Azul

Capítulo 20: El oscuro corazón de un guerrero

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Hace mucho tiempo vivió un bello joven. La gente amaba su belleza, pero el joven jamás fue capaz de amar a nadie porque sólo se amaba a si mismo. Como sólo pretendía ser amado y jamás se preocupo por amar, cuando encontró a alguien a quien realmente amaba descubrió que nunca podría transmitirle sus sentimientos.

UNA NUEVA GUERRA SANTA

Parte 9:

El mayor de los miedos

El rostro es azotado una y otra vez contra el suelo. La razón por la que Ayax puede hacer eso es porque Shun está paralizado por el miedo.

No a Ayax, si no a Hades.

-¡Shun!

El cosmos de Atena intenta alentar a Shun pero no logra una comunión entre los dos. Aunque, el sentir a la diosa hace que Ayax lo suelte y retroceda completamente confundido por la energía de aquella a quien en otra vida defendía.

Ese cosmos que con su calidez envuelve al peliverde, va aumentando la ira de Ayax quien levanta su espada. No alargara más esto. Le cortara la cabeza de una vez.

-Shun tienes que levantarte.- Le pide su diosa. Shun torpemente se endereza, aunque Ayax avanza hacia él, Virgo está demasiado ensimismado en sus temores y en sus recuerdos.

Una horrible voz retumba en su cabeza. La voz de Hades desesperado porque el cosmos de Atena esta fortaleciendo a Andrómeda a tal grado que lo esta obligando a abandonarlo.

-¡Eres mío por toda la eternidad! ¡Nunca te librarás de mi! ¡No puedes vencer a la muerte! ¡Tarde o temprano volverás a mi reino! ¡Volverás a ser mío!

Eso le gritaba mientras era expulsado. Esa es la sentencia que lo tiene paralizado. Ese le parece que será su futuro inalterable, porque es humano y como todos los humanos en algún momento le llegara su hora y morirá.

Por eso tiene un inmenso miedo a la muerte.

Shun reacciona y con ambas manos detiene el filo de la espada. La fuerza de Ayax se impone sobre la suya, obligando al caballero a retroceder hasta chocar con pared.

-¿Crees que ella te quiere? Sólo te aprecia por que le eres útil. Eres un guerrero y mientras le sirvas como tal te mantendrá a su lado. Cuando ya no le sirvas te desechara y te abandonara a tu suerte.

En la mansión Kido tiempo atrás.

-Está bien, puedes dejar la orden, Andrómeda.- Dice Saori tomando con toda tranquilidad una taza de té.

Shun la contempla sorprendido no se esperaba esa reacción.

-Creo… creo que no me entiendes.- Dice él con voz queda y es que aun se recuperaba psicológicamente del infierno que le hizo vivir Hades.- No es por un tiempo.

-Lo se.

-¿Y lo aceptas?

-Te dije que está bien.

-¿Así nada más?

-Sí

-¡Ah!

Se hizo un largo silencio. Habían pasado muchas cosas. Horas muy oscuras para Andrómeda y los demás. A ojos de todos Shun estaba prácticamente recuperado, estaba volviendo a ser el mismo, sólo necesita un poco de seguridad. Seguridad que todos querían brindarle.

Por eso se sentía mal al hacer esta petición. Sentía que los decepcionaba.

-Luces desilusionado o tal vez no estás muy seguro de tu decisión.

-Estoy seguro… quiero dejar la orden.

-Caballero de Andrómeda eres libre. Haz luchado mucho por mi. Te lo haz ganado.

Saori lo miró fijamente y Shun bajo la mirada.

-Creo… creo que lo mejor será que recoja mis cosas.- Dice levantándose.

-¿Para qué?

-Yo me… me voy.

-¿Sales de viaje? Shun

-No…ya me voy.

-¿Por qué?

-Porque ya no soy un caballero. Ya no puedo vivir aquí. Esta es tu casa.

-Te equivocas, la mansión está a nombre de ustedes. Esta es tu casa Shun. No puedes marcharte así nada más.

-¿ ¡Eh! ? –El peliverde está confundido. -Dijiste que podía.

-Andrómeda puede dejar la orden. Shun en cambio no puede irse sin hablar con sus hermanos. – El joven se deja caer en el sillón. –Bien deberías saber que ellos no te dejaran ir. Así que tienes que hablar con ellos.

-Los voy a decepcionar.

-¿Por qué?

-…

-Hablo por ellos y por mi al decirte esto. Podemos dejar ir a Andrómeda. Pero nunca podremos dejar ir a Shun. Ellos no se van a decepcionar de ti por dejar la orden, se decepcionarían de ti si los abandonas. Ya han sido suficientes luchas, hemos recibido de Andrómeda más de lo que podíamos desear. Pero Shun es muy importante, ¿quién va a consentirnos? ¿Quién nos va a mimar cuando nos sintamos mal? ¿Con quién hablará Hyoga cuando tenga algo atorado en el corazón? ¿Con quién se va a confesar Seiya cuando haga travesuras? ¿Quién va hablar seriamente con Shiryu cuando se enterque con algo? porque bien sabes que él, no es de los que aceptan sus errores*. Y yo, ¿qué voy hacer sin ti? Ya me acostumbre a que me ayudas a calmarlos. A consultarte cuando no se que pasa por sus cabezas e incluso cuando no se que pasa por la mía. Si Shun ya no quiere ser Andrómeda y ya no quiere pelear esta bien. Es algo más que justo. Pero no nos lastimes abandonándonos. Por que podemos vivir sin el caballero pero no sin la persona que es Shun.

