Han pasado 84 año y volvi jejeje perodon la demora.
Recuerden que los personajes no me pertenecen, son de la llama asesina, yo solo hago que se amen y tengan hijos.
A mi preciosa beta gracias por tu esfuerzo en cada cap.
Y ahí estaba frente a las personas que más lo despreciaron en su vida, sus miradas seguían igual de orgullosas que lo despreciaban sin dudarlo.
—Esto es un problema para la familia – su hermano colocó su pie sobre su mejilla aplastándola con fuerza – debemos hablar que haremos contigo, llama a mis padres y ponle el medicamento, veremos cómo le va con su celo.
—¡No, te lo pido! – grito mientras era arrastrado por el suelo, mientras jalaban su cabello – me quedaré callado y obedeceré, pero no eso, por favor, Zeke sama.
Si era respetuoso mientras mostraba la sumisión que a ellos les gustaba como omega probablemente le harían caso, lo vio rodar sus ojos y levantar sus hombros, señal de que no le importaban sus pedidos. Se resigno, espero a ser lanzado a un cuarto oscuro y sentir como su celo aparecería con fuerza y dolor.
Pocos minutos después estaba ahí, con ese dolor en su vientre, con un deseo de ser tomado por un alfa, pero a su mente solo venían unos ojos hermosos, finos, que los podías ver azules y luego rojos.
—Levi san – susurro, mientras abrazaba su cuerpo.
¿Cómo había podido olvidar todo eso?
Flashback
Dentro de la familia Jeager ser omega era una vergüenza, él era el hijo de Grisha Jeager un alfa y Carla una simple sirviente omega, la esposa del hombre era Diane una alfa, su hijo era Zeke. Cuando la mujer se enteró de tal abuso, desterró a la pobre sirvienta, pero quedándose con su hijo, pues sus rasgos eran bellos, por su apariencia lo más probable es que fuera un alfa.
Fue criado como tal, con todo el poder, nunca extraño a su verdadera madre, sobre todo se sentía capaz de alcanzar lo que quisiera, estudiaba en los mejores colegios, usaba la mejor ropa, despreciaba a todo aquel que según ellos se los merecían.
Cuando conoció a Jean era un buen amigo de su hermano mayor, diez años mayor que él, pero le gustaba pasar tiempo con ellos, jugaban juntos y se entendían, hasta ese día donde debía ir a tomar el examen de género, salió en rojo muy grande la palabra "OMEGA".
Su mundo se vino abajo, Diane lo golpeó hasta cansarse, su padre no hizo nada solo observo, su hermano lo miro con superioridad, pero sonrió de una forma que ahora lo pensaba fue macabra. A las pocas semanas en el colegio, Jean le profeso su amor, estaba dichoso, su género era aceptado.
—Escucha Eren, soy tu alfa y te marcare en tu primer celo, así que llámame – afirmó con una gran sonrisa en sus labios – te daré todo mi amor por el resto de mi vida, pero debes obedecerme.
—Lo haré, seré la mejor pareja de Jean.
Y los meses pasaron, sintiendo que su relación con Jean era cada vez más estrecha, le enseñó como debía caminar a su lado, nunca debía estar al frente, tres pasos atrás de él siempre, si se equivocaba era golpeado.
—Eres un omega estúpido si no puedes entender eso – le dijo la primera vez que se equivocó.
No fue la única vez, cada error era corregido con castigos pero pensó que el amor debía resistir cualquier abuso, después de todo Dina había empezado a castigarlo, ella lo quería según sus palabras, así que resistía cada acción que "su alfa" impartía en él.
—Él te quiere solo debes mejorar en lo que te enseña – le afirmó su hermano acariciando su mejilla – tenle paciencia, recuerda que también viene de una familia de alfas prestigiosa y sus omegas son especiales.
—¿En verdad soy especial para él? – preguntó ingenuamente.
—Claro, solo obedece.
