Azul
Capítulo 3: Los que buscan algo extraordinario
...
ABUELO OLEG
El fuerte viento provoca que la capucha de la chamarra se caiga. Hyoga le sonríe mientras se la vuelve acomodar a la chica. El caballero ha tenido que ir al pueblo y la ha llevado con él. Desde el momento en que llegaron la muchacha se puso muy nerviosa y con miedo, además de que camina con un poco de dificultad. Se dirigieron a la clínica, para hablar con el abuelo de Jacob quien es el doctor del pueblo. Al entrar atravesaron por un pasillo que contenía cuadros del cuerpo humano, libreros y muy cerca de la entrada se encuentra un esqueleto, es entonces cuando la chica le da un nuevo vistazo y justo en ese instante la mano se mueve por lo que la chica se abraza con fuerza al brazo de Hyoga.
-Chto s toboi? (¿Qué pasa? en ruso)- Le pregunta el caballero.
Llena de miedo, la chica señala al esqueleto. El joven rubio mira el lugar y entiende que es lo que paso.
-Jacob sal ya.
Entre risas el pequeño Jacob sale de su escondite. Siempre hace lo mismo cuando alguien llega a la clínica. Le había atado un cordón al brazo con los que aterroriza a la gente que desconoce esta broma. La chica al verlo se enoja y le enseña la lengua, entonces otra voz hace que de nuevo se asuste.
-Así que esta es la niña que encontraste.-Dice un anciano que se aproxima a ellos.
La chica se esconde lo mas que puede atrás de Hyoga.
-Anda, ven que no muerdo.-Le dice el anciano ofreciéndole la mano.- Me llamo Oleg, pero puedes llamarme abuelo.
La chica mira a Hyoga a los ojos antes de tomar la mano del viejo y dejarse conducir al consultorio.
El doctor la revisa mientras oye de del caballero la historia –omitiendo detalles- de cómo la encontró.
-Y ¿no ha pronunciado ni una palabra?
-No, prácticamente no he podido averiguar nada de ella.
El abuelo de Jacob la contempla por unos instantes, ella aun tiene la marca casi borrosa de un gran moretón en la mejilla y otra en el mentón. Comienza a recorrer con sus manos la cabeza de la chica hasta que siente algo, por su parte ella cierra los ojos con gesto adolorido.
-¡Ay niña te diste un buen golpe!-dice y voltea a ver al caballero - Lo único que no entiendo es el porque no la trajiste al pueblo.
-Estaba en tan malas condiciones que pensé que no resistiría.
-Entonces por que no me mandaste llamar.
-Por que necesitaba atención inmediata y no podía mandar por ti.
-Y por eso la hiciste de doctor- comenta mientras revisa un vendaje que la chica tiene en el brazo.
-Se vendar heridas.
-En todo caso, seria bueno que se quedara aquí un par de días, ese golpe en la cabeza no me agrada.
-No creo que ella quiera.
El anciano regaña con la mirada al caballero para después seguir revisando a la chica, le quita la bota del pie izquierdo ya que al entrar noto que ella cojea y en efecto la encuentra tan inflamada que apenas si puede creer que ella entro caminando sola.
-¿Alguna otra sorpresa como esta?
El caballero guarda silencio por unos cuantos minutos, pero finalmente se llena de valor y dice –En la espalda y hombro derecho.
-Necesito revisarte pequeña- le dice el anciano
La joven voltea a ver a Hyoga y el le hace señas para que entienda, sin embargo ella se pone muy nerviosa y aunque se niega al principio termina accediendo. El doctor se asombra por la cantidad de heridas que tiene en la espalda y brazos, lo que hizo evidente que la golpearon hasta mas no poder, en el hombro tiene unas cicatrices de algo que la atravesó de lado a lado, sin embargo, parecía haber sido hecha al menos hace un mes.
-¿Hace cuanto la encontraste?
-Dos semanas.
Las otras marcas le daban la misma impresión. También hay dos cicatrices que llamaron su atención, dos líneas perfectamente simétricas e iguales en la espalda a la altura de los omoplatos.
El doctor termina su inspección y ella se puso la camisa de inmediato, es entonces cuando el anciano nota los brazaletes que lleva en cada muñeca. Son tan ajustados que parecen soldados a la piel. A su vez también lleva una cadena con un dije de búho de cristal.