Volviendo a la pelea, Shun patea en el estomago a Ayax quien retrocede un par de pasos. Ayax tira un nuevo lance con su espada quedando completamente sin guardia. El peliverde esquiva el golpe pero en vez de aprovechar la oportunidad Shun retrocede tratando de poner distancia.

-¿Hasta cuando piensas a atacar?- Pregunta Ayax. –Eres el guerrero más cobarde que he conocido. Estás temblando.

Shun no dijo nada, porque era verdad lo que estaba diciendo. Tiene mucho miedo.

-No sirves para nada. Dudo que lo que dijiste sea verdad. ¡Atena no te quiere!

-¡Claro que me quiere!

De nuevo la furia invade a Ayax.- ¿ ¡Como puede querer a un guerrero inútil que no le sirve para nada! ? ¡Eres un cobarde!

Shun vuelve a sus recuerdos.

Habían pasado varios meses desde esa conversación. Todo había vuelto a su lugar, excepto él. Atena volvió al santuario. Sus hermanos cumplían con sus obligaciones como caballeros y él intentaba tener una vida normal. Estudiaba todos los días para poder ingresar a algún colegio. La vida parecía buena. Seiya y los otros custodian el santuario, cuando tienen "vacaciones" vienen a visitarlo unos días. Siempre tiene comunicación con ellos. Jamás le reprocharon su decisión de dejar de ser caballero.

Con melancolía contempla a Hyoga y a Seiya que portando sus armaduras están jugando con los niños del orfanatorio. Saori tenia que arreglar unos asuntos de las empresas Kido y por eso se encontraban en Japón. Estaban aprovechando el día pues pronto partirían de regreso al santuario.

Las caras de asombro de los niños por las armaduras y por que en pleno verano podían hacer una guerra de bolas de nieve, era para llenar de felicidad a cualquier mortal.

-¿Extrañas ser caballero?- Preguntó la diosa, sentándose junto a Shun en su puesto de observación.

-Ya no puedo ser caballero.- Dijo con un dejo de tristeza.

Evidentemente no extrañaba las batallas. Extrañaba a sus hermanos. Aunque siempre estaban en contacto y siempre le decían lo mucho que lo quieren y lo importante que es para ellos Shun como persona. Siente que ya no es parte de ese mundo. Afortunadamente gracias a Saori no se había exiliado como en su momento considero. Formar parte de sus vidas es su alegría más grande, su consuelo y como el mismo suele pensar, el curita sobre la herida que le dejó hades.

-¿Por qué ya no puedes ser caballero?

-Tengo miedo… tengo un gran miedo a la muerte, a hades. Soy un cobarde, simplemente me paralizo y así no sirvo como caballero.

-Todos tenemos miedo.

-Lo se y es muy tonto. Tarde o temprano voy a morir. Ser un caballero no cambia esa gran verdad. Ellos lo saben Saori-san, saben que la razón de mi decisión es este temor, por eso no me reprochan nada. Pero yo no me perdonaría que alguno de ellos saliera lastimado por protegerme al quedar paralizado por no peder pelear. Aún sigo escuchando a Hades gritando que no me salvare, que volveré a ser suyo cuando muera. Me da tanto miedo Saori y siento tanta vergüenza en mi interior por ese temor.

-Nadie te va a discutir eso. Desde que eras un niño haz sido un miedoso y un llorón.- Shun achicó por esas palabras.- Por eso siempre haz sido muy valiente. –Shun la miró confundido.- Para ser valiente es necesario tener miedo. Nadie te va a creer que hiciste la prueba para obtener tu armadura sin sentir miedo. Mucho menos que enfrentaste a tantos oponentes sin un poco de temor. Es más, con esas palabras de Hades en tu interior fuiste capaz de enfrentarlo, lo viste cara a cara y luchaste con todas tus fuerzas. ¿Qué más pruebas quieres de tu valor?

-…

-Seas o no el caballero de Andrómeda tú siempre formaras parte de nuestro mundo. Aunque seas un llorón y un miedoso –dijo Saori con una sonrisa al tiempo que le revolvía el cabello.- Eres indispensable, como guerrero y como persona, tanto para ellos, como para mi.

-Ya no lo soy.

-Shun eres así desde que te conocemos. Así te queremos y así te aceptamos. Así como tú nos quieres y nos aceptas.

Shun literalmente está entre la espada y la pared. Ayax sujeta la espada con una sola mano intentando atravesarlo. El peliverde la atrapa con ambas manos, pero eso era lo que quería el otro. La lluvia de puñetazos comienza y Shun no puede hacer nada por que tiene las manos ocupadas y por que el miedo no lo deja moverse ni pensar claramente.

