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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno y soez, Referencias sexuales)
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JUST US
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CHAPTER 13
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FIRST NIGHT WITHOUT SEX
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Luego de varios días sin poder verse, Ranma fue bastante serio y duro, cuando le dijo —casi demandó— que ese fin de semana se quedaría con él.
Akane aun no sabía muy bien cómo debía tomar aquella extraña necesidad que parecía tener él de que durmiera a su lado. No es que no lo disfrutara, porque definitivamente no era el caso, pero seguía siendo diferente.
Aun tenia que acostumbrarse a todo lo que su relación conllevaba y le alegraba saber —por muy egoísta que pudiera ser— que ambos estaban descubriendo muchas primeras veces juntos.
Su única relación fue un fracaso y Ranma siempre se había reprimido de dar mucho de sí mismo a sus anteriores novias. Era como si, sin pretenderlo siquiera, ellos esperaran a la persona correcta.
Y aunque no estaba segura de dónde terminaría su historia de amor, sabía con total certeza que Ranma seria por siempre, su hombre ideal.
La mañana del sábado, ella se levantó con tranquilidad. Tomó una ducha rápida, bajó de la habitación y preparó el desayuno.
Regularmente, aquel era el día en el que procuraba hacer cualquier compra, recado o aseo laborioso dentro de la casa.
Casi al mediodía, había terminado con todos los pendientes, por lo que, empezó con el almuerzo, el cual comió con su padre mientras veían la televisión.
Fue ahí, mientras estaba tranquila observando aquel programa del cual su padre era tan fanático, que sintió algo extraño.
Fue una presión en el vientre que luego descendió y le provocó una sensibilidad muy conocida e irritante. Se levantó, tomando el plato ya vacío de su padre y fue a la cocina.
Frente al lavabo, empezó a contar los días con el ceño fruncido. Esas dos últimas semanas habían sido tan ocupadas, que bien podría haberlo olvidado.
Se llevó las manos a los pechos y notó que estaban más sensibles ¿Cómo es que lo había ignorado?
—¡Mierda! — con un gruñido, se encaminó escaleras arriba.
En el baño, se volvió más evidente cuando al bajarse los pantalones cortos y la braga, notó la reveladora mancha de sangre.
Y cual si fuera un estado mental en lugar de físico, un ramalazo de dolor empezó justo en el centro de su vientre.
¡Maldita sea!
Odiaba aquello.
Tomó una ducha rápida y cuando se cambió, procuró colocarse ropa oscura y su toalla sanitaria.
Su vientre había empezado a inflamarse y por lo general, los primeros dos días sangraba tanto que bien podría protagonizar una escena de horror, pero ya no era tan malo como en su adolescencia.
Desde que tomaba pastillas anticonceptivas, los síntomas que más había odiado, se hicieron más fáciles de sobrellevar. Aun podía ser molesto, pero era parte de ser mujer.
El resto de la tarde, se la paso en la cama. No supo en que momento se quedó dormida y fue una llamada entrante a su teléfono la que la despertó.
—Hola — su voz sonó mas ronca y somnolienta de lo que habría querido.
Se irguió y lentamente se sentó.
—Hola ¿Estabas dormida?
—Si, me dormí sin darme cuenta.
—Ahhh… — Ranma pareció perdido por un momento —. ¿Te sientes mal?
Akane se sorprendió, mientras se refregaba los ojos para despegar el letargo. La pregunta de Ranma la descolocó un poco.
Se puso de pie y se encaminó al baño para lavarse el rostro. Colocó el teléfono en altavoz.
—No, estoy bien ¿Y tu?
—Bueno — el Saotome carraspeó —. Acabo de volver al apartamento. Mi madre me pidió que la acompañará a hacer algunas compras luego del trabajo.
—Que bien — susurró suavemente.
La línea se quedó en silencio durante un momento.
—¿Segura que estas bien? — había duda en su voz.
—Claro que si, amor — ella volvió a tomar el teléfono y lo acercó a su oreja —. Es solo que me visito mi amiga del mes… justo hoy.
—¿Tu que? — Ranma pareció confundido durante un momento, pero luego soltó un jadeo —. Ahhh, ya.
