Azul

Capítulo 2: La chica con alas y sangre azul

ÁNGELES AZULES

Los ojos del niño rubio se abrieron de par en par al contemplar aquella estatua en la iglesia. Se trataba de una persona con túnica blanca, cuya mirada desbordaba ternura y lo mas importante; y que tenia fascinado al pequeño Hyoga eran ese par de alas que nacían de su espalda.

-¿Te gusta?- le pregunta su madre

-Si, ¿qué es?

-Un ángel

-Y ¿por qué tiene alas?

-Por que todos los ángeles tienen alas, así como todos tenemos un ángel que nos cuida

El niño la mira sin entender.

- Al nacer dios nos regala un ángel que nos cuidara toda la vida.

-¿Hasta a mi?

-Por supuesto, mi pequeño Hyoga

El chiquillo sonríe con emoción

-¿Dónde está?-pregunta

-Junto a ti; aunque no lo puedas ver.

Hyoga frunce el seño.

-¿Cómo sabes que ésta si no lo puedes ver?

Natasha deja escapar una gran sonrisa por la expresión de su pequeño hijo.

-¿Tú, si lo puedes ver?- pregunta Hyoga, al verla reír.

-No, pero lo se.

-¿Cómo lo sabes?

-Simplemente lo se.- dice ella, con esa tranquilidad que la caracterizaba- Algún día tú también lo sabrás.

El niño cruza los brazos.

-Pero yo quiero verlo.

-Tal vez puedas ver uno, si eres buen niño.

La oscuridad lo invade, lentamente sus pesados parpados comienzan abrirse.

-Mamá- murmura.

Hyoga sonríe, hacia mucho que no soñaba con ella.

Se talla los ojos. Se había quedado dormido recargado en la mesa, contempla en la cama que está a su izquierda, a la joven que aun continua inconsciente. Su cabello es largo con rizos de color azul marino, su piel blanca como la nieve que emite un débil resplandor y de su espalda nacen un par de pequeñas alas.

-¿Un ángel?-se pregunta.

…...…

SANGRE AZUL

Hace una cinco días que Hyoga encontró a aquel ser. La contempla tratando de dar algún sentido a las cosas pero simplemente no puede.

La joven parece agonizar entre las sabanas, pero como saberlo, nada lo hubiera preparado para un hallazgo como este. De lo único que estaba seguro, es que, no es humana.

¿Qué hacer? Esta herida, su sangre es azul, si la hieren sangra como cualquier humano, si las heridas son grandes se desangra, el cuerpo no puede sanar por si sólo, necesita ayuda, si ésta no llega, la muerte es inevitable por la perdida de sangre…

La muerte, los humanos mueren, los animales, las plantas, todo ser vivo tarde o temprano tiene que morir …pero… ¿hasta los ángeles? ¿Está seguro de que ella es un ángel?

Necesita un doctor pero es imposible traer uno, no hay forma de ocultar esas alas, sin mencionar el dulce resplandor que emite. ¿A quien pedir ayuda? Él ha hecho todo lo que a podido, ha vendado sus heridas y trata de mantenerla cómoda, pero es evidente que paso mucho tiempo escondida en aquel lugar, a punto de morir por las lesiones o de hipotermia.

Aquel lugar…no puede olvidar que la encontró en medio de una pila de cadáveres. Quisiera saber que fue lo que paso. Quien seria capaz de desatar esa masacre.

El caballero vuelve a mirar a la chica con alas, su respiración estuvo muy agitada los días anteriores; pero ahora se va debilitando, lo mismo que su resplandor, es muy probable que no pase la noche.

Las horas pasan y pasan, hasta que finalmente ella exhala y el resplandor desaparece.

Un par de lagrimas ruedan por la mejilla del caballero quien aun se niega a creerlo, se inclina para poner su oído en el pecho de la muchacha pero ya no se escucha el palpitar del corazón. Ha muerto sin que haya podido hacer nada. La toma entre sus brazos mientras llora; entonces percibe una sensación extraña, como si el cosmos de su ser fuera lentamente absorbido, ella vuelve a inhalar con fuerza, su respiración regreso.

Hyoga piensa que eso esta bien, mientras la mantenga con vida, aunque al poco tiempo se va sintiendo mareado y lleno de sueño, pero ella cesa de absorber su energía. El caballero la sostiene un rato antes de acomodarla en la cama, la respiración del ángel aún es muy débil, pero definitivamente se ve mas recuperada. El ruso se levanta y camina tambaleante, llega a su cama, a penas coloca su cabeza en la almohada y se queda dormido.