Esta es la maldición que le dejo Hades. Está parálisis que le provoca el miedo a la muerte. De nada ha servido que Saori le jure que Hades ya no puede hacerle daño. La voz del dios y su sentencia se le ha quedado gravada. Por eso dejó la orden por un tiempo, por eso no pudo hacer gran cosa la primera vez que se aparecieron los ángeles. Por eso Seiya y Shiryu dudaron en dejarlo atrás.

Pero regreso

Después de la ceremonia en que fueron nombrados caballeros de Oro. Shun se ha sentado junto a Ikki en la escalinata del templo de Atena, se pregunta como demonios va a cumplir con el puesto si no estaba seguro de poder hacerlo como un caballero de bronce. De pronto una diosa se sienta junto a él.

-Tu cara de felicidad por haber sido ascendido a caballero de oro es impactante.- Le dijo sonriente la joven.

-Debí dejarte con la palabra en la boca. Más tarde en decir que quería volver a que tú hicieras el anuncio.

Ikki sonríe por la honestidad de su hermano.

-Pues la verdad sólo esperaba tu retorno para hacerlo oficial. Quería que los 5 fueran ascendidos juntos, así fue más emotivo. Además te necesitaba para que Ikki accediera estar en la ceremonia.

-¿Sabias que iba a volver?

-Siempre, pero no me des el crédito, el día que me anunciaste que ibas a marcharte, Ikki me lo había notificado de antemano y también me dijo que no seria definitivo, sólo en lo que serenabas tu alma. Él te conoce mejor que nadie en el mundo.

Saori se introdujo en la casa, Seiya necesitaba ayuda, estaba en un disparejo dos contra uno. Y es que mientras Shiryu lo sujeta, Hyoga le quita los zapatos para hacerle cosquillas. La diosa atendiendo el grito de ayuda de su caballero cooperó ayudando al rubio.

Ikki y Shun los contemplan. La alegría reinaba en el templo.

-¿Cómo sabias que volvería nii-san?

-Desde pequeño siempre has querido alcanzar a Hyoga. Aún cuando Seiya te lo quitaba. Te unías a sus juegos con tal de tenerlo. Cuando creciste seguiste igual. Insististe en tenerlo a tu lado. Hyoga nunca dejara de ser un caballero, por convicción y por Camus. Quedar fuera de su mundo es algo que no toleras. Además, de presentarse cualquier enemigo de inmediato te les unirías, por que quieres a Seiya, a Shiryu y a Saori. Son tu familia.

-Nii-san. No te olvides de ti.

Shun moviliza todo su cuerpo hacia delante girándolo hacia su costado, con el hombro golpea a Ayax sacándolo de balance. Ayax cae, está seria la oportunidad de Shun para atacar pero en lugar de eso se aleja.

Ayax se incorpora. –Desperdicias tus oportunidades mocoso. –Un guerrero sin valor como tú da vergüenza. ¿Cómo puedes ser un caballero de Atena? ¿Cómo puede Atena querer a alguien como tú?

-Pregúntale a ella, me quiere como quiere a todos sus caballeros. Sin importarle mi forma de ser.

El cosmos de Shun se eleva. Su hermano tenia razón. Si volvió a ser caballero fue por que quería alcanzar a no sólo a Hyoga, si no también a sus demás hermanos. Ahora es lo mismo. Tiene que alcanzar a Hyoga, recuperarlo de esos que se lo han llevado.

Aun tiene un gran miedo a morir, pero hay otra cosa que lo aterra más. Que uno de sus hermanos muera. Que Hyoga muera. El ángel fue muy claro en sus palabras, en cuanto saque la hoz Cronos ya no lo necesitara más y lo asesinará. No puede seguir perdiendo el tiempo aquí.

Ayax observa que el cuerpo de Shun ha dejado de temblar. Parece que ahora sí la batalla será en serio.

Y es que el cosmos de Shun se está elevando más y más y a su espalda la silueta de Andrómeda resplandece.

Aunque Shun porta la armadura de virgo, la virgen que surge en su cosmos es la de su constelación original y no es una princesa encadenada resignada a su muerte. Es una Andrómeda tan llena de decisión que el mismo mar lo pensaría dos veces antes de hacerla desatar su furia.

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UNA NUEVA GUERRA SANTA

Parte 10:

Ser amado

Completamente enloquecido Ayax arremete contra Shun pero en lugar de evadir el golpe como venia haciendo, aprovechando que su cosmos está a su máximo el peliverde atrapa la espada con una mano. El filo lo corta por lo que la sangra un poco pero la armadura aguanto. Inmediatamente después con la mano que le queda libre Shun dispara su tormenta nebular, cuya fuerza obliga a Ayax a soltar la espada al salir despedido contra el muro.

-No quiero matarte, por favor ríndete.

-Idiota. Hablas con un muerto.

-¿No le temes a la muerte por que Hades te juro vida eterna?

-¿Hades?- Aquel sujeto comienza a reir. –Hades y yo no tenemos nada que ver.

-Entonces ¿Cómo es posible que seas un muerto en vida? Sólo Hades puede llamar a las almas de los muertos.

-Sucede que mi alma no fue a su reino cuando morí pues no dejó mi cuerpo. Nunca obtienes descanso cuando una diosa te maldice. Fui encerrado junto con los demonios y liberado por Cronos.