-Curiosa joyería- dice- ¿a parte de eso no traía otra cosa?
-Una muñeca
Oleg toma unas medicinas de una gaveta así como vendas para entablillar el pie de la chica.
-Preferiría que se quedara aquí- dice mientras la venda.
-Lo siento pero no puedo dejarla.
-Sólo porque se que tendrás tus razones lo permito.
-Gracias por comprenderme señor Oleg.
-Abuelo Oleg.
-Perdón abuelo Oleg.
...
LA CARTA
El sol ilumina el gran santuario de Atena, es un día de actividades normal, los guardias hacen sus rondas, los maestros educan a sus alumnos, algunos caballeros entrenan y Seiya que esta sentado en las escaleras de la casa de Aries, tiene la mente en un lugar muy distante.
-Ohayo gozaimasu (Buenos días en Japonés) Seiya-Kun.
El caballero de Sagitario alza la vista para mirar a la persona que lo saludo, sus ojos están adormilados y tarda unos instantes en reaccionar.
-¡Shun! ¡Regresaste! - Dice lleno de felicidad- Casi caigo en muerte cerebral por lo aburrido que estaba.
-Casi, pensé que ese era tu estado natural.- Dice Jabú quien también acaba de llegar.
-No me importa tu mal humor, por que Shun ya regreso.
-Debiste verlo Shun ha estado cortándose las venas por que ha estado solito.
-¿No estaba aquí Hyoga-kun?
Seiya deja escapar una sonrisa picara y mira maliciosamente a Jabu.
-Hyoga se fue hace un poco más de un mes.- Dice feliz. -Generalmente regresaba en un par de semanas.
-Ni te emociones Seiya.- Dice Jabú entendiendo la indirecta.- Tengo que entregarle esta carta de Hyoga a Atena y no viene de Asegard si no de Siberia.
Antes de que Jabu pudiera reaccionar Seiya se la arrebata he intercambia miradas con Shun.
-La mando en calidad de urgente- Dice Shun viendo las indicaciones del sobre.
-Para entregárselo exclusivamente a Atena- lee Seiya
Ambos vuelven a intercambiar miradas.
-¿Pasa algo?- Inquiere Jabú.
-Nada- contesta Seiya sonriendo- De seguro se trata de un permiso para estar fuera más tiempo. Yo se la entregare a Saori-san. Vamos Shun
-Hai (sí en japonés).
-Entendido.- Dice Jabú. Era obvio en sus caras que están preocupados.
Seiya y Shun comienzan a subir las escaleras sin decir palabra, no es que esa carta fuera una señal de alarma para otra batalla, sólo que es extraño, no podían explicarlo pero así es.
Saori la recibió con la misma sensación extrañeza, y se dirigió a sus aposentos para leerla con calma. Luego estuvo mucho tiempo en la biblioteca, lo que incremento la curiosidad de Seiya y Shun por saber que era lo que pasaba. Hasta que finalmente Sagitario no aguanto y fue a preguntar.
-¿Saori-san?
Saori alzo la vista de un montón de papeles en los que se encontraba concentrada.
-¿Pasa algo?-prosigue Seiya.
Atena miro a los ojos a Seiya y Shun y dejo escapar una sonrisa; están preocupados, no es por la situación, si no, que temen que Hyoga esté en problemas.
-No pasa nada malo.
-Pero ¿y la carta?- dice Shun.
-Es sólo que Hyoga tendrá que quedarse un tiempo en Siberia.
...
ALGO EXTRAORDINARIO
Hyoga toma una taza de café mientras platica con el abuelo Oleg.
-Entonces ¿los han visto de nuevo?- Pregunta el rubio.
-Sí. Hasta donde se son dos grupos, uno de aproximadamente de veinte a treinta hombres armados, creemos que son los responsables de los asaltos a otras aldeas.
Las otras aldeas piensa Hyoga, aunque quiera relacionarlo con la de la chica no hay manera, estos solamente roban y matan a quien opone resistencia, pero en aquel lugar destruyeron todo, mataron y descuartizaron hasta no dejar a nadie con vida, la joven sobrevivió por que se escondió en una pila de cuerpos; además en sus dibujos aparece un sujeto con una especie de armadura.
