Hola de nuevo, gentes. Si has llegado hasta aquí te felicito, eres de los pocos que lo han hecho. Espero que si te has molestado en leer hasta aquí dejes un RR comentando que te parece. Aquí ya comienza
propiamente la historia del fic, así que ahí teneis.
Saludos, Dederian.
Capítulo II:
¡Eh¡Ya estoy aquí!
Llegué a la estación de Balam sobre el mediodía, el viaje en tren desde Timber había sido agotador. Tuve que pegarme la carrera del siglo para poder cogerlo a tiempo.
Timber no era un lugar demasiado acogedor desde que fue invadido por Galbadia y preferí no pasar la noche allí, así que para poder coger el tren tuve que levantarme muy pronto, y mi empeño la noche anterior por leerme todos los artículos escritos en la revista sobre SeeDs estuvo apunto de costarme otro carísimo billete de tren hacia Balam.
El viaje duró varias horas que aproveché para repasar algunos los datos que tenía del jardín.
Aquel tren era el único que atravesaba el océano por debajo, el proyecto se había llevado a su fin, tras diez años de construcción, hacía algunos meses, tal vez medio año.
El magnificente plan se había pagado prácticamente en su totalidad con el dinero de la isla de Balam, aunque, para ser más francos, la mayoría de ese dinero lo había aportado el jardín que tenía unos ingresos increíblemente altos.
El resultado era espectacular, todo el túnel submarino era transparente y se podía ver el fondo del mar desde las ventanillas del tren, sentado tranquilamente en tu vagón. Estaba acostumbrada a viajar mucho y me había recorrido la mitad de este mundo y parte del otro, pero aquel era, sin duda, el viaje en tren más fantástico e impresionante.
Gracias al sorprendente paisaje el desplazamiento se hizo corto y ameno y enseguida me encontré de pie en la estación de Balam.
La ciudad no era demasiado grande, unas cuantas casas, el puerto, la estación de tren con un par de tiendas, el garaje con servicio de alquiler de coches e, increíblemente, un hotel. ¿Cómo una ciudad tan pequeña tenía un hotel? No era un sitio de paso y el centro de toda la isla era el jardín así que parecía una idea bastante absurda, pero yo iba a alojarme allí y si no hubiera existido hubiera tenido problemas para conseguir un lugar donde estarme así que no podía quejarme.
Me dirigí al mismo para alquilar una habitación para los próximos días y, habiendo paseado un rato por la ciudad para hacer tiempo, me dirigí al taller de alquiler de coches donde, tal como me recomendó Dederian, alquilé uno para dirigirme al jardín.
El trayecto no era demasiado largo y el paisaje era algo monótono y repetitivo, unos cuantos bosquecillos repartidos por la isla y la cordillera de montañas que había al norte hacían que el camino se hiciera algo más largo de lo que realmente era. Aunque cuando pude ver el edificio, aún de lejos, todo rastro de aburrimiento se borró de mi mente.
Desde el exterior, el jardín se veía grandioso a la vez de hermoso y cautivador: estaba formado por cuatro pisos semiesféricos cada uno más pequeño que el anterior en tonos azulados y blancos.
Se veían ventanales amplios en todos los pisos y en algunas zonas se podía ver que el techo era totalmente de vidrio destellando al sol del mediodía.
El primer piso era realmente grande comparado con los superiores, y se podía ver a nivel del suelo zonas con árboles seguramente para que los alumnos se relajaran.
Encima de la estructura había, flotando, una especie de circulo metálico giratorio, los bordes exteriores de éste estaban iluminados con luces azules y unas estructuras, similares a flechas, con un brillo amarillo puestas en forma de cruz le daban un aire a brújula gigante.
Entre en el parking interior del jardín y me recibió un comité de cuatro perfectos y el director del jardín Cid Kramer.
Kramer era un hombre amable y risueño, con una estatura bastante normal y algo de sobrepeso, con su pelo castaño algo canoso, rondaba seguramente los 50 años.
Usaba gafas y todas las veces que lo vi vestía con una camisa blanca y un chaleco morado encima, corbata verde oscuro y pantalones color café.
Cid y yo especificamos la hora exacta en que íbamos a reunirnos y ordenó que uno de los prefectos me enseñara el jardín, pero no había comido aún así que pedí que me enseñara el restaurante para que pudiese tomar algo.
Me quedé allí, tranquilamente, viendo a los estudiantes que pasaban por la cafetería con sus habituales quehaceres. Algunos hablaban de las pocas clases que tenían ese día por el examen SeeD de sus compañeros, otros jugaban a Triple Trial, un juego de cartas muy extendido desde hacía algo de tiempo, y algunos pocos estudiaban y leían algunos libros.
Esperé tranquilamente hasta que hoy por los altavoces una llamada:
- Por favor los alumnos recién llegados del examen SeeD preséntense en el segundo piso.