….….

COMO UNA CHICA NORMAL

Hyoga contempla a la chica con alas, su respiración se ha vuelto mas fuerte y regular, así como su dulce resplandor. El ruso sonríe; hubo momentos la noche anterior en los que, en verdad pensó que este ser moriría.

El caballero se dirige a la cocina necesita comer algo y dormir, pues aun se siente cansado. Se sienta a la mesa tratando de desayunar pero las imágenes del lugar donde la encontró le roban el apetito, además muchas cosas de ella le tienen intrigado, empezando por sus alas, las mariposas, que paso en aquel lugar. Su mente lo traiciona culpando a la joven sobre lo sucedido, sin embargo una voz mas fuerte que la primera le obliga a pensar lo contrario. El rubio bosteza, está demasiado cansado hasta para pensar, sin embargo…

El sonido de alguien llamando a la puerta lo hace volver a la realidad. Hyoga abre para encontrarse con la cara sonriente de Jacob que carga una gran bolsa.

-¿Por qué no me avisaste que habías regresado?- Dice el pequeño entrando sin esperar a que Hyoga diga algo.

-Hola Jacob- Es lo único que atina a decir el caballero.

-El abuelo dice que volviste como caído del cielo. Después de todo nuestros rezos fueron escuchados.

-¿De que hablas Jacob?

-Han ocurrido muchas cosas malas en los últimos días, demasiados robos, asaltos y hasta homicidios. Todos están muy asustados, dicen que esos hombres andan buscando algo o a alguien.

-¿Qué?

-Deja guardo estas cosas que te envía el abuelo y hablamos.

-Si ve…

Dice el caballero, olvidándose de él, centrando sus pensamientos en las palabras de Jacob, tratando de relacionarlas con todo lo que ha sucedido

-¡…Hyoga…!-Dice el niño casi como un susurro, sin embargo con cierto tono de sorpresa.

La voz de Jacob lo hace reaccionar, el pequeño ha entrado al cuarto. ¡Al cuarto donde está la chica! ¡La chica con alas!

-¡Espera, Jacob puedo explicarlo! -Dice llegando como un rayo.

-No, si no hay nada que explicar- Contesta con cierto tono de burla.

-¿¡Qué!- exclama el caballero al contemplar a la chica que está dormida en la cama.

La joven ha cambiado drásticamente, su cabello ya no es azul marino sino negro, también su piel blanquecina ha tomado un color moreno claro, el resplandor que emite ha desaparecido lo mismo que sus alas; todo en ella es distinto, tanto que ahora luce como un simple ser humano, como una chica normal.

-Que guardadito te lo tenias

El caballero ni siquiera noto lo que el niño trataba de decir, en lugar de eso se acerca más para poder apreciar mejor a esa joven. Su rostro está enrojecido por las quemaduras provocadas por el hielo y tiene claras marcas de golpes.

-Hyoga…¿La encontraste entre la nieve verdad?

-¿Eh?…¡Ah, sí!

El niño ya ha notado los moretones.

-¿Porqué no la llevaste al pueblo?

Hyoga calla tratando de pensar una respuesta.

-Jacob -Finalmente atina a decir. –Disculpa, por el momento no puedo atenderte, dile a tu abuelo que hablare con él después.

-Sí

El pequeño Jacob se marcha. Hyoga contempla una vez más a la joven sorprendido de que luce como una chica normal.

….

CUANDO ABRIÓ LOS OJOS

Hyoga observa a la chica por varios minutos, extrañado por el cambio tan drástico, se aproxima a la cama para contemplarla mejor, cuando ésta, de un súbito movimiento, tira un golpe que él fácilmente atrapa.

-Tranquila- dice él –Así que te fingías dormida.

Ella forcejea por lo que el ruso la suelta, esconde su mano y toda ella bajo las cobijas mirándolo fijamente mientras que sus ojos azules se tornan rojos. Un fenómeno muy raro sin embargo el se pierde en ese rojo que se le hace familiar.

Su mirada lo dice todo, esta asustada.

-Aquí estas a salvo

Pero antes de que él pudiera continuar ella cierra los ojos y emite un resplandor que lo deslumbra por unos instantes; cuando por fin puede ver, la joven ya se encuentra afuera del cuarto, abriendo la puerta para salir corriendo, así sale tras ella.

No puede correr bien con las sabanas y sus heridas por lo que cae y puede darle alcance fácilmente, pero cuando llega junto a ella esta desaparece y reaparece más adelante.