Eso hizo, obedeció sin importa cuantos hematomas empezaron a salir por su cuerpo, porque luego era acariciado y besado con lo que él creía era cariño. Y esa nefasta tarde llegó su tan anhelado celo.
—Jean me estoy quemando – le dijo por el teléfono, su cuerpo ardía – ven rápido, por favor.
—Iré de inmediato no le abras a nadie, te amo.
—Yo a ti.
Pero que idiota fue, debió ver que no eran ciertas esas palabras, que solo eran una burla a su persona y género, pero aún así le abrió, lo dejo embestirlo con todas las fuerzas del alfa, dolió, aunque estaba lubricado, lloró no por el placer sino por sentir como era desgarrado, según Jean esa era la forma de demostrar amor.
—Pídemelo, vamos Eren ruega por tu marca – se acomodó boca abajo levanto sus caderas, todo como le habían enseñado.
—Hazme tu pareja, Jean, te lo imploro.
Quería dejar de sentirse arder, cuando los dientes contrarios perforaron su nuca se sintió satisfecho, pero, aunque estaba a punto de perderse en esa agradable sensación, fue tomado con más fuerza, era golpeado cada que se desmayaba.
No supo cuánto tiempo lo hicieron, solo que cuando despertó estaba solo, adolorido y sangrando.
—¡Hermano, ayúdame! – grito desesperado, se sentía morir – ¡llama a un médico por favor!
—Desde cuando un sucio omega pide cosas – sus ojos se abrieron ante tales palabras – un nuevo juguete.
Él también abuso de su cuerpo, esos dos alfas lo mancillaron, tanto que ya no podía ir en su contra, su cuerpo fue entrenado para dar placer, aprendió a usar vibradores, a masturbarse con tubos de uretra, a gemir como a ellos les gustaba, nunca debía detener el celo, debía implorar por ser penetrado y terminaba casi moribundo.
—Agradece que puedes seguir yendo al colegio – dijo Jean, mirándolo con desprecio – o prefieres renunciar y esperarme en casa.
—Si es lo que deseas no veo ningún problema Jean – le sonrió, porque lo amaba, creía en esas palabras.
Y así fue, su hermano lo retiró, nunca le dijeron a sus padres toda esa relación era un secreto. Los siguientes dos años era amado cada día, su cuerpo aceptaba a Jean con más facilidad. Una tarde corrió a una droguería porque se sentía muy mal, lo revisaron rápidamente, le pidieron hacer la prueba de embarazo, salió positivo, estaba dichoso ahora sí podría formar esa familia que le habían prometido y contarles a sus padres; pero la desgracia llego, apareció Marco el destinado de Jean.
—Su hijo me sedujo – les dijo a sus padres, la ira lo estaba carcomiendo – dejó salir sus feromonas como la perra que es, ahora quiero estar con mi destinado.
—Zeke – su hermano miraba a sus padres, uno de los mejores cazadores de la época, estaba cubierto de sangre – ¿puedes dar fe de esas palabras?
—Así es – mentía, su hermano le afirmaba que era amado, que estarían juntos, él lo convenció – ese día estábamos estudiando y él lo llamo antes de empezar su celo, Eren es el culpable de todo.
—¡No es cierto!
Su padre lo abofeteo, quería defenderse, pero ese golpe era una señal, Dina se levantó con una mirada llena de odio, puso su tacón en su mano y empezó a hacer fuerza.
—¡Detente!, duele perdóname – gritó con desesperación, pero los golpes empezaron.
Se puso en posición fetal, protegiendo su vientre, su padre, aunque era el líder de los cazadores, se había especializado en medicina, tomó su cuello como si fuera un animal, cortó la marca no fue normal, fue salvaje, doloroso, no supo que le aplicó para que dejara de sangrar, después lo dejaron tirado.
—No vivirá más de dos días – dijo la alfa pisoteándolo de nuevo – eres la vergüenza de la familia.