Ayax se levantó, de inmediato notó que el vapor nebuloso sella sus movimientos pero no le importo. Después de todo él fue el caballero dorado de capricornio.

-Si esa maldita zorra de Atena piensa que no iba a llegar el día de la venganza, está muy equivocada. Te matare y arrojare tu cadáver a sus pies. Yo era quien merecía al armas de Aquiles. Yo pelee con toda mi devoción por ella. Pero ella a mi no me amaba.

-Te amaba, pero no de la forma en que tú querías.

Ayax levanto el brazo asombrando a Shun. Conocía a la perfección la técnica que iba a usar antes de que la nombrara.

-Excalibur.

Aquel tipo es muy fuerte pues pese al vapor nebuloso pudo emplear ese golpe.

Tras dos ataques más que Shun esquivo milagrosamente a pesar de que conocía tal ataque, la fuerza del vapor había sido dispersado.

Por su parte Ayax contempló al caballero, estaba seguro de que podría evitarlo desde el momento en que levanto su brazo. La expresión de Shun le mostró la certeza que tenia de este ataque pero no le importo, sólo buscaba debilitar el vapor para poderse mover con mayor facilidad.

-Si ella te ama como lo aseguras serás la venganza perfecta.

Shun se alegró de haber sido él y no Seiya quien se quedara a enfrentar a este sujeto. Tanta ira contra la diosa lo habría sacado de sus casillas.

-¿Qué es lo que te alegra?

-Sólo pensaba que fue una fortuna que yo me quedara a combatir.

-Eres demasiado transparente. Puedo ver tu temor, tu valor, tus certezas e incluso tus alegrías.- Se quedo meditando.- Ella quiere más a uno ¿verdad?- Shun guardo silencio.- Hace tiempo pensé que al tal Hyoga pues podía sentir su desesperación en su cosmos mientras lo buscaba. Gocé con su angustia y quería hacerla más grande, infringiéndole dolor al caballero. Realmente quise matarlo y varios de nosotros queríamos torturarlo, pero Ratzagel lo tuvo vigilado todo el tiempo. Si ese todavía esta vivo y entero es gracias a él. No nos dejó tocarle ni un pelo, pese a que varios queríamos hacerlo trizas.

Ante esas palabras Shun dejó escapar un suspiro de tranquilidad. Cosa que no paso inadvertido por Ayax.

De hecho cuando mencionó al rubio caballero todo en Shun cambio, volvió a tener un inmenso miedo, mas, cuando le dijo que está bien, la esperanza volvió a él llenándolo de más fuerzas.

El cosmos de Ayax se incendio. El de Shun también, ahora que está decidido su cosmos ya podía entrar en comunión con el de Atena. Pero a Ayax eso no le importa porque está intrigado por lo que siente el corazón de Shun y es que percibe que es capaz de morir en la agonía más dolorosa con tal de salvar al cisne.

-¿Tanto así quieres a Hyoga?

-Claro que lo quiero. Es alguien muy importante para mí.

-Hace unos momentos estabas temblando, ahora en cambio hay demasiada determinación en tu rostro. ¿Acaso es por él?

-No voy a dejar que lo lastimen.

-¿Por qué?

-¿Cómo que por qué? Ya te lo dije, Hyoga es muy valiosos para mí. Él siempre ha estado a mi lado para secar mis lagrimas y yo siempre he estado con él cuando han caído las suyas. Es mi amigo.

Esa palabra desató aún mas la furia de Ayax. Su cosmos se incendio lleno de rabia -¡ERES UN ESTÚPIDO! ¡GRAN ESCUDO!

Una explosión de cosmos saco volando a Shun y de nuevo choco contra la pared.

-¡ ¡ ¡NO PUEDES CONFIAR EN NADIE. NI SI QUIERA EN TUS COMPAÑEROS. TODOS BUSCAN SU PROPIO BENEFICIO! ! !

De nuevo lo golpeó con su gran escudo, Shun no entendía esta técnica, él ni si quiera se movía, la energía simplemente salía expulsada de Ayax y lo asaltaba como si fuera una pared.

El peliverde se protege con los brazos cruzados frente al rostro, tratando de ver el cosmos de Ayax. Con trabajos observó a la energía que se juntaba frente a Ayax como si se tratara de un gran escudo que luego lo arremetía con toda la potencia del cosmos.

Y es que un escudo no es sólo para defenderse, los antiguos griegos lo usaban en combate como una arma poderosa con la que embestían al oponente y en estos momentos el cosmos de Ayax no ceja en atacarlo al grado que lo está hundiendo en la pared de roca.

-¡ ¡ ¡ESTOY SEGURO QUE ÉL Y TÚ SE TRAICIONARAN A LA PRIMERA OPORTUNIDAD! ! ! ¡ ¡ ¡NO EXISTE LA AMISTAD DENTRO DE LA ORDEN DE ATENA! ! ! ¡ ¡ ¡NO EXISTE LA LEALTAD! ! ! –Shun seguía siendo aplastado contra la pared una y otra vez.- ¡ ¡ ¡CUANDO UNO DE LOS DOS SEA FAVORECIDO POR LA DIOSA, EN EL OTRO NACERÁN LOS CELOS, NACERÁ EL ODIO! ! !