-Se teletransporta- Se dice a si mismo el caballero.

Y sigue tras ella, aunque lo vuelve hacer un par de veces más por lo que se dio cuenta que sólo puede teletransportarse a un par de metros de distancia. El frío y su débil condición ocasionan que nuevamente caiga por lo que puede darle alcance y sujetarla. La chica forcejea un poco antes de perder la conciencia, nuevamente sus alas volvieron a salir de su espalda, pero no volvió aquel resplandor y ni su pelo, ni su piel cambiaron de color.

…..…

AQUÍ ESTAS ASALVO

Lentamente sus ojos se abrieron, recorrió la habitación con la mirada dándose cuenta que está completamente sola, se levanta con una mueca de dolor, se encuentra muy golpeada, tiene el cuerpo cubierto de vendas, fija su atención en la mesa que esta a un lado de la cama y se puso la ropa que allí encontró; una pijama gris deslavada que le quedo muy grande y unas pantuflas que también le quedaron grandes, camina con mucha dificultad hacia la puerta, sus pies le duelen por haber corrido en la nieve descalza.

Se agacha para mirar a través de la perilla y confirma que no hay nadie. Con cuidado de no hacer ruido la gira y suspira de felicidad al ver que puede abrirla sin problemas.

Sale despacito, tratando de no hacer ruido se encamina a la puerta.

-Dobroye utro! (Buenos días en ruso).

La chica brinca del susto al oír la voz del chico rubio; buscándolo entra a la cocina.

-Zdravstvuite! (Hola formal en ruso)-le dice con una sonrisa.

Ella sólo lo observa fijamente con esos ojos que parecen no saber definirse entre azul, rojo y castaño.

-Supongo que tienes hambre- Le dice a la chica, aunque esta no le contesta.

Hyoga sirve la comida. Tras unos instantes ella se sienta y observa la comida.

-Ya se que da miedo, no soy precisamente el mejor cocinero del mundo.

La chica comienza a comer, come tan rápido que era evidente que está hambrienta.

-No eres muy platicadora ¿verdad?

La joven ni caso le hace, sólo piensa en comer y muy pronto se acaba su plato, por lo que Hyoga le sirve más.

-Kak tebya zovut? (¿Como te llamas?)

De nuevo no hay respuesta, tal vez no puede hablar, o tal vez no entiende el idioma.

-Ty govorish? (¿Hablas?) –En vano espera la contestación -Ty menya ponimayesh? (¿Me entiendes?)

El caballero suspira esto va para largo, se lleva las manos al pecho a la vez que dice –Hyoga- esperando que entienda, por su parte la chica ladea su cabeza, mientras come otro bocado. En todo este tiempo no le ha quitado la vista de encima.

La joven cierra los ojos y se apoya en la mesa, aun esta muy débil. Hyoga trata de aproximarse a ella pero esta se levanta y se aleja de él. Es evidente que le tiene miedo y no hay modo de que ella le permita que se acerque, entonces el caballero recuerda que cuando la encontró, la joven tenia algo entre sus brazos y va al cuarto, regresando con una muñeca.

-Mira –le dice- ¿Es tuya?

Al verla, las lagrimas empiezan a correr por las mejillas de la chica, y corre hacia su muñeca. Él se la da y ella literalmente se derrumba en un mar de lagrimas.

-Tranquila- Murmura él.

Pero ella no puede parar de llorar, ni siquiera opone resistencia cuando la carga para llevarla a su cuarto, en cuanto esta en la cama se esconde bajo las cobijas para seguir llorando y no hay nada que él pueda decir para que pare. Piensa que esta bien, sólo así desahogara todo el miedo que tiene. Hyoga le prepara un té.

-Anda tómatelo, te hará sentir mejor. -Dice esperando que ella salga.

Debajo de las cobijas se asoma una carita con unos ojos tan hinchados de tanto llorar.

-Bébelo mientras este caliente- dice colocándolo en la mesa que esta a un lado de la cama.

La deja sola en la habitación con la esperanza de que se calme y descanse, mientras ella se toma el té y se recuesta intentando dormir, aunque a los pocos minutos el sonido de tela desgarrándose hacen que el caballero vuelva a entrar en la habitación.

-Chto s toboi? (que pasa)

Hay esta la chica, sentada en la cama, mirando a su espalda el par de alitas que al abrirse han roto la camisa de la pijama. Ella lo mira asustada; este desastre habría provocado un nuevo mar de lagrimas de no haber sido por que ha llorado tanto que ya no le quedan más.

