Zabinni rió encontrando graciosa la respuesta de la Gryffindor, así se acabo la clase, pero cuando todos se preparaban para irse, el profesor llamó a Draco y a Hermione, al parecer quería pedirles algo.

"¿Pueden ayudarme con ello, verdad?" Dijo. "No es mucho trabajo."

"Podemos," respondió Malfoy, sorprendiendo a Hermione. "Pero no queremos trabajar juntos."

Y de esa manera la sorpresa se disipó, eso era típico de Malfoy, mientras más pasaba el día, mientras más hablaba, Hermione se decepcionaba cada vez más de él.

"Es necesario que lo hagan, sólo serán un par de investigaciones que necesito, lo haría yo mismo, pero mi tiempo está algo corto," murmuró Slughorn rápidamente. "Sé que no tienen una buena relación, me han contado mucho de sus…diferencias, pero es tiempo de que se ocupen para mejorarla, además si la señorita Granger lo hace sola se tardará mucho tiempo, y por lo que he podido notar, usted tiene mucho tiempo libre últimamente, joven Malfoy, también sé que no está asistiendo este año al equipo de Quidditch."

Este viejo es muy observador, pensó Draco.

"Alguno de sus amigos podría ayudarla…"

"Está bien," dijo Hermione sin dejar que Malfoy terminará de protestar. "Nosotros lo haremos."

"Sabía que entenderías, Granger."

"No es nada, profesor."

El profesor se despidió de ellos, y cuando por fin estuvieron a solas, Draco volvió a mirarla sin decir nada.

"Acabemos con esto de una buena vez," comenzó a decir la castaña. "Y te lo prometo, jamás volveré a cometer el mismo error, jamás te ayudare, jamás me detendré al verte tirado en algún rincón, eso me ha traído muchos problemas, evitemos tener contacto durante las clases, y terminemos con las investigaciones, así este asunto estará resuelto, todo se acaba aquí, Malfoy."

"Por primera vez estoy de acuerdo contigo, Granger."

"Nos vemos a las 6, en la biblioteca. Se puntual."

Hermione caminó dejando atrás a Malfoy, pero cuando todavía estaba a algunos metros de él, cuando ella aún era capaz de escucharlo, él dijo:

"Toma un baño antes de vernos que tu olor me enferma, Granger, aunque dudo que eso funcione en una sangre sucia como tú."

Pero la Gryffindor siguió caminando, sin decirle nada, hasta desaparecer de su vista.


"No entiendo, profesor," Harry alegaba con el profesor Slughorn. "¿Por qué puso juntos a Hermione y a Malfoy? Confió en Zabinni más que en él, pero es imposible hasta para él mantener a raya a Malfoy, él y Hermione…ellos prácticamente se han odiado desde que se conocen, yo pude haberla ayudado."

"Claro que sé eso, Potter," dijo el profesor sin ver realmente a Harry. "Pero quiero intentar hacer algo por el odio entre casas porque no quiero que eso afecte a mi clase, así que me pareció una buena idea que el Señor Malfoy y la señorita Granger trabajen juntos. ¿Sabes? Me recuerdan a un par de estudiantes que tuve hace tiempo, siempre creí que si no hubiera sido tan ciego y lo hubiera ayudado a él, quizás no me odiaría como lo hace ahora."

"Pero esos alumnos no son Hermione ni Malfoy, usted debe de saber que es imposible que un Slytherin y un Gryffindor tengan una buena relación."

"Es difícil, lo creo, pero no imposible, Señor Potter, siempre recuerde eso" respondió Slughorn con una sonrisa. "Yo, aún siendo un Slytherin, aprecie a tu madre cuando ella era mi alumna, la mejor en muchos aspectos, porque sabía de sus capacidades así como sé de las capacidad de la Srita. Granger."

"Sigo diciéndolo, no hay manera de que ellos trabajen bien juntos."

"Sé que quieres protegerla, pero creo que ella es capaz de lidiar con esto por su propia cuenta."

"¿No va a ayudarme en esto?"

Slughorn le dio unas palmaditas en el hombro.

"No, eres un gran estudiante, pero eso no tiene nada que ver con aquello."