Vago por las calles buscando comida, la suficiente para que su bebé viviera, se resguardaba en su bonita bufanda, una que había comprado en un mercado de gitanos, su familia juraba que estaba muerto, así que se alejó lo más que pudo de esa zona.
—Debe nacer – se repetía cada que se sentía desfallecer – le ganaremos a este momento tan cruel.
Y así fue, luchó con la poca energía que le quedaba y estaba vivo con su hija, por amor a ella cambio, se volvió fuerte, entrenó su cuerpo con desesperación para no ser abusado nuevamente, mataría a todos los alfas que intentaran dañarlos.
Fin Flashback
Escuchó el sonido de la puerta ser abierta se puso alerta, se sentó en la cabecera de la cama, espero pacientemente, agradecía que lo sacaran de esos recuerdos desagradables.
—Pero que presa tan deliciosa – dijo un sujeto que nunca en su vida había visto, su hermano estaba a su lado – ¿en verdad puedo hacer lo que desee?
—Así es, es una perra entrenada, ve.
Lo vio acercarse, antes de poder tocarlo él lo lanzó por la habitación, podían haberle inducido el celo, pero eso no significaba que se dejaría tocar por cualquier cerdo. La ira empezó a recorrerlo así que se lanzó de nuevo para sujetarlo, pero no lo dejo, tomo su brazo detrás de su espalda y lo disloco.
—¡Desgraciado! – grito antes de salir corriendo.
—No te dejaré … hacer lo que quieras conmigo … Zeke – le dijo sujetando se pecho, se estaba quemando.
—No tienes un alfa – joder, joder, eso era un problema – en el momento que sientas un aroma que te agrade te dejaras coger.
—No – lo miro desafiante, la mirada que recibió lo intimido – ya no soy ese niño con el que jugaron y alfa asqueroso que se me acerque lo mato.
—Ya lo veremos.
Un paso que daba él trataba de alejarse, pero la habitación era pequeña, así que sintió como su collar era sujetado, lo jalaba con fuerza, pero este parecía no querer ceder, su hija en verdad se había esmerado en la resistencia.
—Debiste morir ese día.
—No pienso morir en manos de unos infelices mentirosos – le decía mientras lo golpeaba con sus brazos y piernas – eres un asqueroso mono que no sabe nada más que lastimar a los demás.
—Un mono ¿eh? – el forcejo en su cuello se detuvo – pues recuerda esto, yo mate al anterior líder de la casa Ackerman.
Era imposible, la familia Ackerman era fuerte además según Mikasa, la muerte de él había sido hace bastante tiempo, ¿Cómo era posible que eso pasara?, su hermano no era inmortal recordaba a la perfección tener casi la misma estatura en su niñez, no iba a negar que de un momento a otro creció, pero era algo de la pubertad.
—Imposible – le dijo, su interior se estaba desbordando, pero no se dejaría vencer – tú no eres …
—¿Inmortal? – afirmó con la cabeza, esa asquerosa sonrisa apareció – ¿alguna vez has visto a mi madre envejecer?
—¿Qué son?
—Podría decirse que una clase de hadas – ahora entendía, de donde salía esa fuerza descomunal – pero los hombres tienen un ciclo de vida, vivimos una cantidad de tiempo, luego como si fuéramos mariposas entramos en un sueño profundo, reiniciándonos como si nada.
Su cuerpo se debilitó, dolía demasiado, quería tomar medicina, si seguía así su omega empezaría a rogar por un alfa.
—Nuestra sangre jamás se había combinado con un sucio omega – su madre la mujer que no pudo conocer, pero según la única foto era hermosa – pensamos que nacerías como alfa, ya que nuestra sangre es muy fuerte, pero no fue así, diste vergüenza a la familia, ahora se paciente traeré a otro alfa.
Tomo aire, no se dejaría vencer, desde esa fecha no dejo que ningún sucio alfa lo tocara, no dejaría que volviera a pasar. Se resistió, cada alfa que entraba era golpeado por él, recibió uno que otro golpe cuando su omega se dejaba vencer, pero al sentirlos tomaba control de su cuerpo regresando a la batalla, no se rendiría, si debía morir defendiéndose lo haría.