-¿El odio?

-LO SENTIRÁS QUEMÁNDOTE LAS ENTRAÑAS. ANHELARÁS VERLO MUERTO. DÍA TRAS DÍA LO ODIARAS MÁS Y ÉL A TI. ES CUESTIÓN DE TIEMPO. LOS DOS SE ODIARAN CON TODA EL ALMA.

-Tus palabras nunca serán verdad. Yo nunca podría odiar a Hyoga y que él nunca me podría odiar.

Shun incendia su cosmos liberando la tormenta nebular a su alrededor. Finalmente la tormenta nebular de Shun tuvo la suficiente fuerza para protegerlo de los constantes embates.

-Hyoga y yo hemos pasado por muchas cosas. Por supuesto que nos hemos enfadado el uno con el otro. Pero también hemos llorado y reído mucho. Yo jamás podría odiarlo y él jamás me odiaría a mi. Él siempre entiende a la perfección como me siento y siempre se como se siente él. YO SÉ QUE ÉL DARÍA LA VIDA POR MÍ ASÍ COMO YO LA DARÍA POR ÉL.

La tormenta nebular alimentada por el cosmos de Shun empezaba a ganar terreno.

-¿Qué es lo que tanto te duele? ¿Qué es eso que te atormenta? –Preguntó Shun. – Puedo sentir un gran dolor en tu cosmos. ¿Es que acaso te traicionaron? ¿Por qué Atena te maldijo?

-Ya que quieres saberlo. Atena nos mando luchar contra los troyanos. Y eso hicimos. Mate a muchos, y cuando por fin logramos entrar a la ciudad, en el templo donde los troyanos la veneraron. En ese templo en donde ella enfadada retiro su imagen y aún así los que la adoraban pusieron otra estatua en su honor, allí, abrazada a la estatua de Atena, la vi. La criatura más hermosa que mis ojos pudieran contemplar. Imploraba a la diosa por su protección. Y yo simplemente no me aguante. Por la fuerza tome a esa hermosura. La hice mía pese a sus gritos y a su llanto. No me importo que en nombre de Atena me suplicó por soltarla. Lo gocé aún más por eso. La viole profanado el templo de Atena.

-¿Como pudiste hacer algo tan ruin?

-Por favor, ella nos había mandado a masacrar la ciudad. Yo simplemente estaba reclamando mi paga.

Shun no podía creerlo. Con razón Atena lo maldijo. En un templo de la diosa se había atrevido a cometer tal bajeza. Ayax aprovechó el momento y utilizó la técnica de "escalibur", la cual atravesó la tormenta debilitándola entonces volvió a utilizar el "gran escudo"

Los cosmos estaban chocando por ganar terreno. Porque el "gran escudo" no lograba traspasar la tormenta nebular y escalibur cada vez iba perdiendo efectividad.

-¿Qué fue lo que te paso para que cometieras tal atrocidad? Tú lo hiciste por que estabas en el templo de Atena, lo hiciste por que querías vengarte de ella. Todo tu cosmos está lleno de rencor, pero también de dolor.

-¡Callate!

El cosmos de aquel sujeto explota aun más.

-Tú lo perderás todo. Cronos acabara con Atena y con Hyoga. Te hará sentir un dolor infinito. Te quedaras sin nada.

-¿Por qué sólo puedes sentir odio?

-Te crees muy dichoso por que la diosa te ama. Por que puedes confiar en la amistad. Pero todo eso desaparecerá. Los veras cubiertos de sangre.

-¡NUNCA VOY A PERMITIR ESO!

El cosmos de Shun brilla rompiendo sus limites. Porque Atena lo protege con amor, por que Hyoga lo necesita. Rebasa por completo al de Ayax.

-¡ ¡ ¡ ¡TORMENTA NEBULAR! ! ! !

Y lo saca volando destrozándole su armadura. El inmenso poder de la tormenta nebular desgarra todo lo que tiene en frente. Es la técnica más poderosa de Shun a razón de nada queda en pie cuando la desata con toda su potencia.

Shun respira agitadamente por el esfuerzo de soltar tanto cosmos de forma tan violenta. Pero Ayax sigue con vida, aunque sus heridas son de gravedad.

Ayax lleno de heridas ve su espada cerca de él y la toma. Para sorpresa de Shun, pues no puede creer que aún sea capaz de levantarse. Sobretodo porque es la inmensidad se sus sentimientos lo que le dio las fuerzas a Ayax para ponerse de pie.

-Ya basta.- Le pide Shun.

-Dices que ella ama a uno más que ti, que a los otros. ¿Puedes vivir sabiendo eso?

-Yo la amo como es y ella me ama como soy. Aunque siempre tenga dudas, aunque no quiera pelear y herir a los demás. No soy el más fuerte ni el mas sabio, no tengo ninguna virtud, aun así se que ella me ama incondicionalmente. No necesito más amor del que ella me da, y si ama más a alguien, no envidio ese amor.