—Si… — se miró en el espejo sobre el lavabo y se acarició un costado del rostro —. No se si es buena idea ir a tu apartamento hoy.
—¿Por qué? — Ranma parecía confundido.
Akane vaciló y volvió a su habitación para tomar asiento en la cama.
—Es que… se que es algo extraño y bueno… — sintió como las mejillas se le enrojecían.
—¿Qué? — la instó a seguir hablando.
—No se si te incomode.
—¿El qué? — ahora si que el Saotome no entendía nada.
Akane decidió que no lograría nada yendo por las ramas.
—La menstruación — exclamó rápidamente —. No se si te moleste la sangre y eso — en cuanto lo soltó, la vergüenza pintó su rostro.
No era algo que tendiera hablar con naturalidad con un hombre. Su antiguo novio casi le huía cuando estaba en sus días diciendo que era asqueroso. No sabía si Ranma podría sentirse igual y no quería incomodarlo.
—Mmm… — Ranma pareció sopesarlo.
—Puedo quedarme contigo la otra semana. Esto solo dura unos días — susurró conciliadoramente.
—A mi no me importa — su voz fue tan baja que Akane temió no haber escuchado bien.
—¿Cómo?
—No me importa… — carraspeó, como si estuviera incómodo —. Podemos ver televisión, hacer algo de comer y dormir acurrucados, ya sabes… — ella estaba sorprendida por lo que escuchaba —. No tenemos que tener sexo, ni nada y no… no me molesta lo de la sangre.
—¿No te molesta?
—No… bueno, yo no… — se quedó en silencio un momento —. Mierda… solo quiero que durmamos juntos hoy ¿bien? No tiene que pasar nada mas.
Akane sintió sus ojos se humedecían y le costó un poco comprender que estaba llorando.
No sabía muy bien porque las estúpidas lágrimas tenían que aparecer en ese momento o porque siquiera se sentía tan sensible, pero comprendió como si fuera un rayo de luz, que eso era lo que implicaban una verdadera relación de pareja.
Un sentimiento cálido y dulce le lleno por dentro y solo pudo sonreír como estúpida.
—Ranma…
—¿Qué? ¿Qué sucede? — él parecía nervioso.
Ella podía sentir un nudo en la garganta, pero procuro que no se notará.
—¿A que horas vas a pasar por mi? — suspiró suavemente.
—Ahh, bueno… yo… voy a hacer unas cosas ¿Te parece bien a las siete?
Akane alejó el teléfono de su rostro y miró la hora, comprobando que tenía una hora y media de gracia.
—Esta bien — sonrió suavemente —. Voy a alistar todo.
—Okey, yo te mando un mensaje cuando este yendo por ti.
—Si.
—Nos vemos luego, nena.
—Adiós — colgó con una renovada sonrisa.
Dejo el teléfono a un lado y se levantó para buscar alguna pastilla para el dolor, la cual bebió sin contratiempo. Luego hizo sus necesidades y se cambió la toalla sanitaria por una limpia, antes de volver a la habitación.
Dado que solo estaría en el apartamento de Ranma, esa noche y el día siguiente. Llevo una pijama —que regularmente no usaría, pero que esa noche era vital— un cambio de ropa y un repuesto en caso de algún accidente, además de dos bragas adicionales por la misma razón. También empacó toallas sanitarias, tapones —por cualquier eventualidad— pastillas para el dolor, toallitas húmedas íntimas y sus productos usuales de aseo.
Estaba lista veinte minutos después y decidió bajar para preparar la cena para su padre.
Él parecía extrañado porque durmiera tanto tiempo cuando solía ser activa, pero le aclaró que eran esos días del mes, cuando empezó a soltar comentarios imprudentes sobre las mujeres en estado de gestación y los niños fuera del matrimonio.
Su padre no cambiaría.
Le ignoró y se encaminó hacia la cocina. Preparó algo sencillo y procuró lavar todos los trastes que utilizaba para que su padre no lo hiciera luego.
Cuando volvió hacia él, le entregó un plato.
—¿Y tu no vas a comer? — indagó curioso.