*w*RiRen*w*
Nunca lo había visto perder de esa manera la paciencia, Levi siempre fue muy serio y analítico, veía todas las opciones antes de actuar, pero ahí estaba él con sus ojos bañados en sangre, sus colmillos a tope junto a sus hermosas alas negras completamente extendidas, el aura era pesada era la misma sensación que su tío generaba, era el aura del jefe de la familia.
—¡Mikasa! – el grito la sacó de sus pensamientos, corrió se inclinó ante el – busca en donde están, no dejes que dejen el país.
—Lo haré – no solo lo decía por ser él sino porque Eren su hermanito, lo vio luchar para ser libre – no dejaré que dañen a mi pequeño.
—Bien – se levantó, espero a que él terminara de dar las ordenes – Erwin, busca a la pareja de ese imbécil cara de caballo, cuando lo tengas tráelo ante mí, Hanji ve por esa mocosa de mierda si quieren jugar con fuego, lo haremos.
—Claro que si – dijo su esposa, todos estaban aun en shock por lo sucedido – necesitas comer bien para tener fuerzas.
—Cuando tenga a Eren de vuelta lo haré – no había dudas en sus palabras, alzo a Hime mientras los miraba a todos – dame formas de evitar que se lo lleven.
—Yo sé de una – hablo por primera vez Armin, que aún se notaban sus ojos rojos – pero es riesgosa por la edad de Hime.
—Habla – le pidió, sus alas se contrajeron, tomo asiento.
—Tú le dijiste que Hime era tu hija – todos por primera vez habían caído en cuenta de esas palabras, lo miro con duda – y eso ayuda, pero el problema es la edad, no podemos demostrarlo por medios legales que es cierto ya que no pudo quedar en embarazo después de salir de la casa Jaeger, las cuentas no darían y por la actitud de Eren pueden dar fe que él jamás hubiera estado con alguien más en esa época.
—¿Qué propones? – él se veía nervioso, era la primera vez que hablaba con su primo, él estaba fuera de sí.
—Armin – ella se acercó lo abrazo, dándole tranquilidad - estamos dispuestos a hacer lo que sea por él.
—Lo sé – lo sintió inspirar al regresar el abrazo, después de unos minutos hablo – Hime fue bebé canguro, su estatura aún no está acorde a su edad, si ella está de acuerdo junto con Hanji san podríamos modificar los papeles de nacimiento y colocar que nació uno o dos años después.
—¿Es posible cejas? – la idea no era mala podría funcionar, igual Hanji era su médica.
—Es factible – lo vio pensar, le dieron su tiempo – debemos también tener un documento de matrimonio firmado por las partes y lógicamente por los testigos, cosa que nos sobra aquí, otro en que se explique un acuerdo de marca, en el que tú afirmas que le darías todo el tiempo necesario hasta que él se sintiera a gusto con una marca nueva, los papeles de nacimiento y el registro de nacimiento de Hime con tu nombre.
—Bien – parecía que la pequeña también tenía esa facilidad de calmarlo – hazlo, veremos como firmar por Eren, ¿cuánto les tomará hacer eso?
—Probablemente un día – afirmaron Erwin y Hanji con su cabeza – pero necesitamos un plan B.
—Ese yo lo tengo – se acercó a él, toco su pierna rogando que no hiciera una locura – no mataré a nadie, no me rebajare a su maldito nivel, pero esta vez no dejaré pasar todo con una simple firma de tratado de paz, haré pagar con esto la muerte de mi padre y traeré a la única persona que he querido a mi lado.
—¿Lo amas? – la suave y rota voz de Hime hizo presencia – Levi san ¿es verdad?
—Si – le respondió para dejar un beso en sus mejillas – ¿por qué crees que te estaba pidiendo consejos?
