Buenas tardes! Lamento muchísimo no haber actualizado antes, hoy estuve un poco ocupada con algunas tareas escolares. Muchísimas gracias a todas las que les pusieron alertas a mi fic y que lo agregaron como favorito, me siento muy feliz de saber que les gusta la historia. Bueno, ahora el cap., que lo disfruten…

Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos fueron creados por la increíble imaginación de la fabulosa Stephenie Meyer, yo solo juego un poquito con ellos y les inventó una que otra historia.

Resumen: Al principio todo parecía ser maravilloso, como si en verdad nada nunca pudiese separarlos. Pero las cotidianas situaciones a las que se vieron expuestos día a día, los llevaron a olvidar el amor que ambos sentían el uno por el otro, para luego separarse, borrando cualquier indicio de lo que alguna vez fue la relación perfecta. 5 años después, el destino les juega una mala pasada, y ambos se encuentran en medio de un estudio de abogados, a punto de firmar los papeles de su divorcio. Pero podrá el recuerdo de lo que alguna vez fueron los momentos más hermosos de su vida, abrirles los ojos para demostrarles que los sentimientos que sus corazones profundamente reclamaban aún seguían ahí, presentes?

EDWARD POV:

Un nuevo sentimiento llenó mi corazón por completo, simplemente al verla tan solo un minuto. Se veía terriblemente hermosa, mucho más de lo que recordaba, con su largo cabello color chocolate recogido en una prolija coleta, y enfundada en un ajustado guardapolvo médico. Sus ojos eran mucho más brillantes y cautivantes que la última vez que los había visto, mucho más de lo que en verdad me imaginaba.

Ella se encontraba ahí, parada aferrándose fuertemente al picaporte de la puerta de entrada al estudio, observándome asustada, como si yo fuese una especie de fantasma para ella. Claro que, si lo pensaba bien, eso era yo en ese momento para el amor de mi vida.

-Edward, susurro con una voz temblorosa, con notable nerviosismo, pero no por eso mucho menos fascinante. Todo en ella era perfecto, todo en ella era ideal. Mi conciencia me golpeo una vez más y me acusó horrorosamente por haberla abandonado hacia unos cuantos años atrás.

-Por Dios, Bella. Hace… años que no te veía, le dije mientras me levantaba de mi asiento, acercándome a ella. Bella no se movió ni un centímetro de su lugar, pero aún así tampoco me prestó mucha atención. Por la expresión de su rostro podía saber que ella estaba debatiéndose entre un gran dilema, que en ese momento podía ser la posibilidad de huir del lugar, como también la idea de quedarse. Claramente yo me inclinaba por la segunda.

-No ha sido mi culpa, contestó inexpresivamente, observando a la nada. Sin ninguna duda, eso me dolió mucho más que si ella simplemente me hubiese ignorado. Bella me había recordado una vez más que yo la había abandonado a ella, que yo siempre lo había hecho, y que ella no tenía la culpa en nada. Claro que, yo aceptada eso muy apenado. Ella estaba en todo su derecho.

-Lo sé, admití frustrado. Quería hablar con ella, necesitaba hacerlo… El sonido de su voz era la música más bella y encantadora del mundo para mis oídos, y necesitaba oírla una vez más, aunque sus palabras fueran simplemente reclamos. –Yo… De veras lo la…

La disculpa se trabó en mi boca cuando ella caminó por un costado de mi cuerpo hasta la oficina de la recepcionista, ignorándome por completo. Eso me dolió bastante, ella estaba tan idiotizada conmigo que ni siquiera era capaz de aceptar mis disculpas, pero de a poco comenzaba a comprenderla, yo haría lo mismo si ella se hubiese alejado de mí, destrozándome el corazón al instante.

Sin más que poder hacer, camine lentamente hacia el sillón de la recepción y me senté una vez más, observándola ligeramente mientras ella hablaba animadamente con la secretaria.