Akane se sonrojó y se apresuró a negar con la cabeza.
—Me voy a quedar con Ranma… — susurró suavemente —. Si no te molesta.
El mayor tomó una porción de arroz y se la llevó a la boca antes de encogerse de hombros.
—Ya te he dicho que no me molesta — le aclaró en cuanto terminó —. Solo recuerda que…
—Ya te dije que no es necesario, papá — le interrumpió con rapidez, alterada y enrojecida. No podía ser que a esas alturas y durante cada ocasión que pasaban por lo mismo, su padre quisiera darle una charla de educación sexual ¡Por Dios! —. Además, nada de eso va a pasar hoy.
—Bueno, eso no lo sé — soltó campante —. He escuchado que algunas personas tienen fetiches raros.
—¡¿De que estas hablando?! — Akane casi jadeaba —. ¿Y donde has escuchado eso, papá?
—En la televisión — señaló con los palillos dicho objeto.
—Voy a tener que restringirte algunos programas… ¡No vuelvas a ver esas cosas!
—Ya, ya… esta bien — susurró tranquilamente, dando manotazos al aire.
Akane dio media vuelta, con el rostro fuertemente enrojecido. No sabía si estaba molesta o apunto de soltar la carcajada mas ruidosa de su vida ¿Qué demonios había sido todo aquello? ¿Y por qué su papá parecía decidido a avergonzarla mas allá de lo posible?
Justo cuando entró a su habitación, escuchó el sonido de una llamada entrante. Con una sonrisa, contestó.
—¿Ranma? Hola.
—Ya estoy afuera — le comunicó rápidamente.
—Bien, bajo en un momento — se acercó a la cama y tomó su maleta.
—Te espero.
En cuanto Ranma parqueó el auto en el estacionamiento. Akane descendió rápidamente, sorprendiéndose cuando él apareció a su lado al instante.
—Yo llevo tus cosas — le dijo casi arrebatándole la maleta. Ella sonrió, pues por lo regular, era así, aunque nunca tan ansioso.
Ranma usualmente era el que llevaba las cargas en sus compras o paseos juntos, incluso si esta era su bolso rosa chillón. También era un caballero al abrir su puerta del auto o cualquiera que quisiera cruzar, aunque había desistido con el tiempo cuando ella le aclaró que en ocasiones no era necesario.
Observó como daba la vuelta al auto y sacaba unas bolsas de la cajuela. Aunque intentó ayudarle con la triple carga, se limitó a abrir la puerta y llamar al ascensor dado que Ranma insistió que podía solo.
Él le dijo que sacara las llaves de su bolsillo trasero cuando se detuvieron frente al apartamento. Akane abrió y esperó a que entrara antes de ingresar también.
Ranma dejó su maleta en uno de los sofás y llevó las bolsas al desayunador.
—¿Necesitas ayuda? — preguntó ella curiosa.
Él la miró y luego asintió. Akane notó extrañada como sus mejillas se enrojecían.
Cuando abrió la primera bolsa, notó extrañada que se trataba de un bote grande de helado, chocolates y cajas de té.
Talvez no seria tan raro si no supiera que Ranma apenas podía tolerar lo dulce y solo si tenia algo de salado. Con el helado era incluso peor, no lo imaginaba comiendo helado de fresas precisamente, peor cuando sabía que apenas admitía el de chocolate amargo y el de menta. Lo extraño de todo era que aquel era su helado favorito "casualmente".
Le dirigió una mirada entrecerrada, pero Ranma se limitó a tomar las cosas que había sacado y meterlas en el refrigerador.
Akane no podía con la curiosidad de lo que había en la otra bolsa. Se inclinó y la haló, para abrirla.
Con un jadeo, miró varios paquetes de toallas sanitarias, un par de cajas de pastillas para el dolor y dos paquetes de tampones. También había una bolsa térmica roja y lo que al parece era ¿Un cojín o una almohada pequeña?
—Ranma ¿Qué es esto? — levantó la mirada y lo observó, notando que tenía tez enrojecida.
—Creí que podrías necesitarlo — se llevo una mano a la nuca y la acarició.