Ella se bajó de sus piernas lo miraba con demasiada intensidad, era la misma manera de ver de Eren cuando algo le agradaba, recordaba cuando Hime nació que no parpadeo por muchos minutos, solo para detallarla.
—Toma – se quitó la llave que siempre cargaba en su cuello – es la única en su clase, yo la hice junto con el candado en los collares de mamá, juré ante él dársela a la persona que yo consideraba debía cuidarlo, nunca pensé entregarla porque mi mamá era solo mío y aun puedo jurar que lo amo más que tú pero creo en tus palabras.
—Te juro por mi vida – se arrodilló ante ella tomando sus pequeñas manos besándolas y después a la llave – que nunca los traicionare, los amaré con todo mi ser y aquel que se atreva a dañarlos, lo pagará con sangre.
—Tráeme a mi mamá por favor.
Hime era tan parecida a Eren en todo sentido, sus acciones valientes, su mirada intensa, sus sentimientos honestos, su dolor tan palpable, Levi no se quedaba atrás, nunca lo vio tan decidido en algo, su carrera era importante, siendo la primera cosa que quiso con todas sus fuerzas, pero lo hizo para liberarse, con Eren era un deseo palpable.
—Lo haré, traeré al mocoso a nuestro lado – tomó la llave, la alzo y se pudo de pie – Armin, te pido la cuides, si deseas quedarte aquí no hay problema, regresaremos lo más pronto posible, comencemos.
Y con esa simple palabra todos empezaron a salir, vio como Armin sujetaba a su sobrina, le acariciaba sus hermosos cabellos, ella se acercó, dándoles un beso en la frente, se dispuso a trabajar no podía haber fallas.
*w*RiRen*w*
Estaba desesperado, había permitido solo porque su madre se lo pidió en esa época que no tomara represalias contra Zeke, solo que en ese momento ellos no tenían apellido, pero esas hadas se creían intocables por ser según ellas más inteligentes, pero no contaban con que Levi siempre guardo rencor ante ese acto, el dolor de perder a la cabeza de la familia era como un rosal enredándose en el cuerpo.
Pero llevarse a su mocoso fue la gota que rebasó la fuente, se estaba esforzando en verdad en conquistarlo, en demostrarle lo importante que era, pero ellos lo habían tomado como si de basura se tratara.
Pero su padre no lo había escogido solo por ser su hijo, porque bien Mikasa también era parte de esa lista de posibles jefes, lo hizo porque sabía que era sanguinario, cruel y podía tomar la vida de otros sin dudarlo, todo con tal de proteger a los que más quería.
Miraba ese porta equipaje con odio, sus ojos no daban tregua de escape, había aguantado tres malditos días para poder ir con esa familia, cerro y fue directo al puesto del conductor, las mujeres iban en la parte de atrás mientras que a su lado el cejas. El camino lo sintió eterno, su ira iba en incremento, su ansiedad solo pedía que arrancara sus gargantas, cuando pudo ver el hotel solo pidió que Eren estuviera bien.
—Vamos – les dijo, vio como toda la familia Ackerman rodeaba el lugar – saquen a todos y que nadie entre.
—¡Si mi señor! – gritaron todos al unísono.
Entrar fue tortuoso, cada paso era uno más cerca posiblemente a su mocoso, subió al último piso, Erwin se acercó golpeando con fuerza, había una cantidad de aromas a omega inundar el lugar, era desagradable.
—El jefe de la familia Ackerman, Rivaille Ackerman exige verlos – silencio, nadie hablaba, pero sabía que estaban ahí – es una orden la que se está llevando a cabo.
Y ahí un hombre con una apariencia parecida a su mocoso abrió la puerta, Dina sentada como una reina en un puf estilo victoriano, Zeke a su lado con la espada en mano, todos con esa mirada de prepotencia.
—Habla vampiro – esa sucia boca se atrevió a dirigirle la palabra, sus alas se abrieron, ella tembló – no tenemos nada que ver con ustedes.