Aquel sujeto se quedo reflexionando. La tormenta de Shun había disminuido en fuerzas, pero el caballero de Atena aun podía hacerla explotar de nuevo. No había modo de vencerle. Pero tampoco podía volver atrás. Lo peor era sentir el cosmos de la diosa fluir en el de Shun. Cuando fue caballero una vez pudo sentir eso que te llena de fuerza. También la mirada del peliverde le resultaba odiosa. Porque es tan transparente, está decidido a recuperar a su amigo, tanto que puede jurar que lo logrará. Y también por que puede ver que los quiere. Ama con todo su corazón a Atena y a Hyoga.

-¿Estás seguro que Atena y el tal Hyoga te aman?

-Sí

-Atena me quería como a todos sus guerreros. Yo sentía su amor. Ulises era mi amigo. El me quería, pero luego él fue creciendo, se volvió brillante y empecé a odiarlo. Sí, yo lo odie tanto que lo lastime con mi odio y me sentí feliz por eso. Atena lo empezó a querer más que a mí. Y la odie también. Luego cuando ambos competimos por las armas de Aquiles, él me derrotó. Los maldije a ambos. No fue que Atena se alejara de mí, fue mi odio que la alejó, porque ella insistió en amarme a pesar de mi forma de ser. Pero ella no podía amarme como yo quería. Y cuando vi a esa joven, ella se le parecía mucho. No me importó su llanto, de hecho hasta lo disfrute… porque yo quería humillar a Atena, y lo hice pensando que se lo hacia a ella, desfogue el odio que me provocaba el que Atena prefiriera a Ulises, en esa pobre chica. Atena tenia razón, soy demasiado malvado. Porque yo lo tenia todo igual que tú. Tenia el cariño de una diosa. Tenia la amistad de Ulises. Había tanta alegría en los ojos de Ulises cuando me veia y aun así me sentía complacido cuando mi odio lo lastimaba. No entiendo por qué me deje llevar por la rabia y los celos. Debí haber cuidado de Ulises. Él era tan puro. Era tan fuerte y tan frágil. –Comenzó a llorar recordando aquellos días. -Estás equivocado caballero si tienes una gran virtud. Sabes que lo tienes todo y también sabes que eso es tan frágil que lo proteges con todas tus fuerzas. Eres tan transparente que puedes calmar las furias. Si en otro tiempo te hubiese conocido tal vez no me hubiese equivocado de camino. Porque siempre pretendí ser amado y jamás intente amar.

-¡Espera! –Gritó Shun dándose cuenta de lo que iba hacer.

Aquel sujeto con la poca movilidad que aun tenia se atravesó con su propia espada.

Y mientras la vida lo abandonaba, Ayax contemplaba a Shun y recordaba aquella imagen de Andrómeda que el cosmos del peliverde le mostró. Esa Andrómeda tan determinada, que no había imposibles para ella. Shun sin duda recuperará a Hyoga, lo regresara a los hermosos y tranquilos jardines del santuario y de nuevo reirán juntos bajo la cariñosa mirada de Atena.

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UNA NUEVA GUERRA SANTA

Parte 11:

Por aquellos que han muerto

Danyael sale despedido varios metros.

Aquel niño ahora parece una criatura salida del mismo averno. Con sus grandes alas de murciélago, esa expresión de rabia en el rostro, los colmillos y las garras.

Y sobre todo el nauseabundo aroma a muerto.

Danyael está muy agotado, intenta defenderse de los golpes pero aquel lo sujeta del cuello y lo levanta. Danyael haciendo acopio de todas sus fuerzas lo patea en la cara y logra quedar libre.

De inmediato se abalanza contra el demonio, intenta propinar un puñetazo pero le atrapan el puño. Aquella bestia lo jala hacia él en el momento que se impulsa para darle un cabezazo tan fuerte que casi le hace perder la conciencia. Danyael se incendia para que lo suelte.

-Escuche que perdiste tus alas. Que el mismo Lebalbel te las arranco. Dicen que te torturó, que casi te asesinó. Dicen que le tienes tanto miedo que no eres capaz de sostenerse en pie frente a el.

-El maldito, pagara todo el daño que ha hecho. El infierno es lo que le espera.

Tiempo atrás.

En una habitación, Danyael se recupera del brutal ataque del cual sobrevivió de milagro. Incluso hubo que hacerle un transplante de corazón. Claro que si todo salio con éxito se debía a su medico de cabecera, el cual es un dios muy sabio.

Durante muchos días el señor Quetzal gasto sus energías en devolverlo a la vida. Pero no solo eso, las personas lo cuidaron con mucho amor.

Por mucho tiempo su mente estuvo ida. Lloraba lleno de miedo. Pero cada que se asustaba, llegaba alguien a cuidarlo y hacerle compañía. Azul misma paso muchísimas horas a su lado arrullándolo, confortándolo, protegiéndolo y sobretodo haciéndole saber que estaba allí y que no permitiría que ese demonio de Lebalbel le hiciera daño.

No emitía ni un sonido a causa del fuerte trauma que había sufrido y de pronto empezó hablar pero en japonés. Nombraba las cosas que veia. Supone que habló en Japonés porque sus primeros años vivió allí. Después por sus alas habló igual que los ángeles pero al perderlas, cuando su mente lentamente volvía a despertar, habló en el idioma de su madre humana.