—Y tu solo ¿Lo compraste? — ella sintió como el corazón se le aceleraba y como su propio rostro empezaba a calentarse.
—Bueno… leí algunos artículos en Internet, pero… — vaciló, inclinando el rostro de un lado a otro —. Hay demasiados de esos productos y le pregunte a mi mamá — hizo una mueca —. Espero que no te moleste que se lo haya contado.
—No, Ranma… claro que no — Akane sintió como los ojos le escocían.
¿Podría su corazón llenarse de más calidez y ternura que en ese momento?
—Espera… ¿Por qué estas llorando? ¿Hice algo mal? — él lucía bastante conmocionado.
—No, solo son las hormonas, perdón — se apresuró a limpiarse los ojos.
Prefirió que él creyera eso, en lugar de lo que en realidad sucedía.
¿Cómo explicarle que jamás había recibido un gesto así? ¿Qué era la primera vez que se sentía tan especial y querida?
Ranma había demostrado en tantas ocasiones que era el hombre perfecto, pero aún así, seguía sorprendiéndola.
—¿Estas segura? Nunca había hecho esto y… leí que algunas mujeres se molestan y tienen cambios de humor.
—No me molesta — se acercó a él rápidamente —. Nunca podría molestarme que te preocupes por mi.
—Menos mal… esto es más complicado de lo que espere — susurró bajando el rostro. Akane apoyó las manos en su torso.
—Las mujeres somos complicadas — sonrió temblorosamente.
—Y que lo digas — se rió él —. Pero así me gustas.
—Que suerte la mía — se mofó ella tomando su rostro entre las manos.
Ranma se inclinó, mientras Akane se ponía de puntillas. Sus labios se encontraron lenta y dulcemente, acariciándose con parsimonia y probándose con suavidad.
Cuando se separaron, Akane volteó hacia la bolsa de nuevo y tomó el cojín.
—¿Y esto que es? — le preguntó mirándole sobre el hombro.
—Me dijeron que era un cojín térmico–terapéutico ¿no lo sabias?
—No tenía idea — ella se rió —. Me has enseñado algo nuevo hoy.
—Vaya — soltó un silbido —. Entonces, sirvió de algo pasarme media hora leyendo sobre el tema.
—Ranma…
—¿Qué? — preguntó extrañado.
No recibió contestación, en su lugar, Akane volvió a erguirse de puntillas y le robó otro beso.
—Ahora eres tu quien me consciente — susurró cuando se separó.
—Y solo por eso, te voy a preparar algo delicioso para cenar. Ya veras — le dio la vuelta y le pegó una bofetada en los glúteos —. Vamos, sal de la cocina que voy a empezar a trabajar.
—Eres un mandón — le sacó la lengua y dio la vuelta al desayunador, para sacar los productos de las bolsas.
Miró las toallas. Había un paquete de toallas sanitarias con alas, uno sin alas y también los nocturnos, y dos cajas de tampones ¿Qué se supone que iba a hacer con tanto?
—No sabía cuales te gustaban — la voz de Ranma la sacó de sus pensamientos —. Pedí algo de ayuda en la tienda y la chica me dijo que era una buena marca.
—¿Le preguntaste a alguien?
—Era una dependienta y parecía emocionada por eso.
—¿Emocionada?
—Dijo algo de que eras muy afortunada — pareció sonrojarse, pero su expresión rápidamente se tornó arrogante —. Por tener un novio como yo, para que lo sepas ¿ehh?
—¿Así que afortunada? — Akane retuvo a duras penas una sonrisa.
—Obvio — se pavoneo.
Akane rodó los ojos y continuó viendo el contenido dentro de la bolsa. Sacó las cajas de pastillas y leyó las instrucciones.
—Ella dijo que eso te serviría, pero si no lo necesitas, no tienes que usarlo.
—Claro que lo voy a usar — puso todo en la bolsa de nuevo —. No puedes gastar dinero en esto porque si.
—Bueno — Ranma encogió los hombros —. Puedes dejarlo aquí para cuando vengas y estés en "tus días" o puedes llevártelo a tu casa.
Akane le dirigió una mirada curiosa y cerró la bolsa antes de sentarse en una de las butacas.