"Si ellos terminan matándose…" dijo Harry, tener a Malfoy junto con Hermione era como poner fuego cerca de algo inflamable, eso no terminaría bien y era inevitable, ellos simplemente no podía convivir entre sí.

"No lo harán, estoy seguro."

"Se lo he advertido."


"¿Por qué aceptaste?" Le reclamaba Ron, y para variar Lavender estaba ahí, Hermione no tenía ni ganas ni tiempo para pelearse por algo, que al final de cuentas resultaba ser tan insignificante. "Malfoy es un imbécil que se la pasa tratándote mal, Hermione, ¿por qué accediste si tenías la opción de negarte como él lo hizo?"

"Mira, Ronald, yo sé quién es Malfoy y sé perfectamente como me trata," aclaró la castaña harta de escuchar las quejas de su amigo, si alguien conocía la crueldad de ese Slytherin, era ella. "No quiero trabajar con él, odio tener que hacerlo, pero el profesor Slughorn nos pidió que le ayudáramos con estás investigaciones, no le di una negativa porque él aún sigue siendo un Slytherin y no quiero ganarme el odio de alguno de los profesores por no querer hacer algún trabajo, no importa si es con Malfoy o con quién sea, además sé que puedo lidiar con esto."

"Pero, Hermione…es Malfoy."

"Creo que eso es evidente, Ron." Intervino Harry, su presencia había sido imperceptible hasta ese instante, además de que la mirada que le dirigía a Hermione decía más que mil palabras. "Yo tampoco estoy de acuerdo en que pases tiempo con él, pero ya intenté por todos los medios que el profesor Slughorn cambiase de opinión con respecto a hacerles trabajar juntos, y me lo negó sin dejarme decir mucho."

"No era necesario que lo hicieras," dijo Hermione sonriendo, Harry siempre era más comprensivo en ese aspecto, pero era tiempo de dejarles en claro algo. "Sé que piensan que trabajar con Malfoy me lastimará, pero ya no soy una niña, quiero que sepan que sé cuidarme sola y la verdad, estaremos en la biblioteca la mayor parte del tiempo, dudo que suceda gran cosa más que trabajo y...algunas palabras hirientes de él, pero es lo mismo que Malfoy dice, desde hace mucho que ya no causan efecto en mi, una vez terminemos nunca más cruzaré alguna palabra con él."

Ron dejo escapar un gruñido, no estaba de acuerdo con Hermione, pero ya que ella había decidido no había manera de hacerla cambiar de opinión, Harry suspiro ante la actitud de su amigos, él no podía hacer nada más.

"Pero déjame decirte esto a ti…" Comenzó a decir Ron arrastrando sus palabras. "Si a ese imbécil se le ocurre hacerte algo, no quiero que lo mantengas en secreto, tienes que decírnoslo y te juro que…"

"Lo sé, ustedes lo pondrán en su lugar…si es que yo no lo hago antes." Hermione sonrió, ya había esperado esa reacción por parte de él y de cierta manera le alegraba. "A veces exageras las cosas, Ronald."

Lavender se acerco a Ron y lo abrazó delicadamente.

"Es que él se preocupa mucho por ti, Hermione, como todo buen amigo." Dijo ella mientras le sonreía, Ron no estaba del todo disgustado con tenerla sobre él. "Aunque trabajar junto a Malfoy debe ser una experiencia de lo más interesante, además él no es tan mal parecido."

Hermione le sonrió.

"Por supuesto, de seguro él es muy interesante," dijo con la voz más irónica que en ella existía, causando que la atmosfera se tensara, pero finalmente decidió levantarse dirigiendo una fría mirada hacia el pelirrojo. "Tengo que tomar un baño antes de irme, ustedes dos sigan jugueteando."

Cuando dejo la habitación, Ron miro a Harry.

"¿Qué le pasa?"

"Si tu no lo sabes, menos yo," respondió Harry.


