Tomó los palillos de madera y los separó.
—¡Itadakimasu! —dijo con la esperanza de que el hombre al otro lado de la mesa le contestara con la misma frase, pero no sucedió. Como siempre, él se quedó callado mientras tomaba sus palillos y los ubicaba en sus manos.
Tenten tomó un poco del arroz que había en el plato con los palillos y se lo llevó a la boca. Sabía bien. Sí, sin duda su esposo sabía cocinar. Lo miró con detenimiento... esos ojos que le recordaban a la belleza de la luna llena, ese cabello suave y largo que llevaba con elegancia, ese rostro terso y serio, y por último, ese cuerpo que ahora estaba en su mayoría tapado por sus ropas, pero que parecía esculpido por los mismos ángeles. Sí, sin duda su esposo era perfecto en todos los sentidos a pesar de estar ya en los cuarenta.
—Neji —el aludido la miró interrogante—. Nada, olvídalo.
La mujer aún no se sentía preparada para volver a proponerle la ayuda de Kankuro. Era un método muy poco convencional, cualquier pareja habría ido a un consejero matrimonial o algo, pero en este caso sería inútil. Tenía que mostrarle eso a Neji, tenía que enseñarle. El castaño se puso de pie y cogió su abrigo que se encontraba colgado de una silla.
—¿A dónde vas? —Tenten creía que hoy se quedaría todo el día con ella—. Es tu día libre.
—Mi tío me llamó, tiene un tema importante que hablar conmigo sobre la empresa.
La castaña suspiró. Neji siempre estaba trabajando, incluso lo llamaban en sus días libres. Sintió como la puerta se abría y se volvía a cerrar. Al parecer se quedaría otra vez sola. Se puso de pie y se acercó al sillón de la sala para tomar su teléfono celular. Lo miró mientras meditaba, pero luego marcó un número y se lo llevó al oído.
—¿Kankuro? Ven a casa.
Se bajó de su automóvil, un Sedan negro lustroso, acorde a la imagen que debía dar un empresario. La familia Hyuga estaba dividida en dos partes, la rama primaria y la secundaria. Cada rama tenía su propia empresa, la rama primaria tenía una a cargo de Hiashi Hyuga, su líder, y la rama secundaria estaba a cargo de él, Neji. Así había sido desde la muerte de su padre Hizashi. A pesar de que la familia estuviera dividida en dos partes, ambas ramas tenían una relación muy buena y ya no se veía que una fuera superior a la otra... estaban en el mismo nivel.
Llegó al interior de la empresa de su tío y sintió cómo todas las miradas se centraban en él, sin embargo, las ignoró. Tenía asuntos más importantes que atender.
—Vengo para hablar con el señor Hiashi Hyuga —le dijo a la recepcionista.
La rubia de coleta tomó el teléfono llevándose el auricular a la oreja y marcó un número clave.
—El señor Neji Hyuga ya está aquí —habló con voz chillona para luego cortar y mirar al hombre—. Puede pasar señor.
—Gracias Ino —fue todo lo que dijo, ignorando los coqueteos de ella.
Todas las mujeres ahí se le insinuaban, pero él amaba a Tenten, ella siempre sería su único amor y la única mujer en su vida. Pero ella no lo entendía, y ahora su matrimonio se estaba acabando. No quería que esto terminara, la amaba con toda su alma, no podía creer que el fuego entre ambos se acababa. Tal vez... tal vez debería considerar la propuesta, demostrarle a Tenten que él era mejor que cualquier otro, hacer ese estúpido trío.
Golpeó la puerta a la oficina de su tío esperando por una respuesta.
—Adelante —la voz grave se escuchó desde el interior.
Giró el pestillo y se adentró en la habitación, al final estaba su tío sentado en su escritorio y rodeado de un montón de papeles.