—¿En serio no te molesta?
—¿Qué cosa? — Ranma le dirigió una mirada rápida antes de seguir en lo suyo.
—Que tenga la menstruación. No se… la sangre, los cólicos, la falta de sexo.
—Leí que el sexo durante la menstruación es muy bueno — una sonrisa pervertida le cruzó el rostro.
Akane enrojeció cuál farol.
—¡Ranma! ¡¿De que demonios estás hablando?! — chilló escandalizada.
—Un artículo lo decía — dejó el cuchillo a un lado y empezó a enumerar con los dedos —. Algunas mujeres tienen alto apetito sexual durante esos días. Reduce los cólicos. Acorta la menstruación y… — sus ojos brillaron de picardía —. Hay más lubricación.
—¿Cómo es que…? ¿Qué es lo que…? — Akane jadeo sin aliento. Casi parecía que toda la sangre en su cuerpo había se abierto camino a su cabeza —. ¡¿Qué demonios has estado leyendo?!
—Artículos de como consentir a tu pareja durante esos días — encogió los hombros y continuó cortando las verduras, ignorando deliberadamente lo alterada que Akane se había puesto.
—Pero eso es… — Akane no podía formular palabra coherente —. La sangre y…
—Ahhh, sobre eso — Ranma le dio una mirada de soslayo —. Recomendaban el sexo en la ducha para evitar accidentes.
—¡No vamos a tener sexo! — el grito de Akane bien podría haber hecho vibrar las paredes.
—Esta bien — el Saotome volvió a encogerse de hombros, tranquilo —. Solo quería decirte que no me importaría ensuciarme un poco — le guiñó un ojo.
Su desinhibida actitud y cinismo era demasiado para Akane. Casi sintió como si sus oídos pudieran estallar y el calor en su rostro se propagó al resto de su cuerpo.
—¡Idiota! — exclamó avergonzada.
Necesitaba un poco de espacio, por lo que dio media vuelta y se encaminó hacia el dormitorio de Ranma, sin agregar nada más.
Sentía la piel completamente enrojecida, el pecho agitado y las manos temblorosas. Sólo Ranma podía dejarla hecho un manojo de nervios sin siquiera esforzarse.
¿Cómo se le ocurría decirle eso? ¿Qué demonios había estado leyendo?
Ingresó al baño y se miró al espejo notando que su rostro se encontraba completamente encendido ¡Parecía un tomate andante!
Se inclinó y abrió el grifo para echarse un poco de agua. Cuando sintió que la piel se le refrescaba, se secó con una toallita y observó su reflejo una vez más.
¿Qué le sucedía a Ranma? ¿Por qué parecía tan decidido a avergonzarla?
Era mejor estar lejos de él hasta que lograra estabilizar sus emociones, porque en ese momento, la vergüenza era el menor de sus problemas.
Llevó una mano a su pecho y notó que su corazón aún mantenía ese ritmo tan alocado. Era difícil calmarlo cuando estaba a su lado, pero justo en ese momento, parecía aún más agitado.
Una sonrisa tonta le cruzó los labios antes de darse cuenta y nuevamente sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas.
Cada día se convencía mas de que su antigua relación estaba destinada al fracaso. Había dejado de culparse a si misma por ello y a su vez, empezó a comprender que un noviazgo, era de dos personas.
Ranma le había enseñado eso, con sus palabras, con sus gestos y con sus acciones.
Y ella ya no podía retenerlo.
Miró sus mismos ojos en el reflejo, inundados en lagrimas. Ahora sus sentimientos eran mas claros que nunca.
Amaba a Ranma.
Y era tan fascinante como aterrador.
¿Cuando había sucedido? ¿En que momento se le metió tan profundo dentro de la piel?
No importaba, se dijo. Porque él había demostrado ser un digno merecedor de sus sentimientos.
Y solo le quedaba disfrutar de su relación, el tiempo que durará.
Se lavó la cara de nuevo y salió del baño, notando que justo en ese momento, Ranma ingresaba en el dormitorio.