-¿Piensas que no son los culpables del asalto en la aldea donde la encontraste?
-Definitivamente no.
-Los otros son un grupo muy reducido no pasan de diez personas, no hemos podido ver su aspecto por que sus prendas ocultan muy bien sus rostros, van vestidos de negro y viajan en caballos negros. Creemos que son los culpables de los diversos homicidios que han habido. Los aldeanos los han llamado los jinetes de la muerte.
-¡Vaya nombre!
-Recorren las afueras de las aldeas como buscando algo y cuando han llegado ha hablar con alguien, preguntan si han visto algo extraordinario.
-¿Algo extraordinario?
-No se a que se refieran.
El caballero se queda pensativo de nuevo.
Mas tarde el caballero regresa a casa, al abrir la puerta, ve una silueta sentada frente al fuego de la chimenea. Es la chica que voltea a verlo, sus ojos azules lucen adormilados. Ella se levanta y aunque cojea camina hacia el y lo abraza.
-¡!- El rostro de Hyoga exclama sorpresa, esto le recuerda a un sueño.
-Hyoga, que bueno que regresaste temprano.- Dice el pequeño Jacob – Esta niña, se cae del sueño pero no quiere irse a dormir.
-¿Tal vez estaba esperándome?- Dice mientras la carga para llevarla a su habitación.- Deberías quedarte en cama, con esa pierna tan lastimada lo que menos necesitas es estarte paseando por la casa.
-Se lo digo pero no me hace caso.
La chica deja escapar un largo bostezo.
-Será mejor que me vaya o el abuelo se enfadara.
-¿Quieres que te encamine?
-No así estoy bien.
-Bueno. Spasibo (gracias en ruso) por quedarte a cuidarla.
Jacob se marcha, y el caballero mete a la chica en la cama, le quita la blusa dejando solamente la camisa que ya esta rota de la espalda. En cuanto su cabeza toca la almohada la chica se queda dormida y sus alas aparecen.
-Algo extraordinario- murmura el caballero.
...
LA VOZ QUE SÓLO ELLA PUEDE OÍR
La joven anda curioseando en la casa. Y nuevamente ha encontrado esa foto que tanto le gusta. Está Hyoga junto con otros cuatro muchachos.
Se sienta en la cama y la contempla. Pero más que la foto observa su reflejo. El cual le sonríe.
-¿Cuál es tu deseo? Yo te lo puedo dar.- Decía el reflejo.
-…
-No hablas. Tus ojos son azules de nuevo. Esos cambios de personalidad en nada ayudan. Sólo obedece. Abre las puertas y déjame entrar. Hay alguien poderoso cuidándote ahora…Él puede ayudarnos, él puede darte las fuerzas para abrir la puerta.
La joven mueve la cabeza de lado a lado en señal de negación.
Aquella voz se marcha, Y ella contempla a las personas de la foto. Es entonces cuando el joven rubio entra en la habitación.
-¿Qué haces, pequeño ángel?- Pregunta al tiempo que se sienta alado de ella. -Te gusta mucho esta foto ¿verdad?
La joven lo señala a él en la foto.
-Sí soy yo. Este es Shiryu, Seiya, Shun e Ikki.
La joven lo mira fijamente.
-¿Preguntas quienes son? Son mis amigos, mis hermanos.
...
¿PUEDO DORMIR CONTIGO?
Ha pasado más de un mes desde que la encontró y la joven está bastante recuperada, duerme mucho, las heridas han sanado, las marcas de los golpes casi han desaparecido por completo, incluso ella ha empezado a dar paseos en los alrededores de la casa, se levanta y con pasos torpes recorre el lugar en busca del caballero, cuando lo encuentra se queda escondida en un rincón observándolo, eso si, no suelta su muñeca para nada. Hyoga la mira en cuanto siente su presencia; presta su atención a los ojos de la joven; aun lucen asustados y confundidos con ese extraño tono azulino. Él le sonríe, ella también deja escapar una sonrisita tímida. Esto sorprende al caballero; todas las veces anteriores ella sólo bajaba la mirada. Por lo que lo toma como una buena señal.