—Toma asiento —le dijo Hiashi a lo que el otro hizo caso—. Tengo un tema importante para hablar contigo. —Neji solo asintió, dándole al otro la palabra—. Como bien sabes, la jerarquía entre las ramas de la familia está prácticamente erradicada y ya no hay una que sea superior a la otra. Bueno, después de pensarlo muy bien y hablar con algunos consejeros, hemos llegado a la conclusión de que es hora de hacer esto oficial.
Tomó aire y clavó sus ojos blancos en los de Neji.
—¿Oficial? —le preguntó, no le gustaba el camino que esto estaba tomando.
—Ya no habrá una familia primaria y otra secundaria, seremos una sola... ahora oficialmente, porque a pesar de que ya nos hemos convertido en una sola, es necesario formalizarlo. —Se calló por un momento mientras estudiaba el rostro de su sobrino en busca de alguna reacción, pero no encontró nada—. Tienes que casarte con tu prima, es la única forma de unir ambas familias.
—Soy un hombre casado, tío. —Nunca en su vida se había opuesto a algo que Hiashi le propusiera, pero no podía permitir esto...
—Hinata es la heredera de la rama principal y tú el heredero de la rama secundaria, tienen que juntarse, así su descendencia convertirá a nuestra familia en una sola unidad. Es lo correcto.
Neji suspiró. No solo le pedían que se casara con Hinata, sino que también tuviera hijos con ella. Pero era lo correcto, como bien dijo Hiashi. El destino de la familia estaba en sus manos y éste era su deber, no podía decepcionar a su tío.
—¿Qué sucederá con Tenten? —amaba a esa mujer, no podía simplemente separarse de ella.
—Tú sabrás qué hacer. —Hiashi se puso de pie y le colocó una mano en el hombro—. El futuro de esta familia está en tus manos, y es tu deber como Hyuga casarte con Hinata. Recuérdalo. Ahora, ve a casa y habla con tu esposa.
Se puso de pie, le dirigió una mirada en señal de saludo a su tío y se retiró del lugar. ¿Qué haría ahora? Amaba a esa mujer, su matrimonio se estaba haciendo pedazos y ahora tendría que casarse con otra.
Se subió a su automóvil, pero no lo encendió. Tenía que pensar cómo decirle a la mujer con la que se había casado a sus dieciocho años que su matrimonio se había acabado. Qué irónico, hacía unos momentos estaba pensando cómo decirle todo lo contrario. Cerró los ojos, y dejó que una lágrima resbalara por su mejilla. Por un segundo se olvidó que tenía que ser Neji, el hombre perfecto y duro, y dejó que las emociones que esa mujer le provocaba lo invadieran y arrasaran con él como si de un tsunami se trataran.
Una vez que se hubo calmado tomó la llave y encendió la máquina para ir camino a su casa.
—Gracias por el sexo —le dijo en un tono lujurioso a la mujer frente a él. Ella frunció el ceño, no le gustaba en absoluto que la trataran como a una prostituta.
—Ya cállate Kankuro, en cuanto mi matrimonio se arregle esto se acabará. —Cerró la puerta dejando al hombre afuera para luego mirar el reloj de pared. Faltaba poco para que Neji llegara seguramente.
Kankuro sonrió del otro lado de la puerta antes de comenzar a caminar. ¿Y si hacer un trío no resultaba? Tal vez el matrimonio no se arreglara, y Tenten... esa mujer estaría solo para él. Sacó su teléfono celular del bolsillo y marcó un número telefónico para luego llevarse el aparato al oído.
—Oye Ino, ¿ya terminaste tu turno en la empresa de los Hyuga? —Sus ojos tomaron un brillo lujurioso—. Estoy camino a tu apartamento.
Cortó la llamada y una ligera sonrisa se ensanchó en su rostro. Esa rubia hueca no se parecía en nada a Tenten, a él le gustaban las mujeres maduras, pero igual tenía un buen cuerpo y era fácil de manipular.
Aquí está -.-