-Tranquila, todo esta bien –Le dice con una sonrisa mientras la cobija.-Aquí estas a salvo.

…..…

PEQUEÑO ANGEL

Una sensación de que algo malo pasa lo inunda. Hyoga se despierta y como un rayo se levanta dirigiéndose a la habitación contigua donde está la joven. Ha tenido otra pesadilla. El joven la abraza y le susurra que todo esta bien tratando de calmarla, mientras ella esconde su rostro en el regazo.

A la mañana siguiente Hyoga contempla desayunar (en la cama) a la chica, le parece increíble la forma en que se recupero, ya que hace apenas dos días ella parecía que estaba agonizando. De pronto los ojos de la joven chocan con los suyos. Son azules, de hecho no han cambiado de color desde hace mucho.

-¿Terminaste?- le pregunta.

Pero ella lo mira fijamente. Por lo que Hyoga señala el plato. Tras un instante ella asiente, él recoge las cosas y se las lleva a la cocina. Siente un ligero mareo no ha dormido bien en todos estos días. El joven de cabellos rubios contempla el horizonte a través de una ventana, los dos días anteriores ella ha tenido pesadillas cada vez que se duerme y antes de eso se encontraba en tan mal estado que el caballero apenas si se separaba de su lado.

Algo llama su atención, Jacob que lleva a su espalda un gran bulto, por lo que él sale a recibirlo y ayudarle.

-¿Qué tanto traes?

-Ropa y cosas para ella.

-¿Ropa y cosas?

-Pues claro. Es una dama necesita ropa y cosas.

Hyoga ladea la cabeza no se le había ocurrido que ella necesitase algo.

-No se que harías sin mi, Hyoga- comenta al tiempo que entran al cuarto donde descansa la chica.- Mira lo que te traje.

El niño busca entre las cosas y saca un espejo.

-¿Para que un espejo?

-De veras que no conoces a las mujeres, a ellas les gusta admirarse en los espejos.

-Eres tu el que no las conoce.- Dice el rubio antes de bostezar.

En tanto la joven toma el espejo y se admira ve su rostro lleno de marcas causada por los golpes y roja por las quemaduras causadas por la nieve, sin mencionar su cabello cuyos rizos despeinados se ven horribles por lo que esconde la cara entre las manos.

Jacob mira a Hyoga sorprendido por la reacción de la joven.

-A las mujeres no les gusta admirarse cuando están desarregladas- explica Hyoga

-Hay vanidosa.- Le dice Jacob a la chica a pesar de que tal vez, está no entiende su idioma.

El niño comienza de nuevo a buscar en la bolsa; en tanto Hyoga deja escapar otro bostezo.

-Realmente luces muy cansado. ¿Por qué no te vas a dormir un rato mientras yo la cuido?

-Horosho (bien en ruso)

-Sólo necesitas peinarte, mi pequeño ángel- Dice Jacob hablando de nuevo con la chica.

El caballero estaba dando media vuelta decidido a marcharse a descansar cuando esas palabras lo detuvieron.

-¿Pequeño ángel? -Pregunta sorprendido

-Tenia que llamarla de algún modo.

-¿Pero ángel?

-Ella es un ángel tal vez no pueda ver sus alas pero se que es un ángel caído del cielo.

Hyoga esta asombrado, esta seguro de que Jacob jamás ha la visto como un ángel y sin embargo ¿como podía asegurarlo?

-¿No crees que sea un ángel?

-¿Cómo va ha ser un ángel Jacob?-dice tratando de ocultar la verdad.

-No lo se, es tan bonita que me parece un ángel y estoy seguro que es más bonita que cierta princesa.

Hyoga se da media vuelta dándole fin a la conversación, por un momento en verdad creyó que Jacob sabia que era la joven y por otro lado no iba a hablar de cierta princesa Fler con él.

"¿No crees que sea un ángel?" por que esas palabras resuenan en su cabeza, el mismo ha visto sus alas y aun no lo cree, y sin embargo el niño jamás las ha visto y aun así, a sus ojos ella es un ángel.

-Pequeño ángel.- Se dice para si. -Tal ves… ella en realidad lo es.

….

¿CAISTE DEL CIELO?

Lentamente abre los ojos. Hyoga entra de nuevo al mundo de los concientes, mientras que el aroma de la comida inunda su sentidos.