Hyoga duerme profundamente, estaba muy cansado. Algo le hace cosquillas en la mejilla, lentamente abre los ojos, quisiera dormir más y mientras sus sentidos salen del aturdimiento se percata que esta abrazando algo…una joven de ensortijado cabello negro de cuya espalda nacen un par de alitas.
-¿¡Qué!- La impresión es demasiado grande; ya que en un intento de levantarse a toda velocidad sólo logra caer al suelo.
La joven se despierta por el escándalo, se sienta y bosteza mientras se talla los ojos.
-¿¡Que haces aquí!
Como de costumbre no contesta, sólo le sonríe y vuelve a esconderse entre las sabanas.
Hyoga se levanta y se va a preparar el desayuno. Es inútil preguntar. Cerca de media hora después, nuevamente tiene esa sensación que le oprime el pecho por lo que regresa a la habitación y encuentra a la chica llorando, de nuevo ha tenido una pesadilla.
Más tarde es hora de ir a dormir por lo que, el caballero arropa en la cama a la joven.
-Spokoynoy nochi (buenas noches para dormir en ruso).
El joven se va a la otra habitación a dormir pero al despertar se lleva la sorpresa de que ella de nueva cuenta se ha metido en su cama y nuevamente se vuelve a caer y a enojarse con ella.
Termina el día y otra vez el caballero la arropa antes de dormir.
-Spokoynoy nochi y esta vez quédate aquí.
Hyoga va a su habitación pero algunas horas después ella inicia su peregrinación al cuarto del caballero sólo que esta vez lo encuentra despierto y la regresa.
Al despertar la joven luce somnolienta, como si no hubiese dormido.
Otra jornada termina y de nueva cuenta Hyoga la lleva a su habitación, la cobija, le desea buenas noches y le dice que se quede allí. Horas mas tarde ella se levanta y va a su cuarto encontrando nuevamente a Hyoga despierto el cual de nuevo la conduce a su habitación y el regresa a la suya a dormir. Al despertar el caballero se levanta y al abrir la puerta una chica de cabellos negros cae a sus pies. Ya que no la dejaba entrar se había quedado dormida en la puerta.
-¿Que voy hacer contigo?- Se dice.
Entonces la carga y la lleva a su habitación. Luego se va a la cocina a preparar el desayuno pero no pasa mucho sin que ella lo alcanza allí y se duerma recargada en la mesa.
De nuevo es hora de ir a dormir la joven lo mira con unos ojos asustados y suplicantes. Hyoga termina accediendo y se mete a la cama junto a ella que siempre tiene miedo, siempre tiene pesadillas, ella ha pasado por mucho y esta completamente sola, por eso se aferra a él aunque sea un perfecto desconocido.
...
INTENTO DE RAPTO.
Hyoga ha tenido que ir nuevamente al pueblo y ha llevado a la chica. Va a comprar víveres, ropa para ella y a mandar una carta a Saori-san.
-¡Pareces una princesa mi pequeño ángel!- exclama el niño.
Habían comprando un abrigo con capucha, unos guantes y unos zapatos. Como la ropa que había estado usando era regalada muchas le quedaban grandes en el mejor de los casos.
-Espera falta el toque final.- Dice mientras le pone un broche en su cabello- Ahora si parece una princesa.
La chica sonríe con la mirada baja cuando la paran frente a un espejo, está muy apenada, Entonces nota el broche y trata de quitárselo. Pero Hyoga se lo impide.
-Tuyo- Le dice mientras vuelve a acomodarlo.
Luego van al consultorio, ella se queda afuera jugando con Jacob y otros niños; al verla, Hyoga, no puede evitar acordarse de Seiya.
-¿Aun no logras averiguar su nombre? -Le pregunta el abuelo Oleg
-No, pero Jacob ya la nombro pequeño ángel.
-Debió haber visto algo horrible.
El caballero que hasta ahora estaba curioseando ante la basta cantidad de libros de medicina que había ahí, se volteo a verlo y centrar toda su atención en las palabras del anciano.
-Solo así puedo explicarlo, sufrió un shock tan grande que perdió la memoria y la capacidad de hablar.
-Entonces cuando Jacob le mostró el Atlas por que señalo Meksiki (México).