Cuando comenzó a hablar, las personas empezaron a aprender japonés para entender que decía.

Recuerda muchas cosas de esos días. Recuerda que lo sacaban a pasear en el gran patio de esa casa, que era llevado de la mano, que caminaban muy despacio. Que a menudo lo sentaban en una silla en el jardín para que tomara el sol. Porque el dios Quetzalcoalt se encontraba allí, muchos guerreros y aprendices llegaban. Algunos le llevaban dulces.

Y Azul siempre pasaba grandes ratos con él.

Aún recuerda el día que le dieron su insignia de tlatlacotin (sirviente). Le enseñaron sus labores, que básicamente consistía en atender los caprichos de Azul. Se volvió su nana. No era humillante ser el tlatlacotin de la familia Moctezuma. Tener labores le ayudo a salir de la depresión, además cuando veian el amuleto con el emblema de la familia lo trataban con delicadeza y respeto. Porque era parte de la familia, pese a ser un tlatlacotin. Cuando se enfermaba, cuando se asustaba, la familia en pleno venia en su ayuda. Decían que esa era la tradición. Incluso le pusieron un maestro que le volvió a enseñar como pelear, al principio para que recobrara la confianza en si mismo, después cuando vieron sus aptitudes para ser escolta de Azul el mismo Quetzalcoalt lo entrenó.

Fue feliz. Sobre todo cuando Azul fue mandada a vivir con los señores águila. Siempre lo trataron más como un compañero que como un sirviente. Con ellos llegaba a reír tanto que le dolía el estomago.

Cuando supieron que él no tenia cumpleaños, pues realmente no sabia cuando nació, se indignaron, hicieron tal escándalo como si el mundo se fuera a acabar. Inmediatamente se pusieron a organizar la fiesta en su honor. Comieron y bebieron hasta más no poder. Tiraron la casa por la ventana. Nunca va a olvidar todos sus gritos de ese día.

Y en una ocasión, en medio de una fuerte tormenta, al estar junto con ellos, ayudándoles a desalojar un poblado, en medio de todo se perdió. Pasó horas de angustia sin saber como volver a casa, y con miedo porque la tormenta estaba inundando todo. Se sintió desamparado como aquella vez en que sus compañeros lo abandonaron. Por siempre llevara en su corazón ese momento cuando con lagrimas en los ojos alzó la vista y vio a los señores águila desesperados buscándolo por todos lados. Ni el fuerte viento, ni los rayos los asustaron. Nada les importaba más que hallarlo y llevarlo a salvo a casa.

Él ya estaba en el paraíso y Lebalbel uniéndose a Cronos lleno de ambición los asesinó.

Aún llora por eso. Por que murieron protegiéndolos.

Y por esas muertes Azul no ve esperanzas, ya no cree que vuelva a ser feliz. Por esas muertes ella a tomado este camino lleno de dolor. Por ellos, ella se esta sentenciando a la agonía. Porque ella siente que fue su culpa.

-TODOS USTEDES LO PAGARAN.- Le grito Danyael incendiándose.

Por amor a los señores águila que los cuidaron tanto a Azul y a él, quemara todas las energías de su ser, en vencer a estos que no saben lo que es amar y que te amen. Solo hay ambición en sus corazones.

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UNA NUEVA GUERRA SANTA

Parte 12:

El más fuerte de los 4 ángeles

Hyoga es llevado en brazos por Ratzagel hacia la hoz de Liluel. Seguido por el titán, los cautivos, Lebalbel y alguien más.

-De haber sabido que este camino iba a ser así de fácil, no hubiera perdido en tiempo en este caballero.- Declaró el Titan.

-Es fácil por que Liluel abrió todas las puertas para permitirle la entrada a los caballeros de Atena- Alegó Ratzagel

-Supongo que tienes razón. Ratzagel, ¿ese chico puede caminar?

-Sí.

-Bien, bájalo. Te quedas aquí, encárgate que no nos sigan. Detén a todos incluyendo a tu hermana.

-¿Yo?

-Algún problema

-Ninguno, sólo que pensé que seria el último en ser enviado a pelear.

Ratzagel contempla a Hyoga marcharse siguiendo a Cronos. Sacude la cabeza, no tiene opción. Se queda junto con los últimos cautivos. Permanece meditando en el rubio, en Lebalbel y en alguien más. Por fortuna la espera termina, los gritos de terror y muerte de los guerreros que lo acompañaban revelaron la presencia de su hermana.

-Pareces agotada, te haz cansado asesinando todo lo que tienes en frente.

Ambos se contemplan fijamente y en silencio hasta que son interrumpidos por Seiya y Shiryu quienes derrotan a los últimos demonios.

-¿Realmente vas a detenerme hermano, realmente tienes el valor de alzar tu mano en mi contra?

-Ya lo hice una vez.

-¿Me desprecias tanto?

-Me da asco que prefieras a los humanos. No los dejare pasar. A ninguno, aquí todos serán detenidos.

-Yo me encargare de él, Seiya tú sigue adelante.- Dijo el Shiryu,

-De acuer…

La joven empezó a despedir un aura de muerte y destrucción mucho mayor que las anteriores, sus pequeñas alas aparecieron en su espalda y se tornaron negras, mientras sus ojos tras la mascara se volvieron rojos.