Camina saliendo del cuarto hasta que un pensamiento domina su ser: la chica, da vuelta y entra a la habitación.

-Hasta que despiertas dormilón.- Dice Jacob. -Te dormiste cerca de cinco horas.

-Lo siento Jacob, es que en verdad me sentía muy cansado.

-Se te notaba, será mejor que me vaya o el abuelo se enfadara. Por cierto ya te deje la comida preparada y ya le di de comer a mi pequeño ángel

-Spasibo (gracias en ruso).

-Y no sólo eso.

Hyoga lo mira sin entender.

-Ya averigüe de donde es ella y no me vas a creer.

-¿De donde es?- Pregunta vacilante.

-Adivina.

-No se, cayo del cielo.

-Como va a caer del cielo Hyoga.

El caballero contempla a la chica ella esta haciendo un verdadero esfuerzo para no dormirse delante del pequeño.

-Mira- el niño le muestra un libro- es un atlas mundial.

-¿y?

-¡Que ella señalo Ameriku! (America en ruso) ¡viene de Ameriku!

-¡Ameriku!

-Mas preciso- el niño empieza a recorrer las paginas hasta dar con el mapa que estaba buscando para leer el nombre de aquel país- Meksiku (México en ruso).

-¿Qué?

-Meksiku, que nombre tan raro verdad.

-Y que rayos esta haciendo en Rossiyu (Rusia en ruso).

-No se, todavía no averiguo eso ni su nombre, y ya me voy por que sino el abuelo me va a matar.

-Me prestas el libro.

-Claro.

Hyoga acompaña a Jacob, al regresar se encuentra con que la chica ya se ha quitado la otra blusa de la pijama (usa dos, la rota y una que aun esta entera) y está profundamente dormida, lo sabe por que sus alas aparecen en la espalda. Esto ya no sorprende al caballero. Se sienta y se recarga en la mesa para ojear el Atlas llegando a una ilustración donde aparecen todos los continentes.

-¿Meksiku? ¿dónde demonios queda eso?

….

DIME, ¿QUE ES?

Hay libros regados por todos lados. Hyoga ha empleado gran parte de la mañana en revisar los libros del maestro Camus, en busca de uno que le sirva para saber más de la muchacha. Por su parte la chica se sienta en el piso y empieza a ojear los libros hasta que por fin se decide por uno con ilustraciones de seres mitológicos.

Hyoga lo nota y se remonta a su niñez, se ve así mismo y a Isaac contemplándolo, los textos están en francés (Camus es originario de Francia) por lo que nunca pudieron leerlo; pero eso no impedía que ambos quedaran fascinados por las imágenes. Casi podía oír a Isaac diciendo que se volvería tan fuerte como el Kraken y al maestro Camus regañándolos por tomar otra vez ese libro sin permiso.

Se sienta a un lado de la chica y al pasar cada pagina señala cada ser y lo nombra.

-Perseo…La Medusa…Pegaso (-.-)…Can Cerbero…El Centauro…- Se señala así mismo y dice Hyoga luego señala a la muchacha, con la esperanza de que ella haga o diga algo que le indique su nombre. Pero lo único que hace es cerrar los ojos y bostezar.

Hyoga recorre la habitación con la mirada en busca de algo que le ayude, hasta que da con lo que quiere, un cuaderno y unos lápices, si no puede hablar tal vez pueda escribir. Así pues escribe su nombre y se señala nuevamente, pero ella simplemente se pone a dibujar pececitos, floresitas, mariposas y demás.

-Esto es imposible.- Exclama el caballero, regresando a la búsqueda del libro.

Minutos después llega Jacob que no se extraña al ver el tiradero de libros. Mientras el caballero sigue en su búsqueda, el pequeño comienza a hojear un libro y la chica recorre los estantes.

-Al fin te encontré.- Dice aliviado el joven caballero.

-De que es.- Pregunta Jacob.

-Tiene información sobre los diversos países. Por que tu libro no decía nada.

-Es un libro para niños. ¿Qué esperabas? Información acerca del índice de población.

-No, sólo del idioma.

Y empieza a leer en silencio hasta que da con lo que buscaba.

-El idioma oficial es el español y lo hablan el 96% de la población- dice citando al libro, luego alza la vista y ve a la joven –mientras no pertenezcas al 4% creo que es factible conseguir alguien que hable español.

-Pues yo lo veo difícil, no conozco a nadie que hable ese idioma.

Hyoga de queda pensando por unos instantes –solo Saori-san pero esta en Japón- esto le recuerda que no se ha reportado al Santuario desde que la encontró.