Mi corazón bombeaba tan fuerte que cualquiera en esa habitación podría haberlo oído. Ella era tan hermosa, quizá esa era la razón por la que nunca jamás me había comprometido o había tenido relaciones amorosas serias luego de Bella, simplemente porque yo solo tenía ojos para ella. Todo mi ser se sentía atraído hacia Bella como un imán, y en vez de ver las virtudes de las demás chicas que había conocido, no podía evitar compararlas con Bella a toda hora.

Era algo frustrante, pero a la vez hermoso. Eso me demostraba cuan perfecta era la mujer que alguna vez tanto amor me había entregado.

BELLA POV:

Desesperada corrí a hablar con Marge, la secretaria de mi mejor amigo. No podía ser posible que él se encontrara ahí, de seguro Jasper lo había hecho a propósito. El siempre había tratado de volvernos a unir de una forma u otra, y jamás lo había logrado.

-Lo lamento, Bella. El llegara en unos minutos, pero por mientras puedes tomar asiento con el Sr. Cullen, susurro ella con una agradable sonrisa en su rostro, expresión que mando todas mis esperanzas al demonio. Lo que menos quería hacer era sentarme al lado de ese cruel demonio, que se comportaba conmigo de una manera en la que ignoraba completamente todo lo que me había hecho pasar.

-No puedes llamarle y decirle que estoy apurada? En el Hospital me esperan, le susurre con una dulce sonrisa de niña buena. Necesitaba todo lo que pudiese servirme para que la anciana apurara a mi amigo, pero ni siquiera eso pareció servir.

-Jasper está en una reunión muy importante. No puedo interrumpirlo, al menos no ahora, murmuro con algo de seriedad en su voz. Parecía estar a punto de enfadarse, y lo que menos quería en ese momento era eso.

Sin más que poder hacer, camine murmurando unas cuantas maldiciones en voz baja y me senté al lado de mi ex marido, quien me observaba fijamente, como examinando cada pequeño centímetro de mi cuerpo.

Lamentablemente, solo había un sillón en ese cuarto, por lo que no tuve otra solución que sentarme a su lado, cosa que fue una muy mala idea. Su deliciosa y típica fragancia se impregno por completo en el aire, llevándome al pasado, a los años que había vivido con él, a todos esos momentos en los cuales había sido tan feliz.

Me golpee internamente. No debía pensar en esas cosas, no me serviría de nada si quería permanecer en mi postura indiferente.

-Que has hecho durante todo este tiempo? Luces tan…. Diferente, murmuro el confundido, pero con un tono de voz demasiado agradable como para ignorarlo. Me resigne a responderle, después de todo, tampoco podía prohibirle saber algunos detalles de mi vida. Sabía muy bien que si yo le preguntaba lo mismo, el me lo diría sin ninguna duda.

-Pues, estudié en la universidad y me recibí de doctora, susurré sin observarlo. No quería volver a hacer contacto con sus ojos, no si sabía que eso derrumbaría todas mis barreras y me obligaría a admirarle como a un Dios. Aun así, podía sentir su mirada sobre mí, quemándome con una fuerza sobrenatural.

-Lo sospeche… Tú siempre quisiste serlo…, respondió con algo de melancolía en cada una de sus palabras.

-Lo sé, finalmente me quite el gusto, le escupí en su rostro. El jamás me había permitido trabajar en absolutamente nada, decía que no tenia porque hacerlo, el dinero que su empresa le daba era suficiente para ambos, y que no tenia porque esforzarme si no era necesario. Eso solo me había hecho sentir como una inútil, por lo que ingrese a la Universidad en cuanto me recupere del dolor que él había sembrado en mi alma, y luego de hacer un curso avanzado, logre obtener mi título.

-Tú que has hecho?, agregue desinteresada. Solo intentaba ser cortes, por todos esos años que habíamos pasado juntos. El suspiro y paso suavemente sus manos por su brillante cabello dorado. Sin poder resistirme más, me gire a observarlo. Se veía adorable y hermoso cada vez que hacia eso.

-Pues realmente nada, trabajar en la empresa, solo eso, respondió algo incomodo por el momento. Yo sabía a qué se debía todo eso. De seguro él, al igual que yo, pensaba que ese no era el lugar ni mucho menos el momento adecuado como para hablar sobre ese tema.