Ambos se miraron fijamente y fue Akane quien avanzó hasta hundirse en sus brazos. La sensación que la inundaba cuando estaba ahí, solo podía ser perfecta.
Era como si hubiera encontrado su lugar en el mundo.
Como si ella perteneciera ahí.
—Lamento lo que dije, solo intentaba tomarte el pelo — susurró él suavemente.
Akane negó y tomó su rostro entre las manos para hacerlo descender lo suficiente hasta encontrarse con sus labios.
Ranma le correspondió al instante y apretó las manos en su cintura hasta rodear su espalda.
Cuando se separaron, se miraron a los ojos. Por un momento, con el reciente y emotivo descubrimiento de sus sentimientos, Akane no supo que debía seguir.
Estaba segura en ese punto, luego de comprender lo que era el amor, que ella estaba experimentándolo por primera vez y no sabia si quería que Ranma lo supiera.
Era tan pronto.
Entendió que sus propios sentimientos empezaban a ahogarla y pensamientos estúpidos le cruzaron la mente. Sobre todo, aquel que tenia mas peso, donde le confesaba a Ranma que le amaba.
No, no lo haría.
No sabía siquiera si en algún momento podría hacerlo.
Había demasiado silencio y empezaba a estresarse ¿Su ansiedad era producto de su reciente descubrimiento o de las hormonas volátiles que tendían a atacarla "esos días"?
No podía seguir callada más tiempo y soltó lo primero que se le cruzó por la mente.
—Quiero leer ese artículo.
Ranma pareció francamente desubicado un segundo. Como si hubiera dicho algo intelectualmente complicado.
—¿Qué? — atinó a preguntar.
Akane boqueó, como un pez fuera del agua y decidió que tenía que seguir aquella absurda línea de conversación.
—El artículo — el rostro se le pintó de carmesí —. Quiero leerlo.
—¿Cuál de todos? — Ranma liberó su cintura y apretó las manos en sus hombros.
—El que dijiste — ella se sentía cada vez más avergonzada.
—Dije muchos.
—El del sexo — rodó los ojos ¿Por qué demonios no podía leer entre líneas? Era tan sencillo.
—Ahh… — él parpadeó una, dos y tres veces, luego negó con la cabeza y entrecerró la mirada —. ¿Es este uno de esos cambios de humor de los que leí?
—¿Cómo? — ladeó el rostro, confundida.
—Es que ¿Por qué quieres leer eso?
—¿Cómo que por que? ¡Tu lo leíste y ya lo había escuchado de mi papá antes, así que…!
—¿Qué tiene que ver en esto el tío Soun?
—Olvida eso último — le suplicó —. Esto se está volviendo muy raro.
—Si, definitivamente — Ranma asintió.
Akane lo miró y empezó a reír, así de extraño como se escuchaba y Ranma le siguió, igual de divertido.
—Lo lamento mucho por lo de antes y gracias, de verdad… gracias por cuidar tan bien de mi — apoyó el rostro en su pecho y permitió que la abrazara de nuevo.
—No es nada — él deslizó una mano en su espalda. Akane se alejó, solo lo suficiente para mirarle el rostro.
—Nunca nadie había hecho algo así por mi.
—¿Él? — no necesito nombrarlo para que Akane lo entendiera. La morena negó con la cabeza —. Bueno… yo tampoco lo había hecho antes.
—¿Con ninguna de las anteriores? — la Tendo volvió a erguir el rostro.
—No, con ninguna.
Otra primera vez.
Akane hundió el rostro en su pecho e inhaló con profundidad, intentando memorizar su olor, su tacto y su calidez.
Rodeó la cintura masculina con los brazos y permaneció ahí unos minutos.
No pretendía que fuera mucho tiempo, solo el suficiente para nunca olvidar aquel momento.
—¿Así que era cierto? — la voz de Ranma la sacó del letargo.
—¿El que?
—La guía que leí decía que las chicas en "esos días" aprecian mucho los abrazos y las muestras de cariño.
—¿Ahh si? — irguió el rostro y le observó, a su vez, Ranma también descendió la mirada.
—También mencionaba el chocolate, el helado, las bolsas térmicas y todo eso.
—¿Todo lo que compraste?