-Lo se, lo mas probable es que poco a poco vaya recuperándose, tal vez al ver aquellos mapas lo señalo porque era lo único que se le hacia familiar, de hecho creo que cuando le enseñaste las fotos de aquel lugar su mente empezó a recordar.
Hyoga se queda pensativo, acordándose del día que le mostró el libro con imágenes de Ameriku (América) y las reacciones de ella.
-Tal vez hasta que no oiga su nombre no lo recordara.- Concluye el anciano.
Afuera los niños están jugando a las escondidas. Sin embargo la chica percibe algo. Al tiempo que sus ojos se tornan rojos. Por intuición se aleja del lugar donde juegan los niños y busca un sitio donde esconderse.
En tanto en las afueras un jinete negro comienza a cabalgar a toda velocidad hacia la aldea.
De nuevo esa sensación como algo oprimiendo su corazón. El caballero sale sin dar explicaciones a buscar a la chica, lo que pone en alerta al anciano
-Chto s toboi? (¿Que pasa? en ruso).- Pregunta Oleg.
-¿Donde esta el pequeño ángel?
-No se, estábamos jugando a las escondidas y no la encontramos.- Dice Jacob asustado.
Hyoga mira en todas direcciones esa sensación se hace mas y mas fuerte, entonces empieza a caminar.
No muy lejos de ahí el jinete a llegado a la aldea se baja del caballo y comienza a recorrer el lugar, como buscando algo, todos los aldeanos al verlo se esconden o se alejan por el miedo que les inspira. De pronto se detiene y mira un callejón que esta lleno de barriles y estos explotan dejando al descubierto a la chica que se escondía tras ellos.
La joven llena de miedo abraza fuertemente su muñeca, entonces todos los trozos de madera comienzan a levitar, aunque poco le importa al jinete que comienza a caminar hacia ella, que reacciona lanzándole todos los trozos como si fueran estacas, pero al tocarlo simplemente se carbonizan y se hacen polvo.
Un pequeño remolino de viento se forma alrededor de ella, se vuelve tan intenso que levanta todo y le impide ver al jinete; de pronto algo como un proyectil se impacta contra su cara y cae, cuando se recupera, la joven ya no esta, pero no le preocupa, aun puede sentirla, sabe perfectamente donde se encuentra y hacia donde se dirige. Por lo que toma su caballo y vuelve a ir tras esta.
La chica corre a toda velocidad, uso mucha de su energía en teletrasportarse lo mas lejos posible pero sabe que no es suficiente, si se alejará de la aldea al menos tendría una oportunidad, pero, antes de que pueda hacer algo, el jinete esta tras de ella y la atrapa sin necesidad de bajarse del caballo. Forcejea, sabe que esta en inminente peligro, pero le es imposible liberarse.
De pronto el caballo relincha y se frena ante la presencia del joven rubio que ya ha llegado al lugar.
-No se quien seas, pero será mejor que la sueltes en este mismo instante.
El jinete controla el caballo y comienza a reírse.
-¿Por que lo mandas tú?
-Veo que tendré que obligarte.
Una corriente de viento helado emana de Hyoga, el caballo relincha bruscamente, el jinete, en un hábil movimiento se recobra aun sin haber soltado a la chica.
-Ahora recuerdo, esta zona es sagrada por que esta dedicada al entrenamiento de los caballeros de Atena. Debo de suponer entonces que tu eres uno de ellos.
-Suéltala y márchate.
-¿Por qué? mientras la tenga como escudo tu no lanzaras ningún ataque mortal. Y como aun estamos en una aldea, me da ventaja, por que no permitirás que nadie salga lastimado.
Hyoga guarda silencio, mientras que la chica aun sigue forcejeando.
-Como se que no dejaras que continué mi camino sin seguirme lo mejor será eliminarte.
Dispara en dirección a una casa, la cual al recibir el impacto comienza a derrumbarse lentamente y sus habitantes huyen de esta asustados.
Todos los aldeanos están aterrados por eso permanecen ocultos.
-No te muevas, si lanzo mis ráfagas hacia la gente, no importa que tan rápido seas, por fuerza un inocente morirá. Dice mientras concentra toda su energía en su mano libre. -Juro que si te mueves matare a alguien.