-Sí, he leído sobre ti en los diarios, dije sin pensarlo, observando fijamente mi bipper (es ese aparatito de los doctores, en donde les avisan de las emergencias) rogando por recibir una llamada. A pesar de que me agradaba estar a su lado, la incomodidad era mucho más fuerte, y me repelía completamente.

-Has leído sobre mi?, pregunto con una sonrisa torcida que siempre había logrado derretirme al instante. Terriblemente avergonzada dirigí mi vista hacia mis manos, que temblaban descontroladamente.

-Yo… am…. Pues en verdad, sales en todas páginas del diario. Es imposible pasarte por alto, dije intentando excusarme, aunque claro que esa había sido la peor mentira que había dicho en toda mi vida. De vez en cuando buscaba artículos sobre el… A pesar de odiarlo con toda mi alma, a veces quería saber cómo se encontraba, y la única manera de saberlo era esa.

-No te avergüences, yo también trate de buscarte, pero no tuve resultados en ello.

Mi corazón se detuvo por un segundo… El me había buscado? Para qué? Para decirme que se había arrepentido de destrozarme como el peor de los demonios? Eso era imposible, no podía ser cierto. Con el seño fruncido lo observe cruzando mis brazos en una posición de defensa.

-Para que querías encontrarme?, le pregunte con algo de enojo en mi voz. No había bastado ya con haberme dañado tanto? Al parecer no, él quería seguir haciéndome sufrir. Como si en verdad le hubiese hecho algo que tanto le hubiese molestado.

-No me bastaba con las palabras de Jasper. Necesitaba asegurarme de que estabas bien por mis propios medios, susurro muy seriamente, pero con algo de terror en sus hermosos ojos esmeralda.

Bufe internamente. Jasper había estado traficando noticias mías con mi enemigo? Eso era de traidores… Debería hablar con el luego de un tiempo, cuando todo lo del divorcio ya hubiese finalizado.

-Como si alguna vez te hubiese preocupado mi estado, le dije en forma de defensa. Pues en realidad, esa era la pura verdad. A él lo único que en verdad le había apasionado en la vida había sido su adorada empresa, y yo, había sido una estúpida que permanecía a su lado por estar cruelmente cegada debido a su belleza.

-Tú siempre me preocupaste, desde la secundaria hasta las últimas instancias dijo mientras observaba a la nada. Reí irónicamente… Si para el preguntar "Que tal va todo?" era preocuparse por alguien, se encontraba realmente equivocado.

-No mientas, que necesidad tienes de hacerlo? Si alguna vez lograste arrojarme todas tus presiones en la cara porque no lo haces también ahora? Después de todo, estoy acostumbrada a tus rechazos, los viví durante 3 años, por si no lo recuerdas, le dije con la expresión más seria que mi rostro me permitió colocar. Quería que el viera que dentro de mi no había ni una sola gota de perdón, y que jamás la habría. Mis sentimientos estaban quemados y enterrados gracias a él.

-Por que jamás debí hacerlo. Estaba tan equivocado, siempre lo estuve, es que me cuesta tanto admitir lo que hice, ni siquiera tengo perdón sobre mí mismo, murmuro avergonzado. Lo observe solo por un minuto. Quería ver si lo que él decía era verdad o era mentira, cosa que me resultaba muy difícil si su hermosa mirada se interponía entre nosotros. Pero de repente, mi corazón me obligo a levantarme y a irme. No estaba dispuesta a ser engañada por ese hombre, nunca jamás en la vida.

-Pues, de veras que no te creo nada. No puedo soportar permanecer aquí, esto es más fuerte que yo. Cuando venga Jasper, dile que me llame un día en que el maldito desgraciado que destruyo mi vida y me uso como a una alfombra no se encuentre aquí, le grite sin contenerme. Quería que el supiera cuanto lo odiaba, pero al momento de irme, sentí una fuete presión en mi muñeca, presión que me obligo a voltearme.

Edward se encontraba con los ojos vidriosos, observándome arrepentido.

-Solo quedate un segundo más, no quiero volver a perderte…