—Si… con excepción del cojín.
—¿El terapéutico?
—Fue mi mamá el que me hablo de ese.
—Me gustaría probarlo — susurró.
—Puedes acostarte un momento… yo te llamo cuando este la comida.
—Talvez luego — encogió el hombro derecho —. Cuando estemos en la cama.
—Esta bien.
—¿Y lo del sexo? ¿Fue el mismo articulo? — que lo preguntara nuevamente, tensó a Ranma.
—Sabes que si es solo por mi, no tienes que…
—Solo quiero saber — Akane se apresuró a negar —. Yo… no lo… había escuchado antes y, pues… sabes como es nuestra cultura…
Ella no podía hablar tan campantemente de eso, no cuando la incluía, pero Ranma pareció entenderlo.
—Bueno… puedo buscar el articulo — le ofreció.
—Siento que me van a subir los colores de nuevo — Akane se alejó y empezó a avanzar hacia la salida. Ranma se posicionó a su espalda, con las manos en sus hombros.
—Es que eres muy vergonzosa.
—No es mi culpa que seas un pervertido — se quejó ella.
—Prefiero el término "mente abierta"
—Es una manera más sutil de decirlo — se mofó Akane. Sintió como Ranma se inclinaba sobre su cuerpo y luego percibió su aliento en su oreja. La piel se le erizó al instante.
—Pero todas mis "perversiones" te han gustado ¿no nena?
Akane no podría refutar eso aunque quisiera.
Ranma la guió al desayunador y empezó a buscar en su celular hasta que dio con la famosa columna, la cual le pasó luego.
Los siguiente minutos, mientras él cocinaba la cena, ella leyó y abrió la mente a un mundo desconocido.
Definitivamente no podría tener la menstruación sin pensar en eso, en un futuro.
Luego de que terminara la lectura, ellos conversaron al respecto, con algunos rubores y regaños por parte de Akane, en tanto Ranma realizaba picantes bromas sexuales y se inclinaba sobre la barra para robarle besos rápidos.
Cenaron viendo la televisión y tiempo después, tomaron un baño.
Akane ingresó primero por petición, para limpiarse correctamente y botar a la basura la toalla sanitaria usada. Inmediatamente luego, ingresó a la ducha y permitió que el agua eliminará los restos. Ranma se unió unos minutos después, entrando también y ayudándola a enjabonarse el cabello.
La novedad de tomar un baño sin tener relaciones sexuales o los usuales toqueteos calientes que ya en la cama terminaban en otra cosa, fue extraña, pero bienvenida.
Ranma la volteó en cuanto aclaró el shampoo de su melena y le dio un profundo, pero calmado beso, antes de cerrar el grifo del agua.
Era un hombre sexualmente activo, bastante de hecho, por lo que no fue una sorpresa cuando bajó la mirada y notó que estaba erecto.
El artículo sobre el sexo seguro en esos días le daba vueltas en la mente desde que lo leyó y Akane consideró por un momento ese pensamiento, sin embargo, se dijo que necesitaba algo de tiempo para llevarlo en acción.
Por el momento, aunque no podían tener sexo, ella tenía otras habilidades. Miró a Ranma a los ojos y luego bajó la mirada. Extendió la mano y tomó su longitud con los dedos. Ranma adoptó una expresión sería, un segundo antes de tomar su muñeca.
El movimiento fue tan sorpresivo que la sobresaltó y abrió los dedos, lo que permitió que Ranma retirara su mano.
—No es necesario.
—Pero quiero hacerlo — ella sintió que se enrojecía —. Quiero complacerte… — ella vaciló —. Podemos intentar, ya sabes que — sus ojos se movieron rápidamente, indicándole sin palabras que podía ponerse de rodillas para satisfacerle de otra manera.
—No necesitamos tener sexo siempre… aunque no lo creas, puedo vivir sin él — soltó notablemente divertido.
—Ranma… — ella no quería que él se reprimiera solo porque se encontraba en esos días.
—No lo necesito, en serio — fue bastante firme al respecto, pero luego sonrió —. Es algo rebelde, pero pronto va a entender que hoy no conseguirá nada — miró su miembro y luego los ojos de Akane —. Ven, salgamos de aquí.