Una vez Hermione llegó a la biblioteca se encontró con un Draco muy puntual, la verdad no esperaba que fuera, pero aún contra todo pronóstico estaba sentado en una de las tantas mesas vacías que ahí existían, con una seriedad típica de ella misma se traslado hasta ese lugar y cuándo por fin estuvo al lado del Slytherin, emitió un ligero sonido para hacerle saber que ella estaba ahí, Malfoy no hizo nada más que levantar su mirada renuente, pero aún así seguía siendo…hermosa. Hermione no iba a mentirse a sí misma, si hubiera algo que le podría gustar de él serían, sin duda, sus ojos. Que ahora lucían extrañamente melancólicos.

"¿Qué esperas para sentarte? No tenemos todo el día, Granger."

"No te haría daño ser amable de vez en cuando."

Al no escuchar respuesta de él, Hermione decidió sentarse y tomar el libro de pociones para comenzar con la investigación que les había pedido el profesor, pero sin darse cuenta, sin siquiera anticiparlo su mirada se detuvo en las manos de Malfoy, ella podría recordarlas perfectamente cubriendo las suyas, no podía dejar de sentirlas, tan frías y tan necesitadas de calor, había algo real en el Malfoy que ella había visto la noche anterior, como si el que tiene frente a ella no fuera verdadero, como si este Malfoy no fuera más que una máscara. O quizás ella era tan inocente para creer que todos tenían algo bueno en ellos.

"Ayer," susurró capturando la atención del Slytherin. "Tú…"

"Yo nada, Granger," dijo él cortante. "Todo lo que sucedió ayer fue totalmente innecesario de tu parte, ¿a qué mujer se le ocurre quedarse en la habitación de un hombre durante toda la noche? ¿Es qué no tienes decencia?"

"¿Me hablas a mí de decencia cuando eras tú el que estaba borracho ayer? Pues, déjame recordarte que fuiste tú el que me retuvo en contra de mi voluntad," respondió enojada. "Yo quería irme a dormir a MI habitación, pero eres tan fuerte que no me dejaste marchar, si me quede ahí no fue por mi decisión."

"¡Claro que lo fue, Granger!" Dijo un poco más fuerte, aun así procurando que nadie más escuchara, era la biblioteca después de todo. "Si no te hubieras detenido ahí para hacer tu maldita obra de caridad nada de eso no hubiera sucedido."

"Oh, discúlpame por detenerme para ayudarte, Malfoy," respondió Hermione claramente ofendida. "Pero, ¿qué podía esperar de ti? ¿Un 'gracias'? Eso es demasiado pedir para alguien como tú."

"Estúpida Granger."

Hermione le dio un golpe con el libro, que nadie más notó, todos estaban tan concentrados en su lectura que ellos no ponían tanta atención en lo que los demás hacían.

"¿Qué demonios te pasa?"

"Puedes decirme como quieras, menos estúpida, Malfoy."

"Tus actos dicen todo lo contrario, Granger."

"¿Sabes? Nadie sabe lo que pasó ayer, así que hagamos como que eso no sucedió y listo, yo prometo no decirle a nadie, así que no te preocupes, además quiero dejarte algo bien en claro" apresuró a decir, ya había tenido suficiente de él por ese día. "Sí, admito que fue un error de mi parte detenerme y ayudarte, pero lo demás corre por tu cuenta, maldita serpiente, fuiste TÚ el que me retuvo toda la noche, TÚ me abrazaste y TÚ me suplicaste para que no te dejara, tan infantil como siempre imagine que serías."

"¿Qué dijiste?"

"Lo que escuchaste, no puedes dormir sin tener a alguien a tu lado, ¿de qué tienes miedo?" Le preguntó con una clara mala intención. "¿Te da miedo que Él aparezca en las noches? ¿Le tienes tanto miedo?"

"No hables de cosas que no conoces, Granger." Le advirtió.

"¿Hablar de cosas que no conozco? Lo conozco lo suficientemente bien, conozco lo que ha hecho con la vida de personas como Harry…es natural que las personas le teman."

"Algún día Potter morirá por sus manos, así tendrá lo que se merece, se suponía desde un principio que él debería haber muerto aquel día."