Entonces me levanté y me dirigí hasta el despacho del director, no me di demasiada prisa para no sorprender a los alumnos aprobados en mitad de la graduación. Pero quería llegar antes de que se retiraran del despacho.
Subí en el ascensor hasta la tercera planta y justo cuando entraba yo era condecorado el último, un chico castaño llamado Squall.
Como esperaba, y deseaba, Dederian también estaba allí y su sorpresa fue mayúscula al verme en el despacho del director durante la graduación.
El despacho era grande y espacioso, tan solo había la mesa del director y un par de muebles y algunas vitrinas más colocadas a ambos lados de la estancia, también había varios sillones que parecían muy cómodos alrededor de las mesas.
El suelo era de mármol azul con destellos y manchas blancas y, desde la entrada del ascensor hasta la mesa de Cid Kramer corría una larga alfombra roja con decorados geométricos.
La mesa del director estaba coronada por un gran sillón parecido a un trono desde el cual Cid Kramer podía observar a toda persona que entras en su despacho simplemente levantando la vista.
Un momento después el director dio por acabada la graduación y los recién nombrados SeeDs saludaron con el típico gesto del jardín: el brazo derecho estirado en vertical delante del cuerpo y la palma de la mano extendida delante de la cara.
-¿Dederian, harías el favor de quedarte? – Le pidió el director
Dederian le hizo un gesto afirmativo con la cabeza, se me acercó y, casi en un susurro, me pidió una explicación.
-¿Se puede saber que haces aquí, Amanda¿Esto es lo que no podías explicarme?
-Tu tranquilo. –Le conteste- Ya verás.
Mientras tanto Cid se dirigió al prefecto que había en la sala:
-¿Y usted podría acompañar al resto de SeeD al segundo piso, por favor?
-Creo que tal vez lo más indicado es que yo también estuviera en la reunión. ¿No cree?
- La verdad es que no lo creo. Preferiría que les acompañase, gracias.- Contestó Cid con una amable sonrisa.
El prefecto hizo un gesto con la cabeza y se marchó rápidamente con aire de ofendido seguido por los nuevos SeeDs.
Los prefectos eran unos personajes que había por todo el jardín de Balam, mantenían el orden entre los alumnos con puño de hierro.
Todos vestían igual: Una túnica roja sobre una camisa blanca con el cuello subido y, en la cabeza, un extraño gorro amarillo y rectangular que les tapaba la cara, de tal manera que no se podía entrever ni un centímetro de su faz. En ninguno de los encuentros que tuve con ellos les vi jamás la cara.
Tras marcharse de la sala el prefecto junto los recién graduados SeeD quedamos solo el director Cid Kramer, Dederian y yo. Cid nos sonrió amablemente y nos invitó a sentarnos:
- Sentaos, sentaos, por favor. ¿Y bien? Explicarme con más detalle vuestros planes.- Nos miró desde detrás de sus gafas a ambos, sin perder la sonrisa.
- Bien, como ya sabrá, yo soy una de las periodistas de la revista: "El Nuevo Timber Maniacs".- Comencé a explicar- Hemos tenido la idea, siempre claro con su consentimiento, de dedicar una serie de artículos a la vida de los SeeDs. Pero hemos pensado en algo más allá de lo normal, la idea es, básicamente, acompañar durante un tiempo a un equipo de esta unidad de élite del jardín de Balam, vivir desde dentro sus vidas, superar con ellos las dificultades y poder ofrecer a la gente una visión más cercana de ellos.
El director me escuchaba atentamente, así que proseguí.- Obviamente ustedes podrían censurar a su discreción todo lo que creyesen oportuno, sabemos lo confidenciales que son sus misiones y no queremos comprometer a nadie.
Miré con aire convencido al director y no pude evitar la tentación de dedicar un fugaz reojo hacía Dederian para ver la cara que hacía.
Su cara lo decía todo, su sorpresa al descubrir mi idea era monumental. Volví mi mirada hacía Cid esperando una respuesta que no tardo en llegar:
- Parece que tiene las ideas muy claras y muy interesantes, la verdad. Nos acercaría más al mundo llano y nos podría aportar a ambos grandes beneficios. Esta bien, mañana nos reuniremos y les diré si la propuesta se llevará a cabo y estableceremos un contrato formal. Muchas gracias por venir, espero veros esta noche en la fiesta en honor a los recién nombrados SeeD. Felicidades Dederian, eres una gran incorporación a nuestras filas y estoy seguro que tienes un gran futuro por delante.
Así nos despedimos y nos dirigimos Dederian y yo hacía el ascensor. Donde, irremediablemente, me echó la gran bronca:
- ¡Cómo se te ocurre hacer algo así sin decirme nada¡Además, ni siquiera tienes la formación adecuada para defenderte¡Cómo piensas convencer a algún SeeD para que te lleve con él? – (Si, a veces es tan inocente que ni yo misma me lo creo)
- Bueno, para todo eso estas tú¿no?- Le contesté poniendo cara de angelito. Entonces tuvo que pararse un momento, casi aturdido para saber que contestar.