—Se llevaron a mi pareja – afirmó sin dudarlo entrando al lugar – lo sacaron de nuestra casa frente a nuestra hija y el acuerdo dice que ninguna de las partes se meterá con los miembros de la familia del otro.
—No sé de quien hablas – perra eso es lo que era, pero no se iba a dejar intimidar, empezó a sacar toda la energía de su cuerpo.
—Trae a Eren – le exigió, los veía temblar, lanzó los papeles – compruébalo tu misma pequeña rata de bosque.
Esas palabras eran el peor insulto para las hadas, la vio mirarlo con desdén, pero sabía que cualquier movimiento inadecuado de su parte terminaría con su cabeza volando. Ella empezó a leerlos, sus ojos estaban sorprendidos, aun así su rostro volvió a volverse de mármol.
—Igual él es miembro de esta familia y no tenía nuestro permiso para esta unión – todo lo que vomitaba eran estupideces, le iba a cortar esa sucia lengua – puedes quedarte con la cría, pero él seguirá en esta casa, su alfa lo exige.
—Me niego – levanto sus manos, tocó sus alas, cuando la sangre las cubrió, sacando dos hermosas espadas – tráelo o los mataré aquí, también llama a ese alfa.
—Estarías rompiendo nuestro contrato – ese imbécil, se atrevió a hablar delante de él, así que rápidamente le saco la lengua.
—No te dirijas a mí que asco. Hanji – le lanzo la lengua, ella empezó a sonreír, tenía algo con lo que experimentar – bueno, si a las buenas no es posible, dile a Mikasa que venga.
La sintió salir, las miradas asesinas no faltaban, pero si ese imbécil creía que podía tratarlo igual que a su padre, estaba muy equivocado, Jean entró a los pocos minutos, temblando como una hoja.
—Vamos Zeke – le dijo, aun sosteniendo las espadas hacia ellos – tu nos arrebataste a nuestro padre, una lengua sucia que habla sin permiso debe ser extirpada.
—Estoy aquí – dijo su prima, se escuchaban gemidos de dolor.
—Tráelos – le pidió ella, sin dudarlo lo hizo.
Lanzo a Isabel y Marco, ellos tenían marcas de golpes en sus rostros, brazos y piernas, estaban sucios porque no les permitieron salir de ese cuarto, la mirada de todos fue de puro asombro, se veía la preocupación, cuando se fueron a lanzar en su auxilio, él los detuvo.
—Tráiganlo o los mato aquí – colocó las espadas en el cuello, ellos gritaban bajo la mordaza – ¿o prefieren que cuente ese oscuro pasado?
—Tráelo Zeke – hablo la matriarca, el padre solo veía a su hija.
Silencio y mal olor inundaba la habitación, él había calmado su ira así que la presión estaba disminuyendo, a los pocos minutos se escuchaban gritos, se giró para verlo; ahí estaba él, luchando con todas sus fuerzas, golpeaba el cuerpo del mayor para que le soltara su cabello y dejara de jalarlo.
—¡Los mataré!, ¡mataré a todos los alfas!, suéltame no me toques – el delicioso aroma inundo sus fosas nasales, el impacto contra el suelo fue lo que hizo que ese silencio se terminara – malditos, que ninguno se me acerque.
Estaba en celo, se había levantado como un resorte buscaba a los alfas, que seguramente había estado golpeando, aunque él también estaba herido, su mirada estaba perdida, su mente estaba en piloto automático, todo para defender su cuerpo, su vida. Los miro con más odio, ellos volvieron a temblar bajo sus ojos, coloco las espadas en su espalda, estas volvieron a tomar su forma original, Mikasa se hizo al frente de los rehenes.
Se acerco a su mocoso debía calmarlo, cuando lo fue a tocar un manotazo lo detuvo, en verdad era un omega fuera de serie, fuerte, suicida, amoroso y perfecto.