El caballero lo cierra y los tres se sientan a ver las imágenes, el libro tiene fotos de Ameriki (Ameriki= Ameriku=America), Kanadu (Canadá), entre otros, aunque la chica no parece prestarles mucha atención, algo en los estantes había llamado su curiosidad, pero antes de que pudiera tomarlo Hyoga la había llevado ha ver el libro. Es entonces cuando llegan a las fotografías de Meksiku.

-Mira, mi pequeño ángel- Le dice Jacob señalando una de las ilustraciones.-¿Qué es?

La chica lo mira y ladea la cabeza, entonces sonríe. Intenta hablar pero calla.

-Creo que lo reconoció –dice el caballero al ver su reacción.

- ¿Que señale?- pregunta el chiquillo.

-Dice (leyendo el pie de foto) monumento del ángel de la independencia.

Hyoga esta contento pues ahora tiene la seguridad que de en verdad viene de ese país. Dado a que ninguna de las otras fotos le hizo caso por mas que las señalaban y explicaban.

-¿Y esta?- dice Hyoga señalando otra imagen.

La joven ve la foto. Cierra los ojos como si estuviera reflexionando. Vuelve a verla y la sonrisa se borra de su rostro.

-¿Conoces este lugar?-Pregunta el niño.

Pareciera que quiere llorar, la chica se levanta y se va a buscar aquel objeto que vio en los estantes.

-¿Qué lugar es ese Hyoga?

-Dice…Pirámide del sol.

…..…

DIBUJOS

Jacob se ha ido y la chica se dedica a dormir. Duerme mucho, aunque siempre tiene pesadillas. El joven rubio, con mucho cuidado de no despertarla, le quita de sus manos una fotografía que la joven agarro de los estantes. Sonríe al verla, es una de sus preferidas, una de las pocas en donde Ikki se ha dignado a posar, generalmente, si es que se deja, Shun tiene que sujetarlo para que no huya en el ultimo segundo.

Desde que la vio, la chica no la ha soltado, anduvo deambulando por la casa, con ésta y su muñeca, incluso cuando se dedico un largo rato a dibujar, la coloco alado de ella, cada vez que se levantaba por algo la llevaba consigo y ahora se había metido a la cama con ella.

Hyoga coloca la foto en la mesita, y la arropa. Todavía tiene que recoger el tiradero de libros. El maestro Camus tenia muchos. Al ir recogiendo se topa con el cuaderno donde ella estuvo dibujando. Deja escapar un suspiro; esta chica es una niña, las hojas están llenas de flores, arcoiris, perros, sin embargo, al pasar las paginas se encuentra con dibujos mucho más elaborados. En uno hay un joven con alas muy grandes en comparación con las de ella, sus alas son pequeñas, aproximadamente de su codo a la mano y las que tiene el chico del dibujo nacen de su espalda, sobresalen de su cabeza y tocan el piso.

El otro dibujo es mas impactante, es un hombre montado a caballo, parece que va vestido con una armadura y los pies del caballo están aplastando a alguien.

La ultima pagina de sus dibujos esta totalmente rayoneada pero aun se pueden apreciar las cabezas, los brazos y pies de cuerpos desmembrados. A su vez un número aparece escrito por todos lados "Gen 6 4 "

El caballero cierra el cuaderno, esto lo ha llenado de dudas, ¿quién es el chico con alas? Y sobre todo ¿Quién es el que esta montando a caballo? ¿Por qué parece que trae armadura?

Deja escapar su mirada hasta la habitación donde duerme la chica, de lo único que esta seguro en que ella debió esconderse entre los cadáveres para sobrevivir a aquella matanza.

…..…..

Notas de la autora:

Si la sangre azul les recuerda a Raxephon no es coincidencia.

Pongo a Camus como maestro de Hyoga. No odio a Cristal pero fue creado solo pa el anime y amo tanto a Camus que quiero ponerlo de perdis en los recuerdos.

….

Capítulo 3 Los que buscan algo extraordinario: Hyoga trata de averiguar más de la muchacha y de los hombres extraños que menciono Jacob ¿Habrá alguna relación? La joven parece inofensiva pero eso es algo que no se puede asegurar.

No se pierdan el proximo Capítulo

Si, esto parece un Mary sue, pero les aseguro que lo de Mexico tiene mucho que ver con la historia, meto muchos mitos y leyendas y cuentos clásicos de todos lados. Les aseguro que les va a gustar.