- Pero no es solo eso. ¿No lo entiendes? –Dijo con un tono mucho más calmado- Los SeeD somos guerreros, pagan para que luchemos. No siempre voy a poder protegerte.
- No soy ninguna niña, se cuidarme solita ¿sabes? No va a pasarme nada.
- No va a pasarte nada hasta que te pase.- Me contestó tajantemente.
- Bueno, no te enfades, es mi trabajo.
- No me enfado, tan solo me preocupo por ti. No quiero que te pase nada.
- Está bien. ¿Qué te parece si me invitas a comer y lo discutimos con más calma?
-Bueno, pero vas a tener que aprender a defenderte, como mínimo.
-Umm, si quieres que acepte eso vas a tener que invitarme a un filete muy grande¿eh?
TINN El ascensor llegó a la primera planta y mientras salíamos le dije:
- Y no voy a aceptar un no por respuesta.- Y entonces sonrió.
La primera planta del jardín era circular y muy amplia, con una gran piscina alrededor de toda la estructura, decorada con animales marinos a forma de fuentes.
En el centro estaba el ascensor, rodeado por un pasillo que, básicamente, servía para pasear pues no llevaba a ningún sitio. Unas escaleras descendentes conectaban este pasillo con el resto de la estructura del primer piso.
Justo bajar las escaleras se encontraba el "directorio", un ordenador que contenía información básica del jardín, aunque normalmente se usaba solo como un mapa de aquella planta que indicaba como ir a cada departamento.
La estructura era muy simple, todo el piso era un largo pasillo circular suspendido encima de la gran piscina; por toda la travesía había bancos donde los alumnos se sentaban tranquilamente a charlar o descansar.
Diferentes pasillos salían del pasillo central en dirección a cada departamento, la enfermería al sudoeste, al oeste esta el patio, la cafetería al noroeste y al norte los dormitorios; al noreste el parking del jardín, la sala de entrenamiento al este y al sudeste la biblioteca, por último al sur estaba los pórticos por donde se podía salir caminando del jardín o pasear por los jardines exteriores.
Para abrir un poco el apetito, nos dedicamos a dar una vuelta por el jardín, así podíamos charlar y me enseñaba el jardín para poder orientarme mejor en futuras visitas.
En el patio nos encontramos a Selphie, una chica con la que había hecho el examen SeeD y que también había aprobado; estaba intentando convencer a unos chicos para que formasen parte de un comité de algo así como un festival.
Nos presentó y rápidamente cogió confianza y comenzó a hablar por los codos. Nos habló del baile en honor a los nuevos SeeD que se iba a celebrar esa noche y intentó convencer a Dederian de que se apuntara al comité del festival, pero no lo convenció así que se despidió y salió disparada detrás de un grupo de chicas que pasaban por allí.
Cuando me enseñó los dormitorios, que ocupaban toda la parte norte del jardín, entramos en su antigua habitación de alumno, que eran dobles, y guardamos la mayoría de cosas en cajas para trasladarlas más tarde a la nueva, individual, que le habían asignado como SeeD. También aprovechó para cambiarse con el traje de gala SeeD para la fiesta de graduación de la noche.
El vestido era básicamente un traje chaqueta negro con aire militar. Toda la parte superior del traje tenía bordes dorados, los puños de la chaqueta eran morados y dos cinturones negros con hebillas plateadas cruzaban la cintura y el pecho de Dederian ajustando el traje. El cuello de la chaqueta era bastante grande, llegando, por ambos lados, a mitad de pecho. Tenía bordes dorados y ribeteados y una cadena plateada unía, por delante del cuello, ambos lados.
Me acabó de enseñar el resto del jardín sin ninguna otra incidencia y nos fuimos a Balam a cenar.
Cogimos el coche en el parking y por carretera nos dirigimos a la ciudad.
Allí nos pasamos primero por el hotel para que yo pudiera cambiarme y ponerme un vestido para la ocasión, y luego nos dirigimos a un pequeño restaurante que conocía Dederian donde cenamos tranquilamente, charlando y poniéndonos al día disfrutamos de nuestra primera cena juntos desde hacían un tiempo.
Cuando acabamos la cena volvimos a coger al coche para ir a la fiesta de graduación de los nuevos SeeDs.
Fin del capítulo II
La-rosa-d-plata: Gracias por la bienvenida. Desde que
publiqué ke no pasaba por aquí y me alegra que te guste como escribo y
espero que sigas leyendome y criticando las partes que veas más flojas
o malas. Ahora a ver si me pongo a leer tu fic y de nuevo gracias por
el review. Espero que nos llevemos bien. Nos vemos. Dew.
A los demás que habeis leido:
Saludos a todos y gracias.
Dederian.
Próximo capítulo:
Capítulo III: Querido instructor
-Ha salido todo a pedir de boca. ¿no?
