Hola mis amadas lectoras!He vuelto solamente para subirles un cap. mas de esta historia, jeje. Se supone que debería estar estudiando para el colegio pero no podía concentrarme así que vine a la computadora a escribirles. Antes que nada (y aunque lo lamento ya que me gustaba mucho esta historia), quería comunicarles que este es el último capítulo oficial (luego subiré algo así como lo que sucedió después de algún tiempo). Me da mucha pena porque en verdad me emocione con la historia, pero se suponía que esto era un one-shots, y se me esta yendo de las manos. No saben cuan agradecida estoy por todas sus alertas! Gracias a todas las que marcaron al fic como favorito y a las que dejaron reviews. Las amo! Y quería responderle a una de las chicas que me dejo un review que se llama nany, querida lectora, actualizo casi todos los días, depende de cuan ocupada este, pero por lo general no demoro más de dos días en actualizar, y siempre trato de actualizar los dos fics el mismo día. Un besote grande!
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos fueron creados por la increíble imaginación de la fabulosa Stephenie Meyer, yo solo juego un poquito con ellos y les inventó una que otra historia.
Resumen: Al principio todo parecía ser maravilloso, como si en verdad nada nunca pudiese separarlos. Pero las cotidianas situaciones a las que se vieron expuestos día a día, los llevaron a olvidar el amor que ambos sentían el uno por el otro, para luego separarse, borrando cualquier indicio de lo que alguna vez fue la relación perfecta. 5 años después, el destino les juega una mala pasada, y ambos se encuentran en medio de un estudio de abogados, a punto de firmar los papeles de su divorcio. Pero podrá el recuerdo de lo que alguna vez fueron los momentos más hermosos de su vida, abrirles los ojos para demostrarles que los sentimientos que sus corazones profundamente reclamaban aún seguían ahí, presentes?
BELLA POV:
Algo muy dentro de mí se sacudió, logrando que un horrible escalofrío me recorriera todo el cuerpo. Ver a Edward en esa posición era algo que me afectaba demasiado. A pesar de odiarlo en ese momento, el había formado parte de mi vida durante muchos años, y era imposible borrar los recuerdos de las veces que me había hecho feliz, simplemente sonriéndome o inclusive cuando me observaba por más de unos cuantos segundos.
Suspiré y trate de acomodar mis ideas rápidamente. Mi cabeza estaba a punto de estallar, debatiéndose entre sí quedarme a calmar a Edward o correr de ahí antes de rendirme ante sus hermosos encantos.
Lamentablemente, mi maldita conciencia me jugo en contra, y me obligo a sentarme una vez más a su lado, sosteniendo aun fuertemente su mano.
-Edward, esto no está bien, susurre intentando sonar comprensiva, pero por dentro estaba a punto de quebrarme. Yo también quería llorar, quería arrojarme a sus brazos y decirle que no me importaba cuánto daño me había hecho, que nunca me había interesado nada, y que en verdad lo amaba más que a mi propia vida.
Pero una vez más, el orgullo se volvió el sentimiento más fuerte dentro de mi cuerpo, obligándome a mantener mi postura algo recelosa.
-No te pido que te quedes a mi lado por siempre, y créeme que lo entenderé si en este momento te levantas y huyes de aquí, pero necesito tenerte. Todos estos años, he estado desesperado, buscándote a ti como un loco endemoniado, preguntando en todos los lugares en los que me encontraba, intentando verte para decirte cuanto lamento lo que te hice. Pero no pude hacerlo, mi orgullo era mucho más fuerte y de un momento a otro comencé a detener mi búsqueda, y me obligue a odiarte, a pesar de que nunca lo logre completamente, susurro ocultando su rostro entre sus dos manos, para luego continuar hablando.
-Mas que orgullo, lo que me detuvo fue vergüenza. No podría haberte hablado jamás en la vida, no después de lo que te hice. Me sentía el ser más vil y cruel del planeta, sin necesidad de vivir. Simplemente quería dejar este planeta para asesinarme a mí mismo por haber abandonado a la mujer más hermosa, encantadora y perfecta que he visto en todo el mundo.
No pude evitarlo, y luego de unos cuantos segundos, una cristalina lagrima se escapo de mis ojos, que estaban a punto de estallar. No sabía si creerle, no sabía si confiar en sus palabras, a pesar de que en verdad podía notar la honestidad en sus empañados ojos esmeralda. Quería hablar, quería decirle que lo había perdonado, pero no podía hacerlo, de mi garganta no salía ni siquiera una sola palabra. Era algo realmente frustrante.
-Bella, se que no tengo perdón, pero de veras quería que lo supieras. Te amo, nunca deje de hacerlo. Me olvide de ti por un estúpido empleo, por tratar de ser mejor, por tratar de darte la vida que yo creía te merecías, pero todo salió mal, y me convertí en un ser frio, enamorado solamente de los números y los ingresos y olvide a la dueña de mi corazón, a la persona que siempre había estado conmigo, a la que tantas veces me había dado segundas oportunidades. Yo…
Se detuvo un segundo junto con mi corazón. El se silencio de repente y no volvió a hablar, cosa que me hizo entrar en pánico. Me agradaba oír su voz, la había extrañado por años, y finalmente cuando la tenía una vez más, no quería volver a perderla.
Suspire y comencé a hablar, limpiándome una lagrima de mi mejilla.
"Valor, Bella. Valor", me murmure internamente.
-Entonces porque a accediste a divorciarte de mí?
-Quería que fueras libre, que fueras feliz. Dentro de mi cabeza pensaba que lo hacía porque te odiaba y porque quería cortar toda relación contigo pero no es cierto, nunca en la vida he querido olvidarte, a pesar de haberlo intentando.
Un nuevo sentimiento me lleno por dentro. Confiaba en las palabras de Edward, y con tan solo mirarlo sabía la verdad. El no me mentía el simplemente me había dejado por la presión de su empleo, no porque me odiase. Toda la felicidad que por años había desaparecido volvió repentinamente, llenándome por completo.
-Y que sientes por mí en este momento?
El sonrió tiernamente y me tomó el rostro entre sus dos manos.
-Te amo, te ame desde siempre, todo este tiempo, jamás pensé en nadie más que en ti, nunca lo hice. He vivido un infierno solo por tratar de castigarme a mí mismo por lo que te hice. Sé que no tengo perdón, pero daría lo que fuera por estar contigo una vez mas, por estar juntos por siempre, como desde hace años debió ser.
Sonreí mientras lo abrazaba con fuerza. El, sin ninguna duda, siempre había sido mi alma gemela, mi único amor, a pesar de haberlo dudado algún tiempo atrás. Ya no quedaba rastro de dolor, simplemente de felicidad. La felicidad que me provocaba sentirlo entre mis brazos una vez más.
-Yo… También te amo, le susurre en el oído. No me importaba que alguien más lo oyera, solamente quería que el comprendiera mis palabras. En aquel momento Edward era mi todo, y sabia que a partir de ahí siempre lo seria.
FIN.