"¿Cómo puedes decir algo así sin siquiera conocer a Harry?" Hermione alzó su voz enfurecida. "Tú no tienes idea de lo que él vivió durante los once años de no saber nada sobre la magia, de no sabes cómo fue que murieron sus padres realmente, no tienes ni la mínima idea de lo que Harry ha sufrido sabiendo de la existencia de Voldemort y peor, qué Él sólo quiere matarlo, ¿por qué eres tan egoísta?"

"¿Me estás diciendo egoísta a mí, Granger?" Gruñó Malfoy, realmente enojado. "¿Crees que Potter es el único que sufre? ¿Crees que él por haber vivido lo que vivió es el único en el mundo que sufre y merece consideración? Ustedes, los Gryffindor, realmente son los egoístas, siempre dándoselas de héroes por creer haber sufrido tanto durante su vida como si las demás personas no tuvieran sus propios problemas, problemas peores que los suyos, déjame informarte que no son las únicas personas que sufren."

"Yo no dije eso, Malfoy," respondió Hermione.

"Pero lo pensaste, ¿verdad? Pensaste que porque soy un Slytherin, un sangre pura, que tiene dinero y poder, además de ser, para ti, un completo idiota, hijo de un mortífago debería ser feliz, ¿verdad?"

Hermione evadió su mirada, sí que lo había pensado y no se retractaba, pero tal vez los Slytherin también estaban sufriendo, en un mundo que quizás ellos no eligieron y Malfoy se lo estaba dejando en claro sin dejar de despegar su mirada de ella. Cuando ella quiso dejarlo pasar, Malfoy se las arregló para hacerle sentir más curiosidad sobre él, sobre sus sentimientos, sobre su vida.

"Entonces, ¿tú también sufres?" Preguntó, sintiéndose tonta, obviamente todos sufren, incluyéndolo a él.

"Déjalo así, Granger," dijo, Malfoy no quería seguir tocando ese tema con ella. "Sigamos trabajado, Slughorn debe estar esperando un buen desempeño de nuestra parte y no quiero ser etiquetado contigo más tiempo."

"¿Sabes que eres muy grosero todo el tiempo?"

"No, Granger, sólo cuando estoy contigo," dijo posando nuevamente la vista en el libro de pociones que tenía en sus manos, Hermione se le quedo mirando pensativamente, él quiso ignorar su mirada pero era claramente imposible, nunca antes había sentido una mirada tan penetrante como la de la Gryffindor, era como si quisiera leer sus pensamientos. "¿Qué quieres, Granger? Si tienes tanto tiempo para mirarme, deberías comenzar a trabajar."

"No, es sólo que estaba pensado…algo."

"¿Qué es?"

Quiero saber más de ti, dejo escapar en un pensamiento.

"¿Te importa?" le preguntó Hermione.

"Claro que no, pero supongo que no dejaras de comportarte así hasta que te haga esa pregunta y quiero terminar pronto." Respondió él. "Creí que diciéndote ese tipo de cosas te irías, pero al parecer estoy perdiendo mi toque, así que ¿qué quieres, Granger?"

"No es mucho," respondió sonriendo, no entendía de donde le había nacido esa sincera sonrisa. "Sólo tenía curiosidad de saber si realmente me odias como dices que lo haces, o si sólo lo haces porque tú padre odia a los de mi clase."

"No seas estúpida, te odio más allá de lo que mi padre lo hace, él odia a los sangre sucia en general, pero yo te odio a ti especialmente, estoy seguro que aún si no fueras una hija de muggles te odiaría de la misma forma," dijo, y miro directamente a Hermione. "¿Contenta? ¿Podemos continuar? Tengo cosas más importantes que hacer que estar aquí."

"Eres un idiota."

"Siempre es un placer."