—Mocoso idiota – al escucharlo, levantó la mirada, por medio de su cabello alborotado vio sus joyas – te he dicho que nunca te haría daño.
—Le… Levi … san – un paso lento, otro estaba a punto de abrazarlo.
Pero Jean lo tomo del cuello, el castaño empezó a pelear nuevamente, lo estaban llevando al límite de su cordura.
—Suéltalo – le dijo, coloco su pie en el omega del idiota – o lo mato.
—Eren siempre fue mío – afirmaba, estaba siendo mordido por el castaño – no te lo entregaré.
—Si colocas un solo pie fuera de este edificio, te cazaran como a un siervo – afirmó Erwin con toda la seriedad del mundo – los Ackerman han ido fortaleciendo la sangre, tenemos más de 100 miembros actualmente y están aquí para defender a nuestro líder.
Lo vio acercarse al gran ventanal y lo comprobó, sintiendo más miedo que antes, posiblemente al ver a la matriarca, que entraba en el lugar; se veía como un potranco aprendiendo a caminar, no tenía forma de salir, menos cuando su madre se paró en la entrada.
—Levi amado hijo – escuchó, se inclinó ante su madre – los siglos te tratan bien, soy feliz de verte y saber que me necesitas, también…
—Levi san, debo ir a trabajar donde Levi san – la voz de su mocoso le partía el alma – yo tenía que decirle que lo amo, así que debo ir con Levi san.
—La fiebre debe estarlo matando – afirmo Hanji, su madre camino hasta él – Kuchel sama, tenga cuidado.
—¿Por qué yo? – caminaba como la reina que era, paso por el lado de esa sucia familia, colocó sus finas manos en su frente – él es quien debería temerme, si no suelta a la pareja de mi hijo y la madre de mi nieta.
Y como si quemara ese cara de caballo lo lanzó a los brazos de su madre, ella alejó los cabellos castaños, coloco su mano en la frente, le sonrió, eso era símbolo de aprobación.
—Es hermoso – se permitió acercarse a ellos – un omega maravilloso, es capaz de aguantarte, creo que eso es más que suficiente para mí, estoy calmando su celo.
—Gracias madre – se inclinó en noventa grados, mostrando sus respetos.
—Dina querida – el hada temblaba, era la primera vez que la veía sudar de miedo – en esa época no permití que Levi tomara venganza, porque estaba cansada del derramamiento de sangre, pero que esto quede como advertencia, tanto el clan de los hijos de la noche, como el de los hijos de la luna, reprochamos cualquier ataque a algún miembro de nuestras familias, si los tocas, serán quemados.
Su madre le entrego a Eren, lo tomo en brazos, saco la llave le quito el collar, estaba tan lastimado que se marcaba en toda la extensión del cuello y su grosor, lo beso suavemente antes de salir del gran hotel, lo sentía temblar, aunque la fiebre había bajado, el seguía inestable.
—Hanji llévalo de urgencias – le pidió, sin dudarlo lo coloco en la ambulancia viéndolo partir – ¿vendrás conmigo madre?
—Claro que si amor mío – él abrió la puerta del acompañante – esta vez esperaré a ver como sale el pequeño, si algo pasa, haré cumplir mi palabra.
Su madre era increíble, en esa época se dejó apaciguar por el dolor, pidió ese tratado para evitar la sangre que inundaba sus casas y calles, pero ahora alguien estaba lastimando a su único hijo, según ella al segundo amor de su vida.
Empezó a conducir, sabía que Eren iba en buenas manos, eran las mujeres que lo protegieron en esa época y él resguardaría su sueño, mientras sanaba su hermoso cuerpo.
*w*RiRen*w*
Quería agradecerles por su paciencia, lamento estar tan perdida, pero en verdad ha sido dificil escribir, mucho estres jejej
Se que no soy buena en esto de escribir, pero espero que les guste el cap, si es así háganmelo saber.
Sin más, Ame las ama.