Es entonces cuando lanza una ráfaga mucho mayor a la anterior.
El caballero recibe de lleno el impacto, que lo manda a volar contra la madera de una casa la cual atraviesa.
-¡HYOGA!- Grita la chica llena de desesperación.-¡HYOGA! ¡HYOGA!- continua gritando.
-Ya cállate, eso le pasa por entrometido.-Dice mientras espolea su caballo.
-¡HYOGA! ¡HYOGA! ¡HYOGA!
-Te dije que te ca…
El resto se perdió, por que la empezó a sentir muy caliente, alrededor de ella hay mariposas de fuego que comenzaron a subir su temperatura de manera tan drástica que ya lo esta quemando. El caballo al sentir el ardor comienza brincar.
-¡Detente! ¡Deja de hacer eso!
Pero en lugar de hacerlo ella se sujetó fuertemente al brazo de él. Lo miraba fijamente mientras sus ojos se tornaban mas rojos. Las mariposas se encendían cada vez más.
-¡Que pretendes! ¡Si sigues así lo único que conseguirás es matarte tu sola!
Sin embargo ella continua, resplandece igual que una gran flama al tiempo que llama a gritos al caballero. Aquel sujeto no puede controlar el caballo y ambos caen. Al verse libre el animal sale huyendo. En tanto ella sigue sin liberarlo.
-¡Suéltame! ¡Que me sueltes!
El jinete lucha por soltarse hasta que carga nuevamente su ráfaga y la dispara contra la chica. Al encontrarse tan cerca sale proyectada con fuerza al piso. Sin embargo antes de golpearla la ráfaga choco con algo, que se rompió como si fuera vidrio.
-¡Ya me tienes harto!- Dice mientras ve su brazo completamente quemado. –Debiste haber venido por las buenas.
Las mariposas la rodean. Como si quisieran crear un muro de fuego. Pero él comienza a cargar otra ráfaga para disparar contra ella nuevamente, cuando…
-¡Polvo de diamantes!
Hyoga ya ha salido de entre los escombros, con algunos raspones y moretones. En cuanto al jinete al recibir la vendaval del polvo de diamantes salio volando varios metros de ahí.
-¡Imposible, recibiste de lleno mi ráfaga!- Dice mientras se levanta y carga su ataque.
-Ahora es mi turno.
Nuevamente el jinete dispara, pero Hyoga reacciona.
-¡Kholodnyi Smerch!
La ráfaga de aquel sujeto nada pudo hacer y se disolvió al chocar contra el ataque de Hyoga. El jinete se convirtió en hielo que se quebró.
Y las mariposas que rondaban a la joven desaparecieron.
...
...
Notas de la autora.
Era mucho para explicarlo en el mismo lugar, Kholodnyi Smerch es ruso que significa tornado congelante, es un ataque que Hyoga tiene en el manga y que al pasarse al anime cambio de nombre por "Rayo de Aurora" no es que odie el nombre de sus ataques en el anime, pero me emociono más cuando los dice en ruso.
En el manga no aparece la familia de Jacob. Pero en un capitulo creado para el anime aparece su abuelo. Es el episodio donde Hyoga pelea contra su maestro Cristal.
Si, no pongo a Cristal en la historia. (Bu!) Pero que quieren. Camus me late un montón.
Tuve problemas en la parte de las dormidas por que se supone que en verano el sol no se oculta y en invierno el sol no sale en Siberia, pero no se mucho de eso, no se si en algún momento haya días y noches normales, y no supe que poner, por eso es mas tarde o la hora de ir a dormir, en vez de poner esa mañana, en la noche…(ay, ay, ay).
Por cierto se volvió mi parte preferida, pero no hacen nada solo duermen, el es un caballero.
La próxima entrega
Capítulo 4 El dolor en las alas negras: Hyoga se interroga sobre el incidente. De la chica no obtendrá respuestas, si al menos consiguiera alguien que hable español. ¿Cómo? ¿hay alguien en la aldea que conoce el idioma? La angelita sueña, mientras los malvados los rodean. ¿Por qué hay lagrimas en tus ojos pequeño ángel? Y tú ¿Haz sentido el poder del cosmos?