Él dio un paso fuera de la ducha y tomó una toalla, la cual colocó sobre la cabeza de Akane.
Ranma se encargó de secar el cuerpo de la chica y le entregó otra toalla para que se cubriera. Él abandonó el baño poco después, mientras Akane se cambiaba y aseguraba de colocarse bien una toalla sanitaria nocturna.
Cuando volvió al dormitorio, como había supuesto, Ranma se encontraba en la cama, solo en ropa interior. La única luz provenía de la lámpara en la mesita de noche. Akane se acercó al lecho y apoyó una rodilla en el colchón.
Ranma revisaba el celular, pero en cuanto fue consciente de su presencia, lo dejo de lado y tomó la sábana que cubría su cadera para levantarla, indicándole que se metiera en ella.
Con una sonrisa, Akane ingresó dentro y fue inmediatamente cubierta. Las sabanas olían como Ranma y estaban calentitas. Ella se abrazó al cuerpo más grande con fuerza.
—¿Tienes sueño? — le preguntó con un suspiro, mientras le daba un beso en el torso.
—Estoy muerto — él sonrió y se inclinó para darle un beso rápido en la boca.
—Muy bien, a dormir entonces — le indicó. Ranma volteó y apagó la luz de la lámpara.
Ella se volteó y Ranma rápidamente la rodeó, pegando su torso a la pequeña espalda y su ingle al voluptuoso trasero femenino.
Akane regularmente dormía sin ropa con él o vistiendo una de sus camisas, por lo que la pijama se sentía extraña en ese momento, pero no importó.
Suspiró contenta y sintió como Ranma apoyaba una mano en su vientre y otra en su pecho. Cuando sus manos rodearon su seno, Akane se estremeció un poco.
—¿Están sensibles? — indagó él en un susurro.
—Un poco, pero así está bien — no le importaba, porque amaba la manera en la que la abrazaba mientras dormían.
Rodeada por su aroma y la calidez de su cuerpo, Akane sintió como se relajaba y prontamente el sueño llegó.
—Nos olvidamos del cojín — el susurro impidió que se durmiera por completo.
—¿Que cojín? — ella se sentía somnolienta.
—El cojín térmico… se supone que te ayudara con los dolores en el vientre.
Ella sonrió, enternecida y apoyó una mano sobre la que Ranma tenia en su pecho y la otra encima de la que descansaba en su vientre. Meneó el trasero apegándose aún más a él.
—Esto me ayuda mucho, amor.
Sintió la sonrisa en la piel de su cuello y finalmente se durmió, mas segura que nunca.
Fue su primera noche en el apartamento de Ranma, en la que ellos no hicieron el amor, mientras compartían cama.
Sin embargo, no hacia falta, pues la conexión que lograron fue mucho más íntima y emotiva.
Y es que sin saberlo, sus corazones finalmente habían encontrado todo lo que necesitaban.
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FIN DEL CAPITULO
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NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas tardes bellas.
En primera, espero que hayan disfrutado el nuevo capítulo. Se que algunas de ustedes asumían que se trataría de algo así, pero espero de todos modos que lo hayan disfrutado.
Como vieron, Ranma es todo un amor. De verdad que la personalidad que tiene en esta historia, me enamora. Me encanta como cuida a Akane, sin dejar de lado ese humor coqueto y pervertido.
Y ya lo vieron ¿no? La primera en aceptar sus sentimientos fue Akane ¡Hay amor!
Espero haber sido lo más realista posible en una situación así, no tengo como compararlo porque nunca compartí algo tan bonito —pinches innombrables esos— pero me guíe por las vivencias de algunas amigas, las telenovelas de Televisa jajaja y una imaginación muy creativa.
Ojalá lo disfrutarán. Les agradezco como siempre sus comentarios, favoritos, estrellitas y todo el amor que le dan a la historia. Se que es algo chicle y sencillo, pero es justo como lo imagine cuando me plantee la idea, así que estoy satisfecha.
Nos leemos luego con "Primer cumpleaños juntos"
Besos y abrazos.
14/03/2023
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