Ninguno dijo nada más que no tuviera que ver con la clase de pociones, aún así Hermione no dejaba de pensar, habían muchos comentarios de él que no cuadraban, muchas situaciones que ella había presenciado que le hacían peguntarse ¿qué Malfoy era el real?, ¿el frágil que vio la noche anterior y el que acababa de ver en sus ojos cuando le dijo indirectamente que él también estaba sufriendo o el desalmado que no dejaba de intentar lastimarla?, ¿es qué su yo real se ocultaba detrás de esas crueles palabras?, ¿ese era su caparazón? Tantos pensamientos corrían por su mente que no la dejaban pensar claramente, definitivamente quería saber más de él, pero… ¿qué pasaría si se encontrará con algo peor detrás de esa fachada? ¿Qué tal si ese era solo la punta del iceberg y él realmente era así o más cruel? Pero también estaba la otra vertiente, donde quizás ella tenía razón y no era nada más que una coraza que él se había creado mientras crecía gracias a la ayuda de los malos consejos de sus padres y de la sociedad con la que se rodeaba. Y si Malfoy no era tan malo como aparentaba ser…

"Creo que es suficiente por hoy," dijo el rubio sacándola de sus pensamientos. "No importa cuánto nos quedemos, aún nos falta mucho."

"Tienes razón."

"Nos llevarán días acabar," susurró. "Es un viejo aprovechado, ponernos tanto trabajo debe de valer créditos extra."

"Entonces, ¿mañana?, ¿a la misma hora?" Dijo Hermione, lo cual sorprendió a Draco, después de haberla tratado ese día como lo hizo, definitivamente la Gryffindor era una masoquista. "¿En la biblioteca?"

"Desgraciadamente sí, Granger, nos vemos mañana." Respondió Malfoy, tomando sus libros y yéndose tan rápido como pudo.

No sólo era su mirada perdida, su sensación de fragilidad, Hermione había sentido algo que le hacía pensar más y más que Malfoy era menos malo de lo que ella había creído, tal vez él sólo mereciera una oportunidad. Había sentido la calidez que él podía transmitir cuando no tenía que aparentar.


Una vez que Hermione regresó a la sala común de Gryffindor se encontró con Ron.

"¿Dónde quedo Lavender?" Ella preguntó.

"Tuvo que irse, pero dime ¿cómo te va con Malfoy?"

"Es un maldito como siempre," dijo Hermione, en parte era cierto, no se había comportado ni un poco amable. "Ni siquiera tiene compasión por nadie ni por nada, es un completo imbécil, arrogante, malvado, egoísta, hiriente, la peor persona que he tratado, ¿hay algo novedoso?"

"Vaya," dijo Ron. "¿Ya te arrepentiste de tu decisión? Al menos han acabado su trabajo después de clases."

"Aún no, nos faltan un par de investigaciones, creo que eso nos llevara tres o cuatro días, quizás más."

Ron la observó como si de una loca se tratara.

"Deja de tratar con él, 'Mione" le rogó. "Malfoy no merece que tú le hables aunque sea por la escuela, Hermione, él no se merece nada que venga de ti que no sean agresiones, sé que el profesor lo entenderá si se lo explicamos."

Hermione negó con la cabeza.

"Está bien, Ron, no fue tan malo como esperaba, unos días más no harán la diferencia, además…quiero hacerlo."

En verdad quería hacerlo, quizás sólo era curiosidad, pero sabía que algo estaba escondiendo y ella quería saber que era, Malfoy era arrogante, pero a veces mostraba una de sus facetas que quizás era realmente…él. Ese era el único motivo por el cual ella ha aceptado seguir trabajado a su lado, quizás si se daba prisa, él podría tener una oportunidad de enmendar sus errores. Sólo quizás.

"Hermione…"

"No, Ron, ya lo decidí."

Y eso haría, sin importar las consecuencias. Si encontraba un Malfoy menos cruel sería perfecto, pero si descubría que era peor de lo que ya había mostrado entonces…lo detendría, algo peor de lo que ya es, era ser un mortífago que sería capaz de lastimar a Harry, fuera cual fuera el resultado, ella quería descubrirlo.


Por su parte, Draco estaba sentado en su cama después de haber tomado un baño, observaba cada rincón como si estuviera hecho un desastre, aunque la realidad era que todo estaba perfectamente ordenado. Era ese olor el que le molestaba.

"Sigue apestando," susurró.

