Bebió otra copa de ese líquido embriagante. Su teléfono celular sonaba sin cesar, pero no le importó. Jamás había hecho esto en toda su vida, él era alguien completamente responsable... ¿por qué demonios el gran Neji Hyuga había acabado así? Tenía tantas respuestas a esa pregunta... matrimonio con su prima para unir las empresas y las familias, deshacerse de su esposa Tenten, que su matrimonio se fuera barranca abajo...
Su dignidad estaba destrozada en ese bar de mala muerte, pero no había nada que podía hacer ahora. Nunca creyó que acabaría así, que no sería capaz de informarle a su mujer de la decisión de su tío...
Había encendido el auto, y había recorrido la ciudad... no se atrevió a volver a su casa, a decirle eso a la mujer que amaba, a cortar todas las ilusiones de volver a ser un matrimonio feliz. Y allí estaba, bebiendo para olvidar, al igual que todos esos hombres a los que él solía llamar perdedores... se había convertido en uno de ellos.
Destrozado. Aniquilado. Destruido. Con el corazón roto, al igual que todo su interior. ¿Cuándo había amado tanto a esa mujer de chonguitos? Nunca, nunca como ahora, a menos que...
Siempre la había amado así, no lo sabía, eso era todo. Una lágrima resbaló por su mejilla, el alcohol lo estaba deprimiendo aún más. Estaba tan inmerso en sus propios pensamientos que se sorprendió totalmente al escuchar una voz detrás de él.
—¿Tío? —una voz femenina lo hizo darse la vuelta.
Estudió la figura frente a él. Tendría unos dieciséis años, cabello rubio, ojos de luna... y era su sobrina, la hija de Hinata y Naruto Uzumaki. Por un momento pensó cómo se tomaría Hinata todo esto, después de todo, ella había formado una familia con Naruto... una verdadera familia.
—Torhy... —susurró. Las imágenes se le volvían bastante borrosas, no bebía nunca y eso lo había vuelto poco resistente al alcohol—. ¿Qué haces aquí?
—Vine con algunas amigas —le contestó ella con simpleza.
—¿A un bar? —esto era tan ilógico...
—No es de tu incumbencia —frunció el ceño—. Estás borracho...
Una sonrisa maliciosa se formó en el rostro de la rubia. Siempre había deseado a su tío en secreto, pero él siempre había sido un hombre casado... y ahora estaba ahí, borracho, sin su esposa. Sí, ella ya estaba enterada de eso. Su madre había llorado de tanta tristeza, todavía lo hacía, y ella solo había formado un plan en su cabeza: Neji solo, necesitando a alguien.
—Tío... hay un motel enfrente a este bar —se acercó a él para susurrarle al oído—. Creo que sería conveniente ir a "descansar", ¿no?
Estaba demasiado mareado, y no supo por qué razón, su mano se dirigió a la cintura de la rubia mientras se ponía de pie. No sabía lo que hacía, no entendía nada, ¿sexo con su sobrina? Simplemente se dejó llevar.
Caminaron uno junto al otro, el viajecito no duró demasiado, unos segundos después ya estaban sobre una cama, ella sobre él. Neji no entendía cómo habían llegado a eso, estaba perdido en espacio y tiempo. Miró a la mujer frente a él, no, a la niña, era una niña. Una niña con un cuerpo impresionante, le recordaba a su compañera de la secundaria, Ino. Llevó sus manos a la cintura de ella y la acarició... ¿hacía cuánto que no tenía sexo? Es más, ¿hacía cuánto que no tenía sexo con Tenten? Ahora no importaba, solo quería desahogarse, olvidar que perdería al amor de su vida aunque fuera por un momento...
Torhy amaba a su tío, era un amor prohibido, de esos que aparecían en los cuentos de hadas. Cuánto le gustaría recibir amor por parte de él, algo más que amor fraternal... pero sabía que sexo era lo único que obtendría. Sacó esos pensamientos de su cabeza, no podía desperdiciar esta oportunidad.
Acarició el pecho de Neji mientras desabrochaba su camisa, estaba tan bien formado... se acercó a él, olía a alcohol y emanaba depresión.
—Te haré olvidar todos tus problemas —le susurró al oído mientras lo despojaba de su camisa, dejando su torso al desnudo.
Se sorprendió con la visión, el hombre a pesar de estar entrado en edad tenía abdominales mejores que cualquier chico de su edad. Sonrió con lujuria, por esta razón prefería a los hombres mayores... pero no cualquier hombre mayor, ella quería a Neji.
Acarició con la suavidad de sus blancas manos el bien formado torso de Neji, mientras él tomaba sus caderas y la obligaba a sentarse sobre su dureza. Suspiró, estaba excitada. Con un rápido movimiento que dejó ver su experiencia y talento en ese campo, el Hyuga se deshizo de la ropa que llevaba ella, sorprendiéndola. Estaba desesperado.
Una mano aprisionó su seno, haciéndola gemir por el contacto. Esto era aún mejor de lo que imaginaba. Bajó su propia mano y levantó sus caderas para quitarle el resto de ropa al hombre, gimiendo cuando él acarició su zona íntima con los dedos. Curvó su espalda mientras contraía su entrada de puro placer, Neji acariciaba su clítoris y toda esa zona, empapando sus dedos con su elixir. Comenzó a jadear, y cuando fue a bajar su cadera otra vez se encontró con un dureza realmente grande bajo ella, impidiendo que se sentara. Echó la cabeza hacia atrás dejando escapar un gemido cuando el hombre introdujo la punta de su miembro. Era doloroso y placentero a la vez. No era virgen ni nada por el estilo, pero el pene de Neji la sorprendía, era enorme y venoso.
Bajó un poco más, intentando sentarse, autopenetrándose. Neji dejó escapar un suspiro de placer, mientras la tomaba de la cintura y la empujaba con fuerza hacia abajo, hasta penetrarla completamente. Ella dejó escapar un grito de dolor, pero a él no le importó, ya nada importaba. La rubia comenzó a cabalgar sobre él, y descargas de placer recorrieron su columna vertebral, y la de ella también.
Era sexo duro, fuerte, bruto... pero extremadamente placentero. Los gritos de la rubia retumbaban por las paredes, ya no sentía dolor, solo placer. El hombre gruñía, tenía que admitirlo, ella sabía moverse, tanto que se atrevió a compararla con Tenten. Los cuerpos estaban sudorosos y resbalaban ante la fricción. Gemidos, jadeos, gritos, gruñidos, arañazos, golpes... de todo había en esa habitación. El calor del ambiente lujurioso aumentaba cada vez más con cada penetración de Neji, hasta que se hizo la hora de llegar al clímax. Dio una última estocada y se derramó por completo dentro de ella, gimiendo de puro placer. Torhy llegó al orgasmo en el momento que sintió cómo él la llenaba con ese líquido, y se dejó caer al lado de él, normalizando su respiración.
Neji cerró los ojos, necesitaba dormir, antes de volver a casa y dar esa horrible noticia.