Por su parte el otro ángel hizo lo mismo sólo que sus alas eran grandísimas en comparación.

La joven y él, lanzaron un grito que dejo sordos a los caballeros que en vano se cubrían los oídos con las manos. Cuando todo se calmo pudieron ver a Ratzagel en el suelo y a ella que se marchaba.

Shiryu reaccionó rápido y atacó con su dragón que reboto en el escudo del ángel, pero Seiya aprovecho para pasar.

Ratzagel se levanto y contemplo fijamente al oponente que se había quedado. E hizo una mueca de enfado.

Shiryu elevó su cosmos y utilizó Escalibur. Pero el ángel no se molesto en detenerlo con su escudo, si no que con ambas manos, como quien detiene una espada. Atrapó la mano de Shiryu para después propinarle una patada que lo saca volando con violencia.

Cuando se incorporo Shiryu observó con asombro como el pecho de la armadura de Libra se había agrietado. No entendía como pudo romper con tal facilidad una armadura dorada.

-Debieron quedarse los dos, tal vez así habrían tenido una oportunidad remota. Haz tenido mala suerte por querer luchar conmigo. De mis hermanos yo soy el mas fuerte físicamente hablando.- Dice él como respondiendo a las dudas del caballero.

-En serio. No lo parece considerando como Liluel te derribó.

El ángel no contesto, aunque el comentario lo molesto. Shiryu incrementaba todo su cosmos mientras contempla al ángel. Sus alas seguían extendidas y sus ojos rojos le provocaban un poco de temor. Lo peor de todo es que parecía que aquel no lo iba atacar, simplemente se iba a limitar a detener sus embates y a contraatacar. Pensó en encontrar un punto débil pero fue inútil. Su fuerza y su escudo le daban una defensa perfecta y lo ponían a él en total desventaja.

-Por lo visto tendré que atacar. –Dijo de repente el ángel que se transformo en un haz de luz. Antes de que Shiryu pudiera reaccionar aquel ya se encontraba frente a él gritando –¡QUEBRANTA HUESOS!

Y el caballero salio volando envuelto en una explosión que le destrozo la armadura dorada que llevaba.

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Notas de la Autora

*Shiryu nunca quiere aceptar que se equivoca. Es muy terco. Como recordaran la discusión que tuvo Shun con Shiryu en el capitulo 3 de en mis horas más oscuras en la que Shun se lo sonó.

Ulises u Odiseo, participo en la guerra de Troya junto a Ayax. Ulises era consentido de Atena por su inmensa sabiduría. Es muy gracioso porque en los libros siempre dicen que el no era la imagen del héroe griego, no era muy alto, ni muy atractivo, ni muy fuerte. No salía del montón pues. Pero hablaba con tal razón que todos decían oh! Cual marcianitos de Toy Story. Por eso Atena lo quería y lo favorecía. Una vez encontré una historia en la que Ulises participo en una carrera contra otro que no recuerdo. El caso es que Ulises iba a perder (tampoco era el más veloz) pero justo antes de llegar a la meta su contrincante inexplicablemente se tropezó y Ulises gano. Y todos exclamaron, se me hace que Atena le metió el pie. (^_^) Incluso Atena lo volvía más bonito cuando quería que le prestaran atención. Podría decirse que todos se encandilaban con su belleza y ni escuchaban que decía, pero todos respondían "lo que tu digas hermoso".

La particularidad de Ulises es que tenia un arco que sólo él podía tensar. Por eso pensé que tenia que ser Sagitario, por el arco y que por lo visto en Saint Seiya los Sagitarios son consentidos de Atena.

En cuanto a Ayax, pues hubo dos Ayax en Troya Ayax mayor y Ayax menor. La particularidad de Ayax mayor era que tenia una espada que le fue obsequiada por Héctor, por un combate en el que ambos quedaron iguales. Después a la muerte de Aquiles, Ayax y Ulises rescatan las armas de Aquiles. Le correspondían a Ayax por haber sido familia, pero se decidió que debían luchar por ellas para decidir quien de los dos se las merecía. El combate lo gano Ulises y Ayax enfureció, incluso blasfemó contra los dioses. Enfadados los dioses lo castigan con la locura, Ayax cae en un furor asesino y mata a sus compañeros, o al menos eso cree, pues eran en realidad unos cerdos. El creía que mataba a Ulises y a los otros pero no. Dándose cuenta de lo que había hecho, de lo que había deseado, tomó su espada (la regalada por Hector) y se mato. Decían que en el campo de batalla portaba un gran escudo. Y de allí se me ocurrió la técnica que uso. Por que el escudo también se usa para golpear y derribar al oponente. Y claro como el tenia una espada me dije, tiene que ser capricornio. Allí tenemos otra historia entre capricornios y sagitarios XD. Si quieren leer bien la historia busquen Ayax de Sófocles

Ayax el menor, cuando cayó Troya, en el templo de Atena, violo a una doncella que se había aferrado a la estatua. Se dice que allí sobre la escultura lo hizo. Tanta fue la cólera de Atena que se dice que le pidió un rayo a su padre, para fulminarlo.

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