Su habitación había quedado penetrada por ese olor a jazmín, era sutil y casi imperceptible para alguien más, pero él sabía que aún estaba ahí, en cada rincón de su habitación, en cada partícula del aire, él podía sentirlo entrar en su cuerpo en cada respiración. Todo olía a Granger, había creído que era su imaginación o que se debía a la constante presencia de Pansy en ese lugar, pero cuando vio a Granger llegar a la biblioteca y al notar que estaba recién bañada, pudo sentirlo, pudo olerlo, sin duda era su olor, no cabía la menor duda. Olvidar esa noche ya no era una opción, incluso si lo quería, no lo lograría, había cometido el peor de los errores, pero al parecer no dijo nada que perjudicara su misión.

"Nunca volverá a pasar," se juró a su mismo viendo la marca que Su Señor le había dejado como muestra de su poder, esa oscura marca en su brazo que no dejaba de recordarle que su época de niñez, de inocencia se había terminado, que tenía que cometer el peor de los pecados. "Juró que jamás cometeré un error como este."


En la noche, Dumbledore se encontraba en la Torre de Astronomía contemplando la hermosura del cielo estrellado, cuando ante él apareció uno de sus más leales profesores.

"Severus," el anciano mago habló. "Severus, ¿aún no has ido a hablar con la madre de Draco? Sabes que el tiempo se agota."

"Soy consciente de eso," respondió evasivamente, entendía las palabras de Dumbledore a la perfección, pero Severus Snape sabía que todavía no era el momento, debía observar un poco más a Draco. Ya lo había visto un par de ocasiones, distraído, perdido, temeroso de ser descubierto, también horas antes recibió un comentario algo inesperado de Horace mientras ambos contemplaban al rubio, 'La vida es tan curiosa que a veces repite la misma historia una y otra vez, ¿no crees lo mismo, Severus?', eso lo había dejado pensando junto con la imagen de una conocida Gryffindor que había salido corriendo por la puerta de la Sala Común de Slytherin esa misma mañana. "Pero todavía es pronto, aún queda tiempo para Draco."

Dumbledore bajo la mirada, temía por cada uno de sus alumnos y uno de ellos era Draco, pero el Slytherin era especial, alguien diferente a los demás, diferente a los Gryffindor, a los Revenclaw, a los Hufflepuff, e incluso a los mismos Slytherin, Malfoy cargaba con un enorme peso sobre sus hombros que tarde o temprano terminaría con su cordura y Dumbledore no quería ser el responsable de eso, ya había cometido ese mismo error en el pasado, pero Malfoy no merecía realizar ese pecado. Él merecía una oportunidad de elegir su destino.

"No tenemos tiempo, lo sabes mejor que yo, Draco es muy joven e inexperto, es normal que esté asustado…pero cualquier error podría ser devastador para él."

"Dos días más, es lo único que pido…dos días."

"Sólo dos días, Severus, Narcissa no esperará por siempre para asegurarse de la sobrevivencia de su hijo."

"Lo sé."

Snape esperaba internamente que sus conjeturas fueran erróneas, que Draco no estuviera cometiendo esa equivocación. No con una Gryffindor, no en ese momento, no cuándo él ya había tomado esa decisión.

"Entonces, lo dejo en tus manos."

"Sí."

Continuara…


Notas de la Escritora:

Hola, chicos, quiero decirles que intentaré subir cada semana un capitulo, y con respecto a lo que si esta historia seguirá, por supuesto, no estoy segura hasta cuantos capítulos me llevaré, pero será un poco larga. Otra cosa, está es mi primer historia dramione, así que no sean tan duros conmigo, sé que no soy una excelente escritora, así que estoy intentando con todo mi ser que los personajes no se salgan de personalidad, pero no estoy muy familiarizada con HP aún, así que si me dan consejos no me molestaré.

Sé que estoy poniendo mucho de Ron y Hermione, y que Draco es muy cruel, pero así tiene que ser, Hermione está enamorada de Ron y Draco odia a Hermione, poco a poco iré dándole forma a la relación :) Además de que intentaré que no TODO este sobre Hermione y Draco, también quiero darle espacio a Harry, Ron, Luna, Severus, Dumbledore, Ginny, etc…

Agradezco los comentarios que me dejan, es muy importante para mi saber si les agrada el rumbo de la historia así como mi escritura. En serio, muchas gracias.